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"estuve" poems
al verte parado frente a mi, pense en todas las veces que miraba tu foto & te imaginaba junto a mi. pense en lo pequeño que se ponen tus ojos cuando te ries & en lo amplia que se pone tu sonrisa cuando digo algo que te parece gracioso. pense en lo agradecida que estaba, pues era yo la culpable de que sonrieras tanto. te tuve tan cerca por mucho rato. volvi a tocarte, a abrazarte, a sentirte, a hablarte, a mirarte, a pensarte. hacias de cualquier momento uno util para hablarme. me preguntabas "estas cansada?" & sonreias. puede que me sienta cansada fisicamente, pero jamas me sentire cansada de ver tu sonrisa, ver tus ojos, escuchar tu voz, & escucharte sonreir. tu sonrisa es como la melodia que calma mis pensamientos & me ayuda a sentir viva. tantos dias mirando tu foto imaginandote a mi lado, & hoy por fin te tuve frente a mi sonriente como siempre lo has estado. aprovechabas cada momento para abrazarme & tocarme, observarme & hablarme. me hacias pensar en la vez que me preguntaste si eramos algo mas, que con tanto rato al lado tuyo lo comenze a creer. solo queria mas & mas & mas de ti. no solo te queria para ese rato. te queria para mas. para ese rato, & otro rato, & todos los ratos que puedan ser. sentir tus manos en mi me hizo sentir como pieza de museo. como si tu fueras el escultor que moldeaba la pieza & le daba forma & vida. & yo era la pieza de museo que cobraba vida al ser moldeada & tocada por ti. como si yo fuera esa pieza de museo que te sabes de memoria, te encanta tocar, & siempre esta en tus pensamientos. pense que eras el escultor que vendia taquillas de museo para que todos fueran & puedan admirar tu amada pieza de museo que soy yo. como si yo fuera tu pieza de museo favorita & quisieras que todos lo supieran para que conozcan & esten consientes de tan majestuosa pieza de museo que soy. que solo tuya soy & tuya sere. que no importa cuantos ojos vengan a observarme, sabrias que ninguno podria mirarme de la misma manera en la que lo haces tu. que no importa cuantas manos vengan con la intencion de tocarme, ninguno podria hacerlo pues soy tu pieza favorita & no quisieras que me rompieran, aunque muy en el fondo sabias que una pieza como yo jamas podria romperse, pues estaba echa de un material unico que no se encuentra en todas partes, si no dentro de ti: tu gran amor hacia mi. tan delicada pero a la misma vez tan fuerte & llena de vida. no quisieras que hubieran piezas de otras personas en mi. total, sabias que ninguno otro podria tocarme con el amor & la dulzura que lo haces tu. tu me conoces, pues tu me creaste. cuando me mirabas, te pensaba observando mi foto e imaginandome junto a ti. & que cuando estuve frente a ti, era la unica con la quien querias pasar todos tus ratos. tantos pensamientos cobraron vida cuando te vi, hasta que volvi a la realidad & recorde que no soy tu pieza de museo favorita. hasta que recorde que existe otra pieza de museo que te gusta tocar & moldear aun mas. hasta que recorde que hay alguien mas en tu vida que ocupa todos tus pensamientos & con quien pasas todos tus ratos.
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Jan 12, 2016
Jan 12, 2016 at 11:05 PM UTC
español
al verte parado frente a mi, pense en todas las veces que miraba tu foto & te imaginaba junto a mi. pense en lo pequeño que se ponen tus ojos cuando te ries & en lo amplia que se pone tu sonrisa cuando digo algo que te parece gracioso. pense en lo agradecida que estaba, pues era yo la culpable de que sonrieras tanto. te tuve tan cerca por mucho rato. volvi a tocarte, a abrazarte, a sentirte, a hablarte, a mirarte, a pensarte. hacias de cualquier momento uno util para hablarme. me preguntabas "estas cansada?" & sonreias. puede que me sienta cansada fisicamente, pero jamas me sentire cansada de ver tu sonrisa, ver tus ojos, escuchar tu voz, & escucharte sonreir. tu sonrisa es como la melodia que calma mis pensamientos & me ayuda a sentir viva. tantos dias mirando tu foto imaginandote a mi lado, & hoy por fin te tuve frente a mi sonriente como siempre lo has estado. aprovechabas cada momento para abrazarme & tocarme, observarme & hablarme. me hacias pensar en la vez que me preguntaste si eramos algo mas, que con tanto rato al lado tuyo lo comenze a creer. solo queria mas & mas & mas de ti. no solo te queria para ese rato. te queria para mas. para ese rato, & otro rato, & todos los ratos que puedan ser. sentir tus manos en mi me hizo sentir como pieza de museo. como si tu fueras el escultor que moldeaba la pieza & le daba forma & vida. & yo era la pieza de museo que cobraba vida al ser moldeada & tocada por ti. como si yo fuera esa pieza de museo que te sabes de memoria, te encanta tocar, & siempre esta en tus pensamientos. pense que eras el escultor que vendia taquillas de museo para que todos fueran & puedan admirar tu amada pieza de museo que soy yo. como si yo fuera tu pieza de museo favorita & quisieras que todos lo supieran para que conozcan & esten consientes de tan majestuosa pieza de museo que soy. que solo tuya soy & tuya sere. que no importa cuantos ojos vengan a observarme, sabrias que ninguno podria mirarme de la misma manera en la que lo haces tu. que no importa cuantas manos vengan con la intencion de tocarme, ninguno podria hacerlo pues soy tu pieza favorita & no quisieras que me rompieran, aunque muy en el fondo sabias que una pieza como yo jamas podria romperse, pues estaba echa de un material unico que no se encuentra en todas partes, si no dentro de ti: tu gran amor hacia mi. tan delicada pero a la misma vez tan fuerte & llena de vida. no quisieras que hubieran piezas de otras personas en mi. total, sabias que ninguno otro podria tocarme con el amor & la dulzura que lo haces tu. tu me conoces, pues tu me creaste. cuando me mirabas, te pensaba observando mi foto e imaginandome junto a ti. & que cuando estuve frente a ti, era la unica con la quien querias pasar todos tus ratos. tantos pensamientos cobraron vida cuando te vi, hasta que volvi a la realidad & recorde que no soy tu pieza de museo favorita. hasta que recorde que existe otra pieza de museo que te gusta tocar & moldear aun mas. hasta que recorde que hay alguien mas en tu vida que ocupa todos tus pensamientos & con quien pasas todos tus ratos.
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Manuel del Río, natural de España, ha fallecido el sábado 11 de mayo, a consecuencia de un accidente. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada a las 9,30 en St. Francis. Es una historia que comienza con sol y piedra, y que termina sobre una mesa, en D'Agostino, con flores y cirios eléctricos. Es una historia que comienza en una orilla del Atlántico. Continúa en un camarote de tercera, sobre las olas -sobre las nubes- de las tierras sumergidas ante Poseidón. Halla en América su término con una grúa y una clínica, con una esquela y una misa cantada, en la iglesia de St. Francis. Al fin y al cabo, cualquier sitio da lo mismo para morir: el que se aroma de romero, el tallado en piedra o en nieve, el empapado de petróleo. Da lo mismo que un cuerpo se haga piedra, petróleo, nieve, aroma. Lo doloroso no es morir acá o allá...                   Requiem æternam, Manuel del Río. Sobre el mármol en D'Agostino, pastan toros de España, Manuel, y las flores (funeral de segunda, caja que huele a abetos del invierno) cuarenta dólares. Y han puesto unas flores artificiales entre las otras que arrancaron al jardín... Libera me domine de morte æterna... Cuando mueran James o Jacob verán las flores que pagaron Giulio o Manuel... Ahora descienden a tus cumbres garras de águila. Dies irae. Lo doloroso no es morir Dies illa acá o allá; sino sin gloria...                       Tus abuelos fecundaron la tierra toda, la empaparon de la aventura. Cuando caía un español se mutilaba el Universo. Los velaban no en D'Agostino Funeral Home, sino entre hogueras, entre caballos y armas. Héroes para siempre. Estatuas de rostro borrado. Vestidos aún sus colores de papagayo, de poder y de fantasía. Él no ha caído así. No ha muerto por ninguna locura hermosa. (Hace mucho que el español muere de anónimo y cordura, o en locuras desgarradoras entre hermanos: cuando acuchilla pellejos de vino derrama sangre fraterna). Vino un día porque su tierra es pobre. El Mundo, Liberanos Domine, es patria. Y ha muerto. No fundó ciudades. No dio su nombre a un mar. No hizo más que morir por diecisiete dólares (él los pensaría en pesetas). Requiem æternam. Y en D'Agostino lo visitan los polacos, los irlandeses, los españoles, los que mueren en el week-end.                         Requiem æternam. Definitivamente todo ha terminado. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada por su alma.                   Me he limitado a reflejar aquí una esquela de un periódico de New York. Objetivamente. Sin vuelo en el verso. Objetivamente. Un español como millones de españoles. No he dicho a nadie que estuve a punto de llorar.
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Réquiem
Manuel del Río, natural de España, ha fallecido el sábado 11 de mayo, a consecuencia de un accidente. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada a las 9,30 en St. Francis. Es una historia que comienza con sol y piedra, y que termina sobre una mesa, en D'Agostino, con flores y cirios eléctricos. Es una historia que comienza en una orilla del Atlántico. Continúa en un camarote de tercera, sobre las olas -sobre las nubes- de las tierras sumergidas ante Poseidón. Halla en América su término con una grúa y una clínica, con una esquela y una misa cantada, en la iglesia de St. Francis. Al fin y al cabo, cualquier sitio da lo mismo para morir: el que se aroma de romero, el tallado en piedra o en nieve, el empapado de petróleo. Da lo mismo que un cuerpo se haga piedra, petróleo, nieve, aroma. Lo doloroso no es morir acá o allá...                   Requiem æternam, Manuel del Río. Sobre el mármol en D'Agostino, pastan toros de España, Manuel, y las flores (funeral de segunda, caja que huele a abetos del invierno) cuarenta dólares. Y han puesto unas flores artificiales entre las otras que arrancaron al jardín... Libera me domine de morte æterna... Cuando mueran James o Jacob verán las flores que pagaron Giulio o Manuel... Ahora descienden a tus cumbres garras de águila. Dies irae. Lo doloroso no es morir Dies illa acá o allá; sino sin gloria...                       Tus abuelos fecundaron la tierra toda, la empaparon de la aventura. Cuando caía un español se mutilaba el Universo. Los velaban no en D'Agostino Funeral Home, sino entre hogueras, entre caballos y armas. Héroes para siempre. Estatuas de rostro borrado. Vestidos aún sus colores de papagayo, de poder y de fantasía. Él no ha caído así. No ha muerto por ninguna locura hermosa. (Hace mucho que el español muere de anónimo y cordura, o en locuras desgarradoras entre hermanos: cuando acuchilla pellejos de vino derrama sangre fraterna). Vino un día porque su tierra es pobre. El Mundo, Liberanos Domine, es patria. Y ha muerto. No fundó ciudades. No dio su nombre a un mar. No hizo más que morir por diecisiete dólares (él los pensaría en pesetas). Requiem æternam. Y en D'Agostino lo visitan los polacos, los irlandeses, los españoles, los que mueren en el week-end.                         Requiem æternam. Definitivamente todo ha terminado. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada por su alma.                   Me he limitado a reflejar aquí una esquela de un periódico de New York. Objetivamente. Sin vuelo en el verso. Objetivamente. Un español como millones de españoles. No he dicho a nadie que estuve a punto de llorar.
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Fue bueno verte recordar el sentido de todo esto que llevo solo cuando te tengo al frente puedo entenderlo el resto del tiempo es solo pensar, extrañarte, racionalizar el instante en que puedo sentir tus labios tu piel tu cuerpo no puedo describirlo llámalo como quieras pero recorrería el mundo entero y viviría mil vidas mas solo para poder sentirlo de nuevo Cielo somos algo de otro mundo pero en todo esto no caben dudas ni miedos ni incertidumbre ni inseguridad y no me entiendas mal pero es algo difícil despertar cuando nos une un camino duro un abismo que cruzar y una linea muy delgada sobre la cual caminar ayer después de que te fuiste subí a la montaña estaba desconsolado vacío extraño lleno de conflictos, de ruido, de venenos te encontré en nuevo lugar en los colores en el aire ligero en ese cielo que era como un mar ***** lleno de luces embarcaciones con destinos venideros caminos, contornos como posibilidades historias que vivimos o viviremos puertos que nos esperan personas que fuimos y que seremos ese frío que sentía no estaba ahí de verdad era solo tu ausencia era solo miedo de despertar de tu despertar porque por un momento estuve convencido de estar dentro de tu sueño de sentir como tus ojos se cierran y de estar navegando sobre ese mar mientras tus manos dibujan los rasgos de esa pintura, la misma que tus ojos reflejan sigo de pie en esa montaña sobre nubes y abismos sigo sintiendo frío perdido entre esos caminos esperando el día en que aparezcas de nuevo sin dudas sin incertidumbre sin miedo y yo pueda al fin cerrar los ojos y compartir el sueño dibujar tus rasgos tomar tu mano y contemplar en esa misma montaña como esa noche se vuelve día como el azul inunda el cielo y el frío es vencido y la muerte es vencida y el reflejo de nuestros ojos no sea mas una pintura incompleta sino una vida entera de sueños, mares, montañas abismos y colores
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Nov 2, 2014
Nov 2, 2014 at 12:24 PM UTC
Untitled
Fue bueno verte recordar el sentido de todo esto que llevo solo cuando te tengo al frente puedo entenderlo el resto del tiempo es solo pensar, extrañarte, racionalizar el instante en que puedo sentir tus labios tu piel tu cuerpo no puedo describirlo llámalo como quieras pero recorrería el mundo entero y viviría mil vidas mas solo para poder sentirlo de nuevo Cielo somos algo de otro mundo pero en todo esto no caben dudas ni miedos ni incertidumbre ni inseguridad y no me entiendas mal pero es algo difícil despertar cuando nos une un camino duro un abismo que cruzar y una linea muy delgada sobre la cual caminar ayer después de que te fuiste subí a la montaña estaba desconsolado vacío extraño lleno de conflictos, de ruido, de venenos te encontré en nuevo lugar en los colores en el aire ligero en ese cielo que era como un mar ***** lleno de luces embarcaciones con destinos venideros caminos, contornos como posibilidades historias que vivimos o viviremos puertos que nos esperan personas que fuimos y que seremos ese frío que sentía no estaba ahí de verdad era solo tu ausencia era solo miedo de despertar de tu despertar porque por un momento estuve convencido de estar dentro de tu sueño de sentir como tus ojos se cierran y de estar navegando sobre ese mar mientras tus manos dibujan los rasgos de esa pintura, la misma que tus ojos reflejan sigo de pie en esa montaña sobre nubes y abismos sigo sintiendo frío perdido entre esos caminos esperando el día en que aparezcas de nuevo sin dudas sin incertidumbre sin miedo y yo pueda al fin cerrar los ojos y compartir el sueño dibujar tus rasgos tomar tu mano y contemplar en esa misma montaña como esa noche se vuelve día como el azul inunda el cielo y el frío es vencido y la muerte es vencida y el reflejo de nuestros ojos no sea mas una pintura incompleta sino una vida entera de sueños, mares, montañas abismos y colores
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Hombre pequeñito, hombre pequeñito, suelta a tu canario, que quiere volar... Yo soy el canario, hombre pequeñito, déjame saltar. Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, hombre pequeñito que jaula me das. Digo pequeñito porque no me entiendes, Ni me entenderás. Tampoco te entiendo, pero mientras tanto ábreme la jaula, que quiero escapar; hombre pequeñito, te amé un cuarto de ala; No me pidas más.
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Hombre pequeñito
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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En ti me quedo
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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Finalmente comprendí, Yo no había hecho nada malo Todo fue cuando me sorprendí Al encontrarte otra chica a tu lado. Dulces sueños, somos muy parecidos Yo estuve a tu lado, completamente opuestos Ya limpia tu conciencia, yo lo entiendo Ya no necesitas huir, pero yo no soy así. Hablar temblando pero sacar tus pensamientos, si los dejas adentro, se pudren en lo interno. De ahí tu necesidad de alguien, pues esa chica también la dejaste y ya tienes a otra.
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Sep 15, 2015
Sep 15, 2015 at 1:44 AM UTC
Remplazo consecutivo a causa de corazón vacío
Ayer  era así oscuro Viví sin la sonrisa -El sol- de mi diosa No pude ver el futuro Respirar estuve demasiado duro Necesite mi mujer hermosa ¡Por Dios! Ella es preciosa Soñé sobre sus belleza infecciosa En eso sueño, floto en los nubes Los ángeles cantan y bailan con amor En Al alto de mi corazón, Te engarbes Nuestro es más hermosa que un ciclamor
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Jun 19, 2013
Jun 19, 2013 at 11:40 PM UTC
Sonnet (in Spanish)
Y mi mano sacrílega se tiñe de tu sangre, ¡oh Imali, oh vestal mía! Mas no fue mi ternura, fue un furor... Si de nuevo, a mis ojos resurrecta, te pudiese inmolar, te inmolaría. ¿Ya ves, oh Imali, que no fue mi amor? Gozoso aún y pávido y tremente, hui a la sombra, la cerrada sombra que en su mudez acoge las iras y los vértigos. ¡Un hueco en tus entrañas, tierra dura! ¡Soledad, un refugio en tus entrañas! ¡Tu ojo sin vista, lobreguez impura! Mas la sangre fluía. en chorros de carbunclos. Ante el cadáver lívido, sin blandones, sin túmulo, todo estaba sangriento. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. En los prados del monte fueron crimen mis huellas. Como vírgenes desoladas me bañaron de llanto las estrellas. En las playas de luz mojadas di un alarido al ver el mar que hervía; y huyendo en pos, en pos de la noche que huía, me ensangrentó la sangre horrible del alba del día. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. Y los pastores me negarían sus cabañas. Las rocas me aplastarían en sus entrañas. La paz es mi enemigo violento y el amor mi enemigo sanguinario. ¿Y a qué tu sombra, oh noche del lúbrico ardimiento, si entre mi corazón ardía el tenebrario? Viajó mi alma en íntimas pasiones de Cristos coronados de congojas; ¡el pudor!, ¡el honor entre sayones! Fui rosa negra de mil rosas rojas del vicio en las ocultas floraciones... Mas el azul a mi dolor heroico abrió su abismo de fulgencias puras, soles remotos, nébulas, centellas y estuve opreso por las lumbres de ellas del hilo de oro de! collar del día; y un anhelar de espacio dio sus alas a mi desconcertada poesía. En la lluvia de gotas de mi sangre, tras el velo irisado de mis lágrimas, -vago sueño- sus brumas deshacía, -vago sueño- mi vaga Acuarimántima.
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Acuarimántima vii
Y mi mano sacrílega se tiñe de tu sangre, ¡oh Imali, oh vestal mía! Mas no fue mi ternura, fue un furor... Si de nuevo, a mis ojos resurrecta, te pudiese inmolar, te inmolaría. ¿Ya ves, oh Imali, que no fue mi amor? Gozoso aún y pávido y tremente, hui a la sombra, la cerrada sombra que en su mudez acoge las iras y los vértigos. ¡Un hueco en tus entrañas, tierra dura! ¡Soledad, un refugio en tus entrañas! ¡Tu ojo sin vista, lobreguez impura! Mas la sangre fluía. en chorros de carbunclos. Ante el cadáver lívido, sin blandones, sin túmulo, todo estaba sangriento. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. En los prados del monte fueron crimen mis huellas. Como vírgenes desoladas me bañaron de llanto las estrellas. En las playas de luz mojadas di un alarido al ver el mar que hervía; y huyendo en pos, en pos de la noche que huía, me ensangrentó la sangre horrible del alba del día. -"Asesino", "Asesino" -susurraba y se iba el viento. Y los pastores me negarían sus cabañas. Las rocas me aplastarían en sus entrañas. La paz es mi enemigo violento y el amor mi enemigo sanguinario. ¿Y a qué tu sombra, oh noche del lúbrico ardimiento, si entre mi corazón ardía el tenebrario? Viajó mi alma en íntimas pasiones de Cristos coronados de congojas; ¡el pudor!, ¡el honor entre sayones! Fui rosa negra de mil rosas rojas del vicio en las ocultas floraciones... Mas el azul a mi dolor heroico abrió su abismo de fulgencias puras, soles remotos, nébulas, centellas y estuve opreso por las lumbres de ellas del hilo de oro de! collar del día; y un anhelar de espacio dio sus alas a mi desconcertada poesía. En la lluvia de gotas de mi sangre, tras el velo irisado de mis lágrimas, -vago sueño- sus brumas deshacía, -vago sueño- mi vaga Acuarimántima.
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Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo que nunca tomó en serio los sesos de su cráneo. A medida que vivo ignoro más las cosas; no sé ni por qué encantan las hembras y las rosas, Sólo estuve sereno, como en un trampolín, para saltar las nuevas cinturas de las Martas y con dedos maniáticos de sastre, medir cuartas a un talle de caricias ideado por Merlín. Admiro el universo como un azul candado, gusto del cristianismo porque el Rabí es poeta, veo arriba el misterio de un único cometa y adoro en la Mujer el misterio encarnado. Quiero a mi siglo; gozo de haber nacido en él; los siglos son en mi alma rombos de una pelota para la dicha varia y el calosfrío cruel en que cesa la media y lo crudo se anota. He oído la rechifla de los demonios sobre mis bancarrotas chuscas de pecador ****** y he mirado a los ángeles y arcángeles mojar con sus lágrimas de oro mi vajilla de cobre. Mi carne es combustible y mi conciencia parda; efímeras y agudas refulgen mis pasiones cual vidrios de botella que erizaron la barda del gallinero, contra los gatos y ladrones. ¡Oh, Rabí, si te dignas, está bien que me orientes: he besado mil bocas, pero besé diez frentes! Mi voluntad es labio y mi beso es el rito... ¡Oh, Rabí, si te dignas, bien está que me encauces; como el can de San Roque, ha estado mi apetito con la vista en el cielo y la antorcha en las fauces!
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El perro de san roque
Playa de la Roqueta: Sobre la piedra, contra la nube, Entre los aires estás, conmigo Que invisible respiro amor en torno tuyo. Mas no eres tú, sino tu imagen. Tu imagen de hace años, Hermosa como siempre, sobre el papel, hablándome, Aunque tan lejos yo, de ti tan lejos hoy En tiempo y en espacio. Pero en olvido no, porque al mirarla, Al contemplar tu imagen de aquel tiempo, Dentro de mí la hallo y lo revivo. Tu gracia y tu sonrisa, Compañeras en días a la distancia, vuelven Poderosas a mí, ahora que estoy, Como otras tantas veces Antes de conocerte, solo. Un plazo fijo tuvo Nuestro conocimiento y trato, como todo En la vida, y un día, uno cualquiera, Sin causa ni pretexto aparente, Nos dejamos de ver. ¿Lo presentiste? Yo sí, que siempre estuve presintiéndolo. La tentación me ronda De pensar, ¿para qué todo aquello: El tormento de amar, antiguo como el mundo, Que unos pocos instantes rescatar consiguen? Trabajos del amor perdidos. No. No reniegues de aquello, Al amor no perjures. Todo estuvo pagado, sí, todo bien pagado, Pero valió la pena, La pena del trabajo De amor, que a pensar ibas hoy perdido. En la hora de la muerte (Si puede el hombre para ella Hacer presagios, cálculos), Tu imagen a mi lado Acaso me sonría como hoy me ha sonreído, Iluminando este existir oscuro y apartado Con el amor, única luz del mundo.
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Epílogo
Estuve en Chiloé junto a la primavera. (Sería otoño en España.) Humedad olorosa, praderas solitarias. Recuperé de pronto tiempo y tierra. (Tiempo perdido, tierra derrotada.) El mar mordía los acantilados con sus dientes de espuma verde y blanca. Veía el Norte en el Sur. ¡Espejismo de rostros y de muros iluminados con palabras puras: libertad, compañeros! (Y en el fondo, con nieve, las montañas.) ¿De dónde regresaba todo aquello? Surgidos de la bruma -¿era ayer o mañana?- albatros quietos, levitando arriba, serenaban el aire con sus extensas alas. Todo encalló en un tiempo amargo y sucio. Ahora, asomando sobre las aguas, la arboladura rota de esos días tan sólo exhibe buitres en sus jarcias
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Chiloé, setiembre, 1972
-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquilany tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin  risas. ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo. Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca. ¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que tuve.
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Adán y eva iv
Este dolor heroico de hacerse para cada noche Un nuevo par de alas... Dónde estarán las que ayer puso sobre mis hombros El insomnio de la primera hora del alba! Día, afilador de tijeras de oro, Y puñales de acero, y espaldas de hierro; Anoche yo tenía alas Y estuve cerca del cielo. Pero esta mañana Llegaste tú con tu flauta, tu piedra. Tus doce cuchillos de plata. Y lentamente me fuiste cortando las alas.
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El afilador
Dejé la luz a un lado, y en el borde de la revuelta cama me senté, mudo, sombrío, la pupila inmóvil clavada en la pared.¿Qué tiempo estuve así?  No sé; al dejarme la embriaguez horrible del dolor, expiraba la luz y en mis balcones reía al sol.Ni sé tampoco en tan horribles horas en qué pensaba o qué pasó por mí; sólo recuerdo que lloré y maldije, y que en aquella noche envejecí.
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Rima xliii
En los sitios oscuros Mi alma no funciona Cada vez q yo la prendo Alguien me l´apaga Y si vuelvo a prender Soy yo q va perder Solo todo loq tiene No salgo, pero viene No es posible de nadar sin problema Dentro de un mar lleno de la colera Mejor q lo apago ya Q nadie me ve Asi no me apagan Me lo imagino como brilla Y me quedo con la vida Igual me quedo yo alla Porque no puedo escapar Sin luz de los sitios oscuros Que circulo vicioso es Que yo me quedo en Para vivir yo tengo que salir Y para llegar alli Yo tengo q perder las llaves De la puerta que me salva Y me regala poca paz Pero igual ya me persigue Esta ya de mi atras Es que ya te falta esperanza Que tu saldras de alli Ya perdiste confianza Que nadie te ayuda a ti Luchando solo Con lo malo por lo bueno Porque no te queda otro Otras cosas solo sueno Y aqui ya llega como trueno realidad me quita sueno Porque estuve yo sonando Si ya se que a mi me quitan Solo cuando? Y asi estoy andando Por los sitios oscuros Buscando la salida Si no la encuentro pierdo mi vida
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Feb 18, 2017
Feb 18, 2017 at 1:38 AM UTC
Sitios oscuros
¡Ay Floralba! Soñé que te... ¿Dirélo? Sí, pues que sueño fue, que te gozaba; ¿Y quién sino un amante que soñaba, Juntara tanto infierno a tanto cielo? Mis llamas con tu nieve y con tu hielo, Cual suele opuestas flechas de su aljaba, Mezclaba Amor, y honesto las mezclaba, Como mi adoración en su desvelo. Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte, Que nunca duerma yo, si estoy despierto, Y que si duermo, que jamás despierte». Mas desperté del dulce desconcierto, Y vi que estuve vivo con la muerte, Y vi que con la vida estaba muerto.
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Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un sueño
Los muertos pocas veces libertad alcanzáis a tener, pero la noche que regresáis es vuestra, vuestra completamente. Amada mía, remordimiento mío, la nuit c'est toi cuando estoy solo y vuelves tú, comienzas en tus retratos a reconocerme. ¿Qué daño me recuerda tu sonrisa? ¿Y cuál dureza mía está en tus ojos? ¿Me tranquilizas porque estuve cerca de ti en algún momento? La parte de tu muerte que me doy, la parte de tu muerte que yo puse de mi cosecha, cómo poder pagártela... Ni la parte de vida que tuvimos juntos. Cómo poder saber que has perdonado, conmigo sola en el lugar del crimen? Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas en el rincón más triste de mi cuarto?
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Conversación
_Enamorar_ nunca me gustó. En-amor, como si fuera un lugar al que llegar. Amor, el nombre de uno de esos países que el planisferio no le dedica más de dos gotas de tinta, jugando a la escondida entre isla e isla. O Amor, una escultura tallada a mano en la cima de una montaña solamente a un ferry, tres combinaciones de subte, un avión y medio y mil novecientos treinta kilómetros de donde yo estoy ahora. O Amor, lo que reseña tras reseña me prometió que es la mejor suite de este hotel. Una habitación a la que entro dejando los zapatos afuera, golpeando la puerta con dos nudillos y no más, asomando la cabeza como preguntando si puedo pasar o ya está ocupada (siempre esperando encontrarme a alguien cambiando las sábanas, al dueño mismo, a la huésped anterior que se llevó la llave de souvenir y vuelve cuando no hay nadie más que haga bulto para mantener la habitación llena). Que si alguien más saca un pasaje de ida para ir al Amor y quedarse a vivir o si pasa de visita cada vez que tiene días de vacaciones, puede ser. Yo nunca fui al Amor, nunca estuve en él, porque mi amor no tiene bandera ni llave ni cima. Amor, el nombre de pila del cartero que espío desde mi ventana mientras se acerca a la puerta de la casa enfrente. El único Amor que conozco, que trabaja de ocho a cinco pero que no llega a tu puerta hasta las seis, porque en el medio se queda sin nafta, dobla en la esquina que no es, lee mal la dirección, duda de si tocar el timbre o hacer palmas, y que cuando le abrís la puerta te tiende una pila de sobres con mi letra. Amor, el que te dice, _hay una chica que te sigue escribiendo. No sabe hacer otra cosa._
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Jul 13, 2023
Jul 13, 2023 at 11:41 PM UTC
LXV
_Enamorar_ nunca me gustó. En-amor, como si fuera un lugar al que llegar. Amor, el nombre de uno de esos países que el planisferio no le dedica más de dos gotas de tinta, jugando a la escondida entre isla e isla. O Amor, una escultura tallada a mano en la cima de una montaña solamente a un ferry, tres combinaciones de subte, un avión y medio y mil novecientos treinta kilómetros de donde yo estoy ahora. O Amor, lo que reseña tras reseña me prometió que es la mejor suite de este hotel. Una habitación a la que entro dejando los zapatos afuera, golpeando la puerta con dos nudillos y no más, asomando la cabeza como preguntando si puedo pasar o ya está ocupada (siempre esperando encontrarme a alguien cambiando las sábanas, al dueño mismo, a la huésped anterior que se llevó la llave de souvenir y vuelve cuando no hay nadie más que haga bulto para mantener la habitación llena). Que si alguien más saca un pasaje de ida para ir al Amor y quedarse a vivir o si pasa de visita cada vez que tiene días de vacaciones, puede ser. Yo nunca fui al Amor, nunca estuve en él, porque mi amor no tiene bandera ni llave ni cima. Amor, el nombre de pila del cartero que espío desde mi ventana mientras se acerca a la puerta de la casa enfrente. El único Amor que conozco, que trabaja de ocho a cinco pero que no llega a tu puerta hasta las seis, porque en el medio se queda sin nafta, dobla en la esquina que no es, lee mal la dirección, duda de si tocar el timbre o hacer palmas, y que cuando le abrís la puerta te tiende una pila de sobres con mi letra. Amor, el que te dice, _hay una chica que te sigue escribiendo. No sabe hacer otra cosa._
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Amarga necesidad de pensar, soy bipolar al estar y no estar; ¿qué es realidad? ¿Por qué dejar de soñar? Estuve un día cerca de ti, y el frío invadió mis huesos hasta sentir que no era yo. ¿Donde estoy? ¿Por qué no siento mis piernas? ¿Por qué soñar es más fácil que mantenerme despierto? Siento una ligera brisa rozando mis labios, desgarrando mi espalda, y sonidos en mi alma me recuerdan que debo volver, regresar al inicio, ¿ser o no ser?. Recordé, desperté y con mi pluma te maté. Se -Adn, stf
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Nov 15, 2018
Nov 15, 2018 at 1:37 PM UTC
Estar y no estar
Cumplo a mediodía con el buen precepto de oír misa entera los domingos, y a estas misas cenitales concurres tú, agudo perfil; cabellera tormentosa, nuca morena, ojos fijos; boca flexible, ávida de lo concienzudo, hecha para dar los besos prolijos y articular la sílaba lenta de un minucioso idilio, y también para persuadir a un agonizante a que diga amén. Figura cortante y esbelta, escapada de una asamblea de oblongos vitrales o de la redoma de un alquimista: ignoras que en estas misas cenitales, al ver, con zozobra, tus ojos nublados en una secuencia de Evangelio, estuve cerca de tu llanto con una solícita condescendencia; y tampoco sabes que eres un peligro armonioso para mi filosofía petulante... Como los dedos rosados de un párvulo para la torre baldía de naipes o dados.
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Boca flexible, ávida