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"flotante" poems
Flotante, sin asidero, nadador fuera del agua, voluntario a la deriva, por las horas, por el aire, por el haz de la mañana. Todo fugitivo, todo resbaladizo, se escapa de entre los dedos el mundo, la tierra, la arena. Nubes, velas, gaviotas, espumas, blancuras desvariadas, tiran de mí, que las sigo, que las dejo. ¿Estoy, estaba, estaré? Pero sin ir, sin venir, quieto, flotando en aquí, en allí, en azul. Una alegría que es el filo de la mañana rompe, corta, desenreda nudos, promesas, amarras. Tropeles de sombras ninfas huyendo van de sus cuerpos en islas desenfrenadas. Con su cargamento inútil de recuerdos y de plazos -¡ya no sirven, ya no sirven!- el tiempo leva las anclas. No se le ve ya. Sin tiempo, prisa y despacio lo mismo, ¡qué de prisa, qué despacio juegan los lejos a cercas colgados del verdiazul columpio de las distancias! Su silencio echan a vuelo enmudecidas campanas y cumplen su juramento los horizontes del alba: la vida toda de día, sin lastre, pura, flotando ni en agua, ni en aire, en nada.
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Here I write some recipes, From our anti--football league, How to cook a football totally, Must boil it for twelve hours, ritually, Then you can dice it and fricassee, Or maybe bake, broil, and grill, What won't fatten, shall fill, Or you can make mini-football custard, eh, Chocolate footballs in a bowl, let's say, We call it Footy Iles Flotante, Star sweet in the anti-football restaurant! Then a recipe for Grand Final Day, swell, It's called footy Croquembouche Noel! Hear the anti-footballers yell! You, too, can write recipes, For the Anti-football Society, It's like dining at the Waldorf Astoria, Anti-football recipes from Melbourne, Victoria!
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Mar 31, 2017
Mar 31, 2017 at 3:37 PM UTC
HOW TO COOK A FOOTBALL!!
Ahora que me acuerdo, fue así: Hecho de fiebre, atravesé ciudades hermafroditas donde las mujeres y los hombres recibían los cuerpos de los vagabundos y los lavaban en las fuentes, con el manto de fuego que no cesa. Una noche saturada de invierno, bebiendo la sopa de la eternidad, gané mi virginidad y fui otro yo en mí mismo, porque olvidé cómo responder sobre el misterio de las cosas. De silencio me armé y salí hacia campo abierto  a traficar imágenes junto a las constelaciones. Fue entonces cuando indagué la pulpa del mestizaje, cuando probé la sangre metafísica derramada en Tebas -es que esa mañana liquidé a la esfinge Cerca de una Wasserfall contaminada.- Pies desarmados, peregriné mi jornada intuitiva, saludé a las moléculas del fruto y a las sombras de la adivinación, en un árbol vi la doble cifra de mi vida, y grité, siendo montaña, la genealogía de mi conciencia. Cuando la purificación se había ya extinguido troqué el umbral de hueso por el marfil brillante y así fue que entré en Coroico, urbe flotante, cual símbolo, por material de sueño ungido. Ahora miro con estos ojos destruidos donde la sal del delirio antes tuvo morada, (intuyo en esa forma liminar, la espada, el camino que me arrastró al divino Omphalos). Escucho, a veces, con saturnal resignación, la crónica de mi negligencia.
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Sep 7, 2014
Sep 7, 2014 at 11:23 PM UTC
Un delirio memorable
¡Oh! No, nunca deberían hablar de Puerto Rico Borinquén, Porto Rico de una manera tan malvada Puerto Rico nada en el mar Caribe y el Océano Atlántico Con otras bellas islas como Cuba, Haití y Jamaica Puerto Rico es un hermoso archipiélago caribeño Con altas montañas. ¡Oh! Sí, maravilloso Puerto Rico Tiene un cielo azul y blanco perfecto, bosques tropicales Playas de agua cristalina, y es una de las mejores Puerto Rico nunca puede ser 'una isla flotante de basura' Es hermosa con mucho potencial. En esta época Algunos payasos o comediantes locos deben tener muchos nervios Para insultar a una Boricua tan dulce con una población amistosa Iré a Puerto Rico pronto a buscar a mi bella Santa Mi Alma, mi Reina. Voy a convertirme en artista para pintar La sonrisa de esta isla paradisíaca. Borinquén querida, mi amor Javier Solís tiene razón. Eres la tierra de los sueños, mi amor Nadie puede empañar tu imagen. Te visitaré pronto Con lindos sueños en mi corazón y con una cuchara de plata Para poder disfrutar de tu cocina y empaparme de tu cóctel tropical Mientras me sumerjo en los ojos de mi deslumbrante y **** ángel Nuestro Puerto Rico es una isla mitológica para soñadores Nuestro Puerto Rico es un archipiélago tropical para enamorados. PD Traducción de ‘ Our Puerto Rico’ en español. Copyright © Noviembre 2024, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de numerosos poemarios.
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Nov 5, 2024
Nov 5, 2024 at 6:54 PM UTC
Nuestro Puerto Rico
Corrido el cortinaje, desde el balcón de enfrente vi su cuarto, el cuarto de la virgen, que mi sueño arrulla en las mañanas con su canto. Jarrones de Sajonia descansaban sobre consola de bruñido mármol; y del sol que moría los postrimeros rayos hacían resaltar en la penumbra las doradas molduras de los cuadros, las lámparas de bronce los ricos muebles de nogal tallado, las cortinas del lecho, y en el muro los brillantes espejos venecianos. Y en un rojo sillón, que parecía a su dueña esperar medio borrado por la naciente sombra, se veía un corsé de blanco raso. Y pensé entonces en las frentes pálidas, y en los risueños labios, en los azules ojos y en los cabellos áureos, en las cinturas breves y en los ebúrneos brazos; en el velo flotante de las novias y de las niñas en los sueños castos, y de las vírgenes carnes sonrosadas y en los púdicos senos de alabastro. ¡Quién fuera su corsé! -me dije entonces-, quién fuera su corsé de blanco raso, para saber si late aún su corazón ingrato.
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Su corsé
-¿Has visto como crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo al cielo del mediodía y como tus ojos empiezan a evaporarse.Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece, se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los viejos árboles, se desprende, regresa.¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro, de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba y tu pelo penetra como un manojo de raíces y toda tú eres un tronco caído.-Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua, que iría a todas partes sin caerse nunca.
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Adán y eva iii
Cendal flotante de leve bruma, rizada cinta de blanca espuma, rumor sonoro de arpa de oro, beso del aura, onda de luz:     eso eres tú. Tú, sombra aérea, que cuantas veces voy a tocarte te desvaneces ¡como la llama, como el sonido, como la niebla, como el gemido     del lago azul! En mar sin playas onda sonante, en el vacío cometa errante, largo lamento del ronco viento, ansia perpetua de algo mejor,     ¡eso soy yo! Yo, que a tus ojos, en mi agonía, los ojos vuelvo de noche y día; yo, que incansable corro y demente ¡tras una sombra, tras la hija ardiente     de una visión!.
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Rima xv
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
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Al «blasco de garay» 1
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
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Te contaré la historia del bergantín sombrío que echó un día las anclas en la quietud de un puerto, para ser en la turbia resaca del hastío, el ataúd flotante de su pasado muerto. Allí evocaba el luto de la insignia pirata y las tripulaciones con su bárbaro coro, en las fosforescencias de las noches de plata y en el deslumbramiento de las tardes de oro. Allí, en largos letargos bajo las nubes lentas, entre un enloquecido revuelo de gaviotas, adoraban el soplo brutal de las tormentas, en sus podridos pliegues, las pobres velas rotas. Abajo, en la sentina, mortecinos fanales, moscas y telarañas y barriles flotando, arriba en la cubierta, náufragos espectrales agitando los puños hacia el puente de mando. Ah, las islas del trópico, los dulces archipiélagos para siempre en los mapas de la mala fortuna, y un buque torvamente rondando los murciélagos mientras las mariposas vuelan hacia la luna. Viejo barco que supo que el confín no es redondo en las noches siniestras y en las albas felices, con las anclas hundidas más y más en el fondo como si de las anclas le nacieran raíces. Mástiles carcomidos donde las golondrinas reposan el otoño, como un último ultraje; timón con verdes costras de lepras submarinas y brújula sin norte para morir un viaje. Vientos del sur, o lluvias o locas primaveras, que poco importa todo para los barcos viejos; pero un escalofrío crujía en sus maderas al zarpar otras naves y al perderse a lo lejos. Allí, escuchando el himno de las resacas gordas, vaivén de espumas negras que nunca finaliza, se hubiera dicho un barco cargado hasta las bordas con un gran contrabando funeral de ceniza. Y allí estaba, en el puerto, con su largo letargo, de proa hacia el olvido, muriendo hacia el poniente. Y, sin embargo un día... Ah, un día, sin embargo, sopló un viento de rosas, maravillosamente. Era el sagrado soplo del amor que transfigura los seres y las cosas en el tiempo sin fin y le dio un casco nuevo con nueva arboladura y nueve velas blancas al viejo bergantín. Y así fue que en la gloria de una alegre mañana, con la proa hacia el sueño y el timón al azar, esta vez bajo el mando de gentil capitana, el bergantín sombrío se echó de nuevo al mar. Y así acaba este cuento que es más tuyo que mío, tú, que escuchas mi cuento convertido en canción; tú, gentil capitana del bergantín sombrío, del bergantín sombrío que era mi corazón.
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Te contaré la historia
Te contaré la historia del bergantín sombrío que echó un día las anclas en la quietud de un puerto, para ser en la turbia resaca del hastío, el ataúd flotante de su pasado muerto. Allí evocaba el luto de la insignia pirata y las tripulaciones con su bárbaro coro, en las fosforescencias de las noches de plata y en el deslumbramiento de las tardes de oro. Allí, en largos letargos bajo las nubes lentas, entre un enloquecido revuelo de gaviotas, adoraban el soplo brutal de las tormentas, en sus podridos pliegues, las pobres velas rotas. Abajo, en la sentina, mortecinos fanales, moscas y telarañas y barriles flotando, arriba en la cubierta, náufragos espectrales agitando los puños hacia el puente de mando. Ah, las islas del trópico, los dulces archipiélagos para siempre en los mapas de la mala fortuna, y un buque torvamente rondando los murciélagos mientras las mariposas vuelan hacia la luna. Viejo barco que supo que el confín no es redondo en las noches siniestras y en las albas felices, con las anclas hundidas más y más en el fondo como si de las anclas le nacieran raíces. Mástiles carcomidos donde las golondrinas reposan el otoño, como un último ultraje; timón con verdes costras de lepras submarinas y brújula sin norte para morir un viaje. Vientos del sur, o lluvias o locas primaveras, que poco importa todo para los barcos viejos; pero un escalofrío crujía en sus maderas al zarpar otras naves y al perderse a lo lejos. Allí, escuchando el himno de las resacas gordas, vaivén de espumas negras que nunca finaliza, se hubiera dicho un barco cargado hasta las bordas con un gran contrabando funeral de ceniza. Y allí estaba, en el puerto, con su largo letargo, de proa hacia el olvido, muriendo hacia el poniente. Y, sin embargo un día... Ah, un día, sin embargo, sopló un viento de rosas, maravillosamente. Era el sagrado soplo del amor que transfigura los seres y las cosas en el tiempo sin fin y le dio un casco nuevo con nueva arboladura y nueve velas blancas al viejo bergantín. Y así fue que en la gloria de una alegre mañana, con la proa hacia el sueño y el timón al azar, esta vez bajo el mando de gentil capitana, el bergantín sombrío se echó de nuevo al mar. Y así acaba este cuento que es más tuyo que mío, tú, que escuchas mi cuento convertido en canción; tú, gentil capitana del bergantín sombrío, del bergantín sombrío que era mi corazón.
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Si esta pobre existencia es como un puente colgante entre dos áridos mutismos vale decir entre dos muertes a todas luces (o mejor a todas sombras) lo inapelable lo definitivo lo importante vendría a ser la muerte ¿o no? somos cardúmenes de vivos que navegamos ciegos / consolables de muerte a muerte y sin escalas de esta tregua brevísima querría llevarme algunas cosas verbigracia el latido del amor el libro que releo en los insomnios la mirada sin niebla de los justos y otra vez el latido del amor esto de no ser más / de terminarse tiene algo de aventura o de presidio del ocaso al acaso media un palmo de la nada a la nada va una vida allá lejos / la simple ceremonia de esa boca de niño junto a un pecho de madre manantial es un envite inútil a la nada un simulacro espléndido / un adiós pero la nada espera / no se olvida de todas sus promesas serviciales sus lágrimas de paz y protocolo sus grietas en la tierra y en el cielo ¿cómo no ser curioso? ¿cómo no hacer apuestas a favor o en contra hasta que alguien pronuncie el no va más? estoy henchido de curiosidad callado como un pino en el crepúsculo cuando el sol / ese impar / muere de a poco y también él esconde sus vergüenzas curioso y en silencio / yo me espío a ver si la esperanza cicatriza o si las servidumbres se desmandan o si el secreto a voces me concierne estoy flotante de curiosidad ávido de saber o de sufrirme flotante entre mis miedos esclavo de mis auras señor de mis cenizas alguna vez la nada será mía y yo / curioso la venderé al mejor postor y si él / a su vez / desencantado la subasta en la plaza / podré esfumarme al fin como si nada
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Como si nada
Si esta pobre existencia es como un puente colgante entre dos áridos mutismos vale decir entre dos muertes a todas luces (o mejor a todas sombras) lo inapelable lo definitivo lo importante vendría a ser la muerte ¿o no? somos cardúmenes de vivos que navegamos ciegos / consolables de muerte a muerte y sin escalas de esta tregua brevísima querría llevarme algunas cosas verbigracia el latido del amor el libro que releo en los insomnios la mirada sin niebla de los justos y otra vez el latido del amor esto de no ser más / de terminarse tiene algo de aventura o de presidio del ocaso al acaso media un palmo de la nada a la nada va una vida allá lejos / la simple ceremonia de esa boca de niño junto a un pecho de madre manantial es un envite inútil a la nada un simulacro espléndido / un adiós pero la nada espera / no se olvida de todas sus promesas serviciales sus lágrimas de paz y protocolo sus grietas en la tierra y en el cielo ¿cómo no ser curioso? ¿cómo no hacer apuestas a favor o en contra hasta que alguien pronuncie el no va más? estoy henchido de curiosidad callado como un pino en el crepúsculo cuando el sol / ese impar / muere de a poco y también él esconde sus vergüenzas curioso y en silencio / yo me espío a ver si la esperanza cicatriza o si las servidumbres se desmandan o si el secreto a voces me concierne estoy flotante de curiosidad ávido de saber o de sufrirme flotante entre mis miedos esclavo de mis auras señor de mis cenizas alguna vez la nada será mía y yo / curioso la venderé al mejor postor y si él / a su vez / desencantado la subasta en la plaza / podré esfumarme al fin como si nada
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