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"cosecha" poems
La sonrisa que llueve en mi alma, así eres tú, alegrando mis días y llenándolos de esperanza, (Así eres tu). Como el primor del cielo forrándome en nubes que transitan mi cuerpo, algo así eres tú. Como ladrillos que componen mi apasionada fábrica, así eres tú, brasero en mis días más fríos, manantial refrescante de ilusión en mis temporadas de calor, así eres tú. Semilla que germina de mi tierra, Como agua, bautizando mi cosecha, aceite que embalsama mi piel reseca (así eres tú). Como arena que se acuesta con la última ola, así eres tú, la paciente y dulce cuesta del sol en mi panorama, así eres tú.   Salmo que edifica mi espíritu, ensalmando mis días de tristeza y conjurándolos con tus bellas e inolvidables caricias Así eres tú. ¡Mi hombre perfectamente imperfecto! Loma de mis anhelos, vigor de mi boca refresca. La calma cuando pienso en ti en mi vieja mecedora. Estar entre tus brazos es mi mejor sombra, besarnos y abrazarnos sin descanso debajo de aquel árbol de magnolia, vestigios de amor en el suelo dejamos cual árbol su bella flor nos va adornando. Así eres tú, como un poema de Neruda, que me conmueve y me transporta a la luna. Como un verso que encontró su mejor metáfora, Como la energía que logra traspasar las barreras físicas. Así eres tú, mi rayo de sol en un día nublado. Suspiro que alienta mi cuerpo y mi morada, Aquella canción que de niña escuchaba, ya soñando contigo y algún día cantártela. Y si, ¡bendito Dios, que eres tú! LeydisProse 10/18/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Oct 18, 2018
Oct 18, 2018 at 2:36 PM UTC
ERES TÚ
La sonrisa que llueve en mi alma, así eres tú, alegrando mis días y llenándolos de esperanza, (Así eres tu). Como el primor del cielo forrándome en nubes que transitan mi cuerpo, algo así eres tú. Como ladrillos que componen mi apasionada fábrica, así eres tú, brasero en mis días más fríos, manantial refrescante de ilusión en mis temporadas de calor, así eres tú. Semilla que germina de mi tierra, Como agua, bautizando mi cosecha, aceite que embalsama mi piel reseca (así eres tú). Como arena que se acuesta con la última ola, así eres tú, la paciente y dulce cuesta del sol en mi panorama, así eres tú.   Salmo que edifica mi espíritu, ensalmando mis días de tristeza y conjurándolos con tus bellas e inolvidables caricias Así eres tú. ¡Mi hombre perfectamente imperfecto! Loma de mis anhelos, vigor de mi boca refresca. La calma cuando pienso en ti en mi vieja mecedora. Estar entre tus brazos es mi mejor sombra, besarnos y abrazarnos sin descanso debajo de aquel árbol de magnolia, vestigios de amor en el suelo dejamos cual árbol su bella flor nos va adornando. Así eres tú, como un poema de Neruda, que me conmueve y me transporta a la luna. Como un verso que encontró su mejor metáfora, Como la energía que logra traspasar las barreras físicas. Así eres tú, mi rayo de sol en un día nublado. Suspiro que alienta mi cuerpo y mi morada, Aquella canción que de niña escuchaba, ya soñando contigo y algún día cantártela. Y si, ¡bendito Dios, que eres tú! LeydisProse 10/18/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Jornaleros que habéis cobrado en plomo sufrimientos, trabajos y dineros. Cuerpos de sometido y alto lomo: jornaleros. Españoles que España habéis ganado labrándola entre lluvias y entre soles. Rabadanes del hambre y el arado: españoles. Esta España que, nunca satisfecha de malograr la flor de la cizaña, de una cosecha pasa a otra cosecha: esta España. Poderoso homenaje a las encinas, homenaje del toro y el coloso, homenaje de páramos y minas poderoso. Esta España que habéis amamantado con sudores y empujes de montaña, codician los que nunca han cultivado esta España. ¿Dejaremos llevar cobardemente riquezas que han forjado nuestros remos? ¿Campos que ha humedecido nuestra frente dejaremos? Adelanta, español, una tormenta de martillos y hoces: ruge y canta. Tu porvenir, tu orgullo, tu herramienta adelanta. Los verdugos, ejemplo de tiranos, ****** y Mussolini labran yugos. Sumid en un retrete de gusanos los verdugos. Ellos, ellos nos traen una cadena de cárceles, miserias y atropellos. ¿Quién España destruye y desordena? ¡Ellos! ¡Ellos! Fuera, fuera, ladrones de naciones, guardianes de la cúpula banquera, cluecas del capital y sus doblones: ¡fuera, fuera! Arrojados seréis como basura de todas partes y de todos lados. No habrá para vosotros sepultura, arrojados. La saliva será vuestra mortaja, vuestro final la bota vengativa, y sólo os dará sombra, paz y caja la saliva. Jornaleros: España, loma a loma, es de gañanes, pobres y braceros. ¡No permitáis que el rico se la coma, jornaleros!
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Jornaleros
Jornaleros que habéis cobrado en plomo sufrimientos, trabajos y dineros. Cuerpos de sometido y alto lomo: jornaleros. Españoles que España habéis ganado labrándola entre lluvias y entre soles. Rabadanes del hambre y el arado: españoles. Esta España que, nunca satisfecha de malograr la flor de la cizaña, de una cosecha pasa a otra cosecha: esta España. Poderoso homenaje a las encinas, homenaje del toro y el coloso, homenaje de páramos y minas poderoso. Esta España que habéis amamantado con sudores y empujes de montaña, codician los que nunca han cultivado esta España. ¿Dejaremos llevar cobardemente riquezas que han forjado nuestros remos? ¿Campos que ha humedecido nuestra frente dejaremos? Adelanta, español, una tormenta de martillos y hoces: ruge y canta. Tu porvenir, tu orgullo, tu herramienta adelanta. Los verdugos, ejemplo de tiranos, ****** y Mussolini labran yugos. Sumid en un retrete de gusanos los verdugos. Ellos, ellos nos traen una cadena de cárceles, miserias y atropellos. ¿Quién España destruye y desordena? ¡Ellos! ¡Ellos! Fuera, fuera, ladrones de naciones, guardianes de la cúpula banquera, cluecas del capital y sus doblones: ¡fuera, fuera! Arrojados seréis como basura de todas partes y de todos lados. No habrá para vosotros sepultura, arrojados. La saliva será vuestra mortaja, vuestro final la bota vengativa, y sólo os dará sombra, paz y caja la saliva. Jornaleros: España, loma a loma, es de gañanes, pobres y braceros. ¡No permitáis que el rico se la coma, jornaleros!
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Tegucigalpa, orquídea marchita, de suelos polutos por plata y sangre, cosecha de sueños abortados y maltrechos, irrigados por los cauces desbordantes de ríos negros. Tegucigalpa, ciudad de esquinas opuestas y avenidas perforadas por el tiempo. Urbe de aceras estrechas y de violencia que deambula. Tegucigalpa, narcisista sedentaria, que cada día se enamora ante el espejo de su cielo, que cada noche duerme en una cuna de cerros. Tegucigalpa escandalosa y bulliciosa, de estruendos que arrullan y susurros que matan. Tegucigalpa, te veo y una tristeza me asalta, entre tus calles coagula un caudal escarlata. Tegucigalpa, te sueño y el corazón me resalta, ante el recuerdo perdido de tu pasado esmeralda.
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Aug 10, 2022
Aug 10, 2022 at 3:07 AM UTC
Tegucigalpa
Rosario, dinamitera, sobre tu mano bonita celaba la dinamita sus atributos de fiera. Nadie al mirarla creyera que había en su corazón una desesperación de cristales, de metralla ansiosa de una batalla, sedienta de una explosión. Era tu mano derecha, capaz de fundir leones, la flor de las municiones y el anhelo de la mecha. Rosario, buena cosecha, alta como un campanario, sembrabas al adversario de dinamita furiosa y era tu mano una rosa enfurecida, Rosario. Buitrago ha sido testigo de la condición de rayo de las hazañas que callo y de la mano que digo. ¡Bien conoció el enemigo la mano de esta doncella, que hoy no es mano porque de ella, que ni un solo dedo agita, se prendó la dinamita y la convirtió en estrella! Rosario, dinamitera, puedes ser varón y eres la nata de las mujeres la espuma de la trinchera. Digna como una bandera de triunfos y resplandores, dinamiteros pastores, vedla agitando su aliento y dad las bombas al viento del alma de los traidores.
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Rosario, dinamitera
En los vientres de naciones todavía huele a tradición: denso y dulce como un higo. Hay ecos de bailes y susurros de dioses tejiendo pacientemente la cosecha. Niebla, siempre una niebla, que desliza por la espalda de montaña plagada por leyenda, llevando con sí siseo de culebra, llanto de cuervo, y una canción bien embolsada. Cama fértil pa imaginar, árboles místicos han criado, guardando mitos primitivos en sus anillos varicosos. Hay poco que decir de la ciencia ni el razón cuando un trompetista conjura visiones del aguacero. In the bellies of nations you can still smell the lore: dense and sweet as a ripened fig. There are echoes of dances and whispers of gods patiently weaving the harvest. There is a fog, always a fog, that slides down the back of the legend-born mountain carrying the hiss of a snake, the wail of a crow, and a song in its pocket for safe keeping. Fertile bed for imagination, mystic trees have sprouted, holding primal myth in their varicose rings. There is little to be said of science or reason when a trumpeter calls visions from the rain.
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Apr 23, 2014
Apr 23, 2014 at 11:59 PM UTC
23 of 30 - Tepoztlán
Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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Noche final
Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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Ella no fue, entre todas, la más bella, pero me dio el amor más hondo y largo. Otras me amaron más; y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella. Acaso fue porque la amé de lejos, como una estrella desde mi ventana... 1 Y la estrella que brilla más lejana nos parece que tiene más reflejos. Tuve su amor como una cosa ajena como una playa cada vez más sola, que únicamente guarda de la ola una humedad de sal sobre la arena. Ella estuvo en mis brazos sin ser mía, como el agua en cántaro sediento, como un perfume que se fue en el viento y que vuelve en el viento todavía. Me penetró su sed insatisfecha como un arado sobre llanura, abriendo en su fugaz desgarradura la esperanza feliz de la cosecha. Ella fue lo cercano en lo remoto, pero llenaba todo lo vacío, como el viento en las velas del navío, como la luz en el espejo roto. Por eso aún pienso en la mujer aquella, la que me dio el amor más hondo y largo... Nunca fue mía. No era la más bella. Otras me amaron más... Y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella.
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Canción del amor lejano
Surge mi voz, y el invierno se convierte en primavera: florece la enredadera y brota el narciso tierno. Baja mi voz al averno y el fuego se torna frío. Al Dios del Cielo le envío unas décimas de amor y dice Nuestro Señor: -¿Quién es aquel pajarillo...? Ilumina el horizonte el fuego de mi palabra y piensa el pastor de cabras que se está incendiando el monte: Trunca su vuelo el sisonte, quiebra su nota el gorrión; enardecido el halcón grazna con ruido agorero y queda mudo el jilguero que canta sobre el limón. Luego, mi canto sonoro bajo la tierra se interna perforando una caverna que termina en un tesoro: Queda descubierto el oro, el platino y el diamante. Ruge Júpiter tonante, luchan Neptuno y Eolo y Orfeo le dice a Apolo: -¡Anda y dile que no cante...! Entonces calla mi voz y hay un silencio profundo como si no hubiera mundo o ya no existiera Dios. Nadie cosecha el arroz, nadie apaña el algodón. Y tirado en un rincón cuando termina mi canto, derramo tan triste canto que me duele el corazón...
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Voz
¿Por qué me lo preguntas? ¿Acaso, no sentiste, como te entregue una nueva vida al besarte? No sé qué significo el beso para ti. Pero para mí ese beso insospechado; ese arrebato de tu hombría que me incita, esa valentía de robarme ese beso…..¡me regreso a la vida! Te bese, como beso Adán a Eva, cuando la encontró a su lado. Te bese con asombro, Te bese con gratitud, Te bese con toda la magia de mi universo, Te bese sin medidas, Te bese como si fuera a escondidas, Te bese con la misma ternura que beso Martes a Venus , Te bese como besa Dios las nubes antes de volverla lluvia. ¿Qué significo ese beso? Fue darte el permiso de escribir poesía en mis labios, Maravillarme de tu dulce y sutil verso, que fue destacando las prosas que creabas con mi boca sedienta, al guiarlas con la pluma de tu lengua, con cual eficaz corolario, sentir la calidez de la miel y leche que llevas en los labios. Fue permitirme perderme de amor en tus brazos, perdida en tu regazo que me ataban a calor de tu cuerpo, con tus manos derrumbando cada parte de mi ego, de mis miedos. El olor de tu saliva, de tu cuerpo palpitando, de tu piel húmeda con olor a lluvia de mayo, fue rimando sin interferencia, hasta que me otorgaste, la transcendencia que siempre he anhelado. Que significo ese beso? Fue darte ciegamente la semilla de mi siembra para la cosecha cual tanto he cuidado. Fue darte permiso a pulir las astillas de un pasado cual con recelo había guardado. Fue encresparme en tu esencia dejando detrás toda mis dolencias. Fue beber de tu influencia, que fue llenando mis espacios con divina esperanza; de volver amar con potencia, de volverme a entregar con reverencia, de amar sin prudencia, de atarme a la idea de besar así mientras exista vida en mí. Fue darme cuenta que todavía existía una mujer vibrante en mí, Fue darme cuenta, que tu hombría, era lo que necesitaba mi vida, ávida de un amor sincero, de un beso con apegos, con respeto, con ternura, con locura, con desatada e incoherente pasión, Eso es lo que significa el beso para mí. Gracias por ese beso y en el.... devolverme la vida. LeydisProse 7/7/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 7, 2017
Jul 7, 2017 at 5:01 PM UTC
¿QUE SIGNIFICA EL BESO?
¿Por qué me lo preguntas? ¿Acaso, no sentiste, como te entregue una nueva vida al besarte? No sé qué significo el beso para ti. Pero para mí ese beso insospechado; ese arrebato de tu hombría que me incita, esa valentía de robarme ese beso…..¡me regreso a la vida! Te bese, como beso Adán a Eva, cuando la encontró a su lado. Te bese con asombro, Te bese con gratitud, Te bese con toda la magia de mi universo, Te bese sin medidas, Te bese como si fuera a escondidas, Te bese con la misma ternura que beso Martes a Venus , Te bese como besa Dios las nubes antes de volverla lluvia. ¿Qué significo ese beso? Fue darte el permiso de escribir poesía en mis labios, Maravillarme de tu dulce y sutil verso, que fue destacando las prosas que creabas con mi boca sedienta, al guiarlas con la pluma de tu lengua, con cual eficaz corolario, sentir la calidez de la miel y leche que llevas en los labios. Fue permitirme perderme de amor en tus brazos, perdida en tu regazo que me ataban a calor de tu cuerpo, con tus manos derrumbando cada parte de mi ego, de mis miedos. El olor de tu saliva, de tu cuerpo palpitando, de tu piel húmeda con olor a lluvia de mayo, fue rimando sin interferencia, hasta que me otorgaste, la transcendencia que siempre he anhelado. Que significo ese beso? Fue darte ciegamente la semilla de mi siembra para la cosecha cual tanto he cuidado. Fue darte permiso a pulir las astillas de un pasado cual con recelo había guardado. Fue encresparme en tu esencia dejando detrás toda mis dolencias. Fue beber de tu influencia, que fue llenando mis espacios con divina esperanza; de volver amar con potencia, de volverme a entregar con reverencia, de amar sin prudencia, de atarme a la idea de besar así mientras exista vida en mí. Fue darme cuenta que todavía existía una mujer vibrante en mí, Fue darme cuenta, que tu hombría, era lo que necesitaba mi vida, ávida de un amor sincero, de un beso con apegos, con respeto, con ternura, con locura, con desatada e incoherente pasión, Eso es lo que significa el beso para mí. Gracias por ese beso y en el.... devolverme la vida. LeydisProse 7/7/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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En el hondo silencio de la noche serena se dilata un lejano perfume de azucena, y aquí, bajo los dedos de seda de la brisa, mi corazón se ensancha como en una sonrisa... Y yo sé que el silencio tiene un ritmo profundo donde palpita un eco del corazón del mundo, un corazón inmenso que late no sé dónde, pero que oye el latido del mío, y me responde... El corazón que sientes latir en derredor, es un eco del tuyo, que palpita de amor. El corazón del mundo no es ilusorio: Existe. Pero, para escucharlo, es preciso estar triste; triste de esa tristeza que no tiene motivo, en esta lenta muerte del dolor de estar vivo. La vida es un rosal cuando el alma se alegra, pero, cuando está triste, da una cosecha negra. El amor es un río de luz entre la sombra, y santifica el labio pecador que lo nombra. Sólo el amor nos salva de esta gran pesadumbre, levantando el abismo para trocarlo en cumbre. Sólo el amor nos salva del dolor de la vida, como una flor que nace de una rama caída; pues si la primavera da verdor a la rama, el corazón se llena de aroma, cuando ama. Amar es triste a veces, más triste todavía que no amar. El amor no siempre es alegría. Tal vez, por eso mismo, es eterno el amor: porque, al dejarnos tristes, hace dulce el dolor. Amar es la tristeza de aprender a morir. Amar es renacer. No amar, es no vivir. El amor es a veces lo mismo que una herida, y esa herida nos duele para toda la vida. Si cierras esa herida tu vida queda muerta. Por eso, sonriendo, haz que siempre esté abierta; y si un día ella sola se cierra de repente, tú, con tus propias manos, ábrela nuevamente. Desdichada alegría que nace del dolor. De un dolor de la rama también nace la flor. Pero de esa flor efímera, como todas, se mustia, y la rama se queda contraída de angustia. Cada hoja que cae deja el sitio a otra hoja, y así el amor -resumen de toda paradoja- renace en cada muerte con vida duradera; porque decir amor, es decir primavera. Primavera del alma, primavera florecida que deja un misterioso perfume en nuestra vida. Primavera del alma, de perpetuo esplendor, que convierte en sonrisa la mueca del dolor. Primavera de ensueño que nos traza un camino en la intrinca selva donde acecha el destino. Primavera que canta si el huracán la azota y que da nuevo aliento tras de cada derrota. Primavera magnánima, cuyo verdor feliz rejuvenece el árbol seco hasta la raíz... Amor es la ley divina de plenitud humana; dolor que hoy nos agobia y añoramos mañana... Eso es amor, y amando, también la vida es eso: ¡Dos almas que se duermen a la sombra de beso!
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Dúo de amor
En el hondo silencio de la noche serena se dilata un lejano perfume de azucena, y aquí, bajo los dedos de seda de la brisa, mi corazón se ensancha como en una sonrisa... Y yo sé que el silencio tiene un ritmo profundo donde palpita un eco del corazón del mundo, un corazón inmenso que late no sé dónde, pero que oye el latido del mío, y me responde... El corazón que sientes latir en derredor, es un eco del tuyo, que palpita de amor. El corazón del mundo no es ilusorio: Existe. Pero, para escucharlo, es preciso estar triste; triste de esa tristeza que no tiene motivo, en esta lenta muerte del dolor de estar vivo. La vida es un rosal cuando el alma se alegra, pero, cuando está triste, da una cosecha negra. El amor es un río de luz entre la sombra, y santifica el labio pecador que lo nombra. Sólo el amor nos salva de esta gran pesadumbre, levantando el abismo para trocarlo en cumbre. Sólo el amor nos salva del dolor de la vida, como una flor que nace de una rama caída; pues si la primavera da verdor a la rama, el corazón se llena de aroma, cuando ama. Amar es triste a veces, más triste todavía que no amar. El amor no siempre es alegría. Tal vez, por eso mismo, es eterno el amor: porque, al dejarnos tristes, hace dulce el dolor. Amar es la tristeza de aprender a morir. Amar es renacer. No amar, es no vivir. El amor es a veces lo mismo que una herida, y esa herida nos duele para toda la vida. Si cierras esa herida tu vida queda muerta. Por eso, sonriendo, haz que siempre esté abierta; y si un día ella sola se cierra de repente, tú, con tus propias manos, ábrela nuevamente. Desdichada alegría que nace del dolor. De un dolor de la rama también nace la flor. Pero de esa flor efímera, como todas, se mustia, y la rama se queda contraída de angustia. Cada hoja que cae deja el sitio a otra hoja, y así el amor -resumen de toda paradoja- renace en cada muerte con vida duradera; porque decir amor, es decir primavera. Primavera del alma, primavera florecida que deja un misterioso perfume en nuestra vida. Primavera del alma, de perpetuo esplendor, que convierte en sonrisa la mueca del dolor. Primavera de ensueño que nos traza un camino en la intrinca selva donde acecha el destino. Primavera que canta si el huracán la azota y que da nuevo aliento tras de cada derrota. Primavera magnánima, cuyo verdor feliz rejuvenece el árbol seco hasta la raíz... Amor es la ley divina de plenitud humana; dolor que hoy nos agobia y añoramos mañana... Eso es amor, y amando, también la vida es eso: ¡Dos almas que se duermen a la sombra de beso!
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En la estrellada bóveda fue sembrado el aliento ancestral por otra vida: la vida sin deseos alambrados, sin la manta escabrosa y percudida, la vida sonrosada por los goces de naturales besos y semillas y de los dulces néctares de voces ascendiendo en floridas cascadillas... Desde el cielo, infinitos manantiales despejan el maná que el pueblo implora. ¿Harán sus diademas con cristales cogidos en la yerba de la aurora? ¿Bailarán con euforias similares a las de las anémonas marinas? ¿Fumarán sin clausuras los millares de inciensos que este viento les destina?
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Jul 1, 2014
Jul 1, 2014 at 9:51 PM UTC
Cosecha Tempestuosa
Es ésta entonces la ávida vida abierta a todos los insólitos vientos del Azar, a todos los sólitos vientos pregustados?                     ¿Es ésta?                                     ¿Y aquí pensé encallar? ¿Aquí pensé afincar el anda?                                           ¿y, por siempre, fijar la vagabunda nao? -Para, con la ánima despierta, y en el tufo salino y en los vientos insólitos, desaforados, turbulentos, (con el sutil oído, con la aguda nariz -unánimes acólitos-) captar, captar, captar la ciencia del fugado mar? ¿Es ésta, es ésta, ánima mía, corazón mío, espíritu mío, -sitibundos-, corazón mío, espíritu mío, -errantes-, frenéticos, vagabundos, 1 vaga mundos desalados,                 -es ésta, es ésta entonces la ávida vida, soberana de toda la cosa terrena y de la sideral y de lo que ideó el ensueño? La ávida vida abierta como los fijos ojos horadantes y como los oídos -caracoles profundos- y el pensieroso ceño, y la frente, -campana: y la frente -campana- para albergar los aladíneos despojos de las piraterías y los asaltos inverecundos: los sables de abordaje -azules- de sangre rojos; los labios -rojos- azules de mares y mundos; los dedos enjoyados de acariciar la hembra (en cuyos lientos, madorosos, musgosos refugios perfumados descubrieran maravillosos Eldorados y de abenuz y múrice deleitables portentos...) Es ésta, es ésta ánima mía sitibunda, corazón mío, espíritu mío -ardientes, insaturables, inextinguibles, indómitos, eternos insurgentes-, ¿es ésta entonces la ávida vida soberana, y soberana de toda la cosa terrenal y sideral, o que soñó -cogitabunda- la grávida campana pletórica de fantasías indehiscentes? La ávida vida abierta como los horadantes fijos ojos insomnes y vigías y los oídos, caracoles, y la frente, campana: y la boca, que al mar hurtó salobre aliento; y la melena, ansia de fugas a los vientos errantes; y el espíritu, al mar y al viento y a los soles de oro y a las noches de terciopelo endrino, -la libertad, la música recóndita y el encanto marino: oh cazador de efímeros arreboles! Oh cazador de efímeros arreboles, de bocas y de ensueños que el deseo satura de no sabido hechizo! 2 Oh cazador de arreboles efímeros, de espíritus y sexos que el deseo enaltece -transitorio- y que abaja el hastío; oh cazador de nubes, navegador de nubes, cabalgador dc sombras, propugnador de olvido, domeñador de vientos! Oh cazador de arreboles efímeros, argonauta en océanos de sónes, y en piélagos de ritmos argonauta, y en noches de pasión y de perfumes sexüales...! ¡oh noches de terciopelo endrino! Es ésta entonces la ávida vida abierta y a todos los milagros y a todos los portentos y maravillas? ¿y a toda la cotidiana cosecha pregustada?                   ¿o a lo que sembró el Azar? ¿o a todos los prodigios y a todos los mirajes embaidores, y espejismos aladinescos, y señuelos, e indehiscentes fantasías? ¿Es ésta, es ésta, ánima mía, corazón mío, espíritu mío -jamás, jamás saciados!-, corazón mío, espíritu mío -satisfechos nunca!- ¿es ésta entonces la ávida vida de mis sueños, la ávida vida soberana de toda la cosa terrena y sideral o que ideó mi cogitar?           ¿Es ésta?                           ¿Es ésta?                                             ¿Y aquí pensé encallar?
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Trova del cazador de efímeros arreboles
Es ésta entonces la ávida vida abierta a todos los insólitos vientos del Azar, a todos los sólitos vientos pregustados?                     ¿Es ésta?                                     ¿Y aquí pensé encallar? ¿Aquí pensé afincar el anda?                                           ¿y, por siempre, fijar la vagabunda nao? -Para, con la ánima despierta, y en el tufo salino y en los vientos insólitos, desaforados, turbulentos, (con el sutil oído, con la aguda nariz -unánimes acólitos-) captar, captar, captar la ciencia del fugado mar? ¿Es ésta, es ésta, ánima mía, corazón mío, espíritu mío, -sitibundos-, corazón mío, espíritu mío, -errantes-, frenéticos, vagabundos, 1 vaga mundos desalados,                 -es ésta, es ésta entonces la ávida vida, soberana de toda la cosa terrena y de la sideral y de lo que ideó el ensueño? La ávida vida abierta como los fijos ojos horadantes y como los oídos -caracoles profundos- y el pensieroso ceño, y la frente, -campana: y la frente -campana- para albergar los aladíneos despojos de las piraterías y los asaltos inverecundos: los sables de abordaje -azules- de sangre rojos; los labios -rojos- azules de mares y mundos; los dedos enjoyados de acariciar la hembra (en cuyos lientos, madorosos, musgosos refugios perfumados descubrieran maravillosos Eldorados y de abenuz y múrice deleitables portentos...) Es ésta, es ésta ánima mía sitibunda, corazón mío, espíritu mío -ardientes, insaturables, inextinguibles, indómitos, eternos insurgentes-, ¿es ésta entonces la ávida vida soberana, y soberana de toda la cosa terrenal y sideral, o que soñó -cogitabunda- la grávida campana pletórica de fantasías indehiscentes? La ávida vida abierta como los horadantes fijos ojos insomnes y vigías y los oídos, caracoles, y la frente, campana: y la boca, que al mar hurtó salobre aliento; y la melena, ansia de fugas a los vientos errantes; y el espíritu, al mar y al viento y a los soles de oro y a las noches de terciopelo endrino, -la libertad, la música recóndita y el encanto marino: oh cazador de efímeros arreboles! Oh cazador de efímeros arreboles, de bocas y de ensueños que el deseo satura de no sabido hechizo! 2 Oh cazador de arreboles efímeros, de espíritus y sexos que el deseo enaltece -transitorio- y que abaja el hastío; oh cazador de nubes, navegador de nubes, cabalgador dc sombras, propugnador de olvido, domeñador de vientos! Oh cazador de arreboles efímeros, argonauta en océanos de sónes, y en piélagos de ritmos argonauta, y en noches de pasión y de perfumes sexüales...! ¡oh noches de terciopelo endrino! Es ésta entonces la ávida vida abierta y a todos los milagros y a todos los portentos y maravillas? ¿y a toda la cotidiana cosecha pregustada?                   ¿o a lo que sembró el Azar? ¿o a todos los prodigios y a todos los mirajes embaidores, y espejismos aladinescos, y señuelos, e indehiscentes fantasías? ¿Es ésta, es ésta, ánima mía, corazón mío, espíritu mío -jamás, jamás saciados!-, corazón mío, espíritu mío -satisfechos nunca!- ¿es ésta entonces la ávida vida de mis sueños, la ávida vida soberana de toda la cosa terrena y sideral o que ideó mi cogitar?           ¿Es ésta?                           ¿Es ésta?                                             ¿Y aquí pensé encallar?
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Traspasada por junio, por España y la sangre, se levanta mi lengua con clamor a llamarte. Campesino que mueres, campesino que yaces en la tierra que siente no tragar alemanes, no morder italianos: español que te abates con la nuca marcada por un yugo infamante, que traicionas al pueblo defensor de los panes: campesino, despierta, español, que no es tarde. Calabozos y hierros, calabozos y cárceles, desventuras, presidios, atropellos y hambres, eso estás defendiendo, no otra cosa más grande. Perdición de tus hijos, maldición de tus padres, que doblegas tus huesos al verdugo sangrante, que deshonras tu trigo, que tu tierra deshaces, campesino, despierta, español, que no es tarde. Retroceden al hoyo que se cierra y se abre, por la fuerza del pueblo forjador de verdades, escuadrones del crimen, corazones brutales, dictadores del polvo, soberanos voraces. Con la prisa del fuego, en un mágico avance, un ejército férreo que cosecha gigantes los arrastra hasta el polvo, hasta el polvo los barre. No hay quien sitie la vida, no hay quien cerque la sangre cuando empuña sus alas y las clava en el aire. La alegría y la fuerza de estos músculos parte como un hondo y sonoro manantial de volcanes. Vencedores seremos, porque somos titanes sonriendo a las balas y gritando: ¡Adelante! La salud de los trigos sólo aquí huele y arde. De la muerte y la muerte sois: de nadie y de nadie. De la vida nosotros, del sabor de los árboles. Victoriosos saldremos de las fúnebres fauces, remontándonos libres sobre tantos plumajes, dominantes las frentes, el mirar dominante, y vosotros vencidos como aquellos cadáveres. Campesino, despierta, español, que no es tarde. A este lado de España esperamos que pases: que tu tierra y tu cuerpo la invasión no se trague.
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Campesino de españa
Traspasada por junio, por España y la sangre, se levanta mi lengua con clamor a llamarte. Campesino que mueres, campesino que yaces en la tierra que siente no tragar alemanes, no morder italianos: español que te abates con la nuca marcada por un yugo infamante, que traicionas al pueblo defensor de los panes: campesino, despierta, español, que no es tarde. Calabozos y hierros, calabozos y cárceles, desventuras, presidios, atropellos y hambres, eso estás defendiendo, no otra cosa más grande. Perdición de tus hijos, maldición de tus padres, que doblegas tus huesos al verdugo sangrante, que deshonras tu trigo, que tu tierra deshaces, campesino, despierta, español, que no es tarde. Retroceden al hoyo que se cierra y se abre, por la fuerza del pueblo forjador de verdades, escuadrones del crimen, corazones brutales, dictadores del polvo, soberanos voraces. Con la prisa del fuego, en un mágico avance, un ejército férreo que cosecha gigantes los arrastra hasta el polvo, hasta el polvo los barre. No hay quien sitie la vida, no hay quien cerque la sangre cuando empuña sus alas y las clava en el aire. La alegría y la fuerza de estos músculos parte como un hondo y sonoro manantial de volcanes. Vencedores seremos, porque somos titanes sonriendo a las balas y gritando: ¡Adelante! La salud de los trigos sólo aquí huele y arde. De la muerte y la muerte sois: de nadie y de nadie. De la vida nosotros, del sabor de los árboles. Victoriosos saldremos de las fúnebres fauces, remontándonos libres sobre tantos plumajes, dominantes las frentes, el mirar dominante, y vosotros vencidos como aquellos cadáveres. Campesino, despierta, español, que no es tarde. A este lado de España esperamos que pases: que tu tierra y tu cuerpo la invasión no se trague.
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Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Carta a jorge
Hermano: hay cuatro o cinco nombres obscuros que sangran la poesía. El exterminio asiste a los amantes. Hay quien sin darse cuenta camina en el suicidio como si visitara la muerte de un extraño. El hombre dice polvo y soledad y angustia. La esperanza, asustada, se refugia en los niños y en los tontos y en nosotros, los que todavía, por la gracia del verbo, somos desgraciados. La tierra ignora, el hombre trata de conocer, levanta la cabeza en que los ojos brillan. Hermano: estoy enfermo, estamos bebiendo diariamente vida y muerte mezcladas, en nuestro pan hay piedras, tenemos sucio el llanto, acudimos a nuestro corazón como a una casa limpia, pero tenemos que dormir sobre montones de basura y cuando llega el día no podemos tomar leche al pie de la vaca sino brebajes de perdición en manos de brujas. Amanecer no es hoy darse cuenta del día. La sangre a veces se congela en los ojos que quieren ver el mundo. Tu mano de amor se hará de piedra si tratas de secar el llanto a tu vecino. No hables, no escuches nada, no socorras, no llames en tu auxilio, que cada quien se ahogue bajo sus propios gritos, en sus gestos de espanto para la mímica universal. Hermano: tu desaliento no tiene sentido, óyeme hablar de la primavera. Yo siento a veces que los pulmones se me quiebran, que la carne toda se me quiebra igual que un vidrio golpeado por un martillo; siento que alguien les aprieta el pescuezo a los pájaros dentro de las jaulas, que alguien mete un perro y un gato en un costal, que les dan con un mazo en la nuca a los corderos, que degüellan niñas, juntándoles la cabeza a la espalda, pero óyeme hablar de la primavera. La miel se cosecha todavía en las bodegas y en los libros. La ternura existe. Vamos a morirnos cada quien en su sitio calladamente. No hay que darle importancia.
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Está soleado Está lloviendo, está tronando Es otoño Desde despertar hasta dormir. Las hojas son secas y pasivas Y las flores muertas e inactivas Más tarde, es nieve Los vecinos de la posada Ven el paso de los ciervos Todo el día Y durante toda la larga noche Sentimos que los nervios cambian Para dar la bienvenida a la nueva temporada Donde estamos lejos de la cosecha. Podemos escuchar desde muy lejos El viento que zumba en el heno Las vibraciones no son monótonas Desde los colibríes de los cerros Hacen sentir su espectacular presencia Y los poetas con jardines imaginarios Describen todo lo que está pasando En la tierra donde la masa Sigue siendo insensible e ignorante Y donde los funcionarios electos corruptos se jactan. Está soleado Está lloviendo, está tronando Es otoño Desde despertar hasta dormir. P.D. Traducción de 'The Ancient Canticles Of Autumn'. Copyright © noviembre de 2024, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Nov 25, 2024
Nov 25, 2024 at 12:09 AM UTC
Las Antiguas Canciones Del Otoño
La luna segó tres veces su alba cosecha de nardos. Tres veces sobre la mar bailaron fantasmas blancos. La novia espera alisando su largo cabello ***** A veces, peine de plata; a veces, peine de hierro. Le dice al viento: -Ya viene. La flor de la salvia reza: -Yo formé almohada morada para su triste cabeza. La novia espera bordando, en oro, banda de seda. Por el camino una nube espesa, de polvo denso. Por el camino se acerca, enlutado, un mensajero. Pone la rodilla en tierra, besa la mano de reina. La novia mira a lo lejos y grita ansiosa: -¡Ya llega! Por el camino se acerca, sangriento y mudo, un espectro. Hinca la rodilla en tierra, helado la boca besa y lágrimas color sangre caen en las vacías cuencas. La novia cierra los ojos y siente un frío de huesa. Caminante apura el paso y en esa puerta no llames después que tras de los montes se haya dormido la tarde. En ese porche sombrío todas las noches se aman un espectro, que en el pecho tiene sumida una daga, y la novia que en el día peinando el ***** cabello aguarda pálida y triste que regrese el caballero. La noche se lo trae muerto a recostarlo en su pecho.
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Romance de la inútil espera
la cosecha de mis padres siembran alimentándonos con apoyo sin falta
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Feb 2, 2018
Feb 2, 2018 at 12:39 AM UTC
nosotras las flores
¡Tantos que van abriéndose, jardines,                     celestes, y en el agua! Por el azul, espumas, nubecillas,                     ¡tantas corolas blancas! Presente, este vergel, ¿de dónde brota,                     si anoche aquí no estaba? Antes que llegue el día, labradora,                     la aurora se levanta, y empieza su quehacer: urdir futuros.                     Estrellas rezagadas. las luces que aún recoge por los cielos                     por el mar va a sembrarlas. Nacen con el albor olas y nubes.                     ¡Primavera, qué rápida! Esa apenas capullo -nube-, en rosa,                     en oro, en gloria, estalla. Blancas vislumbres, flores fugacísimas                     florecen por las campas de otro azul. Si una espuma se deshoja,                     -pétalos por la playa-, se abren mil; que el rosal de donde suben                     es rosal que no acaba. De esplendores corona el mediodía                     el trabajo del alba. Ya se ve en brillo, en ola, en pompa, en nube                     la cosecha granada. Una estación se abrevia: es una hora.                     Lo que la tierra tarda tanto en llevar a tallos impacientes                     lo trae una mañana. ¿La aurora? Es la frecuente, la celeste,                     primavera diaria; por el azul, sin esperar abriles,                     sus abriles desata. ¿De dónde su poder, el velocísimo                     impulso de su savia? Obediencia. A la luz. Pura obediencia,                     ella, en su cenit, manda. Espacios a su seña se oscurecen,                     a su seña se aclaran. El mar no cría cosa que dé sombra;                     para la luz se guarda. Y ella le cubre su verdad de mitos:                     la luz, eterna magia.
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Variación ii
¡Tantos que van abriéndose, jardines,                     celestes, y en el agua! Por el azul, espumas, nubecillas,                     ¡tantas corolas blancas! Presente, este vergel, ¿de dónde brota,                     si anoche aquí no estaba? Antes que llegue el día, labradora,                     la aurora se levanta, y empieza su quehacer: urdir futuros.                     Estrellas rezagadas. las luces que aún recoge por los cielos                     por el mar va a sembrarlas. Nacen con el albor olas y nubes.                     ¡Primavera, qué rápida! Esa apenas capullo -nube-, en rosa,                     en oro, en gloria, estalla. Blancas vislumbres, flores fugacísimas                     florecen por las campas de otro azul. Si una espuma se deshoja,                     -pétalos por la playa-, se abren mil; que el rosal de donde suben                     es rosal que no acaba. De esplendores corona el mediodía                     el trabajo del alba. Ya se ve en brillo, en ola, en pompa, en nube                     la cosecha granada. Una estación se abrevia: es una hora.                     Lo que la tierra tarda tanto en llevar a tallos impacientes                     lo trae una mañana. ¿La aurora? Es la frecuente, la celeste,                     primavera diaria; por el azul, sin esperar abriles,                     sus abriles desata. ¿De dónde su poder, el velocísimo                     impulso de su savia? Obediencia. A la luz. Pura obediencia,                     ella, en su cenit, manda. Espacios a su seña se oscurecen,                     a su seña se aclaran. El mar no cría cosa que dé sombra;                     para la luz se guarda. Y ella le cubre su verdad de mitos:                     la luz, eterna magia.
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en región asolada por la sequía en año que se pierde la cosecha son ricos ¡oh querida! los que no presencian la ruina de su país la destrucción de su familia la pérdida del vuelo hacia adelante del vuelo tortuoso del vuelo de través la desaparición del vuelo en compañía y del vuelo ligero que es el octavo son ricos son riquísimos los que no han conocido las sobras del sacrificio o cómo los dolores con el tiempo se van secando apagando y se los pisa y crujen como padecimientos y después se los come el olvido ¡oh querida! mal alimento es el dolor la vejez el mal de amores no se soporta mucho en realidad y cada vez se está más solo he pensado en la cosecha perdida y eres como el otoño donde los soles doran pasada claridad
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Lxxxix
Los muertos pocas veces libertad alcanzáis a tener, pero la noche que regresáis es vuestra, vuestra completamente. Amada mía, remordimiento mío, la nuit c'est toi cuando estoy solo y vuelves tú, comienzas en tus retratos a reconocerme. ¿Qué daño me recuerda tu sonrisa? ¿Y cuál dureza mía está en tus ojos? ¿Me tranquilizas porque estuve cerca de ti en algún momento? La parte de tu muerte que me doy, la parte de tu muerte que yo puse de mi cosecha, cómo poder pagártela... Ni la parte de vida que tuvimos juntos. Cómo poder saber que has perdonado, conmigo sola en el lugar del crimen? Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas en el rincón más triste de mi cuarto?
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Conversación
Anoche te sentí tan cerca, fundida en remembranza, la frustración me llevaba a besarme a mí misma. Sentía tu aliento en los bozos de mis brazos, mis ojos cerrados perdidos en tu regazo, en ese tiempo donde éramos amantes, mi boca babeaba de tanto rebose, mi famélico cuerpo perdido en tu siembra, en tu tierra mojada nutriendo mi binza, esperando que la cosecha brotara en tu boca. Anoche tus labios mordían mis huecos, rellenándolos de desquicia y arrobamiento, mi pellejo temblaba de tanto esparcimiento, deslizada sobre mi cama, con tu nombre y sin recurso. Tus voz transportándome a tu guarida, invitándome a circular la duna de tu piel anguila, desnudar con mis labios tu madura exquisitez, desvistiéndote una y otra vez, desordenando tu rigidez, hasta que mi boca lograras despertar las gulas de tu ser. Anoche mi cabeza te tomo de rehén, me perdí en todos los sabores de tu ser. Anoche sé que escuchaste mi llamado al universo, mi boca sin saber besaba tu centro, agitados respiros deshilaron mis sábanas, perdido el control - me mordía y pellizcaba, llamaba tu nombre, recordaba tus pampas. Anoche recordé tu desenvoltura al recorrer los alcores de mi cuerpo, todas esas elevaciones, todos esos deslizamientos por las vías de nuestros cuerpos, sentí el calor de tu boca susurrarme; - - ¡te puedes rendir, haz llegado a la cumbre! Quede confundidamente extasiada y en silencio.., abrí los ojos para realizar, que acabamos de hacer el amor aunque no estés a mi lado. LeydisProse 10/17/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Oct 17, 2018
Oct 17, 2018 at 12:42 PM UTC
Anoche
Anoche te sentí tan cerca, fundida en remembranza, la frustración me llevaba a besarme a mí misma. Sentía tu aliento en los bozos de mis brazos, mis ojos cerrados perdidos en tu regazo, en ese tiempo donde éramos amantes, mi boca babeaba de tanto rebose, mi famélico cuerpo perdido en tu siembra, en tu tierra mojada nutriendo mi binza, esperando que la cosecha brotara en tu boca. Anoche tus labios mordían mis huecos, rellenándolos de desquicia y arrobamiento, mi pellejo temblaba de tanto esparcimiento, deslizada sobre mi cama, con tu nombre y sin recurso. Tus voz transportándome a tu guarida, invitándome a circular la duna de tu piel anguila, desnudar con mis labios tu madura exquisitez, desvistiéndote una y otra vez, desordenando tu rigidez, hasta que mi boca lograras despertar las gulas de tu ser. Anoche mi cabeza te tomo de rehén, me perdí en todos los sabores de tu ser. Anoche sé que escuchaste mi llamado al universo, mi boca sin saber besaba tu centro, agitados respiros deshilaron mis sábanas, perdido el control - me mordía y pellizcaba, llamaba tu nombre, recordaba tus pampas. Anoche recordé tu desenvoltura al recorrer los alcores de mi cuerpo, todas esas elevaciones, todos esos deslizamientos por las vías de nuestros cuerpos, sentí el calor de tu boca susurrarme; - - ¡te puedes rendir, haz llegado a la cumbre! Quede confundidamente extasiada y en silencio.., abrí los ojos para realizar, que acabamos de hacer el amor aunque no estés a mi lado. LeydisProse 10/17/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Transmútase mi alma en tu presencia como un florecimiento, que se vuelve cosecha. Los amados espectros de mi rito para siempre me dejan; mi alma se desazona como pobre chicuela a quien prohíben en el mes de mayo que vaya a ofrecer flores en la iglesia. Mas contemplo en tu rostro la redecilla de medrosas venas, como una azul sospecha de pasión, y camino en tu presencia como en campo de trigo en que latiese una misantropía de violetas. Mis lirios van muriendo, y me dan pena; pero tu mano pródiga acumula sobre mí sus bondades veraniegas, y te respiro como a un ambiente frutal; como en la fiesta del Corpus respiraba hasta embriagarme la fruta del mercado de mi tierra. Yo desdoblé mi facultad de amor en liviana aspereza y suave suspirar de monaguillo; pero tú me revelas el apetito indivisible, y cruzas con tu antorcha inefable incendiando mi pingüe sementera.
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Transmútase mi alma...
Me enluto por ti, Mireya, y te rezo esta epopeya. Mis entrañables provincianas mías: no sospeché alabar vuestro suicidio en las facinerosas tropelías. Antes de sucumbir al bandolero se amortizaron las sonoras alas que aleteaban en el fiel alero. Cúspide del teatro pueblerino: en un martirologio de palomas tú las viste volar a su destino. El novio llorará a su mártir perla, y que luego lo mate la nostalgia de no haber acertado a defenderla. La amó porque tejía, y por su traza de ángel custodio, cual la amó el gatito juguetón con la bola de su hilaza. ¡Pobre novio aldeano! ¡Ya no teje su perla, ya no lee el Oficio Parvol ¡El cabriolé del novio va sin eje! Me enluto por ti, Mireya, y te rezo esta epopeya. Honorable pajar de la cosecha honorable: tu incendio es la basílica en que se ahoga la virgen deshecha. ¡Morir al fuego, si olían tan bien y tenían su alma como el plúmbago y un guardarropa como un almacén! Gemirán las cocinas en que antes las Mireyas criollas fueron una bandeja de pozuelos humeantes. Gime también esta epopeya, escrita a golpes de inocencia, cuando Herodes a un niño de mi pueblo decapita. Santas de los terruños, cuerpos caros y gratas almas: ved que me he hecho añicos y azul celeste, y luz para rezaros. Me enluto por ti, Mireya, y te rezo esta epopeya.
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A las provincianas mártires
¿Cómo no te reconocí? Después de desvelarme décadas imaginando tu gran llegada! Es que no pensé que serias así, tan casual, tan inusual. Cuando te soñaba y te formaba en mis pensamientos pensé que serias lluvia en mi sequia. Te pensé como la lluvia de junio….lenta, refrescante, constante, y serena. Pensé que serias la cosecha de la semilla que vengo cultivando en amores de tierra infértiles. Pensé que reconocería tus manos… Ya que hace tiempo las sentía acariciando mi cuerpo en hemisferios de distancias desconocidas. Tus labios como no los reconocí? Esos labios que tantos bese exasperadamente en luna creciente, cuando llamaba tu nombre sin aun conocerlo… te llame amor, cielo, mi eterno sueño. Te garabateé poemas con letras que no entendía, ya que no formaban parte de mi vocabulario, pero así venían cada una de ellas irrumpiendo mi mente forzándome a componerte versos, baladas y dedicatorias que recitaría el día de tu gran llegada. Hoy se entristece de nuevo mi corazón, ¡es que no te reconocí! Ahora siento que te perdí dos veces; Cuando no aun no te conocía y ahora que no pude reconocerte. Es que llegaste cuando menos me lo esperaba— ya estaba ciega y desahuciada. Cuando hiciste tu gran entrada, con tu casual e inusual manera de robarme sonrisas. Entre tus versos y rimas, tus chistes que me hacían doler la barriga En la forma más absurda me convertí en un espejo para ti. El reflejo vestido de amistad. Para cuando entendí que eras tú al que siempre espere, esa paradójica e insensata manera que nos juega la vida comprendí……………………………………….. que tú no me reconocías a mi!! LeydisProse 11/16
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Jun 14, 2017
Jun 14, 2017 at 10:21 AM UTC
“No te reconocí”
¿Cómo no te reconocí? Después de desvelarme décadas imaginando tu gran llegada! Es que no pensé que serias así, tan casual, tan inusual. Cuando te soñaba y te formaba en mis pensamientos pensé que serias lluvia en mi sequia. Te pensé como la lluvia de junio….lenta, refrescante, constante, y serena. Pensé que serias la cosecha de la semilla que vengo cultivando en amores de tierra infértiles. Pensé que reconocería tus manos… Ya que hace tiempo las sentía acariciando mi cuerpo en hemisferios de distancias desconocidas. Tus labios como no los reconocí? Esos labios que tantos bese exasperadamente en luna creciente, cuando llamaba tu nombre sin aun conocerlo… te llame amor, cielo, mi eterno sueño. Te garabateé poemas con letras que no entendía, ya que no formaban parte de mi vocabulario, pero así venían cada una de ellas irrumpiendo mi mente forzándome a componerte versos, baladas y dedicatorias que recitaría el día de tu gran llegada. Hoy se entristece de nuevo mi corazón, ¡es que no te reconocí! Ahora siento que te perdí dos veces; Cuando no aun no te conocía y ahora que no pude reconocerte. Es que llegaste cuando menos me lo esperaba— ya estaba ciega y desahuciada. Cuando hiciste tu gran entrada, con tu casual e inusual manera de robarme sonrisas. Entre tus versos y rimas, tus chistes que me hacían doler la barriga En la forma más absurda me convertí en un espejo para ti. El reflejo vestido de amistad. Para cuando entendí que eras tú al que siempre espere, esa paradójica e insensata manera que nos juega la vida comprendí……………………………………….. que tú no me reconocías a mi!! LeydisProse 11/16
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Entre sin medir consecuencias, amándote con reverencia, cobijando tus sueños acuesta de los míos, con empeño aliviaba tus escalofríos, metiéndome en tus vacíos escondrijos, adornándolos con la magia de algún que otro verso, algún que otro beso que te devolviera la vida, trepidando entre esos renglones poéticos, tratando de escribirte otra vida, decretando cosas en tu vida, que ni tú mismo creías. Más que te puedo decir amor… ¡Ces’t la vie! Como agua corriente constantemente fluía, para mover tus mares estancados, Para formar ríos de agua dulces en tus aguas saladas. Hice de las cuatros estaciones una perenne primavera. mas tus ventiscas de nieves nunca dejaron de cesar, consecuentemente dañando la tierra que trabaje con mis manos, estropeando la cosecha, arruinando mis frutos, y esa nieve que se tornaba en agua poco a poco fue debilitando la estructura de la casa, más que te puedo decir, ¡Así es la vida! Te llene de champaña cuando tu paladar solo sabía denotar cerveza barata, forre tu patio con viñedos de la antigua Francia, los sembré, para que nunca se perdiera el sabor del embriagante vino en tu insipiente boca. Te llene de campanas que rimaban con la esperanza, llene tu mente de museos, de historias no contadas, te llene de un mundo que tu mente barata nunca podría imaginar, pero así es la vida amor, “más sabe el rico de pobreza que la pobreza del pobre” Más que te puedo decir amor…¡Ces’t la vie! ¿Y nuestra cama? Bueno en esa, el espíritu del Marques de Sade se embreñaba. Trate por todo medio que nuestra pasión fuera inmarcesible, que siempre estuviese accesible, con una llama incandescente, con un deseo impaciente, con unos besos indecentes, con una pasión que reexpida, mas no era leal tu entrega y el vacío de tu amor en mi alma vacilaba, y tu nieve mi calor enfriaba, hasta que de prolongados otoños se llenaron nuestros días, y de quererte, de amarte, de regalarme sin medidas resistía. Hay te dejo tu frio, yo voy a rehacer mi vida en aguas cristalinas. Que te puedo decir amor… ¡Ces’t la vie! Acaso, ¿no era eso lo que querías? LeydisProse 8/23/2017
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Sep 18, 2017
Sep 18, 2017 at 11:11 AM UTC
¡CES’T LA VIE! (Así es la vida)
Entre sin medir consecuencias, amándote con reverencia, cobijando tus sueños acuesta de los míos, con empeño aliviaba tus escalofríos, metiéndome en tus vacíos escondrijos, adornándolos con la magia de algún que otro verso, algún que otro beso que te devolviera la vida, trepidando entre esos renglones poéticos, tratando de escribirte otra vida, decretando cosas en tu vida, que ni tú mismo creías. Más que te puedo decir amor… ¡Ces’t la vie! Como agua corriente constantemente fluía, para mover tus mares estancados, Para formar ríos de agua dulces en tus aguas saladas. Hice de las cuatros estaciones una perenne primavera. mas tus ventiscas de nieves nunca dejaron de cesar, consecuentemente dañando la tierra que trabaje con mis manos, estropeando la cosecha, arruinando mis frutos, y esa nieve que se tornaba en agua poco a poco fue debilitando la estructura de la casa, más que te puedo decir, ¡Así es la vida! Te llene de champaña cuando tu paladar solo sabía denotar cerveza barata, forre tu patio con viñedos de la antigua Francia, los sembré, para que nunca se perdiera el sabor del embriagante vino en tu insipiente boca. Te llene de campanas que rimaban con la esperanza, llene tu mente de museos, de historias no contadas, te llene de un mundo que tu mente barata nunca podría imaginar, pero así es la vida amor, “más sabe el rico de pobreza que la pobreza del pobre” Más que te puedo decir amor…¡Ces’t la vie! ¿Y nuestra cama? Bueno en esa, el espíritu del Marques de Sade se embreñaba. Trate por todo medio que nuestra pasión fuera inmarcesible, que siempre estuviese accesible, con una llama incandescente, con un deseo impaciente, con unos besos indecentes, con una pasión que reexpida, mas no era leal tu entrega y el vacío de tu amor en mi alma vacilaba, y tu nieve mi calor enfriaba, hasta que de prolongados otoños se llenaron nuestros días, y de quererte, de amarte, de regalarme sin medidas resistía. Hay te dejo tu frio, yo voy a rehacer mi vida en aguas cristalinas. Que te puedo decir amor… ¡Ces’t la vie! Acaso, ¿no era eso lo que querías? LeydisProse 8/23/2017
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