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"arco" poems
Rodando a goterones solos, a gotas como dientes, a espesos goterones de mermelada y sangre, rodando a goterones cae el agua, como una espada en gotas, como un desgarrador río de vidrio, cae mordiendo, golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma, rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro. Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto, un líquido, un sudor, un aceite sin nombre, un movimiento agudo, haciéndose, espesándose, cae el agua, a goterones lentos, hacia su mar, hacia su seco océano, hacia su ola sin agua. Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero, bodegas, cigarras, poblaciones, estímulos, habitaciones, niñas durmiendo con las manos en el corazón, soñando con bandidos, con incendios, veo barcos, veo árboles de médula erizados como gatos rabiosos, veo sangre, puñales y medias de mujer, y pelos de hombre, veo camas, veo corredores donde grita una virgen, veo frazadas y órganos y hoteles. Veo los sueños sigilosos, admito los postreros días, y también los orígenes, y también los recuerdos, como un párpado atrozmente levantado a la fuerza estoy mirando. Y entonces hay este sonido: un ruido rojo de huesos, un pegarse de carne, y piernas amarillas como espigas juntándose. Yo escucho entre el disparo de los besos, escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos. Estoy mirando, oyendo, con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra, y con las dos mitades del alma miro el mundo. Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente, veo caer un agua sorda, a goterones sordos. Es como un huracán de gelatina, como una catarata de espermas y medusas. Veo correr un arco iris turbio. Veo pasar sus aguas a través de los huesos.
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Agua ******
Rodando a goterones solos, a gotas como dientes, a espesos goterones de mermelada y sangre, rodando a goterones cae el agua, como una espada en gotas, como un desgarrador río de vidrio, cae mordiendo, golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma, rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro. Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto, un líquido, un sudor, un aceite sin nombre, un movimiento agudo, haciéndose, espesándose, cae el agua, a goterones lentos, hacia su mar, hacia su seco océano, hacia su ola sin agua. Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero, bodegas, cigarras, poblaciones, estímulos, habitaciones, niñas durmiendo con las manos en el corazón, soñando con bandidos, con incendios, veo barcos, veo árboles de médula erizados como gatos rabiosos, veo sangre, puñales y medias de mujer, y pelos de hombre, veo camas, veo corredores donde grita una virgen, veo frazadas y órganos y hoteles. Veo los sueños sigilosos, admito los postreros días, y también los orígenes, y también los recuerdos, como un párpado atrozmente levantado a la fuerza estoy mirando. Y entonces hay este sonido: un ruido rojo de huesos, un pegarse de carne, y piernas amarillas como espigas juntándose. Yo escucho entre el disparo de los besos, escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos. Estoy mirando, oyendo, con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra, y con las dos mitades del alma miro el mundo. Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente, veo caer un agua sorda, a goterones sordos. Es como un huracán de gelatina, como una catarata de espermas y medusas. Veo correr un arco iris turbio. Veo pasar sus aguas a través de los huesos.
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With a cursory press of a key and arco of the strings, They look at each other, Determining when to start through what looks like telepathy, But it is instead the subtle movement of arms and chest. They begin. With the movement of bows bouncing on metal, And the dancing digits upon black and white, Sound reverberates between the audience, With eyes and ears in tandem absorbing the scene. They continue. As they pass over bridges, And draw out waves with their hands, I listen, Swaying and breathing and performing as though I am beside them, Despite being above them, Yet feeling so below. Becoming one with their instrument, And bringing me along, I smile, As just like they pull beauty out of their tools with their soul, They guide joy out of me, For all of us. They end. Then again, they start. With new sounds from a new person, With new intent, And new methods. They change. From haphazard joy and dance, To somber death and confusion, They become one with the music, And follow in its suit. They continue, anew. As the sound changes, So do I. Listening with sharper ears, Hoping to catch a different magic in my ears. They continue, still. As the cello draws honey, The violin; its dew, And the piano waterfalls arpeggios, I am content. They end. Full of the food of life, They stand, To let us feast with them with our hungry hands, Giving our own vibrations to fill our drooling souls. They leave. And so do I. Both of us fed and quenched, From the performance.
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Sep 12, 2022
Sep 12, 2022 at 3:33 AM UTC
A Performance
He ido a ver el parque de Lezama en el atardecer de un día cualquiera, y me he encontrado uno diferente al que por tantos años conociera. Era aquél un jardín ya carcomido por lloviznas y líquenes y amores, flexuoso de raíces y de lianas y envenenado por extrañas flores. Contraluces de manos vagarosas de caricias visibles o furtivas. Generaciones, ¡ay!, que en él buscaron frondas podridas para bocas vivas. Cuando la noche lo llenaba todo y cuajaban en ella las parejas, erguidas en recónditos senderos o desmayadas en las altas rejas. No está siquiera aquel jarrón de bronce en que cierto crepúsculo dorado pusimos los levísimos sombreros y unos versos leímos de Machado. "A ti, Guiomar, esta nostalgia mía..." Y en la tarde agravada tu voz honda estremecía la hoja de los árboles y el cristal de la brisa y de la onda. Era hora de estrella y media luna, de pío agudo, de croar de rana, de guardián gigantesco y solapado y de visera en la pelambre cana. Cada estatua era Venus palpitante, cada palmera recta era el Oriente, mientras afuera el tránsito zumbaba su ventarrón de coches y de gente. Cuando se entrecerraba la corola sobre la dulce gota del estigma, cuando se ahondaban como dos aljibes en mí la ingenuidad y en ti el enigma. Ni la vieja escalera de ladrillos húmedos, desgastados y musgosos. Todo es argamasa y pedregullo y barnices espesos y olorosos. Patricio, enhiesto parque de Lezama cortado y recortado a mi deseo, verdinegro por donde te mirase salvo el halo de oro del Museo: desde un bar arco iris te saludo ahito de café y melancolía, dejo en la silla próxima una rosa y digo tu elegía y mi elegía.
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El parque lezama
He ido a ver el parque de Lezama en el atardecer de un día cualquiera, y me he encontrado uno diferente al que por tantos años conociera. Era aquél un jardín ya carcomido por lloviznas y líquenes y amores, flexuoso de raíces y de lianas y envenenado por extrañas flores. Contraluces de manos vagarosas de caricias visibles o furtivas. Generaciones, ¡ay!, que en él buscaron frondas podridas para bocas vivas. Cuando la noche lo llenaba todo y cuajaban en ella las parejas, erguidas en recónditos senderos o desmayadas en las altas rejas. No está siquiera aquel jarrón de bronce en que cierto crepúsculo dorado pusimos los levísimos sombreros y unos versos leímos de Machado. "A ti, Guiomar, esta nostalgia mía..." Y en la tarde agravada tu voz honda estremecía la hoja de los árboles y el cristal de la brisa y de la onda. Era hora de estrella y media luna, de pío agudo, de croar de rana, de guardián gigantesco y solapado y de visera en la pelambre cana. Cada estatua era Venus palpitante, cada palmera recta era el Oriente, mientras afuera el tránsito zumbaba su ventarrón de coches y de gente. Cuando se entrecerraba la corola sobre la dulce gota del estigma, cuando se ahondaban como dos aljibes en mí la ingenuidad y en ti el enigma. Ni la vieja escalera de ladrillos húmedos, desgastados y musgosos. Todo es argamasa y pedregullo y barnices espesos y olorosos. Patricio, enhiesto parque de Lezama cortado y recortado a mi deseo, verdinegro por donde te mirase salvo el halo de oro del Museo: desde un bar arco iris te saludo ahito de café y melancolía, dejo en la silla próxima una rosa y digo tu elegía y mi elegía.
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Nuestro amor ya es inútil como un mástil sin lona, como un cauce sin agua, como un arco sin flecha, pues lo que enciende un beso lo apaga una sospecha, y en amor es culpable el que perdona. Ya es sombra para siempre lo que miró la duda con su mirada amarga como una fruta verde; y el alma está perdida cuando pierde el supremo pudor de estar desnuda. Así, frente a la noche, te he de tender la mano con un gesto cordial de despedida, y tú no sabrás nunca lo que pesa en mi vida la angustia irremediable de haberte amado en vano.
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Poema de la duda
The concrete depresses with each small step I take in the Arco parking lot I fold this song up into my pocket and my schoolwork starts to rot. Your hair hangs loosely by your eyes as you ration out my shots. I wanted to remind you that your nails give me goosebumps, but I forgot. Your legs laced up and shining in oil are sculpted out of bronze Lying naked in aphids as we strive to be shameless among your father's front lawn You are sunlight disguised by a sheet on a clothesline In the middle of meadows made of wheatgrass and starshine How can something so beautiful share a species with me? A shopping cart overflowing with grace given away on the streets for free My jeans are turning into strings of flayed fabric under your yellow moon I'll shower you in music, if you promise to abuse it, within my crimson room Lock me in my comfort stall with dividers emitting petroleum fumes Break down all the walls with your desperate call as your temple, I consume From within towers where light is devoured, against all odds, I bloom, For a skeletal mastery with ultraviolet eyes crawls into my tomb. You are a symphony of epiphanies for a boy made of concrete In the midst of a city of asphalt and batteries. You splat on my canvas and blast from my headphones And if you opened me your name would probably be on my bones. Keep the covers at bay So I can admire your frame.
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Feb 17, 2011
Feb 17, 2011 at 6:55 PM UTC
Ultraviolet Eyes
II Donna leggiadra il cui bel nome honora L’herbosa val di Rheno, e il nobil varco, Ben e colui d’ogni valore scarco Qual tuo spirto gentil non innamora, Che dolcemente mostra si di fuora De suoi atti soavi giamai parco, E i don’, che son d’amor saette ed arco, La onde l’ alta tua virtu s’infiora. Quando tu vaga parli, O lieta canti Che mover possa duro alpestre legno, Guardi ciascun a gli occhi ed a gli orecchi L’entrata, chi di te si truova indegno; Gratia sola di su gli vaglia, inanti Che’l disio amoroso al cuor s’invecchi.
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Sonnet 02
Benedetto sia'l giorno e'l mese e l'anno e la stagione e'l tempo e l'ora e'l punto e'l bel paese e'l loco ov'io fui giunto da'duo begli occhi che legato m'ànno; E benedetto il primo dolce affanno ch'ì ebbi ad esser con Amor congiunto, e l'arco e le saette ond'ì fui punto, e le piaghe che'nfin al cor mi vanno. Benedette le voci tante ch'io chiamando il nome de mia donna ò sparte, e i sospiri e le lagrime e'l desio; e benedette sian tutte le carte ov'io fama l'acquisto, e'l pensier mio, ch'è sol di lei; si ch'altra non v'à parte.
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Benedetto sia'l giorno e'l mese e l'anno
O Douro fica longe, fica mais além. Alegria do rio Tua que o Douro tem, Socalcos do amor sem desdém, Abraço do carinho feito de bem. A generosidade dos seus trabalhadores, O vinho feito com aromas das flores. Colinas que se deitam no horizonte, Arco-íris que bebe na fresca fonte. Ai flor de giesta que o Douro adornais, Encosta de Bizarra que amaste até demais, Transcendeste a natureza dos meus pais, Com hinos celestes me embebedais. Terra linda que se enaltece, Frescura de seus rios nos envaidece, S. Lourenço tens lindo berço e doce fonte, Recanto soalheiro, Hotel flor do monte. Em terra suculenta Erguendo o cálice divino Do tinto e generoso vinho Victor Marques
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Dec 10, 2009
Dec 10, 2009 at 10:15 PM UTC
O Douro Fica Longe...
Eu pintei-me de preto e vesti-me de ***** E colori em forma de arco-íris, o meu coração! Descansei os sapatos e assim com ar integro, Analisei todos os meus males, aqui atrás do Marão! Olhei o sol que estava lindo, assim como a luz do dia, E eu ali senti-me um milhafre perdido no raiar do céu, Despi-me de preconceitos e agarrei a luz que me alumia, Comecei a correr até ficar cansado, até perder o chapéu! Comecei a despir o ***** que trazia vestido e foi nu, Que comecei a procurar ao redor uma nova capa, Com cores coloridas com sorrisos tirados do baú! Não servia sorrir de novo, sorrisos fingidos á socapa! Jurei que iria sair do escuro, que trazia vestido, Comprometi-me com a alma, e entregar-me ao destino, Porque afinal, eu não tinha perdido, então porquê, o alarido! Seria por me despir, reflectir e sentir culpado e latino? Hoje não é dia de pensar assim, não é dia de fingir, Não é dia de mentir, nem é dia de ficar para ali a latir. Porque quem me pudesse ouvir, estaria ali não para me ouvir, Mas sim para fingir, que eu era o corvo, e tinha de partir! Quanto tempo durou o fingimento que te cativou? Porquê que eu nunca percebi que teria de sair! Não sei, nem posso deitar-me a adivinhar. Sei, acabou. Não tenho mais comigo razões para me prostituir! Como poderia eu ter sido ingrato, se tivesse visto, Que afinal tudo que vivi, até ali, nunca foi real e meu. Nunca fui afinal muito mais, que um pequeno imprevisto. Ingrato, não estou. Hoje eu sei, que afinal, estou ao léu! Sem qualquer compromisso no coração, e pode ser teu. Autor: António Benigno Dedicado do Romeiro para a Rameira.
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Sep 11, 2013
Sep 11, 2013 at 9:17 AM UTC
Ingratidão
Eu pintei-me de preto e vesti-me de ***** E colori em forma de arco-íris, o meu coração! Descansei os sapatos e assim com ar integro, Analisei todos os meus males, aqui atrás do Marão! Olhei o sol que estava lindo, assim como a luz do dia, E eu ali senti-me um milhafre perdido no raiar do céu, Despi-me de preconceitos e agarrei a luz que me alumia, Comecei a correr até ficar cansado, até perder o chapéu! Comecei a despir o ***** que trazia vestido e foi nu, Que comecei a procurar ao redor uma nova capa, Com cores coloridas com sorrisos tirados do baú! Não servia sorrir de novo, sorrisos fingidos á socapa! Jurei que iria sair do escuro, que trazia vestido, Comprometi-me com a alma, e entregar-me ao destino, Porque afinal, eu não tinha perdido, então porquê, o alarido! Seria por me despir, reflectir e sentir culpado e latino? Hoje não é dia de pensar assim, não é dia de fingir, Não é dia de mentir, nem é dia de ficar para ali a latir. Porque quem me pudesse ouvir, estaria ali não para me ouvir, Mas sim para fingir, que eu era o corvo, e tinha de partir! Quanto tempo durou o fingimento que te cativou? Porquê que eu nunca percebi que teria de sair! Não sei, nem posso deitar-me a adivinhar. Sei, acabou. Não tenho mais comigo razões para me prostituir! Como poderia eu ter sido ingrato, se tivesse visto, Que afinal tudo que vivi, até ali, nunca foi real e meu. Nunca fui afinal muito mais, que um pequeno imprevisto. Ingrato, não estou. Hoje eu sei, que afinal, estou ao léu! Sem qualquer compromisso no coração, e pode ser teu. Autor: António Benigno Dedicado do Romeiro para a Rameira.
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Las hadas, las bellas hadas, existen, mi dulce niña, Juana de Arco las vio aladas, en la campiña. Las vio al dejar el mirab, ha largo tiempo, Mahoma. Más chica que una paloma, Shakespeare vio a la Reina Mab. Las hadas decían cosas en la cuna de las princesas antiguas: que si iban a ser dichosas o bellas como la luna; o frases raras y ambiguas. Con sus diademas y alas, pequeñas como azucenas, había hadas que eran buenas y había hadas que eran malas. Y había una jorobada, la de profecía odiosa: la llamada Carabosa. Si ésta llegaba a la cuna de las suaves princesitas, no se libraba ninguna de sus palabras malditas. Y esa hada era muy fea, como son feos toda mala idea y todo mal corazón. Cuando naciste, preciosa, no tuviste hadas paganas, ni la horrible Carabosa ni sus graciosas hermanas. Ni Mab, que en los sueños anda, ni las que celebran fiesta en la mágica floresta de Brocelianda. Y, ¿sabes tú, niña mía, por qué ningún hada había? Porque allí estaba cerca de ti quien tu nacer bendecía: Reina más que todas ellas: la Reina de las Estrellas, la dulce Virgen María. Que ella tu senda bendiga, como tu Madre y tu amiga; con sus divinos consuelos no temas infernal guerra; que perfume tus anhelos su nombre que el mal destierra, pues ella aroma los cielos y la tierra.
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Pequeño poema infantil
Piano, piano, soft as moonlight silken fingers on ivory skin. Glissando -- run your hand up my thigh plucking every string. Arco, arco. Softly, softly, the clarinets breath in, breath out arms envelop me in the tune up, four notes each fifths apart. Your voice chimes lovely, the conductor flicks start. A symphony, a symphony, a whole opera house inside this bed. Observe me through small binoculars, roll back your eyes into your head. Violins slow crescendo, your sigh an answering phrase from the cello, listen to the tuba and the piccolo and the mounting tension. Crescendo, crescendo, forte, forte. Presto boy, presto. Ritornello. Fin. Dream with me. Belissimo.
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Dec 5, 2013
Dec 5, 2013 at 7:30 PM UTC
Concerto Of Dreams, An Endless Movement.
La ciudad imita en cartón, una ciudad de pórfido.Caravanas de montañas acampan en los alrededores.El "Pan de Azúcar" basta para almibarar toda la bahía... El "Pan de Azúcar" y su alambre carril, que perderá el equilibrio por no usar una sombrilla de papel. Con sus caras pintarrajeadas, los edificios saltan unos encima de otros y cuando están arriba, ponen el lomo, para que las palmeras les den un golpe de plumero en la azotea.El sol ablanda el asfalto y las nalgas de las mujeres, madura las peras de la electricidad, sufre un crepúsculo, en los botones de ópalo que los hombres usan hasta para abrocharse la bragueta.¡Siete veces al día, se riegan las calles con agua de jazmín! Hay viejos árboles pederastas, florecidos en rosas té; y viejos árboles que se tragan los chicos que juegan al arco en los paseos. Frutas que al caer hacen un huraco enorme en la vereda; negros que tienen cutis de tabaco, las palmas de las manos hechas de coral, y sonrisas desfachatadas de sandía.Sólo por cuatrocientos mil reis se toma un café, que perfuma todo un barrio de la ciudad durante diez minutos.
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Río de janeiro
En un mundo de cristal que no puede ser roto, Monstruos muestran amor y el heroe consigue enfermo. El mundo al reves y comio un arco de iris, El predicador pidió por una Dos Equis. Fui buscando por algo que no puedo recordar, Pero yo se que es algo que nunca yo he visto. En mi camino un hombre viejo me detuvo, y dijo, HIJO. Ven conmigo! Asi, yo fui. Todavia no puedo recordar, Algo sobre los duraznos en las playas, o tal vez eran papayas, Pero nos encontramos un fuego que nos mantuvo frio. Durante el noche el sol herido mis ojos, y a la vez yo recordé todo que yo sabe.
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Dec 3, 2016
Dec 3, 2016 at 1:41 PM UTC
La Puerta
Ontem foi seu aniversário Infelizmente, foi um dia agitado No entanto, fui ao jardim Do meu coração nesta linda manhã Onde colhi uma rosa invisível que poderia trazer: Felicidade, alegria, bom humor e uma primavera antecipada. Raspei minha barba e bigode para alegrar o seu dia De todo o coração, desejo-lhe um feliz aniversário Oh! Eu gostaria de encantar você até o anoitecer Quando o arco-íris não estiver mais no outono Em direção a outro horizonte, para outra estação Por favor, aceite esta rosa, este poema, esta canção. P.S.: Este poema é dedicado ao meu bom amigo. Copyright © Agosto de 2025 Hébert Logerie, Todos os direitos reservados. Hébert Logerie é autor de várias coletâneas de poesia.
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Aug 11, 2025
Aug 11, 2025 at 12:26 AM UTC
Uma Rosa Invisível Para O Seu Aniversário
Un monte azul, un pájaro viajero, un roble, una llanura, un niño, una canción... Y, sin embargo, nada sabemos hoy, hermano mío. Bórranse los senderos en la sombra; el corazón del monte está cerrado; el perro del pastor trágicamente aúlla entre las hierbas del vallado. Apoya tu fatiga en mi fatiga, que yo mi pena apoyaré en tu pena, y llora, como yo, por el influjo de la tarde traslúcida y serena. Nunca sabremos nada... ¿Quién puso en nuestro espíritu anhelante, vago rumor de mares en zozobra, emoción desatada, quimeras vanas, ilusión sin obra? Hermano mío, en la inquietud constante, nunca sabremos nada... ¿En qué grutas de islas misteriosas arrullaron los Números tu sueño? ¿Quién me da los carbones irreales de mi ardiente pasión, y la resina que efunde en mis poemas su fragancia? ¿Qué voz suave, que ansiedad divina tiene en nuestra ansiedad su resonancia? Todo inquirir fracasa en el vacío, cual fracasan los bólidos nocturnos en el fondo del mar; toda pregunta vuelve a nosotros trémula y fallida, como del choque en el cantil fragoso la flecha por el arco despedida. Hermano mío, en el impulso errante, nunca sabremos nada... Y sin embargo... ¿Qué mística influencia vierte en nuestros dolores un bálsamo radiante? ¿Quién prende a nuestros hombros manto real de púrpuras gloriosas, y quién a nuestras llagas viene y las unge y las convierte en rosas? Tú, que sobre las hierbas reposabas de cara al cielo, dices de repente: -«La estrella de la tarde está encendida». Ávidos buscan su fulgor mis ojos a través de la bruma, y ascendemos por el hilo de luz... Un grillo canta en los repuestos musgos del cercado, y un incendio de estrellas se levanta en tu pecho, tranquilo ante la tarde, y en mi pecho en la tarde sosegado...
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La estrella de la tarde
Un monte azul, un pájaro viajero, un roble, una llanura, un niño, una canción... Y, sin embargo, nada sabemos hoy, hermano mío. Bórranse los senderos en la sombra; el corazón del monte está cerrado; el perro del pastor trágicamente aúlla entre las hierbas del vallado. Apoya tu fatiga en mi fatiga, que yo mi pena apoyaré en tu pena, y llora, como yo, por el influjo de la tarde traslúcida y serena. Nunca sabremos nada... ¿Quién puso en nuestro espíritu anhelante, vago rumor de mares en zozobra, emoción desatada, quimeras vanas, ilusión sin obra? Hermano mío, en la inquietud constante, nunca sabremos nada... ¿En qué grutas de islas misteriosas arrullaron los Números tu sueño? ¿Quién me da los carbones irreales de mi ardiente pasión, y la resina que efunde en mis poemas su fragancia? ¿Qué voz suave, que ansiedad divina tiene en nuestra ansiedad su resonancia? Todo inquirir fracasa en el vacío, cual fracasan los bólidos nocturnos en el fondo del mar; toda pregunta vuelve a nosotros trémula y fallida, como del choque en el cantil fragoso la flecha por el arco despedida. Hermano mío, en el impulso errante, nunca sabremos nada... Y sin embargo... ¿Qué mística influencia vierte en nuestros dolores un bálsamo radiante? ¿Quién prende a nuestros hombros manto real de púrpuras gloriosas, y quién a nuestras llagas viene y las unge y las convierte en rosas? Tú, que sobre las hierbas reposabas de cara al cielo, dices de repente: -«La estrella de la tarde está encendida». Ávidos buscan su fulgor mis ojos a través de la bruma, y ascendemos por el hilo de luz... Un grillo canta en los repuestos musgos del cercado, y un incendio de estrellas se levanta en tu pecho, tranquilo ante la tarde, y en mi pecho en la tarde sosegado...
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Mi invitada abre la puerta cuando casi desespero la contemplo en medio de mi cuarto como dueña más bien que como sierva. Ella el arco me presta y yo lanzo la flecha. Y si acierto en el blanco en el cielo se abre un orificio más pequeño que el ojo de una aguja la aguja más pequeña y caen palabras del cielo que en mis manos se congregan. ¿En que reino se hallan sus raíces? empapadas del rocío que alimenta a las flores de la tierra ¿qué mandato obedecen? ¿y que afán las inquieta qué espantosa simpatía o qué rechazo? ¿Acaso el de horadar las superficies y humillar a las pobres apariencias? ¿de un palacio hacer un conventillo de un patán un caballero? ¿insinuar un portento en cada esquina? ¿embriagarme en una gota de realidad?
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Nov 23, 2011
Nov 23, 2011 at 11:09 AM UTC
Portada (0)
Erano i capei d'oro a l'aura sparsi che'n mille dolci nodi gli avolgea, e'l vago lume oltra misura ardea di quei begli occhi, ch'or ne son si scarsi; e il viso di pietosi color'farsi, non so se vero o falso, mi parea: i'che l'esca amorosa al petto avea, qual meraviglia se di subito arsi? Non era l'andar suo cosa mortale, ma d'angelica forma, e le parole sonavan altro, che pur voce umana. Uno spirito celeste, un viso sole fu quel ch'i'vidi; e se non fosse or tale, piaga per allentar d'arco non sana.
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Erano i capei d'oro a l'aura sparsi
Imagino um caminho fechado, ***** e sujo, Dentro do escuro, saem sombras despidas, Suas almas são vertidas, na solidão e eu fujo, Deixo para trás cores pretas, ficam perdidas! Apela-me ao coração, tantas vezes, a voz perfeita, Diz-me segredos da cor magnifica, a cor do arco iris, E agora que ficaria eu fazendo, fugindo da tal ceita, Que entrou na minha vida e saiu, como liquido que fiz! Transformou-se toda a minha vida, e a sujidade saiu, Como do túnel que antes descrevi e de lá almas libertei, Alegra-me plenamente o valor que meu coração adquiriu, Se entregou a ti alma gémea que amo e sinto, eu encontrei! De que serviu todo o antibiótico que tomei, senão para cura, Foi remédios de sentimentos sombrios, me transformaram, Meu ser é hoje de um homem, completamente de alma pura, Necessito apenas de oportunidade segura, que me partilharam! A tua entrega neste momento difícil, merece um festejo celestial, Não terá de ser festejado amanha, porque é hoje a tal festa ******* Meu coração encheu-se de sonhos, minhas armas carregaram igual, Completamente firme, penetro no mundo que deste, é o divinal! Autor: António Benigno Código de autor: 2013.07.31.02.12
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Aug 31, 2013
Aug 31, 2013 at 5:06 AM UTC
Como seria, agora o é!
así como la lluvia toca la tierra en un dia soleado. así llegaste a mi vida: inesperadamente. así como el arco iris abraza el cielo con sus colores. así llegaste a mi vida, para pintar mis dias. así como llegaste aquel 25 de Agosto a robarle un pedacito de corazón a tus padres. así has llegado a mi vida, a robarte mi alma entera.
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Aug 21, 2017
Aug 21, 2017 at 1:38 PM UTC
así como: parte i
Vindouras lágrimas de outras dimensões, de aleatórias caixas, de onde emanam as palavras que sustentam o tempo passado pensando e perdido em certa densa desordem por mim criada e alimentada; confusão estendida e desfocada que me faz, ainda hoje, perder o senso, obscurece a visão e me torna apropriadamente observador do incompreensível momentâneo. A tentar não expor o que não compreendo, não vejo calmaria ostentável, plano exponencial de trajetória constante, não vejo a solução vendida em caras garrafas italianas previamente datadas. Faço uso da máquina para aliviar sua tensão perante tolas invenções por mim proferidas; também consulto meus cálculos lógicos de verdadeira atração; me vejo então este pacifico vivente, com todas as respostas para não fazer perguntas. O silêncio está duradouro e enlouquecedor.
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May 3, 2014
May 3, 2014 at 2:26 PM UTC
Têmporas de arco-íris
Si de tus dones y, de tus destrucciones, Océano, a mis manos pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, tu extensión vigilada por el aire y la noche, y la energía de tu idioma blanco que destroza y derriba sus columnas en su propia pureza demolida.       No es la última ola con su salado peso       la que tritura costas y produce       la paz de arena que rodea el mundo:       es el central volumen de la fuerza,       la potencia extendida de las aguas,       la inmóvil soledad llena de vidas.       Tiempo, tal vez, o copa acumulada       de todo movimiento, unidad pura       que no selló la muerte, verde víscera       de la totalidad abrasadora.       Del brazo sumergido que levanta una gota       no queda sino un beso de la sal. De los cuerpos       del hombre en tus orillas una húmeda fragancia       de flor mojada permanece. Tu energía       parece resbalar sin ser gastada,       parece regresar a su reposo.       La ola que desprendes,       arco de identidad, pluma estrellada,       cuando se despeñó fue sólo espuma,       y regresó a nacer sin consumirse.       Toda tu fuerza vuelve a ser origen.       Sólo entregas despojos triturados,       cascaras que apartó tu cargamento,       lo que expulsó la acción de tu abundancia,       todo lo que dejó de ser racimo.       Tu estatua está extendida más allá de las olas. Viviente y ordenada como el pecho y el manto de un solo ser y sus respiraciones, en la materia de la luz izadas, llanuras levantadas por las olas, forman la piel desnuda del planeta. Llenas tu propio ser con tu substancia. Colmas la curvatura del silencio. Con tu sal y tu miel tiembla la copa, la cavidad universal del agua, y nada falta en ti como en el cráter desollado, en el vaso cerril: cumbres vacías, cicatrices, señales que vigilan el aire mutilado.       Tus pétalos palpitan contra el mundo,       tiemblan tus cereales submarinos,       las suaves ovas cuelgan su amenaza,       navegan y pululan las escuelas,       y sólo sube al hilo de las redes       el relámpago muerto de la escama,       un milímetro herido en la distancia       de rus totalidades cristalinas.
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I
Si de tus dones y, de tus destrucciones, Océano, a mis manos pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, tu extensión vigilada por el aire y la noche, y la energía de tu idioma blanco que destroza y derriba sus columnas en su propia pureza demolida.       No es la última ola con su salado peso       la que tritura costas y produce       la paz de arena que rodea el mundo:       es el central volumen de la fuerza,       la potencia extendida de las aguas,       la inmóvil soledad llena de vidas.       Tiempo, tal vez, o copa acumulada       de todo movimiento, unidad pura       que no selló la muerte, verde víscera       de la totalidad abrasadora.       Del brazo sumergido que levanta una gota       no queda sino un beso de la sal. De los cuerpos       del hombre en tus orillas una húmeda fragancia       de flor mojada permanece. Tu energía       parece resbalar sin ser gastada,       parece regresar a su reposo.       La ola que desprendes,       arco de identidad, pluma estrellada,       cuando se despeñó fue sólo espuma,       y regresó a nacer sin consumirse.       Toda tu fuerza vuelve a ser origen.       Sólo entregas despojos triturados,       cascaras que apartó tu cargamento,       lo que expulsó la acción de tu abundancia,       todo lo que dejó de ser racimo.       Tu estatua está extendida más allá de las olas. Viviente y ordenada como el pecho y el manto de un solo ser y sus respiraciones, en la materia de la luz izadas, llanuras levantadas por las olas, forman la piel desnuda del planeta. Llenas tu propio ser con tu substancia. Colmas la curvatura del silencio. Con tu sal y tu miel tiembla la copa, la cavidad universal del agua, y nada falta en ti como en el cráter desollado, en el vaso cerril: cumbres vacías, cicatrices, señales que vigilan el aire mutilado.       Tus pétalos palpitan contra el mundo,       tiemblan tus cereales submarinos,       las suaves ovas cuelgan su amenaza,       navegan y pululan las escuelas,       y sólo sube al hilo de las redes       el relámpago muerto de la escama,       un milímetro herido en la distancia       de rus totalidades cristalinas.
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Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. Todavía no habré descendido la primera nube. 1 Mas, la delicia está en curvar el arco y en suponer la flecha donde la clava el ojo. 2                     Yo, señor, soy acontista. ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alcotanes, halcones acudid a la voz del acontista! y enderecemos nuestras garras a la conquista de las nubes, volubles como los corazones... 3 y -cual los corazones- inmutables.                     Yo, señor, soy acontista. También he sido juglar en los mesones. Revendedor de bulas. Tañedor de laúd. Y tragador de fuego y engullidor de sables. Y bufón en las ferias. Damas de los castillos a catar diéronme frutos de acendrada virtud: ¡noches de bendición! Otras noches fueron bien miserables.                     Yo, señor, soy acontista. También me he entretenido en cosas serias: conocí al asno de Buridán 4 y al propio Buridán, que estuvo en la Tour de Nesle 5 (alguna vez fui con él, pero me devolví de la poterna) y vi ahorcar en Montfaucon 6 a Messire Enguerrand de Marigny. Poco en letras leí... 7 mas sí he bebido buenos vinos, paladeado vianda tierna, y comido del mejor pan.                     Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. ¿Todavía no habré descendido la primera nube? 8 También soy jugador de dados y tengo mis ribetes de asesino. Presumo haber -en lontana ocasión- hurtádome los vasos sagrados 9 de ya no sé qué iglesia, abadía o convento. (Creo que han sido mías varias esposas de Jesús, cuyos votos de castidad y su amor al esposo divino fueron plumas al viento y golondrinas migratorias que soltaron su vuelo desde la Cruz...) ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alfaneques, halcones: acudid a la voz del acontista! Y enderecemos nuestras garras y nuestros picos a la conquista de las nubes volubles como los corazones... 10 y -cual los corazones- siempre iguales.                     Yo, señor, soy acontista. También resulto un poco lento y un mucho largo en las mis relaciones... Juzgo que hay caso de fantasía en mi rapsodia: pero ni yo soy Tácito, ni aquestos son Anales... ¡Tampoco he de cantar la palinodia ni de irrumpir en monótonos trenos!                     Yo, señor, soy acontista. Nada más. Nada menos. Y tengo sueño y tengo sed, señor. ¡Salud! ¡Y abur! señor, ¡abur! Y hasta otra vista.
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Relato de guillaume de lorges
Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. Todavía no habré descendido la primera nube. 1 Mas, la delicia está en curvar el arco y en suponer la flecha donde la clava el ojo. 2                     Yo, señor, soy acontista. ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alcotanes, halcones acudid a la voz del acontista! y enderecemos nuestras garras a la conquista de las nubes, volubles como los corazones... 3 y -cual los corazones- inmutables.                     Yo, señor, soy acontista. También he sido juglar en los mesones. Revendedor de bulas. Tañedor de laúd. Y tragador de fuego y engullidor de sables. Y bufón en las ferias. Damas de los castillos a catar diéronme frutos de acendrada virtud: ¡noches de bendición! Otras noches fueron bien miserables.                     Yo, señor, soy acontista. También me he entretenido en cosas serias: conocí al asno de Buridán 4 y al propio Buridán, que estuvo en la Tour de Nesle 5 (alguna vez fui con él, pero me devolví de la poterna) y vi ahorcar en Montfaucon 6 a Messire Enguerrand de Marigny. Poco en letras leí... 7 mas sí he bebido buenos vinos, paladeado vianda tierna, y comido del mejor pan.                     Yo, señor, soy acontista. Mi profesión es hacer disparos al aire. ¿Todavía no habré descendido la primera nube? 8 También soy jugador de dados y tengo mis ribetes de asesino. Presumo haber -en lontana ocasión- hurtádome los vasos sagrados 9 de ya no sé qué iglesia, abadía o convento. (Creo que han sido mías varias esposas de Jesús, cuyos votos de castidad y su amor al esposo divino fueron plumas al viento y golondrinas migratorias que soltaron su vuelo desde la Cruz...) ¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alfaneques, halcones: acudid a la voz del acontista! Y enderecemos nuestras garras y nuestros picos a la conquista de las nubes volubles como los corazones... 10 y -cual los corazones- siempre iguales.                     Yo, señor, soy acontista. También resulto un poco lento y un mucho largo en las mis relaciones... Juzgo que hay caso de fantasía en mi rapsodia: pero ni yo soy Tácito, ni aquestos son Anales... ¡Tampoco he de cantar la palinodia ni de irrumpir en monótonos trenos!                     Yo, señor, soy acontista. Nada más. Nada menos. Y tengo sueño y tengo sed, señor. ¡Salud! ¡Y abur! señor, ¡abur! Y hasta otra vista.
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Caminhos sentidos de vivência, Olhar meigo de criança, Sentir só o presente, o sol que aquece, Dia novo que sempre se esquece. Rosto da vida, do amor, do momento. Planície que se estende no horizonte, Penedo se ergue no cimo do monte, Legado do ser, do pensamento. Sentir o calor com os lábios semi-abertos, Procura de carinhos e afectos, Ternura tua com eterna leveza, Arco-íris cobre-me com tua pureza. 27 De Novembro de 2008 Grande abraço. Victor Marques
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Dec 10, 2009
Dec 10, 2009 at 10:20 PM UTC
Caminhos sentidos...
A chuva Chove intensamente esta noite na penedia, Escuto e interiorizo melodia… A noite está muito sonolenta e escura, Eu vagueio em vales de ternura. Chuva miudinha que nem molhais, Regas vinhas, oliveiras de meus pais. Pões escorregadios durienses rochedos, Chuva de amor e seus segredos. Chuva de um Verão com toque de Outono, Cão vadio sem senhor e seu trono. Chuva torrencial de águas paradas, Chuva de contos e fadas… Chuva que esbate em frente na pobre janela, Cores de um arco-íris feito Cinderela. Ritmo parecido com o toque do sino, Chuva que cai ao desatino…. Victor Marques
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Oct 1, 2013
Oct 1, 2013 at 12:08 PM UTC
Chuva
sombra dissolve n'alma a loucura introjeta inteja, disseca o agridoce halogênico desce pelo caminho errado (empurra) deflora a garganta que guarda a fossa angústia de ser de ver e sentir e pensar... alucina. abandona. não mais quer. estanca a sanidade que nunca tive nem nunca terei nem teria se, e se ta cra ya arco so iris pi na cu so lo? não qual é a diferença?
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Sep 24, 2014
Sep 24, 2014 at 7:26 AM UTC
pó vaginal