Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"sosiego" poems
Sumida en la ironía esboza un apático gesto y en el nicho indulgente de la discordia se encuentran sus ojos ingratos. La Dama clorótica seca sus lágrimas, ejecuta con elegancia la centímana que acoge ramales de negros liros a sus cianóticos pabellones ¡Cuan grata la dicha pérfida del desencuentro! Profesa la peste con umbría renitencia, en la lúgubre sobre-voz que estremece el canoro fúnebre en Pico de Roma que delata en cada suspiro la cólera rancia del abandono Que perfuma con néctar de Belladona el fino sosiego de un paño de seda. Fruto pródigo que espeta la terca laconia de sus nefastas palabras Porque solo un ósculo que terse el crúor de sus labios bastará para convenir su silencio. Sauzal que atraviesa su boca añeja y estéril como la yerma Y quien fuera una bella rubescente hoy besa el miasma maldito que proclama a la urdimbre. su maligno efluvio letal Mañana serás el fantasma, el fantasma de ojos velados. Mañana serás la nada y negros serán tus huesos.
0
Jul 17, 2015
Jul 17, 2015 at 11:58 PM UTC
La Dama Clorótica “Alegoría a la pintura homónima de Samuel van Hoogstraten”
La canción que ardiente me sale del alma no es nunca sólo canción desesperada, es más bien una canción enamorada que al cantar, Maluriposa, busca calma. Las palabras que surgen a raudales por el cerco de mis dientes y mi boca son unas formas que parecen muy locas y buscan, Primavera, exorcizar males. Las reflexivas expresiones que tengo y que salen, Preciosa, pensando en ti, intentan, de algún modo, ponerle fin a toda esta enorme invasión de lamentos. Los términos que dicta la fantasía, traídos de imaginación o conciencia son vocablos que llaman a la paciencia y no al enojo, querida Luz del Día. Mas las voces también son ecos de ausencias en las que sin sosiego alma y cuerpo esperan tener un encuentro a la luz de las velas para que alejen fatigas e impaciencias. Voces formadas por amor y deseos para que cuando la linda Mariposa sea atrapada en la prisa de las cosas no olvide que abrazar su cintura quiero. (Jorge Gómez Arias)
0
Jul 9, 2012
Jul 9, 2012 at 10:07 AM UTC
BALADA DE FATIGAS Y AFANES
Es menester que vengas, mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho, y torno a ser el hombre abandonado que antaño fui, mujer, y tengo miedo. ¡Qué sabia dirección la de tus manos! ¡Qué alta luz la de tus ojos negros! Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!; descansar a tu lado, ¡qué sosiego! Desde que tú no estás no sé cómo andan las horas de comer y las del sueño, siempre de mal humor y fatigado, ni abro los libros ya, ni escribo versos. Algunas estrofillas se me ocurren e indiferente, al aire las entrego. Nadie cambia mi pluma si está vieja ni pone tinta fresca en el tintero, un polvillo sutil cubre los muebles y el agua se ha podrido en los floreros. No tienen para mí ningún encanto a no ser los marchitos del recuerdo, los amables rincones de la casa, y ni salgo al jardín, ni voy al huerto. Y eso que una violenta Primavera ha encendido las rosas en los cercos y ha puesto tantas hojas en los árboles que encontrarías el jardín pequeño. Hay lilas de suavísimos matices y pensamientos de hondo terciopelo, pero yo paso al lado de las flores caída la cabeza sobre el pecho, que hasta las flores me parecen ásperas acostumbrado a acariciar tu cuerpo. Me consumo de amor inútilmente en el antiguo, torneado lecho, en vano estiro mis delgados brazos, tan sólo estrujo sombras en mis dedos... Es menester que vengas; mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho. Ya sabes que sin ti no valgo nada, que soy como una viña por el suelo, ¡álzame dulcemente con tus manos y brillarán al sol racimos nuevos.
0
1.2k
Ausencia
Es menester que vengas, mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho, y torno a ser el hombre abandonado que antaño fui, mujer, y tengo miedo. ¡Qué sabia dirección la de tus manos! ¡Qué alta luz la de tus ojos negros! Trabajar a tu lado, ¡qué alegría!; descansar a tu lado, ¡qué sosiego! Desde que tú no estás no sé cómo andan las horas de comer y las del sueño, siempre de mal humor y fatigado, ni abro los libros ya, ni escribo versos. Algunas estrofillas se me ocurren e indiferente, al aire las entrego. Nadie cambia mi pluma si está vieja ni pone tinta fresca en el tintero, un polvillo sutil cubre los muebles y el agua se ha podrido en los floreros. No tienen para mí ningún encanto a no ser los marchitos del recuerdo, los amables rincones de la casa, y ni salgo al jardín, ni voy al huerto. Y eso que una violenta Primavera ha encendido las rosas en los cercos y ha puesto tantas hojas en los árboles que encontrarías el jardín pequeño. Hay lilas de suavísimos matices y pensamientos de hondo terciopelo, pero yo paso al lado de las flores caída la cabeza sobre el pecho, que hasta las flores me parecen ásperas acostumbrado a acariciar tu cuerpo. Me consumo de amor inútilmente en el antiguo, torneado lecho, en vano estiro mis delgados brazos, tan sólo estrujo sombras en mis dedos... Es menester que vengas; mi vida, con tu ausencia, se ha deshecho. Ya sabes que sin ti no valgo nada, que soy como una viña por el suelo, ¡álzame dulcemente con tus manos y brillarán al sol racimos nuevos.
Continue reading...
42
Como el niño jugando con desechos del hombre, un harapo brillante, papel coloreado o pedazo de vidrio, a los que su imaginación da vida mágica, y goza y canta y sueña a lo largo del día que las horas no miden, así con tus recuerdos. No son como las cosas de que cerciora el tacto, que contempla los ojos; de cuerpo más aéreo que un aroma, un sonido, sólo tienen la forma prestada por tu mente, existiendo invisibles para el mundo aun cuando el mundo para ti lo integran. Vivir contigo quieres vida menos ajena que esta otra, donde placer y pena no sean accidentes encontrados, sino faces del alma que refleja el destino con la fidelidad trasmutadora de la imagen brotando en aguas quietas. Esperan tus recuerdos el sosiego exterior de los sentidos para llamarte o para ser llamados, como esperan las cuerdas en vihuela la mano de su dueño, la caricia diestra, que evoca los sonidos diáfanos, haciendo dulcemente de su poder latente, temblor, canto. Vuelto hacia ti prosigues el divagar enamorado de lo que fue tal como ser debiera, y así la vida pasas, morador de entresueños, por esas galerías donde a la luz más bella hace la sombra y donde a la memoria más pura hace el olvido. Si morir fuera esto, un recordar tranquilo de la vida, un contemplar sereno de las cosas, cuán dichosa la muerte, rescatando el pasado para soñarlo a solas cuando libre, para pensarlo tal presente eterno, como si un pensamiento valiese más que el mundo.
0
826
El retraído
Te invoco a ti Frida, creo que entiendes mi padecer. Tengo el moderno Diego Rivera como mi amor! La mitad del tiempo vivo en sosiego, más sin él, la vida no la entiendo. Él es todas las greguerías habidas y por haber. Me enciende y me apaga en el mismo instante. Me habla pero su silencio es como el calor, lo sientes, pero, no lo puedes ver. Me habla de amor, y me trata como como si estuviésemos en un campo de batalla. Habla de una eternidad junto a mí, más en sus planes del futuro, no figuro en ninguna parte. Lo amo y lo odio paralelamente. Amo cuando me ama, Y odio la idiota, que por él, me convierto. Si me toma de repente, surco los cinco continentes. Veo el amor retoñar. Lo veo revivir en sonrisas de jóvenes ilusos. Los puentes se fortalecen de felicidad. La mugre y el lodo se convierten en arte. El agua sucia es tan cristalina como la misma pureza. Cuando me olvida, cuando me ignora, es la más cruel crucifixión. Es relamer la sangre coagulada. Llueve contantemente, y los relámpagos truenan mis huesos. La harmonía se entrega dócilmente a la desolación. Se debilita el universo. Me seco. Yaga mi cuerpo en Seol.. porque amarlo a él como lo amo, es mi gran pecado! Dime Frida, ¿cómo hiciste para soportar tanto amor? ¿para amarlo más que a ti misma? ¿Para desangrar el alma y sentirte plena con él, aunque por dentro estés vacía? No me respondas. Me obligaría a tomar una decisión. Lo amo, aunque me mate hacerlo! LeydisProse 6/2/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
0
Jun 7, 2017
Jun 7, 2017 at 9:50 AM UTC
Dime Frida!
Te invoco a ti Frida, creo que entiendes mi padecer. Tengo el moderno Diego Rivera como mi amor! La mitad del tiempo vivo en sosiego, más sin él, la vida no la entiendo. Él es todas las greguerías habidas y por haber. Me enciende y me apaga en el mismo instante. Me habla pero su silencio es como el calor, lo sientes, pero, no lo puedes ver. Me habla de amor, y me trata como como si estuviésemos en un campo de batalla. Habla de una eternidad junto a mí, más en sus planes del futuro, no figuro en ninguna parte. Lo amo y lo odio paralelamente. Amo cuando me ama, Y odio la idiota, que por él, me convierto. Si me toma de repente, surco los cinco continentes. Veo el amor retoñar. Lo veo revivir en sonrisas de jóvenes ilusos. Los puentes se fortalecen de felicidad. La mugre y el lodo se convierten en arte. El agua sucia es tan cristalina como la misma pureza. Cuando me olvida, cuando me ignora, es la más cruel crucifixión. Es relamer la sangre coagulada. Llueve contantemente, y los relámpagos truenan mis huesos. La harmonía se entrega dócilmente a la desolación. Se debilita el universo. Me seco. Yaga mi cuerpo en Seol.. porque amarlo a él como lo amo, es mi gran pecado! Dime Frida, ¿cómo hiciste para soportar tanto amor? ¿para amarlo más que a ti misma? ¿Para desangrar el alma y sentirte plena con él, aunque por dentro estés vacía? No me respondas. Me obligaría a tomar una decisión. Lo amo, aunque me mate hacerlo! LeydisProse 6/2/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
Continue reading...
39
Ya, desengaño mío, llegasteis al extremo que pudo en vuestro ser verificar el serlo.     Todo los habéis perdido; mas no todo, pues creo que aun a costa es de todo barato el escarmiento.     No envidiaréis de amor los gustos lisonjeros: que está un escarmentado muy remoto del riesgro.     El no esperar alguno me sirve de consuelo; que también es alivio el no buscar remedio.     En la pérdida misma los alivios encuentro: pues si perdi el tesoro, también se perdió el miedo.     No tener qué perder me sirve de sosiego; que no teme ladrones, desnudo, el pasajero.     Ni aun la libertad misma tenerla por bien quiero: que luego será daño si por tal la poseo.     No quiero más cuidados de bienes tan inciertos, sino tener el alma como que no la tengo.
0
642
Endechas
Si fuera de mi amor verdad el fuego, él caminara a tu divina esfera; pero es cometa que corrió ligera con resplandor que se deshizo luego. ¡Qué deseoso de tus brazos llego cuando el temor mis culpas considera! mas si mi amor en ti no persevera, ¿en qué centro mortal tendrá sosiego? Voy a buscarte, y cuanto más te encuentro, menos reparo en ti, Cordero manso, aunque me buscas tú del alma adentro. Pero dime, Señor: si hallar descanso no puede el alma fuera de su centro, y estoy fuera de ti, ¿cómo descanso?
0
634
Dios, centro del alma
Ya ni la Luna me conocía, el Sol se encubría desde aquel día, donde todo murió. Sola en el balcón espiritaba todo el día, con un cigarrillo que emanaba la única luz en mis días. Con el trago del silencio, penetrando mi alma seca y vacía. reviviendo el momento, ese cruel momento donde ese amor fallecía. El humo del cigarrillo me transportaba, a ese momento donde, la Eternidad le daba a luz al Tiempo. Vi ese momento donde se escribía el instante, en el que la vida de mi amado y la mía se entrecruzarían. Vi imágenes donde éramos eternamente felices, amándonos como sea aman el fuego y el viento, como ama el campesino la tierra, como ama el rico el dinero, como ama la prostituta el control sobre su cliente, como ama la religión colonizar las almas de los no creyentes. Vi cuando el Destino le reclamaba al Infinito, que no debería extender nuestro tiempo! que tenía que interceptar nuestro amor, aunque se desequilibren los ritmos celestes! Que no podíamos vencer las batallas….. pues eso daría un mal ejemplo>>>>>>> todo mundo exigiría…..un amor que venza al mismo tiempo. Solo tinieblas en ese balcón, donde veía mis brazos desprendiéndose de mi cuerpo, como señal de que se estaban rindiendo ante tanto sosiego. Mi mirada se transformó, no había luz que devolviera su fulgor. La única voz que me quedaba era para reclamar; Porque llevarse a mi amado? Porque apartarme de su lado? Porque condenarme a las frías barras de la Soledad? Ahí estaba yo, en el balcón de los recuerdos. El balcón de los amores muertos. El balcón de la gente que vive en añoranza. En el balcón donde vi a mi amado, retirándose lentamente con su nuevos amigos; el tiempo, el destino, y mi felicidad. Mientras la sangre de mi corazón se derramaba, en cada paso donde él de mí se alejaba. Una fuerte lluvia comenzó a caer, vi todo el universo engullido en una furiosa tempestad, que me abollaba en un remolino de confusión. De pronto, un cálido aire rozo mi mejilla, ahí estaba él…. mi eterno amado, con su luz, con esa sonrisa. Solo tenía fuerzas para decirle, “te AMO, aunque el Destino se intercale en nuestro camino”! Fui hasta el balcón de rodillas, agradecerle a Dios…. que solo fue una terrible pesadilla!!!! LeydisProse 5/26/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
0
Jun 3, 2017
Jun 3, 2017 at 9:14 AM UTC
El balcón de las Pesadillas
Ya ni la Luna me conocía, el Sol se encubría desde aquel día, donde todo murió. Sola en el balcón espiritaba todo el día, con un cigarrillo que emanaba la única luz en mis días. Con el trago del silencio, penetrando mi alma seca y vacía. reviviendo el momento, ese cruel momento donde ese amor fallecía. El humo del cigarrillo me transportaba, a ese momento donde, la Eternidad le daba a luz al Tiempo. Vi ese momento donde se escribía el instante, en el que la vida de mi amado y la mía se entrecruzarían. Vi imágenes donde éramos eternamente felices, amándonos como sea aman el fuego y el viento, como ama el campesino la tierra, como ama el rico el dinero, como ama la prostituta el control sobre su cliente, como ama la religión colonizar las almas de los no creyentes. Vi cuando el Destino le reclamaba al Infinito, que no debería extender nuestro tiempo! que tenía que interceptar nuestro amor, aunque se desequilibren los ritmos celestes! Que no podíamos vencer las batallas….. pues eso daría un mal ejemplo>>>>>>> todo mundo exigiría…..un amor que venza al mismo tiempo. Solo tinieblas en ese balcón, donde veía mis brazos desprendiéndose de mi cuerpo, como señal de que se estaban rindiendo ante tanto sosiego. Mi mirada se transformó, no había luz que devolviera su fulgor. La única voz que me quedaba era para reclamar; Porque llevarse a mi amado? Porque apartarme de su lado? Porque condenarme a las frías barras de la Soledad? Ahí estaba yo, en el balcón de los recuerdos. El balcón de los amores muertos. El balcón de la gente que vive en añoranza. En el balcón donde vi a mi amado, retirándose lentamente con su nuevos amigos; el tiempo, el destino, y mi felicidad. Mientras la sangre de mi corazón se derramaba, en cada paso donde él de mí se alejaba. Una fuerte lluvia comenzó a caer, vi todo el universo engullido en una furiosa tempestad, que me abollaba en un remolino de confusión. De pronto, un cálido aire rozo mi mejilla, ahí estaba él…. mi eterno amado, con su luz, con esa sonrisa. Solo tenía fuerzas para decirle, “te AMO, aunque el Destino se intercale en nuestro camino”! Fui hasta el balcón de rodillas, agradecerle a Dios…. que solo fue una terrible pesadilla!!!! LeydisProse 5/26/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
Continue reading...
59
No te quiero sino porque te quiero y de quererte a no quererte llego y de esperarte cuando no te espero pasa mi corazón del frío al fuego. Te quiero sólo porque a ti te quiero, te odio sin fin, y odiándote te ruego, y la medida de mi amor viajero es no verte y amarte como un ciego. Tal vez consumirá la luz de Enero, su rayo cruel, mi corazón entero, robándome la llave del sosiego. En esta historia sólo yo me muero y moriré de amor porque te quiero, porque te quiero, amor, a sangre y fuego.
0
586
Soneto lxvi
Donde estuvo la nube ya no hay nube;                     los ojos, que la piensan. Absoluto celeste, azul unánime                     sin ave, sin su anécdota. Al célico sosiego otro marino                     sosiego le contesta. Las últimas congojas de la ola                     playa se las consuela. Tanto sollozo en leve espuma acaba,                     y la espuma en la arena. Le basta un color solo a tanto espacio,                     sin vela que disienta, El mar va por el mar buscando azules                     y a un azul los eleva. Está el día en el fiel. La Luz, la sombra                     ni más ni menos pesan. Dentro del hombre ni esperanza empuja                     ni memoria sujeta. El presente, que tanto se ha negado,                     hoy, aquí, ya, se entrega. ¡Presente, sí, hay presente! Ojos absortos                     felices le contemplan. El tiempo abjura de su error, las horas,                     y pasa sin saberlas. Aves, ondinas, callan, y de voces                     vacío el aire dejan. La dilatada anchura del silencio                     de silencio se llena. Es el vivir tan tenue, que no ata;                     la cautiva se suelta. Por las campiñas, ya, del puro ser                     viene, va, se recrea. Está el mundo tan limpio, que es espejo:                     la escapada lo estrena. Radiante mediodía. En él, el alma                     se reconoce: esencia. Segunda, y la mejor, surge del mar                     la Venus verdadera.
0
551
Variación viii
Donde estuvo la nube ya no hay nube;                     los ojos, que la piensan. Absoluto celeste, azul unánime                     sin ave, sin su anécdota. Al célico sosiego otro marino                     sosiego le contesta. Las últimas congojas de la ola                     playa se las consuela. Tanto sollozo en leve espuma acaba,                     y la espuma en la arena. Le basta un color solo a tanto espacio,                     sin vela que disienta, El mar va por el mar buscando azules                     y a un azul los eleva. Está el día en el fiel. La Luz, la sombra                     ni más ni menos pesan. Dentro del hombre ni esperanza empuja                     ni memoria sujeta. El presente, que tanto se ha negado,                     hoy, aquí, ya, se entrega. ¡Presente, sí, hay presente! Ojos absortos                     felices le contemplan. El tiempo abjura de su error, las horas,                     y pasa sin saberlas. Aves, ondinas, callan, y de voces                     vacío el aire dejan. La dilatada anchura del silencio                     de silencio se llena. Es el vivir tan tenue, que no ata;                     la cautiva se suelta. Por las campiñas, ya, del puro ser                     viene, va, se recrea. Está el mundo tan limpio, que es espejo:                     la escapada lo estrena. Radiante mediodía. En él, el alma                     se reconoce: esencia. Segunda, y la mejor, surge del mar                     la Venus verdadera.
Continue reading...
38
La santidad de la muerte llenó de paz tu semblante, y yo no puedo ya verte de mi memoria delante, sino en el sosiego inerte y glacial de aquel instante. En el ataúd exiguo, de ceras a la luz fatua, tenía tu rostro ambiguo qiuetud augusta de estatua en un sarcófago antiguo. Quietud con yo no sé qué de dulce y meditativo; majestad de lo que fue; reposo definitivo de quién ya sabe el porqué. Placidez, honda, sumisa a la ley; y en la gentil boca breve, una sonrisa enigmática, sutil, iluminando indecisa la tez color de marfil. A pesar de tanta pena como desde entonces siento, aquella visión me llena de blando recogimiento y unción..., como cuando suena la esquila de algún convento en una tarde serena...
0
476
Viii. la santidad de la muerte
MEA CULPA “se lo entregue en bandeja de plata” Mea Culpa, se lo entregue en bandeja de plata. Mea Culpa, le conté todas mis penas y ella atentamente escuchaba. Yo tan inocente, la consideraba buena amiga. Mea Culpa, no sabía que estaba enamorada, de mí y de él. La veía tan preocupada por mi sufrimiento y los consejos que me daba, yo cumplidamente los acataba, pues creía en su sinceridad, creía que por mi ella estaba preocupada. Mea Culpa, no vi como ella se burlaba. no entendí sus motivos, la traición que se asomaba. Mea Culpa, ella me aconsejaba que lo dejara, que no permitiera que me engañara, que no le diera más importancia a él que a mí misma. Yo entendía la sabiduría en sus palabras, y comencé a reclamarle a él sus salidas, porque que vestía como vestía, sus amistades, como me besaba, como me miraba, como me amaba. como respiraba, Él me decía, que todo eran imaginaciones mías, que no condenara nuestro amor a esa agonía, que no permitiera otras fuerzas dictaran nuestro amor a vivir en sosiego. Que él a mí me amaba. Pero poco a poco, los reclamos a él lo silenciaban. En cada uno de esos reclamos,él de mí se alejaba. Lo acuse hasta que no quedo más nada, solo una cama vacía, un amor guindando en el precipicio de Sheol, en el sepulcro de la desolación, de la confusión, allí quedó penando nuestro amor. Mea Culpa, creí que la Señora Duda era mi amiga. Le creí todas sus mentiras. No entendí que es una amiga celosa, manipuladora, envidiosa. Que me queria solo para ella, como su leal acompañante en su eterna soledad. Mea Culpa. Perdí el amor de mi vida, mi sol, el aire que me sostenía, cuando invite a esa maldita traicionera, a esa maldita calumniadora, la maldita Sra. Duda a mi vida, y ciegamente acepte su invitación a un ménage á trois ……………. que sola me dejaría! Mea Culpa! LeydisProse 6/11/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
0
Jun 12, 2017
Jun 12, 2017 at 11:29 AM UTC
MEA CULPA “se lo entregue en bandeja de plata”
MEA CULPA “se lo entregue en bandeja de plata” Mea Culpa, se lo entregue en bandeja de plata. Mea Culpa, le conté todas mis penas y ella atentamente escuchaba. Yo tan inocente, la consideraba buena amiga. Mea Culpa, no sabía que estaba enamorada, de mí y de él. La veía tan preocupada por mi sufrimiento y los consejos que me daba, yo cumplidamente los acataba, pues creía en su sinceridad, creía que por mi ella estaba preocupada. Mea Culpa, no vi como ella se burlaba. no entendí sus motivos, la traición que se asomaba. Mea Culpa, ella me aconsejaba que lo dejara, que no permitiera que me engañara, que no le diera más importancia a él que a mí misma. Yo entendía la sabiduría en sus palabras, y comencé a reclamarle a él sus salidas, porque que vestía como vestía, sus amistades, como me besaba, como me miraba, como me amaba. como respiraba, Él me decía, que todo eran imaginaciones mías, que no condenara nuestro amor a esa agonía, que no permitiera otras fuerzas dictaran nuestro amor a vivir en sosiego. Que él a mí me amaba. Pero poco a poco, los reclamos a él lo silenciaban. En cada uno de esos reclamos,él de mí se alejaba. Lo acuse hasta que no quedo más nada, solo una cama vacía, un amor guindando en el precipicio de Sheol, en el sepulcro de la desolación, de la confusión, allí quedó penando nuestro amor. Mea Culpa, creí que la Señora Duda era mi amiga. Le creí todas sus mentiras. No entendí que es una amiga celosa, manipuladora, envidiosa. Que me queria solo para ella, como su leal acompañante en su eterna soledad. Mea Culpa. Perdí el amor de mi vida, mi sol, el aire que me sostenía, cuando invite a esa maldita traicionera, a esa maldita calumniadora, la maldita Sra. Duda a mi vida, y ciegamente acepte su invitación a un ménage á trois ……………. que sola me dejaría! Mea Culpa! LeydisProse 6/11/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
Continue reading...
59
Es de madrugada. Me pesan los ojos, mas mi mente no descansa. Buscando sosiego escribo estas líneas. La monotonía del insomnio se está convirtiendo en mi mayor pelea. Los pensamientos se vuelven un eco incesante que me recluye del sueño. Noches eternas, días vulgares, estrecha sociedad, perfil bajo. A eso se reduce mi vida.
0
Jan 24, 2025
Jan 24, 2025 at 1:48 AM UTC
Monotonía del insomnio
El mar, espejo de calma y anhelo, canta en la orilla su dulce canción, un vaivén que envuelve en su vuelo, un latido que despierta la pasión. De pronto, un viento quiebra el sosiego, las olas se alzan, el cielo se enciende, la marea, en su ímpetu, despliega su juego, y el alma se entrega, se rinde y sorprende. El corazón, que dormía en calma, late con fuerza, se enciende en su fuego, el amor, en su danza, sacude y embalsama, y cada estruendo se siente más tierno. Pero tras la tormenta y la emoción, regresa el murmullo, la espuma se entrega, la luna, cómplice de la devoción, acaricia al mar, que en amor se sosiega. Así es el alma, de amor encendida, de paz a tormenta, de deseo a fervor, y en cada ola, perdida y rendida, renace más fuerte, bañada en amor.
0
Nov 11, 2024
Nov 11, 2024 at 12:16 AM UTC
Marea de emociones.
La culpa ha sido tuya. ¡Sí! Tuya. Te lo he dicho, Lo repito, y no niegues que lo hiciste ex profeso, Lo sabes, pues te dejas llevar de tu capricho. Mas no llores, no llores... ¿Qué sacarás con eso? Toma el té. Que esto acabe... Dos horas disputando. Tómate el té; y hablemos de cosa diferente, Porque inmediatamente Me iré, te lo prevengo, si has de seguir llorando. Pero ¿qué es lo que he dicho? ¿Qué tienes? ¿Tu porfía A qué obedece? ¡Sea! Pues bien, la culpa es mía; Mas enjúgate el llanto, ¡Porque has llorado tanto! Y como soy sincero -¿Y para qué callarlo?- te digo que te quiero; Bien lo sabes, lo sabes, amor de mis amores, Bien sabes que te quiero. Pero ¡Por Dios! no llores. Dices... ¿Qué es lo que dices? ¿Dices que te he pegado? ¿Y cómo dices eso? ¡Si yo no te he tocado! ¿En dónde te he hecho daño? ¿Cómo aseguras eso? Déjate de esas cosas... y dame pronto un beso; Y que nuestra disputa quede ya terminada, Que todo esto se acabe... Di: ¿no estás enojada? Cálmate en el instante. Tómate el té. Te ruego... Después te pondrás polvos... cuando venga el sosiego; Y dime que me quieres, que soy tu solo amado, Y toma mi pañuelo, que el tuyo está mojado. ¿Y qué quieres ahora? ¿Un poco más de crema? ¿La polvera?... ¡Señora! ¿Ya lo ves? Y ocultarlo tu corazón no puede, Qué en todas las disputas siempre soy el que cede. Pero tienes hinchados, muy hinchados, los ojos, Y los tienes muy rojos. ¡Vamos! Sonríe ahora; que sonreír te vea, Porque cuando te enojas hasta te pones fea; Y dame un beso pronto, con labio apasionado, Porque ya nuestra riña ¿no es cierto? ha terminado.
0
423
Disputa
La culpa ha sido tuya. ¡Sí! Tuya. Te lo he dicho, Lo repito, y no niegues que lo hiciste ex profeso, Lo sabes, pues te dejas llevar de tu capricho. Mas no llores, no llores... ¿Qué sacarás con eso? Toma el té. Que esto acabe... Dos horas disputando. Tómate el té; y hablemos de cosa diferente, Porque inmediatamente Me iré, te lo prevengo, si has de seguir llorando. Pero ¿qué es lo que he dicho? ¿Qué tienes? ¿Tu porfía A qué obedece? ¡Sea! Pues bien, la culpa es mía; Mas enjúgate el llanto, ¡Porque has llorado tanto! Y como soy sincero -¿Y para qué callarlo?- te digo que te quiero; Bien lo sabes, lo sabes, amor de mis amores, Bien sabes que te quiero. Pero ¡Por Dios! no llores. Dices... ¿Qué es lo que dices? ¿Dices que te he pegado? ¿Y cómo dices eso? ¡Si yo no te he tocado! ¿En dónde te he hecho daño? ¿Cómo aseguras eso? Déjate de esas cosas... y dame pronto un beso; Y que nuestra disputa quede ya terminada, Que todo esto se acabe... Di: ¿no estás enojada? Cálmate en el instante. Tómate el té. Te ruego... Después te pondrás polvos... cuando venga el sosiego; Y dime que me quieres, que soy tu solo amado, Y toma mi pañuelo, que el tuyo está mojado. ¿Y qué quieres ahora? ¿Un poco más de crema? ¿La polvera?... ¡Señora! ¿Ya lo ves? Y ocultarlo tu corazón no puede, Qué en todas las disputas siempre soy el que cede. Pero tienes hinchados, muy hinchados, los ojos, Y los tienes muy rojos. ¡Vamos! Sonríe ahora; que sonreír te vea, Porque cuando te enojas hasta te pones fea; Y dame un beso pronto, con labio apasionado, Porque ya nuestra riña ¿no es cierto? ha terminado.
Continue reading...
36
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes. El tren y la mujer que llena el cielo. Tu soledad esquiva en los hoteles y tu máscara pura de otro signo. Es la niñez del mar y tu silencio donde los sabios vidrios se quebraban. Es tu yerta ignorancia donde estuvo mi torso limitado por el fuego. Norma de amor te di, hombre de Apolo, llanto con ruiseñor enajenado, pero, pasto de ruina, te afilabas para los breves sueños indecisos. Pensamiento de enfrente, luz de ayer, índices y señales del acaso. Tu cintura de arena sin sosiego atiende sólo rastros que no escalan. Pero yo he de buscar por los rincones tu alma tibia sin ti que no te entiende, con el dolor de Apolo detenido con que he roto la máscara que llevas. Allí, *** allí, furia del cielo, te dejaré pacer en mis mejillas; allí, caballo azul de mi locura, pulso de nebulosa y minutero, he de buscar las piedras de alacranes y los vestidos de tu madre niña, llanto de medianoche y paño roto que quitó luna de la sien del muerto. Sí, tu niñez ya fábula de fuentes. Alma extraña de mi hueco de venas, te he de buscar pequeña y sin raíces. ¡Amor de siempre, amor, amor de nunca! ¡Oh, sí! Yo quiero. ¡Amor, amor! Dejadme. No me tapen la boca los que buscan espigas de Saturno por la nieve o castran animales por un cielo, clínica y selva de la anatomía. Amor, amor, amor. Niñez del mar. Tu alma tibia sin ti que no te entiende. Amor, amor, un vuelo de la corza por el pecho sin fin de la blancura. Y tu niñez, amor, y tu niñez. El tren y la mujer que llena el cielo. Ni tú, ni yo, ni el aire, ni las hojas. Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
0
389
Tu infancia en menton
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes. El tren y la mujer que llena el cielo. Tu soledad esquiva en los hoteles y tu máscara pura de otro signo. Es la niñez del mar y tu silencio donde los sabios vidrios se quebraban. Es tu yerta ignorancia donde estuvo mi torso limitado por el fuego. Norma de amor te di, hombre de Apolo, llanto con ruiseñor enajenado, pero, pasto de ruina, te afilabas para los breves sueños indecisos. Pensamiento de enfrente, luz de ayer, índices y señales del acaso. Tu cintura de arena sin sosiego atiende sólo rastros que no escalan. Pero yo he de buscar por los rincones tu alma tibia sin ti que no te entiende, con el dolor de Apolo detenido con que he roto la máscara que llevas. Allí, *** allí, furia del cielo, te dejaré pacer en mis mejillas; allí, caballo azul de mi locura, pulso de nebulosa y minutero, he de buscar las piedras de alacranes y los vestidos de tu madre niña, llanto de medianoche y paño roto que quitó luna de la sien del muerto. Sí, tu niñez ya fábula de fuentes. Alma extraña de mi hueco de venas, te he de buscar pequeña y sin raíces. ¡Amor de siempre, amor, amor de nunca! ¡Oh, sí! Yo quiero. ¡Amor, amor! Dejadme. No me tapen la boca los que buscan espigas de Saturno por la nieve o castran animales por un cielo, clínica y selva de la anatomía. Amor, amor, amor. Niñez del mar. Tu alma tibia sin ti que no te entiende. Amor, amor, un vuelo de la corza por el pecho sin fin de la blancura. Y tu niñez, amor, y tu niñez. El tren y la mujer que llena el cielo. Ni tú, ni yo, ni el aire, ni las hojas. Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
Continue reading...
45
En busca de la tarde fui apurando en vano las calles. Ya estaban los zaguanes entorpecidos de sombra. Con fino bruñimiento de caoba la tarde entera se había remansado en la plaza, serena y sazonada, bienhechora y sutil como una lámpara, clara como una frente, grave como un ademán de hombre enlutado. Todo sentir se aquieta bajo la absolución de los árboles -jacarandás, acacias- cuyas piadosas curvas atenúan la rigidez de la imposible estatua y en cuya red se exalta la gloria de las luces equidistantes del leve azul y de la tierra rojiza. ¡Qué bien se ve la tarde desde el fácil sosiego de los bancos! Abajo el puerto anhela latitudes lejanas y la honda plaza igualadora de almas se abre como la muerte, como el sueño.
0
328
La plaza san martín
Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Balcones de piedra y de hierro. Tejados de teja dorada. Vencejos de la primavera por el aire de la mañana... Qué sosiego volver, hablarte, abrazarte con mis miradas, besarte la boca de tiempo donde el polvo seca la lágrima. Qué descanso poner mi oído sobre tu madera encantada, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, recordar, preguntar, soñar ahora que nada importa nada... (Borro los pájaros. Enciendo un cáliz de oro ante una acacia Y, de pronto, un rumor lejano, como de mar que se desata, órgano de oro que libera sus ruiseñores y sus aguas, viento del sur que pulsa y sopla espigas y juncos y cañas... Ya los balcones solitarios se han poblado de hombres que cantan, de hombres que sueñan y se yerguen en el umbral de la mañana. Las flores doblan su carmín allá en las praderas lejanas. Las piedras sacuden el yugo de los siglos que las encantan. Todo resurge, clama, vive, mueve sus pies, pezuñas, alas, arde en la hoguera del instante, hinche los mares y montañas, desborda el tiempo, como un pájaro que abre la puerta de su jaula. Y, vencido el tiempo, en las manos de Dios se duerme, que lo canta...) Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Abril, blandiendo por el cielo su acero pálido de espalda. Qué sosiego tocarte, verte, abrazarte con mis miradas, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, vagar sin fin y sin origen sobre tus piedras hechizadas... Andar sintiendo el alma muerta, Dios mío, ya sin esperanza
0
381
Plaza sola
Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Balcones de piedra y de hierro. Tejados de teja dorada. Vencejos de la primavera por el aire de la mañana... Qué sosiego volver, hablarte, abrazarte con mis miradas, besarte la boca de tiempo donde el polvo seca la lágrima. Qué descanso poner mi oído sobre tu madera encantada, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, recordar, preguntar, soñar ahora que nada importa nada... (Borro los pájaros. Enciendo un cáliz de oro ante una acacia Y, de pronto, un rumor lejano, como de mar que se desata, órgano de oro que libera sus ruiseñores y sus aguas, viento del sur que pulsa y sopla espigas y juncos y cañas... Ya los balcones solitarios se han poblado de hombres que cantan, de hombres que sueñan y se yerguen en el umbral de la mañana. Las flores doblan su carmín allá en las praderas lejanas. Las piedras sacuden el yugo de los siglos que las encantan. Todo resurge, clama, vive, mueve sus pies, pezuñas, alas, arde en la hoguera del instante, hinche los mares y montañas, desborda el tiempo, como un pájaro que abre la puerta de su jaula. Y, vencido el tiempo, en las manos de Dios se duerme, que lo canta...) Cuando se fueron todos, yo me quedé a solas con mi alma. Plaza cuadrada, con su fuente sin una lágrima de agua. Abril, blandiendo por el cielo su acero pálido de espalda. Qué sosiego tocarte, verte, abrazarte con mis miradas, apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra, vagar sin fin y sin origen sobre tus piedras hechizadas... Andar sintiendo el alma muerta, Dios mío, ya sin esperanza
Continue reading...
56