"pasada" poems
Naisip ko na parang buhay pasada ang ating istorya.
Ikaw ang pasahero, ako ang tsuper.
Ganito ang senaryo; nakita kita sa kalsada di alam san pupunta.
Ako naman si tanga hinintuan ka kahit dika naman pumara.
Sumakay ka; gaya ng iba.nasa mukha mo yung salitang "Bahala na".
Diretso lang ako sa pag maneho. di mo parin sinabi kung san ka pupunta.
Kita naman sa karatula kung san ang aking ruta, inisip ko baka alam mo na.
Sa gitna ng byahe, mukhang nalibang ka na, kaya pasikat ako sa arangkada.
Halatang bago lang sayo yung dinadaanan, may tingin at may pangangapa.
Ayos lang yan sabi ko. Kabisado ko to. ako'ng bahala.
May mga sandaling napapakwento ka, Siguro dahil na rin sa palagay ka na.
Mukhang nakalimutan ko na yung ibang pasahero. Pakiramdam ko tayo lang dalawa.
Sa wakas, naitanong ko kung san ka ba talaga pupunta?
Kasi, 'haba na ng byahe mahirap na baka maiuwi kita.
Biglang Nawala yung ngiti mo sa mata. Para kang may naalala.
Dimo ako sinagot. Bigla kang pumara.
Di ko alam kung natakot ka ba? o ang pamasahe mo e kulang pa?
Ayos lang naman akong ilibre ka. Basta maihatid kita.
Aaminin ko, nung tinanong ko kung san ka pupunta,
Napadasal ako ng konti na sana sabihin mo, "Ikaw, saan ka ba?"
Naiwan ako nakahinto sa kalsada. kasi nagulat ako nung tumakbo ka,
Tinawag kita pero lumiko ka na sa madilim na eskinita.
Napakamot ako sa ulo at napailing. Ako ba ang may problema?
Di ko tuloy alam kung babalik ka. kasi kaya kong mag intay pa.
Pinaandar ko ulit yung jeep. nagmaneho, nag maniobra.
umikot, luminga linga. wala ka na.
Hahanapin kita. madilim na.. bukas baka bukas.
Kung san kita nakita nung una, baka doon ka pumara.
Jun 15, 2015
Jun 15, 2015 at 1:10 PM UTC
Tapos na ang araw
Dumilim na ang kalangitan
Dumating na ang buwan
Nagliparan na ang mga bituin
Kasabay ng pagdating ng pagod
Sa napakahabang araw
Nagmamadali sa paglakad
Pagaspas ang takbo ng mga paa
Di matigil sa paghabol ng hininga
Para lang makauna sa pila at makauwi na
Mapupungay na mga mata
Walang pakialam kahit kanino
Binabangga kung sinu-sino
Nilalampasan ang mga tao
Na parang nag-aalay lakad
Hindi man lang humingi ng tawad
Kahit nabangga sa bilis ng hindi pag-iwas
Walang Pake kahit makasakit
Basta ang sarili ay makasiksik
Sa Tren,
Sa Bus,
Sa jeep,
Sa trike,
Unahang makauwi
Okay lang kahit nakatayo
Pero mas maswerte kung minsan nakaupo
At kapag may babaeng nakatayo
Pasensya na pagod ako
Pasensya na ganito ako
Nakakainis
Nakakabwisit
Kanina pako nagsasalita
Hindi parin ako nakakauwi
Nandito parin ako
Ambagal ng takbo
Ang bilis ng oras
Naipit sa daloy ng trapiko
Parang hindi nausad
at walang progreso
Parang walang katapusang byahe
na kalyeng naging preso
Tulog na ang iba, nagpapahinga
Pero ako nandito pa
Sa gitna ng kalsada
parang pagong ang pasada
Nang mga sasakyang parang gamu-gamo
Sisiksik pag nakakita ng puwang at espasyo
Tiis nalang at makakauwi din tayo
Matatapos din ang takbo nito
Hihinto sa destinasyon ng ating tahanan
Makakarating din sa ating pupuntahan
Hindi kailangang magmadali
Dahil ito ay walang katapusang
Byahe ng ating buhay
At bukas sabay nating itong sakyan
Wag po tayong magtulakan
Lahat po tayo makakauwi sa ating pinanggalingan
Hindi natin kailangan madaliin
Ang byahe na walang katapusan
Jul 8, 2018
Jul 8, 2018 at 12:01 AM UTC
Me llamas Dante,
Soy del infierno,
Soy del corazón,
Soy de mi pasada.
Si soy de nuestro porvenir,
Amas me.
Yo soy.
Oct 14, 2013
Oct 14, 2013 at 1:25 AM UTC
-Gerineldo, Gerineldo, paje del rey más querido,
quién te tuviera esta noche en mi jardín florecido.
Válgame Dios, Gerineldo, cuerpo que tienes tan lindo.
-Como soy vuestro criado, señora, burláis conmigo.
-No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo.
-¿Y cuándo, señora mía, cumpliréis lo prometido?
-Entre las doce y la una que el rey estará dormido.
Media noche ya es pasada. Gerineldo no ha venido.
«¡Oh, malhaya, Gerineldo, quien amor puso contigo!»
-Abráisme, la mi señora, abráisme, cuerpo garrido.
-¿Quién a mi estancia se atreve, quién llama así a mi postigo?
-No os turbéis, señora mía, que soy vuestro dulce amigo.
Tomáralo por la mano y en el lecho lo ha metido;
entre juegos y deleites la noche se les ha ido,
y allá hacia el amanecer los dos se duermen vencidos.
Despertado había el rey de un sueño despavorido.
«O me roban a la infanta o traicionan el castillo.»
Aprisa llama a su paje pidiéndole los vestidos:
«¡Gerineldo, Gerineldo, el mi paje más querido!»
Tres veces le había llamado, ninguna le ha respondido.
Puso la espada en la cinta, adonde la infanta ha ido;
vio a su hija, vio a su paje como mujer y marido.
«¿Mataré yo a Gerineldo, a quien crié desde niño?
Pues si matare a la infanta, mi reino queda perdido.
Pondré mi espada por medio, que me sirva de testigo.»
Y salióse hacia el jardín sin ser de nadie sentido.
Rebullíase la infanta tres horas ya el sol salido;
con el frior de la espada la dama se ha estremecido.
-Levántate, Gerineldo, levántate, dueño mío,
la espada del rey mi padre entre los dos ha dormido.
-¿Y adónde iré, mi señora, que del rey no sea visto?
-Vete por ese jardín cogiendo rosas y lirios;
pesares que te vinieren yo los partiré contigo.
-¿Dónde vienes, Gerineldo, tan mustio y descolorido?
-Vengo del jardín, buen rey, por ver cómo ha florecido;
la fragancia de una rosa la color me ha devaído.
-De esa rosa que has cortado mi espada será testigo.
-Matadme, señor, matadme, bien lo tengo merecido.
Ellos en estas razones, la infanta a su padre vino:
-Rey y señor, no le mates, mas dámelo por marido.
O si lo quieres matar la muerte será conmigo.
1.3k
No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.
Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.
Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡Sé que aún me quedan lágrimas!
850
Fue la pasada primavera,
hace ahora casi un año,
En un salón del viejo Temple, en Londres,
Con viejos muebles. Las ventanas daban,
Tras edificios viejos, a lo lejos,
Entre la hierba el gris relámpago del río.
Todo era gris y estaba fatigado
Igual que el iris de una perla enferma.
Eran señores viejos, viejas damas,
En los sombreros plumas polvorientas;
Un susurro de voces allá por los rincones,
Junto a mesas con tulipanes amarillos,
Retratos de familia y teteras vacías.
La sombra que caía
Con un olor a gato,
Despertaba ruidos en cocinas.
Un hombre silencioso estaba
Cerca de mí. Veía
La sombra de su largo perfil algunas veces
Asomarse abstraído al borde de la taza,
Con la misma fatiga
Del muerto que volviera
Desde la tumba a una fiesta mundana.
En los labios de alguno,
Allá por los rincones
Donde los viejos juntos susurraban,
Densa como una lágrima cayendo,
Brotó de pronto una palabra: España.
Un cansancio sin nombre
Rodaba en mi cabeza.
Encendieron las luces. Nos marchamos.
Tras largas escaleras casi a oscuras
Me hallé luego en la calle,
Y mi lado, al volverme,
Vi otra vez a aquel hombre silencioso,
Que habló indistinto algo
Con acento extranjero,
Un acento de niño en voz envejecida.
Andando me seguía
Como si fuera solo bajo un peso invisible,
Arrastrando la losa de su tumba;
Mas luego se detuvo.
«¿España?», dijo. «Un nombre.
España ha muerto.» Había
Una súbita esquina en la calleja.
Le vi borrarse entre la sombra húmeda.
947
Me dejaste -como ibas de pasada-
lo más inmaterial que es tu mirada.
Yo te dejé -como iba tan de prisa-
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.
Pero entre tu mirada y mi risueño
rostro quedó flotando el mismo sueño.
704
Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya
no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo,
ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío,
te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido.
Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento
o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara.
Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse.
El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada,
de pronto lo hicieron gata.
Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén».
Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario?
Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes.
Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
706
Siempre yo penetrándote,
pero tú siempre virjen,
sombra; como aquel día
en que primero vine
llamando a tu secreto,
cargado de afán libre.
¡Virjen oscura y plena,
pasada de hondos iris
que apenas se ven; toda
negra, con las sublimes
estrellas, que no llegan
(arriba) a descubrirte!
627
En el decenio que siguió a la crisis
se notó la declinación del coeficiente de ternura
en todos los países considerados
o sea
tu país
mí país
los países que crecían entre tu alma y mi alma
de repente duraban un instante y antes de irse
o desaparecer dejaban caer sábanas
llenas de nuestros sexos
que salían volando alrededor como perdices.
¿Quiere decir que cada vez que hicimos el amor
dejábamos nuestros sexos allí,
y ellos seguían vivitos y coleando como perdices
suavísimas?
Qué raro, mirá que lavábamos las sábanas
con subordinación y valor
para que los jugos de la noche pasada
no inauguraran el pasado
y ningún pasado pusiera una oficina entre nosotros
para ordenarnos el hoy
porque el alma amorosa es desordenada y perfecta
tiene mucha limpieza y lindura
se necesita todo un Dios para encerrarla
como le pasó a Don Francisco
que así pudo cruzar el agua fría de la muerte.
Es bien raro eso de nuestros sexos volando
pero recuerdo ahora que cada vez que yo entraba en tu ****
y me bañaban tus espumas purísimas con impaciencia
y dulzura y valor
me parecía oír un pajarerío en el bosque de vos
como amor encendiendo otro amor,
o más, es cierto que cada vez nuestros sexos resucitaban
y se ponían a dar vueltas entre ellos
como maripositas encandiladas por el fuego
y se querían morir de nuevo
buscando incesantemente la libertad
y había un país entre la vida y la muerte
donde todo era consolación y hermosura
y no poseíamos nuestro corazón
y nuestros sexos se perdían como almas en la noche
y nunca más los volvíamos a ver para entender
estudio los índices de la tasa de inversión bruta
los índices de la productividad marginal de las inversiones
los índices de crecimiento del producto amoroso
otros índices que es aburrido hablar aquí
y no entiendo nada.
La economía es bien curiosa
al pequeño ahorrista del alma lo engañan en Wall Street
los sueldos de la ternura son bajos
subsiste la injusticia en el mercado mundial del amor,
el aprendiz está rodeado de nubes que parecen elefantes,
eso no le da dicha ni desdicha
en medio de las razones
las redenciones
las resurrecciones.
Se lleva el alma a la nariz para sentir tus perjúmenes
estoy viendo volar los pajaritos que te salían del ****
mejor dicho
de más allá todavía
de todo lo que valías
o brillabas
o eras
y dabas como jugos de la noche
618
En el alféizar tronchado
De la vetusta ventana,
Un cortinaje de yedra
Con flores rojas y blancas;
Y en medio del cuadro estrecho
De la vidriera empañada,
Junto a un tiesto de claveles,
Y rozando con la jaula
En que prisionero vive
Un canario que no canta,
Una cabecita rubia
Se asoma por las mañanas,
A punto que el horizonte
Colora la luz del alba.
Hay un doncel en el patio
Que si la frente levanta
Es para ver unos ojos
Que en vivo fuego la abrasan.
-Con cuánta ansiedad te espero.
-¿Me quieres?- Con toda el alma.
Seré tuya nasta la muerte,
Y moriré si me engañas:
-Seré tuyo, sólo tuyo,
Soy tu esclavo.
-Soy tu esclava,
-Toma un beso.
-Toma ciento,
Que nos ven.
-¡Hasta mañana!
Este diálogo sencillo,
Estas sencillas palabras
Cambiaban diariamente
Desde el patio a la ventana
En los primeros albores
De su fugitiva infancia,
Hace veinticinco abriles,
Dos niños que hoy peinan canas.
¡Cuántos juramentos dulces
Aquellas yedras guardaban,
Cuántas promesas eternas
Entre pétalos de llamas,
Escondieron los claveles
Al nacer la luz del alba;
Y cuántos ardientes besos
Cuando en los labios tronaban,
Asustaron al canario
Aprisionado en la jaula!
Hoy... hecho un viejo por dentro,
Que también por dentro hay canas,
Pasé por la misma calle,
Y frente a la misma casa,
Y entrando en el viejo patio
Busqué la misma ventana.
Del roto y pesado alféizar,
Que de antiguo se desgrana,
No cuelga la yedra oscura
Con flores rojas y blancas,
Ni está el tiesto de claveles
Con sus pétalos de llamas;
Mis tristes, cansados ojos
¿Qué buscan? ¿No queda nada?
¡Ay, que de pronto los siento
Empañados por las lágrimas!
¿Qué han visto? decid ¿qué han visto?
¿Los ojos suyos? ¿la casta,
Limpia y hechicera frente
Por los rizos coronada?
¿La manecita nerviosa
Arrojándome una carta?
¿Los negros ojos? ¿los labios
De roja y caliente grana?
Lo que han visto, y que al mirarlo,
En tibio llanto los baña,
Es una humilde memoria
De mi ventura pasada,
La que por humilde y pobre
Ninguna mano arrebata,
Y en la que sus manos puso
El primer amor del alma...
Es... miradlo en ese muro
Y en la viga apolillada
Que cierra, formando marco,
El cuadro de la ventana.
Es el clavo pequeñito
De donde pendió la jaula
En que vivió aquel canario
Que al besarnos se espantaba...
No hay nadie... temblando llego,
Como el creyente ante el ara...
Me parecen que despiertan
Mis venturas de la intancia,
Y toco el clavo... lo beso,
Se me anuda la garganta,
Y salgo del viejo patio,
Llenos los ojos de lágrimas.
¡Es lo único que me queda
De aquel amor de la infancia!
635
ya te guardé en un lugar seguro
en los bolsillos junto a monedas
en los pies, no es metáfora
se cuando estás cerca
lo saben mis pupilas
me delatan, se dilatan
al encontrarse con la imágen tuya
con las manos nos entendemos
nos saludamos de lejos
-Hey
-Hey
-¿Estás bien?
-Aha
(No estaba bien)
-¿A dónde van?
-A comprar dulces
-¿Quieres un tambor?
-Okay
- Tengo que irme, tengo clase.
Mi maestro se parece a Milhouse
Al despedirnos,
me abrazas como si supieras
que algo se está deshaciendo
como una bola de estambre en mi interior
se hace pedazos al ritmo del reloj
hay agua en algún lugar cálido de tus ojos
me quedo quieta para no arruinarlo
y dejar que se arruine solo
es una causa perdida
esto de sentir
he decidido regalarte
otro pedazo de papel
ésta vez con tinta negra y palabras mías
la vez pasada te dibuje con el sol en los ojos
una ofrenda a la nébula de tus mejillas
que tanto me gusta
que veas cuanto me gustas
y que es una causa perdida
esto de escribir
no iré a la escuela mañana
es miercoles,
el peor día de la semana
ombligo odioso
me da miedo entregarte esto
Los dias, los meses
copias fotoestáticas
deja te describo un jueves
que es como todos los jueves
mes tras mes
días malos
independientes a ti
implícitos en ti
y tu mirada
cuando hablamos y me siento contenta
cuando te veo y me siento peor
porque es una causa perdida
esto de existir
el otro día había música
y supe por alguna razón
que iba a voltear y estarías ahi
y sí estabas ahí
de hecho estabas ahí
como si me esperaras
aunque se que no me esperabas
al despedirnos
me das un beso de esos que son al aire
que se dan a nadie
se cae al suelo sin recibirse
al rozar mi mejilla con tu barba
Mar 18, 2018
Mar 18, 2018 at 6:36 AM UTC
Tal vez te sorprenda lo que te pido.
Pero quiero mis deseos dejar claro.
Si solo tú te encuentras a mi lado al morir.
No quiero que me velen o hagan misa.
Simplemente quiero que mi cuerpo cremes.
Y mis cenizas se las entreguen al primer viento.
Mientras anuncia con su silbato el tren su llegada.
Más no des aviso alguno de mi retirada.
Si al paso del tiempo
alguien te pregunta por mi bien estar!
Solo al que pregunta notifica de mi vida pasada.
Dile de mi parte que lo quise mucho.
Ofreciendo mi perdón por el daño que le cause mientras respiraba.
Te pido a ti, página vacía.
Siendo tu mi más confiable amigo.
Pues no he podido retener a nadie.
Y tú has estado hasta el fin conmigo.
May 16, 2019
May 16, 2019 at 2:54 AM UTC
en región asolada por la sequía
en año que se pierde la cosecha
son ricos ¡oh querida! los que
no presencian la ruina de su país
la destrucción de su familia
la pérdida del vuelo hacia adelante
del vuelo tortuoso del vuelo de través
la desaparición del vuelo en compañía y
del vuelo ligero que es el octavo
son ricos son riquísimos los que
no han conocido las sobras del sacrificio
o cómo los dolores con el tiempo
se van secando apagando y se los pisa
y crujen como padecimientos y
después se los come el olvido
¡oh querida! mal alimento es
el dolor la vejez el mal de amores
no se soporta mucho en realidad
y cada vez se está más solo
he pensado en la cosecha perdida y
eres como el otoño
donde los soles doran
pasada claridad
477
¡Ciudad que fuiste reina del mar! Vagan ligeros
Y en paz los tiburones en tu tranquila rada,
Donde las nubes tienden su sombra prolongada,
Y que vio los antiguos galeones iberos.
Desde Drake y los días de infieles bucaneros
Tu muralla de siglos se arruina abandonada,
Y cual collar sombrío, de grandeza pasada,
Aun de Pointis las balas muestran los agujeros.
Entre la mar y el cielo que abrasa tu bahía,
Bajo el sol de un monótono y ardiente medio día,
Con los Conquistadores sueñas amodorrada;
Y en el enervamiento de noches placenteras,
Te duermes, arrullando tu gloria ya borrada,
Bajo palmas, al lento rumor de las palmeras.
444
Mujercita soñadora
de labios color cereza.
Músico de bares
de labios sabor cerveza.
Él la consumió
como a los 20 cigarrillos
que fuma por día.
Jamás aclaró
que a largo plazo
no la quería.
Y cuando se fue,
lo hizo sin decir adiós.
Músico de cuarta,
el enredo lo causaste vos.
May 29, 2018
May 29, 2018 at 4:04 PM UTC
El tiempo trae a mis sienes
imágenes de mi huerto
y de aquel blanco desierto
ungido de parabienes.
Se vistió la pobre arcilla
de sueño, rosa y armiño,
de luna y rayo fecundo,
y al volar por este mundo
crujiendo cándida gloria
me vienen a la memoria
aquellos años de niño.
Una voz atribulada viene
y va por mi recuerdo
preguntando si me acuerdo
de aquella infancia pasada,
de aquella suerte cebada
en una planta tan leve
de aquella infancia tan breve
que por tan breve y tan fría más
que infancia parecía vejez
de luto y de nieve.
¿Que si me acuerdo?
Podría olvidar el tiempo aquel,
aquel tiempo todo hiel
todo hiel y luna fría,
aquella niñez sombría,
aquel tiempo de candor
y aquella madre de amor
arrodillada en el suelo
mientras nevaba en su pelo
con una nieve de dios.
Nieve de mi primavera
arcángel anunciador
de todo cuanto era flor
y cuanto inocencia era.
Madre de rosa y de cera,
madre de sol y de canto,
con que amargo desencanto
vivió muriendo en la cueva.
Su pecho lleno de pena
sus ojos, sus ojos llenos de llanto.
Flecha de falso cupido
que hirió su noble cintura,
toro de mala ventura
con dos pitones de olvido.
Toro de negra suerte,
dos pitones sin honor,
tronchaste una rosa en flor
y en la plaza de la muerte
ante torero celeste.
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Tal vez te sorprenda lo que te pido.
Pero quiero mis deseos dejar claro.
Si solo tú te encuentras a mi lado al morir.
No quiero que me velen o hagan misa.
Simplemente quiero que mi cuerpo cremes.
Y mis cenizas se las entreguen al primer viento.
Mientras anuncia con su silbato el tren su llegada.
Más no des aviso alguno de mi retirada.
Si al paso del tiempo
alguien te pregunta por mi bien estar!
Solo al que pregunta notifica de mi vida pasada.
Dile de mi parte que lo quise mucho.
Ofreciendo mi perdón por el daño que le cause mientras respiraba.
Te pido a ti, página vacía.
Siendo tu mi más confiable amigo.
Pues no he podido retener a nadie.
Y tú has estado hasta el fin conmigo.
Jun 8, 2019
Jun 8, 2019 at 3:08 AM UTC
Me parece que vivo,
que estoy entre los ruidos,
que miro las paredes,
que estas manos son mías,
pero quizás me engañe
y paredes y manos
sólo sean recuerdos
de una vida pasada.
He dicho "me parece".
Yo no aseguro nada.
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