#dedicatoria
Mi mano se siente vacía
desde que no encuentra la tuya.
La cierro a veces,
como si pudiera guardar
el calor que dejaste
antes de irte.
Y qué es esto,
decime,
qué extraña necesidad
de buscarte en cada hora,
de querer sentarme junto a vos
sin decir nada,
apenas respirar el mismo aire.
Me he vuelto una soñadora,
qué vergüenza.
Imagino tu regreso
como quien espera la lluvia
después de una larga sequía.
Invento besos.
Invento abrazos.
Invento tu voz pronunciando mi nombre
y después me río de mí misma,
de esta mujer que escribe tonterías
con las mejillas encendidas.
Quizás fue un embrujo.
Quizás tus ojos.
O esa sonrisa tuya,
tan simple,
tan peligrosa.
Dios.
Qué dulces,
qué insoportablemente dulces
resultan estas palabras.
Yo,
que nunca supe decirlas.
Yo,
que desconfiaba de la ternura.
Y sin embargo
aquí estoy,
llenando páginas
con tu recuerdo.
Suspirando.
Sonriendo sola.
Esperando.
Como si el mundo entero
cupiera
en la promesa de volver a verte,
Mon amour.
J. Felix para R
3h ago
Jun 4, 2026 at 7:12 PM UTC
Siento que he muerto,
muerto de una ternura febril,
de esas que no matan el cuerpo,
pero dejan al alma tendida
sobre las sábanas de la madrugada.
Esta noche morí en tus brazos.
No con estrépito ni tragedia,
sino como mueren las velas
cuando la última corriente de aire
les susurra un secreto.
Debió haber sido algo que dijiste;
una palabra pequeña, acaso,
pero afilada como la luz atravesando vitrales,
capaz de cruzar mi pecho
y encontrar refugio en el sitio exacto
donde guardo los nombres que no olvido.
O tal vez fue un beso.
Uno de esos besos imposibles de explicar,
que no buscan la boca,
sino la parte más antigua del espíritu,
esa habitación cerrada
donde duermen los sueños que jamás confesamos.
Y me pregunto,
si existe alguna razón justa para sentirse así.
Para llevar un incendio bajo la piel
y fingir que se trata solamente de calor.
Intento ser discreto.
Construyo silencios,
ordeno mis gestos,
escondo las flores marchitas de mi nostalgia.
Pero entonces vuelo de nuevo,
como una polilla enamorada de la llama,
como un náufrago que confunde el horizonte
con la promesa de una tierra eterna.
Porque he estado encantado por la fantasía demasiadas veces.
He bebido de espejismos con la devoción de un creyente.
He confundido reflejos con constelaciones
y ausencias con milagros.
Y aun así,
cuando tu sombra pasa rozando mis pensamientos,
vuelvo a morir dulcemente.
Muero de ternura.
Muero de belleza.
Muero de la absurda esperanza
de que algunos encuentros fueron escritos
mucho antes de que existiera el tiempo.
Y si esta muerte tiene nombre,
si este naufragio posee una causa,
que nadie venga a salvarme.
Hay finales que se parecen demasiado
a la forma en que comienzan los sueños
J. Felix
3d ago
Jun 1, 2026 at 7:48 PM UTC
Qué ojos tan bonitos…
Dime la verdad,
¿son cafés
o avellanas quemaditas?
Los miro un momento
y me entra la duda,
porque a veces parecen
dulces como la tarde,
y otras…
traviesos como si escondieran algo.
Tal vez son cafés,
como el calor de una conversación larga.
O tal vez avellana,
como un secreto que invita a acercarse más.
Pero mientras intento adivinar su color,
me doy cuenta de algo curioso:
no importa si son cafés
o avellanas quemaditas…
lo que de verdad pasa
es que cuando me miran así
me dan ganas
de seguir preguntándolo
solo para poder
mirarlos un rato más.
J. Felix
Mar 11
Mar 11, 2026 at 7:49 PM UTC
A veces, cuando me hablas —todo se vuelve ruido—
te llenas de esas palabras huecas
que hacen que todo en mí se rompa.
Tus palabras son tan torpes,
que me dejan un eco sucio en el pecho
y me nace un desprecio profundo.
Te escucho y me da rabia,
me da asco la forma en que el mundo
te habita sin ninguna alegría.
Eres tan vago, tan gris, tan ruinamente real,
me enferma escucharte.
Pero entonces —¡ay, Dios! —
Miro sus ojos
Y ahí me desarmo.
Dios —si existe— sabrá por qué
he caído enamorada
de un ordinario tan vago,
de un ser tan triste y tan cierto
que me duele respirar.
No lo entiendo
Y No lo quiero entender.
(o al menos eso creo)
Y, sin embargo,
ahora pienso en ti a todas horas
aunque me duela,
como quien lame una herida
para no olvidarse de sangrar
aunque me avergüence,
(Aunque no hay por qué)
aunque sigas siendo tan… tonto.
A veces creo odiarte.
A veces creo odiarme por oírte.
Pero se me cae el orgullo, el pensamiento, y
la fe en mi propia cordura.
Cuando quiero besar tu tristeza
como si eso fuera una forma de existir para mí...
Porque ahora sé que te quiero,
te amo y te adoro más que a mi.
—Carta I—
J. Felix
Oct 16, 2025
Oct 16, 2025 at 9:36 PM UTC
«Te escribo amigo mío en una noche sin luna,
velado por el insomnio y el peso del remordimiento
que llevo conmigo desde hace años...
Sabes, nuestra amistad se fue deshaciendo lentamente,
casi de manera imperceptible a nuestros ojos,
como el agua que se filtra entre las manos
hasta desaparecer sin dejar rastro.
Y ahora, recordarlo, duele.
Duelen aquellos días de juventud efímera,
donde todo parecía arder con un vigor
que jamás volverá.
Me habitué demasiado a vuestra presencia,
a esas conversaciones interminables
bajo el calor abrasador de junio,
a la familiaridad de tu voz llenando los silencios.
Y hoy que ya no estás
todo me parece vacío,
carente de sentido,
como si el mundo hubiera perdido su forma y esencia
cuando dejaste de habitarlo conmigo.
Lo cierto es que lo que nos separó
no fueron los kilómetros,
ni la distancia de los días,
ni siquiera los silencios prolongados de las disputas.
No…
lo que nos apartó fue invisible, imperceptible,
algo que no se mide en tiempo ni en espacio,
sino con la fragilidad del corazón humano...»
—Carta II—
J. Felix
Sep 23, 2025
Sep 23, 2025 at 6:52 PM UTC
«Después de mañana...
Quizás no exista un día más para un "Nosotros"
Quizás la melancolía termine por hundirnos
en el mar de nuestras propias dudas.
Y no, ¡¡no te culpo!!
Tan solo éramos dos aprendices,
dos jóvenes con lenguajes distintos del amor,
un par de brújulas desajustadas,
con manos temblorosas intentando sostener lo desconocido…
¿Fue inexperiencia?
¿Fue destino?
No lo sé.
Por eso, no guardes con culpas que no te pertenecen.
Lo nuestro fue un intento, un sentimiento tan puro,
inocente como las blancas gardenias,
un relámpago en medio de la tormenta.
Y, aun así, agradezco haberte encontrado en medio de todo el caos.
Confieso: fui yo quien primero se apartó,
y ese gesto aún me atormenta cada madrugada,
cuando el recuerdo, se convierte pesadilla…
Pero el tiempo no retrocede,
y lo único que queda es seguir…
Así que escucha mi última súplica:
Sé feliz, por favor.
Aunque ya no sea a mi lado.
Porque después de mañana,
quizás ya no quede nada…»
J. Felix
Sep 23, 2025
Sep 23, 2025 at 7:01 PM UTC
«Esta noche, nuevamente, no pude dormir.
Tu nombre regresó como un murmullo que no entiende de descanso.
Intento escribir para apaciguarlo
pero las sílabas no se dejan encerrar.
¡¡Vuelan!!
Como los recuerdos que no me pertenecen del todo
pero que aun así me desgarran con una ternura aterradora.
¿Sabías que tu ausencia tiene forma?
Es una silla vacía en lo más profundo de mi memoria
una sombra sentada frente a mí que no pronuncia nada,
pero que pesa tanto.
No sé qué parte de ti extraño más:
si tu voz,
o el silencio que dejaste...»
—Carta III—
J. Felix
Sep 23, 2025
Sep 23, 2025 at 7:12 PM UTC
«Yo fui tan feliz entre tus brazos,
acurrucada en tu pecho, mecida por tus latidos
como una canción de cuna
que arrullaba mis noches más profundas.
Ahora busco en el infame y despreciable alcohol
un consuelo que no existe.
Caigo rendida en un sueño vacío,
en un sueño sin ti,
desnuda de tu calor,
ahogada en la soledad
que me atraviesa con su filo frío
que se me clava en los huesos,
oscura y voraz.
Cada sorbo es un intento de olvidarte,
pero tu ausencia se adhiere a mi cada día más,
me sigue como sombra persistente,
y esta soledad…
¡¡esta terrible soledad!!
que me devora.
Es un fantasma que me acojona
y no me deja respirar cada día de mi desdichada existencia...»
—Carta V—
J. Felix
Sep 23, 2025
Sep 23, 2025 at 10:08 PM UTC