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"faro" poems
VI Giovane piano, e semplicetto amante Poi che fuggir me stesso in dubbio sono, Madonna a voi del mio cuor l’humil dono Faro divoto; io certo a prove tante L’hebbi fedele, intrepido, costante, De pensieri leggiadro, accorto, e buono; Quando rugge il gran mondo, e scocca il tuono, S ‘arma di se, e d’ intero diamante, Tanto del forse, e d’ invidia sicuro, Di timori, e speranze al popol use Quanto d’ingegno, e d’ alto valor vago, E di cetra sonora, e delle muse: Sol troverete in tal parte men duro Ove amor mise l ‘insanabil ago.
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Sonnet 06
have you heard about the clergical discount on wheel and faro both?
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May 17, 2015
May 17, 2015 at 12:58 AM UTC
the clergical discount
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto. Todo te lo tragaste, como la lejanía. Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro. Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! En la infancia de niebla mi alma alada y herida. Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! Hice retroceder la muralla de sombra, anduve más allá del deseo y del acto. Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. Como un vaso albergaste la infinita ternura, y el infinito olvido te trizó como a un vaso. Era la negra, negra soledad de las islas, y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. Y la ternura, leve como el agua y la harina. Y la palabra apenas comenzada en los labios. Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! Oh, sentina de escombros, en ti todo caía, qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron! De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste. De pie como un marino en la proa de un barco. Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. Pálido buzo ciego, desventurado hondero, descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. Es la hora de partir. Oh abandonado!
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La canción desesperada
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto. Todo te lo tragaste, como la lejanía. Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro. Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! En la infancia de niebla mi alma alada y herida. Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! Hice retroceder la muralla de sombra, anduve más allá del deseo y del acto. Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. Como un vaso albergaste la infinita ternura, y el infinito olvido te trizó como a un vaso. Era la negra, negra soledad de las islas, y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. Y la ternura, leve como el agua y la harina. Y la palabra apenas comenzada en los labios. Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! Oh, sentina de escombros, en ti todo caía, qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron! De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste. De pie como un marino en la proa de un barco. Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. Pálido buzo ciego, desventurado hondero, descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. Es la hora de partir. Oh abandonado!
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Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe! Genio del signo fatídico! Alma que en mí domina! Faro de luces negras...!: Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio. Acógeme en tu místico retiro de pavura... Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Faro de luces negras...! Alma que en mí domina...! Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume... Condúceme a tu reino, a ese reino lejano donde nació Annabel, envidia de los ángeles! Donde se ve su tumba cerca del mar sereno, bajo del cielo torvo donde tu estrella arde! Llévame a ver el cuervo. Llévame a ver el cuervo cogitabundo y hosco Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas! Llévame a ver el cuervo, cogitabundo y fosco, llévame a ver el cuervo...: ese cuervo fatídico -alma que en mí domina!- -faro de luces negras!- ese cuervo es mi signo, y a sus influjos pávidos obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas! Llévame a ver el cuervo, que en un país lejano, -en el país quimérico de demonios y ángeles- sobre el marmóreo busto, cogitabundo y torvo, sarcástico y sereno, mira, impávido y sordo, el dolor que en tí arde... Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume...! Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! faro de luces negras! Acógeme en tu místico retiro de pavura... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Genio del signo fatídico...! Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! alma que en mí domina! Llévame a ver el cuervo cogitabundo y torvo! Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas­- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!
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Plegaria a poe
Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe! Genio del signo fatídico! Alma que en mí domina! Faro de luces negras...!: Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio. Acógeme en tu místico retiro de pavura... Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Faro de luces negras...! Alma que en mí domina...! Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume... Condúceme a tu reino, a ese reino lejano donde nació Annabel, envidia de los ángeles! Donde se ve su tumba cerca del mar sereno, bajo del cielo torvo donde tu estrella arde! Llévame a ver el cuervo. Llévame a ver el cuervo cogitabundo y hosco Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas! Llévame a ver el cuervo, cogitabundo y fosco, llévame a ver el cuervo...: ese cuervo fatídico -alma que en mí domina!- -faro de luces negras!- ese cuervo es mi signo, y a sus influjos pávidos obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas! Llévame a ver el cuervo, que en un país lejano, -en el país quimérico de demonios y ángeles- sobre el marmóreo busto, cogitabundo y torvo, sarcástico y sereno, mira, impávido y sordo, el dolor que en tí arde... Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa! Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume regó sobre tu alma su fragante perfume...! Acógeme en tu lóbrego retiro de silencio... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! faro de luces negras! Acógeme en tu místico retiro de pavura... Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! Genio del signo fatídico...! Y en el retiro cándido de tus amores puros! Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! alma que en mí domina! Llévame a ver el cuervo cogitabundo y torvo! Llévame a ver el cuervo -sobre el busto de Palas­- que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!
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El viento rinde las ramas con los pájaros dormidos. -Abre tres veces el faro su ojo verde-. Calla el grillo. ¡Qué lejos, el huracán pone, uno de otro, los sitios! ¡Qué difícil es lo ficil! ¡Qué cerrados los caminos! Parece que se ha trocado todo. Pero al claror íntimo se ven arenas y flores, donde ayer tarde las vimos.
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Madrugada
-Bien puedes amarme aquí, que la luna yo encendí, tú, por ti, sí, tú, por ti.   -Sí, por mí.   -Bien puedes besarme aquí, faro, farol farolera, la más álgida que vi.   -Bueno, sí.   -Bien puedes matarme aquí, gélida novia lunera del faro farolerí.   -Ten. ¿Te di?
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El farolero y su novia
Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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Poema del puerto
Aquí, desde este muro, mirando el mar abierto, siento de pronto el descontento oscuro de un buque abandonado que envejece en el puerto. Aquí el ancla se aferra, pero el velamen pugna por volar; aquí comienza el mar para el que está en tierra, pero aquí el mar termina, para el que está el mar. Y por eso quizás amo este muro sobre el que salta a veces el oleaje; este muro que mira hacia el futuro con la esperanza de emprender un viaje... Amo este puerto claro, y este Morro que puja su montaña, y el giratorio resplandor del faro, única luz que supo dar España... Y amo el manso canal de entrada angosta, que hasta sus arrecifes se conmueve, cuando, a todo lo largo de la costa, retiembla el cañonazo de las nueve. Amo este puerto de hálitos salobres, con un gran muro que parece chico para el coloquio de los novios pobres y para los bostezos del matrimonio rico. Amo este puerto femenino y macho, con su agua honda y su emoción sencilla, igual que la mirada de un muchacho que remienda sus redes en la orilla; o como la sonrisa del marino de idioma gutural y vacilante pierna, que nadie ha de saber de dónde vino, pero que siempre va hacia la taberna; como esos buques de actitud mendiga, mugriento casco y remendadas lonas, tan llenos de humildad y de fatiga, que, sin saber por qué, nos parecen personas. Amo este puerto, donde tantas veces el ciclón antillano frenaba sus embates, entre el súbito brillo de los peces y la esbelta blancura de los yates. Y amo los botes lentos, de remo largo y corta travesía, con las maderas llenas de lamentos, donde viajan de noche los amores de un día... Amo este puerto, donde las gaviotas hacen su nido en las arboladuras, respirando fragancias de las islas remotas donde no llegarían sus alas inseguras. Y amo este puerto, abierto derechamente al mar, igual que un río, que en su dormida paz está despierto y en su cálido amparo siente frío, porque mi corazón también es como un puerto que poco a poco se quedó vacío...
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Es el El que tiene aquellos ojos que brillan como el sol reflejado en el mar El que tiene aquella invaluable voz que podría volver loco a cualquiera El que tiene aquella sonrisa tan llamativa como un faro en una noche oscura El que ha sido capáz de hacerme sentir emociones que no puedo poner en palabras El que pudo descifrar mi corazón aún sin haberse dado cuenta Es el, el que me entristece pero me hace sentir lo mas feliz posible. Es el, de quien yo me enamoré.
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Sep 15, 2015
Sep 15, 2015 at 9:45 PM UTC
El
Pedazo de verde banco que ocupo ahora otra vez... Pienso en la ola y el pez y el faro tuerto y blanco. Yo tuve un día a mi flanco otro río de calor, alguna cintura en flor, hasta en este propio asiento. Hoy sólo me roza el viento, blando, como ayer, de amor. Si puede no escriba más esta estrofa dura y leda, celebraré la alameda que no se acaba jamás. El leve y vario chis chas que hacen entre sí las hojas, las últimas nubes rojas, el río, ***** del todo, mi bastoncillo, mi codo, y mis dos rodillas flojas.
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2. últimas décimas de la costanera
¡Oh, vida mía, vida mía!, agonicé con tu agonía y con tu muerte me morí. ¡De tal manera te quería, que estar sin ti es estar sin mí! Faro de mi devoción, perenne cual mi aflicción es tu memoria bendita. ¡Dulce y santa lamparita dentro de mi corazón! Luz que alumbra mi pesar desde que tú te partiste y hasta el fin lo ha de alumbrar, que si me dejaste triste, triste me habrás de encontrar. Y al abatir mi cabeza, ya para siempre jamás, el mal que a minarme empieza, pienso que por mi tristeza tú me reconocerás. Merced al noble fulgor del recuerdo, mi dolor será espejo en que has de verte, y así vencerá a la muerte la claridad del amor. No habrá ni coche ni abismo que enflaquezca mi heroísmo de buscarte sin cesar. Si eras más que yo mismo, ¿cómo no te he de encontrar? ¡Oh, vida mía, vida mía, agonicé con tu agonía y con tu muerte me morí! De tal manera te quería, que estar sin ti es estar sin mí.
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Ii. más yo que yo mismo
¡Qué adorable manía de decir en mi pobreza y en mi desamparo: soy mas rico, muy más, que un gran visir: el corazón que amé se ha vuelto faro! Cuando se cansa de probar amor mi carne, en torno de la carne viva, y cuando me aniquilo de estupor al ver el surco que dejó en la arena mi **** en su perenne rogativa: de pronto convertirse al mundo veo en un enamorado mausoleo... Y mi alma en pena bebe un ***** vino, y un sonoro esqueleto peregrino anda cual un laúd por el camino... Por darme el santo y seña, la viajera se ata debajo de la calavera las bridas del sombrero de pastora. En su cráneo vacío y aromático trae la esencia de un eterno viático. ¡Y al fin, del fondo de su pecho claro, claro de Purgatorio y de Sión, en el sitio en que hubo el corazón me da a beber el resplandor de un faro!
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¡qué adorable manía...!
Serendipity Circumstances of the unforgiving sea, Breaks my foundations like a wave. The sun is out for blood, Yet we are deceived by the breeze. Farewell faro, so long for now, I'll see you again Someway, somehow. For now take me home, There's changes to make, The chip on my shoulder dislocated my mistakes. I'll change no matter how long it takes, And you're safe here with me At peace At least, until the levees break x
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Jun 23, 2015
Jun 23, 2015 at 7:56 AM UTC
Serendipity
To her who knows who she is. I realize If you Donetsk in this world you don’t get, so I thought about it Turin those nights away. My mind would Rome. As in to walk Cologne down Rhodes my feet haven't wandered Faro while. It seems you have the Kiev my heart, Zagreb a Piza it in the Palma your hand, Nevada let go but to keep for all time. I’d been longing for York kiss, Hungary to have you Lyon next to me; thinking how Nice it would be for you to Guinea your arms, And wrap them around my Jersey. Reno that in the Split of distance, we are hanging on to; ‘We Chelsea how it goes.’ I Bern a little Kos knowing Havana wait for those crucial words means I don’t get to Hanover a love you’d never get Bordeaux having.   When Ireland and you Symi you’ll see that I don’t Minsk my words. You’ll sea I was never in the-Nile, so Danube worry about that. I want to Brighton your days and Tokyo somewhere we could be kings and Queens. I hopes that where this Texas; we’d be eventually Edinburgh place to call home. Gdansk and Lodz of love…. You know who
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Sep 14, 2017
Sep 14, 2017 at 9:07 AM UTC
DevOceans Apart
Y fui después un numen transitorio, sombra y canción en la embriagante tierra, un sino raro y un deleite raro. Ya el crepúsculo estivo el día cierra y lejos brilla un tenebroso faro. La dama de cabellos encendidos fecunda con mi sangre sus huertos prohibidos. Y una inquietud frenética y gozosa mi paz, mi sueño, mi vigor consume, y un huracán mi plenitud doblega. ¡Soy esa sombra que cruzó el camino, en sangre tinta… de lujuria ciega! Soy esa sombra pávida, cautiva de un gran misterio en el Misterio oculto. Huella la flor azul pata lasciva de cabrón ***** y el divino himnario sella Satán con sellos de su culto. Mi pena errante con mi vino loco en el turbión del vicio la sepulto. Soy huésped de garitos y tabernas. Disputo al "puede ser" un pan ingrato; y dejo que mi carne, ruïn loba de lúgubres anhelos arrecida, se me abandone al logro del deleite, desnuda en la impudicia de la vida. Entúrbiase la clara inteligencia. La idea afluye en nieblas ondulantes. Es el goce monótona frecuencia: igual en el deliquio y el suspiro... ¡Dadme un beso, un contacto y una esencia, una sensualidad de nuevo giro!
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Acuarimántima vi
Las notas del pistón describen trayectorias de cohete, vacilan en el aire, se apagan antes de darse contra el suelo.Salen unos ojos pantanosos, con mal olor, unos dientes podridos por el dulzor de las romanzas, unas piernas que hacen humear el escenario.La mirada del público tiene más densidad y más calorías que cualquier otra, es una mirada corrosiva que atraviesa las mallas y apergamina la piel de las artistas.Hay un grupo de marineros encandilados ante el faro que un maquereau tiene en el dedo meñique, una reunión de prostitutas con un relente a puerto, un inglés que fabrica niebla con sus pupilas y su pipa.La camarera me trae, en una bandeja lunar, sus senos semi-desnudos... unos senos que me llevaría para calentarme los pies cuando me acueste.El telón, al cerrarse, simula un telón entreabierto.
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Café-concierto
Going to the beach is fun Ladies legs glistening in the sun Laughing kids frolic in the surf and play with bat and ball whilst happy families and lovers pose for photos on the low stone wall Friends walk and talk away their cares Teenagers always concocting watery dares A young mum picks the choicest shells and talks softly to her son A stooped old man now has a twinkle in his eye Me, I’m joyously jumping over the waves
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Sep 10, 2014
Sep 10, 2014 at 6:43 PM UTC
Faro beach
When you left your childhood to become an adolescent. Your mind was elated, curious and effervescent. You wanted to know the unknown and try the untried. You were prepared to break laws and put rules aside Then you smoked me bit by bit. When you saw any girl having beauty immense. You wanted love between you and her to commence. You looked at her with pleasing smile. You held me in your hand with great style And you smoked me bit by bit. When you were in anguish, pain and grief. You wanted some-kind of respite and relief. You held me between your fingers tight. With help of lighter you set me alight And you smoked me bit by bit. When you wanted to show your happiness to others. With happiness and smoke you wanted to create smothers. With joy you cried, shouted and yipped. Then tightly between your lips you gripped And you smoked me bit by bit. Now I became your habit and your need. You were ready to surrender and concede. You were losing a thing which cannot be bought with wealth. You cared the least about your deteriorating health And you smoked me bit by bit. Now everywhere and anywhere you cough. You are sick and your end is not faro-ff. People look at you with pity and ruth. You fool, now let me tell you the truth All these days I smoked you bit by bit.
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Nov 3, 2014
Nov 3, 2014 at 9:22 PM UTC
CIGARETTE PERSONIFIED
Mujer, mujer, oh dulce mujer Mi amor, mi cuna, mi comienzo En mi cuaderno diario Cada día es tu día Tú eres mi alma, mi pilar Te aprecio todos los días Y te amo mucho, mucho mi amor. Mujer, mi amor, mi belleza Tú me sorprendes todo el día Tú ocupas el centro de mi vida Tú eres mi princesa, mi amiga Tú eres mi reina, mi envidia Mujer, mujer, oh dulce mujer Mi oxígeno, mi bella dama. Mujer, corazón de mi alma La estrella de mi cielo y de mi vida Tú eres la muñeca original, la mujer hermosa Tú eres ella que se mueve, que empuja y que rema ¡Guau! Tú eres una mujer bien realizada Mujer, dulce mujer, oh tierna mujer Tú eres el sol que ilumina mi palma. Mujer para mi, tú eres fundamental Mi angelita, mi santa, tú eres muy especial La vida no tiene sentido sin ti, sin tu sonrisa Tú eres mi faro, mi amor, mi esperanza Tú eres mi corazón, mi sueño, mi alma ¡Mujer, mujer, oh mujer misteriosa! PD.Traducción del poema de ‘Joyous Women's Day' Por Hébert Logerie Copyright © marzo 2019, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Mar 13, 2025
Mar 13, 2025 at 11:54 PM UTC
Feliz Día De La Mujer
Marineros, ¿por qué le dais a la tierra lo que no es suyo y se lo quitáis al mar? ¿Por qué le habéis enterrado, marineros, si era un soldado del mar? Su frente encendida, un faro; ojos azules, carne de iodo y de sal. Murió allá arriba, en el puente, en su trinchera, como un soldado del mar; con la rosa de los vientos en la mano deshojando la estrella de navegar. ¿Por qué le habéis enterrado, marineros? ¡Y en una tierra sin conchas! ¡¡En la playa negra!! ... Allá, en la ribera siniestra del otro mar; ¡Nueva York! -piedra, cemento y hierro en tempestad-. Donde el ojo ciclópeo del gran faro que busca a los ahogados no puede llegar; donde se acaban las torres y los puentes; donde no se ve ya la espuma altiva de los rascacielos; en los escombros de las calles sórdidas que rompen en el último arrabal; donde se vuelve la culebra sombría de los elevados a meterse otra vez en la ciudad... Allí, la arcilla opaca de los cementerios, marineros, allí habéis enterrado al capitán. ¿Por qué le habéis enterrado, marineros, por qué le habéis enterrado, si murió como el mejor capitán, y su alma -viento, espuma y cabrilleo- está ahí, entre la noche y el mar...?
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Elegía
Los peces de colores juegan donde cantaba Jenny Lind. Jenny era casi una niña por 1840, pero tenía un glu-glu de agua embelesada en la piscina etérea de su canto. New York era pequeño entonces. Las casitas de cuatro pisos debían de secar la ropa recién lavada sobre los tendederos azules de la madrugada. Iremos a Battery Place -aquí, tan cerca- a recibir saludos de pañuelo que nos dirigen los barcos de vela. Y las sonrisas luminosas de las cinco de la tarde, oh, si darían un brillo de luciérnaga a las calles. Luego, cuando el iris del faro ponga a tiro de piedra el horizonte, tendremos pesca de luces blancas, amarillas, rojas, para olvidarnos de Broadway. Porque Jenny Lind era como el agua reída de burbujas donde los peces de colores juegan.
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Acuario
-Te invito a dar un paseo, de esos mágicos, como en cuentos. En tu música me baso y a la melodía, le pongo el canto. -Caminaría tus paseos, el lugar es el palmar, el momento es febrero. Pero rehuso nusetro encuentro, acallo al deseo. Sin dudas me encantaría; pero hay un gran rio entre tu ciudad y la mia. -Va a ser tan lindo hacer un puente, unir nuestros puntos terrestres, cueste lo que cueste. Acompañame a construirlo, dos es mejor que uno más uno. - Allí en tu lejanía, diviso una luz. Faro que me guías cuando me encuentro a la deriva. No necesito mapas, guía o cruz del sur, la luz, mi luz sos tu. Iré a tu encuentro, pueblo a pueblo y de bus en bus. - Olvidate del bus. Sonará alocado. Pero estando por dosmil años luz separados. ¿Por qué no llegamos volando?
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Feb 18, 2018
Feb 18, 2018 at 6:43 PM UTC
Sudestada
La noche de verano que amante nos cubría De ti era digna: ¡el cielo tantos astros tenía! ¡Tan diáfano en las sombras era su azul turquí, Tan gratos sus rumores en el boscaje umbrío, y tanta la dulzura que bajaba en rocío                         Sobre ti y sobre mí! Tus manos en las mías, mi espíritu de hinojos, Te admiraba en silencio, porque en tus bellos ojos Cuanto es amor y dicha veía yo irradiar. y sin nada decirnos en esa dulce calma, El ensueño que en tu alma comenzaba, en mí alma                         Venía a terminar. y a Dios en lo más íntimo del alma bendecía Porque a ti y a la noche dio secreta armonía, y porque una infinita ternura puso en mí, y os hizo. a ti y la noche, tan puras y tan bellas, y a la callada noche dio encantos y dio estrellas,                         y la hermosura a ti. A Dios, en nuestras almas, con un amor profundo Bendigamos contritos; hizo tu alma y el mundo, y es él quien a mi pecho dio anhelos y dio amor. Es él quien en su fondo todo misterio encierra; Es él quien brillar hace tus ojos en la tierra,                         y al astro da fulgor. Es él quien hizo siempre del amor faro y guía; El, quien hizo la noche más hermosa que el día, y al amor dio la fuerza de vencer al dolor. Es Dios quien en tu cuerpo, don de su mano pura, Como en celeste copa derramó la hermosura,                         y en mi alma, el amor. Déjate amar, bien mío. Sólo vive quien ama; El amor es la vida, lo que la mente inflama, Lo que deplora el hombre su vida al declinar. Sin él, nada es completo, y a él todo se eslabona. La belleza es la frente, y el amor la corona:                         ¡Déjate coronar! Lo que llena el espíritu batallador del hombre No ha sido nunca el oro, ni aún el mismo renombre, Polvo vil que traemos de la lucha feral; Ni la ambición que siempre va tras quimera vana, y roe lentamente cuanto en la vida humana                         Es anhelo ideal. Lo que basta es el cambio risueño de miradas, Los ahogados suspiros, las manos enlazadas, El beso, licor de éxtasis, aroma de ilusión; Todo lo que adivina la mente en otra mente, y todas las canciones que surgen de la ardiente                         Lira del corazón. No hay nada bajo el cielo sin una ley secreta; Todo tiene su abrigo, su retiro y su meta Do el instinto nos fija: su barca, el pescador; El águila, las cumbres do en clara luz se baña, El lago azul, el cisne; y el ave, la montaña...                         Las almas, el amor.
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Noche de verano
La noche de verano que amante nos cubría De ti era digna: ¡el cielo tantos astros tenía! ¡Tan diáfano en las sombras era su azul turquí, Tan gratos sus rumores en el boscaje umbrío, y tanta la dulzura que bajaba en rocío                         Sobre ti y sobre mí! Tus manos en las mías, mi espíritu de hinojos, Te admiraba en silencio, porque en tus bellos ojos Cuanto es amor y dicha veía yo irradiar. y sin nada decirnos en esa dulce calma, El ensueño que en tu alma comenzaba, en mí alma                         Venía a terminar. y a Dios en lo más íntimo del alma bendecía Porque a ti y a la noche dio secreta armonía, y porque una infinita ternura puso en mí, y os hizo. a ti y la noche, tan puras y tan bellas, y a la callada noche dio encantos y dio estrellas,                         y la hermosura a ti. A Dios, en nuestras almas, con un amor profundo Bendigamos contritos; hizo tu alma y el mundo, y es él quien a mi pecho dio anhelos y dio amor. Es él quien en su fondo todo misterio encierra; Es él quien brillar hace tus ojos en la tierra,                         y al astro da fulgor. Es él quien hizo siempre del amor faro y guía; El, quien hizo la noche más hermosa que el día, y al amor dio la fuerza de vencer al dolor. Es Dios quien en tu cuerpo, don de su mano pura, Como en celeste copa derramó la hermosura,                         y en mi alma, el amor. Déjate amar, bien mío. Sólo vive quien ama; El amor es la vida, lo que la mente inflama, Lo que deplora el hombre su vida al declinar. Sin él, nada es completo, y a él todo se eslabona. La belleza es la frente, y el amor la corona:                         ¡Déjate coronar! Lo que llena el espíritu batallador del hombre No ha sido nunca el oro, ni aún el mismo renombre, Polvo vil que traemos de la lucha feral; Ni la ambición que siempre va tras quimera vana, y roe lentamente cuanto en la vida humana                         Es anhelo ideal. Lo que basta es el cambio risueño de miradas, Los ahogados suspiros, las manos enlazadas, El beso, licor de éxtasis, aroma de ilusión; Todo lo que adivina la mente en otra mente, y todas las canciones que surgen de la ardiente                         Lira del corazón. No hay nada bajo el cielo sin una ley secreta; Todo tiene su abrigo, su retiro y su meta Do el instinto nos fija: su barca, el pescador; El águila, las cumbres do en clara luz se baña, El lago azul, el cisne; y el ave, la montaña...                         Las almas, el amor.
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Luci spente. È rimasto solo un faro a illuminare il centro della scena. L'atrio è vuoto, a parte me e qualcuno lì negli ultimi posti. Il palco è freddo, incompleto. E vorrei scaldarlo di nuovo, senza voler seguire un copione, senza aver paura di balbettare, senza la paura che le luci si spengano, di nuovo. Manca però l'attore a cui più tenevo, quello che ha dato una nuova vita a questo teatro di infantili drammi, per dare spazio a singolari commedie, oltre ad arricchire i miei racconti, e soprattutto apprezzarli. E vorrei che tornasse quella luce che saturava ogni sorriso, che faceva brillare il silenzio, che fermava per un istante il tempo, almeno per concederci l'occasione di un degno ultimo atto, con la speranza che sia lontano, lontano, o, almeno, felice.
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Apr 17, 2025
Apr 17, 2025 at 4:55 PM UTC
All'Attrice
Tu amor arde en la sombra como una llama lenta, como la luz de un faro, que oscila en la tormenta. Perdida como el aire de la tarde en el trigo, todo lo que me dejas también se va contigo. Perdida como el agua que salta de la fuente, porque siempre es la misma y siempre es diferente; y quizás tú te vas sin saber que te has ido, como un golpe de viento, con un rumbo de olvido. Yo he visto como el árbol recobra lo que pierde, pues por cada hoja seca le brota una hoja verde; pero también el árbol verdemente feliz se seca hasta la copa si muere la raíz. Tu amor se va en la sombra como el agua de un río, pero si el agua es tuya quizás el cauce es mío. Tu amor es una alegre fugacidad de espuma que se nutre del viento y en el viento se esfuma. Pero es como una rama que florece, querida, ver crecer en tus ojos una desconocida: Ésa, recién llegada de tu ensueño o tu hastío, nace en tu corazón, pero viene hacia el mío; y si tú, como el agua que se va de una fuente, siendo siempre la misma, puedes ser diferente, yo, embriagado en tu vino con distinta embriaguez, pensaré que eres otra, ¡para amarte otra vez!
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Canción del amor que se queda
The storm grew furious and Valenteen found himself trapped in the eye of the storm, struggling with the wheel cigar clinched in teeth. He was ready to meet his maker with his dog bandit by his side. His boat (A Little Nauti) tossed and turned while waves crashed repeatedly and bombarded the deck. Valenteen took his hands off the wheel and removed his life jacket to strap to bandit "I don't need this ******* thing where I'm going." As he took his pint of bourbon out from his back pocket he spit his cigar out to the pits of the sea. Valenteen took his last stand and looked up at that fifty foot wall of high water. He took a guzzle from his pint and then with a roar **** you Lord!" as the wall finally broke and crashed. That was the last of Valnteen Vincent, Bandit survived and was picked up from a crew on a cargo ship (El Faro) just off the coast of the Bermuda. Bandit now travels with them. -Shane Book
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May 28, 2016
May 28, 2016 at 7:21 PM UTC
Valenteen Vincent