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"adorno" poems
Hace falta papel, hace falta tinta, las letras brotan solas, hacen falta horas. Alma salvaje y nocturna, merodeadora impaciente, que niega entregarse a un Morfeo ausente. Tristeza que evoca al dolor, que evoca al sufrimiento, donde el osado se regodea al leer las palabras impresas, no con tinta negra, sino con lágrimas de un simple ser. No será la primera vez que el osado se desvela, un dolor igual al pago de su sacrificio, por entrever los sentimientos del que también fue osado. La noche nuestra musa, misteriosa y atractiva, como canto de sirena, belleza de los mares. Por siempre devota mi alma a tu luna, antaña luz a tu filosofía oscura. Profeta milenaria de adorno espectral, poema interminable con descanso finito.     Canción y plegaria,     llanto escrito,     llévate mi corazón     y deja mi alma     triste hasta el alba.
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Jan 14, 2017
Jan 14, 2017 at 8:57 PM UTC
Desvelo
troll tooth oger toe  flow stupid  fistful of shiny carbon lattice wilt and a composted halo too beautifully torn derivatives slid from this orifice oven timer set fer  office space wasted noob cubed  these are exponential times we're livin in, sim yer prolly obsolete, so tap the banner below for more there's more trends friend then interrogate  unfriend those has-been's for the win dim  naked lightbulbs swing from threadbare strings faster than light plus **** too  there's ***** adorno how right you were  this **** is almost criminal  art narcs on the hole a' truth so help me dog im the hominid  that stood up  this fiction. slipstream hoolahoop no-show
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Aug 8, 2016
Aug 8, 2016 at 7:05 PM UTC
copywrittenly yours, you
Figurilla india tallada en sándalo, todos tus detalles han sido esculpidos por la mano de Dios, el artesano mayor. Contigo a mi lado exploro lugares nunca antes pisados, en fantasía propia de gitanos e incienso, de colores ocres, de oro y café. Inspiras recuerdos de tiempos pasados, de siglos antiguos, de calles y barrios. De Babel, donde nos separamos y te llevaste tus labios, que se alejaron cansados, sin entender otro idioma que el de los besos robados, que a través de los tiempos por azar encuentro al hacer de tú boca, entre todas las otras, un monumento, adorno principal de este templo. Madera fina y aromática, trae contigo la armonía. Sándalo cubierto de flores, de danzas y amores: Si tengo tu boca ¿para qué querer otra?
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May 7, 2014
May 7, 2014 at 4:19 AM UTC
Sándalo
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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No cojas la cuchara con la mano izquierda. No pongas los codos en la mesa. Dobla bien la servilleta. Eso, para empezar. Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece. ¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes? Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero. Eso, para seguir. ¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos? La cultura es un adorno y el negocio es el negocio. Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas. Eso, para vivir. No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto. No bebas. No fumes. No tosas. No respires. ¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos. Y descansar: morir.
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Biografía
No el mar, sino esta fuente junto al mar. Y la ciudad, detrás. (Qué importa la ciudad. La ciudad era tiempo: primero, Roma y sus murallas, y sucesivamente, peces de barras rojas en el lomo, rejerías y olivas, el poderío de las naves de la Corona de Aragón. Más tarde, un diálogo de humos). La ciudad era un diálogo de aguas -la fuente, el mar-; la vida, un diálogo de aguas, una chiquillería desnudita y morena. Y un griterío, un amontonamiento en aquel aire cálido. Y olor a hogueras, que no tienen tiempo. Siempre a espaldas del tiempo. Y nada más que ojos oscuros para mirar, mirar, mirar... Esto ocurría en lo que llaman, los que no son de nuestra raza, pasado. De noche me acercaba a las olas. Las olas no ocultaban ruiseñores como el agua del cántaro que yo apoyaba en la cadera. De noche, entre las olas, de cara al tiempo congelado, sonaba el mar a hojas de otoño, pisoteadas por los pájaros. Ceñía mis tobillos de diamantes. Allí era el reino del vaivén, del ritmo, de lo eterno acunado. El mar tampoco, como si fuera de mi raza, se encadenaba al tiempo. Sonaba en mis oídos el ruiseñor del agua de la fuente, oía los rumores del mundo. Mi sangre era el mar mismo. Me contagiaba de su movimiento. Me enseñaban las olas a no morir jamás. Lo sin tiempo es la muerte. Y aquello, el ritmo, el tiempo vivo, pero detenido; algo que no conoce ni principio ni fin, que no parte ni llega. Era el mar y la fuente junto al mar. Y entre los dos estaba yo. Igual que ahora. Nuevamente unidos. Cuántos racimos de años habrá exprimido el mar. Por cuántos sitios -horas y lugares, qué sé yo-, lo que dicen países, he llevado el centelleo de la espuma, el oleaje de la llama... Es posible que yo parezca diferente. También quizás la fuente parezca diferente a los demás. Yo no lo sé. Juntos estamos el mar, la fuente, yo. Vinieron las autoridades, artistas, periodistas, gentes que leen mi nombre en los periódicos. Me dijeron que era mía la fuente (cómo podían darme lo que era mío, mi vida, el mar, las nubes). No pudieron matar mi vida, restituirme al tiempo, cuando hablaban y hablaban del ayer, la gitana de Somorrostro, y otra vez aquello del arte y de la gloria, y más palabras sin sentido que siguen pronunciando mientras me acerco hasta mi fuente, y adorno mis muñecas con sus helados brazaletes, y humedezco mis sienes, mezclo sus aguas con mis lágrimas. Porque ahora pienso que he olvidado el cántaro, y la tarde se queda sin ruiseñor que la ilumine, y tengo miedo de volver sin agua, y no sé dónde está el cántaro y mi madre me va a reñir porque a ver cómo vamos a guisar, a lavar la ropita de los niños... Y yo no sé qué le diré para que pueda comprenderlo.
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La fuente de carmen amaya
No el mar, sino esta fuente junto al mar. Y la ciudad, detrás. (Qué importa la ciudad. La ciudad era tiempo: primero, Roma y sus murallas, y sucesivamente, peces de barras rojas en el lomo, rejerías y olivas, el poderío de las naves de la Corona de Aragón. Más tarde, un diálogo de humos). La ciudad era un diálogo de aguas -la fuente, el mar-; la vida, un diálogo de aguas, una chiquillería desnudita y morena. Y un griterío, un amontonamiento en aquel aire cálido. Y olor a hogueras, que no tienen tiempo. Siempre a espaldas del tiempo. Y nada más que ojos oscuros para mirar, mirar, mirar... Esto ocurría en lo que llaman, los que no son de nuestra raza, pasado. De noche me acercaba a las olas. Las olas no ocultaban ruiseñores como el agua del cántaro que yo apoyaba en la cadera. De noche, entre las olas, de cara al tiempo congelado, sonaba el mar a hojas de otoño, pisoteadas por los pájaros. Ceñía mis tobillos de diamantes. Allí era el reino del vaivén, del ritmo, de lo eterno acunado. El mar tampoco, como si fuera de mi raza, se encadenaba al tiempo. Sonaba en mis oídos el ruiseñor del agua de la fuente, oía los rumores del mundo. Mi sangre era el mar mismo. Me contagiaba de su movimiento. Me enseñaban las olas a no morir jamás. Lo sin tiempo es la muerte. Y aquello, el ritmo, el tiempo vivo, pero detenido; algo que no conoce ni principio ni fin, que no parte ni llega. Era el mar y la fuente junto al mar. Y entre los dos estaba yo. Igual que ahora. Nuevamente unidos. Cuántos racimos de años habrá exprimido el mar. Por cuántos sitios -horas y lugares, qué sé yo-, lo que dicen países, he llevado el centelleo de la espuma, el oleaje de la llama... Es posible que yo parezca diferente. También quizás la fuente parezca diferente a los demás. Yo no lo sé. Juntos estamos el mar, la fuente, yo. Vinieron las autoridades, artistas, periodistas, gentes que leen mi nombre en los periódicos. Me dijeron que era mía la fuente (cómo podían darme lo que era mío, mi vida, el mar, las nubes). No pudieron matar mi vida, restituirme al tiempo, cuando hablaban y hablaban del ayer, la gitana de Somorrostro, y otra vez aquello del arte y de la gloria, y más palabras sin sentido que siguen pronunciando mientras me acerco hasta mi fuente, y adorno mis muñecas con sus helados brazaletes, y humedezco mis sienes, mezclo sus aguas con mis lágrimas. Porque ahora pienso que he olvidado el cántaro, y la tarde se queda sin ruiseñor que la ilumine, y tengo miedo de volver sin agua, y no sé dónde está el cántaro y mi madre me va a reñir porque a ver cómo vamos a guisar, a lavar la ropita de los niños... Y yo no sé qué le diré para que pueda comprenderlo.
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Fresca, lozana, pura y olorosa, gala y adorno del pensil florido, gallarda puesta sobre el ramo erguido, fragancia esparce la naciente rosa.  Mas si el ardiente sol lumbre enojosa vibra, del can en llamas encendido, el dulce aroma y el color perdido, sus hojas lleva el aura presurosa.  Así brilló un momento mi ventura en alas del amor, y hermosa nube fingí tal vez de gloria y de alegría.  Mas, ay, que el bien trocóse en amargura, y deshojada por los aires sube la dulce flor de la esperanza mía.
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Soneto
A la cálida vida que transcurre canora con garbo de mujer sin letras ni antifaces, a la invicta belleza que salva y que enamora, responde, en la embriaguez de la encantada hora, un encono de hormigas en mis venas voraces. Fustigan el desmán del perenne hormigueo el pozo del silencio y el enjambre del ruido, la harina rebanada como doble trofeo en los fértiles bustos, el Infierno en que creo, el estertor final y el preludio del nido. Mas luego mis hormigas me negarán su abrazo y han de huir de mis pobres y trabajados dedos cual se olvida en la arena un gélido bagazo; y tu boca, que es cifra de eróticos denuedos, tu boca, que es mi rúbrica, mi manjar y mi adorno, tu boca, en que la lengua vibra asomada al mundo como réproba llama saliéndose de un horno, en una turbia fecha de cierzo gemebundo en que ronde la luna porque robarte quiera, ha de oler a sudario y a hierba machacada, a droga y a responso, a pabilo y a cera. Antes de que deserten mis hormigas, Amada, déjalas caminar camino de tu boca a que apuren los viáticos del sanguinario fruto que desde sarracenos oasis me provoca. Antes de que tus labios mueran, para mi luto, dámelos en el crítico umbral del cementerio como perfume y pan y tósigo y cauterio.
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Hormigas
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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A mi mesa
Desnuda como un yunque, mesa mía, no admites ni una flor para tu adorno, nada se aquieta en ti ni permanece: el torrente infantil lo barre todo ***** tintero, blando cartapacio, búcaro de cristal o marco de oro hace mucho que están en las alturas o yacen de cajones en el fondo. Cuando me llego a ti ya voy completo: el pensamiento musical y pronto, estilográfica en la mano y una hoja sale de un bolsillo o de otro, ¿Cómo será una mesa aderezada bajo la fija claridad de un foco, con una rosa erguida en una copa, sin una brizna de papel o polvo? La pluma ha de correr oleosamente y el período o la estrofa fluir solos. Mas ¿quién piensa en el orden un instante bailando alrededor varios demonios que saltan sobre ti como si fueras en la campaña fugitivo potro? Éste abre su libro de lectura, ése levanta mapas policromos, aquél corta figuras de revistas y las pega en cuadernos ampulosos a pinceladas de indomable engrudo que, de paso, salpican el contorno. Tal vez así se escriba con ventaja, entre gritos, moquetes y sollozos, y el cerebro agradezca el espolazo como el fijar el hierro presuroso, como la tierra el filo de la reja o como el mar los remos espumosos. Así te han puesto más de quince años cual banco de escolares revoltosos, que elaborando sobre ti se han ido el verso más o menos primoroso o la resta pueril, o el mapa alegre, cosas de niño, de poeta y loco. Sobre tu desnudez leo y medito contra la tabla, persistente, el codo, o me cruzo de brazos resignado en la actitud cerrada del estoico. Mesa: estés como estés, así te dejo, ni te pulo, te lustro, ni repongo, hemos de continuar como hasta ahora: ya sabemos los dos que falta poco.
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La plaza sola (gris el aire, negros los árboles, la tierra manchada por la nieve), parecía, no realidad, mas copia triste sin realidad. Entonces, ante el umbral, dijiste: viviendo aquí serías fantasma de ti mismo. Inhóspita en su adorno parsimonioso, porcelanas, bronces, muebles chinos, la casa oscura toda era, pálidas sus ventanas sobre el río, y el color se escondía en un retablo español, en un lienzo francés, su brío amedrentado. Entre aquellos despojos, proyecto, el dueño estaba sentado junto a su retrato por artista a la moda en años idos, imagen fatua y fácil del dilettante, divertido entonces comprando lo que una fe creara en otro tiempo y otra tierra. Allí con sus iguales, damas imperativas bajo sus afeites, caballeros seguros de sí mismos, rito social cumplía, y entre el diálogo moroso, tú oyendo alguien me dijo: "Me ofrecieron la primera edición de un poeta raro, y la he comprado", tu emoción callaste. Así, pensabas, el poeta vive para esto, para esto noches y días amargos, sin ayuda de nadie, en la contienda adonde, como el fénix, muere y nace, para que años después, siglos después, obtenga al fin el displicente favor de un grande en este mundo. Su vida ya puede excusarse, porque ha muerto del todo; su trabajo ahora cuenta, domesticado para el mundo de ellos, como otro objeto vano, otro ornamento inútil; y tú cobarde, mudo te despediste ahí, como el que asiente, más allá de la muerte, a la injusticia. Mejor la destrucción, el fuego.
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Limbo
La plaza sola (gris el aire, negros los árboles, la tierra manchada por la nieve), parecía, no realidad, mas copia triste sin realidad. Entonces, ante el umbral, dijiste: viviendo aquí serías fantasma de ti mismo. Inhóspita en su adorno parsimonioso, porcelanas, bronces, muebles chinos, la casa oscura toda era, pálidas sus ventanas sobre el río, y el color se escondía en un retablo español, en un lienzo francés, su brío amedrentado. Entre aquellos despojos, proyecto, el dueño estaba sentado junto a su retrato por artista a la moda en años idos, imagen fatua y fácil del dilettante, divertido entonces comprando lo que una fe creara en otro tiempo y otra tierra. Allí con sus iguales, damas imperativas bajo sus afeites, caballeros seguros de sí mismos, rito social cumplía, y entre el diálogo moroso, tú oyendo alguien me dijo: "Me ofrecieron la primera edición de un poeta raro, y la he comprado", tu emoción callaste. Así, pensabas, el poeta vive para esto, para esto noches y días amargos, sin ayuda de nadie, en la contienda adonde, como el fénix, muere y nace, para que años después, siglos después, obtenga al fin el displicente favor de un grande en este mundo. Su vida ya puede excusarse, porque ha muerto del todo; su trabajo ahora cuenta, domesticado para el mundo de ellos, como otro objeto vano, otro ornamento inútil; y tú cobarde, mudo te despediste ahí, como el que asiente, más allá de la muerte, a la injusticia. Mejor la destrucción, el fuego.
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En el mar halla el agua su paraíso ansiado y el sudor su horizonte, su fragor, su plumaje. El sudor es un árbol desbordante y salado, un voraz oleaje. Llega desde la edad del mundo más remota a ofrecer a la tierra su copa sacudida, a sustentar la sed y la sal gota a gota, a iluminar la vida. Hijo del movimiento, primo del sol, hermano de la lágrima, deja rodando por las eras, del abril al octubre, del invierno al verano, áureas enredaderas. Cuando los campesinos van por la madrugada a favor de la esteva removiendo el reposo, se visten una blusa silenciosa y dorada de sudor silencioso. Vestidura de oro de los trabajadores, adorno de las manos como de las pupilas. Por la atmósfera esparce sus fecundos olores una lluvia de axilas. El sabor de la tierra se enriquece y madura: caen los copos del llanto laborioso y oliente, maná de los varones y de la agricultura, bebida de mi frente. Los que no habéis sudado jamás, los que andáis yertos en el ocio sin brazos, sin música, sin poros, no usaréis la corona de los poros abiertos ni el poder de los toros. Viviréis maloliendo, moriréis apagados: la encendida hermosura reside en los talones de los cuerpos que mueven sus miembros trabajados como constelaciones. Entregad al trabajo, compañeros, las frentes: que el sudor, con su espada de sabrosos cristales, con sus lentos diluvios, os hará transparentes, venturosos, iguales.
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El sudor
Desabrigan en altos Monumentos Cenizas generosas, por crecerte; Y altas ruinas, de que te haces fuerte, Más te son amenaza que cimientos. De venganzas del Tiempo, de escarmientos, De olvidos y desprecios de la Muerte, De túmulo funesto, osas hacerte Árbitro de los Mares y los Vientos. Recuerdos y no Alcázares fabricas; Otro vendrá después que de sus torres Alce en tus huesos fábricas más ricas. De ajenas desnudeces te socorres, Y procesos de mármol multiplicas; Temo que con tu llanto el suyo borres.
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Moralidad útil contra los que hacen adorno propio de la ajena desnudez
Era una noche De primavera, Azul el cielo, La luna en llena, Abajo flores, Arriba estrellas, Mi hogar completo, Yo, muy contenta, Y tú, mi amante, Junto a mi puerta, De pie esperaste La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión ciega, Te di en un beso Mi vida entera. Lo que dijimos Dicho se queda: Amor sin nube, Constancia eterna. Unir las almas, Callar las penas, Y al fin juntarnos Sobre la tierra, Sin romper nunca Nuestras cadenas... Una casita Blanca y modesta, Único adorno De una pradera; Con fuentes claras, Con flores nuevas, Con dulces nidos De aves parleras; Y allí jugando Las horas muertas Dos angelitos Que hermanos fueran: Frente muy blanca, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas! Era una noche De enero, eterna: El aire helado, Las aves yertas, Las fuentes mudas. Las flores secas, Mi nogar muy triste, Mi madre muerta, Y en torno suyo La blanca cera Lanzando débil Su luz siniestra; Y yo, velando Con honda pena, Oí en la torre Sonar muy lentas Las campanadas, Que un tiempo fueran Las escogidas Con dicha inmensa Para cumplirnos La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión trémula, Te di en un beso La vida entera... ¿Por qué olvidaste Mi pasión ciega? ¿Por qué no vuelves? ¿Por qué te ausentas? ¿Por qué borraste Dichas tan tiernas, Cual borra el viento Sobre la arena Del caminante La débil huella? ¡Viví tan sola! ¡Sola y enferma! Con negros duelos, Con horas negras, Sin más familia Que mis tristezas... ¡Ay! recordando La noche aquella En que dijiste Cosas tan tiernas: Que me adorabas, Que en tu conciencia Era mi imagen La sola reina; Y la casita Con flores nuevas, Con fuentes claras, Y aves parleras; Y aquellos niños De faz serena, Con frentes blancas, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas!
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Besos y lágrimas
Era una noche De primavera, Azul el cielo, La luna en llena, Abajo flores, Arriba estrellas, Mi hogar completo, Yo, muy contenta, Y tú, mi amante, Junto a mi puerta, De pie esperaste La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión ciega, Te di en un beso Mi vida entera. Lo que dijimos Dicho se queda: Amor sin nube, Constancia eterna. Unir las almas, Callar las penas, Y al fin juntarnos Sobre la tierra, Sin romper nunca Nuestras cadenas... Una casita Blanca y modesta, Único adorno De una pradera; Con fuentes claras, Con flores nuevas, Con dulces nidos De aves parleras; Y allí jugando Las horas muertas Dos angelitos Que hermanos fueran: Frente muy blanca, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas! Era una noche De enero, eterna: El aire helado, Las aves yertas, Las fuentes mudas. Las flores secas, Mi nogar muy triste, Mi madre muerta, Y en torno suyo La blanca cera Lanzando débil Su luz siniestra; Y yo, velando Con honda pena, Oí en la torre Sonar muy lentas Las campanadas, Que un tiempo fueran Las escogidas Con dicha inmensa Para cumplirnos La cita aquella; Cita en que hiciste Tantas promesas, Y en que, rendida De pasión trémula, Te di en un beso La vida entera... ¿Por qué olvidaste Mi pasión ciega? ¿Por qué no vuelves? ¿Por qué te ausentas? ¿Por qué borraste Dichas tan tiernas, Cual borra el viento Sobre la arena Del caminante La débil huella? ¡Viví tan sola! ¡Sola y enferma! Con negros duelos, Con horas negras, Sin más familia Que mis tristezas... ¡Ay! recordando La noche aquella En que dijiste Cosas tan tiernas: Que me adorabas, Que en tu conciencia Era mi imagen La sola reina; Y la casita Con flores nuevas, Con fuentes claras, Y aves parleras; Y aquellos niños De faz serena, Con frentes blancas, Rubias cabezas, Labios de rosa, Pupilas negras... -Calla y no sigas, Que me atormentas. Alma del alma, ¡Qué bien te acuerdas!
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I'm kind of your average American I studied at Hollywood College Becoming incredibly knowledgeable Reading theory night and day, “To write poetry after Auschwitz is barbaric. And This corrodes even the knowledge Of why it has become impossible To write poetry today.” Yes, but something’s slant with this direction, The oppressed and the oppressor are not equally obscene. If the young are allowed laughter can not the experienced leave night omens.?   “Perennial suffering has as much right to expression as a tortured man has to scream; hence it may have been wrong to say that after Auschwitz you could no longer write poems.”   Alone in his room Mom asks what’s the matter “Even the most extreme consciousness of doom threatens to degenerate into idle chatter.”
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Jan 1, 2016
Jan 1, 2016 at 2:53 AM UTC
prolegomena to an epic on Adorno and poesy
“The Only philosophy which can be responsibly practiced in face of despair is the attempt to contemplate all things as they would present themselves from the standpoint of redemption. Knowledge has no light but that shed on the world by redemption: all else is reconstruction, mere technique. Perspectives must be fashioned that displace and estrange the world, reveal it to be, with its rifts and crevices, as indigent and distorted as it will appear one day in the messianic light. To gain such perspectives without velleity or violence, entirely from felt contact with objects – this alone is the task of thought. It is the simplest of all things, because the situation calls imperatively for such knowledge, indeed because consummate negativity, once squarely faced, delineates the mirror-image of its opposite. But it is also the utterly impossible thing, because it presupposes a standpoint removed, even though by a hair’s breadth, from the scope of existence, whereas we well know that any possible knowledge must not only be first wrested from what is, if it shall hold good, but is also marked, for this very reason, by the same distortion and indigence which it seeks to escape. The more passionately thought denies its conditionality for the sake of the unconditional, the more unconsciously, and so calamitously, it is delivered up to the world. Even its own impossibility it must at last comprehend for the sake of the possible. But beside the demand thus placed on thought, the question of the reality or unreality of redemption itself hardly matters.” ~Theodor Adorno, Minima Moralia
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May 12, 2015
May 12, 2015 at 11:44 PM UTC
Not a Poem
“The Only philosophy which can be responsibly practiced in face of despair is the attempt to contemplate all things as they would present themselves from the standpoint of redemption. Knowledge has no light but that shed on the world by redemption: all else is reconstruction, mere technique. Perspectives must be fashioned that displace and estrange the world, reveal it to be, with its rifts and crevices, as indigent and distorted as it will appear one day in the messianic light. To gain such perspectives without velleity or violence, entirely from felt contact with objects – this alone is the task of thought. It is the simplest of all things, because the situation calls imperatively for such knowledge, indeed because consummate negativity, once squarely faced, delineates the mirror-image of its opposite. But it is also the utterly impossible thing, because it presupposes a standpoint removed, even though by a hair’s breadth, from the scope of existence, whereas we well know that any possible knowledge must not only be first wrested from what is, if it shall hold good, but is also marked, for this very reason, by the same distortion and indigence which it seeks to escape. The more passionately thought denies its conditionality for the sake of the unconditional, the more unconsciously, and so calamitously, it is delivered up to the world. Even its own impossibility it must at last comprehend for the sake of the possible. But beside the demand thus placed on thought, the question of the reality or unreality of redemption itself hardly matters.” ~Theodor Adorno, Minima Moralia
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Por la sierra, una tarde, pasaba el Campeador. El sol despertaba su flamígera flor, y bruñía la púrpura de su esplendor postrero en la resplandeciente coraza del guerrero. El oro lo cubría de la frente a los pies: su escarcela era de oro, y era de oro su arnés, y un rubí granadino de adorno en la visera, resplancedía menos que su mirada fiera. Soberbiamente erguido con marcial bizarría, no encontrando adversarios ¡con el Sol se batía! Los pastores en lo alto de las altas montañas, al ver pasar al héroe de las rudas hazañas envuelto en su leyenda de osadía y estrago, entre sí murmuraban: "Es el Cid, o es Santiago". Pues con el fanatismo que infunde la victoria unían los dos nombres en una misma gloria. Así, lento, magnífico, arrogante y severo, iba por los caminos el radiante viajero, cuando oyó que del fondo de un barranco surgía la ronca y débil súplica de una voz de agonía. Y allí, tendido en tierra, vio un monstruo repugnante de agarrotadas manos y roído semblante: Un leproso.                   De súbito, el corcel de Rodrigo se encabritó: Tan sórdido y horrible era el mendigo, que temió el noble bruto contaminar sus cascos con rozar solamente aquel montón de ascos. Con un gesto magnánino, el guerrero español, inclinado su bélico penacho tornasol, le ofrece al miserable todo lo que le queda: una moneda de oro y un ademán de seda. Y entonces, al llameante resplandor del ocaso, con incrédulos ojos y vacilante paso, aquella gusanera viviente se incorpora, y cae de rodillas pesadamente, y llora.... Allí, en aquel oscuro recodo del camino, lo maldijo una anciana, lo apedreó un campesino, le fue negada el agua, le fue negado el pan, y soportó en silencio la injuria y el desmán; y ahora un caballero de luciente armadura caritativamente consuela su amargura sin temer el contagio de su inmunda dolencia, y le ofrece a sus llagas una flor de clemencia. Y el monstruo, en un impulso brutalmente sincero, posa sus labios pútridos sobre el guante de acero. El paladín lo mira sin desdén, sin temor, sin cólera: ¡Por algo es el Cid Campeador! Inmóvil y benigno en su dádiva inmensa, el gran Rodrigo Díaz de Vivar algo piensa: ¿Qué sentimientos laten bajo su coraza? De repente, con suave firmeza, lo rechaza; contempla largamente aquel escombro humano, se arranca el guantelete... ¡y le tiende la mano!
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El cid
Por la sierra, una tarde, pasaba el Campeador. El sol despertaba su flamígera flor, y bruñía la púrpura de su esplendor postrero en la resplandeciente coraza del guerrero. El oro lo cubría de la frente a los pies: su escarcela era de oro, y era de oro su arnés, y un rubí granadino de adorno en la visera, resplancedía menos que su mirada fiera. Soberbiamente erguido con marcial bizarría, no encontrando adversarios ¡con el Sol se batía! Los pastores en lo alto de las altas montañas, al ver pasar al héroe de las rudas hazañas envuelto en su leyenda de osadía y estrago, entre sí murmuraban: "Es el Cid, o es Santiago". Pues con el fanatismo que infunde la victoria unían los dos nombres en una misma gloria. Así, lento, magnífico, arrogante y severo, iba por los caminos el radiante viajero, cuando oyó que del fondo de un barranco surgía la ronca y débil súplica de una voz de agonía. Y allí, tendido en tierra, vio un monstruo repugnante de agarrotadas manos y roído semblante: Un leproso.                   De súbito, el corcel de Rodrigo se encabritó: Tan sórdido y horrible era el mendigo, que temió el noble bruto contaminar sus cascos con rozar solamente aquel montón de ascos. Con un gesto magnánino, el guerrero español, inclinado su bélico penacho tornasol, le ofrece al miserable todo lo que le queda: una moneda de oro y un ademán de seda. Y entonces, al llameante resplandor del ocaso, con incrédulos ojos y vacilante paso, aquella gusanera viviente se incorpora, y cae de rodillas pesadamente, y llora.... Allí, en aquel oscuro recodo del camino, lo maldijo una anciana, lo apedreó un campesino, le fue negada el agua, le fue negado el pan, y soportó en silencio la injuria y el desmán; y ahora un caballero de luciente armadura caritativamente consuela su amargura sin temer el contagio de su inmunda dolencia, y le ofrece a sus llagas una flor de clemencia. Y el monstruo, en un impulso brutalmente sincero, posa sus labios pútridos sobre el guante de acero. El paladín lo mira sin desdén, sin temor, sin cólera: ¡Por algo es el Cid Campeador! Inmóvil y benigno en su dádiva inmensa, el gran Rodrigo Díaz de Vivar algo piensa: ¿Qué sentimientos laten bajo su coraza? De repente, con suave firmeza, lo rechaza; contempla largamente aquel escombro humano, se arranca el guantelete... ¡y le tiende la mano!
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Más sencilla... más sencilla. Sin barroquismo, sin añadidos ni ornamentos. Que se vean desnudos los maderos, desnudos y decididamente rectos. «Los brazos en abrazo hacia la tierra, el mástil disparándose a los cielos». Que no haya un solo adorno que distraiga este gesto... este equilibrio humano de los dos mandamientos. Más sencilla... más sencilla... hazme una cruz sencilla, carpintero.
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Más sencilla
A noite vem com seu silêncio em demasia, Gritando ao luar pela luz do dia. A vida perde sentido por vezes  sem querer, Acordo com o aroma do amanhecer. Amar com gratidão sol que queima desejos, Amor da alma, dos teus beijos. Ouvir regatos que levam pouca água, Amar com leveza e sem mágoa. Sentir a noite que procura ser suave, Penando por amor  feito ave, Cruzando o céu aberto da minha liberdade . Noite de adorno, de enfeite, Luar onde meu ser se deite. Caminhos cruzados do olhar, Ser Terra,  céu e mar. Num barco sem velas navego, E assim ao mundo me entrego. Victor Marques Amor, cego,  ave
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Mar 27, 2023
Mar 27, 2023 at 4:57 PM UTC
Penando por amor feito ave
If my hand touches your skin, instant accidents happen: unexpected flowers bloom, earthquakes, fires, revolutions perhaps, sudden climate changes, delays in train times, people urgently kissing in the streets. We’ve witnessed it: the solar explosion of precise things, the road opening to the heart of all beginnings. This is your skin where my hand, barely touching it, will feel unknown landscapes of flesh and from where your eyes come back, two deep lakes, two restless headlights slicing the night, regardless of how often Adorno may have said that lyrical poetry no longer befits the world. If Adorno himself had ever touched your skin, he would have climbed down from his entrenched conviction and asked poets to tell, once again, the world that begins in your skin. Trees grow close to the timid miracle of its tremor, rivers run from a spring as you lift your eyes. An immensity so like the sea when you slowly move, or when you hesitate, distracted in your pacing. A moon rises when you speak, and the night slightly darkens when you leave. If I could inhabit you like a house perched on a mountain slope or like a thoughtful fisherman watching the sea from a quiet shore, if I knew how to keep you in the morning, as the flower keeps the dew, or hold you as a fruit is held in a child’s hand, I would set off through the hurried ways and settle in you as in my homeland. The promised land to which I could return, and where at length I’d build my house. But I look. I look around and see you are not there. It was only the dream of you and, waking, I realise the abrupt illusion of fantasy. I raise my unconvinced hand towards the ever- lasting bookcase looking for Aesthetic Theory. I leaf through it, distractedly, feeling the most lyrical sorrow of being.
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Jun 7, 2014
Jun 7, 2014 at 7:18 PM UTC
Aesthetic Theory
If my hand touches your skin, instant accidents happen: unexpected flowers bloom, earthquakes, fires, revolutions perhaps, sudden climate changes, delays in train times, people urgently kissing in the streets. We’ve witnessed it: the solar explosion of precise things, the road opening to the heart of all beginnings. This is your skin where my hand, barely touching it, will feel unknown landscapes of flesh and from where your eyes come back, two deep lakes, two restless headlights slicing the night, regardless of how often Adorno may have said that lyrical poetry no longer befits the world. If Adorno himself had ever touched your skin, he would have climbed down from his entrenched conviction and asked poets to tell, once again, the world that begins in your skin. Trees grow close to the timid miracle of its tremor, rivers run from a spring as you lift your eyes. An immensity so like the sea when you slowly move, or when you hesitate, distracted in your pacing. A moon rises when you speak, and the night slightly darkens when you leave. If I could inhabit you like a house perched on a mountain slope or like a thoughtful fisherman watching the sea from a quiet shore, if I knew how to keep you in the morning, as the flower keeps the dew, or hold you as a fruit is held in a child’s hand, I would set off through the hurried ways and settle in you as in my homeland. The promised land to which I could return, and where at length I’d build my house. But I look. I look around and see you are not there. It was only the dream of you and, waking, I realise the abrupt illusion of fantasy. I raise my unconvinced hand towards the ever- lasting bookcase looking for Aesthetic Theory. I leaf through it, distractedly, feeling the most lyrical sorrow of being.
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Yo alabo al cielo porque me brindó en sus amores, para mi fondo gemas, para mi margen flores; porque cuando la roca me muerde y me maltrata hay en mi sangre (espuma) filigrana de palta; porque cuando al abismo ruedo en un cataclismo, adorno de arco-iris triunfales el abismo, y el rocío que salta de mis espumas blancas riega las florecitas que esmaltan las barrancas; porque a través del cauce llevando mi caudal, soy un camino que anda, como dijo Pascal; porque en mi gran llanura donde la brisa vuela; deslízanse los élitros nevados de la vela; porque en mi azul espalda que la quilla acuchilla mezo, aduermo y soporto la audacia de la quilla, mientras que no conturba mis ondas el Dios fuerte, a fin de que originen catástrofes de muerte, y la onda que arrulla sea la onda que hiere... ¡Quién sabe los designios de Dios que así lo quiere! Yo alabo al cielo porque en mi vida errabunda Soy Niágara que truena, soy Nilo que fecunda, maelstrom de remolino fatal, o golfo amigo; porque, mar di la vida, y, diluvio, el castigo. Docilidad inmensa tengo para mi dueño: El me dice: "Anda", y ando; "Despéñate", y despeño mis aguas en la sima de roca que da espanto; y canto cuando corro, y al despeñarme canto, y cantando, mi linfa tormentas o iris fragua, fiel al Señor...                               -¡Loemos a Dios, hermana Agua!
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El agua que corre sobre la tierra
Sobre la triste tumba que abandona El vano deudo que por necio brillo La ornó ayer con espléndida corona, Crece el clavel silvestre y amarillo. Y sobre ese clavel que de áureo manto Viste la tumba que olvidó el impío, Sólo viene a llorar al campo-santo El alba que lo empapa con rocío. Se rompe al fin la tumba y nadie advierte Lo que guardaba en su mansión oscura, Porque ya en polvo lo cambió la muerte Y el viento esparció el polvo en la llanura Y en aquel sitio en que ninguna mano Enciende cirios ni cultiva flores Libre y feliz el mísero gusano Se torna en mariposa de colores. No hay tumba sin adorno en su tristeza. ¡Como que en ella están los ojos fijos De la que nunca olvida en su grandezal ¡De la madre inmortal Naturaleza Que vela eternamente por sus hijos!
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Rerum naturæ
The pupil created an angel: Transfer the white guys into the bed to the bed on the bed like natural spirits like hooks. Free Job Identification; Discover places for Elder Carl to adore; Adorno Together Eating Stuffed From The Picture Of The Whole Kills While With New York's Photo Company Women's Pregnancy And Drought Dry The College of Police Capture's sudden sight, make a problem, make beautiful problems with beautiful women where six fingers have been cleared but your fingers can be a lot of wind. Keep learning your live chat. I am America's American and the American legacy in the United States, which he thinks has the lasting eyes of orders. We have come to the Trinity, Trinity, Russia and the Russian President and the blood that lives in the elements. It was seven o'clock in Satan's name and then shouted. It was released in the game, the most important month, but the brave soul was almost dead. The lack of three points in Iran. Christ's blood. There was another woman who worked with Carl's Lab. You do not want to reach the end of the Austrian Rose. Most mistakes in this game are incorrect in modern styles and foods. And from the heart, with Egyptian Egyptians, the map goes north and the other way, five Cien. In the meantime, you can first install it at the bottom of the market. The photo snap image created a fake primary in the microscope and caused the poisonous poisonous poison. In the walls of the wall walls, the desert is a waste product. Air Force Strength, Trilateral Hours in Travel Tours. Thomas is the funeral child. . . Many walls, bodies, planes, enemies, high walls have high security. For the United States in the process of skin, Ian is head. |
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Nov 11, 2018
Nov 11, 2018 at 6:33 PM UTC
The pupil created an angel: AI Poem 1π1
The pupil created an angel: Transfer the white guys into the bed to the bed on the bed like natural spirits like hooks. Free Job Identification; Discover places for Elder Carl to adore; Adorno Together Eating Stuffed From The Picture Of The Whole Kills While With New York's Photo Company Women's Pregnancy And Drought Dry The College of Police Capture's sudden sight, make a problem, make beautiful problems with beautiful women where six fingers have been cleared but your fingers can be a lot of wind. Keep learning your live chat. I am America's American and the American legacy in the United States, which he thinks has the lasting eyes of orders. We have come to the Trinity, Trinity, Russia and the Russian President and the blood that lives in the elements. It was seven o'clock in Satan's name and then shouted. It was released in the game, the most important month, but the brave soul was almost dead. The lack of three points in Iran. Christ's blood. There was another woman who worked with Carl's Lab. You do not want to reach the end of the Austrian Rose. Most mistakes in this game are incorrect in modern styles and foods. And from the heart, with Egyptian Egyptians, the map goes north and the other way, five Cien. In the meantime, you can first install it at the bottom of the market. The photo snap image created a fake primary in the microscope and caused the poisonous poisonous poison. In the walls of the wall walls, the desert is a waste product. Air Force Strength, Trilateral Hours in Travel Tours. Thomas is the funeral child. . . Many walls, bodies, planes, enemies, high walls have high security. For the United States in the process of skin, Ian is head. |
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Esta concha que ves presuntuosa, por quien blasona el mar índico y moro, que en un bostezo concibió un tesoro del sol y el cielo, a quien se miente esposa; esta pequeña perla y ambiciosa, que junta su soberbia con el oro, es defecto del nácar, no decoro, y mendiga beldad, aunque preciosa. Bastaba que la gula el mar pescara, sin que avaricia en él tendiera redes con que la vanidad alimentara. Floris, mejor con la templanza puedes adornar tu garganta, que con rara perdición rica, que del Ponto heredes.
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La templanza, adorno para la garganta más precioso que las perlas de mayor valor
Al final de lo que tengo en vista allá en el horizonte se levanta una silueta que aterra el corazón la lleno con oro y plumas adorno sus pieles con perfumes y colores y maldigo al que se oponga a tu visita nunca me apartas la vista me haces tuyo y llenas mi frente con aceites y lavas mis pelos con agua fría mi nombre ya no es mi nombre los míos ya no son míos y me miran con rencor y desconfianza y mis dioses me susurran la traición envuelto en sedas preciosas de mundos que no conozco lleno tu cráneo de oro y bebo de tus vasos mi alma no descansa en las pupilas dónde reboto y más bien soy una diana entran en mi piel los fierros la tierra misma impacta sobre mi pecho me veo, así, dejando mi recipiente uniéndome con los míos que ya no son cambiamos los néctares deliciosos que nos brindaba la tierra por viles líquidos que queman la garganta y el precio fue la muerte
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May 5, 2019
May 5, 2019 at 5:02 PM UTC
Moctezuma
Ya se dijeron las cosas más oscuras. También las más brillantes. Ya se enlazaron las palabras como cabellos, seda y oro en una misma trenza -adorno de tu espalda transparente-. Ahora, tan bella como estás, recién peinada, quiero tomar de ti lo que más amo. Quiero tomarte -aunque soy viejo y pobre- no el oro ni la seda: tan sólo el simple, el fresco, el puro (apasionadamente), el perfumado, el leve (airadamente), el suave pelo. Y sacarte a las calles, despeinada, ondulando en el viento -libre, suelto, a su aire- tu cabello sombrío como una larga y negra carcajada.
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A la poesía