"duras" poems
Irrita la garganta y daña el hígado,
que bastante ya se ha visto machacado
por años de prácticas funestas.
El más ****** líquido,
encuentra camino en mi esófago,
repleto de falsas esperanzas,
va camino abajo y patea mis entrañas
encargándose de dejar escapar la cordura.
Menos por menos es más,
y aquello que te vuelva inestable
en una casa sin columnas ni vigas,
seguro te hará sentir a salvo.
Fuerte aroma y tacto cuestionable,
aunque lo conozcas desde siempre,
todas las veces se siente
como el primer beso
pero con mordida.
Como champaña descorchada,
hace florecer cualquier pensamiento,
entre palabras que escapan a duras penas
de la lengua envenenada y adormecida.
El que lo niegue no lo ha probado,
y si lo probó y lo negó,
tiene ante usted a un ángel limpio y puro,
puesto que ésta es la poción de los pisoteados.
Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 10:01 AM UTC
La parracial rosa devora
y sube a la cima del santo:
con espesas garras sujeta
el tiempo al fatigado ser:
hincha y sopla en las venas duras,
ata el cordel, pulmonar, entonces
largamente escucha y respira.
Morir deseo, vivir quiero,
herramienta, perro infinito,
movimiento de océano espeso
con vieja y negra superficie.
Para quién y a quién en la sombra
mi gradual guitarra resuena
naciendo en la sal de mi ser
como el pez en la sal del mar?
Ay, qué continuo país cerrado,
neutral, en la zona del fuego,
inmóvil, en el giro terrible,
seco, en la humedad de las cosas.
Entonces, entre mis rodillas,
bajo la raíz de mis ojos,
prosigue cosiendo mi alma:
su aterradora aguja trabaja.
Sobrevivo en medio del mar,
solo y tan locamente herido,
tan solamente persistiendo,
heridamente abandonado.
2k
Entre palabras disonantes, río.
Un trago baja por mi garganta irritada de tanto gritar,
mi cuerpo la pasa bien mientras yo me esfuerzo en distraer a mi mente y un concierto de pensamientos oscuros se ve opacado por el volumen de la música y de los aullidos apabullantes de una juventud que cree tener todo bajo control mientras están juntos, pero en el próximo momento de verdadera soledad, sus espaldas se quebrarán sobre sus seres y se verán desplomados sobre un suelo de incertidumbre absoluta.
Entre pensamientos distantes, me pierdo.
Humo de un cigarro barato innunda mis pulmones mientras la nicotina afecta mi sistema nervioso en un abrazo reconfortante que no es otra cosa que una mentira más, la promesa de una prostituta que cobra con tu vida, pero sigo besándola hasta que mis dedos se queman.
Entre gritos innentendibles, lloro.
No exteriorizo, pero las lágrimas están ahí, en la mente perturbada por fantasmas de quienes yo mismo maté, siluetas del pasado que no terminan de tomar forma porque no se los permito, pero a pesar de mis esfuerzos aún son reconocibles, aunque a duras penas.
Aug 30, 2017
Aug 30, 2017 at 7:43 PM UTC
A caída do tempo esmera-se no cuidado
Sonho que em câmara lenta a minha alma não se magoa
e a mágoa não se torna superior à vontade de viver
Por fim, desisto
Não acredito mais nas palavras que digo
Não tenho já certeza se vivo a sonhar
Ou se simplesmente gosto de me arrastar por entre a multidão
A sorrir, a mentir
Disseram-me um dia que partiria, sim
Mas que sozinha não iria a nenhures
Verdade
Tenho uma constante obsessão amarrada à perna
E cada passo que dou sinto a tonelada desse vazio
E os dois metro que ando entre o chão e o chão
São quilómetros na vida real
Que irreal 'e
Sinto a pedras na descida, mas não me magoam
São menos duras que a armadura que me venderam
E pregada esta já ao corpo está
Nada sinto
Nada quero sentir
Apenas jazo no poder do iniquo
Que diz-se Mundo
Que digo Inferno
O amor que tenho por vos faz-me ir devagar
Mas a raiva que sinto do estrume que sois
Apressa-me na descida
Sinto que equivocada estou com o Mundo que não me quer
E sei que ao rápido descer, rápido vou saber
Onde o futuro me leva
Me carrega
O medo que tenho de me trazer ao inicio do Tempo 'e muito
Mas o pavor de so nascer uma vez corroí-me os tímpanos.
Partem todos os que amo e vejo-os ao longe
Imagino se perto estivessem
Não conseguiria respirar o pouco ar que tenho
E se choro e agonizo
'e por este amor que me queria grande e forte
Mas que fraca me pôs no chão
Não julgarei ninguém ao querer cair
A paisagem 'e bonita e ao longe desfocada fica
Sentimos a analgesia de não se ser ninguém
Vem devagar, não me apresses o timbre
Afinal acredito em mim, acho que sempre acreditei
Apenas estava apagada na tua sombra
Que em cativeiro me deixava a alma
Amei-te como o Amor sente
Amo-te como a dor ama
E embora me empurres para baixo da ribanceira
Sorrio e minto
Para te ver feliz em cima da minha cabeça
Como sempre estiveste
Como sempre te deixei estar.
Jul 7, 2012
Jul 7, 2012 at 9:03 PM UTC
Se encuentra a la deriva.
Sin un manto, sin calor.
Sólo el frío en su alma,
y en sus ojos vacío eterno.
Si pudiera verse a sí misma,
a través de la mirada de otra persona,
se sorprendería al observar
bellísima tristeza que a su rostro decora.
Sin embargo sólo ve aquello visible al ojo,
lo que está más allá es invisible
a su pobre visión en su pequeño mundo gris.
Gris, gris como su cabello;
El que tanto desea acariciar con sus frágiles dedos.
Gris, gris como la neblina;
Similar a la de la naturaleza,
aunque ésta se encuentra en su corazón,
tapando sus conductos; causándole una silenciosa agonía.
Gris, tan gris como como el azul;
nunca sabes cuando se vuelve triste.
Y si hay algo que ella pueda hacer,
no lo sabe.
Porque si lo supiera sería capaz de sentir,
es un hecho.
Lo que no es certero
es el sentimiento que ronda su interior.
El cual atrae pensamientos oscuros
que su cansada mente no parece soportar.
Quebrándose cada noche,
oculta todo bajo una sonrisa.
Su cabeza sigue gritando,
monstruos aún susurrando
y ella casi a duras penas escapando.
¿Podrá algún día vivir?
¿Podrá algún día despertar de la pesadilla?
¿Será notada por alguien?
¿Será esta noche su última?
Ella quiere saber,
yo me quiero esconder.
Ella quiere vivir,
yo sólo quiero morir.
May 10, 2016
May 10, 2016 at 8:08 PM UTC
Transeúnte
No vale la pena lo que veo.
Las vitrinas
las mujeres de pintadas cabelleras
los objetos del deseo
sus perfumes se alían con el humo del progreso.
Aromas de cloaca en las esquinas.
Y tus pasos pasajero
condenado a transitar estas aceras.
Tú te has vuelto a su medida.
Transeúnte yo diría
que eres uno con ellas.
El reloj da la hora incorrecta.
Da la hora al transeúnte
que bien sabe adonde va
aunque ignora para qué
él que nace en el engaño
él que insiste circulando en la mentira
una vez en la grande
y después en la pequeña y repetida.
Este rostro sin alma
¿sabe acaso a quién sirve?
esa boca sin verbo
¿sabe acaso quien la mueve?
¿Transeúnte no lo sabes?
¿Has notado transeúnte tus cadenas?
¿Has oído de la cumbre?
¿Has oído del abismo?
¿Has oído de la fuente
del agua de la vida?
¿No la tienes al alcance de la mano?
Ya lo sé:
la ciudad te ha hecho así
la ciudad que eres tú y que soy yo.
Aprendiste y la ciudad está contenta.
Eres tú lo que aprendiste.
¿Ya no sientes transeúnte tus cadenas?
Porque sabes pasajero
la vida y la ciudad son más extrañas
mucho más de lo que piensas
en su caso más llenas de encanto
pero también más terribles.
¿No te sientes solitario?
Transeúnte ¿me estás escuchando?
¿No te sientes extranjero?
Ciudadano si yo te dijera
que muy bajo las aceras
cubierta por siete cortezas
las más duras las más densas
allí aguarda la perla
en el núcleo de tu alma
en el centro de la tierra.
Pero dime transeúnte si me entiendes:
yo quisiera proponerte hacer un cielo
un cielo hacer de estas calles
hacer hombres de las bestias
de nosotros ciudadanos
hacer buscadores de la perla.
Yo quisiera hacerte un cielo
con mucho silencio
a lo más con música de Händel
de Vivaldi de Bach o de Corelli.
Un cielo sin tanta agitación
con calles lavadas por una sonrisa
que nunca se aleja.
¿Te entusiasma transeúnte?
¿Hacer oro de la piedra te entusiasma
y del círculo un cuadrado
y del agua del Mapocho agua de la vida?
Nos veríamos cambiados
nuestros pasos sanarían las aceras.
¿Un cielo te parece inalcanzable?
Un cielo parecido al paraíso.
¿Transeúnte
ciudadano pasajero
transeúnte te entusiasma mi proyecto?
Dec 6, 2011
Dec 6, 2011 at 6:03 PM UTC
Hace frio allá afuera
La brisa trae consigo el invierno
Y todos sacan sus abrigos y chaquetas
Entonados a una sinfonía de cremalleras.
Son los gélidos vientos de Noviembre
Que sacuden vigorosamente la ciudad
Del Norte bajan fuertes ventoleras
Que rompen la cotidianidad.
La furia de Bóreas templa
Contraria a la ira de sus victimas
Retrasos por calles cerradas
Maldiciones por enfermedad
Dolores despiertan de sus camas
Aquellos a quienes el frio tormenta.
Mas debo decir que esto no me afecta
Desnudo por la calle puedo andar
Pues el frio de mi es el hilo
Que tejió mi vida y normalidad.
Frio es mi corazón diariamente
Un paramo helado sin sensación
Frio es la cámara de mi alma
No hay dulzura, no hay amor
Como frio es la vida de los otros
Calor no encuentro a mi alrededor
Tan frio es el desprecio
A un hombre en precaria condición
Y frio es el silencio
A las plegarias de un hombre en desesperación
Frio es el trato de la gente
Sonrisas mas duras que el hielo
Frio son los besos
Que marcan el hola y el adiós.
Y pienso yo en este frio
Y noto que es invierno ya
Y gélido es el viento
Pero mas frio es el tratar
¿Sera que llamamos este céfiro?
Con actos y palabras sin calor
Que ya el frio encontró hogar
Dentro de la gente, su corazón.
Nov 14, 2018
Nov 14, 2018 at 8:35 AM UTC
En la luna negra
de los bandoleros,
cantan las espuelas.
Caballito *****
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
...Las duras espuelas
del bandido inmóvil
que perdió las riendas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra,
sangraba el costado
de Sierra Morena.
Caballito *****
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
La noche espolea
sus negros ijares
clavándose estrellas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra,
¡un grito! y el cuerno
largo de la hoguera.
Caballito *****
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
1.2k
Cabellera rubia, suelta,
corriendo como un estero,
cabellera.
Uñas duras y doradas,
flores curvas y sensuales,
uñas duras y doradas.
Comba del vientre, escondida,
y abierta como una fruta
o una herida.
Dulce rodilla desnuda
apretada en mis rodillas,
dulce rodilla desnuda.
Enredadera del pelo
entre la oferta redonda
de los senos.
Huella que dura en el lecho,
huella dormida en el alma,
palabras locas.
Perdidas palabras locas:
rematarán mis canciones,
se morirán nuestras bocas.
Morena, la Besadora,
rosal de todas las rosas
en una hora.
Besadora dulce y rubia,
me iré,
te irás, Besadora.
Pero aún tengo la aurora
enredada en cada sien.
Bésame, por eso, ahora,
bésame, Besadora,
ahora y en la hora
de nuestra muerte.
Amén.
1.1k
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más *****
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
910
Espléndida razón, demonio claro
del racimo absoluto, del recto mediodía,
aquí estamos al fin, sin soledad y solos,
lejos del desvarío de la ciudad salvaje.
Cuando la línea pura rodea su paloma
y el fuego condecora la paz con su alimento
tú y yo erigimos este celeste resultado!
Razón y amor desnudos viven en esta casa.
Sueños furiosos, ríos de amarga certidumbre
decisiones más duras que el sueño de un martillo
cayeron en la doble copa de los amantes.
Hasta que en la balanza se elevaron, gemelos,
la razón y el amor como dos alas.
Así se construyó la transparencia.
728
Oh Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia,
y habrás insultado el recuerdo de mi madre
llamándola perra podrida y madre de perros,
ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer
mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre,
y ya no podrás recordar, mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas
sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún,
quejándome del trópico, de los coolies coringhis,
de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño
y de los espantosos ingleses que odio todavía.
Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola!
He llegado otra vez a los dormitorios solitarios,
a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez
tiro al suelo los pantalones y las camisas,
no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes.
Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte,
y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses,
y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene.
Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde
el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras,
y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina
acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie:
bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces,
de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre,
y la espesa tierra no comprende tu nombre
hecho de impenetrables substancias divinas.
Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas
recostadas como detenidas y duras aguas solares,
y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos,
y el perro de furia que asilas en el corazón,
así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora,
y respiro en el aire la ceniza y lo destruido,
el largo, solitario espacio que me rodea para siempre.
Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración
oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo.
Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa,
como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada,
cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo,
y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma,
y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente
llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos,
substancias extrañamente inseparables y perdidas.
779
Eu não sei escrever sobre o amor,
Quem dirá vivê-lo?!
Há coisas que o tempo muda,
Outras, ele piora.
E, nesse meio tempo,
Meu coração foi congelado,
De fora pra dentro.
Ouvir tuas duras palavras,
E sentir o vento,
Me deixaram paralisada,
Até esse momento.
Eu me levantei,
Sozinha estava,
Nem sua pena, você deixara.
O adeus foi dito,
Meu coração, partido.
E o tempo, mudando...
Me mudando aos poucos,
Me transformando em nada mais que nada.
Mar 5, 2015
Mar 5, 2015 at 8:56 PM UTC
Aquí tenéis mi voz
alzada contra el cielo de los dioses absurdos,
mi voz apedreando las puertas de la muerte
con cantos que son duras verdades como puños.
Él ha muerto hace tiempo, antes de ayer. Ya hiede.
Aquí tenéis mi voz zarpando hacia el futuro.
Adelantando el paso a través de las ruinas,
hermosa como un viaje alrededor del mundo.
Mucho he sufrido: en este tiempo, todos
hemos sufrido mucho.
Yo levanto una copa de alegría en las manos,
en pie contra el crepúsculo.
Borradlo. Labraremos la paz, la paz, la paz,
a fuerza de caricias, a puñetazos puros.
Aquí os dejo mi voz escrita en castellano.
España, no te olvides que hemos sufrido juntos.
655
Estaba tan absorta frente al mundo
que no sentí como volaba el tiempo
siempre adelante con sus duras garras
cargadas de sucesos y momentos,
halcón imperturbable, me llevaba
también a mí, la joven e inocente.
Y quise detenerme, mas no pude
se me filtra en la oscura cabellera
la escarcha de los fríos inclementes,
esclava de sus pasos siempre anduve
en busca del verano que es mi patria
como no puedo hallarle me he sentado
a llorar. Ya no soy sino una apátrida.
646
Todas las madres del mundo,
ocultan el vientre, tiemblan,
y quisieran retirarse,
a virginidades ciegas,
el origen solitario
y el pasado sin herencia.
Pálida, sobrecogida
la fecundidad se queda.
El mar tiene sed y tiene
sed de ser agua la tierra.
Alarga la llama el odio
y el amor cierra las puertas.
Voces como lanzas vibran,
voces como bayonetas.
Bocas como puños vienen,
puños como cascos llegan.
Pechos como muros roncos,
piernas como patas recias.
El corazón se revuelve,
se atorbellina, revienta.
Arroja contra los ojos
súbitas espumas negras.
La sangre enarbola el cuerpo,
precipita la cabeza
y busca un hueco, una herida
por donde lanzarse afuera.
La sangre recorre el mundo
enjaulada, insatisfecha.
Las flores se desvanecen
devoradas por la hierba.
Ansias de matar invaden
el fondo de la azucena.
Acoplarse con metales
todos los cuerpos anhelan:
desposarse, poseerse
de una terrible manera.
Desaparecer: el ansia
general, creciente, reina.
Un fantasma de estandartes,
una bandera quimérica,
un mito de patrias: una
grave ficción de fronteras.
Músicas exasperadas,
duras como botas, huellan
la faz de las esperanzas
y de las entrañas tiernas.
Crepita el alma, la ira.
El llanto relampaguea.
¿Para qué quiero la luz
si tropiezo con tinieblas?
Pasiones como clarines,
coplas, trompas que aconsejan
devorarse ser a ser,
destruirse, piedra a piedra.
Relinchos. Retumbos. Truenos.
Salivazos. Besos. Ruedas.
Espuelas. Espadas locas
abren una herida inmensa.
Después, el silencio, mudo
de algodón, blanco de vendas,
cárdeno de cirugía,
mutilado de tristeza.
El silencio. Y el laurel
en un rincón de osamentas.
Y un tambor enamorado,
como un vientre tenso, suena
detrás del innumerable
muerto que jamás se aleja.
692
Amigo,
levántate para que oigas aullar
al perro asirio.
Las tres ninfas del cáncer han estado bailando,
hijo mío.
Trajeron unas montañas de lacre rojo
y unas sábanas duras donde estaba el cáncer dormido.
El caballo tenía un ojo en el cuello
y la luna estaba en un cielo tan frío
que tuvo que desgarrarse su monte de Venus
y ahogar en sangre y ceniza los cementerios antiguos.
Amigo,
despierta, que los montes todavía no respiran
y las hierbas de mí corazón están en otro sitio.
No importa que estés lleno de agua de mar.
Yo amé mucho tiempo a un niño
que tenía una plumilla en la lengua
y vivimos cien años dentro de un cuchillo.
Despierta. Calla. Escucha. Incorpórate un poco.
El aullido
es una larga lengua morada que deja
hormigas de espanto y licor de lirios.
Ya vienen hacia la roca. ¡No alargues tus raíces!
Se acerca. Gime. No solloces en sueños, amigo.
¡Amigo!
Levántate para que oigas aullar
al perro asirio.
612
Durante os dias mais frios do poderoso inverno
Pense numa primavera doce e sonhe com um verão ameno
Durante as horas mais duras da noite de inverno
Pense em flores e sonhe com uma luz solar mavioso.
A estação chega, fica um tempo e depois foge
A vida passa por um acontecimento circular como a abelha
Como os raios da lua a dançar à volta da Mãe Terra
Para a encantar, abrace-a e beije-a até à morte.
No meio do inverno profundo, pense numa primavera divina
E sonhos de dias de verão brilhantes e sensuais
Nunca se sinta desesperado e pessimista em relação a nada.
Há sempre dias melhores e noites gloriosas pela frente
Mantenha-se positivo e resiliente enquanto a sua cabeça estiver presente
Pense bem e sonhe com raios de sol mais quentes.
P.S. Tradução de: Thinking of Divine Spring in Portuguese.
Copyright © Janeiro 2025, Hébert Logerie, Todos os direitos reservados
Hébert Logerie é autor de vários livros de poesia.
Jan 15, 2025
Jan 15, 2025 at 5:42 PM UTC
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué?
Y después de que tanto prometimos un día
Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía,
Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé.
Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo...
Mas te confieso, no
Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré.
Él sólo responsable de todo el amor fue.
Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal,
Y cambiamos palabras duras en el umbral.
Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto,
Contuve, y reprimías en los ojos el llanto.
Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos
Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos.
Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía.
Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría,
Y te he amado. Y te amo con afecto leal.
Mas tal vez las disputas, del carácter igual
Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos,
Y quizás de que mucho los dos nos conocemos.
Así nuestros defectos se muestran con frecuencia,
Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia.
Comprenderse de sobra no es nunca conveniente,
Porque viene el análisis al punto. Y a la mente
La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos
En el amor confianza, pues de él siempre tememos
El vernos traicionados. Mira: un momento hacía
Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos,
Como extraña manía,
Amarnos en la vida de modo extraordinario,
Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario.
Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura
Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura
Exige, de nosotros que menos nos veamos.
Cierto es que nos amamos,
Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita.
Y para estar tranquilos nuestra alma necesita
No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho.
Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos
Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho,
Y entonces, sí, felices, muy felices seremos.
Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos.
Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana,
Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro
De mi vida. ¡Te adoro!...
Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
738
Nubes a la deriva, continentes
sonámbulos, países sin substancia
ni peso, geografías dibujadas
por el sol y borradas por el viento.
Cuatro muros de adobe. Buganvillas:
en sus llamas pacíficas mis ojos
se bañan. Pasa el viento entre alabanzas
de follajes y yerbas de rodillas.
El heliotropo con morados pasos
cruza envuelto en su aroma. Hay un profeta:
el fresno -y un meditabundo: el pino.
El jardín es pequeño, el cielo inmenso.
Verdor sobreviviente en mis escombros:
en mis ojos te miras y te tocas,
te conoces en mí y en mí te piensas,
en mí duras y en mí te desvaneces.
492
Vienes de la pobreza de las casas del Sur,
de las regiones duras con frío y terremoto
que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte
nos dieron la lección de la vida en la greda.
Eres un caballito de greda negra, un beso
de barro oscuro, amor, amapola de greda,
paloma del crepúsculo que voló en los caminos,
alcancía con lágrimas de nuestra pobre infancia.
Muchacha, has conservado tu corazón de pobre,
tus pies de pobre acostumbrados a las piedras,
tu boca que no siempre tuvo pan o delicia.
Eres del pobre Sur, de donde viene mi alma:
en su cielo tu madre sigue lavando ropa
con mi madre. Por eso te escogí, compañera.
488
Hay quienes se resisten deshilachadamente
a morir sin haberse concedido
un año un mes una hora de goce
y esperan ese don cultivando el silencio
vaciándose de culpas y de pánicos
descansando en el lecho del cansancio
o evocando la infancia más antigua
así / con la memoria en rebanadas
con ojos que investigan lo invisible
y el desaliento tímido y portátil
que se cubre y descubre a duras penas
así miden el cuerpo torpe cándido
ese montón de riesgos y de huesos
áspero de deseos como llagas
que no elige agotarse mas se agota
merodean tal vez por la nostalgia
ese usual laberinto de abandonos
buscan testigos y no los encuentran
salvo en las caravanas de fantasmas
piden abrazos pero nadie cae
en la emboscada de los sentimientos
carne de espera / alma de esperanza
los desnudos se visten y no vuelven
el amor hace un alto en el camino
sorprendido in fraganti / condenado
y no obstante siempre hay quien se resiste
a irse sin gozar / sin apogeos
sin brevísimas cúspides de gloria
sin periquetes de felicidad
como si alguien en el más allá
o quizás en el más acá suplente
fuera a pedirle cuentas de por qué
no fue dichoso como puede serlo
un bienaventurado del montón
466
Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida,
por las ventanas de otros ojos,
se ve así de grotesca algunas tardes.
Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.
Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.
434
De tus caderas a tus pies
quiero hacer un largo viaje.
Soy más pequeño que un insecto.
Voy por estas colinas,
son de color de avena,
tienen delgadas huellas
que sólo yo conozco,
centímetros quemados,
pálidas perspectivas.
Aquí hay una montaña.
No saldré nunca de ella.
Oh qué musgo gigante!
Y un cráter, una rosa
de fuego humedecido!
Por tus piernas desciendo
hilando una espiral
o durmiendo en el viaje
y llego a tus rodillas
de redonda dureza
como a las cimas duras
de un claro continente.
Hacia tus pies resbalo,
a las ocho aberturas
de tus dedos agudos,
lentos, peninsulares,
y de ellos al vacío
de la sábana blanca
caigo buscando ciego
y hambriento tu contorno
de vasija quemante!
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Solo, alegre, sano, fuerte,
vestido el cielo de blanco,
sentado estoy en un banco
orgulloso de mi suerte.
Lejos del mal y la muerte
sopeso mi poderío;
y a mí mismo me sonrío
dueño de mi pensamiento,
de la frescura, del viento,
de la Ciudad y del Río.
Bajo el cielo tenebroso,
el gran Río de la Plata,
a duras penas dilata
un plúmbeo caudal oleoso.
Abatido, sudoroso,
contemplo su pequeñez:
agua, tosca, lodo, hez,
una boya roja o verde,
una estrella que se pierde
y el salto fugaz de un pez.
En ti encuentra el caminante
o el amigo del reposo,
el álamo tembloroso
o el pétreo bloque gigante.
Y la lección humeante
de fábrica o de navío...
Celébrate el verso mío,
llena de sol y de viento,
y a Buenos Aires contento
con las aguas de su Río.
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