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"ambas" poems
Me gustaría verme ante tus ojos, no a través de ellos… Siempre es peligroso verse reflejado en pupilas llenas de vida. Creo fervientemente que Medea nunca pensó en la percepción de Jasón, De la misma manera en que a Medusa jamás cavilo el posible último pensamiento de Perseo, Pero ambas fueron presa de la excitación que produce encontrarse bella y entera. Cuando tus faltas se encuentran a la vista de todos, es difícil no ser consciente de que el castigo de los dioses se encuentra en la transfiguración de lo que yace dentro; cada cabello poseía voluntad propia, esencia que explota ante la contemplación. Los dioses son crueles y los héroes eternos, Aunque ya todos conocemos como termina la historia, no dejo de pensar que lo que Atena porta con orgullo es el más bello relato de amor; El cuento del ser humano que se encontró a sí mismo en la imagen pétrea del presente, no en el recuerdo del pasado atesorado ni en el ente que vive en la percepción de los demás… A lo que quiero llegar, es que de la misma manera te amé, aunque en el momento no tuve las palabras precisas ni el valor para decirlo … pero chance a estas alturas del partido Esteno este orgullosa de mi
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Jul 26, 2015
Jul 26, 2015 at 11:06 PM UTC
A destiempo
A vida, há não sei dizer quanto tempo, Tem-se mostrado uma interminável batalha. Conseguir ouvir a razão sem abafar o sentir Conseguir sentir sem por ele ser consumida Inteiramente. Não quero mais escrever poesia de guerra Nem fazer da poesia uma guerra de amor Só vale o que eu deixar que valha. E escrevo-o aqui, as desculpas de merda não valem Nem valeriam se fossem desculpas muitíssimo boas Se estou a perder a cabeça vou atrás dela e Encaixo-a de novo no pescoço e Bato com ela nas paredes até tornar a funcionar Não a ajudo a ir. Não. Não quero continuar a perguntar-me à noite O que raio é que estou a fazer Que vida é esta que escolho e não vivo Que não vivo por a escolher incessantemente. Não se pode querer paz e respostas E por ambas querer nenhuma tenho Só a mim e ao silêncio que não deixo existir. Não quero. Não sei o que quero mas Não quero isto. Querer isto não Me deixa querer mais nada. Nem a mim. Especialmente a mim. E tenho que me querer a mim Antes de querer qualquer outra coisa.
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Jun 14, 2017
Jun 14, 2017 at 10:27 AM UTC
Poesia de Guerra
No se si te acuerdas cuando nos conocimos, porque a sinceridad, yo no me imagino que fue un día sin mayor relevancia de esos que pasan desapercibidos solo para agregarle mas tiempo al reloj yo, quizás sintiendo mi usual dosis de ansiedad tu, quizás gruñendo por algo sin importancia ambas ajenas a las aleaciones de los astros las jugadas del destino o cualquier otra estupidez con la que disfraza uno las salvajadas de la vida ni puta idea que ese día marcaría mi antes y después que tu mirada jamas dejaría de ser mi buenos días ni tus labios la única fuente para saciar mi sed en mi opinión, diría un día demasiado normal para desprender con tanta fuerza un alma, así que si logras recordarlo, te pido,  no me cuentes déjame el sabor a simpleza con la que una salvajada de la vida me regalo el mas bello amor - Custodio
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Jun 13, 2018
Jun 13, 2018 at 11:22 AM UTC
El día que te conoci
Sabés, vos sos como el amanecer. Sorprendente. Cada dia diferente pero, cada dia mas y mas bella. Sabés, la manera en que sol cuando sale Cada mañana de febrero cuarto a las 6, Describe de algún modo, lo linda que sos. Así como se que el sol saldrá, se lo linda que vos siempre serás. Lo increíble no es el hecho que se que ambas cosas son otorgadas, no. Lo increíble yace en que, asi como ningún amanecer es igual de encantador que el anterior, cada día te veo y te veo más y más fascinante. Sabés, solo hay algo en que ustedes difieren, algo en lo que vos me demostrás ese perpetuo amor. Hay un momento en que, luego que pasa el amanecer, el sol me deja también. Ahí entras tu, y la confianza que decidí depositar en vos, me da la tranquilidad de saber que, al contrario de esa grande estrella, tu, mi más grande y bella estrella, nunca me dejarás. Día y noche me acompañas, desde ese buenos días hasta ese buenas noches. Te quiero, sabelo.
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Feb 15, 2015
Feb 15, 2015 at 12:55 PM UTC
Amanecer en vos (Dawn in you)
Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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Rima iii
Sacudimiento extraño que agita las ideas, como huracán que empuja las olas en tropel.Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo como volcán que sordo anuncia que va a arder.Deformes siluetas de seres imposibles; paisajes que aparecen como al través de un tul.Colores que fundiéndose remedan en el aire los átomos del iris que nadan en la luz.Ideas sin palabras, palabras sin sentido; cadencias que no tienen ni ritmo ni compás.Memorias y deseos de cosas que no existen; accesos de alegría, impulsos de llorar.Actividad nerviosa que no halla en qué emplearse; sin riendas que le guíen, caballo volador.Locura que el espíritu exalta y desfallece, embriaguez divina del genio creador...                                         Tal es la inspiración.Gigante voz que el caos ordena en el cerebro y entre las sombras hace la luz aparecer.Brillante rienda de oro que poderosa enfrena de la exaltada mente el volador corcel.Hilo de luz que en haces los pensamientos ata; sol que las nubes rompe y toca en el zenít.Inteligente mano que en un collar de perlas consigue las indóciles palabras reunir.Armonioso ritmo que con cadencia y número las fugitivas notas encierra en el compás.Cincel que el bloque muerde la estatua modelando, y la belleza plástica añade a la ideal.Atmósfera en que giran con orden las ideas, cual átomos que agrupa recóndita atracción.Raudal en cuyas ondas su sed la fiebre apaga, oasis que al espíritu devuelve su vigor... Tal es nuestra razón.Con ambas siempre en lucha y de ambas vencedor, tan sólo al genio es dado a un yugo atar las dos.
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Já são tantos desencontros que não me encontro mais, estou perdido sem você para me guiar Quanto tempo a gente não se vê Talvez falta de sorte Ou talvez falte esforço de ambas as partes E assim sendo, eu vou te buscar Não sou triste nem feliz Apenas vivo em um estado de Homeostase constante Talvez aja algo maior, mas sou frio Demais para perceber E cansado de não conseguir o que almejo Sempre falando que vou me Esforçar, mas nunca é bastante Me sinto um perdedor são tempos difíceis Não é preciso dizer que sonhei com você E assim sendo, eu vou te buscar. Eu sou agua, você fogo, Eu sou garoa, você furacão Eu sou calmaria, você vulcão.
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Nov 20, 2015
Nov 20, 2015 at 11:36 PM UTC
Eu vou te buscar
Negra pupila, abierta y fulgurante, Ancha y tersa la frente pensadora, Reposado el andar, dulce el semblante, La mano diminuta y tembladora; Todo extrañando el peso del turbante, Del blanco jaique y de la guzla mora: Así le conocí, cuando sentía Amor y juventud el alma mía. Era... ya lo sabéis, el inspirado, El egregio cantor de los amores; El que hablaba el idioma delicado De las brisas, las fuentes y las flores. Semejaba, en el siglo, un desterrado De las rondas de antiguos trovadores, Que en alta noche el mandolín tañía Al pie de la callada celosía. Él cantaba el más tierno de los seres, ¡Encarnación de la belleza humana! Hablaba de ilusiones y placeres, De una dicha inmortal y soberana; Del amor que derrama en las mujeres Más luz que el sol brillando en la mañana, Y cuyo beso, en alas de su anhelo, Basta a juntar la tierra con el cielo. Después... su frente pálida, abatida, Una sonrisa lúgubre en su boca; Su voluntad heroica ya vencida, Semejaba, en lo ñrme, abrupta roca Gastada por las olas de la vida; En el vaivén de la fortuna loca... El alma llena de esplendor y fuego, Y sus ojos sin luz... ¡ya estaba ciego! Ya sentada a sus puertas la pobreza, Conociendo del mundo los rigores, Hirió su altiva frenta la tristeza; Cantó libre sus íntimos dolores, Y halló en premio a sus sueños de grandeza Tardes nubladas y marchitas flores; Horas lentas, amargas, intranquilas, Y la noche en el alma y las pupilas. ¡Gladiador del espíritu! ¿a qué meta Pretendes ir así? ¿No te imaginas Que si mirara tu pupila inquieta, Vieras el jaramago en las rüinas? Ya ciñes la corona del poeta, Ya conoces su peso y sus espinas, Ya del rebelde mundo en el proscenio, Como un errante sol, brilló tu genio. Mirad... el genio cruza este desierto, Entre penas y lágrimas cautivo... En la tierra es un vivo que está muerto, Y en la tumba es un muerto que está vivo. Amar, soñar, creer, mirar abierto Un templo más allá, luchar altivo, Y consumirse al fuego que lo abrasa, Tras un aplauso que resuena y pasa. Tu patria sabe honrarte, enaltecerte, Para ser inmortal tienes derecho; Nadie en tu derredor culpa a la suerte, Ni sollozos exhala de su pecho; En las nupcias del genio con la muerte, La Historia es un hogar, la tumba un lecho, Y ambas fulguran con eterna llama Hoy que engendran un hijo de la Fama.
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En memoria del poeta manuel m. flores
Negra pupila, abierta y fulgurante, Ancha y tersa la frente pensadora, Reposado el andar, dulce el semblante, La mano diminuta y tembladora; Todo extrañando el peso del turbante, Del blanco jaique y de la guzla mora: Así le conocí, cuando sentía Amor y juventud el alma mía. Era... ya lo sabéis, el inspirado, El egregio cantor de los amores; El que hablaba el idioma delicado De las brisas, las fuentes y las flores. Semejaba, en el siglo, un desterrado De las rondas de antiguos trovadores, Que en alta noche el mandolín tañía Al pie de la callada celosía. Él cantaba el más tierno de los seres, ¡Encarnación de la belleza humana! Hablaba de ilusiones y placeres, De una dicha inmortal y soberana; Del amor que derrama en las mujeres Más luz que el sol brillando en la mañana, Y cuyo beso, en alas de su anhelo, Basta a juntar la tierra con el cielo. Después... su frente pálida, abatida, Una sonrisa lúgubre en su boca; Su voluntad heroica ya vencida, Semejaba, en lo ñrme, abrupta roca Gastada por las olas de la vida; En el vaivén de la fortuna loca... El alma llena de esplendor y fuego, Y sus ojos sin luz... ¡ya estaba ciego! Ya sentada a sus puertas la pobreza, Conociendo del mundo los rigores, Hirió su altiva frenta la tristeza; Cantó libre sus íntimos dolores, Y halló en premio a sus sueños de grandeza Tardes nubladas y marchitas flores; Horas lentas, amargas, intranquilas, Y la noche en el alma y las pupilas. ¡Gladiador del espíritu! ¿a qué meta Pretendes ir así? ¿No te imaginas Que si mirara tu pupila inquieta, Vieras el jaramago en las rüinas? Ya ciñes la corona del poeta, Ya conoces su peso y sus espinas, Ya del rebelde mundo en el proscenio, Como un errante sol, brilló tu genio. Mirad... el genio cruza este desierto, Entre penas y lágrimas cautivo... En la tierra es un vivo que está muerto, Y en la tumba es un muerto que está vivo. Amar, soñar, creer, mirar abierto Un templo más allá, luchar altivo, Y consumirse al fuego que lo abrasa, Tras un aplauso que resuena y pasa. Tu patria sabe honrarte, enaltecerte, Para ser inmortal tienes derecho; Nadie en tu derredor culpa a la suerte, Ni sollozos exhala de su pecho; En las nupcias del genio con la muerte, La Historia es un hogar, la tumba un lecho, Y ambas fulguran con eterna llama Hoy que engendran un hijo de la Fama.
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Venido a menos víking, de poeta (¡y en el Trópico!) estoy. Cuando cavilo: ¿será mi estilo, (por llamarle estilo) -de ése mi estilo (estilo a la jineta) yo mismo en veces (pocas) me horripilo-, barroco estilo, ni motor de escándalos, 1 por descender (si criollo hasta la zeta) de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De Iberos, (no español de pandereta), de Renanos (si no bajo del tilo romanticoide y menos soto el filo 2 guadañador: el Führer non me peta), de Godos (pero zurdo: y nunca enfilo), de Vándalos (¿por miedo al diablo mándalos el Vulgo?) vengo (y vándalo un asceta?): de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De inconexo y sin orden, soy veleta. (Llévame el viento -como brizna- en vilo). Ácrata soy, de buen humor tranquilo. Jamás sóbrame duro ni peseta. La Noche es techo de mi sólo asilo. Grandes recorta, mínimos agrándalos, fechos, mi móvil Yo: ¿síntesis? ¿meta? de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De Enano hace Gigante, y -David- reta verdadero Goliat, que vé pupilo mi fantasía, y aunque corte un hilo su mandoble: y sin honda, ardid ni treta... Y, ante casos minúsculos, vacilo: (casos que un soplo blándulo desbándalos...) Tan vario humor, ¿es zumo que secreta de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De loco no aprovecho, y la chaveta perdí hace siglos, -y, si despabilo, 3 cuerdo ya soy: de la cordura silo!: más cuerdo que el mejor anacoreta. ¿Cuerdo? ¡Qué vá! Con menos me obnubilo; a Juicio y a Folía, Humor comándalos: ¿heredé Humor, Esplín -y la Pirueta-, de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De ambas soy cojo, y ando sin muleta. Sordo, y oigo el silencio. Y en sigilo -ciego- oteante el ***** mar vigilo de la cofa. Sin Fe, ni Amor, ni lieta Bienandanza, Ambición, ni Afán, destilo miel -si hiérenme- a ejemplo de los sándalos (y acíbar además...) ¿Suma -incompleta- de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? Príncipe: ¿quién mis trucos interpreta? ¿quién cargará con la que en torre apilo -¿de Babel?- ¿tonterías? ¿Quién no veta balumba tal -inundación del Nilo?- Malos caminos, muy más rápidos ándalos: es decir, rasga ya la Baladeta 4 de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos.
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Balada - baladeta en mi
Venido a menos víking, de poeta (¡y en el Trópico!) estoy. Cuando cavilo: ¿será mi estilo, (por llamarle estilo) -de ése mi estilo (estilo a la jineta) yo mismo en veces (pocas) me horripilo-, barroco estilo, ni motor de escándalos, 1 por descender (si criollo hasta la zeta) de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De Iberos, (no español de pandereta), de Renanos (si no bajo del tilo romanticoide y menos soto el filo 2 guadañador: el Führer non me peta), de Godos (pero zurdo: y nunca enfilo), de Vándalos (¿por miedo al diablo mándalos el Vulgo?) vengo (y vándalo un asceta?): de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De inconexo y sin orden, soy veleta. (Llévame el viento -como brizna- en vilo). Ácrata soy, de buen humor tranquilo. Jamás sóbrame duro ni peseta. La Noche es techo de mi sólo asilo. Grandes recorta, mínimos agrándalos, fechos, mi móvil Yo: ¿síntesis? ¿meta? de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De Enano hace Gigante, y -David- reta verdadero Goliat, que vé pupilo mi fantasía, y aunque corte un hilo su mandoble: y sin honda, ardid ni treta... Y, ante casos minúsculos, vacilo: (casos que un soplo blándulo desbándalos...) Tan vario humor, ¿es zumo que secreta de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De loco no aprovecho, y la chaveta perdí hace siglos, -y, si despabilo, 3 cuerdo ya soy: de la cordura silo!: más cuerdo que el mejor anacoreta. ¿Cuerdo? ¡Qué vá! Con menos me obnubilo; a Juicio y a Folía, Humor comándalos: ¿heredé Humor, Esplín -y la Pirueta-, de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De ambas soy cojo, y ando sin muleta. Sordo, y oigo el silencio. Y en sigilo -ciego- oteante el ***** mar vigilo de la cofa. Sin Fe, ni Amor, ni lieta Bienandanza, Ambición, ni Afán, destilo miel -si hiérenme- a ejemplo de los sándalos (y acíbar además...) ¿Suma -incompleta- de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? Príncipe: ¿quién mis trucos interpreta? ¿quién cargará con la que en torre apilo -¿de Babel?- ¿tonterías? ¿Quién no veta balumba tal -inundación del Nilo?- Malos caminos, muy más rápidos ándalos: es decir, rasga ya la Baladeta 4 de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos.
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Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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Bebé
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, Pero burlando al tiempo y sus reveses, Como todos los niños bien nacidos Parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros Lo vi con traje de color de grana En un escaparate de Plateros Un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo Concha y Margarita Y al mirar las dos, ambas gritaron: «¡Mira padre, qué cara tan bonita!» Y trémulas de gozo mi miraron. ¿Quién al ver que en sus hijas se subleva La ambición de adueñarse de un muñeco, No se siente vencido cuando lleva Dos duros en la bolsa del chaleco? Ha vencido pensé: si está comprado, Y como es natural tiene otros dueños Mis hijas perderán el encantado Palacio de sus mágicos ensueños. Pero movido el paternal cariño, Entré a la tienda a realizar su antojo, Y dije al vendedor: «Quiero ese niño De crenchas blondas y vestido rojo». Abrió entonces la alcoba de cristales Tomó a Bebé, lo puso entre mis manos, Y convirtió a mis hijas en rivales Porque el amor divide a los hermanos. «Para mí» -Concha me gritó importuna, «Para mí» -me gritaba Margarita, Y yo les grité al fin: «para ninguna» Con la seca aridez de un cenobita. Reinó un silencio entre las dos profundo, Y yo recordé entonces conturbado Este axioma tristísimo del mundo: «Ser rival es odiar y ser odiado». Y así pensé: no debo en corazones Que de la vida llaman a la puerta, Encender con el celo esas pasiones, Que el odio atiza y el rencor despierta. La historia del amor con dos premisas, Iguala a la mujer y no os asombre; ¡Un muñeco en la edad de las sonrisas, Y en la edad de las lágrimas, un hombre!
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qué bónito es estar viva estar joven y estar viva  qué bónito está el cielo cubierto de nubes grises transparentes de papél  nuestros días ocupados y llenos de pápel qué se vea apenas el sol a punto de llover  qué exquisitas las palabras  que le susurras a mi hombro cuando me buscas tú o te busco yo cuando toco apénas tu rostro  con miedo a que te hagas humo  te desvanezca el sol y resbales de mis manos  (como todo lo que quisiera tener)  te pregunto sobre una cicatriz  que tienes arriba de los labios  sobre lo rasposo de tus palmas lo hermoso de tus manos  que obedecen tan divina imaginación  tu inteligencia, tu visión  qué bónita tu concentración también con enojo o melancolía tristeza o frustración  lo que hay detrás de tus ojos  eres música y color  qué bónita la sorpresa  imagína mi extrañeza al ver a los ojos alguien  que viera el mundo como yo cuando conocí apenas tu rostro  sin percibir algo especial  de la nada en esos labios discurso sin forzar sobre lo bello y lo sensible  (en ese instante me perdiste) me hablaste primero de belleza  así que deja te contesto aquí va mi respuesta  (y te digo en que me perdí)  lleno hojas de belleza la que veo en tu existir  qué bónito estar viva  estar jóven y estar viva qué bónito día tan gris qué bónito está el cielo  qué bónita tu nariz y qué linda tu boca cuando hablas del mar qué dulce tu voz y melodía  tus metáforas marinas sobre agua y licór que con dulzura frenética  describes el amor  qué gentiles tus manos  cuando juegas con mis dedos cuando entiendes de que hablo  concordamos en qué cosas  sì importan; y tú me importas cuando estando solos no nos sentimos solos (¡aunque te llegue solo al hombro!)  lejos de quien no entiende  que me miren a los ojos y digan que nada bueno saldrá  de lo que siento por tí  infinito como el mar tenías razón con lo del mar pensé que ya se había dicho todo  lo que se podría decir sobre el mar ahora veo la perpetuidad infinitud desconocida  el mismo asombro que veo en tí mi fascinación con las estrellas  las del cielo y las de tus ojos la gran bóveda y tu aura azùl ambas me cubren siempre cuando te escucho cantar o hablar  cuando me preguntaste que era  lo que me gusta de tí y aquí está mi respuesta mira de cuantas maneras te las digo  qué bónito el cielo; qué bónito existir  al mismo tiempo y sin tocarte te juro que no son tus pestañas  ni tus lunares, manchas de Apollo ni las mariposas en mi estomago  es ver lo que eres tal eres poderte decir todo esto tan bónito que siento por tí  que me veas tal y como soy  cuando te miro a los ojos  y que te veas también a ti mismo a través de mis ojos
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Mar 18, 2018
Mar 18, 2018 at 6:26 AM UTC
talasofilia
qué bónito es estar viva estar joven y estar viva  qué bónito está el cielo cubierto de nubes grises transparentes de papél  nuestros días ocupados y llenos de pápel qué se vea apenas el sol a punto de llover  qué exquisitas las palabras  que le susurras a mi hombro cuando me buscas tú o te busco yo cuando toco apénas tu rostro  con miedo a que te hagas humo  te desvanezca el sol y resbales de mis manos  (como todo lo que quisiera tener)  te pregunto sobre una cicatriz  que tienes arriba de los labios  sobre lo rasposo de tus palmas lo hermoso de tus manos  que obedecen tan divina imaginación  tu inteligencia, tu visión  qué bónita tu concentración también con enojo o melancolía tristeza o frustración  lo que hay detrás de tus ojos  eres música y color  qué bónita la sorpresa  imagína mi extrañeza al ver a los ojos alguien  que viera el mundo como yo cuando conocí apenas tu rostro  sin percibir algo especial  de la nada en esos labios discurso sin forzar sobre lo bello y lo sensible  (en ese instante me perdiste) me hablaste primero de belleza  así que deja te contesto aquí va mi respuesta  (y te digo en que me perdí)  lleno hojas de belleza la que veo en tu existir  qué bónito estar viva  estar jóven y estar viva qué bónito día tan gris qué bónito está el cielo  qué bónita tu nariz y qué linda tu boca cuando hablas del mar qué dulce tu voz y melodía  tus metáforas marinas sobre agua y licór que con dulzura frenética  describes el amor  qué gentiles tus manos  cuando juegas con mis dedos cuando entiendes de que hablo  concordamos en qué cosas  sì importan; y tú me importas cuando estando solos no nos sentimos solos (¡aunque te llegue solo al hombro!)  lejos de quien no entiende  que me miren a los ojos y digan que nada bueno saldrá  de lo que siento por tí  infinito como el mar tenías razón con lo del mar pensé que ya se había dicho todo  lo que se podría decir sobre el mar ahora veo la perpetuidad infinitud desconocida  el mismo asombro que veo en tí mi fascinación con las estrellas  las del cielo y las de tus ojos la gran bóveda y tu aura azùl ambas me cubren siempre cuando te escucho cantar o hablar  cuando me preguntaste que era  lo que me gusta de tí y aquí está mi respuesta mira de cuantas maneras te las digo  qué bónito el cielo; qué bónito existir  al mismo tiempo y sin tocarte te juro que no son tus pestañas  ni tus lunares, manchas de Apollo ni las mariposas en mi estomago  es ver lo que eres tal eres poderte decir todo esto tan bónito que siento por tí  que me veas tal y como soy  cuando te miro a los ojos  y que te veas también a ti mismo a través de mis ojos
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De pronto, como un breve latigazo, mi nombre, Friedt, estalló en el aula. Yo me puse de pie, y un poco trémulo avancé hacia la mesa, entre las bancas. Era el examen último del curso y al que tenía más miedo: la gramática. Hice girar resuelto el bolillero Las dieciséis bolillas del programa resonaron en él lúgubremente y un eco levantaron en mi alma. Extraje dos: adverbio y sustantivo. Me dieron a elegir una de ambas y elegí la segunda. -¿Y qué es el nombre? díjome uno y me asestó las gafas. Sentí luego un sudor por todo el cuerpo, se me puso la boca seca, amarga, y comprendí, con un terror creciente que yo del nombre no sabía nada. Revolvía allá adentro, pero en vano, me quedé en absoluto sin palabras. Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos: el camino de arena, cierta planta, el hermano pequeño, mi perrito, el té con leche, el dulce de naranja, ¡qué alegría jugar a aquellas horas! Y sonreía mientras recordaba. -¡Pero señor -rugió una voz terrible-, el nombre sustantivo, una pavada!- Tiré a la realidad: sobre la mesa los dedos de un señor tamborileaban, cabeceaba blandamente el otro, el tercero bebía de una taza. Hacía gran calor. Yo tengo una cara redonda, simple, colorada, los ojos grises y los labios gruesos, el pelo rubio, la sonrisa clara. Yo quería jugar, no dar examen darlo otro día, sí, por la mañana... Se me nubló la vista de repente, los profesores se me borroneaban, adquirió el bolillero proporciones gigantescas, fantásticas, oí como entre sueños: Señor mío, puede sentarse... -Y me llené de lágrimas.
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Un aplazado
De pronto, como un breve latigazo, mi nombre, Friedt, estalló en el aula. Yo me puse de pie, y un poco trémulo avancé hacia la mesa, entre las bancas. Era el examen último del curso y al que tenía más miedo: la gramática. Hice girar resuelto el bolillero Las dieciséis bolillas del programa resonaron en él lúgubremente y un eco levantaron en mi alma. Extraje dos: adverbio y sustantivo. Me dieron a elegir una de ambas y elegí la segunda. -¿Y qué es el nombre? díjome uno y me asestó las gafas. Sentí luego un sudor por todo el cuerpo, se me puso la boca seca, amarga, y comprendí, con un terror creciente que yo del nombre no sabía nada. Revolvía allá adentro, pero en vano, me quedé en absoluto sin palabras. Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos: el camino de arena, cierta planta, el hermano pequeño, mi perrito, el té con leche, el dulce de naranja, ¡qué alegría jugar a aquellas horas! Y sonreía mientras recordaba. -¡Pero señor -rugió una voz terrible-, el nombre sustantivo, una pavada!- Tiré a la realidad: sobre la mesa los dedos de un señor tamborileaban, cabeceaba blandamente el otro, el tercero bebía de una taza. Hacía gran calor. Yo tengo una cara redonda, simple, colorada, los ojos grises y los labios gruesos, el pelo rubio, la sonrisa clara. Yo quería jugar, no dar examen darlo otro día, sí, por la mañana... Se me nubló la vista de repente, los profesores se me borroneaban, adquirió el bolillero proporciones gigantescas, fantásticas, oí como entre sueños: Señor mío, puede sentarse... -Y me llené de lágrimas.
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Buenos dias Adiós Buenas noches Para todos los días. Con ambas manos te beso de por vida Para las flores del mañana Y felicidad en la alfombra. un beso a la izquierda Y otro a la derecha No es nada feo. En lo profundo de tu garganta apretada nado no muy lejos de la hierba Como un tiburón poderoso. Copyright © Agosto 2024, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varias colecciones de poesía.
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Nov 12, 2024
Nov 12, 2024 at 12:00 PM UTC
Besos Gemelos
Absorto y enmudecido me adentro en tus caderas no sé si mujer o diosa de ambas una quimera aguanto mi aliento al canto del gusto máximo de lo que espera ensimismado en tu danza eterna y lenta cada pausa se hace calvario y ya en mente tengo un glosario de lo glorioso de tu aliento cerca y cada día comprendo más que de mil preguntas tú eres respuesta
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Dec 9, 2019
Dec 9, 2019 at 12:26 PM UTC
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De un gran «Te Deum» era el fausto día: Bolívar, Santander, Sucre adelante, Y con rico uniforme el ***** Infante», El primer uniforme que lucía. En su sillón, nervioso se veía, Y el sudor inundábale el semblante; Y era tal su inquietud en ese instante Que casi desmayarse parecía. «¿Qué tendrá?» preguntaban, él, valiente, Él, que en todo combate al ver al frente A un español, le grita: «¡Cepos quedos!» Y cuando estaba el Arzobispo alzando, Ambas botas quitose murmurando: «La libertad es buena hasta en los dedos».
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El ***** infante