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"directamente" poems
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio o flecha de claveles que propagan el fuego: te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma. Te amo como la planta que no florece y lleva dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores, y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo el apretado aroma que ascendió de la tierra. Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, te amo directamente sin problemas ni orgullo: así te amo porque no sé amar de otra manera, sino así de este modo en que no soy ni eres, tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
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Apr 3, 2013
Apr 3, 2013 at 9:55 PM UTC
Pablo Neruda - 100 Sonetas de amor - xvii
*No te amo como si fueras rosa de sal, topacio o flecha de claveles que propagan el fuego: te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma. Te amo como la planta que no florece y lleva dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores, y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo el apretado aroma que ascendió de la tierra. Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, te amo directamente sin problemas ni orgullo: así te amo porque no sé amar de otra manera, sino así de este modo en que no soy ni eres, tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.* ― Pablo Neruda
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May 22, 2014
May 22, 2014 at 9:32 PM UTC
Soneto XVII
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contra mi alma, como conspiradores en traje de dormitorio que cambiaran largos besos espesos por consigna. El radiante verano conduce a los enamorados en uniformes regimientos melancólicos, hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas: bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna hay una continua vida de pantalones y polleras, un rumor de medias de seda acariciadas, y senos femeninos que brillan como ojos. El pequeño empleado, después de mucho, después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche, en cama, ha definitivamente seducido a su vecina, y la lleva a los miserables cinematógrafos donde los héroes son potros o príncipes apasionados, y acaricia sus piernas llenas de dulce vello con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo. Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos se unen como dos sábanas sepultándome, y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes, y las jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban, y los animales fornican directamente, y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas, y los primos juegan extrañamente con sus primas, y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente, y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido, cumple con su deber conyugal, y desayuna, y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor sobre lechos altos y largos como embarcaciones: seguramente, eternamente me rodea este gran bosque respiratorio y enredado con grandes flores como bocas y dentaduras y negras raíces en forma de uñas y zapatos.
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Caballero sólo
Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas, y las largas viudas que sufren el delirante insomnio, y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas, y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas, como un collar de palpitantes ostras sexuales rodean mi residencia solitaria, como enemigos establecidos contra mi alma, como conspiradores en traje de dormitorio que cambiaran largos besos espesos por consigna. El radiante verano conduce a los enamorados en uniformes regimientos melancólicos, hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas: bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna hay una continua vida de pantalones y polleras, un rumor de medias de seda acariciadas, y senos femeninos que brillan como ojos. El pequeño empleado, después de mucho, después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche, en cama, ha definitivamente seducido a su vecina, y la lleva a los miserables cinematógrafos donde los héroes son potros o príncipes apasionados, y acaricia sus piernas llenas de dulce vello con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo. Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos se unen como dos sábanas sepultándome, y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes, y las jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban, y los animales fornican directamente, y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas, y los primos juegan extrañamente con sus primas, y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente, y las horas de la mañana en que el profesor, como por descuido, cumple con su deber conyugal, y desayuna, y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor sobre lechos altos y largos como embarcaciones: seguramente, eternamente me rodea este gran bosque respiratorio y enredado con grandes flores como bocas y dentaduras y negras raíces en forma de uñas y zapatos.
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Me viene, hay días, una gana ubérrima, política, de querer, de besar al cariño en sus dos rostros, y me viene de lejos un querer demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza, al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito, a la que llora por el que lloraba, al rey del vino, al esclavo del agua, al que ocultóse en su ira, al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma. Y quiero, por lo tanto, acomodarle al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado; su luz, al grande; su grandeza, al chico. Quiero planchar directamente un pañuelo al que no puede llorar y, cuando estoy triste o me duele la dicha, remendar a los niños y a los genios. Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo y me urge estar sentado a la diestra del zurdo, y responder al mundo, tratando de serle útil en lo que puedo, y también quiero muchísimo lavarle al cojo el pie, y ayudarle a dormir al tuerto próximo. ¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial, interhumano y parroquial, proyecto! Me viene a pelo desde el cimiento, desde la ingle pública, y, viniendo de lejos, da ganas de besarle la bufanda al cantor, y al que sufre, besarle en su sartén, al sordo, en su rumor craneano, impávido; al que me da lo que olvidé en mi seno, en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros. Quiero, para terminar, cuando estoy al borde célebre de la violencia o lleno de pecho el corazón, querría ayudar a reír al que sonríe, ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca, cuidar a los enfermos enfadándolos, comprarle al vendedor, ayudar a matar al matador -cosa terrible- y quisiera yo ser bueno conmigo en todo.
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Me viene, hay días, una gana ubérrima...
Me viene, hay días, una gana ubérrima, política, de querer, de besar al cariño en sus dos rostros, y me viene de lejos un querer demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza, al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito, a la que llora por el que lloraba, al rey del vino, al esclavo del agua, al que ocultóse en su ira, al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma. Y quiero, por lo tanto, acomodarle al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado; su luz, al grande; su grandeza, al chico. Quiero planchar directamente un pañuelo al que no puede llorar y, cuando estoy triste o me duele la dicha, remendar a los niños y a los genios. Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo y me urge estar sentado a la diestra del zurdo, y responder al mundo, tratando de serle útil en lo que puedo, y también quiero muchísimo lavarle al cojo el pie, y ayudarle a dormir al tuerto próximo. ¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial, interhumano y parroquial, proyecto! Me viene a pelo desde el cimiento, desde la ingle pública, y, viniendo de lejos, da ganas de besarle la bufanda al cantor, y al que sufre, besarle en su sartén, al sordo, en su rumor craneano, impávido; al que me da lo que olvidé en mi seno, en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros. Quiero, para terminar, cuando estoy al borde célebre de la violencia o lleno de pecho el corazón, querría ayudar a reír al que sonríe, ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca, cuidar a los enfermos enfadándolos, comprarle al vendedor, ayudar a matar al matador -cosa terrible- y quisiera yo ser bueno conmigo en todo.
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Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero el amor, abajo siempre, se desconsuela de no encontrar las alas que da cierto coraje. Un ser ardiente, claro de deseos, alado, quiso ascender, tener la libertad por nido. Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado. Donde faltaban plumas puso valor y olvido. Iba tan alto a veces, que le resplandecía sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave. Ser que te confundiste con una alondra un día, te desplomaste otros como el granizo grave. Ya sabes que las vidas de los demás son losas con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya. Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas. A través de las rejas, libre la sangre afluya. Triste instrumento alegre de vestir: apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego. Espada devorada por el uso constante. Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego. No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas por estas galerías donde el aire es mi nudo. Por más que te debatas en ascender, naufragas. No clamarás.  El campo sigue desierto y mudo. Los brazos no aletean. Son acaso una cola que el corazón quisiera lanzar al firmamento. La sangre se entristece de batirse sola. Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento. Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve como un élitro ronco de no poder ser ala. El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.
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Vuelo
Sólo quien ama vuela. Pero ¿quién ama tanto que sea como el pájaro más leve y fugitivo? Hundiendo va este odio reinante todo cuanto quisiera remontarse directamente vivo. Amar... Pero ¿quién ama? Volar... Pero ¿quién vuela? Conquistaré el azul ávido de plumaje, pero el amor, abajo siempre, se desconsuela de no encontrar las alas que da cierto coraje. Un ser ardiente, claro de deseos, alado, quiso ascender, tener la libertad por nido. Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado. Donde faltaban plumas puso valor y olvido. Iba tan alto a veces, que le resplandecía sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave. Ser que te confundiste con una alondra un día, te desplomaste otros como el granizo grave. Ya sabes que las vidas de los demás son losas con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya. Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas. A través de las rejas, libre la sangre afluya. Triste instrumento alegre de vestir: apremiante tubo de apetecer y respirar el fuego. Espada devorada por el uso constante. Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego. No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas por estas galerías donde el aire es mi nudo. Por más que te debatas en ascender, naufragas. No clamarás.  El campo sigue desierto y mudo. Los brazos no aletean. Son acaso una cola que el corazón quisiera lanzar al firmamento. La sangre se entristece de batirse sola. Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento. Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve como un élitro ronco de no poder ser ala. El hombre yace. El cielo se eleva. El aire mueve.
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y aquí el francés Bonpland botánico buscaba asclepias lirolensis o chinchonas acaridesas encontró en cambio las ignotas caras o rostros del amor a la india Nunu de los zambos junto a la boca del Orinoco junto a la boca del Orinoco durmió al cuidado del peligro comía arroz yucas hormigas plátanos y manjar de mono mirándose en los cocodrilos en el silbido de las boas en el rugido de los tigres mientras se alzaban los temores como hogueras nunca apagadas a la calor de esas hogueras aquí el francés Bonpland botánico entró en las dulces partes de Nunu mientras giraban en la noche las catedrales medievales toda la rue du chat qui péche como planetas instantáneos apagándose en la mitad entre los pechos de la Nunu que hablaban sus idiomas suaves más poderosos que la selva más bellos que los tigres en la luz violeta de su vientre o que los cocodrilos bocas del Orinoco padre o río o que las boas onduladas como olitas del Sena gris temió amó a Nunu comió mono con su levita directorio tuvo 15 días de miel y cuando alguno robó a la india (no por deseo de su carne o de sus partes destinadas al amor puro y duro y otro sino para hacerlas volver a la desencadenada selva o sacarlas del amor para otro mundo como es o amor es de otro mundo o es otro mundo directamente) Bonpland decía al rededor: "hermano cocodrilo di dónde está Nunu la dulzona de varios pechos a saber: el que te da leche de amor el que te apaga la maldad el que te viste contra el miedo el que se tiembla en la caída porque no sabe si te alzará" o al tigre de rayas de rey: "dónde está Nunu, tigre tigre ahora salido de mi sangre" o a la boa: "cómo está Nunu la de la luna en la rodilla" la de la luna en la rodilla se la llevaron y Bonpland no quiso saber más de estrellas o de misterios de la mar o de volcanes encendidos o de plantas quietas en sí y aunque se fue del Orinoco de sus herrumbres suaves verdes y aunque lo amó la emperatriz (la Josefina de Napoleón) y aunque ella eligió sus brazos para morirse de una vez aquí volvió el Bonpland a Nunu y nunca jamás la encontró pero comía yucas hormigas arroz manjar de mono plátanos y bebía aguas del Orinoco como quien come a una mujer como quien bebe a una mujer y esta es la historia de Bonpland clasificó muchas plantitas del continente americano pero él vivía en Nunu. oh Nunu . la de la luna en la rodilla la de varios pechos de amor la de planetas apagados como la rue du chat qui péche volando abriendo su mitad para el francés que la quería como jardín oh Nunu. oh Nunu como la noche Nunu Nunu.
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El botánico
y aquí el francés Bonpland botánico buscaba asclepias lirolensis o chinchonas acaridesas encontró en cambio las ignotas caras o rostros del amor a la india Nunu de los zambos junto a la boca del Orinoco junto a la boca del Orinoco durmió al cuidado del peligro comía arroz yucas hormigas plátanos y manjar de mono mirándose en los cocodrilos en el silbido de las boas en el rugido de los tigres mientras se alzaban los temores como hogueras nunca apagadas a la calor de esas hogueras aquí el francés Bonpland botánico entró en las dulces partes de Nunu mientras giraban en la noche las catedrales medievales toda la rue du chat qui péche como planetas instantáneos apagándose en la mitad entre los pechos de la Nunu que hablaban sus idiomas suaves más poderosos que la selva más bellos que los tigres en la luz violeta de su vientre o que los cocodrilos bocas del Orinoco padre o río o que las boas onduladas como olitas del Sena gris temió amó a Nunu comió mono con su levita directorio tuvo 15 días de miel y cuando alguno robó a la india (no por deseo de su carne o de sus partes destinadas al amor puro y duro y otro sino para hacerlas volver a la desencadenada selva o sacarlas del amor para otro mundo como es o amor es de otro mundo o es otro mundo directamente) Bonpland decía al rededor: "hermano cocodrilo di dónde está Nunu la dulzona de varios pechos a saber: el que te da leche de amor el que te apaga la maldad el que te viste contra el miedo el que se tiembla en la caída porque no sabe si te alzará" o al tigre de rayas de rey: "dónde está Nunu, tigre tigre ahora salido de mi sangre" o a la boa: "cómo está Nunu la de la luna en la rodilla" la de la luna en la rodilla se la llevaron y Bonpland no quiso saber más de estrellas o de misterios de la mar o de volcanes encendidos o de plantas quietas en sí y aunque se fue del Orinoco de sus herrumbres suaves verdes y aunque lo amó la emperatriz (la Josefina de Napoleón) y aunque ella eligió sus brazos para morirse de una vez aquí volvió el Bonpland a Nunu y nunca jamás la encontró pero comía yucas hormigas arroz manjar de mono plátanos y bebía aguas del Orinoco como quien come a una mujer como quien bebe a una mujer y esta es la historia de Bonpland clasificó muchas plantitas del continente americano pero él vivía en Nunu. oh Nunu . la de la luna en la rodilla la de varios pechos de amor la de planetas apagados como la rue du chat qui péche volando abriendo su mitad para el francés que la quería como jardín oh Nunu. oh Nunu como la noche Nunu Nunu.
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la pajarera de pentecostés no te acostés no con la parajera viajaba por la nieve un abanico leve le daba en la mitad del pájaro había alcaldes discursos mi sombrero saludaba galantepenconstés tus manos sí que usaban guantes crueles y antes fieles cantaban mis mejillas las pajarillas aban cantapiés de pies señores ándales de pies carancanfúncales carancanfúncales perro amigo en el bazo y en el tres así será así fue así es tres claro tres pelotas así es claramente cortado de costado como mi pan sinmigo pero entrado y alguno cuándo no murmura ves te robaré en un cab tirado por camellos reales y la reina de Inglaterra los vecinos de envidia se arrancaban los cabellos y nos mandan precisamente a la mierda pero nosotros vamos directamente a un cielo donde te como el cuello muy delicadamente y tú eres un desierto abierto entre dos senos y yo como un camello te recorro caliente y después del amor volvemos al amor y amoramos amamos amemoramos mamos y las huríes danzan adentro de una flor y entonces te traiciono inevitablemente con una hurí que se parece a ti por que Alá no está institucionalizada y como yo no quiero serte infiel y vos tenés la culpa que lo sea es mejor que te cases con aquél y te conviertas en una gorda fea y entonces yo diré en el café del barrio cuando pases moviendo tu ser y tu no ser: "pude haber hecho una mujer de esa mujer si hubiese sido necesario"
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Casos
Más allá del yo de la vida, y de la propia muerte, en todas las dimensiones: física, mental, espiritual y emocional, y plenamente consciente. Soy habitante agradecido y afortunado de la vida y el universo. Este inmenso firmamento, que en su esencia cambiante, se conecta directamente al todo... La interacción universal, se ignore esto o no, es inevitable. Sabiendo todo lo anterior, también comprendo, que soy parte activa de ese infinito. Así lo siento. El alma, una conexión siempre mejorable, entre el cerebro, el interior y el vasto infinito... Para mí, es parte inseparable de ese todo. Otro organismo vivo, que nada tiene que ver con la vida tal y como la conocemos, sea este consciente de sí mismo o no, o así es como lo siento. En su propio proceso de transformación y evolución constante. Donde toda vida y existencia es parte presente y activa, de algo tan asombroso, auténtico, evidente y universal, sea esto ignorado o no: ¡La expansión del todo! Por ello, más allá de mí mismo, de mi vida y de la propia muerte, soy un habitante activo, despierto y conectado a la vida y el Universo. Y cada día vivo agradecido, plenamente consciente de ello. "Todo es lo que es, cuando no se es capaz de ver más allá. Pero nada es lo mismo, cuando se alcanza una conciencia plena de ello."
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Sep 11, 2025
Sep 11, 2025 at 7:48 AM UTC
Consciente.
Mi amor era algo que NADIE pudo dudar de mi. Te amé con dos brazos abrazado de ti. Yo tuve noches sin dormir nomas pensando en nuestro futuro, y tu? Me tienes que creer cuando te digo que te amo. Tu sientes los sentimientos con todo la pasión del mundo. A mi me encantaba eso de ti. Pero cuando te dije que ya no podíamos estar juntos hasta que en el futuro, que hiciste? Te enojaste y me dijiste que ya no te hable. Lo que nunca se me va a olvidar es cuando dijiste que ya estabas preparada para esto. Para de tratar de hacerme sentir como la persona mala de la situación. No te hallas el valor de decírmelo directamente. Yo te quiero y siempre lo voy a hacer, pero se puede decir lo mismo de ti? Te moviste tan rápido. Yo ni puedo escuchar mi música sin pensar en ti. Y tu? Estás disfrutando tu vida con todo el mundo y su mamá. Tal vez si era lo mejor para ti. Es todo lo que he pensado durante este tiempo. Si quieres decirme algo, Ya sabes donde voy estar. Yo hice todo por ti. Nunca vuelvas a decir que no te tuve paciencia o que nunca pelee por nosotros.
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Jun 14, 2019
Jun 14, 2019 at 10:01 PM UTC
“part of me hopes you forget everything about me”
El ejército se había rebelado y la República estaba en peligro, Pero éramos solo una pequeña ciudad, ¿qué teníamos que ver con esto? Mi padre, Manuel Robles, era un sindicalista. Algunos lo llamaron comunista; solo ahora lo entiendo El ejército tenía una lista de hombres cuya lealtad era sospechosa Y cuando estalló la guerra civil vinieron por ellos directamente. Lo llevaron a él, y a otros, y los alinearon contra una pared. Fue entonces cuando oí la descarga y vi a mi padre caerse. Verificaron su trabajo, no puedo olvidar la cara Del oficial que usó su pistola para dar el golpe de gracia. Apilaron los cadáveres en su camión y, riendo, se alejaron. Todos fueron enterrados en una fosa común para esperar el día del Juicio. Miré con mudo horror el suelo empapado de sangre y sediento y en las marcas de viruela en esa pared causadas por algunas rondas malgastadas. No hubo juez, ni jurado, ni veredicto, ni decreto. Mataron a una docena de hombres desarmados; esa fue su victoria Asesinaron a mi querido padre sin pensarlo dos veces. No iría tan fácilmente; hay otros, también, que lucharon. Ahora Franco tiene mi país y he tenido que huir de España. Mi corazón está con los huesos de mi Padre. Continúo su nombre.
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Aug 10, 2018
Aug 10, 2018 at 11:19 PM UTC
El día en que los fascistas llegaron a la ciudad
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio o flecha de claveles que propagan el fuego: te amo como se aman ciertas cosas oscuras, secretamente, entre la sombra y el alma. Te amo como la planta que no florece y lleva dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores, y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo el apretado aroma que ascendió de la tierra. Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde, te amo directamente sin problemas ni orgullo: así te amo porque no sé amar de otra manera, sino así de este modo en que no soy ni eres, tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía, tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
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Soneto xvii