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"tendremos" poems
En la mañana sale el sol, despertamos con una ilusión, ver a nuestra isla ser una nación, lucharemos por nuestra tierra después de la puesta del sol. Ya es de noche, reina la oscuridad, vestidos de negros, jamás nos verán, con las sombras nos confundirán y cuando menos lo esperan muy tarde será, porque ya pronto tendremos nuestra libertad. Mi pueblo está cansado de ser oprimido, y ustedes invasores pagarán por lo que ha sucedido, nuestra tierra la han destruido pero de nuestro corazón se siente un latido, aún no estamos en el olvido. Nuestra cultura quisiste eliminar, pero la mancha de plátano es difícil de borrar, armados con fusiles y machetes iremos a luchar, y en esta noche la muerte de Filiberto y Albizu vamos a vengar, ya pronto la supremacía americana va a terminar, por fin mi pueblo podrá respirar. Escrito por: Yamil Rosario Vázquez (16-feb-2012) Este poema es dedicado a todas las personas que en sus vidas han puesto un granito de arena para lograr la independencia de Puerto Rico, y a aquellos que han muerto luchando por ella. En especial a: Pedro Albizu Campos, Filiberto Ojeda Ríos, Ramón Emeterio Betances, y los a los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico recinto de Río Piedras.
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Feb 18, 2012
Feb 18, 2012 at 4:59 PM UTC
Todo pueblo merece ser libre
Tu y tu solo en este mundo Tu y me conoces tan desnuda y me conoces no tan bien como me gustaría que sabíamos nosotros solos Te veré de nuevo pronto siento esto Sientes esto, lo sabemos esto es saber en la sangre bajo la luna, cerca del rio donde soñé con encontrarte hace tantos años mi amor ¿remarás este bote a través del río? Algún día tendremos que dejar de lado estos sueños. Pero nunca the dejaré ir sin mostrarte todo mi amor todo mi amor hueso profundo a mi palma todo tu amor donde la x marca el lugar Tiempo es un círculo que se come a sí mismo no sabe nada más que hambre y anhelo Los días nos pasan como antes somos mejores que eso ahora quiero coronar mis años con algo que se siente mucho mucho como tú ai ai ai ai ai mucho como tú mis años vienen cayendo sobre mí años tocan y se van tienen mucho que decir tantos sueños que nunca fueron puestos en palabras te quedas te quedas te quedas written by  Medusa
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Oct 20, 2018
Oct 20, 2018 at 4:00 AM UTC
Cerca Del Rio
Equivocar el camino es llegar a la nieve y llegar a la nieve es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios. Equivocar el camino es llegar a la mujer, la mujer que no teme la luz, la mujer que no teme a los gallos y los gallos que no saben cantar sobre la nieve. Pero si la nieve se equivoca de corazón puede llegar el viento Austro y como el aire no hace caso de los gemidos tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios. Yo vi dos dolorosas espigas de cera que enterraban un paisaje de volcanes y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino. Pero el dos no ha sido nunca un número porque es una angustia y su sombra, porque es la guitarra donde el amor se desespera, porque es la demostración de otro infinito que no es suyo y es las murallas del muerto y el castigo de la nueva resurrección sin finales. Los muertos odian el número dos, pero el número dos adormece a las mujeres y como la mujer teme la luz la luz tiembla delante de los gallos y los gallos sólo saben votar sobre la nieve tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.
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Pequeño poema infinito
Entre los adelantos médicos figuran el by-pass para que siga el corazón, el láser para entrar a la vesícula por un agujerito, y muchos otros que empujan al cuerpo contra lo desconocido. Esta semejanza de la vida provoca el llanto de la razón. Nadie estudia los nervios de la estupidez, las arterias del mal, la médula del dolor, los huesos de tanta angustia que gira por ahí con trazado oscilante. Hay quien dice que es inútil porque no hay remedios, no hay farmacias del alma. Hay quien dice que esta noche es igual a todas las noches. Pero en esta noche canta lo que nunca tendremos y el pasado es un canario ciego que te había visto. En el vacío de tu imagen estaba el ancho sol.
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Poema
-El tronco estaba ardiendo cuando se fue la lluvia. El rayo lo venció y se introdujo en él. Ahora es un rayo manso. Lo tendremos aquí y le daremos de comer hojas y yerbas. Me gusta el fuego. Acércale tu mano poco a poco, te acaricia o te quema, puedes saber hasta dónde llega su amistad. -A mí me gusta porque es rojo y azul  y amarillo, y se mueve en el aire y no tiene forma, y cuando quiere dormir se esconde en la ceniza y vigila con ojitos rojos dentro dentro. ¡Qué simpático! Luego se alza y empieza a buscar, si haya cerca una rama la devora. ¡Me gusta, me gusta! ¡Le cuidaré, no estorba, es tan humilde! -Es orgulloso, pero es bueno. ¿Que té pasa? Te has quedado... -Nada. -Tienes los ojos abiertos y estás dormida. ¿Me oyes? También se ha metido en ti. Lo veo en el fondo de tus ojos, como una culebra, enamorándote. Te quedas quieta mientras él te recorre ávidamente. Giras en torno al fuego sin moverte. Fuego lento, preciso, árbol continuo, nos atraen tus hojas instantáneas, tu tronco permanente. Déjanos estar junto a ti, junto a tu amor hambriento. Creces aniquilando, medida de la destrucción, estatura hacia dentro, duración hacia atrás, tiempo invertido, muerte muriendo, nacimiento. Déjanos estar en tus párpados incesantes, investigar contigo lo que buscas, luz en fuga perpetua, en ti, como tú misma, en nosotros.
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Adán y eva vi
Ay sí, recuerdo, ay tus ojos cerrados como llenos por dentro de luz negra, todo tu cuerpo como una mano abierta, como un racimo blanco de la luna, y el éxtasis, cuando nos mata un rayo, cuando un puñal nos hiere en las raíces y nos rompe una luz la cabellera, y cuando vamos de nuevo volviendo a la vida, como si del océano saliéramos, como si del naufragio volviéramos heridos entre las piedras y las algas rojas. Pero hay otros recuerdos, no sólo flores del incendio, sino pequeños brotes que aparecen de pronto cuando voy en los trenes o en las calles. Te veo lavando mis pañuelos, colgando en la ventana mis calcetines rotos, tu figura en que todo, todo el placer como una llamarada cayó sin destruirte, de nuevo, mujercita de cada día, de nuevo ser humano, humildemente humano, soberbiamente pobre, como tienes que ser para que seas no la rápida rosa que la ceniza del amor deshace, sino toda la vida, toda la vida con jabón y agujas, con el aroma que amo de la cocina que tal vez no tendremos y en que tu mano entre las papas fritas y tu boca cantando en invierno mientras llega el asado serían para mi la permanencia de la felicidad sobre la tierra. Ay vida mía, no sólo el fuego entre nosotros arde, sino toda la vida, la simple historia, el simple amor de una mujer y un hombre parecidos a todos.
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No sólo el fuego
Sabemos que no hay tierra ni estrellas prometidas. Lo sabemos, Señor, lo sabemos y seguimos contigo trabajando. Sabemos que mil veces y mil veces pararemos de nuevo nuestro carro y que mil y mil veces en la tierra alzaremos de nuevo nuestro viejo tinglado. Sabemos que por ello no tendremos ni ración ni salario. Lo sabemos, Señor, lo sabemos y seguimos contigo trabajando. Y sabemos que sobre este tinglado liemos de hacer mil veces y mil veces todavía el mismo viejo truco bufo-trágico sin elogios ni aplausos. Lo sabemos, Señor, lo sabemos y seguimos contigo trabajando...
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Sabemos
Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón Yo te seguiría por el camino de la felicidad Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino Te imploro que no tengas ninguna duda Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo No me importarán todo tipo de problemas Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière Yo cruzaré fronteras y romperé barreras Para exhumarte, apreciarte y amarte más Como se ha hecho a lo largo de los siglos Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo. A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo. Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer! Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado Como se ha hecho a lo largo de los siglos Para resucitar el amor y amarte más Por favor alimenta no, sin duda Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz. A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo. P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta. Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”. Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Dec 23, 2024
Dec 23, 2024 at 9:03 PM UTC
Si Tú No Volviste
Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón Yo te seguiría por el camino de la felicidad Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino Te imploro que no tengas ninguna duda Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo No me importarán todo tipo de problemas Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière Yo cruzaré fronteras y romperé barreras Para exhumarte, apreciarte y amarte más Como se ha hecho a lo largo de los siglos Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo. A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo. Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer! Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado Como se ha hecho a lo largo de los siglos Para resucitar el amor y amarte más Por favor alimenta no, sin duda Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz. A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo. P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta. Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”. Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Quiero ser tu “Aurum”—Si amor, tu amanecer brillante. Que seas tú mi Argentum, el amor más puro o blanco que haya tenido. Procuremos que nuestro amor sea como oro y plata. Que sea maleable y dócil. Que nuestro regazo sea el conducto para las; Aleaciones de las más intensas pasiones, de infinita lujuria, de eterna conquista, de brillante utopía, Que seamos conductividad caldeada en el lecho. Encendiéndonos en un amor que traspase la tierra, que se funda en ella, que incruste en sus piedras, Que cada entrega se vean las chispas relumbrando entre las aguas, la peladillas y la arena, para así poder identificarlas en tiempos de indiferencias . Seamos fuerte como metal para vencer las treguas, las que alejan parejas, las intermitentes quejas, las del miedo a atarse a una sola persona por toda una vida, la desconfianza y las que conllevan a la más vil de las ofensas. Seamos tan etéreos para trascenderlas. Seamos del oro su brillo, de la plata su esencia. Que sea nuestro amor, una moneda intercambiable. Usando esos metales de amor para quitarnos hasta la pereza. Sanemos cualquier tumefacción pasional usando el oro para sanarnos. Si amor sé que somos de carne y hueso, pero para que nuestro amor perdure, tendremos que convertirnos en ¡plata y oro!. Que cuando pasemos por el fuego, nos fundamos uno con el otro, como se funden los metales que crean las más ¡impresionantes obras de arte! LeydisProse 7/13/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 13, 2017
Jul 13, 2017 at 2:17 PM UTC
“Aurum y Argentum” (vamos a derretirnos en pasión)
Pensando en quienes se han ido antes que yo, me encuentro volteando al cielo, buscando el lugar en el cual por fin descansan. ¿Pero cuál es este lugar? ¿Es realmente el cielo como nos ha dictado la religión? Y si no lo es, ¿por qué volteo hacia él cuando yo mismo no tengo religión? No volteo al cielo buscando el paraíso prometido por Dios a aquellos hombres de noble corazón y fe inquebrantable. En el cielo busco aquel plano existencial al que nosotros, los vivos, no tenemos acceso ni tendremos nunca. En la infinidad del azul encuentro la esencia inagotable de las almas que llenan mi ambiente interior de paz, de amor, de inspiración, de magnificencia y maravilla por las vidas que han dejado atrás y sus contribuciones a la mía propia y a las de otros. En las nubes veo sus rostros, su arte, su humor dibujando nuevas sonrisas en mi. De noche veo en las estrellas el brillo de sus mentes, el destello en sus ojos, la luz que rompía en mil a la oscuridad, y en la luna veo la compañía que nos dejan en las noches, la protección del mal que acecha por cada esquina, la mirada preocupada del padre cuyo hijo no ha vuelto a casa, buscándolo en la oscuridad de su habitación. El cielo pierde su divinidad para dar paso al amor, a la gente cuya vida no acaba más allá de la muerte, la gente cuya vida resuena en nosotros, en nuestras acciones, nuestras palabras, nuestras ideas y pensamientos, recuerdos, sonrisas, lágrimas. La gente cuyo cuerpo no está más, pero vive aún con nosotros.
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Jun 5, 2018
Jun 5, 2018 at 1:13 PM UTC
Heaven..?
Pensando en quienes se han ido antes que yo, me encuentro volteando al cielo, buscando el lugar en el cual por fin descansan. ¿Pero cuál es este lugar? ¿Es realmente el cielo como nos ha dictado la religión? Y si no lo es, ¿por qué volteo hacia él cuando yo mismo no tengo religión? No volteo al cielo buscando el paraíso prometido por Dios a aquellos hombres de noble corazón y fe inquebrantable. En el cielo busco aquel plano existencial al que nosotros, los vivos, no tenemos acceso ni tendremos nunca. En la infinidad del azul encuentro la esencia inagotable de las almas que llenan mi ambiente interior de paz, de amor, de inspiración, de magnificencia y maravilla por las vidas que han dejado atrás y sus contribuciones a la mía propia y a las de otros. En las nubes veo sus rostros, su arte, su humor dibujando nuevas sonrisas en mi. De noche veo en las estrellas el brillo de sus mentes, el destello en sus ojos, la luz que rompía en mil a la oscuridad, y en la luna veo la compañía que nos dejan en las noches, la protección del mal que acecha por cada esquina, la mirada preocupada del padre cuyo hijo no ha vuelto a casa, buscándolo en la oscuridad de su habitación. El cielo pierde su divinidad para dar paso al amor, a la gente cuya vida no acaba más allá de la muerte, la gente cuya vida resuena en nosotros, en nuestras acciones, nuestras palabras, nuestras ideas y pensamientos, recuerdos, sonrisas, lágrimas. La gente cuyo cuerpo no está más, pero vive aún con nosotros.
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Los peces de colores juegan donde cantaba Jenny Lind. Jenny era casi una niña por 1840, pero tenía un glu-glu de agua embelesada en la piscina etérea de su canto. New York era pequeño entonces. Las casitas de cuatro pisos debían de secar la ropa recién lavada sobre los tendederos azules de la madrugada. Iremos a Battery Place -aquí, tan cerca- a recibir saludos de pañuelo que nos dirigen los barcos de vela. Y las sonrisas luminosas de las cinco de la tarde, oh, si darían un brillo de luciérnaga a las calles. Luego, cuando el iris del faro ponga a tiro de piedra el horizonte, tendremos pesca de luces blancas, amarillas, rojas, para olvidarnos de Broadway. Porque Jenny Lind era como el agua reída de burbujas donde los peces de colores juegan.
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Acuario
Oh pastor, no prosigas por ese agrio camino Los saltos de esa cabra. Déjala. En la ladera Ande nos da el estío morada placentera, Tu esperar es inútil al fulgor vespertino. Quedémonos. Tendremos higos rojos y vino. Labra de despertamos la aurora en la ribera. Habla paso. Los Dioses nos hallaran doquiera, Hécate esta mirándonos con su mirar divino. En aquel antro oscuro donde el viento se agita, El Sátiro, demonio de estos sitios, habita; Salir podría acaso si oye nuestras palabras. ¿No escuchas en sus labios cantar el caramillo? Es él. Sus dobles cuernos lucen dorado brillo, Y al claro de la luna danzar hace mis cabras.
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El cabrero
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
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Apaciguamiento
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
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Confiaremos en la mala memoria de la gente, ordenaremos los restos, perdonaremos a los sobrevivientes, daremos libertad a los encarcelados, seremos generosos, magnánimos y prudentes. Nos han metido las ideas exóticas como una lavativa, pero instauramos la paz, consolidamos las instituciones; los comerciantes están con nosotros, los banqueros, los políticos auténticamente mexicanos, los colegios particulares, las personas respetables. Hemos destruido la conjura, aumentamos nuestro poder: ya no nos caeremos de la cama porque tendremos dulces sueños. Tenemos Secretarios de Estado capaces de transformar la mierda en esencias aromáticas, diputados y senadores alquimistas, líderes inefables, chulísimos, un tropel de putos espirituales enarbolando nuestra bandera gallardamente. Aquí no ha pasado nada. Comienza nuestro reino.
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Tlaltelolco 68
Mientras no estás, tengo confesiones que hacer. Y mientras estoy aquí, también tengo unas preguntas que hacer. Estoy esperando tu regreso, ¿tú también estás esperando el mío? ¿Crees que el verano también extraño el invierno y el frío? ¿Crees que la luna extraña el mar, por eso sigue tirando de las mareas? ¿Son las conchas las lágrimas de la luna? ¿Son las olas el sonido de sus gritos y peleas? Estoy esperando que vuelvas, ¿O tú también estás esperando mi llegada? ¿Crees que Dios también extraño el mundo tranquilo y vacío? ¿Crees que el sol extraño al mundo, es por eso que hay flores y frutas? ¿Son las flores los besos del sol? ¿Y son los frutos la prueba de su amor? ¿Crees que de todos modos Dios ama tanto el mundo desordenado, que nos dio a su hijo y la luna y por eso pintó los colores de verano para el mundo? ¿Crees que Dios te ama tanto, por eso te creó perfectamente, nos dio la vida y el sol y por eso me creó para ti, no el es justo? Mientras espero tu regreso, yo haré vuelto a nacer. Y cuando estés aquí, no tendremos más que placer.
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Mar 30, 2024
Mar 30, 2024 at 8:28 AM UTC
Sábado de Gloria
Aquel momento que flota nos toca con su misterio. Tendremos siempre el presente roto por aquel momento.   Toca la vida sus palmas y tañe sus instrumentos. Acaso encienda su música sólo para que olvidemos.   Pero hay cosas que no mueren y otras que nunca vivieron. Y las hay que llenan todo nuestro universo.   Y no es posible librarse de su recuerdo.
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El buen momento
Éste es, amigos, mi departamento: tres piezas, dependencias y pileta. Tendremos que vivir a la jineta yo, la mujer y el hijo turbulento. Casi no se ve el sol, no se oye el viento, no hay donde cultivar una violeta; los pasos quedos y la voz discreta, no se enoje un vecino soñoliento. Diez pisos se alzan sobre mi cabeza, sobre mi actividad o mi flaqueza gravita, hierro y piedra, un mundo entero. Nadie sabrá mi risa ni mi llanto... ¡Cuán grande deberá de ser mi canto para llenar de luz este agujero!
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Departamento
Estoy solo en mi casa, ya lo sabes, y triste como siempre, Me canso de leer y de escribir, y necesito verte. Ayer pasaste con tus hermanitas por mi puerta; tú, seria, ellas alegres. Irías a comprar alguna cosa... Ganas tenía yo de detenerte, tomarte despacito de la mano y decirte después, muy suavemente: -La noche está muy fría, correr un viento inclemente... Sube las escaleras de mi casa y quédate conmigo para siempre. Y quédate conmigo, simplemente, compañeros, desde hoy, en la jornada. Tendremos un hogar dulce y sereno, con flores en el patio y las ventanas; bien cerrado al tumulto de la calle para que no interrumpa nuestras almas. Tendrás un cuarto para tus labores, ¡oh la tijera y el dedal de plata! Tendré un cuartito para mi costumbre inofensiva de hilvanar palabras... Y así, al atardecer, cuando te encuentre, sobre un bordado la cabeza baja, me llegaré hasta ti sin que lo adviertas, me sentaré a tus plantas, te leeré mis versos, convencido de arrancarte una lágrima, y tal vez acaricien mis cabellos tus bondadosas manecitas blancas.
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Invitación al hogar