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"vallejo" poems
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Soneto (no tan) arbitrario
Was it I who wondered Sipping on a concrete straw Waiting through the renegade Pondering the diamond before me It was made of paper Defer through me Subvert the Zipf distribution It fades as the cicadas in the leaves The starry nights close in like curtains covering the sun The sky a theatrical production The structure effacing complexity One on hand conflation, projection, fuerza One the other, subversion What is a hand Black dog wanders through the meadow Sing me an odor of the breeze Trolleys carve out ravines in their wake The past has with it this mystique, this ambiguity to understand is to circumambulate
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Apr 8, 2015
Apr 8, 2015 at 9:04 PM UTC
A Walk In Vallejo
A la piedra en tu rostro, Vallejo, a las arrugas de las áridas sierras yo recuerdo en mi canto, tu frente gigantesca sobre tu cuerpo frágil, el crepúsculo ***** en tus ojos recién desencerrados, días aquéllos, bruscos, desiguales, cada hora tenía ácidos diferentes o ternuras remotas, las llaves de la vida temblaban en la luz polvorienta de la calle, tú volvías de un viaje lento, bajo la tierra, y en la altura de las cicatrizadas cordilleras yo golpeaba la puertas, que se abrieran los muros, que se desenrollaran los caminos, recién llegado de Valparaíso me embarcaba en Marsella, la tierra se cortaba como un limón fragante en frescos hemisferios amarillos, te quedabas tú allí, sujeto a nada, con tu vida y tu muerte, con tu arena cayendo, midiéndote y vaciándote, en el aire, en el humo, en las callejas rotas del invierno. Era en París, vivías en los descalabrados hoteles de los pobres. España se desangraba. Acudíamos. Y luego te quedaste otra vez en el humo y así cuando ya no fuiste, de pronto, no fue la tierra de las cicatrices, no fue la piedra andina la que tuvo tus huesos, sino el humo, la escarcha de París en invierno. Dos veces desterrado, hermano mío, de la tierra y el aire, de la vida y la muerte, desterrado del Perú, de tus ríos, ausente de tu arcilla. No me faltaste en vida, sino en muerte. Te busco gota a gota, polvo a polvo, en tu tierra, amarillo es tu rostro, escarpado es tu rostro, estás lleno de viejas pedrerías, de vasijas quebradas, subo las antiguas escalinatas, tal vez estés perdido, enredado entre los hilos de oro, cubierto de turquesas, silencioso, o tal vez en tu pueblo, en tu raza, grano de maíz extendido, semilla de bandera. Tal vez, tal vez ahora transmigres y regreses, vienes al fin de viaje, de manera que un día te verás en el centro de tu patria, insurrecto, viviente, cristal de tu cristal, fuego en tu fuego, rayo de piedra púrpura.
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Oda a césar vallejo
A la piedra en tu rostro, Vallejo, a las arrugas de las áridas sierras yo recuerdo en mi canto, tu frente gigantesca sobre tu cuerpo frágil, el crepúsculo ***** en tus ojos recién desencerrados, días aquéllos, bruscos, desiguales, cada hora tenía ácidos diferentes o ternuras remotas, las llaves de la vida temblaban en la luz polvorienta de la calle, tú volvías de un viaje lento, bajo la tierra, y en la altura de las cicatrizadas cordilleras yo golpeaba la puertas, que se abrieran los muros, que se desenrollaran los caminos, recién llegado de Valparaíso me embarcaba en Marsella, la tierra se cortaba como un limón fragante en frescos hemisferios amarillos, te quedabas tú allí, sujeto a nada, con tu vida y tu muerte, con tu arena cayendo, midiéndote y vaciándote, en el aire, en el humo, en las callejas rotas del invierno. Era en París, vivías en los descalabrados hoteles de los pobres. España se desangraba. Acudíamos. Y luego te quedaste otra vez en el humo y así cuando ya no fuiste, de pronto, no fue la tierra de las cicatrices, no fue la piedra andina la que tuvo tus huesos, sino el humo, la escarcha de París en invierno. Dos veces desterrado, hermano mío, de la tierra y el aire, de la vida y la muerte, desterrado del Perú, de tus ríos, ausente de tu arcilla. No me faltaste en vida, sino en muerte. Te busco gota a gota, polvo a polvo, en tu tierra, amarillo es tu rostro, escarpado es tu rostro, estás lleno de viejas pedrerías, de vasijas quebradas, subo las antiguas escalinatas, tal vez estés perdido, enredado entre los hilos de oro, cubierto de turquesas, silencioso, o tal vez en tu pueblo, en tu raza, grano de maíz extendido, semilla de bandera. Tal vez, tal vez ahora transmigres y regreses, vienes al fin de viaje, de manera que un día te verás en el centro de tu patria, insurrecto, viviente, cristal de tu cristal, fuego en tu fuego, rayo de piedra púrpura.
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Escribir un poema se parece a un orgasmo: mancha la tinta tanto como el ***** empreña también más, en ocasiones. Tardes hay, sin embargo, en las que manoseo las palabras, muerdo sus senos y sus piernas ágiles, les levanto las faldas con mis dedos, las miro desde abajo, les hago lo de siempre y, pese a todo, ved: no pasa nada. Lo expresaba muy bien César Vallejo: «Lo digo, y no me corro». Pero él disimulaba.
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A veces
Yo naci un dia que Dios estuvo enfermo. -Cesar Vallejo How to write like Vallejo & breathe his poetry? Write as if I am seeing the true Peruvian sky that inspired his solitude & thousand times longing. Tell me, how to weave words like how he penned the silk cobweb missing its spider-child. Sadly, the spider died tragic lost, it was. The cobweb fell only to find the dusty ground but only a poet, true to his words, could redeem its memories. How to write like Vallejo & let in my fingers flow the solitary spirit of the aesthetic? Words after words sigh after sigh & let the womb of the poet’s love give birth to verse after verse. If only that womb can bring the spider back. If only that womb can see poet’s tears for that spider that once he drunk those words with as he stares blank with his eyes dead as an oak to the wall of his poetic friend.
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Dec 9, 2016
Dec 9, 2016 at 10:42 PM UTC
How to Write Like Vallejo?
Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente. Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente. Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo! Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.
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Voy a hablar de la esperanza
Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente. Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué ha nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor sería igual. Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente. Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo! Yo creía hasta ahora que todas las cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero he aquí que mi dolor de hoy no es padre ni es hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobra pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia oscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.
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Este regreso no era obligatorio sin embargo la mano encuentra su cuchara el paso su baldosa el corazón su golpe de madera el abrazo su brazo o su cintura la pregunta su alguien los ojos su horizonte la mejilla su beso o su garúa el orgullo su dulce fundamento el pellejo su otoño la memoria su rostro decisivo los rencores su vaina el reloj su lujuria tempranera el dolor su no olvido o su neblina el paladar sus uvas el loor su desastre la nostalgia su lecho o sea perdón vallejo aquí estoy otra vez viviendo de costumbre celebrando de oído
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Rescates
Me moriré en París con aguacero, un día del cual tengo ya el recuerdo. Me moriré en París -y no me corro- tal vez un jueves, como es hoy, de otoño. Jueves será, porque hoy, jueves, que proso estos versos, los húmeros me he puesto a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto, con todo mi camino, a verme solo. César Vallejo ha muerto, le pegaban todos sin que él les haga nada; le daban duro con un palo y duro también con una soga; son testigos los días jueves y los huesos húmeros, la soledad, la lluvia, los caminos...
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Piedra negra sobre una piedra blanca
The day will come - it will come - put on your robe, put on your hide. Also, yea unto the individuals who go unclothed, unshod, without fear, ********* the corners of brilliant ledges also, tranquilly, absentmindedly, toeing the edges of mists floating in a puddle. Put on your remote ocean outfit, your flippers, and stroll to the end of the carport. It will come. Be not reluctant to pursue substantial creatures. When, I had a discussion with the eye of a moose, approaching wetly through the branches. I was startled. I solidified. I stepped back. I envisioned it. And after that then again there are those really valiant: schools of silver minnows dashing in and out of the gills of blue whales - what number of undetectable life forms do we maintain without knowing it? Our own, for one. Put on your swarmed body, like Vallejo who pulled the ocean over his shoulders in the morning furthermore, ventured immovably into ground. In this way, at the point when the day came, he directed power flawlessly - unwittingly - and composed by the red light of his teeth after a glass of dim wine. Put on your light shade. Put on your confine. On the off chance that, in the state of a key, the state of a lady, a bank of swollen mists surging over the tree line, a world centripetally slips tear it open: how pom what's more, gran-ate meet in thick honeycombs, red seeds ejecting inside a mouth. Also, however we lose eleven eyelashes per day by flickering alone we can't enter the Kingdom, nor would we be able to move sideways, high on this thin goat way, without the correct foot gear; a rock's kicked free, also, the resound returning from the gorge sounds like a torrential slide, and is. Put on your cap. Remove your garments. On the off chance that anybody even considers about giggling it will be the finish of us - Rita, hand over the kazoo. Much thanks to you. Presently hand over the other one. Great. What's more, if there should be an occurrence of a crisis acknowledge, rapidly, there is no crisis and proceed onward. Like a hoodlum in the night the day came. At that point night came, what's more, purged out its cheats into the enraged daylight.
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Oct 23, 2017
Oct 23, 2017 at 7:06 AM UTC
A NIGHT WITHOUT CRIMINALS
The day will come - it will come - put on your robe, put on your hide. Also, yea unto the individuals who go unclothed, unshod, without fear, ********* the corners of brilliant ledges also, tranquilly, absentmindedly, toeing the edges of mists floating in a puddle. Put on your remote ocean outfit, your flippers, and stroll to the end of the carport. It will come. Be not reluctant to pursue substantial creatures. When, I had a discussion with the eye of a moose, approaching wetly through the branches. I was startled. I solidified. I stepped back. I envisioned it. And after that then again there are those really valiant: schools of silver minnows dashing in and out of the gills of blue whales - what number of undetectable life forms do we maintain without knowing it? Our own, for one. Put on your swarmed body, like Vallejo who pulled the ocean over his shoulders in the morning furthermore, ventured immovably into ground. In this way, at the point when the day came, he directed power flawlessly - unwittingly - and composed by the red light of his teeth after a glass of dim wine. Put on your light shade. Put on your confine. On the off chance that, in the state of a key, the state of a lady, a bank of swollen mists surging over the tree line, a world centripetally slips tear it open: how pom what's more, gran-ate meet in thick honeycombs, red seeds ejecting inside a mouth. Also, however we lose eleven eyelashes per day by flickering alone we can't enter the Kingdom, nor would we be able to move sideways, high on this thin goat way, without the correct foot gear; a rock's kicked free, also, the resound returning from the gorge sounds like a torrential slide, and is. Put on your cap. Remove your garments. On the off chance that anybody even considers about giggling it will be the finish of us - Rita, hand over the kazoo. Much thanks to you. Presently hand over the other one. Great. What's more, if there should be an occurrence of a crisis acknowledge, rapidly, there is no crisis and proceed onward. Like a hoodlum in the night the day came. At that point night came, what's more, purged out its cheats into the enraged daylight.
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Life is a wonderful journey to travel This journey is better traveled with a friend I was born on the East coast I have lived most of my life on the West coast In between life, you will make many stops My other family is in New York and Puerto Rico I also have family in Florida and Connecticut I myself live in Los Angeles, California My daughter was born in Vallejo, California I will die in California This has been a wonderful journey I hope that my journey, that we call life, never ends
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Dec 31, 2017
Dec 31, 2017 at 12:59 PM UTC
My Journey
«En el gran cielo de la poesía, mejor dicho en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos astros dioses mortales está cantando el ruiseñor de Keats siempre pasa Rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de San Juan a la Teresa se le dobla el dolor y su caballo triza el polvo enamorado Francisco de Quevedo y Villegas el dulce Garcilaso arde en los infiernos de John Donne de César Vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen pies que pisan callados como un burrito andino Baudelaire baja un albatros de su reino celeste con el frac del albatros Mallarméva a la fiesta de la nada posible suena el violín de Verlaine en la fiesta de la nada posible recuerda que la sangre es posible en medio de la nada que Girondo liublimará perrinunca lamora y girarán los barquitos de tuñón contra el metal de espanto que abusó a Apollinaire oh Lou que desamaste la eternidad de viaje el palacio del exceso donde entró la sabiduría de Blake el paco urondo que forraba en lamé la felicidad para evitarle fríos de la época mientras Roque Dalton trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba».
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Ruiseñores de nuevo
I have lived in California for twenty plus years My adventure started in Vallejo, California This is thirty minutes from San Francisco Northern California is a great place to live My beautiful daughter Kristiana was born here I then moved to Southern California Southern California is a wonderful place also I now live in Los Angeles for three plus years You can go to Hollywood or Beverly Hills You can go to Santa Monica or Venice Beach Los Angeles is my city now This is a beautiful and vibrant city The people here are friendly I love the warm weather all year round I enjoy going to the beaches here I can't imagine living anywhere else
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Jan 17, 2018
Jan 17, 2018 at 5:18 PM UTC
California My Home
Black Stone Lying On A White Stone I will die in Paris, on a rainy day, on some day I can already remember. I will die in Paris--and I don’t step aside-- perhaps on a Thursday, as today is Thursday, in autumn.   It will be a Thursday, because today, Thursday, setting down these lines, I have put my upper arm bones on wrong, and never so much as today have I found myself with all the road ahead of me, alone.   César Vallejo is dead.   Everyone beat him although he never does anything to them; they beat him hard with a stick and hard also with a rope.   These are the witnesses: the Thursdays, and the bones of my arms, the solitude, and the rain, and the roads.
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Feb 17, 2019
Feb 17, 2019 at 9:58 PM UTC
Poem by César Vallejo