«Te escribo amigo mío en una noche sin luna,
velado por el insomnio y el peso del remordimiento
que llevo conmigo desde hace años...
Sabes, nuestra amistad se fue deshaciendo lentamente,
casi de manera imperceptible a nuestros ojos,
como el agua que se filtra entre las manos
hasta desaparecer sin dejar rastro.
Y ahora, recordarlo, duele.
Duelen aquellos días de juventud efímera,
donde todo parecía arder con un vigor
que jamás volverá.
Me habitué demasiado a vuestra presencia,
a esas conversaciones interminables
bajo el calor abrasador de junio,
a la familiaridad de tu voz llenando los silencios.
Y hoy que ya no estás
todo me parece vacío,
carente de sentido,
como si el mundo hubiera perdido su forma y esencia
cuando dejaste de habitarlo conmigo.
Lo cierto es que lo que nos separó
no fueron los kilómetros,
ni la distancia de los días,
ni siquiera los silencios prolongados de las disputas.
No…
lo que nos apartó fue invisible, imperceptible,
algo que no se mide en tiempo ni en espacio,
sino con la fragilidad del corazón humano...»
—Carta II—
J. Felix
Sep 23, 2025
Sep 23, 2025 at 6:52 PM UTC
«Te escribo amigo mío en una noche sin luna,
velado por el insomnio y el peso del remordimiento
que llevo conmigo desde hace años...
Sabes, nuestra amistad se fue deshaciendo lentamente,
casi de manera imperceptible a nuestros ojos,
como el agua que se filtra entre las manos
hasta desaparecer sin dejar rastro.
Y ahora, recordarlo, duele.
Duelen aquellos días de juventud efímera,
donde todo parecía arder con un vigor
que jamás volverá.
Me habitué demasiado a vuestra presencia,
a esas conversaciones interminables
bajo el calor abrasador de junio,
a la familiaridad de tu voz llenando los silencios.
Y hoy que ya no estás
todo me parece vacío,
carente de sentido,
como si el mundo hubiera perdido su forma y esencia
cuando dejaste de habitarlo conmigo.
Lo cierto es que lo que nos separó
no fueron los kilómetros,
ni la distancia de los días,
ni siquiera los silencios prolongados de las disputas.
No…
lo que nos apartó fue invisible, imperceptible,
algo que no se mide en tiempo ni en espacio,
sino con la fragilidad del corazón humano...»
—Carta II—
J. Felix
