"armadura" poems
Nas angústias nobres e sonolentas em que se tudo se fecha e acaba,
As areias, as pedras das vinhas feitas do nada.
O sopro agrestes das vides refinadas pela tua coragem,
Voltamos ao Douro e á tua imagem.
Penduro minha mágoa na armadura de uma videira,
Nas entranhas de meu ser e junto á cabeceira.
Deus deu-me uma materialidade sem sentido,
Grito do amor e do gemido.
As pedras das calçadas que amaste até demais,
O chilrear que já não ouves dos pardais.
Eu sei que meu pai está no paraíso,
Tem Deus como Abrigo.
Cordiais Cumprimentos.
Victor Marques
Oct 19, 2010
Oct 19, 2010 at 2:52 AM UTC
A caída do tempo esmera-se no cuidado
Sonho que em câmara lenta a minha alma não se magoa
e a mágoa não se torna superior à vontade de viver
Por fim, desisto
Não acredito mais nas palavras que digo
Não tenho já certeza se vivo a sonhar
Ou se simplesmente gosto de me arrastar por entre a multidão
A sorrir, a mentir
Disseram-me um dia que partiria, sim
Mas que sozinha não iria a nenhures
Verdade
Tenho uma constante obsessão amarrada à perna
E cada passo que dou sinto a tonelada desse vazio
E os dois metro que ando entre o chão e o chão
São quilómetros na vida real
Que irreal 'e
Sinto a pedras na descida, mas não me magoam
São menos duras que a armadura que me venderam
E pregada esta já ao corpo está
Nada sinto
Nada quero sentir
Apenas jazo no poder do iniquo
Que diz-se Mundo
Que digo Inferno
O amor que tenho por vos faz-me ir devagar
Mas a raiva que sinto do estrume que sois
Apressa-me na descida
Sinto que equivocada estou com o Mundo que não me quer
E sei que ao rápido descer, rápido vou saber
Onde o futuro me leva
Me carrega
O medo que tenho de me trazer ao inicio do Tempo 'e muito
Mas o pavor de so nascer uma vez corroí-me os tímpanos.
Partem todos os que amo e vejo-os ao longe
Imagino se perto estivessem
Não conseguiria respirar o pouco ar que tenho
E se choro e agonizo
'e por este amor que me queria grande e forte
Mas que fraca me pôs no chão
Não julgarei ninguém ao querer cair
A paisagem 'e bonita e ao longe desfocada fica
Sentimos a analgesia de não se ser ninguém
Vem devagar, não me apresses o timbre
Afinal acredito em mim, acho que sempre acreditei
Apenas estava apagada na tua sombra
Que em cativeiro me deixava a alma
Amei-te como o Amor sente
Amo-te como a dor ama
E embora me empurres para baixo da ribanceira
Sorrio e minto
Para te ver feliz em cima da minha cabeça
Como sempre estiveste
Como sempre te deixei estar.
Jul 7, 2012
Jul 7, 2012 at 9:03 PM UTC
Siento el peso de este mundo en mi cabeza. Y no sé si en algún momento de mi vida fui.
Si viviera yo en una edad oscura, si obedeciera yo a un ínclito rey, a una palabra suprema, al poder de dios, entonces yo caminaría en el relieve bajo el mar. Y sería perfecta porque existiría para pelear guerras santas y salvar vírgenes raptadas.
Sería perfecta y no tendría miedo.
Estaría yo forjada desde el principio con una lanza en la mano y el yelmo en la cabeza. Sería un caballero de ilustres tierras, de ilustres logros.
Los tiempos modernos, sin embargo, me han despojado de un destino glorioso.
No tengo nada más que incertidumbre. No tengo un nombre que sea mío. No poseo títulos ni tesoros ganados.
No soy nada más que una armadura vacía. Y el paso del tiempo me oxida las articulaciones.
¿A dónde pueden huir las almas guerreras? ¿A qué rey acudo para prometerle fidelidad?
No hay aspiraciones nobles en este mundo. Me tengo que armar de pedazos rotos, de rituales inútiles. Mi escudo es un libro de hojas muy blandas. Mi vestido es de hilos muy ligeros. Jamás he visto vestíbulos de grandes castillo, jamás he añorado el amor de una hermosa señora, jamás he clavado flechas en el corazón de un dragón.
¿Qué soy entonces?
Si no soy lo que quiero, ¿qué es esto que respira y que duele y que se lastima los nudillos de las manos de tanto golpear las puertas?
Las puertas no abren. No sé si algún día abrirán. Mis sueños están formados con la intención de atravesarlas. Mis manos están hechas para esgrimar famosas espadas.
Y no tengo nada. Y no tengo nada que no sea invisible.
La armadura que soy yo no es nada más que la promesa de la armadura. Y mi voz metálica es la promesa de la voz.
Y no sé yo si soy.
Feb 1, 2013
Feb 1, 2013 at 2:49 PM UTC
Hoje enquanto dormia, sonhei que num jardim vivia,
Ouvia os pássaros, cantar lindas canções, com ternura,
Sentia-se a água da chuva correr sem sua armadura,
As flores eram verdes, como os sonhos, de pura lixivia!
Lavaram-se as vestes, lavaram-se as mãos, enquanto sonhava
Quando acordei pela manha do costume cheia de sonhos,
Percebi que se tinha tornado uma rotina ser feliz e eu amava,
Amava incansavelmente seus olhos, via o coração aos quadradinhos!
Quadros pintados nas paredes de casa cheio de nossas recordações,
Hoje, era senão mais um dia, onde pintava na tela nossas emoções,
Aquilo que começou num passeio descalço junto da lagoa vazia,
Formava agora na parede de casa retractos de uma família que crescia!
Peguei depois na espátula da minha vida, peguei-a de nova na mão,
Olhei-a nos olhos, senti-lhe as formas e apertei-a ali junto ao coração,
Em tempos atrás deixei-te fugir, deixei-te viver e crescer longe de mim,
Mas hoje, e agora, para sempre, te quero ter aqui, até aquilo que é o fim!
Quando à noite me for deitar, só quero acordar para te olhar o rosto,
Porque os sonhos, por mais belos e lindos, mesmo de nos encantar,
Não se comparam sequer a tudo aquilo que tu na vida me fazes amar!
Autor: António Benigno
Código de autor: 2013.08.29.02.17
Aug 31, 2013
Aug 31, 2013 at 4:53 AM UTC
La calva prematura
brilla sobre la frente amplia y severa;
bajo la piel pálida tersura
se trasluce la fina calavera.
Mentón agudo y pómulos marcados
por trazos de un punzón adamantino;
y de insólita púrpura manchados
los labios que soñara un florentino.
Mientras la boca sonreír parece,
los ojos perspicaces,
que un ceño pensativo empequeñece,
miran y ven, profundos y tenaces.
Tiene sobre la mesa un libro viejo
donde posa la mano distraída.
Al fondo de la cuadra, en el espejo,
una tarde dorada está dormida.
Montañas de violeta
y grasientos breñales,
la tierra que ama el santo y el poeta,
los buitres y las águilas caudales.
Del abierto balcón al blanco muro
va una franja de sol anaranjada
que inflama el aire, en el ambiente obscuro
que envuelve la armadura arrinconada.
979
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
931
Yo no tropiezo con la piedra,
Yo me tire de cabeza
Al parecer de piedra
están hechas mis fortalezas.
Me tire y lo hice sin pensar
he dejado el alma cementada en tantas varadas;
en paradas de autobús
en un tren que iba en vía contraria
en la contrariedad de mi alma
en piedras que se desmoronaban al soplarlas
en castillos de ensueños
en los sueños de algún abrazo nervioso
en el añoro del abrazo de un hombre que nunca me quiso,
en fin, me he quedado en tantas partes.
Me he quedado en tantas partes
y por arrojarme a la aventura,
a veces encontrando infortuna.
Llegue a ver un cielo con mil lunas,
vi alguna vez, como la bruma disfrutaba de mi amargura,
la presura maduraba mi armadura
mis cordilleras le pesaban a mi cintura
y me quede en majadas cobrizas
mi sonrisa convertida en ceños mórbidos
y los rizos de mi juventud quedaron en
los ejes verticales del camino donde deje tantas cosas..,
He dejado mi alma en tantas partes,
en los estancados cuentos de mi espíritu,
En historias incompletas, pero con finales,
En la finalidad del poema que logró su ultimo verso.
En los versos que se esconden en mi corazón
pero rehúsan manifestarse en el librillo.
He dejado mi alma en tantas partes
En las librerías de viejos amores
En viejos paisajes y conucos de amapolas
En las olas de mares que nunca he buceado
En el bullicio de mis pensamientos atronados
En noches y días sin tarde
porque fue a veces, tardía mi llegada
y al llegar realizar, que en fin…
Me quede en tantas partes.
LeydisProse
10/11/2018
https://m.facebook.com/LeydisProse//
Oct 11, 2018
Oct 11, 2018 at 7:33 PM UTC
Yo también...
¡Sí! Yo tengo
-¿por qué no confesarlo?-
un pequeño fantasma,
un duende de familia.
No vaya a suponerse que mi pequeño duende
sea un fantasma hierático,
espectral,
de castillo;
uno de esos fantasmas que arrastran el espanto
entre viejas panoplias
y gritos coagulados,
o delatan incestos
dentro de una armadura.
cuando el silencio calza las funerarias mallas
con que a Hamlet le place pasearse entre las tumbas.
Mi fantasma es doméstico,
recatado,
apacible.
Jamás le he sorprendido actitudes de almena,
ni lo he visto hospedarse
en la caja de un péndulo,
para que sus entrañas se pueblen de latidos.
Cotidiano,
tranquilo,
modesto,
de bolsillo,
mi pequeño fantasma
no ahuyenta los retratos,
ni adopta almas de piedra
o heráldicas posturas.
Tal cual es,
sin embargo,
engalana mis noches
y es el único lujo de mis horas vacías.
Ya sé que con frecuencia revuelve mis papeles,
esconde alguna carta,
empaña mis anteojos,
me humilla al obligarme
a buscar los gemelos debajo de la cómoda,
me esconde la boquilla;
pero es él quien mitiga la fiebre del insomnio,
quien impide que pierdan el compás las canillas,
quien oprime las llagas de las puertas pintadas
y conforta el silencio,
la soledad,
el frío,
al pasear por los cuartos
su incorpórea presencia de fantasma benigno,
de duende que vigila
las sombras
y los ruidos.
808
Abri agora a porta
Realidade
passei para o outro lado
tento...
tento desesperadamente,
em frente
uma selva
viagens
passado inexistente
renasci agora das cinzas.
Envolto na armadura
debato-me contra o
mistério
dos poderes ocultos.
Tudo isto não tem nexo
desde o princípio
onde juntos cavalgámos
Agora
Viajo
só e triste
tento alcançar o poder dos espíritos
e seguir os rituais da natureza.
O Xamane erguesse
e proclama o novo estado de espírito.
O Rei olha-me
surge espanto
só
benfeitor, mal amado
choro.
May 11, 2014
May 11, 2014 at 2:11 PM UTC
Sonhar um sonho impossível
levar a tristeza da partida
escaldar de uma possível febre
partir para onde ninguém parte
amar até
amar, mesmo demasiado, mesmo mal,
tentar, sem forças e sem armadura,
aguardar o céu
pouco me importa as minhas chances
pouco me importa o tempo
ou a minha desesperança
e depois lutar todos os dias
sem questionar nem responder
e amaldiçoar
por agora uma palavra de amor
eu não sei se serei esse herói
mas o meu coração será tranquilo
se as vilas se encherem de azul.
Mar 1, 2014
Mar 1, 2014 at 3:42 PM UTC
Puede ajustarse al pecho coraza férrea y dura;
puede regir la lanza, la rienda del corcel;
sus músculos de atleta soportan la armadura...
pero el busca en las bocas rosadas leche y miel.Artista, hijo de Capua, que adora la hermosura,
la carne femenina prefiere su pincel;
y en el recinto oculto de tibia alcoba oscura
agrega mirto y rosas a su triunfal laurel.Canta de los oaristis el delicioso instante,
los besos y el delirio de la mujer amante,
y en sus palabras tiene perfume, alma, color.Su ave es la venusina, la tímida paloma.
Vencido hubiera en Grecia, vencido hubiera en Roma,
en todos los combates del arte o del amor.
625
Ya desde Singapur olía a opio.
El buen inglés sabía lo que hacía.
En Ginebra tronaba
contra los mercaderes clandestinos
y en las Colonias cada puerto
echaba un tufo de humo autorizado
con numero oficia! y licencia jugosa.
El gentleman oficial de Londres
vestido de impecable ruiseñor
(con pantalón rayado y almidón de armadura)
trinaba contra el vendedor de sombras,
pero aquí en el Oriente
se desenmascaraba
y vendía el letargo en cada esquina.
Quise saber. Entré. Cada tarima
tenía su yacente,
nadie hablaba, nadie reía, creí
que fumaban en silencio,
Pero chasqueaba junto a mí la pipa
al cruzarse la llama con la aguja
y en esa aspiración de la tibieza
con el humo lechoso entraba al hombre
una estática dicha, alguna puerta lejos
se abría hacia un vacío suculento:
era el opio la flor de la pereza,
el goce inmóvil,
la pura actividad sin movimiento.
Todo era puro o parecía puro,
todo en aceite y gozne resbalaba
hasta llegar a ser sólo existencia,
no ardía nada, ni lloraba nadie,
no había espacio para los tormentos
y no había carbón para la cólera.
Miré: pobres caídos,
peones, coolies de ricksha o plantación,
desmedrados trotantes,
perros de calle,
pobres maltratados.
Aquí, después de heridos,
después de ser no seres sino pies,
después de no ser hombres sino brutos de carga,
después de andar y andar y sudar y sudar
y sudar sangre y ya no tener alma,
aquí estaban ahora,
solitarios,
tendidos,
los yacentes por fin, los pata dura:
cada uno con hambre había comprado
un oscuro derecho a la delicia,
y bajo la corola del letargo,
sueño o mentira, dicha o muerte, estaban
por fin en el reposo que busca toda vida,
respetados, por fin, en una estrella.
883
Cuando la tierra llena de párpados mojados
se haga ceniza y duro aire cernido,
y los terrones secos y las aguas,
los pozos, los metales,
por fin devuelvan sus gastados muertos,
quiero una oreja, un ojo,
un corazón herido dando tumbos,
un hueco de puñal hace ya tiempo hundido
en un cuerpo hace tiempo exterminado y solo,
quiero unas manos, una ciencia de uñas,
una boca de espanto y amapolas muriendo,
quiero ver levantarse del polvo inútil
un ronco árbol de venas sacudidas,
yo quiero de la tierra más amarga,
entre azufre y turquesa y olas rojas
y torbellinos de carbón callado,
quiero una carne despertar sus huesos
aullando llamas,
y un especial olfato correr en busca de algo,
y una vista cegada por la tierra
correr detrás de dos ojos oscuros,
y un oído, de pronto, como una ostra furiosa,
rabiosa, desmedida,
levantarse hacia el trueno,
y un tacto puro, entre sales perdido,
salir tocando pechos y azucenas, de pronto.
Oh día de los muertos! oh distancia hacia donde
la espiga muerta yace con su olor a relámpago,
oh galerías entregando un nido
y un pez y una mejilla y una espada,
todo molido entre las confusiones,
todo sin esperanzas decaído,
todo en la sima seca alimentado
entre los dientes de la tierra dura.
Y la pluma a su pájaro suave,
y la luna a su cinta, y el perfume a su forma,
y, entre las rosas, el desenterrado,
el hombre lleno de algas minerales,
y a sus dos agujeros sus ojos retornando.
Está desnudo,
sus ropas no se encuentran en el polvo,
y su armadura rota se ha deslizado al fondo del infierno,
y su barba ha crecido como el aire en otoño,
y hasta su corazón quiere morder manzanas.
Cuelgan de sus rodillas y sus hombros
adherencias de olvido, hebras del suelo,
zonas de vidrio roto y aluminio,
cáscaras de cadáveres amargos,
bolsillos de agua convertida en hierro:
y reuniones de terribles bocas
derramadas y azules,
y ramas de coral acongojado
hacen corona a su cabeza verde,
y tristes vegetales fallecidos
y maderas nocturnas le rodean,
y en él aún duermen palomas entreabiertas
con ojos de cemento subterráneo.
Conde dulce, en la niebla,
oh recién despertado de las minas,
oh recién seco del agua sin río,
oh recién sin arañas!
Crujen minutos en tus pies naciendo,
tu **** asesinado se incorpora,
y levantas la mano en donde vive
todavía el secreto de la espuma.
529
Por la sierra, una tarde, pasaba el Campeador.
El sol despertaba su flamígera flor,
y bruñía la púrpura de su esplendor postrero
en la resplandeciente coraza del guerrero.
El oro lo cubría de la frente a los pies:
su escarcela era de oro, y era de oro su arnés,
y un rubí granadino de adorno en la visera,
resplancedía menos que su mirada fiera.
Soberbiamente erguido con marcial bizarría,
no encontrando adversarios ¡con el Sol se batía!
Los pastores en lo alto de las altas montañas,
al ver pasar al héroe de las rudas hazañas
envuelto en su leyenda de osadía y estrago,
entre sí murmuraban: "Es el Cid, o es Santiago".
Pues con el fanatismo que infunde la victoria
unían los dos nombres en una misma gloria.
Así, lento, magnífico, arrogante y severo,
iba por los caminos el radiante viajero,
cuando oyó que del fondo de un barranco surgía
la ronca y débil súplica de una voz de agonía.
Y allí, tendido en tierra, vio un monstruo repugnante
de agarrotadas manos y roído semblante:
Un leproso.
De súbito, el corcel de Rodrigo
se encabritó: Tan sórdido y horrible era el mendigo,
que temió el noble bruto contaminar sus cascos
con rozar solamente aquel montón de ascos.
Con un gesto magnánino, el guerrero español,
inclinado su bélico penacho tornasol,
le ofrece al miserable todo lo que le queda:
una moneda de oro y un ademán de seda.
Y entonces, al llameante resplandor del ocaso,
con incrédulos ojos y vacilante paso,
aquella gusanera viviente se incorpora,
y cae de rodillas pesadamente, y llora....
Allí, en aquel oscuro recodo del camino,
lo maldijo una anciana, lo apedreó un campesino,
le fue negada el agua, le fue negado el pan,
y soportó en silencio la injuria y el desmán;
y ahora un caballero de luciente armadura
caritativamente consuela su amargura
sin temer el contagio de su inmunda dolencia,
y le ofrece a sus llagas una flor de clemencia.
Y el monstruo, en un impulso brutalmente sincero,
posa sus labios pútridos sobre el guante de acero.
El paladín lo mira sin desdén, sin temor,
sin cólera: ¡Por algo es el Cid Campeador!
Inmóvil y benigno en su dádiva inmensa,
el gran Rodrigo Díaz de Vivar algo piensa:
¿Qué sentimientos laten bajo su coraza?
De repente, con suave firmeza, lo rechaza;
contempla largamente aquel escombro humano,
se arranca el guantelete... ¡y le tiende la mano!
523
Creo conocerlo
Un guerrero indomable
con un corazón inquieto,
un niño travieso extraviado
en los intentos del que tiene
que florecer con apresura.
Un hombre incansable
con una coraza dura,
con una mirada llena de complicidad,
de ternura, de lujuria,
de un pasado que quiere entregarse a su futuro
sin tener que revivir las heridas de su presente.
Un hombre insaciable,
que ensombrece los débiles rayos del sol
ante la intensidad que él transfiere.
Con una luz que ofusca, con la cara lacerada
evidenciando todas la batallas avaluadas en su cara.
La anarquía su guía de vida,
algunos les llaman El Bohemio,
otros bisoño, yo le llamo El Solitario.
Él ante nadie se rinde, o, completamente se entrega,
a nadie le pertenece, pero su mirada su soledad despliega;
ese deseo de tener la dicha de quien mire más allá de su armadura,
de quien reconozca su alma, de quien no quisiese blanquear sus manchas.
Él quiere en una mirada encontrar calma,
caminar juntos el trayecto sin fechas de ruina
pero entregarse paz en cada prueba, sin perder .
No sé por qué se tanto de él,
porque siento tanta afinación por su ser,
porque siento sus heridas en mi piel,
y, sus manchas las he visto en algún
espejo donde alguna vez me mire.
No sé por qué me estremece su mirada,
porque siento conocerlo,
porque siento necesidad de protegerlo,
él no es mío y nunca le he pertenecido,
No sé………………………………………………….
talvez lo recuerda mi alma de alguna otra vida.
LeydisProse
1/31/2018
https://m.facebook.com/LeydisProse/
Jan 31, 2018
Jan 31, 2018 at 6:16 PM UTC
Quiero irme lejos
A algún pequeño departamento en un 5to piso
Cuatro paredes de ladrillos que me vigilen
Sin calefacción y el frío tocando todo,
Un colchón volador que jamás abandona el piso
Silencio que sirve de abrigo
Junto a los restos de una pizza de hace dos días.
Sostén junto a la esquina desde hace un mes al igual que los platos si lavar
Cigarros asesinados una vez más tratando de vencer mi ansiedad.
Pintura seca y letras escritas sin cesar.
Por la ventana se ve caer constante la lluvia
Haciendo recreación de mis ojos cada noche desde hace un tiempo atrás.
Mi cobija que sirve como armadura
Contra todo aquello que no puedo controlar
Uñas al mínimo,
La depresión gana de nuevo.
Mis bolsillos en 0,
Justo como mis amigos.
Mis sueños atacan, y los dejo jugar a su manera llevándome de un lado a otro
Entrando y saliendo de pesadilla a pesadilla
De realidad a realidad
Recuerdos que queman cuan licor amargo un viernes por la noche.
Notas escritas y mensajes sin borrar
Llamadas perdidas que nunca deseo contestar
Cosas filosas ocultas
Ya que jamás sabes hasta dónde serás capaz de llevar todo este circo
Y eso está bien,
Realmente estoy feliz aquí
En mi pequeño castillo de papel
Que se sacude cada vez que gimo
Cada vez que me levanto gritando
Con cada nota de placer auto creado
En mis pequeñas cuarto paredes.
Sep 8, 2017
Sep 8, 2017 at 8:28 PM UTC
Desde su sueño el hombre ve al gigante
de un sueño que soñado fue en Bretaña
y apresta el corazón para la hazaña
y le clava la espuela a Rocinante.
El viento hace girar las laboriosas
aspas que el hombre gris ha acometido.
Rueda el rocín; la lanza se ha partido
y es una cosa más entre las cosas.
Yace en la tierra el hombre de armadura;
lo ve caer el hijo de un vecino,
que no sabrá el final de la aventura
y que a las Indias llevará el destino.
Perdido en el confín de otra llanura
se dirá que fue un sueño el del molino.
407
Adelante, le dije,
y entró el buen caballero
de la muerte.
Era de plata verde
su armadura
y sus ojos
eran
como el agua marina.
Sus manos y su rostro
eran de trigo.
Habla, le dije, caballero
Jorge,
no puedo
oponer sino el aire
a tus estrofas.
De hierro y sombra fueron,
de diamantes
oscuros
y cortadas
quedaron
en el frío
de las torres
de España,
en la piedra, en el agua,
en el idioma.
Entonces, él me dijo:
«Es la hora
de la vida.
Ay
si pudiera
morder una manzana,
tocar la polvorosa
suavidad de la harina.
Ay si de nuevo
el canto…
No a la muerte
daría
mi palabra…
Creo
que el tiempo oscuro
nos cegó
el corazón
y sus raíces
bajaron y bajaron
a las tumbas,
comieron
con la muerte.
Sentencia y oración fueron las rosas
de aquellas enterradas
primaveras
y, solitario trovador,
anduve
callado en las moradas
transitorias:
todos los pasos iban
a una solemne
eternidad
vacía.
Ahora
me parece
que no está solo el hombre.
En sus manos
ha elaborado
como si fuera un duro
pan, la esperanza,
la terrestre
esperanza».
Miré y el caballero
de piedra
era de aire.
Ya no estaba en la silla.
Por la abierta ventana
se extendían las tierras,
los países,
la lucha, el trigo,
el viento.
Gracias, dije, don Jorge, caballero.
Y volví a mi deber de pueblo y canto.
414
¡Haz grabar en tu arco de austera arquitectura,
Triunfador! una fila de bárbaros vencidos,
Una flota cautiva, jefes al yugo uncidos,
Espolones y proas, y trozos de armadura.
Y bien de Anco desciendas o de familia oscura,
Queden tu nombre ilustre y hechos esclarecidos
En los bajorrelieves hondamente esculpidos,
Para que así, tu fama, pase a la edad futura.
El Tiempo ya ha blandido su arma fatal. ¿O esperas
Que eternamente vivan hazañas pasajeras?
La yedra vil, trofeos cubre en que el hombre fía.
Y en pedazos de mármol, en donde tu radiante
Gloria la yedra oculta, tal vez su hoz cortante
Un segador de Samnio verá mellada un día.
323
The cloak we wear surrounds us,
And keeps us out of harm,
It clothes and it protects us,
From every fear and qualm.
Yet as it keeps the world out,
It holds the darkness in,
A cold embrace that spreads out,
And scars our broken skin.
Once donned it won’t release us,
A captive in our mind,
It keeps our feelings from us,
Impossible to find.
Feb 28, 2020
Feb 28, 2020 at 6:51 AM UTC