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"duras" poems
Irrita la garganta y daña el hígado, que bastante ya se ha visto machacado por años de prácticas funestas. El más ****** líquido, encuentra camino en mi esófago, repleto de falsas esperanzas, va camino abajo y patea mis entrañas encargándose de dejar escapar la cordura. Menos por menos es más, y aquello que te vuelva inestable en una casa sin columnas ni vigas, seguro te hará sentir a salvo. Fuerte aroma y tacto cuestionable, aunque lo conozcas desde siempre, todas las veces se siente como el primer beso pero con mordida. Como champaña descorchada, hace florecer cualquier pensamiento, entre palabras que escapan a duras penas de la lengua envenenada y adormecida. El que lo niegue no lo ha probado, y si lo probó y lo negó, tiene ante usted a un ángel limpio y puro, puesto que ésta es la poción de los pisoteados.
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Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 10:01 AM UTC
Agave
La parracial rosa devora y sube a la cima del santo: con espesas garras sujeta el tiempo al fatigado ser: hincha y sopla en las venas duras, ata el cordel, pulmonar, entonces largamente escucha y respira. Morir deseo, vivir quiero, herramienta, perro infinito, movimiento de océano espeso con vieja y negra superficie. Para quién y a quién en la sombra mi gradual guitarra resuena naciendo en la sal de mi ser como el pez en la sal del mar? Ay, qué continuo país cerrado, neutral, en la zona del fuego, inmóvil, en el giro terrible, seco, en la humedad de las cosas. Entonces, entre mis rodillas, bajo la raíz de mis ojos, prosigue cosiendo mi alma: su aterradora aguja trabaja. Sobrevivo en medio del mar, solo y tan locamente herido, tan solamente persistiendo, heridamente abandonado.
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Cantares
Entre palabras disonantes, río. Un trago baja por mi garganta irritada de tanto gritar, mi cuerpo la pasa bien mientras yo me esfuerzo en distraer a mi mente y un concierto de pensamientos oscuros se ve opacado por el volumen de la música y de los aullidos apabullantes de una juventud que cree tener todo bajo control mientras están juntos, pero en el próximo momento de verdadera soledad, sus espaldas se quebrarán sobre sus seres y se verán desplomados sobre un suelo de incertidumbre absoluta. Entre pensamientos distantes, me pierdo. Humo de un cigarro barato innunda mis pulmones mientras la nicotina afecta mi sistema nervioso en un abrazo reconfortante que no es otra cosa que una mentira más, la promesa de una prostituta que cobra con tu vida, pero sigo besándola hasta que mis dedos se queman. Entre gritos innentendibles, lloro. No exteriorizo, pero las lágrimas están ahí, en la mente perturbada por fantasmas de quienes yo mismo maté, siluetas del pasado que no terminan de tomar forma porque no se los permito, pero a pesar de mis esfuerzos aún son reconocibles, aunque a duras penas.
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Aug 30, 2017
Aug 30, 2017 at 7:43 PM UTC
Fiesta
A caída do tempo esmera-se no cuidado Sonho que em câmara lenta a minha alma não se magoa e a mágoa não se torna superior à vontade de viver Por fim, desisto Não acredito mais nas palavras que digo Não tenho já certeza se vivo a sonhar Ou se simplesmente gosto de me arrastar por entre a multidão A sorrir, a mentir Disseram-me um dia que partiria, sim Mas que sozinha não iria a nenhures Verdade Tenho uma constante obsessão amarrada à perna E cada passo que dou sinto a tonelada desse vazio E os dois metro que ando entre o chão e o chão São quilómetros na vida real Que irreal 'e Sinto a pedras na descida, mas não me magoam São menos duras que a armadura que me venderam E pregada esta já ao corpo está Nada sinto Nada quero sentir Apenas jazo no poder do iniquo Que diz-se Mundo Que digo Inferno O amor que tenho por vos faz-me ir devagar Mas a raiva que sinto do estrume que sois Apressa-me na descida Sinto que equivocada estou com o Mundo que não me quer E sei que ao rápido descer, rápido vou saber Onde o futuro me leva Me carrega O medo que tenho de me trazer ao inicio do Tempo 'e muito Mas o pavor de so nascer uma vez corroí-me os tímpanos. Partem todos os que amo e vejo-os ao longe Imagino se perto estivessem Não conseguiria respirar o pouco ar que tenho E se choro e agonizo 'e por este amor que me queria grande e forte Mas que fraca me pôs no chão Não julgarei ninguém ao querer cair A paisagem 'e bonita e ao longe desfocada fica Sentimos a analgesia de não se ser ninguém Vem devagar, não me apresses o timbre Afinal acredito em mim, acho que sempre acreditei Apenas estava apagada na tua sombra Que em cativeiro me deixava a alma Amei-te como o Amor sente Amo-te como a dor ama E embora me empurres para baixo da ribanceira Sorrio e minto Para te ver feliz em cima da minha cabeça Como sempre estiveste Como sempre te deixei estar.
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Jul 7, 2012
Jul 7, 2012 at 9:03 PM UTC
Re
A caída do tempo esmera-se no cuidado Sonho que em câmara lenta a minha alma não se magoa e a mágoa não se torna superior à vontade de viver Por fim, desisto Não acredito mais nas palavras que digo Não tenho já certeza se vivo a sonhar Ou se simplesmente gosto de me arrastar por entre a multidão A sorrir, a mentir Disseram-me um dia que partiria, sim Mas que sozinha não iria a nenhures Verdade Tenho uma constante obsessão amarrada à perna E cada passo que dou sinto a tonelada desse vazio E os dois metro que ando entre o chão e o chão São quilómetros na vida real Que irreal 'e Sinto a pedras na descida, mas não me magoam São menos duras que a armadura que me venderam E pregada esta já ao corpo está Nada sinto Nada quero sentir Apenas jazo no poder do iniquo Que diz-se Mundo Que digo Inferno O amor que tenho por vos faz-me ir devagar Mas a raiva que sinto do estrume que sois Apressa-me na descida Sinto que equivocada estou com o Mundo que não me quer E sei que ao rápido descer, rápido vou saber Onde o futuro me leva Me carrega O medo que tenho de me trazer ao inicio do Tempo 'e muito Mas o pavor de so nascer uma vez corroí-me os tímpanos. Partem todos os que amo e vejo-os ao longe Imagino se perto estivessem Não conseguiria respirar o pouco ar que tenho E se choro e agonizo 'e por este amor que me queria grande e forte Mas que fraca me pôs no chão Não julgarei ninguém ao querer cair A paisagem 'e bonita e ao longe desfocada fica Sentimos a analgesia de não se ser ninguém Vem devagar, não me apresses o timbre Afinal acredito em mim, acho que sempre acreditei Apenas estava apagada na tua sombra Que em cativeiro me deixava a alma Amei-te como o Amor sente Amo-te como a dor ama E embora me empurres para baixo da ribanceira Sorrio e minto Para te ver feliz em cima da minha cabeça Como sempre estiveste Como sempre te deixei estar.
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Se encuentra a la deriva. Sin un manto, sin calor. Sólo el frío en su alma, y en sus ojos vacío eterno. Si pudiera verse a sí misma, a través de la mirada de otra persona, se sorprendería al observar bellísima tristeza que a su rostro decora. Sin embargo sólo ve aquello visible al ojo, lo que está más allá es invisible a su pobre visión en su pequeño mundo gris. Gris, gris como su cabello; El que tanto desea acariciar con sus frágiles dedos. Gris, gris como la neblina; Similar a la de la naturaleza, aunque ésta se encuentra en su corazón, tapando sus conductos; causándole una silenciosa agonía. Gris, tan gris como como el azul; nunca sabes cuando se vuelve triste. Y si hay algo que ella pueda hacer, no lo sabe. Porque si lo supiera sería capaz de sentir, es un hecho. Lo que no es certero es el sentimiento que ronda su interior. El cual atrae pensamientos oscuros que su cansada mente no parece soportar. Quebrándose cada noche, oculta todo bajo una sonrisa. Su cabeza sigue gritando, monstruos aún susurrando y ella casi a duras penas escapando. ¿Podrá algún día vivir? ¿Podrá algún día despertar de la pesadilla? ¿Será notada por alguien? ¿Será esta noche su última? Ella quiere saber, yo me quiero esconder. Ella quiere vivir, yo sólo quiero morir.
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May 10, 2016
May 10, 2016 at 8:08 PM UTC
Liberala.
Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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Dec 6, 2011
Dec 6, 2011 at 6:03 PM UTC
Transeúnte (XII)
Transeúnte No vale la pena lo que veo. Las vitrinas las mujeres de pintadas cabelleras los objetos del deseo sus perfumes se alían con el humo del progreso. Aromas de cloaca en las esquinas. Y tus pasos pasajero condenado a transitar estas aceras. Tú te has vuelto a su medida. Transeúnte yo diría que eres uno con ellas. El reloj da la hora incorrecta. Da la hora al transeúnte que bien sabe adonde va aunque ignora para qué él que nace en el engaño él que insiste circulando en la mentira una vez en la grande y después en la pequeña y repetida. Este rostro sin alma ¿sabe acaso a quién sirve? esa boca sin verbo ¿sabe acaso quien la mueve? ¿Transeúnte no lo sabes? ¿Has notado transeúnte tus cadenas? ¿Has oído de la cumbre? ¿Has oído del abismo? ¿Has oído de la fuente del agua de la vida? ¿No la tienes al alcance de la mano? Ya lo sé: la ciudad te ha hecho así la ciudad que eres tú y que soy yo. Aprendiste y la ciudad está contenta. Eres tú lo que aprendiste. ¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas? Porque sabes pasajero la vida y la ciudad son más extrañas mucho más de lo que piensas en su caso más llenas de encanto pero también más terribles. ¿No te sientes solitario? Transeúnte ¿me estás escuchando? ¿No te sientes extranjero? Ciudadano si yo te dijera que muy bajo las aceras cubierta por siete cortezas las más duras las más densas allí aguarda la perla en el núcleo de tu alma en el centro de la tierra. Pero dime transeúnte si me entiendes: yo quisiera proponerte hacer un cielo un cielo hacer de estas calles hacer hombres de las bestias de nosotros ciudadanos hacer buscadores de la perla. Yo quisiera hacerte un cielo con mucho silencio a lo más con música de Händel de Vivaldi de Bach o de Corelli. Un cielo sin tanta agitación con calles lavadas por una sonrisa que nunca se aleja. ¿Te entusiasma transeúnte? ¿Hacer oro de la piedra te entusiasma y del círculo un cuadrado y del agua del Mapocho agua de la vida? Nos veríamos cambiados nuestros pasos sanarían las aceras. ¿Un cielo te parece inalcanzable? Un cielo parecido al paraíso. ¿Transeúnte ciudadano pasajero transeúnte te entusiasma mi proyecto?
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Hace frio allá afuera La brisa trae consigo el invierno Y todos sacan sus abrigos y chaquetas Entonados a una sinfonía de cremalleras. Son los gélidos vientos de Noviembre Que sacuden vigorosamente la ciudad Del Norte bajan fuertes ventoleras Que rompen la cotidianidad. La furia de Bóreas templa Contraria a la ira de sus victimas Retrasos por calles cerradas Maldiciones por enfermedad Dolores despiertan de sus camas Aquellos a quienes el frio tormenta. Mas debo decir que esto no me afecta Desnudo por la calle puedo andar Pues el frio de mi es el hilo Que tejió mi vida y normalidad. Frio es mi corazón diariamente Un paramo helado sin sensación Frio es la cámara de mi alma No hay dulzura, no hay amor Como frio es la vida de los otros Calor no encuentro a mi alrededor Tan frio es el desprecio A un hombre en precaria condición Y frio es el silencio A las plegarias de un hombre en desesperación Frio es el trato de la gente Sonrisas mas duras que el hielo Frio son los besos Que marcan el hola y el adiós. Y pienso yo en este frio Y noto que es invierno ya Y gélido es el viento Pero mas frio es el tratar ¿Sera que llamamos este céfiro? Con actos y palabras sin calor Que ya el frio encontró hogar Dentro de la gente, su corazón.
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Nov 14, 2018
Nov 14, 2018 at 8:35 AM UTC
Como hace frio alla afuera
En la luna negra de los bandoleros, cantan las espuelas.   Caballito ***** ¿Dónde llevas tu jinete muerto?   ...Las duras espuelas del bandido inmóvil que perdió las riendas.   Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!   En la luna negra, sangraba el costado de Sierra Morena.   Caballito ***** ¿Dónde llevas tu jinete muerto?   La noche espolea sus negros ijares clavándose estrellas.   Caballito frío. ¡Qué perfume de flor de cuchillo!   En la luna negra, ¡un grito! y el cuerno largo de la hoguera.   Caballito ***** ¿Dónde llevas tu jinete muerto?
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Canción de jinete
Cabellera rubia, suelta, corriendo como un estero, cabellera. Uñas duras y doradas, flores curvas y sensuales, uñas duras y doradas. Comba del vientre, escondida, y abierta como una fruta o una herida. Dulce rodilla desnuda apretada en mis rodillas, dulce rodilla desnuda. Enredadera del pelo entre la oferta redonda de los senos. Huella que dura en el lecho, huella dormida en el alma, palabras locas. Perdidas palabras locas: rematarán mis canciones, se morirán nuestras bocas. Morena, la Besadora, rosal de todas las rosas en una hora. Besadora dulce y rubia, me iré, te irás, Besadora. Pero aún tengo la aurora enredada en cada sien. Bésame, por eso, ahora, bésame, Besadora, ahora y en la hora de nuestra muerte.                               Amén.
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Morena, la besadora
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso, dejar atrás un sótano más ***** que mi reputación -y ya es decir-, poner visillos blancos y tomar criada, renunciar a la vida de bohemio, si vienes luego tú, pelmazo, embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes, zángano de colemena, inútil, cacaseno, con tus manos lavadas, a comer en mi plato y a ensuciar la casa? Te acompañan las barras de los bares últimos de la noche, los chulos, las floristas, las calles muertas de la madrugada y los ascensores de luz amarilla cuando llegas, borracho, y te paras a verte en el espejo la cara destruida, con ojos todavía violentos que no quieres cerrar. Y si te increpo, te ríes, me recuerdas el pasado y dices que envejezco. Podría recordarte que ya no tienes gracia. Que tu estilo casual y que tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de treinta años, y que tu encantadora sonrisa de muchacho soñoliento -seguro de gustar- es un resto penoso, un intento patético. Mientras que tú me miras con tus ojos de verdadero huérfano, y me lloras y me prometes ya no hacerlo. Si no fueses tan puta! Y si yo supiese, hace ya tiempo, que tú eres fuerte cuando yo soy débil y que eres débil cuando me enfurezco... De tus regresos guardo una impresión confusa de pánico, de pena y descontento, y la desesperanza y la impaciencia y el resentimiento de volver a sufrir, otra vez más, la humillación imperdonable de la excesiva intimidad. A duras penas te llevaré a la cama, como quien va al infierno para dormir contigo. Muriendo a cada paso de impotencia, tropezando con muebles a tientas, cruzaremos el piso torpemente abrazados, vacilando de alcohol y de sollozos reprimidos. Oh innoble servidumbre de amar seres humanos, y la más innoble que es amarse a sí mismo!
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Contra jaime gil de biedma
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso, dejar atrás un sótano más ***** que mi reputación -y ya es decir-, poner visillos blancos y tomar criada, renunciar a la vida de bohemio, si vienes luego tú, pelmazo, embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes, zángano de colemena, inútil, cacaseno, con tus manos lavadas, a comer en mi plato y a ensuciar la casa? Te acompañan las barras de los bares últimos de la noche, los chulos, las floristas, las calles muertas de la madrugada y los ascensores de luz amarilla cuando llegas, borracho, y te paras a verte en el espejo la cara destruida, con ojos todavía violentos que no quieres cerrar. Y si te increpo, te ríes, me recuerdas el pasado y dices que envejezco. Podría recordarte que ya no tienes gracia. Que tu estilo casual y que tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de treinta años, y que tu encantadora sonrisa de muchacho soñoliento -seguro de gustar- es un resto penoso, un intento patético. Mientras que tú me miras con tus ojos de verdadero huérfano, y me lloras y me prometes ya no hacerlo. Si no fueses tan puta! Y si yo supiese, hace ya tiempo, que tú eres fuerte cuando yo soy débil y que eres débil cuando me enfurezco... De tus regresos guardo una impresión confusa de pánico, de pena y descontento, y la desesperanza y la impaciencia y el resentimiento de volver a sufrir, otra vez más, la humillación imperdonable de la excesiva intimidad. A duras penas te llevaré a la cama, como quien va al infierno para dormir contigo. Muriendo a cada paso de impotencia, tropezando con muebles a tientas, cruzaremos el piso torpemente abrazados, vacilando de alcohol y de sollozos reprimidos. Oh innoble servidumbre de amar seres humanos, y la más innoble que es amarse a sí mismo!
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Espléndida razón, demonio claro del racimo absoluto, del recto mediodía, aquí estamos al fin, sin soledad y solos, lejos del desvarío de la ciudad salvaje. Cuando la línea pura rodea su paloma y el fuego condecora la paz con su alimento tú y yo erigimos este celeste resultado! Razón y amor desnudos viven en esta casa. Sueños furiosos, ríos de amarga certidumbre decisiones más duras que el sueño de un martillo cayeron en la doble copa de los amantes. Hasta que en la balanza se elevaron, gemelos, la razón y el amor como dos alas. Así se construyó la transparencia.
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Soneto liv
Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, y habrás insultado el recuerdo de mi madre llamándola perra podrida y madre de perros, ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre, y ya no podrás recordar, mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún, quejándome del trópico, de los coolies coringhis, de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño y de los espantosos ingleses que odio todavía. Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola! He llegado otra vez a los dormitorios solitarios, a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez tiro al suelo los pantalones y las camisas, no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes. Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte, y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses, y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene. Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras, y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie: bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces, de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre, y la espesa tierra no comprende tu nombre hecho de impenetrables substancias divinas. Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas recostadas como detenidas y duras aguas solares, y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos, y el perro de furia que asilas en el corazón, así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora, y respiro en el aire la ceniza y lo destruido, el largo, solitario espacio que me rodea para siempre. Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido, uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo. Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada, cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo, y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma, y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos, substancias extrañamente inseparables y perdidas.
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Tango del viudo
Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, y habrás insultado el recuerdo de mi madre llamándola perra podrida y madre de perros, ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre, y ya no podrás recordar, mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún, quejándome del trópico, de los coolies coringhis, de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño y de los espantosos ingleses que odio todavía. Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola! He llegado otra vez a los dormitorios solitarios, a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez tiro al suelo los pantalones y las camisas, no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes. Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte, y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses, y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene. Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras, y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie: bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces, de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre, y la espesa tierra no comprende tu nombre hecho de impenetrables substancias divinas. Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas recostadas como detenidas y duras aguas solares, y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos, y el perro de furia que asilas en el corazón, así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora, y respiro en el aire la ceniza y lo destruido, el largo, solitario espacio que me rodea para siempre. Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido, uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo. Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada, cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo, y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma, y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos, substancias extrañamente inseparables y perdidas.
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Eu não sei escrever sobre o amor, Quem dirá vivê-lo?! Há coisas que o tempo muda, Outras, ele piora. E, nesse meio tempo, Meu coração foi congelado, De fora pra dentro. Ouvir tuas duras palavras, E sentir o vento, Me deixaram paralisada, Até esse momento. Eu me levantei, Sozinha estava, Nem sua pena, você deixara. O adeus foi dito, Meu coração, partido. E o tempo, mudando... Me mudando aos poucos, Me transformando em nada mais que nada.
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Mar 5, 2015
Mar 5, 2015 at 8:56 PM UTC
Nada
Aquí tenéis mi voz alzada contra el cielo de los dioses absurdos, mi voz apedreando las puertas de la muerte con cantos que son duras verdades como puños. Él ha muerto hace tiempo, antes de ayer. Ya hiede. Aquí tenéis mi voz zarpando hacia el futuro. Adelantando el paso a través de las ruinas, hermosa como un viaje alrededor del mundo. Mucho he sufrido: en este tiempo, todos hemos sufrido mucho. Yo levanto una copa de alegría en las manos, en pie contra el crepúsculo. Borradlo. Labraremos la paz, la paz, la paz, a fuerza de caricias, a puñetazos puros. Aquí os dejo mi voz escrita en castellano. España, no te olvides que hemos sufrido juntos.
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En castellano
Estaba tan absorta frente al mundo que no sentí como volaba el tiempo siempre adelante con sus duras garras cargadas de sucesos y momentos, halcón imperturbable, me llevaba también a mí, la joven e inocente. Y quise detenerme, mas no pude se me filtra en la oscura cabellera la escarcha de los fríos inclementes, esclava de sus pasos siempre anduve en busca del verano que es mi patria como no puedo hallarle me he sentado a llorar. Ya no soy sino una apátrida.
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El verano
Todas las madres del mundo, ocultan el vientre, tiemblan, y quisieran retirarse, a virginidades ciegas, el origen solitario y el pasado sin herencia. Pálida, sobrecogida la fecundidad se queda. El mar tiene sed y tiene sed de ser agua la tierra. Alarga la llama el odio y el amor cierra las puertas. Voces como lanzas vibran, voces como bayonetas. Bocas como puños vienen, puños como cascos llegan. Pechos como muros roncos, piernas como patas recias. El corazón se revuelve, se atorbellina, revienta. Arroja contra los ojos súbitas espumas negras. La sangre enarbola el cuerpo, precipita la cabeza y busca un hueco, una herida por donde lanzarse afuera. La sangre recorre el mundo enjaulada, insatisfecha. Las flores se desvanecen devoradas por la hierba. Ansias de matar invaden el fondo de la azucena. Acoplarse con metales todos los cuerpos anhelan: desposarse, poseerse de una terrible manera. Desaparecer: el ansia general, creciente, reina. Un fantasma de estandartes, una bandera quimérica, un mito de patrias: una grave ficción de fronteras. Músicas exasperadas, duras como botas, huellan la faz de las esperanzas y de las entrañas tiernas. Crepita el alma, la ira. El llanto relampaguea. ¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas? Pasiones como clarines, coplas, trompas que aconsejan devorarse ser a ser, destruirse, piedra a piedra. Relinchos. Retumbos. Truenos. Salivazos. Besos. Ruedas. Espuelas. Espadas locas abren una herida inmensa. Después, el silencio, mudo de algodón, blanco de vendas, cárdeno de cirugía, mutilado de tristeza. El silencio. Y el laurel en un rincón de osamentas. Y un tambor enamorado, como un vientre tenso, suena detrás del innumerable muerto que jamás se aleja.
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Guerra
Todas las madres del mundo, ocultan el vientre, tiemblan, y quisieran retirarse, a virginidades ciegas, el origen solitario y el pasado sin herencia. Pálida, sobrecogida la fecundidad se queda. El mar tiene sed y tiene sed de ser agua la tierra. Alarga la llama el odio y el amor cierra las puertas. Voces como lanzas vibran, voces como bayonetas. Bocas como puños vienen, puños como cascos llegan. Pechos como muros roncos, piernas como patas recias. El corazón se revuelve, se atorbellina, revienta. Arroja contra los ojos súbitas espumas negras. La sangre enarbola el cuerpo, precipita la cabeza y busca un hueco, una herida por donde lanzarse afuera. La sangre recorre el mundo enjaulada, insatisfecha. Las flores se desvanecen devoradas por la hierba. Ansias de matar invaden el fondo de la azucena. Acoplarse con metales todos los cuerpos anhelan: desposarse, poseerse de una terrible manera. Desaparecer: el ansia general, creciente, reina. Un fantasma de estandartes, una bandera quimérica, un mito de patrias: una grave ficción de fronteras. Músicas exasperadas, duras como botas, huellan la faz de las esperanzas y de las entrañas tiernas. Crepita el alma, la ira. El llanto relampaguea. ¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas? Pasiones como clarines, coplas, trompas que aconsejan devorarse ser a ser, destruirse, piedra a piedra. Relinchos. Retumbos. Truenos. Salivazos. Besos. Ruedas. Espuelas. Espadas locas abren una herida inmensa. Después, el silencio, mudo de algodón, blanco de vendas, cárdeno de cirugía, mutilado de tristeza. El silencio. Y el laurel en un rincón de osamentas. Y un tambor enamorado, como un vientre tenso, suena detrás del innumerable muerto que jamás se aleja.
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Amigo, levántate para que oigas aullar al perro asirio. Las tres ninfas del cáncer han estado bailando, hijo mío. Trajeron unas montañas de lacre rojo y unas sábanas duras donde estaba el cáncer dormido. El caballo tenía un ojo en el cuello y la luna estaba en un cielo tan frío que tuvo que desgarrarse su monte de Venus y ahogar en sangre y ceniza los cementerios antiguos. Amigo, despierta, que los montes todavía no respiran y las hierbas de mí corazón están en otro sitio. No importa que estés lleno de agua de mar. Yo amé mucho tiempo a un niño que tenía una plumilla en la lengua y vivimos cien años dentro de un cuchillo. Despierta.  Calla.  Escucha.  Incorpórate un poco. El aullido es una larga lengua morada que deja hormigas de espanto y licor de lirios. Ya vienen hacia la roca. ¡No alargues tus raíces! Se acerca.  Gime.  No solloces en sueños, amigo. ¡Amigo! Levántate para que oigas aullar al perro asirio.
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Paisaje con dos tumbas y un perro asirio
Durante os dias mais frios do poderoso inverno Pense numa primavera doce e sonhe com um verão ameno Durante as horas mais duras da noite de inverno Pense em flores e sonhe com uma luz solar mavioso. A estação chega, fica um tempo e depois foge A vida passa por um acontecimento circular como a abelha Como os raios da lua a dançar à volta da Mãe Terra Para a encantar, abrace-a e beije-a até à morte. No meio do inverno profundo, pense numa primavera divina E sonhos de dias de verão brilhantes e sensuais Nunca se sinta desesperado e pessimista em relação a nada. Há sempre dias melhores e noites gloriosas pela frente Mantenha-se positivo e resiliente enquanto a sua cabeça estiver presente Pense bem e sonhe com raios de sol mais quentes. P.S. Tradução de: Thinking of Divine Spring in Portuguese. Copyright © Janeiro 2025, Hébert Logerie, Todos os direitos reservados Hébert Logerie é autor de vários livros de poesia.
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Jan 15, 2025
Jan 15, 2025 at 5:42 PM UTC
Pensando Numa Primavera Divina
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
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Apaciguamiento
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
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Nubes a la deriva, continentes sonámbulos, países sin substancia ni peso, geografías dibujadas por el sol y borradas por el viento. Cuatro muros de adobe. Buganvillas: en sus llamas pacíficas mis ojos se bañan. Pasa el viento entre alabanzas de follajes y yerbas de rodillas. El heliotropo con morados pasos cruza envuelto en su aroma. Hay un profeta: el fresno -y un meditabundo: el pino. El jardín es pequeño, el cielo inmenso. Verdor sobreviviente en mis escombros: en mis ojos te miras y te tocas, te conoces en mí y en mí te piensas, en mí duras y en mí te desvaneces.
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Jardín
Vienes de la pobreza de las casas del Sur, de las regiones duras con frío y terremoto que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte nos dieron la lección de la vida en la greda. Eres un caballito de greda negra, un beso de barro oscuro, amor, amapola de greda, paloma del crepúsculo que voló en los caminos, alcancía con lágrimas de nuestra pobre infancia. Muchacha, has conservado tu corazón de pobre, tus pies de pobre acostumbrados a las piedras, tu boca que no siempre tuvo pan o delicia. Eres del pobre Sur, de donde viene mi alma: en su cielo tu madre sigue lavando ropa con mi madre. Por eso te escogí, compañera.
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Soneto xxix
Hay quienes se resisten deshilachadamente a morir sin haberse concedido un año un mes una hora de goce y esperan ese don cultivando el silencio vaciándose de culpas y de pánicos descansando en el lecho del cansancio o evocando la infancia más antigua así / con la memoria en rebanadas con ojos que investigan lo invisible y el desaliento tímido y portátil que se cubre y descubre a duras penas así miden el cuerpo torpe cándido ese montón de riesgos y de huesos áspero de deseos como llagas que no elige agotarse mas se agota merodean tal vez por la nostalgia ese usual laberinto de abandonos buscan testigos y no los encuentran salvo en las caravanas de fantasmas piden abrazos pero nadie cae en la emboscada de los sentimientos carne de espera / alma de esperanza los desnudos se visten y no vuelven el amor hace un alto en el camino sorprendido in fraganti / condenado y no obstante siempre hay quien se resiste a irse sin gozar / sin apogeos sin brevísimas cúspides de gloria sin periquetes de felicidad como si alguien en el más allá o quizás en el más acá suplente fuera a pedirle cuentas de por qué no fue dichoso como puede serlo un bienaventurado del montón
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Resistencias
Quisiera estar en otra parte, mejor en otra piel, y averiguar si desde allí la vida, por las ventanas de otros ojos, se ve así de grotesca algunas tardes. Me gustaría mucho conocer el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras, comprobar si el pasado impregna los tejidos del mismo zumo acre, si todos los recuerdos en todas las memorias desprenden este olor a fruta madura mustia y a jazmín podrido. Desearía mirarme con las pupilas duras de aquel que más me odia, para que así el desprecio destruya los despojos de todo lo que nunca enterrará el olvido.
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Otras veces
De tus caderas a tus pies quiero hacer un largo viaje. Soy más pequeño que un insecto. Voy por estas colinas, son de color de avena, tienen delgadas huellas que sólo yo conozco, centímetros quemados, pálidas perspectivas. Aquí hay una montaña. No saldré nunca de ella. Oh qué musgo gigante! Y un cráter, una rosa de fuego humedecido! Por tus piernas desciendo hilando una espiral o durmiendo en el viaje y llego a tus rodillas de redonda dureza como a las cimas duras de un claro continente. Hacia tus pies resbalo, a las ocho aberturas de tus dedos agudos, lentos, peninsulares, y de ellos al vacío de la sábana blanca caigo buscando ciego y hambriento tu contorno de vasija quemante!
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El insecto
Solo, alegre, sano, fuerte, vestido el cielo de blanco, sentado estoy en un banco orgulloso de mi suerte. Lejos del mal y la muerte sopeso mi poderío; y a mí mismo me sonrío dueño de mi pensamiento, de la frescura, del viento, de la Ciudad y del Río. Bajo el cielo tenebroso, el gran Río de la Plata, a duras penas dilata un plúmbeo caudal oleoso. Abatido, sudoroso, contemplo su pequeñez: agua, tosca, lodo, hez, una boya roja o verde, una estrella que se pierde y el salto fugaz de un pez. En ti encuentra el caminante o el amigo del reposo, el álamo tembloroso o el pétreo bloque gigante. Y la lección humeante de fábrica o de navío... Celébrate el verso mío, llena de sol y de viento, y a Buenos Aires contento con las aguas de su Río.
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En la avenida costanera