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"marinera" poems
Guitarra llama a cajón, Cajón a la voz primera. Escuchen con atención, ¡aquí está la Marinera...! La Marinera de Lima tiene influencia afro-hispana, la "primera de jarana" en copla o cuarteta rima. Inicia el toque la prima pero es más lindo un bordón. Aún no entra la canción porque, como requisito, antes que el cantor dé un grito guitarra llama a cajón. Los que escuchan hacen palmas y se cuadran las parejas, por lo general son viejas -mejor aún si son zambas-. Tan sólo mueven las gamas y un poquito la cadera. Todo esto mientras se espera pues nadie baila sin canto. Sigue llamando entretanto cajón a la voz primera. El canto inicia el paseo con un saludo en el cruce, media vuelta los conduce a otro cruce y al careo. Tras lateral contoneo vuelta y trocar posición... Como dicha operación se da al fin de cada estrofa, en vez de bailar por mofa escuchen con atención. Como quien sudor enjuga un momento se reposa, prosigue la Resbalosa y viene después la Fuga: El bailarín se apechuga, ella sube la pollera. Como peruana bandera blanco y rojo, dos pañuelos dicen en airosos vuelos ¡aquí está la Marinera...!
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Guitarra llama cajón
Otra canción he de cantar, ingenua. Otra canción (desnuda de artificios como mi pena: que no llora, ni se crispa, ni se queja). Otra canción desnuda de artificios como mi pena, (como mi pena: muda, así la relate mórbidamente; y quieta: no importa que sea motor de mi cansancio, hélice de mi pereza, remo de mi estatismo, ala de mi indiferencia; como mi pena: -por más que avizore y otee los horizontes- ciega). Otra canción he de cantar ingenua. Otra canción, de un ritmo opacado, de brumas y de leyenda, de brumas y de quimera: sin timbres gárrulos de Oriente -asordinada-; sin tamboriles gayos ni danzarinas bayaderas; sin bélicos clarines y sin fanfarrias épicas. Una canción hiperbórea, gris: que la cantasen noruegos marinos en sus barcazas pesqueras; que la cantasen campesinos de Helsingor y aldeanas de Abylund y de la Karelia. Otra canción he de cantar ingenua. Sin este sol vibrante ni los estridores que me circundan: como si no habitase las tropicales beocias antitéticas -burgos sordos, cálidas selvas-: como si no retumbase en mis oídos la fragorosa cantinela del río que rompe su fastidio en las filudas peñas! Canción que nada diga y apenas sí sugiera. Que nada diga mas deje en los oídos vaga impresión insegura de leyenda y de quimera: (el hondo rumor que de los caracoles en la rósea espiral se aposenta). Canción de gente tosca, de ruda gente marinera, canción que se cantase en la hora de los coloquios -del norteño puerto nativo en el muelle o en la taberna-. Otra canción he de cantar, ingenua. Desnuda de artificios como mi pena, Sobria de afeites frívolos, burda como la lona de las velas de los esquifes pescadores; burda: ¡y encinta de odiseas, de temporales y de naufragios como las velas!
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Cantigas
Otra canción he de cantar, ingenua. Otra canción (desnuda de artificios como mi pena: que no llora, ni se crispa, ni se queja). Otra canción desnuda de artificios como mi pena, (como mi pena: muda, así la relate mórbidamente; y quieta: no importa que sea motor de mi cansancio, hélice de mi pereza, remo de mi estatismo, ala de mi indiferencia; como mi pena: -por más que avizore y otee los horizontes- ciega). Otra canción he de cantar ingenua. Otra canción, de un ritmo opacado, de brumas y de leyenda, de brumas y de quimera: sin timbres gárrulos de Oriente -asordinada-; sin tamboriles gayos ni danzarinas bayaderas; sin bélicos clarines y sin fanfarrias épicas. Una canción hiperbórea, gris: que la cantasen noruegos marinos en sus barcazas pesqueras; que la cantasen campesinos de Helsingor y aldeanas de Abylund y de la Karelia. Otra canción he de cantar ingenua. Sin este sol vibrante ni los estridores que me circundan: como si no habitase las tropicales beocias antitéticas -burgos sordos, cálidas selvas-: como si no retumbase en mis oídos la fragorosa cantinela del río que rompe su fastidio en las filudas peñas! Canción que nada diga y apenas sí sugiera. Que nada diga mas deje en los oídos vaga impresión insegura de leyenda y de quimera: (el hondo rumor que de los caracoles en la rósea espiral se aposenta). Canción de gente tosca, de ruda gente marinera, canción que se cantase en la hora de los coloquios -del norteño puerto nativo en el muelle o en la taberna-. Otra canción he de cantar, ingenua. Desnuda de artificios como mi pena, Sobria de afeites frívolos, burda como la lona de las velas de los esquifes pescadores; burda: ¡y encinta de odiseas, de temporales y de naufragios como las velas!
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Albergo, en el rigor de mi memoria Flashes que abundan entre nosotros Cada vez que os recuerdo entera y viva. Tu estela elevaba el calor, mientras expuestos ante el encuentro propicio Aquel caótico y asimétrico suplicio. Sazón de cuatro copas de vino, marcaron la noche, cuando la luna bajaba sincera Y hace de testigo compañera. Frente al humo, una unión cinética Entre la música y las danzas artísticas. Un acorde de guitarra, el sutil indicio de una bailarina boyante, en su estela aquella noche marinera. Entre un tango melancólico Un opus magnético, la grandiosa sinfonía. No le pidas al caminante Que olvide fácilmente El calor de los labios, la fuerza de tu aura Esa tántrica melodía. Aquel prefacio, una fusión de opuestos Que cuando atraen El magnetismo sabe hacer clima Prolongando el éxtasis en el tiempo. Ese recuerdo que albergo Me ha servido de sustento Para continuar trazando la ruta El camino por recorrer Que el viajero emprende En busca de la verdad y la vida Que encuentro en la poesía De esta proclama, un pronunciamiento Cada vez que el recuerdo de un amor Ha de servir para amar al presente y el mundo.
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Oct 7, 2013
Oct 7, 2013 at 1:10 PM UTC
Cada vez que recuerdo (Each time I remember)
¡Criollo, no: ¡Criollazo! Canta en el tono que rasques. Le llaman "El Amigazo", Su nombre: ¡PORFIRIO VÁSQUEZ! Escúcheme, por favor, escúcheme aunque no quiera: cómo canta marinera, yo lo creo un trovador. Soy su fiel admirador, lo oí y le di un abrazo; donde él fui pasito a paso por sentir su melodía. Le digo, desde ese día ¡criollo, no: ¡Criollazo...! Es el adjetivo justo que merece un decimista, zapateador, jaranista, compositor de buen gusto. Perdóname si te asusto pero por Dios, no me atasques, que aunque la lengua me masques repetiré que es tan ducho que sin esforzarse mucho canta en el tono que rasques. Riqueza debía tener mas Dios le dará otro premio, pues por su alma de bohemio como si fuera un deber, gozó más con proteger al que le tendió su brazo. Hoy comentan este caso los que de él han recibido, y en un geto agradecido le llaman "El Amigazo". Cuando le llegue el momento... -y esto no es un mal presagio-, como póstumo sufragio le haremos un monumento. Ruego al que grabe el cemento que con buen cincel recalque y en un ángulo le marque, donde la piedra resista, para que por siempre exista su nombre: ¡PORFIRIO VÁSQUEZ!
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A don porfirio vásquez
Por la sierra blanca... La nieve menuda y el viento de cara.   Por entre los pinos... con la blanca nieve se borra el camino.   Recio viento sopla de Urbión a Moncayo. ¡Páramos de Soria!Ya habrá cigüeñas al sol, mirando la tarde roja, entre Moncayo y Urbión.   Se abrió la puerta que tiene gonces en mi corazón. y otra vez la galería de mi historia apareció.   Otra vez la plazoleta de las acacias en flor, y otra vez la fuente clara cuenta un romance de amor.   Es la parda encina y el yermo de piedra. Cuando el sol tramonta, el río despierta.   ¡Oh montes lejanos de malva y violeta! En el aire en sombra sólo el río suena.   ¡Luna amoratada de una tarde vieja, en un campo frío, más luna que tierra!.   Soria de montes azules y de yermos de violeta, ¡cuántas veces te he soñado en esta florida vega por donde se va, entre naranjos de oro, Guadalquivir a la mar!   ¡Cuántas veces me borraste, tierra de ceniza, estos limonares verdes con sombras de tus encinas!   ¡Oh campos de Dios, entre Urbión el de Castilla y Moncayo el de Aragón!   En Córdoba, la serrana, en Sevilla, marinera y labradora, que tiene hinchada, hacia el mar, la vela; y en el ancho llano por donde la arena sorbe la baba del mar amargo, hacia la fuente del Duero mi corazón -¡Soria pura!- se tornaba... ¡Oh, fronteriza entre la tierra y la luna!   ¡Alta paramera donde corre el Duero niño tierra donde está su tierra!El río despierta. En el aire obscuro, sólo el río suena.   ¡Oh canción amarga del agua en la piedra! ...Hacia el alto Espino bajo las estrellas.   Sólo suena el río al fondo del valle, bajo el alto Espino.   En medio del campo, tiene la ventana abierta la ermita sin ermitaño. Un tejadillo verdoso. Cuatro muros blancos.   Lejos relumbra la piedra del áspero Guadarrama. Agua que brilla y no suena.   En el aire claro, ¡los alamillos del soto, sin hojas, liras de marzo!   Hacia Madrid, una noche, va el tren por el Guadarrama. En el cielo, el arco iris que hacen la luna y el agua. ¡Oh luna de abril, serena, que empuja las nubes blancas!   La madre lleva a su niño, dormido, sobre la falda. Duerme el niño y, todavía, ve el campo verde que pasa, y arbolillos soleados, y mariposas doradas.   La madre, ceño sombrío entre un ayer y un mañana, ve unas ascuas mortecinas y una hornilla con arañas.   Hay un trágico viajero, que debe ver cosas raras, y habla solo y, cuando mira, nos borra con la mirada.   Yo pienso en campos de nieve y en pinos de otras montañas.   Y tú, Señor, por quien todos vemos y que ves las almas, dinos si todos, un día, hemos de verte la cara.
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Canciones de tierras altas
Por la sierra blanca... La nieve menuda y el viento de cara.   Por entre los pinos... con la blanca nieve se borra el camino.   Recio viento sopla de Urbión a Moncayo. ¡Páramos de Soria!Ya habrá cigüeñas al sol, mirando la tarde roja, entre Moncayo y Urbión.   Se abrió la puerta que tiene gonces en mi corazón. y otra vez la galería de mi historia apareció.   Otra vez la plazoleta de las acacias en flor, y otra vez la fuente clara cuenta un romance de amor.   Es la parda encina y el yermo de piedra. Cuando el sol tramonta, el río despierta.   ¡Oh montes lejanos de malva y violeta! En el aire en sombra sólo el río suena.   ¡Luna amoratada de una tarde vieja, en un campo frío, más luna que tierra!.   Soria de montes azules y de yermos de violeta, ¡cuántas veces te he soñado en esta florida vega por donde se va, entre naranjos de oro, Guadalquivir a la mar!   ¡Cuántas veces me borraste, tierra de ceniza, estos limonares verdes con sombras de tus encinas!   ¡Oh campos de Dios, entre Urbión el de Castilla y Moncayo el de Aragón!   En Córdoba, la serrana, en Sevilla, marinera y labradora, que tiene hinchada, hacia el mar, la vela; y en el ancho llano por donde la arena sorbe la baba del mar amargo, hacia la fuente del Duero mi corazón -¡Soria pura!- se tornaba... ¡Oh, fronteriza entre la tierra y la luna!   ¡Alta paramera donde corre el Duero niño tierra donde está su tierra!El río despierta. En el aire obscuro, sólo el río suena.   ¡Oh canción amarga del agua en la piedra! ...Hacia el alto Espino bajo las estrellas.   Sólo suena el río al fondo del valle, bajo el alto Espino.   En medio del campo, tiene la ventana abierta la ermita sin ermitaño. Un tejadillo verdoso. Cuatro muros blancos.   Lejos relumbra la piedra del áspero Guadarrama. Agua que brilla y no suena.   En el aire claro, ¡los alamillos del soto, sin hojas, liras de marzo!   Hacia Madrid, una noche, va el tren por el Guadarrama. En el cielo, el arco iris que hacen la luna y el agua. ¡Oh luna de abril, serena, que empuja las nubes blancas!   La madre lleva a su niño, dormido, sobre la falda. Duerme el niño y, todavía, ve el campo verde que pasa, y arbolillos soleados, y mariposas doradas.   La madre, ceño sombrío entre un ayer y un mañana, ve unas ascuas mortecinas y una hornilla con arañas.   Hay un trágico viajero, que debe ver cosas raras, y habla solo y, cuando mira, nos borra con la mirada.   Yo pienso en campos de nieve y en pinos de otras montañas.   Y tú, Señor, por quien todos vemos y que ves las almas, dinos si todos, un día, hemos de verte la cara.
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¿Dónde está la estrella de los Nacimientos? La tierra, encabritada, se ha parado en el viento. Y no ven los ojos de los marineros. Aquel pez -¡seguidle!- se lleva, danzando, la estrella polar. El mundo es una slot-machine, con una ranura en la frente del cielo, sobre la cabecera del mar. (Se ha parado la máquina, se ha acabado la cuerda.) El mundo es algo que funciona como el piano mecánico de un bar. (Se ha acabado la cuerda, se ha parado la máquina...)                                                     Marinero, tú tienes una estrella en el bolsillo...                               ¡Drop a star! Enciende con tu mano la nueva música del mundo, la canción marinera del mañana, el himno venidero de los hombres...                               ¡Drop a star! Echa a andar otra vez este barco varado, marinero. Tú tienes una estrella en el bolsillo.... una estrella nueva de palacio, de fósforo y de imán.
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Drop a star
sam dale no quería dormir solo con sus sudores y a la madre le dijo "madre búscame novia entre los odios del día" así creció perseguido por olor que nunca supo conseguir la madre madrecía cada noche pero no había caso "ah" decía sam dale al final de su chaleco hermoso como un secretario general "novia mía ¿porqué no venís? novia mía ¿qué suelo ató tus sienes?" la novia de sam dormía y hacía amanecer de sus dos pies salía el sol la luz y era bella como los pies de Dios atados siempre siempre a tanto dolor atados pero no Dios sino el grande amor duerme atado a profunda claridad no lo despierten hijos que duerma duerma duerma a menos que le den de comer él duerme porque no le darían de comer y duerme hermoso hermoso como la novia de los yules verdes como la novia del amor primero ella está muerte y yo la quiero pero sam dale ni nada él pedía a la madre por la esposa del río la esposica estaba en el río vestida de amarillo haciendo una cama grande con las aguas corinas con los pájaros para que entre la mañana cantando y aún la muerte cuando debiera entrar peor sam dale vigilaba la puerta y Dios no entra por ahí así que viuda tora marinera se le murió la camisa y la enterró ya tarde ya tardísimo y manzanitas de oro había en las ramas ¡gracia que tiene lo perro! ¡ah muérdanos la cara para despertar! a sam dale lo pusieron en una copa de vidrio "¡ah tripa dolorosa!" decía hablando del corazón la flor de su camisa tapo o mundo celéstese sam dale cuándo despertaremos mi dios novia dormía hermosa hermosa con un lunar de amor y un ruiseñor que le cantaba enemigos sam dale cruzó Alabama como un fuego dejó en herencia una mañana que las gallinas picotearon y del costado le caían señoras acabaditas de nacer ¡ah sam dale te tomaron el alma en mitad del arenal! no debiera dormir mal ahora a las tres de la tarde tu entierro pasó al pie de tu retrato ella se arrodilló pobre con una cuna blanca sola
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Lamento por la camisa de sam dale
sam dale no quería dormir solo con sus sudores y a la madre le dijo "madre búscame novia entre los odios del día" así creció perseguido por olor que nunca supo conseguir la madre madrecía cada noche pero no había caso "ah" decía sam dale al final de su chaleco hermoso como un secretario general "novia mía ¿porqué no venís? novia mía ¿qué suelo ató tus sienes?" la novia de sam dormía y hacía amanecer de sus dos pies salía el sol la luz y era bella como los pies de Dios atados siempre siempre a tanto dolor atados pero no Dios sino el grande amor duerme atado a profunda claridad no lo despierten hijos que duerma duerma duerma a menos que le den de comer él duerme porque no le darían de comer y duerme hermoso hermoso como la novia de los yules verdes como la novia del amor primero ella está muerte y yo la quiero pero sam dale ni nada él pedía a la madre por la esposa del río la esposica estaba en el río vestida de amarillo haciendo una cama grande con las aguas corinas con los pájaros para que entre la mañana cantando y aún la muerte cuando debiera entrar peor sam dale vigilaba la puerta y Dios no entra por ahí así que viuda tora marinera se le murió la camisa y la enterró ya tarde ya tardísimo y manzanitas de oro había en las ramas ¡gracia que tiene lo perro! ¡ah muérdanos la cara para despertar! a sam dale lo pusieron en una copa de vidrio "¡ah tripa dolorosa!" decía hablando del corazón la flor de su camisa tapo o mundo celéstese sam dale cuándo despertaremos mi dios novia dormía hermosa hermosa con un lunar de amor y un ruiseñor que le cantaba enemigos sam dale cruzó Alabama como un fuego dejó en herencia una mañana que las gallinas picotearon y del costado le caían señoras acabaditas de nacer ¡ah sam dale te tomaron el alma en mitad del arenal! no debiera dormir mal ahora a las tres de la tarde tu entierro pasó al pie de tu retrato ella se arrodilló pobre con una cuna blanca sola
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Seré una marinera Mari, Una mujer que rema sin timón penarán me errabunda Eternamente fuera de quicio, dirán que nunca lo tuve pero cómo la corriente no cesa tampoco mi remar
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Jan 13, 2019
Jan 13, 2019 at 3:20 AM UTC
Marinera
Am I an eagle with aluminium wings in the electric night or the mad man watching mosaics melt into stained-glass puddles? Look into my bloodshot eyes, speak to me in that Spanish susurro and tell me to fly, tongue of lightning /violet horizon, or I’ll be seeing colours in bubbles dancing a marinera, a manic stalactite-white grin I’m not in control of wriggling across my whiskered face.
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Dec 11, 2017
Dec 11, 2017 at 4:43 PM UTC
Barranco