"disfraza" poems
No se si te acuerdas cuando nos conocimos,
porque a sinceridad, yo no
me imagino que fue un día sin mayor relevancia
de esos que pasan desapercibidos
solo para agregarle mas tiempo al reloj
yo, quizás sintiendo mi usual dosis de ansiedad
tu, quizás gruñendo por algo sin importancia
ambas ajenas a las aleaciones de los astros
las jugadas del destino o cualquier otra estupidez
con la que disfraza uno las salvajadas de la vida
ni puta idea que ese día marcaría mi antes y después
que tu mirada jamas dejaría de ser mi buenos días
ni tus labios la única fuente para saciar mi sed
en mi opinión, diría un día demasiado normal
para desprender con tanta fuerza un alma,
así que si logras recordarlo, te pido, no me cuentes
déjame el sabor a simpleza con la que una salvajada de la vida
me regalo el mas bello amor
- Custodio
Jun 13, 2018
Jun 13, 2018 at 11:22 AM UTC
El deseo se envuelve
En una red de mentiras,
La lujuria se disfraza
De amor en las noches
Y confundo tu calor
Con mi fantasía.
Olvido el color del olvido
En tu seductor aroma,
Y finjo por un momento,
Pues el futuro me asusta.
Mi pasión arde,
Evaporando el dolor
En caricias vacias,
Besos sin sabor
Y palabras que no escucho.
Las suplicas de deseo
Esconden mi inllenable vacio.
Es que una noche basta
Para engañar al anhelo,
Una sonrisa diferente
Esconde la anterior,
Llevandose en su aliento
El dolor que la primera dejo.
Sep 29, 2014
Sep 29, 2014 at 12:39 AM UTC
Las palabras eran balas que disparaba con los dedos.
Acariciaba las teclas de la máquina de escribir con delicadeza y pasión.
Vertía sus emociones, sus desgracias, sus alegrías, sus dolores, todas en una blanca hoja de papel.
La tinta nunca dejaba de correr.
Mayúsculas y minúsculas.
Puntos, comas y acentos.
Letras, números y símbolos.
Un teclado completo para experimentar.
Combinaciones de letras, de palabras, de sentimientos, de ideas.
Un libro o un poema.
Una canción o una novela.
Un ensayo o un sólo verso.
El escribía y tecleaba, y tecleaba y escribía.
Escribía para sí.
Escribía para todos.
Escribía para ella, sobre todo.
Y tecleaba y escribía.
Y sus dedos no cansaban.
Su lírica no dormía.
La prosa que antes sostenía.
El epíteto que añoraba.
Y sus lágrimas palabras.
Y su sangre tinta en verso.
El latir de su corazón marca el ritmo del tecleo.
Y escribía y tecleaba.
Mente llena de problemas, de ideas, de emociones, de fantasía.
La realidad se torna inefable.
Las palabras aún fluyen.
Los sentimientos se escabullen y se esconden en una rima.
Ella se disfraza en papel de apología.
Y tecleaba y escribía, y escribía y tecleaba.
Aug 8, 2016
Aug 8, 2016 at 1:30 PM UTC
Para coger un pan sobre el morrillo
Dando pecho y axila a los pitones,
Juan, anónimo Juan, Juan Torerillo
No recibiste clásicas lecciones.
Para llevar a casa veinte duros
Entre la chifla de inhumano coro
Bebiste golpes, aspiraste apuros
Y al aire al suelo al aire y siempre al toro.
Del miedo, que es ingénito en el hombre,
Nació el valor, congénito en el hambre;
Así en la tauromaquia, Juan Sin Nombre
Fue antítesis del gran José Raigambre.
José, nieto de Venus y Vulcano
Fue un semidiós con la esbeltez de Apolo
(Frecuencia tuvo aquel Teseo hispano
En liquidar seis Minotauros, solo).
Mas Juan, el pobre Juan de carne y hueso,
El más mortal de todos los mortales
Opuso a sal valor, arrojo al seso
Y "molinetes" contra "naturales".
Tres siglos en la historia del toreo
Se derrumbaron ante dos colosos:
Del morisco e hispánico alanceo
Hasta el futuro en los taurino cosos.
Y Joselito muestra al horizonte
Toda una enciclopedia en su percal.
Y remata sus lances Juan Belmonte
Con su "media verónica" renal...
La Muerte se disfraza de capricho,
Y en la más increíble paradoja
Subsiste quien vivió a merced del bicho
Y muere quien "¡no hay toro que lo coja!"...
Quedan atrás los años de la infancia:
Sevilla y su noctámbula capea...
Como un Jasón, Juan, en su rica estancia
Mira en la tauromaquia una Medea.
Porque si en su niñez fue Juan Sin Suerte
Y fue en su adolescencia Juan Sin Pan,
Hoy, ya casi un anciano, es Juan Sin Muerte
Porque la Muerte tuvo miedo a Juan.
Y quien burló a la muerte en tantos ruedos,
Mil veces sentenciado por suicida,
Sólo cuando lo quiso, y con sus dedos
Mató su muerte y se quitó la vida...
A Juan, que no toreó por soleares,
Muerto, no he de llorarlo en seguiriyas.
Sean por martinetes mis cantares,
Cante de yunque y fragua y herrerías:
Cristo de la Expiración
Cachorro de los trianeros,
Bríndale tu absolución
Al mejor de los toreros
Cachorro, si en Viernes Santo
Te faltara un penitente,
Asóciate a nuestro llanto
Que es Juan Belmonte el ausente...
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1.
El cuero arde
cómo arde el cartón,
como arde el presente, en los dos hemisferios
Hay lugares donde los pies protestan,
donde la impuntualidad es menos sutil
y se disfraza con vernáculas y un buen traje
Lugares donde hablan tu lengua
y donde hablan las mías
mientras se sirven un plato de comida antes
de despedirse y ir por su día
Donde se enfrían los pies,
y coreo un rio rojo
Donde se escurre la vida sagrada
en un palomar de discordia
2.
Ahí nadie vuela
yo quisiera decirles que de ese recinto
ninguna persona toma vuelo
Sin falta de acuerdo,
nadie vuela
y cielo azul,
azul de ahí se ve lejos
De ahí veo las manos de los viejos levantadas hacia cielo
en balanceo
y me quiero ir.
Camino hacia mi madre.
<<de aquí nadie vuela>> le susurro a ella
en el oído
pero ella levanta sus manos más alto
y me ignora
Me trago mi nudo de garganta,
y decido ir me,
pues de aquí no e de volar
3.
El creer es necesario-fe
cómo es necesario
el hacer-acción
Dos hemisferios, en un solo mundo
y tú plenitude de vida
acatan la flor de esperanza en mi corazón.
Se que todo vuela, cuando viene el viento del cambió.
Nov 12, 2019
Nov 12, 2019 at 2:25 AM UTC
Bien sé, devota mujer,
cuando te contemplo en tus
fervores y celo arder,
que no me puedes querer
como quieres a Jesús.
Bien sé que es vano soñar
con el edén entrevisto
de tu boca, sin cesar,
y tengo celos de Cristo
cuando vas a comulgar.
Pero sé también que son,
por mi mal y por tu daño,
piedades y devoción,
caretas con que el engaño
te disfraza el corazón.
Y comprendo, no te asombre,
que hay en tu espíritu dos
cultos con un solo nombre,
que rezas al hombre-Dios
y sueñas con el Dios-hombre;
y el ardor de que me llenas
acabará por quemar
todo el jugo de mis venas;
y, por no quererme amar,
tú te vas a condenar
y a mí también me condenas.
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No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
«Yo soy el sol, los cielos, el amor».
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.
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Después de que hubo al bosque el Domador entrado,
Las formidables huellas entre árboles siguiendo,
Anunció el rudo choque, de un rugido el estruendo.
Hundiese el sol, y entonces todo quedó callado.
Por entre matorrales y zarzas, aterrado,
Un pastor de esos valles, que a Tirinto iba huyendo,
Se vuelve, y ve con ojos de espanto, que el horrendo
Monstruo surge, de frente, sobre áspero collado.
Y un grito lanza. Ha visto al terror de Nemea
Sobre el cielo rojizo, con mirar que chispea,
Con siniestros colmillos y repugnante traza;
Pues la sombra que invade el espacio anchuroso,
Bajo la piel horrible que a Hércules disfraza,
Al mezclar hombre y fiera, finge un Héroe monstruoso.
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