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"absoluto" poems
Exiliado soy equilibrista en virgen colina del planeta Gran Cantante . Con un verso de maldicion rompo el candado de la historia . La ley es alambrada, calabozo,cuartel, casa-celda, noche de prostituta, alba del moribundo, theoria del adepto pobre, religiosos empastillados, iglesia drogadicta. Yo el amante del dia absoluto no tengo Visa para la libertad .
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Sep 27, 2011
Sep 27, 2011 at 6:04 AM UTC
No tengo Visa para la libertad
Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, silencio que habla, tempestades sin viento, mar sin olas, pájaros presos, doradas fieras adormecidas, topacios impíos como la verdad, o toño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, playa que la mañana encuentra constelada de ojos, cesta de frutos de fuego, mentira que alimenta, espejos de este mundo, puertas del más allá, pulsación tranquila del mar a mediodía, absoluto que parpadea, páramo.
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Tus ojos
Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
Arquitectura gatuna.
Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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Eu sou o vazio As estrelas e o fim do mundo Eu sou o nada Que engole o nada Eu sou o vazio Que não tem início nem fim Eu sou o nada O nada absoluto Eu sou o vazio A escuridão mais escura Eu sou o nada A parte mais vazia de mim Eu sou o vazio Meu corpo inteiro é nada Eu sou o nada Minha vida é toda de vidro Eu sou o vazio O universo saiu de mim (me abandonou) Eu sou o nada E agora estou sozinho.
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Jan 20, 2017
Jan 20, 2017 at 6:28 PM UTC
Eu sou o vazio e o nada
Diciembre ha congelado su aliento de dos filos, y lo resopla desde los cielos congelados, como una llama seca desarrollada en hilos, como una larga ruina que ataca a los soldados. Nieve donde el caballo que impone sus pisadas es una soledad de galopante luto. Nieve de uñas cernidas, de garras derribadas, de celeste maldad, de desprecio absoluto. Muerde, tala, traspasa como un tremendo hachazo, con un hacha de mármol encarnizado y leve. Desciende, se derrama como un deshecho abrazo de precipicios y alas, de soledad y nieve. Esta agresión que parte del centro del invierno, hambre cruda, cansada de tener hambre y frío, amenaza al desnudo con un rencor eterno, blanco, mortal, hambriento, silencioso, sombrío. Quiere aplacar las fraguas, los odios, las hogueras, quiere cegar los mares, sepultar los amores: y se va elevando lentas y diáfanas barreras, estatuas silenciosas y vidrios agresores. Que se derrame a chorros el corazón de lana de tantos almacenes y talleres textiles, para cubrir los cuerpos que queman la mañana con la voz, la mirada, los pies y los fusiles. Ropa para los cuerpos que pueden ir desnudos, que pueden ir vestidos de escarchas y de hielos: de piedra enjuta contra los picotazos rudos, las mordeduras pálidas y los pálidos vuelos. Ropa para los cuerpos que rechazan callados los ataques más blancos con los huesos más rojos. Porque tienen el hueso solar estos soldados, y porque son hogueras con pisadas, con ojos. La frialdad se abalanza, la muerte se deshoja, el clamor que no suena, pero que escucho, llueve. Sobre la nieve blanca, la vida roja y roja hace la nieve cálida, siembra fuego en la nieve. Tan decididamente son el cristal de roca que sólo el fuego, sólo la llama cristaliza, que atacan con el pómulo nevado, con la boca, y vuelven cuanto atacan recuerdos de ceniza.
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El soldado y la nieve
Diciembre ha congelado su aliento de dos filos, y lo resopla desde los cielos congelados, como una llama seca desarrollada en hilos, como una larga ruina que ataca a los soldados. Nieve donde el caballo que impone sus pisadas es una soledad de galopante luto. Nieve de uñas cernidas, de garras derribadas, de celeste maldad, de desprecio absoluto. Muerde, tala, traspasa como un tremendo hachazo, con un hacha de mármol encarnizado y leve. Desciende, se derrama como un deshecho abrazo de precipicios y alas, de soledad y nieve. Esta agresión que parte del centro del invierno, hambre cruda, cansada de tener hambre y frío, amenaza al desnudo con un rencor eterno, blanco, mortal, hambriento, silencioso, sombrío. Quiere aplacar las fraguas, los odios, las hogueras, quiere cegar los mares, sepultar los amores: y se va elevando lentas y diáfanas barreras, estatuas silenciosas y vidrios agresores. Que se derrame a chorros el corazón de lana de tantos almacenes y talleres textiles, para cubrir los cuerpos que queman la mañana con la voz, la mirada, los pies y los fusiles. Ropa para los cuerpos que pueden ir desnudos, que pueden ir vestidos de escarchas y de hielos: de piedra enjuta contra los picotazos rudos, las mordeduras pálidas y los pálidos vuelos. Ropa para los cuerpos que rechazan callados los ataques más blancos con los huesos más rojos. Porque tienen el hueso solar estos soldados, y porque son hogueras con pisadas, con ojos. La frialdad se abalanza, la muerte se deshoja, el clamor que no suena, pero que escucho, llueve. Sobre la nieve blanca, la vida roja y roja hace la nieve cálida, siembra fuego en la nieve. Tan decididamente son el cristal de roca que sólo el fuego, sólo la llama cristaliza, que atacan con el pómulo nevado, con la boca, y vuelven cuanto atacan recuerdos de ceniza.
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No eres absoluto You are not absolute Like Porfirio’s power Like the laws of physics Like defaulted theories No eres absoluto Ni en lo diminuto de tus besos grises, Tus brazos astutos, No existen en luto. I resist the words that will burst out of my lips For I know my tongue Usually lies out of mercy And compassion Truth is there’s no passion Can’t live out of rations I am not in dire need of love I can live without the absolute emptiness you cause me I can definitely breathe without you No eres absoluto Y de noche un brujo me cuenta que mientes Mientes entre dientes Cuando dices “tiempo” cuando insinúas “siento” Hoy ya no me tienes Dejo el fondo abierto Y de lejos sueño con las alas rotas Para que no puedas volver a montarlas Ni meterlas en tu maleta azul Ni echártelas por la espalda I await in silence, like one waits for judgment I look at the ceiling And I imagine how it looked when I didn’t know you… I’ve become so familiar with the ceiling, looking at it every night as if it had answers for them never-ending questions… Where is he? Why can’t he see me? Yet the insensitive ceiling remains motionless, static and monotonous: absolute.
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Sep 28, 2016
Sep 28, 2016 at 5:40 AM UTC
Absolute
I. Além das árvores, um novo dia: vejo fractais nos galhos florescentes, - veias noturnas da ilusão sombria - ah, deitado nas folhas decadentes... Tal qual a luz numa caverna fria faz na água cristais resplandecentes, tal qual o sol invade uma abadia por sagrados vitrais iridescentes, a Aurora, face pálida e iminente da manhã, é sorvida pelo ouvido e incendeia o carvão dos meus subsolos. Meu último suspiro é a nascente de um brilho mineral recém chovido nas graminhas que brotam dos tijolos. II. Uma coroa incandescente avisto. O Sol sobe do ***** mais profundo aos imponentes edifícios vítreos preparando a manhã para o seu culto: brotam seus fogos (dançarinos místicos) do asfalto e das janelas - nosso mundo foi abrasado pelo canto rítmico de um fervor que se expande em absoluto! Fecho os meus olhos e me entrego às chamas. Afogam-me as fogueiras e o meu pranto é abafado entre ressonâncias, raios e fúnebres azuis. A essência humana é consumida e ao passar dos anos sou fuligem em becos solitários.
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Jul 1, 2014
Jul 1, 2014 at 9:45 PM UTC
Belenos
El bien de este diablo, se mantubo en un original plan, el de masturbarse y comer al mismo tiempo. Tubiera que decirle que la marea, ya no era navegable y el aire se movia en absoluta, idiomas y plumas. Acelerando una mano al escribir se mueve con dedos cargando, algo inesperado y insuficiente. En el lugar cualquiera y el negocio de hablar, de manera obsesiva. Era ya la noche y el calido placer de otra manera, el absoluto, se escapa. La idea de la pesa de metal obsesiva la otra mano al caminar, era bombola de otro lado aca. El retorcijon era merecido y aplastado, en involucramiento.
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May 5, 2015
May 5, 2015 at 4:30 PM UTC
Bien Comido
El bien de este diablo, se mantubo en un original plan, el de masturbarse y comer al mismo tiempo. Tubiera que decirle que la marea, ya no era navegable y el aire se movia en absoluta, idiomas y plumas. Acelerando una mano al escribir se mueve con dedos cargando, algo inesperado y insuficiente. En el lugar cualquiera y el negocio de hablar, de manera obsesiva. Era ya la noche y el calido placer de otra manera, el absoluto, se escapa. La idea de la pesa de metal obsesiva la otra mano al caminar, era bombola de otro lado aca. El retorcijon era merecido y aplastado, en involucramiento. En esas ellas no eran doncellas sino mafiosas, se merecian una bala de oro en los ojos.
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Apr 26, 2015
Apr 26, 2015 at 9:31 AM UTC
Invenciones
Yo que creí que la luz era mía precipitado en la sombra me veo. Ascua solar, sideral alegría ígnea de espuma, de luz, de deseo. Sangre ligera, redonda, granada: raudo anhelar sin perfil ni penumbra. Fuera, la luz en la luz sepultada. Siento que sólo la sombra me alumbra. Sólo la sombra. Sin astro. Sin cielo. Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles dentro del aire que no tiene vuelo, dentro del árbol de los imposibles. Cárdenos ceños, pasiones de luto. Dientes sedientos de ser colorados. Oscuridad del rencor absoluto. Cuerpos lo mismo que pozos cegados. Falta el espacio. Se ha hundido la risa. Ya no es posible lanzarse a la altura. El corazón quiere ser más de prisa fuerza que ensancha la estrecha negrura. Carne sin norte que va en oleada hacia la noche siniestra, baldía. ¿Quién es el rayo de sol que la invada? Busco. No encuentro ni rastro del día. Sólo el fulgor de los puños cerrados, el resplandor de los dientes que acechan. Dientes y puños de todos los lados. Más que las manos, los montes se estrechan. Turbia es la lucha sin sed de mañana. ¡Qué lejanía de opacos latidos! Soy una cárcel con una ventana ante una gran soledad de rugidos. Soy una abierta ventana que escucha. por donde va tenebrosa la vida. Pero hay un rayo de sol en la lucha que siempre deja la sombra vencida.
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Eterna sombra
Espléndida razón, demonio claro del racimo absoluto, del recto mediodía, aquí estamos al fin, sin soledad y solos, lejos del desvarío de la ciudad salvaje. Cuando la línea pura rodea su paloma y el fuego condecora la paz con su alimento tú y yo erigimos este celeste resultado! Razón y amor desnudos viven en esta casa. Sueños furiosos, ríos de amarga certidumbre decisiones más duras que el sueño de un martillo cayeron en la doble copa de los amantes. Hasta que en la balanza se elevaron, gemelos, la razón y el amor como dos alas. Así se construyó la transparencia.
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Soneto liv
Desde que te llamo así, por mi nombre, ya nunca me eres extraño. Infinitamente ajeno, remoto tú, hasta en la playa, -que te acercas, alejándote apenas llegas-, tú eres absoluto entimismado. Pero tengo aquí en el alma tu nombre, mío. Es el cabo de una invisible cadena que se termina en tu indómita belleza de desmandado. Te liga a mí, aunque no quieras. Si te nombro, soy tu amo de un segundo. ¡Qué milagro! Tus desazones de espuma, abandonan sus caballos de verdes grupas ligeras, se amansan, cuando te llamo lo que me eres: Contemplado. Obra, sutil, el encanto divino del cristianar. Y aquí en este nombre rompe mansamente tu arrebato, aquí, en sus letras -arenas-, como en playa que te hago. Tú no sabes, solitario, -sacramento del nombrar- cuando te nombro, todo lo cerca que estamos.
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Variación iii
En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal sabio y su plegaria fiel. ¡Oh candil, oh bajel, frente al altar cumplimos, en dúo recóndito, un solo mandamiento: venerar! Embarcación que iluminas a las piscinas divinas: en tu irisada presencia mi humildad se esponja y se anaranja, porque en la muda eminencia están anclados contigo el vuelo de mis gaviotas y el humo sollozante de mis flotas. ¡Oh candil, oh bajel: Dios ve tu pulso y sabe que anonadas en las cúpulas sagradas no por decrépito ni por insulso! Tu alta oración animas con el genio de los climas. Tú conoces el espanto de las islas de leprosos, el domicilio polar de los donjuanescos osos, la magnética bahía de los deliquios venéreos, las garzas ecuatoriales cual escrúpulos aéreos, y por ello ante el Señor paralizas tu experiencia como el olor que da tu mejor flor. Paralelo a tu quimera, cristalizo sin sofismas las brasas de mi ígnea primavera, enarbolo mi júbilo y mi mal y suspendo mis llagas como prismas. Candil, que vas como yo enfermo de lo absoluto, y enfilas la experta proa a un dorado archipiélago sin luto; candil, hermético esquife: mis sueños recalcitrantes enmudecen cual un cero en tu cristal marinero, inmóviles excelsos y adorantes.
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El candil
En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal sabio y su plegaria fiel. ¡Oh candil, oh bajel, frente al altar cumplimos, en dúo recóndito, un solo mandamiento: venerar! Embarcación que iluminas a las piscinas divinas: en tu irisada presencia mi humildad se esponja y se anaranja, porque en la muda eminencia están anclados contigo el vuelo de mis gaviotas y el humo sollozante de mis flotas. ¡Oh candil, oh bajel: Dios ve tu pulso y sabe que anonadas en las cúpulas sagradas no por decrépito ni por insulso! Tu alta oración animas con el genio de los climas. Tú conoces el espanto de las islas de leprosos, el domicilio polar de los donjuanescos osos, la magnética bahía de los deliquios venéreos, las garzas ecuatoriales cual escrúpulos aéreos, y por ello ante el Señor paralizas tu experiencia como el olor que da tu mejor flor. Paralelo a tu quimera, cristalizo sin sofismas las brasas de mi ígnea primavera, enarbolo mi júbilo y mi mal y suspendo mis llagas como prismas. Candil, que vas como yo enfermo de lo absoluto, y enfilas la experta proa a un dorado archipiélago sin luto; candil, hermético esquife: mis sueños recalcitrantes enmudecen cual un cero en tu cristal marinero, inmóviles excelsos y adorantes.
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Te amo, Te amo implacablemente, Te amo con una fuerza tan fuerte como las mareas oceánicas. Te amo en muchos lugares, Te amo en público y en secreto, En los secretos, que mi corazón esconde. Te amo sin decir, Te amo cuando te miro, Y cuando me miras, Te amo más. Te amo cuando te cuento todo, Y te amo cuando no digo nada en absoluto. Te amo con las rosas que mueren en unas semanas, Justo como ellas se marchitan y mueren, Te amaré hasta que me convierta en tu rosa. Te amo sin pruebas, Siendo yo el único testigo, Testificaré que es cierto, Y si el veredicto es amarte hasta la muerte, Hasta entonces, te amaré. Te he amado, Te amo, Y yo te amaré. Te amo ahora, mañana y ayer. Cada día más que antes. Te amo, incluso ahora, Y entonces, Y una vez que este verso termine Todavía te estaré amando, porque eso es lo que hago Lo qué haré, Hasta que amarte se convierta en lo único que quede por hacer.
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Sep 1, 2018
Sep 1, 2018 at 2:01 AM UTC
Para Jaquelin
Donde estuvo la nube ya no hay nube;                     los ojos, que la piensan. Absoluto celeste, azul unánime                     sin ave, sin su anécdota. Al célico sosiego otro marino                     sosiego le contesta. Las últimas congojas de la ola                     playa se las consuela. Tanto sollozo en leve espuma acaba,                     y la espuma en la arena. Le basta un color solo a tanto espacio,                     sin vela que disienta, El mar va por el mar buscando azules                     y a un azul los eleva. Está el día en el fiel. La Luz, la sombra                     ni más ni menos pesan. Dentro del hombre ni esperanza empuja                     ni memoria sujeta. El presente, que tanto se ha negado,                     hoy, aquí, ya, se entrega. ¡Presente, sí, hay presente! Ojos absortos                     felices le contemplan. El tiempo abjura de su error, las horas,                     y pasa sin saberlas. Aves, ondinas, callan, y de voces                     vacío el aire dejan. La dilatada anchura del silencio                     de silencio se llena. Es el vivir tan tenue, que no ata;                     la cautiva se suelta. Por las campiñas, ya, del puro ser                     viene, va, se recrea. Está el mundo tan limpio, que es espejo:                     la escapada lo estrena. Radiante mediodía. En él, el alma                     se reconoce: esencia. Segunda, y la mejor, surge del mar                     la Venus verdadera.
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Variación viii
Donde estuvo la nube ya no hay nube;                     los ojos, que la piensan. Absoluto celeste, azul unánime                     sin ave, sin su anécdota. Al célico sosiego otro marino                     sosiego le contesta. Las últimas congojas de la ola                     playa se las consuela. Tanto sollozo en leve espuma acaba,                     y la espuma en la arena. Le basta un color solo a tanto espacio,                     sin vela que disienta, El mar va por el mar buscando azules                     y a un azul los eleva. Está el día en el fiel. La Luz, la sombra                     ni más ni menos pesan. Dentro del hombre ni esperanza empuja                     ni memoria sujeta. El presente, que tanto se ha negado,                     hoy, aquí, ya, se entrega. ¡Presente, sí, hay presente! Ojos absortos                     felices le contemplan. El tiempo abjura de su error, las horas,                     y pasa sin saberlas. Aves, ondinas, callan, y de voces                     vacío el aire dejan. La dilatada anchura del silencio                     de silencio se llena. Es el vivir tan tenue, que no ata;                     la cautiva se suelta. Por las campiñas, ya, del puro ser                     viene, va, se recrea. Está el mundo tan limpio, que es espejo:                     la escapada lo estrena. Radiante mediodía. En él, el alma                     se reconoce: esencia. Segunda, y la mejor, surge del mar                     la Venus verdadera.
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De pronto, como un breve latigazo, mi nombre, Friedt, estalló en el aula. Yo me puse de pie, y un poco trémulo avancé hacia la mesa, entre las bancas. Era el examen último del curso y al que tenía más miedo: la gramática. Hice girar resuelto el bolillero Las dieciséis bolillas del programa resonaron en él lúgubremente y un eco levantaron en mi alma. Extraje dos: adverbio y sustantivo. Me dieron a elegir una de ambas y elegí la segunda. -¿Y qué es el nombre? díjome uno y me asestó las gafas. Sentí luego un sudor por todo el cuerpo, se me puso la boca seca, amarga, y comprendí, con un terror creciente que yo del nombre no sabía nada. Revolvía allá adentro, pero en vano, me quedé en absoluto sin palabras. Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos: el camino de arena, cierta planta, el hermano pequeño, mi perrito, el té con leche, el dulce de naranja, ¡qué alegría jugar a aquellas horas! Y sonreía mientras recordaba. -¡Pero señor -rugió una voz terrible-, el nombre sustantivo, una pavada!- Tiré a la realidad: sobre la mesa los dedos de un señor tamborileaban, cabeceaba blandamente el otro, el tercero bebía de una taza. Hacía gran calor. Yo tengo una cara redonda, simple, colorada, los ojos grises y los labios gruesos, el pelo rubio, la sonrisa clara. Yo quería jugar, no dar examen darlo otro día, sí, por la mañana... Se me nubló la vista de repente, los profesores se me borroneaban, adquirió el bolillero proporciones gigantescas, fantásticas, oí como entre sueños: Señor mío, puede sentarse... -Y me llené de lágrimas.
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Un aplazado
De pronto, como un breve latigazo, mi nombre, Friedt, estalló en el aula. Yo me puse de pie, y un poco trémulo avancé hacia la mesa, entre las bancas. Era el examen último del curso y al que tenía más miedo: la gramática. Hice girar resuelto el bolillero Las dieciséis bolillas del programa resonaron en él lúgubremente y un eco levantaron en mi alma. Extraje dos: adverbio y sustantivo. Me dieron a elegir una de ambas y elegí la segunda. -¿Y qué es el nombre? díjome uno y me asestó las gafas. Sentí luego un sudor por todo el cuerpo, se me puso la boca seca, amarga, y comprendí, con un terror creciente que yo del nombre no sabía nada. Revolvía allá adentro, pero en vano, me quedé en absoluto sin palabras. Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos: el camino de arena, cierta planta, el hermano pequeño, mi perrito, el té con leche, el dulce de naranja, ¡qué alegría jugar a aquellas horas! Y sonreía mientras recordaba. -¡Pero señor -rugió una voz terrible-, el nombre sustantivo, una pavada!- Tiré a la realidad: sobre la mesa los dedos de un señor tamborileaban, cabeceaba blandamente el otro, el tercero bebía de una taza. Hacía gran calor. Yo tengo una cara redonda, simple, colorada, los ojos grises y los labios gruesos, el pelo rubio, la sonrisa clara. Yo quería jugar, no dar examen darlo otro día, sí, por la mañana... Se me nubló la vista de repente, los profesores se me borroneaban, adquirió el bolillero proporciones gigantescas, fantásticas, oí como entre sueños: Señor mío, puede sentarse... -Y me llené de lágrimas.
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El lecho, aquella hierba de ayer y de mañana: este lienzo de ahora sobre madera aún verde, flota como la tierra, se sume en la besana donde el deseo encuentra los ojos y los pierde. Pasar por unos ojos como por un desierto: como por dos ciudades que ni un amor contienen. Mirada que va y vuelve sin haber descubierto el corazón a nadie, que todos la enarenen. Mis ojos encontraron en un rincón los tuyos. Se descubrieron mudos entre las dos miradas. Sentimos recorrernos un palomar de arrullos, y un grupo de arrebatos de alas arrebatadas. Cuanto más se miraban más se hallaban: más hondos se veían, más lejos, y más en uno fundidos. El corazón se puso, y el mundo, más redondos. Atravesaba el lecho la patria de los nidos. Entonces, el anhelo creciente, la distancia que va de hueso a hueso recorrida y unida, al aspirar del todo la imperiosa fragancia, proyectamos los cuerpos más allá de la vida. Espiramos del todo. ¡Qué absoluto portento! ¡Qué total fue la dicha de mirarse abrazados, desplegados los ojos hacia arriba un momento, y al momento hacia abajo con los ojos plegados! Peron no moriremos. Fue tan cálidamente consumada la vida como el sol, su mirada. No es posible perdernos. Somos plena simiente. Y la muerte ha quedado, con los dos, fecundada.
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Muerte nupcial
sos mas lindo cuando no puedo mirar cuando tu cara es la misma que la de todos los demas y en esta habitacion hay tension siempre asi que tirate si te queres tirar senti las cosquillas de dedos en el pecho y el frio en la ***** de los pies sos mas lindo cuando no entiendo que decis me rio y asiento o doy respuestas automaticas mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio me deja de andar el cerebro y el autopiloto me estaciona en tus brazos que ganas de tirarme del balcon a veces si la ciudad esta inundada y vos la estas flasheando mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio en camara lenta me hundo sin llegar al piso y la ciudad esta roja con las luces de los autos el mar hierve alrededor mio ¿o solo sos vos? espero que mis pies toquen el fondo pero no llegan porque vos me haces flotar no a la superficie pero si lo suficiente como para dejarme estar mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio sos mas lindo cuando me tocas y nunca llegas a ningun lado me dejas con ganas de mas y mas y mas y quiero hacer de tu cuello un hogar donde vuelan platos y hay gritos o hay silencio absoluto como hay en mi mente ahora mismo y literalmente no veo nada en vos que no sea imaginario mio tenes cara de mi ex o de alguien que alguna vez conoci y trato de ubicarte mientras pienso labio labio labio labio labio labio labio pero no me acuerdo o no me importa total en mi mente sos todo lo que quiero que seas
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Apr 24, 2019
Apr 24, 2019 at 4:17 PM UTC
pfiii
Deus criou o céu e a terra, Para haver paz, não guerra! O mar era escuro e profundo O Espírito liberta o mundo. Que a luz de Deus sempre exista no firmamento, E ou o ame com meu pensamento! Que a terra produza ervas e plantas, E homens de boas aventurancas. Que a noite e a beleza de seus astros se repita com alegria, Esperando que o sol todos nos desperte Com sua magia. Que todos os seres sejam no mundo abençoados, E nós homens pelo espírito de Deus libertados... Sem complexidade e como pesada herança, O Espírito de Deus nos criou à sua semelhança. Nos deu absoluto poder para poder reinar, Na terra, no céu e no mar. Deus nos abençoou duma peculiar maneira, Amai vos e povoai a terra inteira! Vivei sem sombra do pecado, Pois, o Espírito de Deus é Sagrado.
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Dec 20, 2023
Dec 20, 2023 at 7:09 AM UTC
Criação do mundo com o espírito de Deus
Desearía yo sin importarme cuándo consumido todo miedo & sumergido en petróleo En suspensión una conversación contigo sobre nada en absoluto abrazar Quiénes somos? ni siquiera reconocemos quienes fuimos Nadie es ni será quien fue Un recuerdo compartimos el frío de tu mejilla en silencio un sonreír el desencanto de una despedida Quiénes somos? resuena en mis adentros Desconocidos abrazándose
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Jun 22, 2019
Jun 22, 2019 at 11:44 AM UTC
AAAAAAAAAA¿
Yo no quiero más que una mano; una mano herida, si es posible. Yo no quiero más que una mano aunque pase mil noches sin lecho. Sería un pálido lirio de cal. Sería una paloma amarrada a mi corazón. Sería el guardián que en la noche de mi tránsito prohibiera en absoluto la entrada a la luna. Yo no quiero más que esa mano para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía. Yo no quiero más que esa mano para tener un ala de mi muerte. Lo demás todo pasa. Rubor sin nombre ya. Astro perpetuo. Lo demás es lo otro; viento triste, mientras las hojas huyen en bandadas.
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Vi
¡Bienaventurados, los dignificados por la dignidad glacial de la muerte; los invulnerables ya para los hados, una y misma cosa ya con el Dios fuerte! ¡Bienaventurados! Bienaventurados los que destruyeron el muro ilusorio de espacio y guarismos; los que a lo absoluto ya por fin volvieron; los que ya midieron todos los  abismos. Bienaventurada, dulce muerta mía, a quien he rezado como letanía de fe, poesía y amor, estas páginas... que nunca leerás. Por quien he vertido, de noche y de día, todas estas lágrimas... que no secarás.
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I. bienaventurados