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"tatuaje" poems
La tinta verde crea jardines, selvas, prados, follajes donde cantan las letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran como una lluvia de hojas a un campo de nieve, como la yedra a la estatua, como la tinta a esta página. Brazos, cintura, cuello, senos, la frente pura como el mar, la nuca de bosque en otoño, los dientes que muerden una brizna de yerba. Tu cuerpo se constela de signos verdes como el cuerpo del árbol de renuevos. No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa: mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.
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Escrito con tinta verde
la muerte es algo que va mas allá, no es mala ni buena algunos descansa, otros solo son perturbados. no hay que temerle solo enfrentarla, algún día nos tocara solo hay que estar preparado. algunas son trágicas, otras placentera. no es loco quien acaba con si mismo, loco es estar vivo y a la vez muerto, no admiro a ese que dice que sale de su tristeza infinita, pero admiro a ese quien siempre la recuerda, es que olvidar algo que esta marcado en ti es imposible, es un tatuaje que con el tiempo se deteriora
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Jan 20, 2015
Jan 20, 2015 at 3:10 PM UTC
la muerte
Viejo lobo de mar, de sed sorda y violenta: El humo de tu pipa tiene olor a tormenta. Si relatas tus viajes ya nadie te hace caso, porque siempre naufragas en el fondo de un vaso, y cada travesía concluye como empieza: en espuma de mar o espuma de cerveza. Viejo lobo de mar: quédate en tu navío, y escupe hacia la noche tu rencor y tu hastío. La tierra te rechaza, viejo lobo sediento, pues ya, como las velas, perteneces al viento; y la mujer desnuda que adorna tu tatuaje hoy duerme con un hombre que no se va de viaje. El amor es un surco que florece o se cierra, y tú, al vencer el mar, naufragaste en la tierra. No, viejo navegante: quédate en tu navío, y llena de humo amargo tu corazón vacío, y esconde, en una risa de dientes incompletos, la pesadumbre inmensa de tu vejez sin nietos. Vuélvete a tu guarida, lobo de pelo cano, para morir la muerte del que ha vivido en vano; ¡y córtate esa mano que no supo sembrar, porque ya, para siempre, perteneces al mar!
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Viejo lobo de mar
Salta la palabra adelante del pensamiento adelante del sonido la palabra salta como un caballo adelante del viento como un novillo de azufre adelante de la noche se pierde por las calles de mi cráneo en todas partes las huellas de la fiera en la cara del árbol el tatuaje escarlata en la frente del torreón el tatuaje de hielo en el **** de la iglesia el tatuaje eléctrico sus uñas en tu cuello sus patas en tu vientre la señal violeta el tornasol que gira hasta el blanco hasta el grito hasta el basta el girasol que gira como un ay desollado la firma del sin nombre a lo largo de tu piel en todas partes el grito que ciega la oleada negra que cubre el pensamiento la campana furiosa que tañe en mi frente la campana de sangre en mi pecho la imagen que ríe en lo alto de la torre la palabra que revienta las palabras la imagen que incendia todos los puentes la desaparecida en mitad del abrazo la vagabunda que asesina a los niños la idiota la mentirosa la incestuosa la corza perseguida la mendiga profética la muchacha que en mitad de la vida me despierta y me dice acuérdate
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Disparo
Que mis besos tatúen tu piel, Así como tu mirada tatuó mi alma. Que tu aliento decore mi ser, Mientras mis dedos dibujan en tu espalda.
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Mar 7, 2019
Mar 7, 2019 at 10:25 AM UTC
Tatuaje
La noche tiene una Torva y caliginosa dulcedumbre. Sobre el cielo de estaño dá la luna La impresión de un lunar lleno de herrumbre. La brisa, como un gato, entre el ramaje De los árboles negros, juega y salta. Sobre el lomo del campo es un tatuaje La alberca que de líquenes se esmalta. Y es cada cosa un avisor oído Que se alarga atisbando la tormenta. Flota un olor de surco removido               Y de tierra sedienta. ¡Ah, qué larga pereza nos enerva Y con sus grillos nuestros piés sujeta! ¡ Qué ganas de dormir sobre esta hierba               Esponjada y discreta! Y así hasta que la lluvia nos despierte Con sus cien dedos de frescor salobre, Y el viento a nuestro lado agite fuerte, Sus campanillas de cristal y cobre. ¡Qué alocado retorno hacia la aldea, Ceñidos por los hilos de la lluvia, Mientras el vendaval peina y orea Mi testa negra y tu cabeza rubia!
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Noche de tormenta