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"adolescente" poems
Déjame ser tu espejo... te supliqué aquel día. Recuerdo que tu mano se estremeció en la mía. Yo, que envidio tu espejo, quiero saber qué sientes 1 al copiar en la alcoba tu cuerpo adolescente... (detrás de los almendros, casi del fondo 2 del mar surgió la luna, con su espejo redondo...) Te vi de pie en la sombra. Junto al lecho vacío se oyó un rumor de sedas, como el rumor de un río. Y yo, como el espejo de aquella alcoba oscura, yo, allí, solo contigo, reflejé tu hermosura. Fue un instante, en la sombra. No sé bien todavía, si eras tú, si fue un sueño o una flor que se abría. Muchacha de la noche de un día diferente: yo no envidio tu espejo, ya sé que nada siente. 3 Ya sé que te duplica sin comprender siquiera que eres mujer hermosa como la primavera; 4 pues, si lo comprendiera, saltaría en pedazos, por el ansia imposible de tenderte los brazos.
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Poema del espejo
He ido bajo Helios, que me mira sangrante laborando en silencio mis jardines ausentes. Mi voz será la misma del sembrador que cante cuando bote a los surcos siembras de pulpa ardiente. Cierro, cierro los labios, pero en rosas, tremantes se desata mi voz, como el agua en la fuente. Que si no son pomposas, que si no son fragantes, son las primeras rosas -hermano caminante- de mi desconsolado jardín adolescente.
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Inicial
Escrevo sobre mim e digo-me criança nos versos. Olho-me ao espelho e não sei que idade me dar. Meu Deus, sou tão nova! Tão cheia de infantilidade nas minhas ações, tão Cheia de juvenilidade nos meus desejos. Quero saber para sempre amar com uma adolescente E talvez isso não seja bom. Romântica incurável Como digo que sou, deveria ansiar por um amor Maduro. Mas não. Quero amar inconscientemente. Quero Amar com o calor da pele aquecida pelo sol, com A frescura que a pele sente quando se aventura ao mar. Quero amar sem ter que pensar Muito sobre o amor. Porque, como os versos sinceros, A fluência do amor deve ser Impulsionada apenas por si.
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Nov 26, 2021
Nov 26, 2021 at 10:08 AM UTC
versos de criança 22/05/2020
Acaso él mismo fuera en parte responsable, Por el afán de parecer un ángel, eterno adolescente, De aquel diminuto familiar en exceso con el mozo, De sabor desdeñoso para el hombre, Con el cual en privado y en público llamaban Unos y otros, amigos como extraños, Con esas peculiares maneras españolas, Al cincuentón obeso en que se convirtiera. En el poeta la espiritual compleja maquinaria De sutil precisión y exquisito manejo Requiere entendimiento, y no tan sólo En quienes al poeta se aproximan Sino también en quien detenta a aquélla. Mas él, siempre movido por el capricho irrazonable del infante, No quiso, tal vez no supo manejarla, Ayudando a los otros, contra él, en el desdén artero. Porque en la cuenta debe entrar la idiosincrasia indígena Que jamás admitiera cómo excelencia puede corresponder a varios: Su fanatismo antes mejor prospera si se concentra en la de uno. Así tantos compadres del Poeta en Residencia, Sin excluir, por su interés en la guerrilla, a éste, Quisieron consignar al olvido su raro don poético, Cuidando de ver en él tan sólo y nada más que a "Manolito" Y callando al poeta admirable que en él hubo.
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Supervivencias tribales en el medio literario
Aquela toca, pernas longas e câmera Você me faz me sentir como uma criança Vivo tentando te dizer Tento, tento, mas não sai nada de mim Sinto raiva, depois fico derretida, e depois com raiva de novo E tudo o que você saber falar é sobre alguns números 9, 25, 88, 97, 16... Eu sou apenas uma adolescente volátil Sou um panda abandonado um panda pequeno E agora você deve estar fotografando várias meninas de 23 uma com piercing no septo e outra com uma tatto da Marilyn Se eu tivesse nascido em 95 tava tudo bem...
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Jul 30, 2013
Jul 30, 2013 at 12:46 AM UTC
Fotógrafo
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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En ti me quedo
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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Qué dulce, si lloviera de repente... No sé por qué, porque tú estás lejana, pero en la soledad de esta mañana hay algo de tu amor que no está ausente. Y yo sonrío, extraño adolescente de ojos cansados y cabeza cana, yo, que aún puedo asomarme a la ventana y ver la luna que no ve la gente... Ah, sí, qué dulcemente llovería con ese sol, para olvidar un poco mi prematura gran pasión tardía... Y yo cierro los párpados huraños pensando en ti, yo, extravagante y loco adolescente de cuarenta años.
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Soneto adolescente
¿De qué raso, Potencias, cómo era la celeste muchacha adolescente que se me irguió un día de la frente para llamarse siempre primavera? Sólo me queda ya la luz morada del ocaso que en junio llueve hielo, y que no busca el esplendor del cielo sino el descanso tibio de la almohada. Cada sueño más lento en breve sueño, sin países, jardines, ni el empeño de recorrer los mundos más distantes... La flor que corto empieza a ser nocturna. No tendré nunca más la flor diurna que era mi pectoral de oro y diamantes.
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La hora
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. Girando en torno a la torre y al caserón solitario, ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.                 Es una tibia mañana. El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.       Pasados los verdes pinos, casi azules, primavera se ve brotar en los finos chopos de la carretera y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. El campo parece, más que joven, adolescente.       Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, y mística primavera!       ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, espuma de la montaña ante la azul lejanía, sol del día, claro día! ¡Hermosa tierra de España!
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Orillas del duero
Non è Amore. Ma in che misura è mia colpa il non fare dei miei affetti Amore? Molta colpa, sia pure, se potrei d'una pazza purezza, d'una cieca pietà vivere giorno per giorno... Dare scandalo di mitezza. Ma la violenza in cui mi frastorno, dei sensi, dell'intelletto, da anni, era la sola strada. Intorno a me alle origini c'era, degli inganni istituiti, delle dovute illusioni, solo la Lingua: che i primi affanni di un bambino, le preumane passioni, già impure, non esprimeva. E poi quando adolescente nella nazione conobbi altro che non fosse la gioia del vivere infantile - in una patria provinciale, ma per me assoluta, eroica - fu l'anarchia. Nella nuova e già grama borghesia d'una provincia senza purezza, il primo apparire dell'Europa fu per me apprendistato all'uso più puro dell'espressione, che la scarsezza della fede d'una classe morente risarcisse con la follia ed i tòpoi dell'eleganza: fosse l'indecente chiarezza d'una lingua che evidenzia la volontà a non essere, incosciente, e la cosciente volontà a sussistere nel privilegio e nella libertà che per Grazia appartengono allo stile.
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Non è amore
Sus ventanas floridas, que miran al oriente, llevan buena amistad con las auroras que, como primicias fúlgidas, esmaltan al campo de victorias de su frente. Aquella madrugada apareció el Amor tras de su reja y la dejó lavada con el cristal cerúleo de su pozo... ¡Y todavía, adentro de mi alma, hay un gozo fluido, de mujer madrugadora que riega su ventana y la decora! Ventanas que rondé en la alborada de mis mocedades; rejas con caracoles en que Ella gusta de escuchar el sordo fragor de las marinas tempestades; rejas depositarias de aquellos soliloquios de noctívago y de mi donjuanismo adolescente; que yo os mire de nuevo ¡oh ventanas abiertas al oriente!
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Sus ventanas
el monstruo de la razón engendra sueños / dijo / hundió sus manos en la noche y las dejó acostaditas / su voz adolescente tenía ojeras donde empezaba el sueño / cayó en combate un día de estos tiempos / ese día las mujeres se enojaron con Dios / con los pechos furiosos golpeaban contra los aujeritos por donde julio se estaba yendo de aquí / no para irse / abandonar / sino porque sucede que hay que irse / muchas veces pasa eso / hermanas / manos / hay que irse / chan-chán / algunos cuidan madres amargas en el patio / otros pierden la voz / otros duermen con camisas de fuego / ese día las mujeres golpeaban con los pechos furiosos / ¿por qué tenías que morir? / ¿acaso la dulzura no te seguía como un buey? / tenías una ventana en el pecho / tu almita calentaba como un fuego pero él se murió / también el jorge se murió y ninguna tibieza lo rodeaba / ¿dónde estabas / vos / mundo / o cierva / o astro que brillás entre el trabajo y la lucha? / julio cayó con un sol     en el cuerpo / alrededor giran mujeres / pechan / furian / chan-chán / vamos a hacer una mañana alta como una ventana / los compañeros se asomarán / verán los cielos no nacidos donde colgaban astros para vidas más bellas /
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Otro tango
se chegar perto demais pode ser que você veja a cicatriz no meu rosto de quando eu era pequena e gostava de pular em cacos de vidro porque achava tão bonito ver o brilho dos caquinhos verdes contra a luz do sol se chegar perto demais pode ser que você veja a pintinha que tenho no meu rosto e que odeio porque é a mesma da minha mãe e eu não gosto de ter nada dela em mim pode ser que veja uma menina sentada no canto da sala enfiada em um livro fingindo nao escutar os gritos que derrubavam as paredes se chegar muito perto pode achar a adolescente que transava com os caras mais velhos da escola na tentativa de realocar os proprios caquinhos com sangue se chegar muito perto pode ser que descubra que ja pensei um milhão de vezes em envenenar um monte de gente da minha família se chegar perto assim pertinho vai ver que é tudo encenação e que na maioria das vezes calculo tudo o que eu to fazendo como se eu tivesse um roteiro o tempo todo em mãos e quando eu danço de olhos fechados é porque eu tô me observando de fora e ditando o ritmo dos meus próprios pés se chegar muito perto pode ser que veja que eu não sou de verdade que nem sequer existo se chegar muito perto vai ver dentro dos meus olhos preso na retina o terror que eu tenho de ser descoberta e por isso mantenho distância
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Oct 26, 2022
Oct 26, 2022 at 9:04 PM UTC
Untitled
Rueda-rueda de árboles, como antes. Los pinos otra vez, los pinos puros, mis eucaliptos cálidos y oscuros, las sauces festoneando de diamantes, y el agua mía, Sor María Agua, el agua simple y misteriosa, mía, que se mojara el ruedo de la enagua juvenil ¡Sor María Lejanía! Mis bosques del ensueño adolescente, la intacta, lisa, modelada frente y aquellos quince años de ventura con el cielo, la vida y la esperanza. ¡El tiempo de la dicha sin balanza y la credulidad en la ventura!
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Los bosques
Adolescente fui en días idénticos a nubes, cosa grácil, visible por penumbra y reflejo, y extraño es, si ese recuerdo busco, que tanto, tanto duela sobre el cuerpo de hoy.Perder placer es triste como la dulce lámpara sobre el lento nocturno; aquél fui, aquél fui, aquél he sido; era la ignorancia mi sombra.Ni gozo ni pena; fui niño prisionero entre muros cambiantes; historias como cuerpos, cristales como cielos, sueño luego, un sueño más alto que la vida.Cuando la muerte quiera una verdad quitar de entre mis manos, las hallará vacías, como en la adolescencia ardientes de deseo, tendidas hacia el aire.
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Untitled
Del verdecido júbilo del cielo luces recobras que la luna pierde porque la luz de sí misma recuerde relámpagos y otoños en tu pelo. El viento bebe viento en su revuelo, mueve las hojas y su lluvia verde moja tus hombros, tus espaldas muerde y te desnuda y quema y vuelve yelo. Dos barcos de velamen desplegado tus dos pechos. Tu espalda es un torrente. Tu vientre es un jardín petrificado. Es otoño en tu nuca: sol y bruma. Bajo el verde cielo adolescente, tu cuerpo da su enamorada suma.
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Sonetos - iii
A veces no sé quién soy ¿Qué quiero? ¿Qué digo? ¿Qué pienso? ¿Qué hago? Soy un cúmulo de malas decisiones, de impulsividad y sobrepensamiento en los momentos equivocados Empeño mi corazón a quien no debo y se lo arrebato a quien lo compra Soy el egoísmo de la tierna infancia, la necedad del adolescente en plena pubertad. Soy la risa del demente, el silencio del estruendo, soy la incoherencia en persona y he venido a restarle sentido a este mundo obsesionado con la falsa verdad Soy la definición de lo indefinible Soy la abstracción de lo concreto Soy todo, absolutamente todo, excepto una cosa. No soy yo
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Feb 9, 2018
Feb 9, 2018 at 1:42 AM UTC
Soy
Aquí gaviota vela, aquí conmigo, luz en canto recién amanecido; dame verde tu aliento rama trino, soñolencia limón bostezo hiedra; embiste mar, embiste mis pupilas y en ritmo azul adéntrate en mis venas, ola tras ola y siempre lejanía, apetencia, voraz de despedida, pero también de rubia resolana, de sol adolescente y marinero, de modorra desnuda, aquí, en la playa. -de espalda femenina y asoleada-, ****** azul remanso, vuelo espuma, horizonte, horizonte, y humareda -algosa cabellera en el recuerdo- junto al fervor devoto de los pinos, azul, ellos también, ya casi cielo, y de cuanto es sustancia y es entrega, milagro permanente, brisa, piedra, cadencia de rompiente en la escollera... y en mí -¡ya para siempre!- hasta la médula.
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Euforia
lembro que um dia acordei e de repente gostava de coisa antiga e eu: usava os anéis da minha mãe que eram da minha avó gostava mais de usar batom com cheiro de velho tinha apreço por histórias passadas de amor recatado adorava o fusca do vô. e passou um tempo, me esqueci desse meu gosto indo de cabeça na juventude adolescente incorporando meu olhar a moda daquele tempo. até que o tempo passou e mais uma vez me apaixonei pela velhice; usava vestidos floridos e bem cortados, assistia filmes antigos e suspirava viver numa época em que vanguardas nasciam e a arte, política e comportamentos revolucionários construiam caminhos que hoje apenas nos inspiramos. por um tempo quis fingir que o digital não existia pintando em telas, escrevendo em papéis, datilografando e fotografando em rolo; tudo pra construir uma cegueira sobre as atualizações constantes ao redor. é engraçado ver o tempo passar e imaginar minhas tentativas de cópia do passado que nunca vivi e tanto desejei. esquecendo que o agora é onde devo estar e que aquele tal passado fabuloso era difícil e mais solitário, árduo e penoso. o ontem já é passado e uma hora atrás também, é só olhar no relógio do celular.
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Jul 30, 2019
Jul 30, 2019 at 7:54 PM UTC
analógica
No, nunca fue lo oscuro tan oscuro. Y está acostado pero no en su lecho. Quiere moverse y se lo impide un muro. Un muro en derredor, largo y estrecho. Llama, y su voz resuena extrañamente, sin que acudan su madre ni su hijo. Y un súbito sudor hiela su frente, al palpar en su pecho un crucifijo. No, no hay duda: Esa sombra que lo aterra es sombra de ataúd bajo la tierra, y no es soñando, porque está despierto. Y lo aturde un pavor definitivo al comprender que se le dio por muerto y al comprobar que fue enterrado vivo Pero un día, al abrir la sepultura, se sabría su muerte verdadera. Si el ataúd mostrara la hendidura, de un golpe de su mano en la madera. Y al pensar de repente en el mañana, piensa también enloquecidamente en el espanto de la madre anciana y en el horror del hijo adolescente. Y allí, en la sombra, sin quejarse en vano sin dar un grito, sin alzar la mano, con una abnegación casi suicida cierra los ojos y se queda quieto porque así, solo así, será un secreto su horrible muerte de enterrado en vida.
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El resucitado
Tuvo unas barbas húmedas, marinas, y pálida y desnuda era la frente. Adorador del fuego del poniente entre las piedras de las propias ruinas... Viajero en alas de las golondrinas se desnudó a la luz resplandeciente. Desnudo -nuevamente adolescente- con el dolor jugó a las cuatro esquinas. La carne está en su ocaso. Queda el gesto. Es la luz su mejor libro de texto y reza, rosa a rosa, su rosario. Ama las horas porque borran huellas en la serenidad, y en las estrellas estudia su futuro itinerario.
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Retrato de un desconocido
Espero encontrar alguien que esté dispuesto, ¿dispuesto a que?, Me pregunto, ¿dispuesto a que me romantice?, ¿dispuesto a idealizarme? No, me dije. Dispuesto a que me pueda abrir el torso sin miedo, que pueda llegar a mi corazón para clavar sus dientes en el, dando un dulce beso a mi alma, esperando al mejor hombre, al único que me comprenda, al único al que pueda amar, al único con el que pueda tener una historia, al único con el que compartir experiencias, a mi amor adolescente. Anhelo tener algo así, puesto que siempre lo quise. La idea me rondaba toda mi vida, esperando al amor de mi vida. Yo creo en las almas gemelas, como lo hago con las segundas oportunidades, pero, claramente, la vida tiene otros planes y no me deja disfrutar de ello, por lo que vivo en miseria y soledad. Por eso le pido a la luna que, aunque se lleve lo que más quiero, me de lo que más espero, un amor verdadero. L☆SR
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Aug 30, 2024
Aug 30, 2024 at 1:06 PM UTC
A LA LUNA LE PIDO
El alba me sorprende buscando entre los lirios la huella de tu paso. ¡Imajen del naciente, que yerras en los hilos del renacer temprano! ¿En dónde el blanco tenue que luzca en el sol fino, por el frescor morado?
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El adolescente