"goza" poems
Si para recobrar lo recobrado
debí perder primero lo perdido,
si para conseguir lo conseguido
tuve que soportar lo soportado,
si para estar ahora enamorado
fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido,
tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado
que no se goza bien de lo gozado
sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido
por lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.
1.4k
¡Cuán solitaria la nación que un día
poblara inmensa gente!
¡La nación cuyo imperio se extendía
del Ocaso al Oriente!
Lágrimas viertes, infeliz ahora,
soberana del mundo,
¡y nadie de tu faz encantadora
borra el dolor profundo!
Oscuridad y luto tenebroso
en ti vertió la muerte,
y en su furor el déspota sañoso
se complació en tu suerte.
No perdonó lo hermoso, patria mía;
cayó el joven guerrero,
cayó el anciano, y la segur impía
manejó placentero.
So la rabia cayó la virgen pura
del déspota sombrío,
como eclipsa la rosa su hermosura
en el sol del estío.
¡Oh vosotros, del mundo, habitadores!,
contemplad mi tormento:
¿Igualarse podrán ¡ah!, qué dolores
al dolor que yo siento?
Yo desterrado de la patria mía,
de una patria que adoro,
perdida miro su primer valía,
y sus desgracias lloro.
Hijos espurios y el fatal tirano
sus hijos han perdido,
y en campo de dolor su fértil llano
tienen ¡ay!, convertido.
Tendió sus brazos la agitada España,
sus hijos implorando;
sus hijos fueron, mas traidora saña
desbarató su bando.
¿Qué se hicieron tus muros torreados?
¡Oh mi patria querida!
¿Dónde fueron tus héroes esforzados,
tu espada no vencida?
¡Ay!, de tus hijos en la humilde frente
está el rubor grabado:
a sus ojos caídos tristemente
el llanto está agolpado.
Un tiempo España fue: cien héroes fueron
en tiempos de ventura,
y las naciones tímidas la vieron
vistosa en hermosura.
Cual cedro que en el Líbano se ostenta,
su frente se elevaba;
como el trueno a la virgen amedrenta,
su voz las aterraba.
Mas ora, como piedra en el desierto,
yaces desamparada,
y el justo desgraciado vaga incierto
allá en tierra apartada.
Cubren su antigua pompa y poderío
pobre yerba y arena,
y el enemigo que tembló a su brío
burla y goza en su pena.
Vírgenes, destrenzad la cabellera
y dadla al vago viento:
acompañad con arpa lastimera
mi lúgubre lamento.
Desterrados ¡oh Dios!, de nuestros lares,
lloremos duelo tanto:
¿quién calmará ¡oh España!, tus pesares?,
¿quién secará tu llanto?
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Como el niño jugando
con desechos del hombre,
un harapo brillante,
papel coloreado o pedazo de vidrio,
a los que su imaginación da vida mágica,
y goza y canta y sueña
a lo largo del día que las horas no miden,
así con tus recuerdos.
No son como las cosas
de que cerciora el tacto,
que contempla los ojos;
de cuerpo más aéreo
que un aroma, un sonido,
sólo tienen la forma prestada por tu mente,
existiendo invisibles para el mundo
aun cuando el mundo para ti lo integran.
Vivir contigo quieres
vida menos ajena que esta otra,
donde placer y pena
no sean accidentes encontrados,
sino faces del alma
que refleja el destino
con la fidelidad trasmutadora
de la imagen brotando en aguas quietas.
Esperan tus recuerdos
el sosiego exterior de los sentidos
para llamarte o para ser llamados,
como esperan las cuerdas en vihuela
la mano de su dueño, la caricia
diestra, que evoca los sonidos
diáfanos, haciendo dulcemente
de su poder latente, temblor, canto.
Vuelto hacia ti prosigues
el divagar enamorado
de lo que fue tal como ser debiera,
y así la vida pasas,
morador de entresueños,
por esas galerías
donde a la luz más bella hace la sombra
y donde a la memoria más pura hace el olvido.
Si morir fuera esto,
un recordar tranquilo de la vida,
un contemplar sereno de las cosas,
cuán dichosa la muerte,
rescatando el pasado
para soñarlo a solas cuando libre,
para pensarlo tal presente eterno,
como si un pensamiento valiese más que el mundo.
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El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
-no fue por estos campos el bíblico jardín-:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.
718
Amado es la palabra que en querer se concreta;
Nervo es la vibración de los nervios del mal.
¡Bendita sea y pura la canción del poeta
que lanzó sin pensar su frase de cristal!...Fraile de los suspiros, celeste anacoreta,
que tienes en blancura l'azúcar y la sal,
muéstrame el lirio puro que sigues en la veta,
y hazme escuchar el eco de tu alma sideral.Generoso y sutil como una mariposa,
encuentra en mí la miel de lo que soy capaz,
y goza en mí la dulce fragancia de la rosa.No busques en mis gestos el alma de mi faz;
quiere lo que se aquieta, busca lo que reposa
y ten, como una joya, la perla de la Paz.
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¿Pa qué existe el zángano? Un solo propósito tiene este bicho.....dejar preñada a la reina...hecho y dicho.
Este se hace el huevon...es decir, no hace nada del labor que sostenga a la colonia. Perdón,
pero este zumbon por ser el único macho se sale con la suya pero todo se paga y por ser un inútil tragón:
Poco después de su única relación amorosa, sufre el zángano una muerte asombrosa...pues la abeja reina lo destripa mientras goza.
Así fuera el caso con la mayoría de los hombres, cuchachos, y cuchos bien machos que no saben nada sino sacar más muchachos.
Aug 23, 2018
Aug 23, 2018 at 3:59 AM UTC
Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada.Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown;mientras Arlequín revela
que al prisma sus tintes roba
y aparece Pulchinela
con su joroba,di a Colombina la bella
lo que de ella pienso yo,
y descorcha una botella
para Pierrot.Que él te cuente cómo rima
sus amores con la Luna
y te haga un poema en una
pantomima.Da al aire la serenata,
toca el auro bandolín,
lleva un látigo de plata
para el spleen.Sé lírica y sé bizarra;
con la cítara sé griega;
o gaucha, con la guitarra
de Santos Vega.Mueve tu espléndido torso
por las calles pintorescas,
y juega y adorna el Corso
con rosas frescas.De perlas riega un tesoro
de Andrade en el regio nido,
y en la hopalanda de *****
polvo de oro.Penas y duelos olvida,
canta deleites y amores;
busca la flor de las flores
por Florida:Con la armonía te encantas
de las rimas de cristal,
y deshojas a sus plantas,
un madrigal.Piruetea, baila, inspira
versos locos y joviales;
celebre la alegre lira
los carnavales.Sus gritos y sus canciones,
sus comparsas y sus trajes,
sus perlas, tintes y encajes
y pompones.Y lleve la rauda brisa,
sonora, argentina, fresca,
¡la victoria de tu risa
funambulesca!
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São quatro e vinte da madrugada
E o fraco ainda resiste.
O dia nasce não tarda
E continua a sina daquele triste.
Será ele um poeta,
Um que se viu de alma abandonada
Ou um cuja profissão é a mais antiga que existe?
O seu coração pinga solidão, que se tenta encobrir,
Fundida pela malfadada escuridão que o rodeia
E que goza do ferir.
O vagabundo olha à volta como se tivesse casa cheia
E ouve, gota a gota, a gota, abusadamente, cair.
Repete-se todas as noites a ladainha
No aconchego de sua cama quentinha.
Para este fraco, viver é ousadia.
Limita-se a existir e até isso é um ultraje.
Vê o sol que na janela luzia;
Vai ao espelho ver se este lhe traz
Aquele brilho que outrora o seduzia
E que há muito não o via.
Depara-se com o rotineiro:
O pesar do vazio corriqueiro
Que em forma de sombra breu
Sobre si subtilmente desceu.
Fatalidade que o destino por si escolheu.
É este o tal fado
De quem não se sente satisfeito
Nem é valorizado
P'las cicatrizes que carrega ao peito.
Dizem que tem vida de vadio.
Terminará o triste por rir
De quem um dia dele se riu?
É esta a "pseudoprofecia"
Que o acompanha noite e dia.
É só mais um que não vive o ultraje que é existir.
May 1, 2018
May 1, 2018 at 4:15 PM UTC
Yace pintado Amante,
De amores de la Luz muerta de amores,
Mariposa elegante
Que vistió rosas y voló con flores;
Y codicioso el fuego de sus galas
Ardió dos primaveras en sus alas.
El aliño del prado
Y la curiosidad de Primavera
Aquí se han acabado,
Y el Galán breve de la Cuarta Esfera
Que con dudoso y divertido vuelo
Las lumbres quiso amartelar del Cielo.
Clementes hospedaron
A duras Salamandras llamas vivas;
Su vida perdonaron,
Y fueron rigurosas, como esquivas,
Con el galán idólatra que quiso
Morir como Faetón, siendo Narciso.
No renacer hermosa,
Parto de la ceniza y de la muerte,
Como Fénix gloriosa
Que su linaje entre las llamas vierte,
Quien no sabe de amor y de terneza
Lo llamará desdicha, y es fineza.
Su tumba fue su Amada,
Hermosa sí, pero temprana y breve;
Ciega y enamorada,
Mucho al Amor y poco al Tiempo debe;
Y pues en sus amores se deshace,
Escríbase: Aquí goza, donde yace.
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En el confín te nace de tus aires
un pensamiento vago.
Nube parece, por lo vaporoso;
más nube, por lo cándido.
No se entiende; le guardan las distancias
en misterio velado.
La mañana, que asciende hacia su colmo
-esplendor- paso a paso,
en contornos se goza y en perfiles,
rechaza lo enigmático.
Ordena que lo expliquen, sucesivos
intérpretes, espacios.
Se alzan arrebatadas, velocísimas
olas a descifrarlo.
El mucho afán les ciega; quejumbroso
retumba su fracaso.
¿Qué claridades se hallan por la prisa?
La breve del relámpago.
Tarda noches la noche en ser auroras,
la luz se hace despacio.
Ya frentes más serenas -ondas-, onda
a onda, le van pensando.
Suave curva lo entrega a suave curva,
camino de lo diáfano.
Dulcemente lo llevan a la playa
donde esperan los anchos
pliegos dorados su mejor destino:
que llegue el texto mágico.
¡Triunfo, revelación! La última ola
prorrumpe en signos blancos.
A este fulgor de playa en mediodía
no resisten arcanos.
Y en impolutas láminas, la espuma
sin prisa, rasgo a rasgo,
el pensamiento aquel nacido oscuro,
lo pone todo en claro.
La luz traduce incógnitas lejanas
a gozos inmediatos.
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