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"puentes" poems
Forjada en la "Fábrica de Armas y Municiones", la ciudad muerde con sus almenas un pedazo de cielo, mientras el Tajo, alfanje que se funde en un molde de piedra, atraviesa los puentes y la Vega, pintada por algún primitivo castellano de esos que conservaron una influencia flamenca. Ya al subir en dirección a la ciudad, apriétase en las llaves la empuñadura de una espada, en tanto que un vientecillo nos va enmoheciendo el espinazo para insuflarnos el empaque que los aduaneros exigen al entrar. ¡Silencio! ¡Silencio que nos extravía las pupilas y nos diafaniza la nariz! ¡Silencio! Perros que se pasean de golilla con los ojos pintados por el Greco. Posadas donde se hospedan todavía los protagonistas del "Lazarillo" y del "Buscón". Puertas que gruñen y se cierran con las llaves que se le extraviaron a San Pedro. ¡Para cruzar sobre las, murallas y el Alcázar las nubes ensillan con arneses y paramentos medioevales! Hidalgos que se alimentan de piedras y de orgullo, tienen la carne idéntica a la cera de los exvotos y un tufo a herrumbre y a ratón. Hidalgos que se detienen para escupir con la jactancia con que sus abuelos tiraban su escarcela a los leprosos. Los pies ensangrentados por los guijarros, se gulusmea en las cocinas un olorcillo a inquisición, y cuando las sombras se descuelgan de los tejados, se oye la gesta que las paredes nos cuentan al pasar, a cuyo influjo una pelambre nos va cubriendo las tetillas. ¡Noches en que los pasos suenan como malas palabras! ¡Noches, con gélido aliento de fantasma, en que las piedras que circundan la población celebran aquelarres goyescos! ¡Juro, por el mismísimo Cristo de la Vega, que a pesar del cansancio que nos purifica y nos despoja de toda vanidad, a veces, al atravesar una calleja, uno se cree Don Juan!
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Toledo
Forjada en la "Fábrica de Armas y Municiones", la ciudad muerde con sus almenas un pedazo de cielo, mientras el Tajo, alfanje que se funde en un molde de piedra, atraviesa los puentes y la Vega, pintada por algún primitivo castellano de esos que conservaron una influencia flamenca. Ya al subir en dirección a la ciudad, apriétase en las llaves la empuñadura de una espada, en tanto que un vientecillo nos va enmoheciendo el espinazo para insuflarnos el empaque que los aduaneros exigen al entrar. ¡Silencio! ¡Silencio que nos extravía las pupilas y nos diafaniza la nariz! ¡Silencio! Perros que se pasean de golilla con los ojos pintados por el Greco. Posadas donde se hospedan todavía los protagonistas del "Lazarillo" y del "Buscón". Puertas que gruñen y se cierran con las llaves que se le extraviaron a San Pedro. ¡Para cruzar sobre las, murallas y el Alcázar las nubes ensillan con arneses y paramentos medioevales! Hidalgos que se alimentan de piedras y de orgullo, tienen la carne idéntica a la cera de los exvotos y un tufo a herrumbre y a ratón. Hidalgos que se detienen para escupir con la jactancia con que sus abuelos tiraban su escarcela a los leprosos. Los pies ensangrentados por los guijarros, se gulusmea en las cocinas un olorcillo a inquisición, y cuando las sombras se descuelgan de los tejados, se oye la gesta que las paredes nos cuentan al pasar, a cuyo influjo una pelambre nos va cubriendo las tetillas. ¡Noches en que los pasos suenan como malas palabras! ¡Noches, con gélido aliento de fantasma, en que las piedras que circundan la población celebran aquelarres goyescos! ¡Juro, por el mismísimo Cristo de la Vega, que a pesar del cansancio que nos purifica y nos despoja de toda vanidad, a veces, al atravesar una calleja, uno se cree Don Juan!
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Te voy a escribir un poema, dice la voz grave, de padre severo, la que te da miedo, porque eso es lo que hago. Porque así hiero, así deshumanizo, así vuelvo invisible lo delineado, lo certero. Escribiendo transformo la carne y la sangre y los huesos en grafito que se borra, en caracteres que vuelan y se pierden. Así te vuelvo a ti, todo, en nada. Eras un gato. Eras lluvia ominosa. Fuentes sin agua, mar encerrado. Eras belleza donde nadie quería mirar. Nadie se acerca jamás a lo derruido y a lo gris a lo que huele a abandonado, extranjero. Me gustaba llorar en tu desolación. En la tierra húmeda que estaba bajo tus pies. En las manos siempre vacías. Eras extraordinario. Un caballero exiliado, un detective medieval, un magnate honesto. Eras, eras, eras. Déjame convertirte, ahora, en algo más. Ahora que has dejado de ser, que incluso perdiste la piel, el cabello, el brillo. Eres Siddharta, joven de nuevo camino. Eres el Buda. Renunciaste a todo [polvo, ropa usada, brillo] Te volviste nada. Un mesías. El Uno. Poesía. ¿Tú? Tú no eres poesía, tu no eres las copas de los árboles que se mecen [se mecen] junto con el caprichoso baile del viento. ¿Tú? Comes y amas y vives y haces y dejas de hacer porque ya es de día y ya es de noche. ¿Tú? Siddharta Eclipsado por la Luz. Siddharta sin voz. Sólo Om. Om. Om. Eras el soldado sin nombre. Todos ellos, deshechos por la guerra, con lámparas de aceite en la mirada, pasos tenues. Eras. Eso es lo que eres. La exaltación [mía] del pasado, el vivir en los recuerdos, la nostalgia, la niñez difuminada, antes de anochecer, una sonrisa inocente. No es un vacío o un espacio sin polvo entre los libros, la marca de que un cuerpo que estuvo entre las sábanas. Eres el pasado que murió y ya no existe. No eres, dios reencarnado. Te volviste santo, te sentaste y te transformaste en piedra tallada, te cubriste de musgo y de olvido, solamente. Todo lo demás es demasiado humano. Siddharta, inútil cualquier intento. Porque no puedes ganarme. Yo soy la pluma que escribe. Yo te invento, yo te insuflo vida y yo ya no quiero dártela, porque estás intentando escribir y eso no te lo puedo permitir. Eso no lo puede hacer. Yo soy Jesús de Judea, vivo, muerto, con luz propia, crucificado, envuelto en rosas, en todas partes, los puentes, las manchas, los cuellos, las malas palabras, el **** el día y la noche, tinta, papel de arroz, copal y oro. Todo, todos. [ Entre dos montañas y un río, el Buda más grande de la Tierra se sienta. En su oreja izquierda, sin embargo, vive una familia de golondrinas. ] Esta es mi venganza, piedra verde, chiquillo de la nada.
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Oct 29, 2012
Oct 29, 2012 at 4:09 PM UTC
La venganza de Siddharta.
Te voy a escribir un poema, dice la voz grave, de padre severo, la que te da miedo, porque eso es lo que hago. Porque así hiero, así deshumanizo, así vuelvo invisible lo delineado, lo certero. Escribiendo transformo la carne y la sangre y los huesos en grafito que se borra, en caracteres que vuelan y se pierden. Así te vuelvo a ti, todo, en nada. Eras un gato. Eras lluvia ominosa. Fuentes sin agua, mar encerrado. Eras belleza donde nadie quería mirar. Nadie se acerca jamás a lo derruido y a lo gris a lo que huele a abandonado, extranjero. Me gustaba llorar en tu desolación. En la tierra húmeda que estaba bajo tus pies. En las manos siempre vacías. Eras extraordinario. Un caballero exiliado, un detective medieval, un magnate honesto. Eras, eras, eras. Déjame convertirte, ahora, en algo más. Ahora que has dejado de ser, que incluso perdiste la piel, el cabello, el brillo. Eres Siddharta, joven de nuevo camino. Eres el Buda. Renunciaste a todo [polvo, ropa usada, brillo] Te volviste nada. Un mesías. El Uno. Poesía. ¿Tú? Tú no eres poesía, tu no eres las copas de los árboles que se mecen [se mecen] junto con el caprichoso baile del viento. ¿Tú? Comes y amas y vives y haces y dejas de hacer porque ya es de día y ya es de noche. ¿Tú? Siddharta Eclipsado por la Luz. Siddharta sin voz. Sólo Om. Om. Om. Eras el soldado sin nombre. Todos ellos, deshechos por la guerra, con lámparas de aceite en la mirada, pasos tenues. Eras. Eso es lo que eres. La exaltación [mía] del pasado, el vivir en los recuerdos, la nostalgia, la niñez difuminada, antes de anochecer, una sonrisa inocente. No es un vacío o un espacio sin polvo entre los libros, la marca de que un cuerpo que estuvo entre las sábanas. Eres el pasado que murió y ya no existe. No eres, dios reencarnado. Te volviste santo, te sentaste y te transformaste en piedra tallada, te cubriste de musgo y de olvido, solamente. Todo lo demás es demasiado humano. Siddharta, inútil cualquier intento. Porque no puedes ganarme. Yo soy la pluma que escribe. Yo te invento, yo te insuflo vida y yo ya no quiero dártela, porque estás intentando escribir y eso no te lo puedo permitir. Eso no lo puede hacer. Yo soy Jesús de Judea, vivo, muerto, con luz propia, crucificado, envuelto en rosas, en todas partes, los puentes, las manchas, los cuellos, las malas palabras, el **** el día y la noche, tinta, papel de arroz, copal y oro. Todo, todos. [ Entre dos montañas y un río, el Buda más grande de la Tierra se sienta. En su oreja izquierda, sin embargo, vive una familia de golondrinas. ] Esta es mi venganza, piedra verde, chiquillo de la nada.
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I dream with my hands While my tongue fails And my pillow only gives me sleepdust. I make dreams without labels or names, Whose fences have already pervaded reality And whose power dies again each generation. I construct bridges between words With stones that will weather Even the fickle storms of men. When mouths change the shape of “pyramid” My vast triangles will still blot out the sun. And when new peoples forget my name The ancient eyes of my statue will still open So that maybe in a distant moment a scholar will say “He was once called Ozymandias, King of Kings” All because I will have dreamt with my hands Yo sueño con mis manos Cuando mi lengua falla Y la almohada me da sólo legañas. Hago sueños sin etiquetas o nombres, Cuyas vallas ya han impregnado realidad Y cuya potencia muere otra vez con cada generación. Construyo puentes entre palabras Con piedras que aguantarán Aun las tormentas volubles del hombre. Cuando bocas cambian la forma de “pirámide” Mis vastos triángulos borrarán el sol. Y cuando pueblos nuevos olvidan mi nombre Los ojos antiguos de mi estatua se abrirán Para que quizás en un momento distante un erudito diría “Una vez, se llamaba Ozymandias, rey de reyes” Todo porque habré soñado con mis manos.
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Apr 10, 2015
Apr 10, 2015 at 6:35 PM UTC
I Dream With My Hands
Aquí pasaba a pie por estas calles, sin empleo ni puesto Y sin un peso Sólo poetas, putas Pero recordadle cuando tengais puentes de concreto, Grandes turbinas, tractores, plateados graneros, buenos gobiernos. La guardia nacional anda buscando a un hombre un hombre espera esta noche llegar a la frontera el nombre de ese hombre no se sabe hay muchos hombres más enterrados en una zanja El número y el nombre de esos hombres no se sabe. Ni se sabe el lugar ni el número de zanjas. La guardia nacional anda buscando a un hombre Un hombre espera esta noche salir de Nicaragua
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Epitafio para joaquín pasos
Nos han abandonado en medio del camino. Entre la luz íbamos ciegos. Somos aves de paso, nubes altas de estío, vagabundos eternos. Mala gente que pasa cantando por los campos. Aunque el camino es áspero y son duros los tiempos, cantamos con el alma. Y no hay un hombre solo que comprenda la viva razón del canto nuestro. Vivimos y morimos muertes y vidas de otros. Sobre nuestras espaldas pesan mucho los muertos. Su hondo grito nos pide que muramos un poco, como murieron todos ellos, que vivamos deprisa, quemando locamente la vida que ellos no vivieron. Ríos furiosos, ríos turbios, ríos veloces. (Pero nadie nos mide lo hondo, sino lo estrecho.) Mordemos las orillas, derribamos los puentes. Dicen que vamos ciegos. Pero vivimos. Llevan nuestras aguas la esencia de las muertes y vidas de vivos y de muertos. Ya veis si es bien alegre saber a ciencia cierta que hemos nacido para esto.
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Destino alegre
Fluyen de manera diferente, las mismas palabras de ayer, me sorprende el presente que de rocas construye puentes y que de lunas hace sirenas que se llevan mi razón. Debería tal vez, acorralar cada idea en el espacio detrás de mi velador, sin embargo a riesgo de alejarme aumento ideas a la colección, dibujo murales, los portales de tu cuello de camino a la estación y el haz de luz sobre tus ojos. Medianamente hago caso de mis propios consejos, puedo verme a través de ti con  más locura que visión, porque finalmente vivo más en el viento y casi no aterrizo por ninguna razón. Inconscientemente me doy cuenta de que la altura es la misma entre tu espacio y mis dibujos  actuales a dos sistemas de mi ubicación y a una nube de mi polvo de estrellas.
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Sep 8, 2015
Sep 8, 2015 at 2:20 PM UTC
Murales
Días de aceptar lo inaceptable, de despertar, de caminar sin regresar a ver, ir haciendo historias, armando puentes, nuevas maneras de ser, siendo el mismo, cambiar algunas incongruencias de la vida, para tener otras; volver a empezar, sin creer en el destino, reescribir cada situación de manera diferente, siendo consciente del cambio, pero sin interpretarlo, y solo dejarse ser, irrepetible, inconsistente, irrenunciable, ambiguamente nuevo, frío y claro, sin miedo, días de vivir a mi manera.
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Apr 28, 2014
Apr 28, 2014 at 1:06 AM UTC
Ser
Por las orillas del río se está la noche mojando y en los pechos de ****** se mueren de amor los ramos.   Se mueren de amor los ramos.   La noche canta desnuda sobre los puentes de marzo. ****** lava su cuerpo con agua salobre y nardos.   Se mueren de amor los ramos.     La noche de anís y plata relumbra por los tejados. Plata de arroyos y espejos. Anís de tus muslos blancos.   Se mueren de amor los ramos.
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Eros con bastón
Te invoco a ti Frida, creo que entiendes mi padecer. Tengo el moderno Diego Rivera como mi amor! La mitad del tiempo vivo en sosiego, más sin él, la vida no la entiendo. Él es todas las greguerías habidas y por haber. Me enciende y me apaga en el mismo instante. Me habla pero su silencio es como el calor, lo sientes, pero, no lo puedes ver. Me habla de amor, y me trata como como si estuviésemos en un campo de batalla. Habla de una eternidad junto a mí, más en sus planes del futuro, no figuro en ninguna parte. Lo amo y lo odio paralelamente. Amo cuando me ama, Y odio la idiota, que por él, me convierto. Si me toma de repente, surco los cinco continentes. Veo el amor retoñar. Lo veo revivir en sonrisas de jóvenes ilusos. Los puentes se fortalecen de felicidad. La mugre y el lodo se convierten en arte. El agua sucia es tan cristalina como la misma pureza. Cuando me olvida, cuando me ignora, es la más cruel crucifixión. Es relamer la sangre coagulada. Llueve contantemente, y los relámpagos truenan mis huesos. La harmonía se entrega dócilmente a la desolación. Se debilita el universo. Me seco. Yaga mi cuerpo en Seol.. porque amarlo a él como lo amo, es mi gran pecado! Dime Frida, ¿cómo hiciste para soportar tanto amor? ¿para amarlo más que a ti misma? ¿Para desangrar el alma y sentirte plena con él, aunque por dentro estés vacía? No me respondas. Me obligaría a tomar una decisión. Lo amo, aunque me mate hacerlo! LeydisProse 6/2/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 7, 2017
Jun 7, 2017 at 9:50 AM UTC
Dime Frida!
Te invoco a ti Frida, creo que entiendes mi padecer. Tengo el moderno Diego Rivera como mi amor! La mitad del tiempo vivo en sosiego, más sin él, la vida no la entiendo. Él es todas las greguerías habidas y por haber. Me enciende y me apaga en el mismo instante. Me habla pero su silencio es como el calor, lo sientes, pero, no lo puedes ver. Me habla de amor, y me trata como como si estuviésemos en un campo de batalla. Habla de una eternidad junto a mí, más en sus planes del futuro, no figuro en ninguna parte. Lo amo y lo odio paralelamente. Amo cuando me ama, Y odio la idiota, que por él, me convierto. Si me toma de repente, surco los cinco continentes. Veo el amor retoñar. Lo veo revivir en sonrisas de jóvenes ilusos. Los puentes se fortalecen de felicidad. La mugre y el lodo se convierten en arte. El agua sucia es tan cristalina como la misma pureza. Cuando me olvida, cuando me ignora, es la más cruel crucifixión. Es relamer la sangre coagulada. Llueve contantemente, y los relámpagos truenan mis huesos. La harmonía se entrega dócilmente a la desolación. Se debilita el universo. Me seco. Yaga mi cuerpo en Seol.. porque amarlo a él como lo amo, es mi gran pecado! Dime Frida, ¿cómo hiciste para soportar tanto amor? ¿para amarlo más que a ti misma? ¿Para desangrar el alma y sentirte plena con él, aunque por dentro estés vacía? No me respondas. Me obligaría a tomar una decisión. Lo amo, aunque me mate hacerlo! LeydisProse 6/2/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Entre un bosque de mástiles, y con sus muelles empavesados de camisas, Chioggia fondea en la laguna, ensangrentada de crepúsculo y de velas latinas. ¡Redes tendidas sobre calles musgosas... sin afeitar! ¡Aire que nos calafatea los pulmones, dejándonos un gusto de alquitrán! Mientras las mujeres se gastan las pupilas tejiendo puntillas de neblina, desde el lomo de los puentes, los chicos se zambullen en la basura del canal. ¡Marineros con cutis de pasa de higo y como garfios los dedos de los pies! Marineros que remiendan las velas en los umbrales y se ciñen con ella la cintura, como con una falda suntuosa y con olor a mar. Al atardecer, un olor a frituras agranda los estómagos, mientras los zuecos comienzan a cantar... Y de noche, la luna, al disgregarse en el canal, finge un enjambre de peces plateados alrededor de una carnaza.
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Chioggia
Un cuerpo, un cuerpo solo, sólo un cuerpo, un cuerpo como día derramado y noche devorada; la luz de unos cabellos que no apaciguan nunca la sombra de mi tacto; una garganta, un vientre que amanece como el mar que se enciende cuando toca la frente de la aurora; unos tobillos, puentes del verano; unos muslos nocturnos que se hunden en la música verde de la tarde; un pecho que se alza y arrasa las espumas; un cuello, sólo un cuello, unas manos tan sólo, unas palabras lentas que descienden como arena caída en otra arena… Esto que se me escapa, agua y delicia obscura, mar naciendo o muriendo; estos labios y dientes, estos ojos hambrientos, me desnudan de mí y su furiosa gracia me levanta hasta los quietos cielos donde vibra el instante: la cima de los besos, la plenitud del mundo y de sus formas.
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Iv
Buscando raíces de alas la frente se le desplaza a derecha e izquierda. Y sobre el remolino de la cara se le fija, telón del más allá, comba y ancha. Una alimaña le grita en la nariz que intenta aplastársele enfurecida... Irrumpe un griego por sus ojos distantes. Un griego que sofocan de enredaderas las colinas andaluzas de sus pómulos y el valle trémulo de su boca. Salta su garganta hacia afuera pidiendo la navaja lunada de aguas filosas. Cortádsela. De norte a sud. De este a oeste. Dejad volar la cabeza, la cabeza sola, herida de ondas marinas negras... Y de caracolas de sátiro que le caen como campánulas en la cara de máscara antigua. Apagadle la voz de madera, cavernosa, arrebujada en las catacumbas nasales. Libradlo de ella, y de sus brazos dulces, y de su cuerpo terroso. Forzadle sólo, antes de lanzarlo al espacio, el arco de las cejas hasta hacerlos puentes del Atlántico, del Pacífico... Por donde los ojos, navíos extraviados, circulen sin puertos ni orillas...
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Retrato de garcía lorca
Salta la palabra adelante del pensamiento adelante del sonido la palabra salta como un caballo adelante del viento como un novillo de azufre adelante de la noche se pierde por las calles de mi cráneo en todas partes las huellas de la fiera en la cara del árbol el tatuaje escarlata en la frente del torreón el tatuaje de hielo en el **** de la iglesia el tatuaje eléctrico sus uñas en tu cuello sus patas en tu vientre la señal violeta el tornasol que gira hasta el blanco hasta el grito hasta el basta el girasol que gira como un ay desollado la firma del sin nombre a lo largo de tu piel en todas partes el grito que ciega la oleada negra que cubre el pensamiento la campana furiosa que tañe en mi frente la campana de sangre en mi pecho la imagen que ríe en lo alto de la torre la palabra que revienta las palabras la imagen que incendia todos los puentes la desaparecida en mitad del abrazo la vagabunda que asesina a los niños la idiota la mentirosa la incestuosa la corza perseguida la mendiga profética la muchacha que en mitad de la vida me despierta y me dice acuérdate
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Disparo
Marineros, ¿por qué le dais a la tierra lo que no es suyo y se lo quitáis al mar? ¿Por qué le habéis enterrado, marineros, si era un soldado del mar? Su frente encendida, un faro; ojos azules, carne de iodo y de sal. Murió allá arriba, en el puente, en su trinchera, como un soldado del mar; con la rosa de los vientos en la mano deshojando la estrella de navegar. ¿Por qué le habéis enterrado, marineros? ¡Y en una tierra sin conchas! ¡¡En la playa negra!! ... Allá, en la ribera siniestra del otro mar; ¡Nueva York! -piedra, cemento y hierro en tempestad-. Donde el ojo ciclópeo del gran faro que busca a los ahogados no puede llegar; donde se acaban las torres y los puentes; donde no se ve ya la espuma altiva de los rascacielos; en los escombros de las calles sórdidas que rompen en el último arrabal; donde se vuelve la culebra sombría de los elevados a meterse otra vez en la ciudad... Allí, la arcilla opaca de los cementerios, marineros, allí habéis enterrado al capitán. ¿Por qué le habéis enterrado, marineros, por qué le habéis enterrado, si murió como el mejor capitán, y su alma -viento, espuma y cabrilleo- está ahí, entre la noche y el mar...?
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Elegía
Ahora ya es tarde. Quisimos tocar con las pobres manos el prodigio. Ahora ya es tarde: sabemos. (No supimos lo que hacíamos). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado. Nos retiene, sin remedio, en su recinto). Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Ahora ya es tarde. Se apaga el mundo recién nacido. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. Miro la llama. ¿Quién nos mandó tocar su centro encendido? Al fuego se le posee con los ojos. (Ni sus hijos pueden tocarlo). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Sabemos. El terso sueño se ha roto. Ya no hay caminos. Desamparados tendemos puentes de espíritu a espíritu. También el cuerpo quería romper su lastre infinito. Las almas a su través se buscaban. Se han hundido para siempre. No se encuentran para siempre. No se encuentran las almas. Ya se ha cumplido lo fatal. Sabemos. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Las almas se han marchitado sobre los cuerpos marchitos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. El fino vidrio de la paz se rompe deseando. (Como el río, sólo se para y descansa cuando deja de ser río). Prisa por llegar. Candentes avideces. Rojo vino en el que los vencedores se igualan a los vencidos. Oh, cuánta desolación. Qué caída en el vacío. Oigo al otoño ventoso tañer su cuerno amarillo. Aroma de oro dorando aroma de tierra. Piso la tierra. Miro la tierra hermosa... Torno a lo mío: cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado). Todo en torno es lo mismo y no es lo mismo. Se han borrado para siempre caminos, muchos caminos. Y estamos solos. De pronto nada parece tranquilo. Nuestra voz suena a voz de otros que jamás han existido. Y se cierra todo. Y todo dejando de ser sencillo. Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Y no hay caminos. Y no hay caminos. Y no hay caminos
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Untitled
Ahora ya es tarde. Quisimos tocar con las pobres manos el prodigio. Ahora ya es tarde: sabemos. (No supimos lo que hacíamos). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado. Nos retiene, sin remedio, en su recinto). Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Ahora ya es tarde. Se apaga el mundo recién nacido. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. Miro la llama. ¿Quién nos mandó tocar su centro encendido? Al fuego se le posee con los ojos. (Ni sus hijos pueden tocarlo). Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Sabemos. El terso sueño se ha roto. Ya no hay caminos. Desamparados tendemos puentes de espíritu a espíritu. También el cuerpo quería romper su lastre infinito. Las almas a su través se buscaban. Se han hundido para siempre. No se encuentran para siempre. No se encuentran las almas. Ya se ha cumplido lo fatal. Sabemos. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Las almas se han marchitado sobre los cuerpos marchitos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Ya no hay caminos. Cuando nada se desea todo se posee. El fino vidrio de la paz se rompe deseando. (Como el río, sólo se para y descansa cuando deja de ser río). Prisa por llegar. Candentes avideces. Rojo vino en el que los vencedores se igualan a los vencidos. Oh, cuánta desolación. Qué caída en el vacío. Oigo al otoño ventoso tañer su cuerno amarillo. Aroma de oro dorando aroma de tierra. Piso la tierra. Miro la tierra hermosa... Torno a lo mío: cuando nada se desea todo se posee. (El círculo se ha cerrado). Todo en torno es lo mismo y no es lo mismo. Se han borrado para siempre caminos, muchos caminos. Y estamos solos. De pronto nada parece tranquilo. Nuestra voz suena a voz de otros que jamás han existido. Y se cierra todo. Y todo dejando de ser sencillo. Ángeles soberbios. Ángeles ciegos. Ángeles malditos. Y no hay caminos. Y no hay caminos. Y no hay caminos
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Por los puentes de Zamora, sola y lenta, iba mi alma. No por el puente de hierro, el de piedra es el que amaba. A ratos miraba al cielo, a ratos miraba al agua. Por los puentes de Zamora, sola y lenta, iba mi alma.
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Canción cinco
Amor, de grano a grano, de planeta a planeta, la red del viento con sus países sombríos, la guerra con sus zapatos de sangre, o bien el día y la noche de la espiga. Por donde fuimos, islas o puentes o banderas, violines del fugaz otoño acribillado, repitió la alegría los labios de la copa, el dolor nos detuvo con su lección de llanto. En todas las repúblicas desarrollaba el viento su pabellón impune, su glacial cabellera y luego regresaba la flor a sus trabajos. Pero en nosotros nunca se calcinó el otoño. Y en nuestra patria inmóvil germinaba y crecía el amor con los derechos del rocío.
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Soneto xxviii
es enorme la tristeza que un hombre una mujer pueden hacerse entre sí como enormes son esos dos pajaritos parados en la rama picoteándose y enorme es el mismo árbol con lluvias bajo el sol que se le ven en la cara ¿lloverá? ¿no lloverá? ¿cantarán los pajaritos esos mismos? ¿seguirá la enorme tristeza mandando creciendo como un lago o mar entre un hombre y una mujer? ¿volará la tristeza entre árbol y árbol? ¿como pasos solitarios en una habitación? ¿como madréporas por aire? ¿como tablones como puentes pero desolados desamados? una ramita ha caído en el lago y navega es enorme la tristeza que un hombre y una mujer pueden hacerse entre sí como enorme es la navegación de la ramita en el lago mojada de su propio coraje
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Corajes
Puentes: arcos de acero azul adonde vienen a dar su despedida los que pasan -por arriba los trenes, por abajo las aguas-, enfermos de seguir un largo viaje que principia, que sigue y nunca acaba. Cielos -arriba-, cielos, y pájaros que pasan sin detenerse, caminando como los trenes y las aguas. Qué maldición cayó sobre vosotros? Qué esperáis en la noche densa y larga con los brazos abiertos como un niño que muere a la llegada de su hermana? Qué voz de maldición pasiva y negra sobre vosotros extendió sus alas, para hacer que siguieran el viaje que no acaba los paisajes, la vida, el sol, la tierra, los trenes y las aguas, mientras la angustia inmóvil del acero se hunde más en la tierra y más la clava?
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Puentes
Al amor que rompí... Rompiste... ¡Rompimos! Construímos cerros y derribamos montañas Pedradas, o balas, hirientes medallas de honor clavándose en la fresca carne de mi pecho Brota la hirviente sangre, gota por gota, manchando el uniforme que porto con orgullo Intacto orgullo Mentiras y miedo Fachadas pulcras ocultan el deshecho interior Cobarde Egoísta petición haces... Yo cumplo Elevamos puentes para cruzar estrechos Palabras que el viento se lleva, convierte en huracán y azota de nuevo en mi contra En mi oído el estruendo del trueno que se estrella en mi mente Desbalance químico Apatía total Te levanto para volverte a tirar Me tiras para volverme a levantar Levantamos la voz y el corazón por los suelos recogiendo el polvo de la planta de nuestros pies descalzos callosos de tanto andar sobre cristales, clavos, carbones vivos Vivos, y nosotros muertos Al amor que rompí... Rompiste... ¡Rompimos! A ese amor imploro dame vida una vez más
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Feb 12, 2019
Feb 12, 2019 at 12:33 PM UTC
Al amor que rompí...
Se respira una brisa de tarjeta postal.¡Terrazas! Góndolas con ritmos de cadera. Fachadas que reintegran tapices persas en el agua. Remos que no terminan nunca de llorar.El silencio hace gárgaras en los umbrales, arpegia un pizzicato en las amarras, roe el misterio de las casas cerradas.Al pasar debajo de los puentes, uno aprovecha para ponerse colorado.Bogan en la Laguna, dandys que usan un lacrimatorio en el bolsillo con todas las iridiscencias del canal, mujeres que han traído sus labios de Viena y de Berlín para saborear una carne de color aceituna, y mujeres que sólo se alimentan de pétalos de rosa, tienen las manos incrustadas de ojos de serpiente, y la quijada fatal de las heroínas d'Annunzianas.¡Cuando el sol incendia la ciudad, es obligatorio ponerse un alma de Nerón!En los piccoli canali los gondoleros fornican con la noche, anunciando su espasmo con un triste cantar, mientras la luna engorda, como en cualquier parte, su mofletudo visaje de portera.Yo dudo que aún en esta ciudad de sensualismo, existan falos más llamativos, y de una erección más precipitada, que la de los badajos del campanile de San Marcos.
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Venecia
¡Qué serena va la quilla por el río de *** Suavidad y decisión, parece mano y cuchilla. Se pinta en tinta amarilla un pespunte luminoso, ya recto, ya tortuoso, de camarotes y puentes, y se adivinan las gentes con el rostro caviloso. Ya sobre el río abombado y entre sus remolcadores el barco pierde colores y luces lo iluminado. El crepúsculo ha aumentado y el humo ya es un penacho. El navío es sólo un cacho que se esfuma, que se va. Yo también me marcho ya, y era apenas un muchacho. Me voy entre altoparlantes, calesitas, farolillos, y gorriones, y grillos y el rodar de los rodantes. Todo es igualito que antes, la misma copa redonda, el agua cerúlea y honda, vigilantes, heladeros, y amoríos pasajeros perdidos bajo la fronda. ¿En dónde está mi cabeza tan rápida para ver el vuelo de una mujer o una estrellita que empieza? ¿Mi vértigo y mi pereza, y mi despreocupación? Cómo salta el corazón, y cómo late mi frente, y qué borroso el ambiente y mi ambo de confección.
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Últimas décimas de la costanera
No sólo el fofo fondo los ebrios lechos légamos telúricos entre fanales senos y sus líquenes no sólo el solicroo las prefugas lo impar ido el ahonde el tacto incauto solo los acordes abismos de los órganos sacros del orgasmo el gusto al riesgo en brote al rito ***** al alba con su esperezo lleno de gorriones ni tampoco el regosto los suspiritos sólo ni el fortuito dial sino o los autosondeos en pleno plexo trópico ni las exellas menos ni el endédalo sino la viva mezcla la total mezcla plena la pura impura mezcla que me merme los machimbres el almamasa tensa las tercas hembras tuercas la mezcla sí la mezcla con que adherí mis puentes
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La mezcla
<<Es que nace un mundo nuevo >> –Mundo Nuevo,Lila Downs y Alexis Puentes Si, lo puedo sentir en la forma que siento la rotación del planeta– Es verdad nace un mundo nuevo y descuelga frases antiguas, y surge como contrincante con su paz permutando toda las previas formas de comprender y operar con algo más lleno más bello viene erradicando fronteras y con su amor deshaciendo los límites impuestos por un mundo viejo lleno de miedo miedo de vivir miedo de morir miedo del infierno miedo de no ser suficiente miedo de escasez Miedo Se muere todo esto que perpetua el medio y nace uno mundo nueve un mundo lleno de amor donde solo su calidez impeliera y naturalmente desde nuestras entrañas surja y no necesita que tú lo llames este mundo viene entre nos mira las criaturas las flores los peces y los niños ellos son el mundo nuevo igual que tú y desde adentro toma sus manos   tu costado tu vida y tú ser es que somos el mundo nuevo
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Mar 11, 2021
Mar 11, 2021 at 8:35 PM UTC
Nace un mundo nuevo
Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, donde empiezan tus ojos y termina las sombra. Y allá, bajos los puentes, iba cantando el río la inquietud que se olvida y el dolor que se nombra. Vivir es una ciencia, pero amar es un arte; y, puesto que quien ama va viviendo su muerte, nadie sabrá que un día te besé sin besarte, ni que te he poseído también, sin poseerte. Y supe que la nieve puede ser una brasa, aquella tibia noche de silencio y de seda, y que, antes que una nube fugitiva que pasa quiero ser en tu vida la raíz que se queda. Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, y la luna crecía, como si nos mirara, mientras junto a nosotros iba cantando el río todo lo que callábamos bajo la noche clara. El amor, que embellece todas las cosas bellas, sobrevive a las culpas, no a los reproches; y yo seré en tu vida como son las estrellas, que durarán brillando lo que duren las noches... Y amaré en tu sonrisa todo lo que tú amas, para que tus recuerdos se unan a mis olvidos, al igual que esos árboles que enlazaron sus ramas, y que unidos florecen hasta morir juntos. Es dulce ir en la noche con tu sueño y mi sueño y sentir que mí mano te besa si te toca; y es grande esta ternura de sentirse pequeño, cuando el sueño termina donde empieza tu boca. Y ver crecer la noche temblorosa de frío, en esta sofocante plenitud del verano, oyendo el melancólico monólogo del río que dice dulcemente lo que callas en vano. Y luego estar contento y a la vez triste, viendo pasar el agua sin que nunca este ausente, mujer que estas conmigo después que ya te fuiste, pues te vas y te quedas, igual que la corriente.
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Segundo poema del río
Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, donde empiezan tus ojos y termina las sombra. Y allá, bajos los puentes, iba cantando el río la inquietud que se olvida y el dolor que se nombra. Vivir es una ciencia, pero amar es un arte; y, puesto que quien ama va viviendo su muerte, nadie sabrá que un día te besé sin besarte, ni que te he poseído también, sin poseerte. Y supe que la nieve puede ser una brasa, aquella tibia noche de silencio y de seda, y que, antes que una nube fugitiva que pasa quiero ser en tu vida la raíz que se queda. Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, y la luna crecía, como si nos mirara, mientras junto a nosotros iba cantando el río todo lo que callábamos bajo la noche clara. El amor, que embellece todas las cosas bellas, sobrevive a las culpas, no a los reproches; y yo seré en tu vida como son las estrellas, que durarán brillando lo que duren las noches... Y amaré en tu sonrisa todo lo que tú amas, para que tus recuerdos se unan a mis olvidos, al igual que esos árboles que enlazaron sus ramas, y que unidos florecen hasta morir juntos. Es dulce ir en la noche con tu sueño y mi sueño y sentir que mí mano te besa si te toca; y es grande esta ternura de sentirse pequeño, cuando el sueño termina donde empieza tu boca. Y ver crecer la noche temblorosa de frío, en esta sofocante plenitud del verano, oyendo el melancólico monólogo del río que dice dulcemente lo que callas en vano. Y luego estar contento y a la vez triste, viendo pasar el agua sin que nunca este ausente, mujer que estas conmigo después que ya te fuiste, pues te vas y te quedas, igual que la corriente.
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