Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"torre" poems
¿Por qué, por qué tiene que ser así? Esto no es correcto, no para mí. No quiero que me digan que pruebe el “Café de Costa Rica”, los “Bombones de Colombia”, las “Arepas de Venezuela”, las “Carnes de Argentina", las “Pastas italianas”, los “Tacos mexicanos”, la “Tortilla española”, la “Comida china” o la “Pizza con el ingrediente especial de Italia”. No quiero que me digan “Esto está hecho en China” ni “¡Wao! Esto no está hecho en China, está hecho en Taiwan”. No quiero que me digan “Mira este documental de África”, “Que hermosa se ve esa foto de la Torre Eiffel” o “Que alto debe estar ese edificio de New York”. No quiero que me cuenten cómo les fue en su viaje a Europa, su jornada en California o sus problemas mientras estuvieron en Canada. No quiero que me relaten las historias aprendidas durante su tiempo en Egipto o los bailes ensayados mientras estaban en Brasil. No quiero que hablen de su críticas respecto a la cutura de India, de Guyana o de Cuba. No quiero que me describan lo exquisita que estuvo la comida en Perú, en Australia o en República Dominicana. No quiero que me muestren la música de Jamaica o la de Rusia. No quiero que me digan  o me enseñen nada, nada más. Quiero yo poder probar los alimentos en su nacionalidad. Quiero sentir el aroma del café en las mañanas durante unas vacaciones en Costa Rica y probar ese toque especial que hace que la pizza en Italia sea diferente a la que acostumbramos a ordenar. Quiero ver cómo hacen los artefactos, estar en China y luego en Taiwan, tener esa experiencia de crear algo. Quiero visitar África y tomar mi propio documental, treparme en ese gigante edificio y apreciar la hermosa vista. Quiero ser yo la que cuente mi experiencia en las calles de Europa, California o Canada. Quiero aprender historias sobre Egipto y sus magníficas esculturas, incluso quiero aprender a darzar como lo hacen en Brasil y cada movimiento perfeccionar. Quiero dar las críticas sobre mis pensamientos hacia dichas culturas, pero con respeto. Quiero describir los suculentos platos y hacer que las personas se los imaginen, de tal manera que hasta en sus paladares puedan sentirlos. Quiero  escuchar la música de Jamaica y la de Rusia y si es en vivo, aún mejor, así podré meditarla e interpretarla. Puede sonar un poco alocado y para muchos sin sentido, pero para mí es más que un simple pensamiento o cualquier capricho, son sueños y metas que a diario me propongo. Para ello hay que trabajar duro, pero desde mi niñez me enseñaron que “el que quiere puede, solo hay que perseverar para triunfar”. Sé que algún día lo voy a alcanzar y todos se sorprenderán, cuando con orgullo les relate sobre lo que un día fue “un simple  deseo internacional ”.
0
Apr 4, 2015
Apr 4, 2015 at 12:24 PM UTC
Deseo internacional
¿Por qué, por qué tiene que ser así? Esto no es correcto, no para mí. No quiero que me digan que pruebe el “Café de Costa Rica”, los “Bombones de Colombia”, las “Arepas de Venezuela”, las “Carnes de Argentina", las “Pastas italianas”, los “Tacos mexicanos”, la “Tortilla española”, la “Comida china” o la “Pizza con el ingrediente especial de Italia”. No quiero que me digan “Esto está hecho en China” ni “¡Wao! Esto no está hecho en China, está hecho en Taiwan”. No quiero que me digan “Mira este documental de África”, “Que hermosa se ve esa foto de la Torre Eiffel” o “Que alto debe estar ese edificio de New York”. No quiero que me cuenten cómo les fue en su viaje a Europa, su jornada en California o sus problemas mientras estuvieron en Canada. No quiero que me relaten las historias aprendidas durante su tiempo en Egipto o los bailes ensayados mientras estaban en Brasil. No quiero que hablen de su críticas respecto a la cutura de India, de Guyana o de Cuba. No quiero que me describan lo exquisita que estuvo la comida en Perú, en Australia o en República Dominicana. No quiero que me muestren la música de Jamaica o la de Rusia. No quiero que me digan  o me enseñen nada, nada más. Quiero yo poder probar los alimentos en su nacionalidad. Quiero sentir el aroma del café en las mañanas durante unas vacaciones en Costa Rica y probar ese toque especial que hace que la pizza en Italia sea diferente a la que acostumbramos a ordenar. Quiero ver cómo hacen los artefactos, estar en China y luego en Taiwan, tener esa experiencia de crear algo. Quiero visitar África y tomar mi propio documental, treparme en ese gigante edificio y apreciar la hermosa vista. Quiero ser yo la que cuente mi experiencia en las calles de Europa, California o Canada. Quiero aprender historias sobre Egipto y sus magníficas esculturas, incluso quiero aprender a darzar como lo hacen en Brasil y cada movimiento perfeccionar. Quiero dar las críticas sobre mis pensamientos hacia dichas culturas, pero con respeto. Quiero describir los suculentos platos y hacer que las personas se los imaginen, de tal manera que hasta en sus paladares puedan sentirlos. Quiero  escuchar la música de Jamaica y la de Rusia y si es en vivo, aún mejor, así podré meditarla e interpretarla. Puede sonar un poco alocado y para muchos sin sentido, pero para mí es más que un simple pensamiento o cualquier capricho, son sueños y metas que a diario me propongo. Para ello hay que trabajar duro, pero desde mi niñez me enseñaron que “el que quiere puede, solo hay que perseverar para triunfar”. Sé que algún día lo voy a alcanzar y todos se sorprenderán, cuando con orgullo les relate sobre lo que un día fue “un simple  deseo internacional ”.
Continue reading...
2
Nella Torre il silenzio era già alto. Sussurravano i pioppi del Rio Salto. I cavalli normanni alle lor poste frangean la biada con rumor di croste. Là in fondo la cavalla era, selvaggia, nata tra i pini su la salsa spiaggia; che nelle froge avea del mar gli spruzzi ancora, e gli urli negli orecchi aguzzi. Con su la greppia un gomito, da essa era mia madre; e le dicea sommessa: "O cavallina, cavallina storna, che portavi colui che non ritorna; tu capivi il suo cenno ed il suo detto! Egli ha lasciato un figlio giovinetto; il primo d'otto tra miei figli e figlie; e la sua mano non toccò mai briglie. Tu che ti senti ai fianchi l'uragano, tu dai retta alla sua piccola mano. Tu ch'hai nel cuore la marina brulla, tu dai retta alla sua voce fanciulla". La cavalla volgea la scarna testa verso mia madre, che dicea più mesta: "O cavallina, cavallina storna, che portavi colui che non ritorna; lo so, lo so, che tu l'amavi forte! Con lui c'eri tu sola e la sua morte. O nata in selve tra l'ondate e il vento, tu tenesti nel cuore il tuo spavento; sentendo lasso nella bocca il morso, nel cuor veloce tu premesti il corso: adagio seguitasti la tua via, perché facesse in pace l'agonia... " La scarna lunga testa era daccanto al dolce viso di mia madre in pianto. "O cavallina, cavallina storna, che portavi colui che non ritorna; oh! Due parole egli dové pur dire! E tu capisci, ma non sai ridire. Tu con le briglie sciolte tra le zampe, con dentro gli occhi il fuoco delle vampe, con negli orecchi l'eco degli scoppi, seguitasti la via tra gli alti pioppi: lo riportavi tra il morir del sole, perché udissimo noi le sue parole". Stava attenta la lunga testa fiera. Mia madre l'abbracciò su la criniera "O cavallina, cavallina storna, portavi a casa sua chi non ritorna! A me, chi non ritornerà più mai! Tu fosti buona... Ma parlar non sai! Tu non sai, poverina; altri non osa. Oh! ma tu devi dirmi una cosa! Tu l'hai veduto l'uomo che l'uccise: esso t'è qui nelle pupille fise. Chi fu? Chi è? Ti voglio dire un nome. E tu fa cenno. Dio t'insegni, come". Ora, i cavalli non frangean la biada: dormian sognando il bianco della strada. La paglia non battean con l'unghie vuote: dormian sognando il rullo delle ruote. Mia madre alzò nel gran silenzio un dito: disse un nome... Sonò alto un nitrito.
0
3k
La cavalla storna
Nella Torre il silenzio era già alto. Sussurravano i pioppi del Rio Salto. I cavalli normanni alle lor poste frangean la biada con rumor di croste. Là in fondo la cavalla era, selvaggia, nata tra i pini su la salsa spiaggia; che nelle froge avea del mar gli spruzzi ancora, e gli urli negli orecchi aguzzi. Con su la greppia un gomito, da essa era mia madre; e le dicea sommessa: "O cavallina, cavallina storna, che portavi colui che non ritorna; tu capivi il suo cenno ed il suo detto! Egli ha lasciato un figlio giovinetto; il primo d'otto tra miei figli e figlie; e la sua mano non toccò mai briglie. Tu che ti senti ai fianchi l'uragano, tu dai retta alla sua piccola mano. Tu ch'hai nel cuore la marina brulla, tu dai retta alla sua voce fanciulla". La cavalla volgea la scarna testa verso mia madre, che dicea più mesta: "O cavallina, cavallina storna, che portavi colui che non ritorna; lo so, lo so, che tu l'amavi forte! Con lui c'eri tu sola e la sua morte. O nata in selve tra l'ondate e il vento, tu tenesti nel cuore il tuo spavento; sentendo lasso nella bocca il morso, nel cuor veloce tu premesti il corso: adagio seguitasti la tua via, perché facesse in pace l'agonia... " La scarna lunga testa era daccanto al dolce viso di mia madre in pianto. "O cavallina, cavallina storna, che portavi colui che non ritorna; oh! Due parole egli dové pur dire! E tu capisci, ma non sai ridire. Tu con le briglie sciolte tra le zampe, con dentro gli occhi il fuoco delle vampe, con negli orecchi l'eco degli scoppi, seguitasti la via tra gli alti pioppi: lo riportavi tra il morir del sole, perché udissimo noi le sue parole". Stava attenta la lunga testa fiera. Mia madre l'abbracciò su la criniera "O cavallina, cavallina storna, portavi a casa sua chi non ritorna! A me, chi non ritornerà più mai! Tu fosti buona... Ma parlar non sai! Tu non sai, poverina; altri non osa. Oh! ma tu devi dirmi una cosa! Tu l'hai veduto l'uomo che l'uccise: esso t'è qui nelle pupille fise. Chi fu? Chi è? Ti voglio dire un nome. E tu fa cenno. Dio t'insegni, come". Ora, i cavalli non frangean la biada: dormian sognando il bianco della strada. La paglia non battean con l'unghie vuote: dormian sognando il rullo delle ruote. Mia madre alzò nel gran silenzio un dito: disse un nome... Sonò alto un nitrito.
Continue reading...
62
A gentleman holds my hand. A man pulls my hair. A soulmate will do both. ― Alessandra Torre
0
Jul 26, 2016
Jul 26, 2016 at 11:30 PM UTC
A Gentleman
Conocí a un millonario. Era estanciero, rey de llanuras grises en donde se perdían los caballos. Paseábamos su casa, sus jardines, la piscina con una torre blanca y aguas como para bañar a una ciudad. Se sacó los zapatos, metió los pies con cierta severidad sombría en la piscina verde. No sé por qué una a una fue descartando todas sus mujeres. Ellas bailaban en Europa o atravesaban rápidas la nieve en trineo, en Alaska. S. me contó cómo cuando niño vendía diarios y robaba panes. Ahora sus periódicos asaltaban las calles temblorosas, golpeaban a la gente con noticias y decían con énfasis sólo sus opiniones. Tenía bancos, naves, pecados y tristezas. A veces con papel, pluma, memoria, se hundía en su dinero, contaba, sumando, dividiendo, multiplicando cosas, hasta que se dormía. Me parece que el hombre nunca pudo salir de su riqueza -lo impregnaba, le daba aire, color abstracto-, y él se veía adentro como un molusco ciego rodeado de un muro impenetrable. A veces, en sus ojos, vi un fuego frío, lejos, algo desesperado que moría. Nunca supe si fuimos enemigos. Murió una noche cerca de Tucumán. En la catástrofe ardió su poderoso Rolls como cerca del río el catafalco de una religión oscura. Yo sé que todos los muertos son iguales, pero no sé, no sé, pienso que aquel hombre, a su modo, con la muerte dejó de ser un pobre prisionero.
0
2.4k
Oda a un millonario muerto
Cuando no puedo mirar tu cara miro tus pies. Tus pies de hueso arqueado, tus pequeños pies duros. Yo sé que te sostienen, y que tu dulce peso sobre ellos se levanta. Tu cintura y tus pechos, la duplicada púrpura de tus pezones, la caja de tus ojos que recién han volado, tu ancha boca de fruta, tu cabellera roja, pequeña torre mía. Pero no amo tus pies sino porque anduvieron sobre la tierra y sobre el viento y sobre el agua, hasta que me encontraron.
0
1.9k
Tus pies
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
0
1.9k
Fuerza del manzanares
La voz de bronce no hay quien la estrangule: mi voz de bronce no hay quien la corrompa. No puede ser ni que el silencio anule su soplo ejecutivo de pasión y de trompa. Con esta voz templada al fuego vivo, amasada en un bronce de pesares, salgo a la puerta eterna del olivo, y dejo dicho entre los olivares... El río Manzanares, un traje inexpugnable de soldado tejido por la bala y la ribera, sobre su adolescencia de juncos ha colgado. Hoy es un río y antes no lo era: era una gota de metal mezquino, un arenal apenas transitado, sin gloria y sin destino. Hoy es un trinchera de agua que no reduce nadie, nada, tan relampagueante que parece en la carne del mismo sol cavada. El leve Manzanares se merece ser mar entre los mares. Al mar, al tiempo, al sol, a este río que crece, jamás podrás herirlos por más que les dispares. Tus aguas de pequeña muchedumbre, ay río de Madrid, yo he defendido, y la ciudad que al lado es una cumbre de diamante agresor y esclarecido. Cansado acaso, pero no vencido, sale de sus jornadas el soldado. En la boca le canta una cigarra y otra heroica cigarra en el costado. ¿Adónde fue el colmillo con la garra? La hiena no ha pasado a donde más quería. Madrid sigue en su puesto ante la hiena, con su altura de día. Una torre de arena ante Madrid y el río se derrumba. En todas las paredes está escrito: Madrid será tu tumba. Y alguien cavó ya el hoyo de este grito. Al río Manzanares lo hace crecer la vena que no se agota nunca y enriquece. A fuerza de batallas y embestidas, crece el río que crece bajo los afluentes que forman las heridas. Camino de ser mar va el Manzanares: rojo y cálido avanza a regar, además del Tajo y de los mares, donde late un obrero de esperanza. Madrid, por él regado, se abalanza detrás de sus balcones y congojas, grabado en un rubí de lontananza con las paredes cada vez más rojas. Chopos que a los soldados levanta monumentos vegetales, un resplandor de huesos liberados lanzan alegremente sobre los hospitales. El alma de Madrid inunda las naciones, el Manzanares llega triunfante al infinito, pasa como la historia sonando sus renglones, y en el sabor del tiempo queda escrito.
Continue reading...
63
Pa mi kompa el conejo c loco Mi canton donde yo me quedo Ese no puedo tengo que irme lejos A mi familia solos los dejo me voy Les doy el piso anda bien caliente El mundo les miente ya no sienten Que estan haciendo no entiendo Tu ya sabes donde quiera defiendo Sin miedo listo pa cualquier **** En mi puesto te espero pronto No creas que soy un pinchi tonto Preparado para el gran disparo Rumbando en el caro por debajo Mi familia esta en peligro La neta te digo la verdad yo te sigo Solo te pido el rescate del nido Salgo vivo enfrentando la muerte Los dos angeles de la muerte Aqui no vive la suerte solo verte A la fuga da un chingo decoraje Reportandome al jale de la calle Chale estoy en el infierno A falsos los acuesto a balazos Con el cuerno los tiendo grave Es mi vida la que estoy viviendo La ley de dios hasta el fin defiendo No es un cuento y ningun invento Te lo presento con rapides o lento Mis palabras te hacen calaberas Maderas amarandolo con cuerdas Para que siempre te lo recuerdas Tus ojos verdes y camisa muerdes La jura terkos ese pinchis puerkos Quedaste atrapado ya no suelto Encargo para el vuelo a las nubes Hasta arriba en los cielos te subes Y te tumbo desde arriba bebida Mamila tu callida sin paracallidas Te dije imposible que sobrevivas Sigues chingando la torre te acabo Con una madrisa y al fin sonrisa Soy un chingon no un mamon Pinchi rajon cabron me rapo pelon Pon tu cabeza te la hago melon
0
Jan 11, 2015
Jan 11, 2015 at 4:39 AM UTC
Mensaje G Rabbs
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
0
1.8k
Oda a la araucaria araucana
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
Continue reading...
192
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
0
1.4k
Vaivén
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
Continue reading...
49
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
0
1.3k
Escorial
A medida que nos aproximamos las piedras se van dando mejor. Desnudo, anacorético, las ventanas idénticas entre sí, como la vida de sus monjes, el Escorial levanta sus muros de granito por los que no treparán nunca los mandingas, pues ni aún dentro de novecientos años. hallarán una arruga donde hincar sus pezuñas de azufre y pedernal. Paradas en lo alto de las chimeneas, las cigüeñas meditan la responsabilidad de ser la única ornamentación del monasterio, mientras el viento que reza en las rendijas ahuyenta las tentaciones que amenazan entrar por el tejado. Cencerro de las piedras que pastan en los alrededores, las campanas de la iglesia espantan a los ángeles que viven en su torre y suelen tomarlos de improviso, haciéndoles perder alguna pluma sobre el adoquinado de los patios. ¡Corredores donde el silencio tonifica la robustez de las columnas! ¡Salas donde la austeridad es tan grande, que basta una sonrisa de mujer para que nos asedien los pecados de Bosch y sólo se desbanden en retirada al advertir que nuestro guía es nuestro propio arcángel, que se ha disfrazado de guardián! Los visitantes, la cabeza hundida entre los hombros (así la Muerte no los podrá agarrar como se agarra a un gato), descienden a las tumbas y al pudridero, y al salir, perciben el esqueleto de la gente con la misma facilidad con que antes les distinguían la nariz. Cuando una luna fantasmal nieva su luz en las techumbres, los ruidos de las inmediaciones adquieren psicologías criminales, y el silencio alcanza tal intensidad, que se camina como si se entrara en un concierto, y se contienen las ganas de toser por temor a que el eco repita nuestra tos hasta convencernos de que estamos tuberculosos. ¡Horas en que los perros se enloquecen de soledad y en las que el miedo hace girar las cabezas de las lechuzas y de los hombres, quienes, al enfrentarnos, se persignan bajo el embozo por si nosotros fuéramos Satán!
Continue reading...
59
Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes de la aldea espectral, negros y aciagos mapas, porque en ellos leyese el hijo pródigo al volver a su umbral en un anochecer de maleficio, a la luz de petróleo de una mecha su esperanza deshecha. Cuando la tosca llave enmohecida tuerza la chirriante cerradura, en la añeja clausura del zaguán, los dos púdicos medallones de yeso, entornando los párpados narcóticos, se mirarán y se dirán: «¿Qué es eso?» Y yo entraré con pies advenedizos hasta el patio agorero en que hay un brocal ensimismado, con un cubo de cuero goteando su gota categórica como un estribillo plañidero. Si el sol inexorable, alegre y tónico, hace hervir a las fuentes catecúmenas en que bañábase mi sueño crónico; si se afana la hormiga; si en los techos resuena y se fatiga de los buches de tórtola el reclamo que entre las telarañas zumba y zumba; mi sed de amar será como una argolla empotrada en la losa de una tumba. Las golondrinas nuevas, renovando con sus noveles picos alfareros los nidos tempraneros; bajo el ópalo insigne de los atardeceres monacales, el lloro de recientes recentales por la ubérrima ubre prohibida de la vaca, rumiante y faraónica, que al párvulo intimida; campanario de timbre novedoso; remozados altares; el amor amoroso de las parejas pares; noviazgos de muchachas frescas y humildes, como humildes coles, y que la mano dan por el postigo a la luz de dramáticos faroles; alguna señorita que canta en algún piano alguna vieja aria; el gendarme que pita... ...Y una íntima tristeza reaccionaria.
0
1.2k
El retorno maléfico
Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes de la aldea espectral, negros y aciagos mapas, porque en ellos leyese el hijo pródigo al volver a su umbral en un anochecer de maleficio, a la luz de petróleo de una mecha su esperanza deshecha. Cuando la tosca llave enmohecida tuerza la chirriante cerradura, en la añeja clausura del zaguán, los dos púdicos medallones de yeso, entornando los párpados narcóticos, se mirarán y se dirán: «¿Qué es eso?» Y yo entraré con pies advenedizos hasta el patio agorero en que hay un brocal ensimismado, con un cubo de cuero goteando su gota categórica como un estribillo plañidero. Si el sol inexorable, alegre y tónico, hace hervir a las fuentes catecúmenas en que bañábase mi sueño crónico; si se afana la hormiga; si en los techos resuena y se fatiga de los buches de tórtola el reclamo que entre las telarañas zumba y zumba; mi sed de amar será como una argolla empotrada en la losa de una tumba. Las golondrinas nuevas, renovando con sus noveles picos alfareros los nidos tempraneros; bajo el ópalo insigne de los atardeceres monacales, el lloro de recientes recentales por la ubérrima ubre prohibida de la vaca, rumiante y faraónica, que al párvulo intimida; campanario de timbre novedoso; remozados altares; el amor amoroso de las parejas pares; noviazgos de muchachas frescas y humildes, como humildes coles, y que la mano dan por el postigo a la luz de dramáticos faroles; alguna señorita que canta en algún piano alguna vieja aria; el gendarme que pita... ...Y una íntima tristeza reaccionaria.
Continue reading...
60
Yo soy el cóndor, vuelo sobre ti que caminas y de pronto en un ruedo de viento, pluma, garras, te asalto y te levanto en un ciclón silbante de huracanado frío. Y a mi torre de nieve, a mi guarida negra te llevo y sola vives, y te llenas de plumas y vuelas sobre el mundo, inmóvil, en la altura. Hembra cóndor, saltemos sobre esta presa roja, desgarremos la vida que pasa palpitando y levantemos juntos nuestro vuelo salvaje.
0
1.2k
El cóndor
Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para la injuria del coplero ganso torno mis brumas cada vez más densas. Para el mohín de los leyente docto marco mis versos de bizarro rictus, (leyente docto: abléptico pedante) tizno mis versos de macabros untos. Para mí... no hago nada, nada, nada, A qué contar a la olvidosa gente si el amor en mi pecho llora o canta? (a la olvidosa gente, es a saber: al aire, al viento, al sol, al río, al mar...) o a qué decir si el alma poesía, -gruña así o grazne la trivial raleaa qué decir si el alma poesía huésped es de mi torre o de mi rúa? Y que (como Villon el su tabardo, su buitre prometeiico Atlas el Sordo, como Nerón la púrpura, y la toga César el Calvo, y ponzoñosa daga el Valentino de mirar buido, y, de la Tour de Nesle precipitado, el saco Buridán, oh Margarita!) yo porto, a más del tirso y la careta, yo porto, en mí, la sombra del fastidio, signo fatal, exilio sin remedio? (como Nerón la púrpura, o la toga César el Calvo, o la siniestra daga el Valentino César, cuando arruga su ceño ante las turbas enemigas!) Un ignorado ritmo, dócil, terso, donde el absurdo corazón esparzo, ¡eso será la impertinente estrofa en que de todo mi desdén se befa, y más de mí!: desdén, sobrio estilete y el más seguro amigo en el combate contra la tribu inulta! ¡Oh Muchedumbre!: qué vales tú, si topas con el Hombre? (y el Hombre, dí, si topa con el Hambre? y Muchedumbre y Hombre con la Hembra?). Para mí no hago nada, nada, nada, ¡sino soñar, sólo vivir la vida! Para mí no hago nada... ¿acaso humo cuando en la pipa blondo aroma quemo, -si en el magín devano las ideas humo también, color de fantasía...-? Para mí no hago nada, nada, sólo soñar, vivir la vida a contrapelo. Sin un sueño de Amor más que divino -por tener de ideal y ser humano que da objeto y razón a mi durar... sin ése Amor, mejor fuérame ser una Sombra en la Sombra: quieto Buda dormitando en la Muerte o en la Vida. Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para ofender la mesocracia ambiente mi risa hago sonar de monte a monte; tizno mis versos de bizarro rictus para el mohín de lo leyente docto; para divertimento de mí mismo trovas pergeño: absurdos y sarcasmos! Y busco algo de ensueño y de aventura dentro la noche...! y doy la vida entera por el Amor, oh tú, sola Mujer! mientras viene el morir!
0
1.2k
Balada de asonancias consonantes o de consonancias disonantes o de simples disonancias
Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para la injuria del coplero ganso torno mis brumas cada vez más densas. Para el mohín de los leyente docto marco mis versos de bizarro rictus, (leyente docto: abléptico pedante) tizno mis versos de macabros untos. Para mí... no hago nada, nada, nada, A qué contar a la olvidosa gente si el amor en mi pecho llora o canta? (a la olvidosa gente, es a saber: al aire, al viento, al sol, al río, al mar...) o a qué decir si el alma poesía, -gruña así o grazne la trivial raleaa qué decir si el alma poesía huésped es de mi torre o de mi rúa? Y que (como Villon el su tabardo, su buitre prometeiico Atlas el Sordo, como Nerón la púrpura, y la toga César el Calvo, y ponzoñosa daga el Valentino de mirar buido, y, de la Tour de Nesle precipitado, el saco Buridán, oh Margarita!) yo porto, a más del tirso y la careta, yo porto, en mí, la sombra del fastidio, signo fatal, exilio sin remedio? (como Nerón la púrpura, o la toga César el Calvo, o la siniestra daga el Valentino César, cuando arruga su ceño ante las turbas enemigas!) Un ignorado ritmo, dócil, terso, donde el absurdo corazón esparzo, ¡eso será la impertinente estrofa en que de todo mi desdén se befa, y más de mí!: desdén, sobrio estilete y el más seguro amigo en el combate contra la tribu inulta! ¡Oh Muchedumbre!: qué vales tú, si topas con el Hombre? (y el Hombre, dí, si topa con el Hambre? y Muchedumbre y Hombre con la Hembra?). Para mí no hago nada, nada, nada, ¡sino soñar, sólo vivir la vida! Para mí no hago nada... ¿acaso humo cuando en la pipa blondo aroma quemo, -si en el magín devano las ideas humo también, color de fantasía...-? Para mí no hago nada, nada, sólo soñar, vivir la vida a contrapelo. Sin un sueño de Amor más que divino -por tener de ideal y ser humano que da objeto y razón a mi durar... sin ése Amor, mejor fuérame ser una Sombra en la Sombra: quieto Buda dormitando en la Muerte o en la Vida. Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para ofender la mesocracia ambiente mi risa hago sonar de monte a monte; tizno mis versos de bizarro rictus para el mohín de lo leyente docto; para divertimento de mí mismo trovas pergeño: absurdos y sarcasmos! Y busco algo de ensueño y de aventura dentro la noche...! y doy la vida entera por el Amor, oh tú, sola Mujer! mientras viene el morir!
Continue reading...
67
matrimoni australiani non mancano mai di farmi un po 'tantino geloso di tutte le persone che hanno avuto la fortuna di parteciparvi .Perché quando prendo una sbirciatina a un matrimonio come questo da Sarah Bamford Fotografia So solo che gli ospiti sono ancora parlando di quanto sia divertente che avevano in questo matrimonio oggi .E ' la perfetta combinazione di moda e sentimentale .e c'è molto di più vi aspetta qui . Condividi questa splendida galleria Da Sarah Bamford Photography.This matrimonio era pura perfezione .Beatitudine Vintage ed eccellenza fai da te.Ogni splendido dettaglio è stato creato dalla sposa e lo sposo compresi i menu .centrotavola .la torre torta .bouquet e ospite book.The sposo anche fatto i tavoli di accoglienza da vecchi pallet in legno.Tale quota coppia un uno su un milione amore e la connessione e traspariva il giorno più di ogni altra cosa .Erano così facile andare e gli ospiti ci sono svanite abiti da sposa corti dalla bellezza di tutto questo.La cerimonia si è svolta nel bellissimo giardino percorso di Seppeltsfield Cantina abiti da sposa corti nella Barossa Valley .con la reception in un epoca ispirata tendone sul prato sopra . Questo matrimonio aveva tutto.Una grande festa nuziale vestiti da sposa splendido .musica acustica dal vivo durante la cerimonia .polaroid .e naturalmente una torta ciambella di nozze per coronare il tutto !La giornata è stata perfetta e l'amore tra Olivia e Matt era indescrivibile .. Ancora una volta .pura perfezione e ispirazione Fotografia : Sarah Bamford Fotografia | Doughnuts : Athelstone Bakehouse | Fiori ( di origine ) : Adelaide Central Markets | Fiori ( di origine ) : Adelaide Central Markets | Venue - cerimonia e il ricevimento : Seppeltsfield http://www.belloabito.com/abiti-da-sposa-corti-c-49 http://www.belloabito.com/abiti-da-sposa-c-1 http://www.belloabito.com/goods.php?id=118
0
Jun 23, 2014
Jun 23, 2014 at 10:52 PM UTC
Vintage Adelaide Nozze di Seppeltsfield Winery_abiti da sposa 2014
matrimoni australiani non mancano mai di farmi un po 'tantino geloso di tutte le persone che hanno avuto la fortuna di parteciparvi .Perché quando prendo una sbirciatina a un matrimonio come questo da Sarah Bamford Fotografia So solo che gli ospiti sono ancora parlando di quanto sia divertente che avevano in questo matrimonio oggi .E ' la perfetta combinazione di moda e sentimentale .e c'è molto di più vi aspetta qui . Condividi questa splendida galleria Da Sarah Bamford Photography.This matrimonio era pura perfezione .Beatitudine Vintage ed eccellenza fai da te.Ogni splendido dettaglio è stato creato dalla sposa e lo sposo compresi i menu .centrotavola .la torre torta .bouquet e ospite book.The sposo anche fatto i tavoli di accoglienza da vecchi pallet in legno.Tale quota coppia un uno su un milione amore e la connessione e traspariva il giorno più di ogni altra cosa .Erano così facile andare e gli ospiti ci sono svanite abiti da sposa corti dalla bellezza di tutto questo.La cerimonia si è svolta nel bellissimo giardino percorso di Seppeltsfield Cantina abiti da sposa corti nella Barossa Valley .con la reception in un epoca ispirata tendone sul prato sopra . Questo matrimonio aveva tutto.Una grande festa nuziale vestiti da sposa splendido .musica acustica dal vivo durante la cerimonia .polaroid .e naturalmente una torta ciambella di nozze per coronare il tutto !La giornata è stata perfetta e l'amore tra Olivia e Matt era indescrivibile .. Ancora una volta .pura perfezione e ispirazione Fotografia : Sarah Bamford Fotografia | Doughnuts : Athelstone Bakehouse | Fiori ( di origine ) : Adelaide Central Markets | Fiori ( di origine ) : Adelaide Central Markets | Venue - cerimonia e il ricevimento : Seppeltsfield http://www.belloabito.com/abiti-da-sposa-corti-c-49 http://www.belloabito.com/abiti-da-sposa-c-1 http://www.belloabito.com/goods.php?id=118
Continue reading...
8
N Y’s serrated skyline, a pale blue sleeps on teal. But cut out the distant end of it and something of that shade might wake from under there, I feel. The cross which I tend to see is nearer than N Y. It is rusting an old green garden on it and there is much strangely colored gray living in the winding motions above it. The last of the sun, it dying again pours libations of pink upon the summit. The view is far to me yet brings me close to a sky’s permeation. (Been dragging me forward a while now to its edge, this now ever wasting.) This is much like the way the Torre fell through my eyes, pending inward upon some mind, which I tried to catch in my gray gray matter (sitting next to her) like that was the last essential task. I said keep it keep it. Did not keep it. It passed. The blue is changing now— lighter, paler, ghost-like. If you were here you would know the color. (It is the sheet spread over when things are lifted as if born.) Lights, smaller than skin water specs begin to glimmer. A breath is a crumpled thing, used and used but never wasted. When I breathe to breathe I remember to keep breathing. And when the world enters my lungs, I can choose when to exhale time—if I breathe to breathe. More speckling of sky skin. The shades are fading, darker. Suffused under, the clouds congregate in covers. The Brooklyn museum is some pantheon upon my roman hill from here. The street lamps flame orange as if it all was a constant procession towards the unceremonious entrance, through the changing gates, to the unknowing home of being. (The blue has fallen from the sky and dropped onto the roofs.) The impossibly colored clouds smoke up in one heap from the end, still the same distance— far away. (But there still is blue behind me. A blue has kept away from the end. The cross has blackened.) I wish not to leave this Brooklyn roof. But I have chosen to sleep on a bed. One day I will sleep on a roof.
0
Mar 27, 2012
Mar 27, 2012 at 8:21 PM UTC
From a Brooklyn Roof
N Y’s serrated skyline, a pale blue sleeps on teal. But cut out the distant end of it and something of that shade might wake from under there, I feel. The cross which I tend to see is nearer than N Y. It is rusting an old green garden on it and there is much strangely colored gray living in the winding motions above it. The last of the sun, it dying again pours libations of pink upon the summit. The view is far to me yet brings me close to a sky’s permeation. (Been dragging me forward a while now to its edge, this now ever wasting.) This is much like the way the Torre fell through my eyes, pending inward upon some mind, which I tried to catch in my gray gray matter (sitting next to her) like that was the last essential task. I said keep it keep it. Did not keep it. It passed. The blue is changing now— lighter, paler, ghost-like. If you were here you would know the color. (It is the sheet spread over when things are lifted as if born.) Lights, smaller than skin water specs begin to glimmer. A breath is a crumpled thing, used and used but never wasted. When I breathe to breathe I remember to keep breathing. And when the world enters my lungs, I can choose when to exhale time—if I breathe to breathe. More speckling of sky skin. The shades are fading, darker. Suffused under, the clouds congregate in covers. The Brooklyn museum is some pantheon upon my roman hill from here. The street lamps flame orange as if it all was a constant procession towards the unceremonious entrance, through the changing gates, to the unknowing home of being. (The blue has fallen from the sky and dropped onto the roofs.) The impossibly colored clouds smoke up in one heap from the end, still the same distance— far away. (But there still is blue behind me. A blue has kept away from the end. The cross has blackened.) I wish not to leave this Brooklyn roof. But I have chosen to sleep on a bed. One day I will sleep on a roof.
Continue reading...
83
Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico -sangre en la frente y plomo en las entrañas- ... Que fue en Granada el crimen sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada.   Se le vio caminar solo con Ella, sin miedo a su guadaña. -Ya el sol en torre y torre, los martillos en yunque- yunque y yunque de las fraguas. Hablaba Federico, requebrando a la muerte. Ella escuchaba. «Porque ayer en mi verso, compañera, sonaba el golpe de tus secas palmas, y diste el hielo a mi cantar, y el filo a mi tragedia de tu hoz de plata, te cantaré la carne que no tienes, los ojos que te faltan, tus cabellos que el viento sacudía, los rojos labios donde te besaban... Hoy como ayer, gitana, muerte mía, qué bien contigo a solas, por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»   Se le vio caminar...                       Labrad, amigos, de piedra y sueño en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
0
1.2k
El crimen fue en granada: a federico garcía lorca
En un poema leo: conversar es divino. Pero los diosa no hablan: hacen, deshacen mundos mientras los hombres hablan. Los dioses, sin palabras, juegan juegos terribles. El espíritu baja y desata las lenguas pero no habla palabras: habla lumbre. El lenguaje, por el dios encendido, es una profecía de llamas y una torre de humo y un desplome de sílabas quemadas: ceniza sin sentido. La palabra del hombre es hija de la muerte. Hablamos porque somos mortales: las palabras no son signos, son años. Al decir lo que dicen los nombres que decimos dicen tiempo: nos dicen. Somos nombres del tiempo. Mudos, también los muertos pronuncian las palabras que decimos los vivos. El lenguaje es la casa de todos en el flanco del abismo colgada. Conversar es humano.
0
1k
La llama, el habla
De una torre de palacio   se salió por un postigo la Cava con sus doncellas   con gran fiesta y regocijo. Metiéronse en un jardín   cerca de un espeso ombrío de jazmines y arrayanes,   de pámpanos y racimos. Junto a una fuente que vierte   por seis caños de oro fino cristal y perlas sonoras   entre espadañas y lirios, reposaron las doncellas   buscando solaz y alivio al fuego de mocedad   y a los ardores de estío. Daban al agua sus brazos,   y tentada de su frío, fue la Cava la primera   que desnudó sus vestidos. En la sombreada alberca   su cuerpo brilla tan lindo que al de todas las demás   como sol ha escurecido. Pensó la Cava estar sola,   pero la ventura quiso que entre unas espesas yedras   la miraba el rey Rodrigo. Puso la ocasión el fuego   en el corazón altivo, y amor, batiendo sus alas,   abrasóle de improviso. De la pérdida de España   fue aquí funesto principio una mujer sin ventura   y un hombre de amor rendido. Florinda perdió su flor,   el rey padeció el castigo; ella dice que hubo fuerza,   él que gusto consentido. Si dicen quién de los dos   la mayor culpa ha tenido, digan los hombres: la Cava   y las mujeres: Rodrigo.
0
982
Romance nuevamente rehecho de la fatal desenvoltura de la cava florinda
D'in su la vetta della torre antica, Passero solitario, alla campagna Cantando vai finché non more il giorno; Ed erra l'armonia per questa valle. Primavera dintorno Brilla nell'aria, e per li campi esulta, Sì ch'a mirarla intenerisce il core. Odi greggi belar, muggire armenti; Gli altri augelli contenti, a gara insieme Per lo libero ciel fan mille giri, Pur festeggiando il lor tempo migliore: Tu pensoso in disparte il tutto miri; Non compagni, non voli, Non ti cal d'allegria, schivi gli spassi; Canti, e così trapassi Dell'anno e di tua vita il più bel fiore. Oimè, quanto somiglia Al tuo costume il mio! Sollazzo e riso, Della novella età dolce famiglia, E te german di giovinezza, amore, Sospiro acerbo dè provetti giorni, Non curo, io non so come; anzi da loro Quasi fuggo lontano; Quasi romito, e strano Al mio loco natio, Passo del viver mio la primavera. Questo giorno ch'omai cede alla sera, Festeggiar si costuma al nostro borgo. Odi per lo sereno un suon di squilla, Odi spesso un tonar di ferree canne, Che rimbomba lontan di villa in villa. Tutta vestita a festa La gioventù del loco Lascia le case, e per le vie si spande; E mira ed è mirata, e in cor s'allegra. Io solitario in questa Rimota parte alla campagna uscendo, Ogni diletto e gioco Indugio in altro tempo: e intanto il guardo Steso nell'aria aprica Mi fere il Sol che tra lontani monti, Dopo il giorno sereno, Cadendo si dilegua, e par che dica Che la beata gioventù vien meno. Tu, solingo augellin, venuto a sera Del viver che daranno a te le stelle, Certo del tuo costume Non ti dorrai; che di natura è frutto Ogni vostra vaghezza. A me, se di vecchiezza La detestata soglia Evitar non impetro, Quando muti questi occhi all'altrui core, E lor fia vòto il mondo, e il dì futuro Del dì presente più noioso e tetro, Che parrà di tal voglia? Che di quest'anni miei? Che di me stesso? Ahi pentirommi, e spesso, Ma sconsolato, volgerommi indietro.
0
1.1k
Passero solitario
D'in su la vetta della torre antica, Passero solitario, alla campagna Cantando vai finché non more il giorno; Ed erra l'armonia per questa valle. Primavera dintorno Brilla nell'aria, e per li campi esulta, Sì ch'a mirarla intenerisce il core. Odi greggi belar, muggire armenti; Gli altri augelli contenti, a gara insieme Per lo libero ciel fan mille giri, Pur festeggiando il lor tempo migliore: Tu pensoso in disparte il tutto miri; Non compagni, non voli, Non ti cal d'allegria, schivi gli spassi; Canti, e così trapassi Dell'anno e di tua vita il più bel fiore. Oimè, quanto somiglia Al tuo costume il mio! Sollazzo e riso, Della novella età dolce famiglia, E te german di giovinezza, amore, Sospiro acerbo dè provetti giorni, Non curo, io non so come; anzi da loro Quasi fuggo lontano; Quasi romito, e strano Al mio loco natio, Passo del viver mio la primavera. Questo giorno ch'omai cede alla sera, Festeggiar si costuma al nostro borgo. Odi per lo sereno un suon di squilla, Odi spesso un tonar di ferree canne, Che rimbomba lontan di villa in villa. Tutta vestita a festa La gioventù del loco Lascia le case, e per le vie si spande; E mira ed è mirata, e in cor s'allegra. Io solitario in questa Rimota parte alla campagna uscendo, Ogni diletto e gioco Indugio in altro tempo: e intanto il guardo Steso nell'aria aprica Mi fere il Sol che tra lontani monti, Dopo il giorno sereno, Cadendo si dilegua, e par che dica Che la beata gioventù vien meno. Tu, solingo augellin, venuto a sera Del viver che daranno a te le stelle, Certo del tuo costume Non ti dorrai; che di natura è frutto Ogni vostra vaghezza. A me, se di vecchiezza La detestata soglia Evitar non impetro, Quando muti questi occhi all'altrui core, E lor fia vòto il mondo, e il dì futuro Del dì presente più noioso e tetro, Che parrà di tal voglia? Che di quest'anni miei? Che di me stesso? Ahi pentirommi, e spesso, Ma sconsolato, volgerommi indietro.
Continue reading...
59
El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amor que se fue y no vino! El río Guadalquivir tiene las barbas granates. Los dos ríos de Granada uno llanto y otro sangre. ¡Ay, amor que se fue por el aire! Para los barcos de vela, Sevilla tiene un camino; por el agua de Granada sólo reman los suspiros. ¡Ay, amor que se fue y no vino! Guadalquivir, alta torre y viento en los naranjales. Dauro y Genil, torrecillas muertas sobre los estanques, ¡Ay, amor que se fue por el aire! ¡Quién dirá que el agua lleva un fuego fatuo de gritos! ¡Ay, amor que se fue y no vino! Lleva azahar, lleva olivas, Andalucía, a tus mares. ¡Ay, amor que se fue por el aire!
0
935
Baladilla de los tres ríos
my stomach has never hurt so hard from laughing because i’ve met some of the best people to share it with. it’s two in the morning and we decide perhaps it is time to start the work that we should’ve done ahead of time. and in the morning, we promise we’ll finish but instead we sit and laugh, again. this time, inappropriately. the professor’s watching, and we aren’t getting our work done. the mexican restaurant ironically run by asians is closed. again. i’m craving enchiladas. so i make do with second tier ones from gramercy. they’re not bad. but i prefer the ones from the mexican restaurant run by asians. i sit bundled up, half free-writing, half asleep, and i take the person sitting in front of me and use them to my advantage. perhaps if i move my head just a little to the left, the professor won’t see me nodding off to sleep. (i just wanted a little nap). but i resist and we present half-heartedly. i don’t think we really cared about the new chancellor about bloomberg and about joe torre. the library brings a welcome change, and i see a familiar face. and we sit together and we laugh and before we know it, it’s time for class. again. this time, i make haste to allow my eyelids to flutter until they are cemented shut as Descartes is explained to us by our passionate but flighty professor. i wake up in time to be assigned into a group. (what are we arguing again?) something about the senses and how to use them. and whether we are certain. i dislike debates like this. i feel uncertain already. and philosophy makes me even more uncertain. uncertainer. uncertainest. the train ride home is a haze. and i am glad to be home. even though the living room is missing its lively chatter half from my parents and half from the television. but they’ll be home soon, and all will be right.
0
Feb 20, 2011
Feb 20, 2011 at 5:32 PM UTC
my day in freeform #1
my stomach has never hurt so hard from laughing because i’ve met some of the best people to share it with. it’s two in the morning and we decide perhaps it is time to start the work that we should’ve done ahead of time. and in the morning, we promise we’ll finish but instead we sit and laugh, again. this time, inappropriately. the professor’s watching, and we aren’t getting our work done. the mexican restaurant ironically run by asians is closed. again. i’m craving enchiladas. so i make do with second tier ones from gramercy. they’re not bad. but i prefer the ones from the mexican restaurant run by asians. i sit bundled up, half free-writing, half asleep, and i take the person sitting in front of me and use them to my advantage. perhaps if i move my head just a little to the left, the professor won’t see me nodding off to sleep. (i just wanted a little nap). but i resist and we present half-heartedly. i don’t think we really cared about the new chancellor about bloomberg and about joe torre. the library brings a welcome change, and i see a familiar face. and we sit together and we laugh and before we know it, it’s time for class. again. this time, i make haste to allow my eyelids to flutter until they are cemented shut as Descartes is explained to us by our passionate but flighty professor. i wake up in time to be assigned into a group. (what are we arguing again?) something about the senses and how to use them. and whether we are certain. i dislike debates like this. i feel uncertain already. and philosophy makes me even more uncertain. uncertainer. uncertainest. the train ride home is a haze. and i am glad to be home. even though the living room is missing its lively chatter half from my parents and half from the television. but they’ll be home soon, and all will be right.
Continue reading...
82
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
0
952
Visión de sevilla
¿Quién te verá, ciudad de manzanilla, amorosa ciudad, la ciudad más esbelta, que encima de una torre llevas puesto: Sevilla? Dolor a rienda suelta: la ciudad de cristal se empaña, cruje. Un tormentoso toro da una vuelta al horizonte y al silencio, y muge. Detrás del toro, al borde de su ruina, la ciudad que viviera bajo una cabellera de mujer soleada, sobre una perfumada cabellera, la ciudad cristalina yace pisoteada. Una bota terrible de alemanes poblada hunde su marca en el jazmín ligero, pesa sobre el naranjo aleteaste: y pesa y hunde su talón grosero un general de vino desgarrado, de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre groseramente astado. Mirad, oíd: mordiscos en las rejas, cepos contra las manos, horrores reluciendo por las cejas, luto en las azoteas, muerte en los sevillanos. Cólera contenida por los gestos, carne despedazada ante la soga, y lágrimas ocultas en los tiestos, en las roncas guitarras donde un pueblo se ahoga. Un clamor de oprimidos, de huesos que exaspera la cadena, de tendones talados, demolidos por un cuchillo siervo de una hiena. Se nubló la azucena, la airosa maravilla: patíbulos y cárceles degüellan los gemidos, la juventud, el aire de Sevilla. Amordazado el ruiseñor, desierto el arrayán, el día deshonrado, tembloroso el cancel, el patio muerto y el surtidos, en medio, degollado. ¿Qué son las sevillanas de claridad radiante y penumbrosa? Mantillas mustias, mustias porcelanas violadas a la orilla de la fosa. Con angustia y claveles oprime sus ventanas la población de abril. La cal se altera eclipsada con rojo zumo humano. Guadalquivir, Guadalquivir, espera: ¡no te lleves a tanto sevillano!
Continue reading...
49
Una clara conciencia de lo que ha perdido, es lo que le consuela. Se levanta cada mañana a fallecer, discurre por estancias en donde sórdamente duele el tiempo que se detuvo, la herida mal cerrada. Dura en ningún lugar este otro mundo, y vuelve por la noche en las paradas del sueño fatigoso... Reino suyo dorado, cuántas veces por él pregunta en la mitad del día, con el temor de olvidar algo! Las horas, largo viaje desabrido. La historia es un instante preferido, un tesoro en imágenes, que él guarda para su necesaria consulta con la muerte. Y el final de la historia es esta pausa.
0
892
Príncipe de aquitania, en su torre abolida
Se ven desde las barandas, por el monte, monte, monte, mulos y sombras de mulos cargados de girasoles. Sus ojos en las umbrías se empañan de inmensa noche. En los recodos del aire, cruje la aurora salobre. Un cielo de mulos blancos cierra sus ojos de azogue dando a la quieta penumbra un final de corazones. Y el agua se pone fría para que nadie la toque. Agua loca y descubierta por el monte, monte, monte. San Miguel lleno de encajes en la alcoba de su torre, enseña sus bellos muslos, ceñidos por los faroles. Arcángel domesticado en el gesto de las doce, finge una cólera dulce de plumas y ruiseñores. San Miguel canta en los vidrios; efebo de tres mil noches, fragante de agua colonia y lejano de las flores. El mar baila por la playa, un poema de balcones. Las orillas de la luna pierden juncos, ganan voces. Vienen manolas comiendo semillas de girasoles, los culos grandes y ocultos como planetas de cobre. Vienen altos caballeros y damas de triste porte, morenas por la nostalgia de un ayer de ruiseñores. Y el obispo de Manila, ciego de azafrán y pobre, dice misa con dos filos para mujeres y hombres. San Miguel se estaba quieto en la alcoba de su torre, con las enaguas cuajadas de espejitos y entredoses. San Miguel, rey de los globos y de los números nones, en el primor berberisco de gritos y miradores.
0
921
San miguel
-Buen conde Fernán González,   el rey envía por vos, que vayades a las cortes   que se hacen en *** que si vos allá vais, conde,   daros han buen galardón: daros han a Palenzuela   y a Palencia la mayor, daros han las nueve villas,   con ellas a Carrión; daros han a Torquemada,   la torre de Mormojón; buen conde, si allá no ides,   daros hían por traidor. Allí respondiera el conde   y dijera esta razón: -Mensajero eres, amigo;   no mereces culpa, no; que yo no he miedo al rey,   ni a cuantos con él son; Villas y castillos tengo,   todos a mi mandar son: de ellos me dejó mi padre,   de ellos me ganara yo; las que me dejó el mi padre   poblélas de ricos hombres, las que me ganara yo   poblélas de labradores; quien no tenía más que un buey,   dábale otro, que eran dos; al que casaba su hija   doile yo muy rico don; cada día que amanece   por mí hacen oración, no la hacían por el rey,   que no lo merece, no, él les puso muchos pechos   y quitáraselos yo.
0
809
Buen conde fernán gonzález