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"indios" poems
Mi cuate         Mi socio                  Mi hermano Aparcero         Camarado                  Compañero Mi pata         M´hijito                  Paisano... He aquí mis vecinos. He aquí mis hermanos. Las mismas caras latinoamericanas de cualquier punto de America Latina: Indoblanquinegros Blanquinegrindios Y negrindoblancos Rubias bembonas Indios barbudos Y negros lacios Todos se quejan: -¡Ah, si en mi país no hubiese tanta política...! -¡Ah, si en mi país no hubiera gente paleolítica...! -¡Ah, si en mi país no hubiese militarismo, ni oligarquía ni chauvinismo ni burocracia ni hipocresía ni clerecía ni antropofagia... -¡Ah, si en mi país... Alguien pregunta de dónde soy (Yo no respondo lo siguiente): Nací cerca del Cuzco admiro a Puebla me inspira el ron de las Antillas canto con voz argentina creo en Santa Rosa de Lima y en los orishás de Bahía. Yo no coloreé mi Continente ni pinté verde a Brasil amarillo Perú roja Bolivia. Yo no tracé líneas territoriales separando al hermano del hermano. Poso la frente sobre Río Grande me afirmo pétreo sobre el Cabo de Hornos hundo mi brazo izquierdo en el Pacífico y sumerjo mi diestra en el Atlántico. Por las costas de oriente y occidente doscientas millas entro a cada Océano sumerjo mano y mano y así me aferro a nuestro Continente en un abrazo Latinoamericano.
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América latina
Llora palestina, llora Llora gaza Lloran las fronteras Supuran sus llagas llenas de cantos de injusticia Largos cantos de dolor que emanan de las entrañas Llora Honduras, llora El Salvador, Llora Nicaragua Tus hijos los más pequeños montados en bestias Huyendo de otras bestias, rodeados de bestias Hacia la bestia padre Padre de todas las bestias (solo basta recordar para entender) Llora México entre plomos y promesas Llora el indio en la sierra La mujer en costa chica El campesino en la huasteca México un plantío de drogas y de sangre Donde los ricos se hacen más ricos Y los pobres valen menos que las balas que los matan Llora la Tierra, Onile, la Pachamama Entre lenguajes hegemónicos y pueblos sublevados Hace mucho que nadie la escucha Solo los indios y los brujos con sus hechizos Pero pronto volveremos a poner la frente al piso Para oír de cerca lo que reclama.
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Jul 30, 2014
Jul 30, 2014 at 5:33 AM UTC
Llora Pachamama
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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Oda a la araucaria araucana
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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Ritmos de la esclavitud Contra amarguras y penas. Al compás de las cadenas Ritmos negros del Perú. De África llegó mi abuela vestida con caracoles, la trajeron lo' epañoles en un barco carabela. La marcaron con candela, la carimba fue su cruz. Y en América del Sur al golpe de sus dolores dieron los negros tambores ritmos de la esclavitud Por una moneda sola la revendieron en Lima y en la Hacienda "La Molina" sirvió a la gente española. Con otros negros de Angola ganaron por sus faenas zancudos para sus venas para dormir duro suelo y naíta'e consuelo contra amarguras y penas... En la plantación de caña nació el triste socavón, en el trapiche de ron el ***** cantó la zaña. El machete y la guadaña curtió sus manos morenas; y los indios con sus quenas y el ***** con tamborete cantaron su triste suerte al compás de las cadenas. Murieron los negros viejos pero entre la caña seca se escucha su zamacueca y el panalivio muy lejos. Y se escuchan los festejos que cantó en su juventud. De Cañete a Tombuctú, De Chancay a Mozambique llevan sus claros repiques ritmos negros del Perú.
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Ritmos negros del perú
Dice Julito que este soldadito de plomo que tiene en la mano recibió un balazo en la nuca y cuando estaba en el suelo vino una serpiente y le mordió la pierna. -Éste ya no sirve, dice, y lo coloca bocabajo y le echa unos trapos sucios encima. Los tres soldaditos que le quedan en las manos empiezan entonces a pelearse entre sí, y se dan de golpes y brincan, y uno de ellos monta un caballo por encima de escarpadas cajas de zapatos, hasta que cae a un río y hace "poch", y empieza a nadar por entre las flechas de los indios. Zumban las flechas y Julito saca su pistola y dispara dos o tres veces hasta que cae muerto. Con las piernas y los brazos abiertos y extendidos y la cabeza inmóvil sobre el hombro derecho, yace Julito con los ojos cerrados, la mano abierta y la pistola a un paso de su mano. ¡A almorzar, Julito! grita la mamá desde la cocina, y Julito brinca, se levanta como un resorte y montando un caballo que no conozco se aleja gritando: "voy mamá".
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Julito
"hop hop alba amo" decía a caballo de Alabama bright morgan había nacido al lado de donde se quedaron los juntadores de pasto indios choctaw que leían las nubes frenadas por el sur los Apalaches tanta desolación dios mío tanta desolación no alcanzó para un buen río "no alcanzaste para un buen río mi Dios" decía bright morgan "ah distraído" decía a caballo entre Sam Dale, William Bankhead (que tenía cabeza de pájaro señor) y aún la Julia Tutwiler (reformadora social consolatriz de presos poetisa) otros notables del lugar sí "¡ah muererío muererío!" decía bright morgan sin dejar de correr pensando en la madre que vio decapitar a siete hijos subida su tejado y después se tiró del tejado bright morgan hablaba también de las culebras y alacranes que se comieron el corazón amargo de 7 hermanos 7 camino de Aragón ola que ola la maripola no pasa nadie nadie no pasa nadie por el cuerpo de bright morgan ya más que el viento la arena volada por el aire porque se va a morir lo dejarán salir y la madre se subirá al tejado y dirá: "quien a este hijo pierde merece ser apedreada le pediría uñas al águila pezuñas a la bestia con pezuñas y no le dejaría a la tierra ese muchacho lindo no" decía la madre de bright morgan "no dejaría que la tierra lo pudra le deshaga la frente hermosa no yo se lo arrancaría a la tierra de trigo sembrada con dolor robaría a la tierra ese hijo tan bueno cara de plata" decía la madre de bright morgan: "que se llevó la tierra con golpe rabioso no ese pequeño novio no alcanzó a criar hijos dejó casa vacía por casa llena de compañeros sin luz" mientras tanto bright morgan murió "no le echen tierra sobre la frente hermosa" pedía la madre pero él crecía a la derecha a la izquierda abajo arriba iba creciendo como una vaca grande cuando el pelo de bright morgan paró toda Alabama se detuvo un instante pero ya no decía "madre madre no me dejes salir" ola que ola maripola no pasa nadie nadie
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Lamento por el pelo de bright morgan
"hop hop alba amo" decía a caballo de Alabama bright morgan había nacido al lado de donde se quedaron los juntadores de pasto indios choctaw que leían las nubes frenadas por el sur los Apalaches tanta desolación dios mío tanta desolación no alcanzó para un buen río "no alcanzaste para un buen río mi Dios" decía bright morgan "ah distraído" decía a caballo entre Sam Dale, William Bankhead (que tenía cabeza de pájaro señor) y aún la Julia Tutwiler (reformadora social consolatriz de presos poetisa) otros notables del lugar sí "¡ah muererío muererío!" decía bright morgan sin dejar de correr pensando en la madre que vio decapitar a siete hijos subida su tejado y después se tiró del tejado bright morgan hablaba también de las culebras y alacranes que se comieron el corazón amargo de 7 hermanos 7 camino de Aragón ola que ola la maripola no pasa nadie nadie no pasa nadie por el cuerpo de bright morgan ya más que el viento la arena volada por el aire porque se va a morir lo dejarán salir y la madre se subirá al tejado y dirá: "quien a este hijo pierde merece ser apedreada le pediría uñas al águila pezuñas a la bestia con pezuñas y no le dejaría a la tierra ese muchacho lindo no" decía la madre de bright morgan "no dejaría que la tierra lo pudra le deshaga la frente hermosa no yo se lo arrancaría a la tierra de trigo sembrada con dolor robaría a la tierra ese hijo tan bueno cara de plata" decía la madre de bright morgan: "que se llevó la tierra con golpe rabioso no ese pequeño novio no alcanzó a criar hijos dejó casa vacía por casa llena de compañeros sin luz" mientras tanto bright morgan murió "no le echen tierra sobre la frente hermosa" pedía la madre pero él crecía a la derecha a la izquierda abajo arriba iba creciendo como una vaca grande cuando el pelo de bright morgan paró toda Alabama se detuvo un instante pero ya no decía "madre madre no me dejes salir" ola que ola maripola no pasa nadie nadie
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Manotello, olto tello, molto bene, alta. Never known before we go before we go, we will sensor. Acradabdakhrabra lies near since we ended up in here. Indios Bravas for you, people, cause we’re crying as Salvador died.
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Jan 28, 2014
Jan 28, 2014 at 2:45 PM UTC
On the death of Salvador Dali
El peñón enarca su espinazo de tigre que espera dar un zarpazo en el canal. Agarradas a la única calle, como a una amarra, las casas hacen equilibrio para no caerse al mar, donde los malecones arrullan entre sus brazos a los buques de guerra, que tienen epidermis y letargos de cocodrilo. Las caras idénticas a esas esculturas que los presidiarios tallan en un carozo de aceituna, los indios venden marfiles de tibias de mamut, sedas auténticas de Munich, juegos de te, que las señoras ocultan bajo sus faldas, con objeto de abanicar su azoramiento al cruzar la frontera. Hartos de tierra firme, las marineros se embarcan en los cafés, hasta que el mareo los zambulle bajo las mesas, o tocan a rebato con las campanas de sus pantalones para que las niñeras acudan a agravar sus nostalgias, de países lejanos, con que las pipas inciensan las veredas de la ciudad.
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Gibraltar
¿Y fue por este río de sueñera y de barro que las proas vinieron a fundarme la patria? Irían a los tumbos los barquitos pintados entre los camalotes de la corriente zaina. Pensando bien la cosa, supondremos que el río era azulejo entonces como oriundo del cielo con su estrellita roja para marcar el sitio en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron. Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron por un mar que tenía cinco lunas de anchura y aún estaba poblado de sirenas y endriagos y de piedras imanes que enloquecen la brújula. Prendieron unos ranchos trémulos en la costa, durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo, pero son embelecos fraguados en la Boca. Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo. Una manzana entera pero en mitá del campo expuesta a las auroras y lluvias y suestadas. La manzana pareja que persiste en mi barrio: Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga. Un almacén rosado como revés de naipe brilló y en la trastienda conversaron un truco; el almacén rosado floreció en un compadre, ya patrón de la esquina, ya resentido y duro. El primer organito salvaba el horizonte con su achacoso porte, su habanera y su ****** El corralón seguro ya opinaba YRIGOYEN, algún piano mandaba tangos de Saborido. Una cigarrería sahumó como una rosa el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres, los hombres compartieron un pasado ilusorio. Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente. A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: La juzgo tan eterna como el agua y el aire.
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Fundación mítica de buenos aires
¿Y fue por este río de sueñera y de barro que las proas vinieron a fundarme la patria? Irían a los tumbos los barquitos pintados entre los camalotes de la corriente zaina. Pensando bien la cosa, supondremos que el río era azulejo entonces como oriundo del cielo con su estrellita roja para marcar el sitio en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron. Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron por un mar que tenía cinco lunas de anchura y aún estaba poblado de sirenas y endriagos y de piedras imanes que enloquecen la brújula. Prendieron unos ranchos trémulos en la costa, durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo, pero son embelecos fraguados en la Boca. Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo. Una manzana entera pero en mitá del campo expuesta a las auroras y lluvias y suestadas. La manzana pareja que persiste en mi barrio: Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga. Un almacén rosado como revés de naipe brilló y en la trastienda conversaron un truco; el almacén rosado floreció en un compadre, ya patrón de la esquina, ya resentido y duro. El primer organito salvaba el horizonte con su achacoso porte, su habanera y su ****** El corralón seguro ya opinaba YRIGOYEN, algún piano mandaba tangos de Saborido. Una cigarrería sahumó como una rosa el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres, los hombres compartieron un pasado ilusorio. Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente. A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires: La juzgo tan eterna como el agua y el aire.
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On the road once again Haven't lost Yahweh Ohm thinking 'bout Indians and Indios Columbus and Dublin Echoes and impermanence Kanata and 'murica **** yea Maybe the Mormons got it right An idea split in two Like two brothers Or twin souls But always a third Apes lost their tails but not their balance Causality, a trinity Of sorts That's for you to sort out Cause: "Spectres...." ~ ~~ ~~~ Whitman Coyote sleeps tonight Rest well my friend
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Sep 21, 2014
Sep 21, 2014 at 3:54 PM UTC
Wisdom & Folly
La Kumbia Kalvinista no es ritmo vaticano se baila todo libre con la biblia en la mano La Kumbia Kalvinista es la onda reformada las sectas sí prometen—pero no entregan nada Esta cumbia trascendente, pero poco conocida es la cumbre de verdad, y predestina pura vida La Kumbia Kalvinista es la nueva nueva onda se la cantan las iglesias y ofrecen otra ronda La Kumbia Kalvinista no lo bailan los de Roma si un padre lo intenta terminará caído en coma es un baile teológico que es absurdo mientras lógico lo baile cada tribu, cada etnia y antropólogo el papa mismo, y su esposa bailan esta cumbia fabulosa tu estado de animo no es nada sino gracia predestinada lo bailan los sajones con cojones lo bailan las alemanas si le dan la ganas este baile está basado en un ritmo luterano apetece a los gringos, a los indios, y a fulano no bailaban los franceses aunque Calvin era suya si bailaban los escoceses y gritaban aleluya !
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Apr 23, 2017
Apr 23, 2017 at 8:44 PM UTC
La Kumbia Kalvinista
¿El universo? Claro. ¿El infinito? Además. ¿La carne? Desde luego. Carne celeste o con un cielo arriba que nubla cuando tocás el odio y llueve un agua triste. Una vaca pace en el hueso que vas a recordar ¿Y los que olvidan? ¿Se tapan como indios las vergüenzas? País desaparecido en una gorra militar, ¿estás en lo que venga? Lo que vino es cobardía y desprecio. Tumbas cavadas en el agua, Paul Celan. El día me recuerda que no soy árbol y no tengo raíces de pájaro. Vivo vagamente y nadie me ve entrar.
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País
¡Alta selva, morada de la sombra! Cual se solaza el alma en tu frescura, Sobre tu muelle alfombra, Bajo tu dombo inmenso de verdura. En ti el génesis late, en ti se agita La savia creadora; Eres arpa salvaje, vibradora, Donde la vida universal palpita. Los árboles, pilastra de tu arcada, Se retuercen leprosos, En la inmensa hondonada; Y muestran vigorosos Sus blancas barbas, que remece el viento, Cual guerreros pendones De gigantes en ancho campamento. Y el río entre los antros pavorosos Donde ruedan las aguas turbulentas, Al chocar en los altos pedrejones Salta en recios turbiones, Y ruge cual si fuera las Tormentas Cabalgando en los negros Aquilones. En la orilla, debajo de las frondas, Se ve el plumaje de las garzas blancas Y allá, del pasto entre las verdes ondas, Los toros muestran sus lucientes ancas. En la cálida hora del bochorno; Abrasa el sol y enerva; Se inclina mustia la naciente yerba, Y arroja el suelo un hábito de horno. Se ven del tigre en el fangal las marcas; Y en la vaga penumbra, entre las quiebras, Junto a las negras charcas Yacen aletargadas las culebras. Trasciende el aura a  vírgenes efluvios; El humo de la roza, azul y blanco Sube de la montaña por el flanco, Y alzan las cañas sus airones rubios, Del sol de los fulgores, Como penachos de indios vencedores; Y traen a la vega, bulliciosos, Los vientos tropicales, El ruido de los plátanos hojosos Y el lejano rumor de los maizales. Y en la playa desierta, Sobre la seca arena, perezosos, Cual negros troncos, con la jeta abierta, Descansan los caimanes escamosos. En la cercana loma, En un recodo del camino, asoma Feliz pareja de labriegos.                                                       Ella, Núbil, fornida y bella, De ojos negros y ardientes, y de roja Boca virgínea, y de apretado seno Que forma curva en la camisa floja; Y él, atlético y lleno De juventud y vida, musculoso, Con muñecas de recia contextura, Hechas como muñecas de coloso De alguna raza extraña, Para domar el potro en la llanura, Para tumbar el roble en la montaña. Y la feliz pareja al fin se pierde, Entre la selva enmarañada y verde. Pan jadea, de lúbricos ardores Henchido el pecho, bajo el cielo urente Y pasa un soplo sensual, ardiente, Fecundando los nidos y las flores.
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Selva tropical
¡Alta selva, morada de la sombra! Cual se solaza el alma en tu frescura, Sobre tu muelle alfombra, Bajo tu dombo inmenso de verdura. En ti el génesis late, en ti se agita La savia creadora; Eres arpa salvaje, vibradora, Donde la vida universal palpita. Los árboles, pilastra de tu arcada, Se retuercen leprosos, En la inmensa hondonada; Y muestran vigorosos Sus blancas barbas, que remece el viento, Cual guerreros pendones De gigantes en ancho campamento. Y el río entre los antros pavorosos Donde ruedan las aguas turbulentas, Al chocar en los altos pedrejones Salta en recios turbiones, Y ruge cual si fuera las Tormentas Cabalgando en los negros Aquilones. En la orilla, debajo de las frondas, Se ve el plumaje de las garzas blancas Y allá, del pasto entre las verdes ondas, Los toros muestran sus lucientes ancas. En la cálida hora del bochorno; Abrasa el sol y enerva; Se inclina mustia la naciente yerba, Y arroja el suelo un hábito de horno. Se ven del tigre en el fangal las marcas; Y en la vaga penumbra, entre las quiebras, Junto a las negras charcas Yacen aletargadas las culebras. Trasciende el aura a  vírgenes efluvios; El humo de la roza, azul y blanco Sube de la montaña por el flanco, Y alzan las cañas sus airones rubios, Del sol de los fulgores, Como penachos de indios vencedores; Y traen a la vega, bulliciosos, Los vientos tropicales, El ruido de los plátanos hojosos Y el lejano rumor de los maizales. Y en la playa desierta, Sobre la seca arena, perezosos, Cual negros troncos, con la jeta abierta, Descansan los caimanes escamosos. En la cercana loma, En un recodo del camino, asoma Feliz pareja de labriegos.                                                       Ella, Núbil, fornida y bella, De ojos negros y ardientes, y de roja Boca virgínea, y de apretado seno Que forma curva en la camisa floja; Y él, atlético y lleno De juventud y vida, musculoso, Con muñecas de recia contextura, Hechas como muñecas de coloso De alguna raza extraña, Para domar el potro en la llanura, Para tumbar el roble en la montaña. Y la feliz pareja al fin se pierde, Entre la selva enmarañada y verde. Pan jadea, de lúbricos ardores Henchido el pecho, bajo el cielo urente Y pasa un soplo sensual, ardiente, Fecundando los nidos y las flores.
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Se me hace raro que mi dentista se parezca a una amiga de Córdoba....y que también tengan el mismo gusto en forma de vestir, en collar, hasta en su corte de pelo.  Aún más raro es que veo a esta cara en el rostro de todas mis nuevos amigos.  Pero imposible....o será?  Hmmmm....que jueguitos que juega su personalidad.... colombianas, argentinas, españolas, inglesa, estudiantes, poetas, músicos y hasta indios y árabes, de CA, OR, NY, WY y quién sabe donde más. Yo les dije...Dios lo ve todo....hasta los lunares de tu pecho, tu nuca y quijada.
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Aug 31, 2018
Aug 31, 2018 at 8:33 PM UTC
Que risa
De pobres techos pajizos Ya Santa Fe no es aldea. Ya las primeras mujeres Llegaron de hispana tierra, Con ellas el trigo.                                     Elvira Gutiérrez! Tus manos bellas Que en Sevilla antes bordaban Lienzos para las iglesias, Aquí el primer pan hicieron Que lució en humildes mesas De bravos cuyo descanso Era vigilar y guerra. Todo ha cambiado. Campiñas Cercanas ya son dehesas. El trigo en espigas blondas Al lado del Funza ondea. Toros, vacas y caballos Pastan con cabras y ovejas, Y en torno de los bohíos Los indios en vez de flechas La esteva de los arados Tras de tardos bueyes llevan. Vegas que el río inundaba Ya son verdes sementeras, Y conduciendo rediles El cuerno en las tardes suena, Mientras que toque de esquila, Lentamente entre la niebla, Se oye en «El Humilladero» Sobre inclinadas cabezas. En vez de chozas se alzan, Con piedras llenando grietas, Junto a espadañas humildes Casas de tapia y de teja; Y ojos negros y radiantes Asoman detrás de rejas -Con monogramas de hierro, Muy altas y sin vidrieras- Esperando la sonrisa Y la gentil reverencia De segundones hispanos Que a esta altiplanicie llegan Con blasón y con espada Y con sonantes espuelas, Y con la bolsa vacía Pero con el alma llena De esperanzas en los cofres De ricas encomenderas. Aquiminzaque ya ha muerto En carnicería horrenda De caciques.                             En la plaza Sus brazos la horca eleva; Por las calles, entre júbilo, El Sello Real la Audiencia Condujo en caballo blanco Sobre gualdrapa de seda, Los oidores yendo en torno En el brazo la rodela, Y acero en alto. En regiones Apartadas sangre riega La codicia. Tiende en brazos, Que sayal de tosca tela Encubren, el crucifijo Pidiendo amor y clemencia, Pero en vano: todo cae Cual muros ante piquetas.
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Santa fe
De pobres techos pajizos Ya Santa Fe no es aldea. Ya las primeras mujeres Llegaron de hispana tierra, Con ellas el trigo.                                     Elvira Gutiérrez! Tus manos bellas Que en Sevilla antes bordaban Lienzos para las iglesias, Aquí el primer pan hicieron Que lució en humildes mesas De bravos cuyo descanso Era vigilar y guerra. Todo ha cambiado. Campiñas Cercanas ya son dehesas. El trigo en espigas blondas Al lado del Funza ondea. Toros, vacas y caballos Pastan con cabras y ovejas, Y en torno de los bohíos Los indios en vez de flechas La esteva de los arados Tras de tardos bueyes llevan. Vegas que el río inundaba Ya son verdes sementeras, Y conduciendo rediles El cuerno en las tardes suena, Mientras que toque de esquila, Lentamente entre la niebla, Se oye en «El Humilladero» Sobre inclinadas cabezas. En vez de chozas se alzan, Con piedras llenando grietas, Junto a espadañas humildes Casas de tapia y de teja; Y ojos negros y radiantes Asoman detrás de rejas -Con monogramas de hierro, Muy altas y sin vidrieras- Esperando la sonrisa Y la gentil reverencia De segundones hispanos Que a esta altiplanicie llegan Con blasón y con espada Y con sonantes espuelas, Y con la bolsa vacía Pero con el alma llena De esperanzas en los cofres De ricas encomenderas. Aquiminzaque ya ha muerto En carnicería horrenda De caciques.                             En la plaza Sus brazos la horca eleva; Por las calles, entre júbilo, El Sello Real la Audiencia Condujo en caballo blanco Sobre gualdrapa de seda, Los oidores yendo en torno En el brazo la rodela, Y acero en alto. En regiones Apartadas sangre riega La codicia. Tiende en brazos, Que sayal de tosca tela Encubren, el crucifijo Pidiendo amor y clemencia, Pero en vano: todo cae Cual muros ante piquetas.
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el caballo de Juan Velázquez dio de cenar a muchos aquella noche americana y más piadosa que otras donde los que morían eran hechos tasajo por los demás y el último que murió fue Sotomayor y Esquivel lo hizo tasajo y comiendo de él se mantuvo hasta que lo encontraron los indios destino aciago pero ¿cuál? ¿el de Sotomayor o el de los devorados por Sotomayor? ¿el destino de Sotomayor comido por Esquivel o el de Esquivel? y esos españoles que comían caballo y caballeros ¿qué venían a hacer por aquí? ¿quién los mandó llamar? y Lubchik Nachalnik y demás polacos presos en la celda 13 del Pabellón de la Muerte en Auschwitz muertos de hambre allí como los compañeros de Álvar Núñez y devorados por sus compañeros especialmente el hígado ¿oyeron como en un relámpago el galope del caballo de Juan Velázquez cayendo en el río Suwanee? ¿olieron las tunas bermejas y negras tamañas como huevos de la isla del Mal Hado donde Esquivel comió de Sotomayor y Sotomayor de otros? y Lope de Oviedo Dorantes Castillo Estebanico ¿alcanzaron a divisar apagándose el cuerpo de Lubchik disputado por los presos políticos de Auschwitz bajo la noche europea consumida por los fuegos del año 1943? ¿disputado por Ciranciewicz después Primer Ministro de la República Popular de Polonia muchos años? y el canario de la jaula en la cocina ¿qué vio? hace meses que la compañera se le ha muerto y él come y salta entre los olores y los besos de la tarde y hasta empezó a cantar bajo el otoño ¿canta para Ciranciewicz o Esquivel? ¿canta por Sotomayor o Lubchik? estas y otras cosas me pregunto la gente camina como antes ríe y se preocupa como antes ¿para siempre? ¿o dónde se desgarra por los devorados de Auschwitz Suwanee? el canario empezó a cantar como antes es el otoño caen las hojas como pedazos de sol
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Comidas
el caballo de Juan Velázquez dio de cenar a muchos aquella noche americana y más piadosa que otras donde los que morían eran hechos tasajo por los demás y el último que murió fue Sotomayor y Esquivel lo hizo tasajo y comiendo de él se mantuvo hasta que lo encontraron los indios destino aciago pero ¿cuál? ¿el de Sotomayor o el de los devorados por Sotomayor? ¿el destino de Sotomayor comido por Esquivel o el de Esquivel? y esos españoles que comían caballo y caballeros ¿qué venían a hacer por aquí? ¿quién los mandó llamar? y Lubchik Nachalnik y demás polacos presos en la celda 13 del Pabellón de la Muerte en Auschwitz muertos de hambre allí como los compañeros de Álvar Núñez y devorados por sus compañeros especialmente el hígado ¿oyeron como en un relámpago el galope del caballo de Juan Velázquez cayendo en el río Suwanee? ¿olieron las tunas bermejas y negras tamañas como huevos de la isla del Mal Hado donde Esquivel comió de Sotomayor y Sotomayor de otros? y Lope de Oviedo Dorantes Castillo Estebanico ¿alcanzaron a divisar apagándose el cuerpo de Lubchik disputado por los presos políticos de Auschwitz bajo la noche europea consumida por los fuegos del año 1943? ¿disputado por Ciranciewicz después Primer Ministro de la República Popular de Polonia muchos años? y el canario de la jaula en la cocina ¿qué vio? hace meses que la compañera se le ha muerto y él come y salta entre los olores y los besos de la tarde y hasta empezó a cantar bajo el otoño ¿canta para Ciranciewicz o Esquivel? ¿canta por Sotomayor o Lubchik? estas y otras cosas me pregunto la gente camina como antes ríe y se preocupa como antes ¿para siempre? ¿o dónde se desgarra por los devorados de Auschwitz Suwanee? el canario empezó a cantar como antes es el otoño caen las hojas como pedazos de sol
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esa piedra ¿tiene que ver con él? el hombre de la zapatería de enfrente ¿tiene que ver con él? los millones de chinos indios angoleños que no conoce ¿tienen que ver con él? el sanantonio extraño bicho de Dios ¿tiene que ver con él? esa piedra tiene que ver con él el hombre de la zapatería de enfrente tiene que ver con él los millones de chinos indios angoleños que no conoce tienen que ver con él el sanantonio extraño bicho de Dios que ver con él extraño bicho el sanantonio vuela corto es bella su caparazón extraño bicho el humano extraña dicha la suya cuando hay vuela corto es bella su caparazón y tiene que ver con esa piedra con el hombre de la zapatería de enfrente tiene que ver con los millones de chinos indios angoleños la extraña dicha suya aunque la piense a solas sola cierto resulta el vivir y cierta cada vida al lado de él encima de él abajo de él el sanantonio vuela corto es bella su caparazón y extraña la dicha de él
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Relaciones
La periodista me preguntó si yo creía en el más allá y le dije que no entonces me preguntó si eso no me angustiaba y le dije que sí pero también es cierto que a veces la vida provoca más angustias que la muerte porque las vejaciones o simplemente los caprichos nos van colocando en compartimientos estancos nos separan los odios las discriminaciones las cuentas bancarias el color de la piel la afirmación o el rechazo de dios en cambio la muerte no hace distingos nos mete a todos en el mismo saco ricos y pobres súbditos y reyes miserables y poderosos indios y caras pálidas ibéricos y sudacas feligreses y agnósticos reconozcamos que la muerte hace siempre una justa distribución de la nada sin plusvalías ni ofertas ni demandas igualitaria y ecuánime atiende a cada gusanito según sus necesidades neutra y equitativa acoge con igual disposición y celo a los cadáveres suntuosos de extrema derecha que a los interfectos de extrema necesidad la muerte es ecléctica pluralista social distributiva insobornable y lo seguirá siendo a menos que a alguien se le ocurra privatizarla
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Embarazoso panegírico de la muerte