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"vagos" poems
you were laid up in guadalupita with camelia la tajena from la junta and her tonto from la plata- hiho-yo shootin' tequila with pancho villa jefe of the bandidos mc locos - tweakin and twerkin chicas and cholos and vatos ridin' with the vagos - they were singing - "*con cuerno de chivo y bazooka en la nuca volando cabezas a quien se atraviesa somos sanguinarios, locos bien ondeados - nos gusta matar*" you were kickin - breathing quickened - bravo television tunnel visioned to the tonto/pancho episode en camera - exposed pronto - camelia shot her tonto dead - a perfect rose upon his head - i like killin - she said hiho-yo, tonto we sang narcocorridos all night long - on the blue mesa. r ~ 10/25/14  *song excerpt from: "Sanguinarios del M1” (Bloodthirsty Men of the M1)” (2010) "Translation: "With “goat’s horn” (AK-47) and bazooka at our necks/Sending heads flying if anyone tries anything/We’re bloodthirsty, crazies deep in the scene/We enjoy killing..."*
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Oct 25, 2014
Oct 25, 2014 at 7:28 PM UTC
narcocorrido on the blue mesa
Se paraba la rueda de la noche...                             Vagos ánjeles malvas apagaban las verdes estrellas. Una cinta tranquila de suaves violetas abrazaba amorosa a la pálida tierra. Suspiraban las flores al salir de su ensueño, embriagando el rocío de esencias. Y en la fresca orilla de helechos rosados, como dos almas perlas, descansaban dormidas nuestras dos inocencias -¡oh que abrazo tan blanco y tan puro!- de retorno a las tierras eternas.
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Alba
La larga postración lo ha acostumbrado a anticipar la muerte. Le daría miedo salir al clamoroso día y andar entre los hombres. Derribado, Enrique Heine piensa en aquel río, el tiempo, que lo aleja lentamente de esa larga penumbra y del doliente destino de ser hombre y ser judío. Piensa en las delicadas melodías cuyo instrumento fue, pero bien sabe que el trino no es del árbol ni del ave sino del tiempo y de sus vagos días. No han de salvarte, no, tus ruiseñores, tus noches de oro y tus cantadas flores.
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París, 1856
16doesknowpoetpoemsecretporhewolosqueohhosersjustobamalasdoctorsuessmartererpatternain'trightbigpayouyaylodoctah'smrdrprofessordinerosyllablesreasonsobamacarerazoneshugeda10thimpeachacusedoctahsmakethinksilabasenpeoplehousesupposedmoneythere'sawayusted murly hombres febifbibuufbjnujbfeujny87hndbashbay probablemente explicar pone cheerio 1616 stoopid dólares medicos vagos hacerles espanol oet oculto paga pagar yippee we're orr crecido goin' doesn't how's wouldn't here's others' razon numero africano realli muchos algunos cuales nacido stoppin' algunas demas nukes esos fueron traducción continuación ithway otway ossbay gorjsyfhrn3837dh99rddyduyd8778hdg87hhhdyqydeay njbfhsebtcu37uqiretruebey837ugt0dvg736yay uniformway egtay ifefugsuhcbjgvcbyehfb638eu3ay ywhay uchmay ucksay onsirbay andjbandhjabdhbauyay orfay hzbiuhrfibfiuht0uycgwtofi8yheweorfywoeryhwporay certificado mayoría deuda billones votantes trabajan onaldray unray ockknay 123q3873w938fhdhsjhruwhfdewryay oofway iway jnfdjnbsfhbhvbcgbhv6treyegcb isway doctah superererest emay avehay owrdsway ki-yay chargin' miastake mestakes arre capitally won't irlsgay emthay ontday ymay ofway itway ndfnbhdbucbf37gyjytbewguyu3dgjw7gje6rbyfuay aintway oybay eaganray egativenay idnightmay yinday avesway ivinglay sanderson bud translation instead falls rhyming la mention line suicide going yes working born raised se broke flying crew dr understand hid factory visit takes loaded commit men bucks explain probably poems life gave break case gets cause like tell light hello aqui look say written order care famous hey head arm evil happen thing ya need wait para dre embargo muchas voters esta bobby spelling va complaints haiku ta debt solo trillion estar bien honorably voy derek entiendo toma speling darle certificate stow importa lugar courageously enorme spanish rhyme bums betrayed trains sharing poetry plane sin silently number rhymes yeah punished les el una heritage sus mexico african contains spells han risk equal ay government reason
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Jun 24, 2014
Jun 24, 2014 at 1:17 PM UTC
words
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La amistad silenciosa de la luna (cito mal a Virgilio) te acompaña desde aquella perdida hoy en el tiempo noche o atardecer en que tus vagos ojos la descifraron para siempre en un jardín o un patio que son polvo. ¿Para siempre? Yo sé que alguien, un día, podrá decirte verdaderamente: No volverás a ver la clara luna, Has agotado ya la inalterable suma de veces que te da el destino. Inútil abrir todas las ventanas del mundo. Es tarde. No darás con ella. Vivimos descubriendo y olvidando esa dulce costumbre de la noche. Hay que mirarla bien. Puede ser la última.
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La cifra
Penso eu, que a plenitude de uma vida, Não é ir ao mercado e comprar felicidade, É sim, sem muito contar, adquirir uma dívida, Não cobrável, muito menos reembolsável! Os meus planos eram meramente vagos, Seguia um caminho longo, sem ambição, Pouco mais do que sobreviver meu coração, Não havia muito sentido para estes lados! Contudo, e porque eu agora acredito no destino, Estes anos todos me preparei como homem, Para que agora, sem contar, visse o céu divino, Que Deus me quis dar! Deixei de ser lobisomem! Decidi mesmo despir todas as vestimentas faciais, Sem dúvidas e calmamente feliz, me dou todo a ti, Porque nessa mulher fantástica, cheia de sonhos, eu vi, O amor de verdade, nosso, de segredos confidenciais! Decidi logo ao fim de poucas horas da minha presença, Frente aos teus olhos directos e sorriso espontâneo, Entregar a ti, em tuas mãos, o meu sonho, contemporâneo, Nunca senti necessidade de te pedir a ti qualquer licença! E a chave do meu mundo, dos meus sonhos, te dou agora na mão, Sinto o teu corpo vibrar e felicitar-se, na confiança desta aliança, Melhor que um anel, um qualquer contrato ou confissão, É hoje sentir que sou feliz e não tenho qualquer fiança! O preço dos meus sonhos, da minha felicidade, Eu te devo a ti mulher, de estimada liberdade, És ágil, subtil e eu sortudo com imensa vaidade, Te prometo agora amar, pela nossa eternidade. Autor: António Benigno Para ti, Liliana. És o melhor na minha vida…
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Aug 31, 2013
Aug 31, 2013 at 9:58 AM UTC
A minha pública carta de amor
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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Cuerpo en pena
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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Ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Por mucho que intentara ocultarme, enterrarlos, por mucho que quisiera creer que está el pasado para siempre dormido, ellos, desde sus altos tronos, ellos, siluetas contra un cielo apagado, ellos, amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados por su pesada carga vendrían a mi lado. Ellos, son muy temblorosos, muy lentos y muy pálidos. Pedro, grave, tranquilo, enorme, sosegado como el mar en otoño. Murió un día de marzo allá lejos…                     Fernando: parecía una tapia bajo el sol del ocaso. Enterrado en la niebla quedó un día.                       Milagros: yo no la conocí. Tenía veinte años. Dicen que eran sus ojos transparentes y vagos; que era alegre y muy linda… Rodrigo, coronado de espumas, semidiós marino. Murió ahogado frente a la playa un día de tormenta.                     ¡Qué claros los veo! Ellos son, vienen cada noche a mi lado, vestidos de jirones oscuros del pasado. Ellos quiebran el vidrio de mis sueños, extraños y ausentes, como si nunca hubieran soñado conmigo, bajo el mismo cielo triste.                     Descalzos andan. Yo no los siento descender de sus marcos. Yo no sé que palabras traen, que no he descifrado. Nombres, fechas, lugares… ¡Señor, me está vedado tu secreto! No puedo darles mi sangre. Hablo con ellos y no entienden mis palabras. Los llamo a voces y no me oyen. Ellos, lentos y vagos, ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Ellos amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados, llenos de pesadumbre, misteriosos y vagos.
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Ellos
Ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Por mucho que intentara ocultarme, enterrarlos, por mucho que quisiera creer que está el pasado para siempre dormido, ellos, desde sus altos tronos, ellos, siluetas contra un cielo apagado, ellos, amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados por su pesada carga vendrían a mi lado. Ellos, son muy temblorosos, muy lentos y muy pálidos. Pedro, grave, tranquilo, enorme, sosegado como el mar en otoño. Murió un día de marzo allá lejos…                     Fernando: parecía una tapia bajo el sol del ocaso. Enterrado en la niebla quedó un día.                       Milagros: yo no la conocí. Tenía veinte años. Dicen que eran sus ojos transparentes y vagos; que era alegre y muy linda… Rodrigo, coronado de espumas, semidiós marino. Murió ahogado frente a la playa un día de tormenta.                     ¡Qué claros los veo! Ellos son, vienen cada noche a mi lado, vestidos de jirones oscuros del pasado. Ellos quiebran el vidrio de mis sueños, extraños y ausentes, como si nunca hubieran soñado conmigo, bajo el mismo cielo triste.                     Descalzos andan. Yo no los siento descender de sus marcos. Yo no sé que palabras traen, que no he descifrado. Nombres, fechas, lugares… ¡Señor, me está vedado tu secreto! No puedo darles mi sangre. Hablo con ellos y no entienden mis palabras. Los llamo a voces y no me oyen. Ellos, lentos y vagos, ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Ellos amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados, llenos de pesadumbre, misteriosos y vagos.
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En el balcón, un instante nos quedamos los dos solos. Desde la dulce mañana de aquel día, éramos novios. -El paisaje soñoliento dormía sus vagos tonos, bajo el cielo gris y rosa del crepúsculo de otoño.- Le dije que iba a besarla; bajó, serena, los ojos y me ofreció sus mejillas, como quien pierde un tesoro. -Caían las hojas muertas, en el jardín silencioso, y en el aire erraba aún un perfume de heliotropos.- No se atrevía a mirarme; le dije que éramos novios, ...y las lágrimas rodaron de sus ojos melancólicos.
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Adolescencia
Viene Viene los dias no se van volando se arrastran Y yo lo anticipo los degrado, los lamento porque vienen? Tan lentos y sigilosos? Como serpiente Te muerden te envenenan tus pobres venas marchitadas por dias sin sanidad sin piedad vagos y explosivos Dias cautalosos dias hambrientos, me piden tiempo? sere yo para darlo? No se no sabes talvez no hay porque? dias cautalosos dias hambrientos Me piden tanto.
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Jan 20, 2015
Jan 20, 2015 at 11:42 PM UTC
Dias
Sobre las aguas, sobre el desierto de las horas pobladas sólo por el sol sin nombre y la noche sin rostro, van los maderos tristes, van los hierros, la sal y los carbones, la flor del fuego, los aceites. Con los maderos sollozantes, con los despojos turbios y las verdes espumas, van los hombres. Los hombres con su tos, sus venenos lentísimos y su sangre en destierro de ese lugar de pinos, agua y rocas desde su nacimiento señalado como sepulcro suyo por la muerte. Van los hombres partidos por la guerra, empujados de sus tierras a otras, hombres que sólo llevan ya a la muerte su diminuta muerte, vagos semblantes sementeras, deslavadas colinas y descuajados árboles. La guerra los avienta, campesinos de voces de naranja, pechos de piedra, arroyos, torrenteras, viejos hermosos como el silencio de altas torres, torres aún en pie, indefensa ternura hundida en las bodegas. Al terrón cejijunto lo ablandaron sus manos, sus anchos pies danzantes alzaron los sonidos nupciales del viñedo, la tierra estremecida bajo sus pies cantaba como tambor o vientre delirante, tal la pradera bajo los toros ciegos y violentos, de huracanado luto rodeados. A la borda acodados, por los pasillos, la cubierta, sacos de huesos o racimos negros. No dicen nada, callan, oyen a sus mujeres (brujas de afiladas miradas alfileres, llenas de secretos ya secos como añosos armarios, historias que se sacan del pecho entre suspiros) contar con voz rugosa las minucias terribles de la guerra. Los hombres son la espuma de la tierra, la flor del llanto, el fruto de la sangre; hijos de la ternura son de llanto, son de piedra y estrella, son de sol, son planetas que cantan mientras viven. ¿No hay agua, llanto, oh ramo de soles apagados? Los hombres son la espuma de la tierra. Hijos de la ternura son de llanto y renacen del llanto, diluviales, y se esparcen por siglos como campos. Bebe del agua de la muerte, bebe del agua sin memoria, deja tu nombre, olvídate de ti, bebe del agua, el agua de los muertos ya sin nombre, el agua de los pobres. En esas aguas sin facciones también está tu rostro. Allí te reconoces y recobras, allí pierdes tu nombre, allí ganas tu nombre y el poder de nombrarlos con su nombre más cierto.
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Los viejos
Sobre las aguas, sobre el desierto de las horas pobladas sólo por el sol sin nombre y la noche sin rostro, van los maderos tristes, van los hierros, la sal y los carbones, la flor del fuego, los aceites. Con los maderos sollozantes, con los despojos turbios y las verdes espumas, van los hombres. Los hombres con su tos, sus venenos lentísimos y su sangre en destierro de ese lugar de pinos, agua y rocas desde su nacimiento señalado como sepulcro suyo por la muerte. Van los hombres partidos por la guerra, empujados de sus tierras a otras, hombres que sólo llevan ya a la muerte su diminuta muerte, vagos semblantes sementeras, deslavadas colinas y descuajados árboles. La guerra los avienta, campesinos de voces de naranja, pechos de piedra, arroyos, torrenteras, viejos hermosos como el silencio de altas torres, torres aún en pie, indefensa ternura hundida en las bodegas. Al terrón cejijunto lo ablandaron sus manos, sus anchos pies danzantes alzaron los sonidos nupciales del viñedo, la tierra estremecida bajo sus pies cantaba como tambor o vientre delirante, tal la pradera bajo los toros ciegos y violentos, de huracanado luto rodeados. A la borda acodados, por los pasillos, la cubierta, sacos de huesos o racimos negros. No dicen nada, callan, oyen a sus mujeres (brujas de afiladas miradas alfileres, llenas de secretos ya secos como añosos armarios, historias que se sacan del pecho entre suspiros) contar con voz rugosa las minucias terribles de la guerra. Los hombres son la espuma de la tierra, la flor del llanto, el fruto de la sangre; hijos de la ternura son de llanto, son de piedra y estrella, son de sol, son planetas que cantan mientras viven. ¿No hay agua, llanto, oh ramo de soles apagados? Los hombres son la espuma de la tierra. Hijos de la ternura son de llanto y renacen del llanto, diluviales, y se esparcen por siglos como campos. Bebe del agua de la muerte, bebe del agua sin memoria, deja tu nombre, olvídate de ti, bebe del agua, el agua de los muertos ya sin nombre, el agua de los pobres. En esas aguas sin facciones también está tu rostro. Allí te reconoces y recobras, allí pierdes tu nombre, allí ganas tu nombre y el poder de nombrarlos con su nombre más cierto.
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Somos dos almas distantes, danzando entre los vientos, buscándonos mutuamente en los más vagos recuerdos.
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Apr 24, 2015
Apr 24, 2015 at 4:32 PM UTC
Almas
Their sorrows. Pale were the sweet lips I saw, Pale were the lips I kiss'd, and fair the form I floated with, about that melancholy storm.
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Jun 10, 2014
Jun 10, 2014 at 5:35 PM UTC
Solo queda unos vagos ojos profundos y nada.
Ahora me pregunto si es que toda la vida hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo, la mano ante los ojos -qué latido de la sangre en los párpados- y el vello inmenso se confunde, silencioso, a la mirada. Pesan las pestañas. No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son, rostros vagos nadando como en un agua pálida, éstos aquí sentados, con ojos vivientes? La tarde nos empuja a ciertos bares o entre cansados hombres en pijama. Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio arriba, más arriba, mucho más que las luces que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados. Queda también silencio entre nosotros, silencio               y este beso igual que un largo túnel.
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Idilio en el café
Silence Lightness Breaking Free Twisted heavy heart Reach into my soul and tear it out The shaman Tension release Details in your watchful eyes new process of being Listening Genuine concern All yummy It seduces me with faith Moonrocks Vagos No problems Beck Radiohead Jamorequi at your request Most comfortable bed More than just the week's tension Themes not rhymes Truth not games Breaking through to 25 Growth accelerator Your learned eyes Whats behind them Magician Wizard man Trying to figure it out ruins the high I can see you fighting Your putting your guards up Tears at my slow pace Not being able to catch up Grasping for any thread of intimacy I can find neath the cloak of ****** favors Not so naiive now I was performing An oriface of experience Needing to be Filled Filled Filled Until naturally i exploded Guards down but fighting back Taken a night to look at my self
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Feb 5, 2017
Feb 5, 2017 at 12:21 PM UTC
Unedited
Esta manera de esparcir su aroma de azahar silencioso en mi tiniebla; esta manera de envolver en luto su marfil y su nácar; esta única manera con que porta la golilla de encaje; esta manera de tornar su mutismo en venero de palabras y su boca en ahorro...                                               Esta manera que es reservada y que es acogedora, con que viene a encontrar mis panegíricos; esta manera de decir mi nombre con mofa y mimo, en homenaje y burla, como que sabe que mi interno drama es, a la vez, sentimental y cómico; esta manera con que en la honda noche, de sobremesa en vagos parlamentos, se abate su sonrisa desmayada sobre el mantel; esta feliz manera con que niega su brazo y con que otorga la emoción, cuando vamos de paseo por la alameda colonial y adusta... Por este suspitante y sobrio estilo de amor, te reverencio, estrella fiel que gustas de enlutarte; generoso y escondido azahar; caritativa madurez que presides mis treinta años con la abnegada castidad de un búcaro cuyas rosas adultas embalsaman la cebecera de un convaleciente; enfermera medrosa; cohibida escanciadora; amiga que te turbas con turbación de niña al repasar nuestra común lectura; asustadizo comensal de mi fiesta; aliada tímida; torcaz humilde que zureas al alba, en un tono menor, para ti sola. ¡Bien hayas, creatura pequeñita y suprema; adueñada de la cumbre del corazón; artista a un mismo tiempo mínima y prócer; que en las manos llevas mi vida como objeto de tu arte! Estrella y azahar: que te marchites mecida en una paz celibataria y que agonices como un lucero que se extinguiese en el verdor de un prado o como flor que se transfigurase en el ocaso azul, como en un lecho.
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Por este sobrio estilo
Esta manera de esparcir su aroma de azahar silencioso en mi tiniebla; esta manera de envolver en luto su marfil y su nácar; esta única manera con que porta la golilla de encaje; esta manera de tornar su mutismo en venero de palabras y su boca en ahorro...                                               Esta manera que es reservada y que es acogedora, con que viene a encontrar mis panegíricos; esta manera de decir mi nombre con mofa y mimo, en homenaje y burla, como que sabe que mi interno drama es, a la vez, sentimental y cómico; esta manera con que en la honda noche, de sobremesa en vagos parlamentos, se abate su sonrisa desmayada sobre el mantel; esta feliz manera con que niega su brazo y con que otorga la emoción, cuando vamos de paseo por la alameda colonial y adusta... Por este suspitante y sobrio estilo de amor, te reverencio, estrella fiel que gustas de enlutarte; generoso y escondido azahar; caritativa madurez que presides mis treinta años con la abnegada castidad de un búcaro cuyas rosas adultas embalsaman la cebecera de un convaleciente; enfermera medrosa; cohibida escanciadora; amiga que te turbas con turbación de niña al repasar nuestra común lectura; asustadizo comensal de mi fiesta; aliada tímida; torcaz humilde que zureas al alba, en un tono menor, para ti sola. ¡Bien hayas, creatura pequeñita y suprema; adueñada de la cumbre del corazón; artista a un mismo tiempo mínima y prócer; que en las manos llevas mi vida como objeto de tu arte! Estrella y azahar: que te marchites mecida en una paz celibataria y que agonices como un lucero que se extinguiese en el verdor de un prado o como flor que se transfigurase en el ocaso azul, como en un lecho.
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Celoso estoy, celoso. Para el campo te has ido, y solo estoy ahora, muy solo, y aburrido. Sé que parientes tuyos te están acompañando, ¡Y cuán desagradables siempre me han parecido! Mas me siento celoso, muy celoso, pensando Que te encuentras muy lejos, precisamente cuando La primavera, hermosa como nunca, ha venido. Todo este azul -conozco cómo son las mujeres- Te obligará -lo niegas-? a olvidar que me quieres, Y yo aquí, mientras tanto, pienso en ti cada instante, Y nervioso, sin calma, A todas horas siento como deshecha el alma, Que solloza de tedio, pero en su amor, constante; Y como por ti sólo mi corazón alienta, Ve tu adorada imagen siempre de mí delante... ¡Mientras que tú en el campo vivirás muy contenta! Y yo, siempre celoso... Aquí en París el tiempo muy suave está y hermoso y adorable. Y rabiando, viéndome solo, vivo: y estas líneas te escribo, A ti, que ves tus días sin afán ni congojas Allá donde hay rumores de fuentes y de hojas. Llevarás gran sombrero de paja, con glicinas, Que pondrá en tus mejillas, el sol trasparentando, Vivos ruedos cambiantes en horas matutinas; y mientras pasa el tiempo más me irás olvidando, y mientras más me olvidas... ¡yo más en ti pensando! Bella estarás, dichosa. ¡Cómo la primavera verás en torno hermosa! Yo de cólera lloro... Todo un mes ha llovido; Y de mí te alejaron cuando más necesaria me eras tú, cual consuelo de mi ánimo abatido En la vida que llevo... ¡vida tan solitaria! Jamás te había amado como en este momento; ¡y cómo me exaspera este aire suave y tibio, soplo de primavera, Que con vagos aromas va entrando a mi aposento! ¿Te dije que te amaba?.. ya amor por ti no siento, y como sufro mucho, sábelo bien, quisiera que esta amargura mía tu corazón sufriera. Comprendo que mal hago, que esto es mal pensamiento, pero, dime, ¿qué quieres en mi vida de llanto, si tanta falta me haces... y si te quiero tanto?... Quisiera que me echaras de menos, hasta el punto que este abril detestaras, y hasta quisiera, en medio de mis penas sombrías y mi horrible tristeza, Que en estos solitarios e interminables días Te estuvieras quejando de dolor de cabeza.
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Celos
Celoso estoy, celoso. Para el campo te has ido, y solo estoy ahora, muy solo, y aburrido. Sé que parientes tuyos te están acompañando, ¡Y cuán desagradables siempre me han parecido! Mas me siento celoso, muy celoso, pensando Que te encuentras muy lejos, precisamente cuando La primavera, hermosa como nunca, ha venido. Todo este azul -conozco cómo son las mujeres- Te obligará -lo niegas-? a olvidar que me quieres, Y yo aquí, mientras tanto, pienso en ti cada instante, Y nervioso, sin calma, A todas horas siento como deshecha el alma, Que solloza de tedio, pero en su amor, constante; Y como por ti sólo mi corazón alienta, Ve tu adorada imagen siempre de mí delante... ¡Mientras que tú en el campo vivirás muy contenta! Y yo, siempre celoso... Aquí en París el tiempo muy suave está y hermoso y adorable. Y rabiando, viéndome solo, vivo: y estas líneas te escribo, A ti, que ves tus días sin afán ni congojas Allá donde hay rumores de fuentes y de hojas. Llevarás gran sombrero de paja, con glicinas, Que pondrá en tus mejillas, el sol trasparentando, Vivos ruedos cambiantes en horas matutinas; y mientras pasa el tiempo más me irás olvidando, y mientras más me olvidas... ¡yo más en ti pensando! Bella estarás, dichosa. ¡Cómo la primavera verás en torno hermosa! Yo de cólera lloro... Todo un mes ha llovido; Y de mí te alejaron cuando más necesaria me eras tú, cual consuelo de mi ánimo abatido En la vida que llevo... ¡vida tan solitaria! Jamás te había amado como en este momento; ¡y cómo me exaspera este aire suave y tibio, soplo de primavera, Que con vagos aromas va entrando a mi aposento! ¿Te dije que te amaba?.. ya amor por ti no siento, y como sufro mucho, sábelo bien, quisiera que esta amargura mía tu corazón sufriera. Comprendo que mal hago, que esto es mal pensamiento, pero, dime, ¿qué quieres en mi vida de llanto, si tanta falta me haces... y si te quiero tanto?... Quisiera que me echaras de menos, hasta el punto que este abril detestaras, y hasta quisiera, en medio de mis penas sombrías y mi horrible tristeza, Que en estos solitarios e interminables días Te estuvieras quejando de dolor de cabeza.
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Prohibidos los silencios y los gritos unánimes las minifaldas y los sindicatos artigas y gardel la oreja en radio habana el pelo largo la condena corta josé pedro varela y la vía láctea la corrupción venial el pantalón vaquero los perros vagos y los vagabundos también los abogados defensores que sobrevivan a sus defendidos y los pocos fiscales con principio de angustia prohibida sin perdón la ineficacia todo ha de ser eficaz como un cepo prohibida la lealtad y sobretodo la tristeza esa que va de sol a sol y claro la inquietante primavera prohibidas las reuniones de más de una persona excepto las del lecho conyugal siempre y cuando hayan sido previa y debidamente autorizadas prohibidos el murmullo de las tripas el padrenuestro y la internacional el bajo costo de la vida y la muerte las palabritas y las palabrotas los estruendos molestos el jilguero los zurdos los anticonceptivos pero quién va a nacer.
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De lo prohibido
Padre y maestro mágico, liróforo celeste que al instrumento olímpico y a la siringa agreste             diste tu acento encantador; ¡Panida! Pan tú mismo, con coros condujiste hacia el propíleo sacro que amaba tu alma triste,             ¡al son del sistro y del tambor!Que tu sepulcro cubra de flores Primavera, que se humedezca el áspero hocico de la fiera             de amor si pasa por allí; que el fúnebre recinto visite Pan bicorne; que de sangrientas rosas el fresco abril te adorne             y de claveles de rubí.Que si posarse quiere sobre la tumba el cuervo, ahuyenten la negrura del pájaro protervo             el dulce canto de cristal que Filomela vierta sobre tus tristes huesos, o la armonía dulce de risas y de besos             de culto oculto y florestal.Que púberes canéforas te ofrenden el acanto, que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto,             sino rocío, vino, miel: que el pámpano allí brote, las flores de Citeres, ¡y que se escuchen vagos suspiros de mujeres             bajo un simbólico laurel!Que si un pastor su pífano bajo el frescor del haya, en amorosos días, como en Virgilio, ensaya,             tu nombre ponga en la canción; y que la virgen náyade, cuando ese nombre escuche con ansias y temores entre las linfas luche,             llena de miedo y de pasión.De noche, en la montaña, en la negra montaña de las Visiones, pase gigante sombra extraña,             sombra de un Sátiro espectral; que ella al centauro adusto con su grandeza asuste; de una extrahumana flauta la melodía ajuste             a la armonía sideral.Y huya el tropel equino por la montaña vasta; tu rostro de ultratumba bañe la Luna casta             de compasiva y blanca luz; y el Sátiro contemple sobre un lejano monte una cruz que se eleve cubriendo el horizonte             ¡y un resplandor sobre la cruz!
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Verlaine
Padre y maestro mágico, liróforo celeste que al instrumento olímpico y a la siringa agreste             diste tu acento encantador; ¡Panida! Pan tú mismo, con coros condujiste hacia el propíleo sacro que amaba tu alma triste,             ¡al son del sistro y del tambor!Que tu sepulcro cubra de flores Primavera, que se humedezca el áspero hocico de la fiera             de amor si pasa por allí; que el fúnebre recinto visite Pan bicorne; que de sangrientas rosas el fresco abril te adorne             y de claveles de rubí.Que si posarse quiere sobre la tumba el cuervo, ahuyenten la negrura del pájaro protervo             el dulce canto de cristal que Filomela vierta sobre tus tristes huesos, o la armonía dulce de risas y de besos             de culto oculto y florestal.Que púberes canéforas te ofrenden el acanto, que sobre tu sepulcro no se derrame el llanto,             sino rocío, vino, miel: que el pámpano allí brote, las flores de Citeres, ¡y que se escuchen vagos suspiros de mujeres             bajo un simbólico laurel!Que si un pastor su pífano bajo el frescor del haya, en amorosos días, como en Virgilio, ensaya,             tu nombre ponga en la canción; y que la virgen náyade, cuando ese nombre escuche con ansias y temores entre las linfas luche,             llena de miedo y de pasión.De noche, en la montaña, en la negra montaña de las Visiones, pase gigante sombra extraña,             sombra de un Sátiro espectral; que ella al centauro adusto con su grandeza asuste; de una extrahumana flauta la melodía ajuste             a la armonía sideral.Y huya el tropel equino por la montaña vasta; tu rostro de ultratumba bañe la Luna casta             de compasiva y blanca luz; y el Sátiro contemple sobre un lejano monte una cruz que se eleve cubriendo el horizonte             ¡y un resplandor sobre la cruz!
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Altas encinas de ondulante copa; Troncos que os inclináis sobre las aguas De los torrentes; pinos misteriosos Que sois, al viento, cual silvestres arpas, ¿En vuestro ensueño secular y altivo, No soñáis con las épocas lejanas, Cuando el eco fugaz de los desiertos Del Canadá, tan sólo en la comarca Conocía  las voces de las tribus, Que en su existencia nómade mezclaban Sus cánticos guerreros en la selva Al rumor de las grandes cataratas? Bajo el cielo, de estrellas tachonado, Cuando del polo tempestuosas ráfagas Sacuden vuestros gajos, que parecen, Bajo la luz lunar, vagos fantasmas, (Soñáis tal vez con los lejanos días, Con los días gloriosos de la patria, Cuando en vuestras guaridas, nuestros padres La barbarie de siglos dominaban; Cuando llevando el ideal por guía y de ensueños heroicos llena el alma, Se abrían paso entre la selva, al grito De «Dios lo quiere»; el campo desbrozaban Para la vida, y en el yermo inculto Convertían los troncos en pilastras De futuras metrópolis, y luego, Pensando en las proezas del mañana, Al amparo del bosque congregados En las noches de invierno, como hosannas Hacían resonar en sus clarines, Nuncios de redención y de esperanza, El himno del futuro en el desierto, Sobre la virgen tierra americana? Sí, soñáis, de pretéritas edades Testigos, que os erguís en las montañas, Mudos sobrevivientes de naufragios En que fueron hundiéndose las razas... y resistiendo el golpe de los siglos Vuestro ramaje que imponente se alza, A los vientos del cielo canadense Con voz triunfal nuestra epopeya canta.
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La floresta
Altas encinas de ondulante copa; Troncos que os inclináis sobre las aguas De los torrentes; pinos misteriosos Que sois, al viento, cual silvestres arpas, ¿En vuestro ensueño secular y altivo, No soñáis con las épocas lejanas, Cuando el eco fugaz de los desiertos Del Canadá, tan sólo en la comarca Conocía  las voces de las tribus, Que en su existencia nómade mezclaban Sus cánticos guerreros en la selva Al rumor de las grandes cataratas? Bajo el cielo, de estrellas tachonado, Cuando del polo tempestuosas ráfagas Sacuden vuestros gajos, que parecen, Bajo la luz lunar, vagos fantasmas, (Soñáis tal vez con los lejanos días, Con los días gloriosos de la patria, Cuando en vuestras guaridas, nuestros padres La barbarie de siglos dominaban; Cuando llevando el ideal por guía y de ensueños heroicos llena el alma, Se abrían paso entre la selva, al grito De «Dios lo quiere»; el campo desbrozaban Para la vida, y en el yermo inculto Convertían los troncos en pilastras De futuras metrópolis, y luego, Pensando en las proezas del mañana, Al amparo del bosque congregados En las noches de invierno, como hosannas Hacían resonar en sus clarines, Nuncios de redención y de esperanza, El himno del futuro en el desierto, Sobre la virgen tierra americana? Sí, soñáis, de pretéritas edades Testigos, que os erguís en las montañas, Mudos sobrevivientes de naufragios En que fueron hundiéndose las razas... y resistiendo el golpe de los siglos Vuestro ramaje que imponente se alza, A los vientos del cielo canadense Con voz triunfal nuestra epopeya canta.
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En la sed en el ser en las psiquis en las equis en las exquisitísicas respuestas en los enlunamientos en lo erecto por los excesos lesos del erofrote etcétera o en el bisueño exhausto del -dame toma date hasta el mismo testuz de tu tan gana- en la no fe que rumia en lo vivisecante los cateos anímicos la metafisirrata en los resumiduendes del egogorgo cósmico en todo gesto injerto en toda forma hundido polimellado adrroto a ras afaz subrripio cocopleonasmo exotro sin lar sin can sin cala sin camastro sin coca sin historia endosorbienglutido por los engendros móviles del gravitar rotando bajo el prurito astrífero junto a las musaslianas chupaporos pulposas y los no menos pólipos hijos del hipo lutio voluntarios del miasma reconculcado opreso entre hueros jamases y garfios de escarmiento paso a pozo nadiando ante harto vagos piensos de finales compuertas que anegan la esperanza con la grismía el dubio los bostezos leopardos la jerga lela en llaga al desplegar la sangre sin introitos enanos en el plecoito lato con todo sueño insomne y todo espectro apuesto gociferando amente en lo no noto nato.
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Al gravitar rotando
La tarde me está ofreciendo en la palma de su mano, hecha de enero y de niebla, vagos mundos desmedidos de esos que yo antes soñaba, que hoy ya no quiero. y cerraría los ojos para no verlo. Si no los cierro no es por lo que veo. Por un mundo sospechado concreto y virgen detrás, por lo que no puedo ver llevo los ojos abiertos.
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Dijo sus secretos el faisán de oro: -En el gabinete mi blanco tesoro, de sus claras risas el divino coro,las bellas figuras de los gobelinos, los cristales llenos de aromados vinos, las rosas francesas en los vasos chinos.(Las rosas francesas, porque fue allá en Francia donde en el retiro de la dulce estancia esas frescas rosas dieron su fragancia.)La cena esperaba. Quitadas las vendas, iban mil amores de flechas tremendas en aquella noche de Carnestolendas.La careta negra se quitó la niña, y tras el preludio de una alegre riña apuró mi boca vino de su viña.Vino de la viña de la boca loca, que hace arder el beso, que el mordisco invoca. ¡Oh los blancos dientes de la loca boca!En su boca ardiente yo bebí los vinos, y, pinzas rosadas, sus dedos divinos me dieron las fresas y los langostinos.Yo la vestimenta de Pierrot tenía, y aunque me alegraba y aunque me reía, moraba en mi alma la melancolía.La carnavalesca noche luminosa dio a mi triste espíritu la mujer hermosa, sus ojos de fuego, sus labios de rosa.Y en el gabinete del café galante ella se encontraba con su nuevo amante, peregrino pálido de un país distante.Llegaban los ecos de vagos cantares y se despedían de sus azahares miles de purezas en los bulevares.Y cuando el champaña me cantó su canto, por una ventana vi que un ***** manto de nube, de Febo cubría el encanto.Y dije a la amada un día: -¿No viste de pronto ponerse la noche tan triste? ¿Acaso la Reina de luz ya no existe?Ella me miraba. Y el faisán cubierto de plumas de oro: -«¡Pierrot, ten por cierto que tu fiel amada, que la Luna ha muerto!»
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El faisán
Dijo sus secretos el faisán de oro: -En el gabinete mi blanco tesoro, de sus claras risas el divino coro,las bellas figuras de los gobelinos, los cristales llenos de aromados vinos, las rosas francesas en los vasos chinos.(Las rosas francesas, porque fue allá en Francia donde en el retiro de la dulce estancia esas frescas rosas dieron su fragancia.)La cena esperaba. Quitadas las vendas, iban mil amores de flechas tremendas en aquella noche de Carnestolendas.La careta negra se quitó la niña, y tras el preludio de una alegre riña apuró mi boca vino de su viña.Vino de la viña de la boca loca, que hace arder el beso, que el mordisco invoca. ¡Oh los blancos dientes de la loca boca!En su boca ardiente yo bebí los vinos, y, pinzas rosadas, sus dedos divinos me dieron las fresas y los langostinos.Yo la vestimenta de Pierrot tenía, y aunque me alegraba y aunque me reía, moraba en mi alma la melancolía.La carnavalesca noche luminosa dio a mi triste espíritu la mujer hermosa, sus ojos de fuego, sus labios de rosa.Y en el gabinete del café galante ella se encontraba con su nuevo amante, peregrino pálido de un país distante.Llegaban los ecos de vagos cantares y se despedían de sus azahares miles de purezas en los bulevares.Y cuando el champaña me cantó su canto, por una ventana vi que un ***** manto de nube, de Febo cubría el encanto.Y dije a la amada un día: -¿No viste de pronto ponerse la noche tan triste? ¿Acaso la Reina de luz ya no existe?Ella me miraba. Y el faisán cubierto de plumas de oro: -«¡Pierrot, ten por cierto que tu fiel amada, que la Luna ha muerto!»
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Desencajado, la pupila quieta Y trémulo el andar... roto el vestido... Como en vagos ensueños abstraído, Del viejo bodegón salió el poeta. ¿Qué pena oculta, qué pasión secreta Clama en su pecho soledad y olvido? ¿Qué voz de indignación como un rugido Vibra en su labio y a los cielos reta? Y maldijo los cantos de su lira, Y llamó la Virtud un nombre vano, Humo, la gloria; y el Amor, mentira... Y al caer desplomado en las baldosas, Traía el aura del jardín cercano Fragancia de jazmines y de rosas.
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El poeta bohemio
Desde hace mucho tiempo la tierra te conoce: eres compacta como el pan o la madera, eres cuerpo, racimo de segura sustancia, tienes peso de acacia, de legumbre dorada. Sé que existes no sólo porque tus ojos vuelan y dan luz a las cosas como ventana abierta, sino porque de barro te hicieron y cocieron en Chillán, en un horno de adobe estupefacto. Los seres se derraman como aire o agua o frío y vagos son, se borran al contacto del tiempo, como si antes de muertos fueran desmenuzados. Tú caerás conmigo como piedra en la tumba y así por nuestro amor que no fue consumido continuará viviendo con nosotros la tierra.
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Soneto xv