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"vigoroso" poems
Si yo supiera de qué selva vino El árbol vigoroso que dio el cedro Para tornear la cuna de mi hijo… Quisiera bendecir su nombre exótico. Quisiera adivinar bajo qué cielo, Bajo qué brisa fue creciendo lento El árbol que nació con el destino De ser tan puro y diminuto lecho. Yo elegí esta cunita Una mañana cálida de Enero. Mi compañero la quería de mimbre, Blanca y pequeña como un lindo cesto. Pero hubo un cedro que nació hace años Con el sino de ser para mi hijo Y preferí la de madera rica Con adornos de bronce. ¡Estaba escrito! A veces mientras duerme el pequeñuelo Yo me doy a forjar bellas historias: Tal vez bajo su copa cobriza Madre venía a amamantar su niño Todas las tardecitas, a la hora En que este cedro aparador de nidos Se llenaba de pájaros con sueño, De música de arrullos y de píos. ¡Debió de ser tan alto y tan erguido, Tan fuerte contra el cierzo y la borrasca, Que jamás el granizo le hizo mella Ni nunca el viento doblegó sus ramas! Él, en las primaveras retoñaba Primero que ninguno. ¡Era tan sano! Tenía el aspecto de un gigante bueno Con su gran tronco y su ramaje amplio. Árbol inmenso, que te hiciste humilde Para acunar a un niño entre tus gajos: ¡Has de mecer los hijos de mis hijos! ¡Toda mi raza dormirá en tus brazos.
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La cuna
Hay un tropel de potros sobre la pampa inmensa. ¿Es Pan que se incorpora? No: es un hombre que piensa, es un hombre que tiene una lira en la mano: él viene del azul, del sol, del Océano. Trae encendida en vida su palabra potente y concreta el decir de todo un continente... Tal vez es desigual... (¡El Pegaso da saltos!) Tal vez es tempestuoso... (¡Los Andes son tan altos!...) Pero hay en este verso tan vigoroso y terso una sangre que apenas veréis en otro verso; una sangre que cuando en la estrofa circula, como la luz penetra y como la onda ondula... Pegaso está contento, Pegaso piafa y brinca, porque Pegaso pace en los prados del inca. Y este fuerte poeta de alma tan ardorosa sabe bien lo que cuentan los labios de la rosa, comprende las dulzuras del panel y comprende lo que dice la abeja del secreto del duende... Pero su brazo es para levantar la trompeta hacia donde se anuncia la aurora del Profeta; es hecho para dar a la virtud del viento la expresión del terrible clarín del pensamiento. Él sabe de Amazonas, Chimborazos y Andes. Siempre blande su verso para las cosas grandes. Va como Don Quijote en ideal campaña, vive de amor de América y de pasión de España; y envuelto en armonía y en melodía y canto, tiene rasgos de héroe y actitudes de santo. «¿Me permites, Chocano, que como amigo fiel, te ponga en el ojal esta hoja de laurel?» Tal dije cuando don J. Santos Chocano, último de los incas, se tornó castellano.
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Preludio