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"amaneceres" poems
Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, Subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares a los que nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios. Yo fui de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada momento de su vida, claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría solamente de tener buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos, no te pierdas el ahora. Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiera volver a vivir, comenzaría así hasta concluir el otoño, daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños si tuviera otra vez la vida por delante... Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo...
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Último poema
La mujer que yo amo No es quien crees que es Le escribo poemas a diario Le dedico las palabras más bellas del diccionario Mas no entiende el trasfondo No ve más allá de la superficie La mujer que yo amo No conoce el amor Acepta amores de cama Amores de cuerpos desnudos De sudorosas cabelleras De sucias sábanas y vacíos amaneceres La mujer que yo amo Me ama de vuelta Pero no conoce el alcance de mi amor No quiere verlo o no se da cuenta Un trago o un viaje le bastan Para caer en brazos de otro hombre Conmigo desahoga sus penas Conmigo llora su soledad y su miseria Conmigo habla hasta que los segundos se tornan horas Pero no soy yo su salvación La mujer que yo amo Nunca cae en mis brazos Aquellos que la han de proteger Aquellos que la envuelven con el calor de una fogata en un frío y apartado bosque Aquellos que sostienen las piezas de su roto corazón juntos en su lugar La mujer que yo amo No es quien crees que es
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Oct 16, 2016
Oct 16, 2016 at 4:47 PM UTC
La mujer que yo amo...
Hoy te extrañé intensamente de la nada y los pequeños recuerdos de nuestra historia cayeron una vez más. Me puse a pensar que después de tantos años tu rostro todavía me trae felicidad cada que te encuentro sin querer en los lugares más random, y ya sabes, nada es casualidad, o al menos eso me gusta creer a mi, algo así como el destino. Pienso en ti y en que tus noticias me duelen, y aún que no creo mucho en la Iglesia (algo que probablemente no sepas de mi), si creo en Dios y le pido que tu vida sea la más feliz. Nuestros recuerdos me han perseguido de maneras que nunca imaginarás, los canto, los grito, los lloro, los escribo..aunque sería mejor enterrarlos en una caja por muchos años, pero falló en el intento cada día a las seis de la mañana, cuando me levanto y me acuerdo que hace algunos amaneceres a esa misma hora me dormía con el sonido de tu voz en el teléfono, pero esos recuerdos algunas veces me hacen sentir mejor, vivir mejor. Pero en fin, cuando me pienses, recuérdame como se debe, con una sonrisa de esquina a esquina, porque así te recuerdo yo. No me borres si no te da la gana, y si llegas a borrarme acuérdate de mi. Que te borré tantas veces y hoy te escribí. -J
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Aug 30, 2016
Aug 30, 2016 at 3:01 AM UTC
Que te borré tantas veces y hoy te escribí.
Tanto tiempo inmovil, esperando sin esperanza que algun día apareciera. Hoy, ya tarde. poco a poco se desvanece la ilusion, que nos mantuvo despierto por tanto tiempo. Mientras más me acerco, más te alejas. Pero tal vez, solo tal vez mañana no será tarde. La ilusión brilla esmeralda en mis amaneceres oscuros; mientras, sus brazos rodean tu desnudo cuerpo. El calor de la ciega pasión calienta tu alma en decadencia. Me sigo alejando sin conseguir una respuesta, pues la distancia se vuelve verdugo del deseo. Esperando el tiempo yaciera congelado eternamente, nuestros cuerpos marchitaron, la llama se apago y el calor se volvió frío. Sólo me queda esperar, cómo tu ya lo haz hecho.
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Oct 21, 2015
Oct 21, 2015 at 3:06 PM UTC
La respuesta
No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Como una rosa. Ay, misterioso ruiseñor que gorjeabas bajo el agua, que me clavabas en el pecho tu pico: sueño, vida, espada. Se derramaba por el mar mi sangre. Cantar de bienaventuranza. Iluminaba los amaneceres con su doliente luz de plata. Alca carmín y mediodía de oro. Trompas de fuego en la mañana. En cada hojilla de la primavera una menuda y verde daga. Dedos que tañen cuerdas invisibles. Músicas que desnudan al que pasa. Cuánto tesoro derruido en el silencio de tu caja. Ay, mis héroes, mis álamos, mis ríos, mis playas, frutas y distancias. (Ay, Dios mío, sin nombre ya, sin hombre). Ay, enterradas y borradas. Ay. Y podridas. Y dormidas. Y asesinadas. Y apagadas. Las olas que me hundieron hasta el fondo sabían bien lo que arrastraban. Ay, las canciones sin medida. Las medidas sin notas, sin palabras. Ay, las columnas en que puse el peso dulce de mis alas. Y todo: norte y sur, este y oeste, ofrendándome sus campanas, sus instrumentos de cristal, humos, piedras, plumas y almas. Ay, sin medida ya. Fundidas las fronteras y las distancias. Ay, la vida que no venía a ofrecerme su boca grana. Cárcel de hierro, más sin fuego. Piedra sin alas y sin alma. Ay, estíos, otoños, primaveras, inviernos que nacían y pasaban. Ay, gaviotas, alondras, horas, manos, estrellas, peces, ramas. Ay, vida que no viene. Y si venía no había voz para cantarla. No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Se ha dormido en mi corazón como una rosa.
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El canto seco
No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Como una rosa. Ay, misterioso ruiseñor que gorjeabas bajo el agua, que me clavabas en el pecho tu pico: sueño, vida, espada. Se derramaba por el mar mi sangre. Cantar de bienaventuranza. Iluminaba los amaneceres con su doliente luz de plata. Alca carmín y mediodía de oro. Trompas de fuego en la mañana. En cada hojilla de la primavera una menuda y verde daga. Dedos que tañen cuerdas invisibles. Músicas que desnudan al que pasa. Cuánto tesoro derruido en el silencio de tu caja. Ay, mis héroes, mis álamos, mis ríos, mis playas, frutas y distancias. (Ay, Dios mío, sin nombre ya, sin hombre). Ay, enterradas y borradas. Ay. Y podridas. Y dormidas. Y asesinadas. Y apagadas. Las olas que me hundieron hasta el fondo sabían bien lo que arrastraban. Ay, las canciones sin medida. Las medidas sin notas, sin palabras. Ay, las columnas en que puse el peso dulce de mis alas. Y todo: norte y sur, este y oeste, ofrendándome sus campanas, sus instrumentos de cristal, humos, piedras, plumas y almas. Ay, sin medida ya. Fundidas las fronteras y las distancias. Ay, la vida que no venía a ofrecerme su boca grana. Cárcel de hierro, más sin fuego. Piedra sin alas y sin alma. Ay, estíos, otoños, primaveras, inviernos que nacían y pasaban. Ay, gaviotas, alondras, horas, manos, estrellas, peces, ramas. Ay, vida que no viene. Y si venía no había voz para cantarla. No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Se ha dormido en mi corazón como una rosa.
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Madrugada dispersa …sin esencia Ella llegó a mi vida robándola… cuando al fin no la necesito Aunque ningún ser trate de vivir …sin esencia Evolucioné de repente me transformé en un ser definido inmune… a cualquiera de los problemas Oscuros obstáculos que se alejan cuando voy tras de ti tratando de asimilar el estilo de tu hurto Miradas vacías que me enloquecen demasiado robando cada pedazo del pasado que capturas con tu encanto Tarea fácil para usted ladrona Que perturba mis amaneceres llevándose todo mi sueño llevándose todo aquello que me deja vivir ahora Siguiendo con ella …robándose la esencia
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Jul 22, 2010
Jul 22, 2010 at 8:51 AM UTC
Le voleur de mon essence
Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote.
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Chau número tres
Para no discontinuar la corriente de sucesos doy cuenta de mi hoy y del momento busco una imagen en el mar desprovista de lamentos un cirio unos ojos que perdí en un torrente de emociones cuando todo estaba por pasar y el tiempo estaba puesto de perfil sueños en tu piel de amaneceres. En este ahora en que solo tengo tu nombre uno que no puedes ver aún prendido entre mis manos que atesoran un Azul en este tiempo sucedáneo en fin que en consecuencia y conclusión ahogado en emociones de arrebol libre y soberano yo te amo ... Jorge Neira
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Jun 21, 2015
Jun 21, 2015 at 3:41 PM UTC
UN DÍA
con todos amaneceres eventualmente habrá un atardecer; con todos atardeceres, un amanecer y una sonrisa serán inevitables.
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Feb 8, 2018
Feb 8, 2018 at 11:05 PM UTC
Florecer de Fragilidad
La culpa es del tiempo por aferrarse tanto a las memorias del pasado por haber pausado mis amaneceres y quedarse colectando los pedazos que quedaron de ti. -Custodio
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Jun 2, 2018
Jun 2, 2018 at 12:26 PM UTC
Culpa
En los claros domingos de mi pueblo es costumbre que en la Plaza descubran las gentiles cabezas las mozas, y sus ojos reflejan dulcedumbre y la banda en el kiosko toca lánguidas piezas. Y al caer sobre el pueblo la noche ensoñadora, los amantes se miran con la mejor mirada y la orquesta en sus flautas y violín atesora mil sonidos románticos en la noche enfiestada. Los días de guardar en los pueblos provincianos regalan al viandante gratos amaneceres en que frescos los rostros, el Lavalle en las manos, camino de la iglesia van las mozas aprisa; que en los días festivos, entre aquellas mujeres no hay una cara hermosa que se quede sin misa.
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Domingos de provincia
El invierno ha tocado a mi puerta y no tengo quien me abrigue. Mi cuerpo y alma, piden a gritos el calor de unos besos sinceros, una fogata de abrazos tentadores, el arruyo adulador de unos ojos que no quieran sino mirarme con locura. Pasiones para satisfacer mi hambre, una locura de amaneceres desnudos que me dejen sin aliento. Sonrisas. Bailes en la cama, con el morbo lujurioso de la música de unos labios, que gritan de placer. Alejar a Cupido de mí, como quien huye de la lluvia fría, buscando refugio entre los portales de una boca ardiente, en los sabores que en una piel se anidan, alumbrando el camino a casa con la luz de sus ojos, para que nada dañe el apogeo de lascivia y tentación prohibida, aventuras de las cuáles no sabe el amor; con promesas que se quedan en la tierra mientras yo busco tocar el cielo.
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Jan 12, 2025
Jan 12, 2025 at 8:18 AM UTC
Incandescencia