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"gritos" poems
Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre. Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío. No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos, aterido, muriéndome de pena. Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche. Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas. Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.
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Walking around
Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre. Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío. No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos, aterido, muriéndome de pena. Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche. Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas. Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias.
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Madrid quedó vacía sólo estamos los otros y por eso se siente la presencia de las plazas los jardines y fuentes los parques y glorietas como siempre en verano madrid se ha convertido en una calma unánime pero agradece nuestra permanencia a contrapelo de los más es un agosto de eclosión privada sin mercaderes ni paraguas sin comitivas ni mitines en ningún otro mes del larguísimo año existe enlace tan sutil entre la poderosa metrópoli y nosotros pecadores afortunadamente los árboles han vuelto a ser protagonistas del aire gratuito como antes cuando los ecologistas no eran todavía imprescindibles también los pájaros disfrutan ala batiente de una urbe que inesperadamente se transforma en vivible y volable los madrileños han huido a la montaña y a marbella a ciudadela y benidorm a formentor y tenerife y nos entregan sin malicia a los otros que ahora por fin somos nosotros un madrid sorprendente casi vacante       despejado limpio de hollín y disponible en él andamos como dueños tercermundistas del arrobo en solidarias pulcras avenidas sudando con unción la gota gorda el verano no es tiempo de fragor sino de verde tregua empalagados del rencor insomne estamos como nunca dispuestos a la paz en el rato estival la historia se detiene y todos descubrimos una vida postiza pero cuando el asueto se termine volverán a sonar las bocinas los gritos las sirenas los mueras y los vivas bombas y zambombazos y las dulces metódicas campanas durante tres fecundas estaciones nadie se acordará de pájaros y árboles
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Pausa de agosto
Madrid quedó vacía sólo estamos los otros y por eso se siente la presencia de las plazas los jardines y fuentes los parques y glorietas como siempre en verano madrid se ha convertido en una calma unánime pero agradece nuestra permanencia a contrapelo de los más es un agosto de eclosión privada sin mercaderes ni paraguas sin comitivas ni mitines en ningún otro mes del larguísimo año existe enlace tan sutil entre la poderosa metrópoli y nosotros pecadores afortunadamente los árboles han vuelto a ser protagonistas del aire gratuito como antes cuando los ecologistas no eran todavía imprescindibles también los pájaros disfrutan ala batiente de una urbe que inesperadamente se transforma en vivible y volable los madrileños han huido a la montaña y a marbella a ciudadela y benidorm a formentor y tenerife y nos entregan sin malicia a los otros que ahora por fin somos nosotros un madrid sorprendente casi vacante       despejado limpio de hollín y disponible en él andamos como dueños tercermundistas del arrobo en solidarias pulcras avenidas sudando con unción la gota gorda el verano no es tiempo de fragor sino de verde tregua empalagados del rencor insomne estamos como nunca dispuestos a la paz en el rato estival la historia se detiene y todos descubrimos una vida postiza pero cuando el asueto se termine volverán a sonar las bocinas los gritos las sirenas los mueras y los vivas bombas y zambombazos y las dulces metódicas campanas durante tres fecundas estaciones nadie se acordará de pájaros y árboles
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Walkin' thru the grocery store section, To that aisle, yeah, it's not just con-cession... Turn every crunch into Hea-ven, -yeah (Oh, you are...) Crun-chee on the coldest day Taste buds explode, every, 'kind-of-way' Make me wanna savor every moment of cheese-y, slow-ly You pleasure me, my taste, taste buds, you put it on! Got the taste-y, know how to turn it on... The way I nibble on a pair, a clutch of fried corn, not an ear... I take it easy, baby, so we can last long! Oh! you, you feel crunchy 'in-my-mouth,' salivated, not full... Mouth like tasting, like an, an amazing plan Feel your taste, my mouth a pulse-Oh! Oh, yeah -Ya, ya me in store aisle, so nor-mal Tostitos and Doritos, I say No Mas! And so, no chip will, will replace you! Des Puh -CHEE-TOS! Please respect, it's just Cheetos, No, no, I don't want no Doritos! No matter what you ask it's not Dorit-o-os! Des Puh -CHEE-TOS! Nothing taste quite like Cheetos, No Tostitos, no Doritos, nor a burrito. I sound Spanish or Latin when I end words in a -oh, Oh, OH YEAH, Oh-o... When I end my words in 'O' Sounds like I know Something like, I'm not loco? Cheetos brands, -favoritos (Favorito, favorito, ba-by) Morning I don't like to 'Eat-oh' Breakfast, eggs or -gritos Instead I woof, -the Cheetos! And know I voted, twice for Obam-ma, Didn't even have, -American Mom-ma! Car tires, Yoko-hama... Back to my Latin voice, now, Oh-o... You say to get that face and taste -eh he bang-bang You say why doesn't it explodo like me mi bang-bang? For me those chips you know there is no other No question, fill your mouth, tongue, smother Yo no other makes me sing it so suave Impressive crunchy, disputes 'saliv-eh' Pass it to, pass it too, suave to cheese oh? No want your Doritos, doritos, ha doritos Put that bag back in front, me, I'll destroy ya Stop being malicious or I'll destroy yah! Pass it to, pass it too, suave cause it Cheetos, No want your Doritos, doritos, ha doritos You want friends you better break out cheesus There's no other way now to please us! Oye! crunch Des Puh -CHEE-TOS! When I end my words in 'O' Sounds like I know I know... Something like, I'm not TA-CO? Cheetos brands, -'favor-AH-ri-tos' (Favorito, favorito, ba-by) Morning I don't like to eat no Breakfast, eggs or -gritos Instead I woof, -some Cheetos! Des Puh -CHEE-TOS! This is how we do it up in Long Island,  boroughs, No tacos, burritos and no churros all we ever want is those Cheetos! Ay-o no burrito Pass it to, pass it too, suave to cheese oh? No want your Doritos, doritos, ha doritos Put that bag back in front, me, I'll destroy ya Stop being malicious or I'll destroy yah! Pass it to, pass it too, suave cause it Cheetos, No want your Doritos, doritos, ha doritos You want friends you better break out cheesus There's no other way now to please us! Des Puh -CHEE-TOS! Des Puh -CHEE-TOS!
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Aug 21, 2017
Aug 21, 2017 at 9:00 PM UTC
Des Puh -CHEETOS(remɪx)
Walkin' thru the grocery store section, To that aisle, yeah, it's not just con-cession... Turn every crunch into Hea-ven, -yeah (Oh, you are...) Crun-chee on the coldest day Taste buds explode, every, 'kind-of-way' Make me wanna savor every moment of cheese-y, slow-ly You pleasure me, my taste, taste buds, you put it on! Got the taste-y, know how to turn it on... The way I nibble on a pair, a clutch of fried corn, not an ear... I take it easy, baby, so we can last long! Oh! you, you feel crunchy 'in-my-mouth,' salivated, not full... Mouth like tasting, like an, an amazing plan Feel your taste, my mouth a pulse-Oh! Oh, yeah -Ya, ya me in store aisle, so nor-mal Tostitos and Doritos, I say No Mas! And so, no chip will, will replace you! Des Puh -CHEE-TOS! Please respect, it's just Cheetos, No, no, I don't want no Doritos! No matter what you ask it's not Dorit-o-os! Des Puh -CHEE-TOS! Nothing taste quite like Cheetos, No Tostitos, no Doritos, nor a burrito. I sound Spanish or Latin when I end words in a -oh, Oh, OH YEAH, Oh-o... When I end my words in 'O' Sounds like I know Something like, I'm not loco? Cheetos brands, -favoritos (Favorito, favorito, ba-by) Morning I don't like to 'Eat-oh' Breakfast, eggs or -gritos Instead I woof, -the Cheetos! And know I voted, twice for Obam-ma, Didn't even have, -American Mom-ma! Car tires, Yoko-hama... Back to my Latin voice, now, Oh-o... You say to get that face and taste -eh he bang-bang You say why doesn't it explodo like me mi bang-bang? For me those chips you know there is no other No question, fill your mouth, tongue, smother Yo no other makes me sing it so suave Impressive crunchy, disputes 'saliv-eh' Pass it to, pass it too, suave to cheese oh? No want your Doritos, doritos, ha doritos Put that bag back in front, me, I'll destroy ya Stop being malicious or I'll destroy yah! Pass it to, pass it too, suave cause it Cheetos, No want your Doritos, doritos, ha doritos You want friends you better break out cheesus There's no other way now to please us! Oye! crunch Des Puh -CHEE-TOS! When I end my words in 'O' Sounds like I know I know... Something like, I'm not TA-CO? Cheetos brands, -'favor-AH-ri-tos' (Favorito, favorito, ba-by) Morning I don't like to eat no Breakfast, eggs or -gritos Instead I woof, -some Cheetos! Des Puh -CHEE-TOS! This is how we do it up in Long Island,  boroughs, No tacos, burritos and no churros all we ever want is those Cheetos! Ay-o no burrito Pass it to, pass it too, suave to cheese oh? No want your Doritos, doritos, ha doritos Put that bag back in front, me, I'll destroy ya Stop being malicious or I'll destroy yah! Pass it to, pass it too, suave cause it Cheetos, No want your Doritos, doritos, ha doritos You want friends you better break out cheesus There's no other way now to please us! Des Puh -CHEE-TOS! Des Puh -CHEE-TOS!
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En la grana de un prado sanguíneo o en un bosque de cabezas cercenadas, la viuda reclama la carne de un párvulo ******** Allí donde entonan sus voces un coro de lamentos disonantes. Reniega de su apetito la matriarca del barrio francés Pues los gritos de Joliet no inquietan su consciencia, cosechan en cambio, un jardín de culposos deleites Placeres como solo admite, la maquiavelia de una gioconda que envuelta en lujosos atavíos extiende sus garras al inocente . Ni hablar del perjurio voraz, que oculta a la fantasía la marea virgen del infortunio y el propio siniestro. La desesperación de una madre que devora a sus hijos con el don de Saturno. Para la que no hay erotismo sino aquel que evoca el rigor cadavérico. Vapores que ascienden desde el lecho en descomposición, y alimentan su magia. Celebran el cruento dolor del infante, con la mirada de espanto apenas visible en el carmesí de sus finas pestañas Porque es claro como la luna y tan cierto como la muerte que en la viuda no hay gozo, sin el grito que desgarra la noche. Sin la brea que desciende sobre el horizonte, y la angustia que acompaña la pasión de la masacre.
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Aug 23, 2015
Aug 23, 2015 at 11:38 AM UTC
La Viuda de París
Entre palabras disonantes, río. Un trago baja por mi garganta irritada de tanto gritar, mi cuerpo la pasa bien mientras yo me esfuerzo en distraer a mi mente y un concierto de pensamientos oscuros se ve opacado por el volumen de la música y de los aullidos apabullantes de una juventud que cree tener todo bajo control mientras están juntos, pero en el próximo momento de verdadera soledad, sus espaldas se quebrarán sobre sus seres y se verán desplomados sobre un suelo de incertidumbre absoluta. Entre pensamientos distantes, me pierdo. Humo de un cigarro barato innunda mis pulmones mientras la nicotina afecta mi sistema nervioso en un abrazo reconfortante que no es otra cosa que una mentira más, la promesa de una prostituta que cobra con tu vida, pero sigo besándola hasta que mis dedos se queman. Entre gritos innentendibles, lloro. No exteriorizo, pero las lágrimas están ahí, en la mente perturbada por fantasmas de quienes yo mismo maté, siluetas del pasado que no terminan de tomar forma porque no se los permito, pero a pesar de mis esfuerzos aún son reconocibles, aunque a duras penas.
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Aug 30, 2017
Aug 30, 2017 at 7:43 PM UTC
Fiesta
Libro, cuando te cierro abro la vida. Escucho entrecortados gritos en los puerros. Los lingotes del cobre cruzan los arenales, bajan a Tocopilla. Es de noche. Entre las islas nuestro océano palpita con sus peces, Toca los pies, los muslos, las costillas calcáreas de mi patria. Toda la noche pega en sus orilla; y con la luz del día amanece cantando como si despertara una guitarra. A mí me llama el golpe del océano. A mí me llama el viento, y Rodríguez me llama, José Antonio, recibí un telegrama del sindicato «Mina» y ella, la que yo amo (no les diré su nombre), me espera en Bucalemu. Libro, tú no has podido empapelarme, no me llenaste de tipografía, de impresiones celestes, no pudiste encuadernar mis ojos, salgo de ti a poblar las arboledas con la ronca familia de mi canto, a trabajar metales encendidos o a comer carne asada junto al fuego en los montes. Amo los libros exploradores, libros con bosque o nieve, profundidad o cielo, pero odio el libro araña en donde el pensamiento fue disponiendo alambre venenoso para que allí se enrede la juvenil y circundante mosca. Libro, déjame libre. Yo no quiero ir vestido de volumen, yo no vengo de un tomo, mis poemas no han comido poemas, devoran apasionados acontecimientos, se nutren de intemperie, extraen alimento de la tierra y los hombres. Libro, déjame andar por los caminos con polvo en los zapatos y sin mitología; vuelve a tu biblioteca, yo me voy por las calles. He aprendido la vida de la vida, el amor lo aprendí de un solo beso, y no pude enseñar a nadie nada sino lo que he vivido, cuanto tuve en común con otros hombres, cuanto luché con ellos: cuanto expresé de todos en mi canto.
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Oda al libro (1)
Libro, cuando te cierro abro la vida. Escucho entrecortados gritos en los puerros. Los lingotes del cobre cruzan los arenales, bajan a Tocopilla. Es de noche. Entre las islas nuestro océano palpita con sus peces, Toca los pies, los muslos, las costillas calcáreas de mi patria. Toda la noche pega en sus orilla; y con la luz del día amanece cantando como si despertara una guitarra. A mí me llama el golpe del océano. A mí me llama el viento, y Rodríguez me llama, José Antonio, recibí un telegrama del sindicato «Mina» y ella, la que yo amo (no les diré su nombre), me espera en Bucalemu. Libro, tú no has podido empapelarme, no me llenaste de tipografía, de impresiones celestes, no pudiste encuadernar mis ojos, salgo de ti a poblar las arboledas con la ronca familia de mi canto, a trabajar metales encendidos o a comer carne asada junto al fuego en los montes. Amo los libros exploradores, libros con bosque o nieve, profundidad o cielo, pero odio el libro araña en donde el pensamiento fue disponiendo alambre venenoso para que allí se enrede la juvenil y circundante mosca. Libro, déjame libre. Yo no quiero ir vestido de volumen, yo no vengo de un tomo, mis poemas no han comido poemas, devoran apasionados acontecimientos, se nutren de intemperie, extraen alimento de la tierra y los hombres. Libro, déjame andar por los caminos con polvo en los zapatos y sin mitología; vuelve a tu biblioteca, yo me voy por las calles. He aprendido la vida de la vida, el amor lo aprendí de un solo beso, y no pude enseñar a nadie nada sino lo que he vivido, cuanto tuve en común con otros hombres, cuanto luché con ellos: cuanto expresé de todos en mi canto.
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El campo de olivos se abre y se cierra como un abanico. Sobre el olivar hay un cielo hundido y una lluvia oscura de luceros fríos. Tiembla junco y penumbra a la orilla del río. Se riza el aire gris. Los olivos, están cargados de gritos. Una bandada de pájaros cautivos, que mueven sus larguísimas colas en lo sombrío.
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Paisaje
Esta es la noche, la fraterna noche, noche fogosa, noche lustral, noche aladínea: oh Noche en Éxtasis!     De un viaje absurdo mi sér llega transido: destrizado mi espíritu señero; fatigado mi cuerpo que tronchó la borrasca, me magulló el naufragio contra arrecies y rompientes, me amorató el cansancio fustigante, que ensordeció la grita inarmoniosa: por el aduar sombrío topé encendidas las lumbres temblorosas de tu tienda: Ya otra ocasión, oh Noche, canté tu amor sin esperanza...! Canto otra vez al linde de tu tienda, Noche, Noche Morena...!     Tú me darás, oh Noche, el tibio asilo de tu regazo, que perfuman exquisitos aromas: Yo busco tu refugio, oh Noche, oh dulce Noche, Noche ligeia -toda sutil encanto-; oh Noche toda amor, toda supraterrena delicia...!     has de acoger mi espíritu y mi cuerpo férvidos, Noche Elegida:     si a ti me doy, Noche Pura; si en tus brazos y muslos diamantinos me refugio, Noche Amorosa;     si bajo tus constelaciones inextinguibles -oh nébulas de Andrómeda y Orión- mi pobre luz humillo, oh Noche Omnisapiente...!     has de acoger mi espíritu y mi cuerpo, mi corazón, mi sangre, todo mi sér, oh Noche, Noche, Noche Elegida!     Yo te amaré con amor infinito, Noche Eterna;     yo te amaré con amor transitorio, Noche en Fuga;     yo te amaré con seráfico amor, Noche Virgen;     yo te amaré con amor turbulento, Noche en Ascuas;     yo te amaré con amor cerebral, inmaterial, fosforescente, irradiante Noche Metafísica;     bajo la rósea luz de Venus encendida, yo te amaré, Noche Insaciable;     yo te amaré bajo la advocación de la romántica Selene, Noche Diana;     pérfido te amaré, Noche Proclive;     yo tempestuoso te amaré, Noche Vortiginosa;     yo te amaré glacial, Noche Fría;     yo te amaré furtivo, Noche Cauta;     yo te amaré cantando a gritos mi pasión, Noche Desafiante;     tácito te amaré, Noche Muda.     Has de acoger mi espíritu y mi cuerpo, mi sangre, mi corazón, todo mi  sér -únicos-, Noche Unica, Noche, Noche Elegida...!     Yo busco tu refugio, oh Noche, oh pulcra Noche, Noche ligeia -toda sutil encanto-, oh Noche toda amor, toda supraterrena delicia...: Esta es la Noche, la Fraterna Noche, Noche Amante,  Noche Lustral...: mi Noche en Éxtasis...!!
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Fantasía cuasi una sonata
Esta es la noche, la fraterna noche, noche fogosa, noche lustral, noche aladínea: oh Noche en Éxtasis!     De un viaje absurdo mi sér llega transido: destrizado mi espíritu señero; fatigado mi cuerpo que tronchó la borrasca, me magulló el naufragio contra arrecies y rompientes, me amorató el cansancio fustigante, que ensordeció la grita inarmoniosa: por el aduar sombrío topé encendidas las lumbres temblorosas de tu tienda: Ya otra ocasión, oh Noche, canté tu amor sin esperanza...! Canto otra vez al linde de tu tienda, Noche, Noche Morena...!     Tú me darás, oh Noche, el tibio asilo de tu regazo, que perfuman exquisitos aromas: Yo busco tu refugio, oh Noche, oh dulce Noche, Noche ligeia -toda sutil encanto-; oh Noche toda amor, toda supraterrena delicia...!     has de acoger mi espíritu y mi cuerpo férvidos, Noche Elegida:     si a ti me doy, Noche Pura; si en tus brazos y muslos diamantinos me refugio, Noche Amorosa;     si bajo tus constelaciones inextinguibles -oh nébulas de Andrómeda y Orión- mi pobre luz humillo, oh Noche Omnisapiente...!     has de acoger mi espíritu y mi cuerpo, mi corazón, mi sangre, todo mi sér, oh Noche, Noche, Noche Elegida!     Yo te amaré con amor infinito, Noche Eterna;     yo te amaré con amor transitorio, Noche en Fuga;     yo te amaré con seráfico amor, Noche Virgen;     yo te amaré con amor turbulento, Noche en Ascuas;     yo te amaré con amor cerebral, inmaterial, fosforescente, irradiante Noche Metafísica;     bajo la rósea luz de Venus encendida, yo te amaré, Noche Insaciable;     yo te amaré bajo la advocación de la romántica Selene, Noche Diana;     pérfido te amaré, Noche Proclive;     yo tempestuoso te amaré, Noche Vortiginosa;     yo te amaré glacial, Noche Fría;     yo te amaré furtivo, Noche Cauta;     yo te amaré cantando a gritos mi pasión, Noche Desafiante;     tácito te amaré, Noche Muda.     Has de acoger mi espíritu y mi cuerpo, mi sangre, mi corazón, todo mi  sér -únicos-, Noche Unica, Noche, Noche Elegida...!     Yo busco tu refugio, oh Noche, oh pulcra Noche, Noche ligeia -toda sutil encanto-, oh Noche toda amor, toda supraterrena delicia...: Esta es la Noche, la Fraterna Noche, Noche Amante,  Noche Lustral...: mi Noche en Éxtasis...!!
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Esa noche soñé, soñé que me enredaba un aura, un aura tan cambiante, donde de ella emanaban cantos, gritos y reclamos, que al poco rato, se tornaban en zafiros ¡unos tan malditos! que me rasgaban la piel como espinas, ante la insistencia del recuerdo. De repente, tu boca insana me despierta, pero noto que no era tu boca, nunca lo fue, era la sombra, una tan vil y desalmada, que hurtó tú cara, tú cara, ¡Oh, tú cara! Tan falsa! Tan dañina! Por la cual, yo, tan cegada y entorpecida gritaba en mis adentros: "Acércate, acércate, y líbrame de mi pesar" Luego, en claridad perfecta, hay dos sombras, detrás una tercera, sin yo saber quién es quién, sobre ellas vuela el pájaro azul, el símbolo de mi voluntad, quebrantando los cristales, que de tu incertidumbre me arrastró; La tercera sombra, la más incomprensible, dispara la flecha, la que me aniquiló el corazón. Y esta sombra, sin pensarlo, se esfumó, y cuando su voluntad esboza, vuelve a mí, para repetir una vez más su maldad. ¡Fue el veneno! ¡Fue la ira! ¡Fue la venganza! que me dejó sin alma, que me permitía escuchar como aquella se perdía, tan potente, tan fugaz, al igual que una avalancha. Poco a poco aprendí a nunca más darme cosas comunes que anhelan; sobre todo, al atacarme en rayo fiero, el recuerdo que niego, estableciendo el rojo en mis mejillas, por la causa injusta de tu egoísmo descomedido que me centella en los ojos.
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Apr 9, 2015
Apr 9, 2015 at 3:53 AM UTC
La Maldición De Los Fuegos y De Las Sombras
Helo, helo por do viene   el moro por la calzada, caballero a la jineta   encima una yegua baya, borceguíes marroquíes   y espuela de oro calzada, una adarga ante los pechos   y en su mano una azagaya. Mirando estaba Valencia,   como está tan bien cercada: -¡Oh, Valencia, oh Valencia,   de mal fuego seas quemada! Primero fuiste de moros   que de cristianos ganada. Si la lanza no me miente,   a moros serás tornada; aquel perro de aquel Cid   prenderélo por la barba, su mujer, doña Jimena,   será de mí cautivada, su hija, Urraca Hernando,   será mi enamorada, después de yo harto de ella   la entregaré a mi compaña. El buen Cid no está tan lejos,   que todo bien lo escuchaba. -Venid vos acá, mi hija,   mi hija doña Urraca; dejad las ropas continas   y vestid ropas de pascua. Aquel moro hi·de·perro   detenédmelo en palabras, mientras yo ensillo a Babieca   y me ciño la mi espada. La doncella, muy hermosa,   se paró a una ventana; el moro, desque la vido,   de esta suerte le hablara: -Alá te guarde, señora,   mi señora doña Urraca. -Así haga a vos, señor,   buena sea vuestra llegada. Siete años ha, rey, siete,   que soy vuestra enamorada. -Otros tantos ha, señora,   que os tengo dentro en mi alma. Ellos estando en aquesto   el buen Cid que se asomaba. -Adiós, adiós, mi señora,   la mi linda enamorada, que del caballo Babieca   yo bien oigo la patada. Do la yegua pone el pie,   Babieca pone la pata. Allí hablará el caballo   bien oiréis lo que hablaba: -¡Reventar debía la madre   que a su hijo no esperaba! Siete vueltas la rodea   alrededor de una jara; la yegua, que era ligera,   muy adelante pasaba hasta llegar cabe un río   adonde una barca estaba. El moro, desque la vido,   con ella bien se holgaba, grandes gritos da al barquero   que le allegase la barca; el barquero es diligente,   túvosela aparejada, embarcó muy presto en ella,   que no se detuvo nada. Estando el moro embarcado,   el buen Cid que llegó al agua, y por ver al moro en salvo,   de tristeza reventaba; mas con la furia que tiene,   una lanza le arrojaba, y dijo: -Recoged, mi yerno,   arrecogedme esa lanza, que quizás tiempo vendrá   que os será bien demandada.
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Romance del rey moro que perdió valencia
Helo, helo por do viene   el moro por la calzada, caballero a la jineta   encima una yegua baya, borceguíes marroquíes   y espuela de oro calzada, una adarga ante los pechos   y en su mano una azagaya. Mirando estaba Valencia,   como está tan bien cercada: -¡Oh, Valencia, oh Valencia,   de mal fuego seas quemada! Primero fuiste de moros   que de cristianos ganada. Si la lanza no me miente,   a moros serás tornada; aquel perro de aquel Cid   prenderélo por la barba, su mujer, doña Jimena,   será de mí cautivada, su hija, Urraca Hernando,   será mi enamorada, después de yo harto de ella   la entregaré a mi compaña. El buen Cid no está tan lejos,   que todo bien lo escuchaba. -Venid vos acá, mi hija,   mi hija doña Urraca; dejad las ropas continas   y vestid ropas de pascua. Aquel moro hi·de·perro   detenédmelo en palabras, mientras yo ensillo a Babieca   y me ciño la mi espada. La doncella, muy hermosa,   se paró a una ventana; el moro, desque la vido,   de esta suerte le hablara: -Alá te guarde, señora,   mi señora doña Urraca. -Así haga a vos, señor,   buena sea vuestra llegada. Siete años ha, rey, siete,   que soy vuestra enamorada. -Otros tantos ha, señora,   que os tengo dentro en mi alma. Ellos estando en aquesto   el buen Cid que se asomaba. -Adiós, adiós, mi señora,   la mi linda enamorada, que del caballo Babieca   yo bien oigo la patada. Do la yegua pone el pie,   Babieca pone la pata. Allí hablará el caballo   bien oiréis lo que hablaba: -¡Reventar debía la madre   que a su hijo no esperaba! Siete vueltas la rodea   alrededor de una jara; la yegua, que era ligera,   muy adelante pasaba hasta llegar cabe un río   adonde una barca estaba. El moro, desque la vido,   con ella bien se holgaba, grandes gritos da al barquero   que le allegase la barca; el barquero es diligente,   túvosela aparejada, embarcó muy presto en ella,   que no se detuvo nada. Estando el moro embarcado,   el buen Cid que llegó al agua, y por ver al moro en salvo,   de tristeza reventaba; mas con la furia que tiene,   una lanza le arrojaba, y dijo: -Recoged, mi yerno,   arrecogedme esa lanza, que quizás tiempo vendrá   que os será bien demandada.
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Hoy que es día de los muertos quisiera recordar a mis amigos, a aquellos que están perdidos, que nos dejaron de improvisto. Alex con sus gritos a cualquiera impresionaba, mas poseía un alma noble y seguro lo demostraba. La muerte siendo injusta, traicionera y juguetona le hizo perder el equilibrio para no jugar más sola. Daniela guapa era. Coqueta y encantadora. A los hombres enloquecía en cuestión de pocas horas. La muerte, por celosa, le echó una maldición. Ahora les encanta desde el mismísimo panteón. Al pequeño, alegre Ivan el futbol volvía loco. El Barça su pasión y un partido dentro de poco. La muerte en su equipo carecía de un defensor, y pensó en el joven Ivan para su equipo ganador. Aunque hoy se encuentren lejos los llevamos en el corazón, mas no dejan de ser calaveras, calaveras del montón.
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Nov 2, 2014
Nov 2, 2014 at 9:30 AM UTC
Calaveritas
Sucedió una noche en noviembre Sin decirlo te fuiste a dormir La noticia la oí de repente A llorar me senté sin decir Destapé una cerveza en tu nombre Tu recuerdo no dejaré ir El sufrimiento voló con el viento Embriagué al dolor, mas lo pude sentir Y lloraba y lloraba tu triste partida Con la luna me fui a despedir Luna llena brillaba esa noche Le pedí que cuidara de ti Seis botellas vacías quedaron La vida sin ti no podía concebir Fue poco el tiempo en el que coincidimos Más tiempo le quiero a la vida pedir Quisiera poderte haber dicho un te amo Por última vez antes de tu partir Sentarme una noche a tomar un buen trago Contigo hablando hasta ver el sol salir Ya débil estabas. Luchaste tu lucha Con garras y dientes; que necio el vivir Rendirse, en tu mente, no estaba presente Las luces se apagan. Ya no más sufrir Sucedió una noche en noviembre Borracho y en llanto, en la luna te vi Hablé con la luna pidiéndole a gritos Que algún día nos reúna por fin Y lloraba y lloraba tu triste partida Con la luna me fui a despedir Luna llena brillaba esa noche Le pedí que cuidara de ti
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Sep 9, 2016
Sep 9, 2016 at 8:02 PM UTC
Diálogo de Luna Llena
Me he entregado a su devoción, y al encanto de sus manos. He sido el canvas que siempre está en blanco, y a su disposición. Le canto en las noches, y se las enmarco en un beso. Colecciono atardeceres, y sus sonrisas. Mi alma baila la pieza que lleva tu nombre Le cuento las pecas, y le pinto los gestos. Dulce martirio que es el vivir alucinando contigo Amarte va más allá de prevalecer con cordura. Y es que ¿Cómo podría pedirle a la luna que solo iluminara mi camino? ¿Dominar el espíritu libre del mar? ¿Decirle al viento que solo revuelque mi cabello? Solo los cuerdos exigen esas cosas. Yo lo quiero rebelde, de colores, egocéntrico. Así que, quédese. Sumérjase en mí. Aunque lluevan gritos, y el sol se caiga. Que lo que le puedo prometer, Es un pedazo de alma más puro que el agua.
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May 31, 2015
May 31, 2015 at 12:09 AM UTC
Más puro que el agua.
“Compus uma canção para dizer: ‘Amo-te descontroladamente!’ De ações tangentes; da equação complexa que é te amar. E mesmo pacificamente; Minha alma sem ti, não pode se encontrar. Como contra o céu paradisíaco que constrói o tempo e investe areia contra mim; Mesmo no pior dos casos, nos meus últimos gritos, altissonante direi: ’ EU VIM!’ Me encontre na beira de meu coração, na ponte que causa essa estranha paixão; E direi que não sabia que um anjo poderia possuir tão rápido todo meu sentimento assim. Vem que em laços de eternos amantes, cada consoante, dirá e recitará meu amor celeste; Rolando em campos grandes e em flores campestres O céu sussura uma sinfonia recém escrita para o nosso caso infindável; E jamais ouvi a voz dos anjos num tom tão amável As lágrimas que derramo não reclamam de nenhuma tristeza desconhecida; Mas sim da alegria pela qual minha alma foi tingida Novamente nos encontraremos eternamente e direi mais um trilhão de vezes: ’ Amo-te descontroladamente!”
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Oct 5, 2012
Oct 5, 2012 at 10:39 PM UTC
Amo-te!
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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Los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. Sobre la cresta de los peñones, vestidas de primera comunión, las casas de los aldeanos se arrodillan a los pies de la iglesia, se aprietan unas a otras, la levantan como si fuera una custodia, se anestesian de siesta y de repiqueteo de campana. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. A veces "suele" acontecer que precisamente allí se encuentra una estación. ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las catorce horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, de donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. En los compartimentos de primera, las butacas nos atornillan sus elásticos y nos descorchan un riñón, en tanto que las arañas realizan sus ejercicios de bombero alrededor de la lamparilla que se incendia en el techo. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros, y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. ¿Llegaremos al alba, o mañana al atardecer...? A través de la borra de las ventanillas. el crepúsculo espanta a los rebaños de sombras que salen de abajo de las rocas mientras nos vamos sepultando en una luz de catacumba. Se oye: el canto de las mujeres que mondan las legumbres del puchero de pasado mañana; el ronquido de los soldados que, sin saber por qué, nos trae la seguridad de que se han sacado los botines; los números del extracto de lotería, que todos los pasajeros aprenden de memoria. pues en los quioscos no han hallado ninguna otra cosa para leer. ¡Si al menos pudiéramos arrimar un ojo a alguno de los agujeritos que hay en el cielo! ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las veintisiete horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje.
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El tren expreso
Los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. Sobre la cresta de los peñones, vestidas de primera comunión, las casas de los aldeanos se arrodillan a los pies de la iglesia, se aprietan unas a otras, la levantan como si fuera una custodia, se anestesian de siesta y de repiqueteo de campana. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. A veces "suele" acontecer que precisamente allí se encuentra una estación. ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las catorce horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje. Campos de piedra, de donde las vides sacan una mano amenazante de bajo tierra. Jamelgos que llevan una vida de asceta, con objeto de entrar en la plaza de toros. Chanchos enloquecidos de flacura que se creen una Salomé porque tienen las nalgas muy rosadas. En los compartimentos de primera, las butacas nos atornillan sus elásticos y nos descorchan un riñón, en tanto que las arañas realizan sus ejercicios de bombero alrededor de la lamparilla que se incendia en el techo. A riesgo de que el viaje termine para siempre, la locomotora hace pasar las piedras a diez y seis kilómetros, y cuando ya no puede más, se detiene, jadeante. ¿Llegaremos al alba, o mañana al atardecer...? A través de la borra de las ventanillas. el crepúsculo espanta a los rebaños de sombras que salen de abajo de las rocas mientras nos vamos sepultando en una luz de catacumba. Se oye: el canto de las mujeres que mondan las legumbres del puchero de pasado mañana; el ronquido de los soldados que, sin saber por qué, nos trae la seguridad de que se han sacado los botines; los números del extracto de lotería, que todos los pasajeros aprenden de memoria. pues en los quioscos no han hallado ninguna otra cosa para leer. ¡Si al menos pudiéramos arrimar un ojo a alguno de los agujeritos que hay en el cielo! ¡Campanas! ¡Silbidos! ¡Gritos!; y el maquinista, que se despide siete veces del jefe de la estación; y el loro, que es el único pasajero que protesta por las veintisiete horas de retardo; y las chicas que vienen a ver pasar el tren porque es lo único que pasa. De repente, los vagones resbalan sobre los trastes de la vía, para cantar en sus dos cuerdas la reciedumbre del paisaje.
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Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Asunción de ti
Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Mañana gris. Contribuye a mi desencanto. Mis pies fríos acarician el asfalto ***** azabache. Así como su mirada. La que se pierde en la mía, profunda y tajante. Esas manchas de color Acarician mi piel y me llenan de pavor. El viento me arrastra. Corrientes oscuras. Ya no siento. Ya no pienso con cordura. Que será de mí es este mundo nuevo. En el que las aves no cantan Ni el amor es sincero. Que será de mí si ya no puedo escucharme. Mi voz no se oye. Mis gritos incansables. Existencia dudosa. Sin libertad, cadenas mordaces. Mi voz no se oye. Porque estoy encerrada. Y no puedo ni quiero escaparme De esta caja hermética que para mí fabricaste. Y no fue culpa de nadie. No intentes hacerme tuya. Las alas me cortaste Sin siquiera proponértelo. Porque mi mirada te pertenece. Mi amor por ti crece. Ansío algún dia volver a volar. Pensamientos oscuros y frialdad. La llovizna infame cae sin cesar. Son como puñaladas en el alma. La lluvia suave se lleva mi pena, Se lleva mi pesar.
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Jan 28, 2015
Jan 28, 2015 at 10:10 PM UTC
Otoño eterno.
En París está doña Alda,   la esposa de don Roldán, trescientas damas con ella   para la acompañar: todas visten un vestido,   todas calzan un calzar, todas comen a una mesa,   todas comían de un pan, si no era doña Alda,   que era la mayoral; las ciento hilaban oro,   las ciento tejen cendal, las ciento tañen instrumentos   para doña Alda holgar. Al son de los instrumentos   doña Alda dormido se ha; ensoñado había un sueño,   un sueño de gran pesar. Recordó despavorida   y con un pavor muy grande; los gritos daba tan grandes   que se oían en la ciudad. Allí hablaron sus doncellas,   bien oiréis lo que dirán: -¿Qué es aquesto, mi señora?   ¿quién es el que os hizo mal? -Un sueño soñé, doncellas,   que me ha dado gran pesar: que me veía en un monte   en un desierto lugar: do so los montes muy altos   un azor vide volar, tras dél viene una aguililla   que lo ahínca muy mal. El azor, con grande cuita,   metióse so mi brial, el aguililla, con gran ira,   de allí lo iba a sacar; con las uñas lo despluma,   con el pico lo deshace. Allí habló su camarera,   bien oiréis lo que dirá: -Aquese sueño, señora,   bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo   que viene de allén la mar, el águila sedes vos,   con la cual ha de casar, y aquel monte es la iglesia,   donde os han de velar. -Si así es, mi camarera,   bien te lo entiendo pagar. Otro día de mañana   cartas de fuera le traen: tintas venían por dentro,   de fuera escritas con sangre, que su Roldán era muerto   en caza de Roncesvalles.
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Romance de doña alda
En París está doña Alda,   la esposa de don Roldán, trescientas damas con ella   para la acompañar: todas visten un vestido,   todas calzan un calzar, todas comen a una mesa,   todas comían de un pan, si no era doña Alda,   que era la mayoral; las ciento hilaban oro,   las ciento tejen cendal, las ciento tañen instrumentos   para doña Alda holgar. Al son de los instrumentos   doña Alda dormido se ha; ensoñado había un sueño,   un sueño de gran pesar. Recordó despavorida   y con un pavor muy grande; los gritos daba tan grandes   que se oían en la ciudad. Allí hablaron sus doncellas,   bien oiréis lo que dirán: -¿Qué es aquesto, mi señora?   ¿quién es el que os hizo mal? -Un sueño soñé, doncellas,   que me ha dado gran pesar: que me veía en un monte   en un desierto lugar: do so los montes muy altos   un azor vide volar, tras dél viene una aguililla   que lo ahínca muy mal. El azor, con grande cuita,   metióse so mi brial, el aguililla, con gran ira,   de allí lo iba a sacar; con las uñas lo despluma,   con el pico lo deshace. Allí habló su camarera,   bien oiréis lo que dirá: -Aquese sueño, señora,   bien os lo entiendo soltar: el azor es vuestro esposo   que viene de allén la mar, el águila sedes vos,   con la cual ha de casar, y aquel monte es la iglesia,   donde os han de velar. -Si así es, mi camarera,   bien te lo entiendo pagar. Otro día de mañana   cartas de fuera le traen: tintas venían por dentro,   de fuera escritas con sangre, que su Roldán era muerto   en caza de Roncesvalles.
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Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
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Squier en nicaragua
Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
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Tiempo para distraer La avalancha vacia que inunda Mi intoxicado cuerpo. Cada vez las voces gritan más fuerte, ya no puedo; Pero el silencio eterno que Emiten mis cansados labios Acalla tan frenetico estruendo. Cada vez más fuerte, No puedo oirlo. Escapa de mi boca, La suave y tibia estela que deja El ultimo aliento de cordura. Cada suspiro calienta Mi gelido pesar. Lentamente se va llenando Mas sin fondo el hueco es. Acallo los llamados haciendo Cada ves más fuerte sus lamentos. Los gritos ya no los oigo, El perpetuo vacio ahora Rebosante de cenizas, Mientras mi ya inutil cuerpo Queda frío, El calido suspiro me arrulla, Y roba mi ultimo aliento.
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Sep 24, 2014
Sep 24, 2014 at 11:30 PM UTC
Frenético estruendo
De pronto, en el silencio de la noche, se alzó un rumor lejano y temeroso y el camino que corre frente a casa sonó de viento y se encrespó de ola. Era una larga tropa de ganado, cientos de vacas, bajo los testuces, desgarrando la sombra con los cuernos, midriáticas de espanto las pupilas, deshechas con la helada las pezuñas, dolientes de mugidos maternales. Era una larga tropa de ganado, flanqueada de fantásticos jinetes, apretada a pechazos en la huella, toda alada de gritos y de ponchos. Mañana un hombre desde un carricoche en el local sonoro de la feria, al enérgico golpe de martillo que hace al sol un relámpago de plata, indiferente os venderá, vaquitas, y resignadas partiréis de nuevo tal vez hacia la muerte.
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Tropa
Corta los dedos momias la yugular marina de los algosos huéspedes que agobian tu pensativo omóplato de lluvia la veta de presagios que labran en tu arena los cangrejos escribas el tendón que te amarra a tanto ritmo muerto entre gaviotas y huye con tu terráquea estatua parpadeante sin un mítico cuerno bajo la nieve niña recostada en tus sienes pero con once antenas fluorescentes embistiendo el misterio. Huye con ella en llamas del brazo de su miedo tómala de las rosas si prefieres llagarte la corteza pero abandona el eco de ese hipomar hidrófobo que fofopulpoduende te dilata el abismo con sus viscosos ceros absorbentes cuando no te trasmuta en migratorio vuelo circunflexo de nostalgias sin rumbo. Furiosamente aleja tu Segismunda rata introspectiva tu telaraña hambrienta de ese trasmundo hijastro de la lava en mística abstinencia de cactus penitentes y con tu dogoarcángel auroleado de moscas y tus fieles botines melancólicos de ensueños disecados y gritos de entrecasa color crimen huye con ella dentro de su claustral aroma aunque su cieloinfierno te condene a un eterno "Te quiero". Deja ya desprenderse el cálido follaje que brota de tus manos junto a ese móvil tótem de muslos agua viva flagélate si quieres con las violentas trenzas que le hurtaste al olvido pero por más que sufras en cada cruz vacante una pasión suicida y tu propia cisterna con semivirgen luna reclame tu cabeza ya sin velero ocaso ni chicha de pestañas ni cajas donde late la agónica sequía huye por los senderos que arrancan de tu pecho con tu hijo entre paréntesis tu hormiguero de espectros tus bisabuelas lámparas y todos los frutales recuerdos florecidos que alimentan tu siesta. Huye con ella envuelto en su orquestal cabello y su mirar sigilo aunque te cruces de alas y el averritmo herido que anida en el costado donde te sangra el tiempo atardezca su canto entre sus senoslotos o en sus brazos de estatua que ha perdido los brazos en aras de vestales y faunos inhumados y huye con tus grilletes de prófugo perpetuo tu nimbo sin eclipses tus desnudos complejos y el sempiterno tajo de fluviales tinieblas que te parte los ojos para que viertan coágulos de rancia angustia padre impulsos prenatales y meteóricas ansias que le muerden los crótalos a los sueñosculebras del lecho donde boga ámbarmente desnuda tu ninfómana estrella mientras tu cuervo grazna un "Nunca más" de piedra.
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Encallado en las costas del pacífico
Corta los dedos momias la yugular marina de los algosos huéspedes que agobian tu pensativo omóplato de lluvia la veta de presagios que labran en tu arena los cangrejos escribas el tendón que te amarra a tanto ritmo muerto entre gaviotas y huye con tu terráquea estatua parpadeante sin un mítico cuerno bajo la nieve niña recostada en tus sienes pero con once antenas fluorescentes embistiendo el misterio. Huye con ella en llamas del brazo de su miedo tómala de las rosas si prefieres llagarte la corteza pero abandona el eco de ese hipomar hidrófobo que fofopulpoduende te dilata el abismo con sus viscosos ceros absorbentes cuando no te trasmuta en migratorio vuelo circunflexo de nostalgias sin rumbo. Furiosamente aleja tu Segismunda rata introspectiva tu telaraña hambrienta de ese trasmundo hijastro de la lava en mística abstinencia de cactus penitentes y con tu dogoarcángel auroleado de moscas y tus fieles botines melancólicos de ensueños disecados y gritos de entrecasa color crimen huye con ella dentro de su claustral aroma aunque su cieloinfierno te condene a un eterno "Te quiero". Deja ya desprenderse el cálido follaje que brota de tus manos junto a ese móvil tótem de muslos agua viva flagélate si quieres con las violentas trenzas que le hurtaste al olvido pero por más que sufras en cada cruz vacante una pasión suicida y tu propia cisterna con semivirgen luna reclame tu cabeza ya sin velero ocaso ni chicha de pestañas ni cajas donde late la agónica sequía huye por los senderos que arrancan de tu pecho con tu hijo entre paréntesis tu hormiguero de espectros tus bisabuelas lámparas y todos los frutales recuerdos florecidos que alimentan tu siesta. Huye con ella envuelto en su orquestal cabello y su mirar sigilo aunque te cruces de alas y el averritmo herido que anida en el costado donde te sangra el tiempo atardezca su canto entre sus senoslotos o en sus brazos de estatua que ha perdido los brazos en aras de vestales y faunos inhumados y huye con tus grilletes de prófugo perpetuo tu nimbo sin eclipses tus desnudos complejos y el sempiterno tajo de fluviales tinieblas que te parte los ojos para que viertan coágulos de rancia angustia padre impulsos prenatales y meteóricas ansias que le muerden los crótalos a los sueñosculebras del lecho donde boga ámbarmente desnuda tu ninfómana estrella mientras tu cuervo grazna un "Nunca más" de piedra.
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Na ultima estrela do universo, Meu eu jaz adormecido grite, grite, será em vão! Não se pode acordar-me com gritos. Mas o que fazer quando a distância não permite o tato e o vácuo abafa os sons? Peço-lhe que sussurre sussurre mentalmente talvez eu lhe acorde de meus sonhos!
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Jun 23, 2013
Jun 23, 2013 at 11:46 PM UTC
Eu sou a última estrela do universo.