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"subir" poems
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas. Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, ***** pelo, en esta verde baranda!Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
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Mas vueno pa enterrar Contra perde Mas vueno mira mi cuerpo abajo Contra mira mi cuerpo perdido Si, iyo ya cavar con el tierra, Iyo ya entera complaciente Iyo ya entera na mi cuerpo Pero tu ya dale patada pa adrento Ya basha tierra mas manada na suficiente Ellos ya poner cinco grande piedra ariba Seguro ya yo subir Seguro hinde ya yo vivir Hinde pa campante, ya pone pa colebra Ya entra, yan camang, ya porsa Yan junto comigo, ya besa Ya bira na cabeza y pescuezo No hay iyo luchar y defenderse Hasta cuando kamo mata con el muerto? Hasta cuando kam derramar sangre con el tierra mojado? Hasta cuando yo muri? Svelte Rogue, ACS
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Apr 30, 2016
Apr 30, 2016 at 4:24 AM UTC
Entumecido
Forjada en la "Fábrica de Armas y Municiones", la ciudad muerde con sus almenas un pedazo de cielo, mientras el Tajo, alfanje que se funde en un molde de piedra, atraviesa los puentes y la Vega, pintada por algún primitivo castellano de esos que conservaron una influencia flamenca. Ya al subir en dirección a la ciudad, apriétase en las llaves la empuñadura de una espada, en tanto que un vientecillo nos va enmoheciendo el espinazo para insuflarnos el empaque que los aduaneros exigen al entrar. ¡Silencio! ¡Silencio que nos extravía las pupilas y nos diafaniza la nariz! ¡Silencio! Perros que se pasean de golilla con los ojos pintados por el Greco. Posadas donde se hospedan todavía los protagonistas del "Lazarillo" y del "Buscón". Puertas que gruñen y se cierran con las llaves que se le extraviaron a San Pedro. ¡Para cruzar sobre las, murallas y el Alcázar las nubes ensillan con arneses y paramentos medioevales! Hidalgos que se alimentan de piedras y de orgullo, tienen la carne idéntica a la cera de los exvotos y un tufo a herrumbre y a ratón. Hidalgos que se detienen para escupir con la jactancia con que sus abuelos tiraban su escarcela a los leprosos. Los pies ensangrentados por los guijarros, se gulusmea en las cocinas un olorcillo a inquisición, y cuando las sombras se descuelgan de los tejados, se oye la gesta que las paredes nos cuentan al pasar, a cuyo influjo una pelambre nos va cubriendo las tetillas. ¡Noches en que los pasos suenan como malas palabras! ¡Noches, con gélido aliento de fantasma, en que las piedras que circundan la población celebran aquelarres goyescos! ¡Juro, por el mismísimo Cristo de la Vega, que a pesar del cansancio que nos purifica y nos despoja de toda vanidad, a veces, al atravesar una calleja, uno se cree Don Juan!
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Toledo
Forjada en la "Fábrica de Armas y Municiones", la ciudad muerde con sus almenas un pedazo de cielo, mientras el Tajo, alfanje que se funde en un molde de piedra, atraviesa los puentes y la Vega, pintada por algún primitivo castellano de esos que conservaron una influencia flamenca. Ya al subir en dirección a la ciudad, apriétase en las llaves la empuñadura de una espada, en tanto que un vientecillo nos va enmoheciendo el espinazo para insuflarnos el empaque que los aduaneros exigen al entrar. ¡Silencio! ¡Silencio que nos extravía las pupilas y nos diafaniza la nariz! ¡Silencio! Perros que se pasean de golilla con los ojos pintados por el Greco. Posadas donde se hospedan todavía los protagonistas del "Lazarillo" y del "Buscón". Puertas que gruñen y se cierran con las llaves que se le extraviaron a San Pedro. ¡Para cruzar sobre las, murallas y el Alcázar las nubes ensillan con arneses y paramentos medioevales! Hidalgos que se alimentan de piedras y de orgullo, tienen la carne idéntica a la cera de los exvotos y un tufo a herrumbre y a ratón. Hidalgos que se detienen para escupir con la jactancia con que sus abuelos tiraban su escarcela a los leprosos. Los pies ensangrentados por los guijarros, se gulusmea en las cocinas un olorcillo a inquisición, y cuando las sombras se descuelgan de los tejados, se oye la gesta que las paredes nos cuentan al pasar, a cuyo influjo una pelambre nos va cubriendo las tetillas. ¡Noches en que los pasos suenan como malas palabras! ¡Noches, con gélido aliento de fantasma, en que las piedras que circundan la población celebran aquelarres goyescos! ¡Juro, por el mismísimo Cristo de la Vega, que a pesar del cansancio que nos purifica y nos despoja de toda vanidad, a veces, al atravesar una calleja, uno se cree Don Juan!
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Uno llegar e incorporarse al día Dos respirar para subir la cuesta Tres no jugarse en una sola apuesta Cuatro escapar de la melancolía Cinco aprender la nueva geografía Seis no quedarse nunca sin la siesta Siete el futuro no será una fiesta Y ocho no amilanarse todavía Nueve vaya a saber quién es el fuerte Diez no dejar que la paciencia ceda Once cuidarse de la buena suerte Doce guardar la última moneda Trece no tutearse con la muerte Catorce disfrutar mientras se pueda
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Memorándum
La sensation s'apparente à une simple présence Incongrue et abstraite, tant sa distance De ces souvenirs qui exigent le poids des vivants Comme promesse qu'ensemble nous traverserons le temps Et tend à cette conviction presque vide de sens Que les acteurs éternels de la tendre enfance Puissent ainsi, pas à pas, suivre nos traces dans l'ombre Pour que ce peuple d'éther ne s'ajourne que dans la tombe Et que tombe cette folle histoire insensée, peu à peu Que le temps calcinera de son souffle de feu Ranimant en nous la flamme de ces instants d'ivresse Pour que reste derrière nous ces souvenirs délestés Et mieux vaut de son gré engendrer la cadence Que de subir dans la l'angoisse les désirs de délivrance Délaissant patiemment toute envie de se réjouir Pour que s'endorme dans la cendre ces trop lourds souvenirs Et quand viendra finalement la sensation de dissonance, Que la lourdeur de l'homme aspirant la transcendance S'exténue et s'allège dans l'accord des déceptions Pour qu'enfin vive souverain ce pays d'ombres et d'illusions. Et que sombre dérisoirement chaque pensée, peu à peu, Que le temps effacera d'un seul geste d'adieux Renvoyant au néant l'âme de ces habitants célestes Pour que ne gise sur la toile qu'une confuse fresque.
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Mar 28, 2021
Mar 28, 2021 at 5:50 PM UTC
Pays d'illusions (2012) [FR]
Aquí, en este momento, termina todo, se detiene la vida. Han florecido luces amarillas a nuestros pies, no sé si estrellas. Silenciosa cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento. Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia en la noche, jadeando en la hierba, Trayendo en hilos aroma de las nubes, poniendo en nuestra carne su dentadura fresca. Y el mar sonaba. Tal vez fuera su espectro. Porque eran miles de kilómetros los que nos separaban de las olas. Y lo peor: miles de días pasados y futuros nos separaban. Descendían en la sombra las escaleras. Dios sabe a dónde conducían. Qué más daba. «Ya es hoy -dije yo-, ya es hora de volver a tu casa». Ya es hora. En el portal, «Espera», me dijo. Regresó vestida de otro modo, con flores en el pelo. Nos esperaban en la iglesia. «Mujer te doy». Bajamos las gradas del altar. El armonio sonaba. Y un violín que rizaba su melodía empalagosa. Y el mar estaba allí. Olvidado y apetecido tanto tiempo. Allí estaba. Azul y prodigioso. Y ella y yo solos, con harapos de sol y de humedad. «¿Dónde, dónde la noche aquella, la de ayer...?», preguntábamos al subir a la casa, abrir la puerta, oír al niño que salía con su poco de sombra con estrellas, su agua de luces navegantes, sus cerezas de fuego. Y yo puse mis labios una vez más en la mejilla de ella. Besé hondamente. Los gusanos labraron tercamente su piel. Al retirarme lo vi. Qué importa, corazón. La música encendida, y nosotros girando. No: inmóviles. El cáliz de una flor gris que giraba en torno vertiginosa. Dónde la noche, dónde el mar azul, las hojas de la lluvia. Los niños -quiénes son, que hace un instante no estaban-, los niños aplaudieron, muertos de risa: «Qué ridículos, papá, mamá». «A la cama», les dije con ira y pena. Silencio. Yo besé la frente de ella, los ojos con arrugas cada vez más profundas. Dónde la noche aquella, en qué lugar del universo se halla. «Has sido duro con los niños». Abrí la habitación de los pequeños, volaron pétalos de lluvia. Ellos estaban afeitándose. Ellas salían con sus trajes de novia. Se marcharon los niños -¿por qué digo los niños?- con su amor, con sus noches de estrellas, con sus mares azules, con sus remordimientos, con sus cuchillos de buscar pureza bajo la carne. Dónde, dónde la noche aquella, dónde el mar... Qué ridículo todo: este momento detenido, este disco que gira y gira en el silencio, consumida su música...
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Acelerando
Aquí, en este momento, termina todo, se detiene la vida. Han florecido luces amarillas a nuestros pies, no sé si estrellas. Silenciosa cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento. Nos besamos en carne viva. Bendita lluvia en la noche, jadeando en la hierba, Trayendo en hilos aroma de las nubes, poniendo en nuestra carne su dentadura fresca. Y el mar sonaba. Tal vez fuera su espectro. Porque eran miles de kilómetros los que nos separaban de las olas. Y lo peor: miles de días pasados y futuros nos separaban. Descendían en la sombra las escaleras. Dios sabe a dónde conducían. Qué más daba. «Ya es hoy -dije yo-, ya es hora de volver a tu casa». Ya es hora. En el portal, «Espera», me dijo. Regresó vestida de otro modo, con flores en el pelo. Nos esperaban en la iglesia. «Mujer te doy». Bajamos las gradas del altar. El armonio sonaba. Y un violín que rizaba su melodía empalagosa. Y el mar estaba allí. Olvidado y apetecido tanto tiempo. Allí estaba. Azul y prodigioso. Y ella y yo solos, con harapos de sol y de humedad. «¿Dónde, dónde la noche aquella, la de ayer...?», preguntábamos al subir a la casa, abrir la puerta, oír al niño que salía con su poco de sombra con estrellas, su agua de luces navegantes, sus cerezas de fuego. Y yo puse mis labios una vez más en la mejilla de ella. Besé hondamente. Los gusanos labraron tercamente su piel. Al retirarme lo vi. Qué importa, corazón. La música encendida, y nosotros girando. No: inmóviles. El cáliz de una flor gris que giraba en torno vertiginosa. Dónde la noche, dónde el mar azul, las hojas de la lluvia. Los niños -quiénes son, que hace un instante no estaban-, los niños aplaudieron, muertos de risa: «Qué ridículos, papá, mamá». «A la cama», les dije con ira y pena. Silencio. Yo besé la frente de ella, los ojos con arrugas cada vez más profundas. Dónde la noche aquella, en qué lugar del universo se halla. «Has sido duro con los niños». Abrí la habitación de los pequeños, volaron pétalos de lluvia. Ellos estaban afeitándose. Ellas salían con sus trajes de novia. Se marcharon los niños -¿por qué digo los niños?- con su amor, con sus noches de estrellas, con sus mares azules, con sus remordimientos, con sus cuchillos de buscar pureza bajo la carne. Dónde, dónde la noche aquella, dónde el mar... Qué ridículo todo: este momento detenido, este disco que gira y gira en el silencio, consumida su música...
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Il avait l'âme aride et vaine de sa mère, L'œil froid du dieu voleur qui marche à reculons ; Il promenait sa grâce, insouciante, altière, Et les nymphes disaient : « Quel marbre nous aimons ! » Un jour que cet enfant d'Hermès et d'Aphrodite Méprisait Salmacis, nymphe du mont Ida, La vierge, l'embrassant d'une étreinte subite, Pénétra son beau corps si bien qu'elle y resta ! De surprise et d'horreur ses divines compagnes, Qui dans cet être unique en reconnaissaient deux, Comme un sphinx égaré dans leurs chastes montagnes, Fuyaient ce double faune au visage douteux. La volupté souffrait dans sa prunelle étrange, Il faisait des serments d'une hésitante voix ; L'amour et le dédain par un hideux mélange Dans son vague sourire étaient peints à la fois. Son inutile sein n'offrait ni lait ni flamme ; En s'y posant, l'oreille, hélas ! eût découvert Un cœur d'homme où chantait un pauvre cœur de femme, Comme un oiseau perdu dans un temple désert. Ô symbole effrayant de ces unions louches Où l'un des deux amants, sans joie et sans désir, Fuit le regard de l'autre ; où l'une des deux bouches En goûtant les baisers sent l'autre les subir !
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Hermaphrodite
Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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Estatuas
Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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*ya estás brillando, casi como un sol pero todavía más fuerte, en esta completa oscuridad Orion se encuentra cerca de ti esta noche, unas estrellas la acompañan, debajo de ti te ponen en el último peldaño en la parte superior de la escalera, tu escalera, que quiero subir pero solo puedo aspirar y espirar lo que sería visible? mi cálido aliento, en este aire frío, de un invierno eterno*
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Dec 6, 2014
Dec 6, 2014 at 5:38 PM UTC
Mi luna llena
Estando yo en la mi choza   pintando la mi cayada, las cabrillas altas iban   y la luna rebajada; mal barruntan las ovejas,   no paran en la majada. Vide venir siete lobos   por una oscura cañada. Venían echando suertes   cuál entrará a la majada; le tocó a una loba vieja,   patituerta, cana y parda, que tenía los colmillos   como ***** de navaja. Dio tres vueltas al redil   y no pudo sacar nada; a la otra  vuelta que dio,   sacó la borrega blanca, hija de la oveja churra,   nieta de la orejisana, la que tenían mis amos   para el domingo de Pascua. -¡Aquí, mis siete cachorros,   aquí, perra trujillana, aquí, perro el de los hierros,   a correr la loba parda! Si me cobráis la borrega,   cenaréis leche y hogaza; y si no me la cobráis,   cenaréis de mi cayada. Los perros tras de la loba   las uñas se esmigajaban; siete leguas la corrieron   por unas sierras muy agrias. Al subir un cotarrito   la loba ya va cansada: -Tomad, perros, la borrega,   sana y buena como estaba. -No queremos la borrega,   de tu boca alobadada, que queremos tu pelleja   pa' el pastor una zamarra; el rabo para correas,   para atacarse las bragas; de la cabeza un zurrón,   para meter las cucharas; las tripas para vihuelas   para que bailen las damas.
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Romance de la loba parda
Cuando miro el azul horizonte perderse a lo lejos, al través de una gasa de polvo dorado e inquieto, me parece posible arrancarme del mísero suelo y flotar con la niebla dorada en átomos leves cual ella deshecho.Cuando miro de noche en el fondo oscuro del cielo las estrellas temblar como ardientes pupilas de fuego, me parece posible a do brillan subir en un vuelo y anegarme en su luz, y con ellas en lumbre encendido fundirme en un beso.En el mar de la duda en que bogo ni aun sé lo que creo; sin embargo estas ansias me dicen que yo llevo algo divino aquí dentro.
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Rima viii
Tout homme digne de ce nom A dans le coeur un Serpent jaune, Installé comme sur un trône, Qui, s'il dit : " Je veux ! " répond : " Non ! " Plonge tes yeux dans les yeux fixes Des Satyresses ou des Nixes, La Dent dit : " Pense à ton devoir ! " Fais des enfants, plante des arbres, Polis des vers, sculpte des marbres, La Dent dit : " Vivras-tu ce soir ? " Quoi qu'il ébauche ou qu'il espère, L'homme ne vit pas un moment Sans subir l'avertissement De l'insupportable Vipère.
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L'avertisseur
Le Père Labat était grand amateur de pastis Qu 'il coupait de son rhum guêpes Bien agricole à 55 degrés Comme décollage Avant d'ingurgiter coup sur coup Un ou deux diablotins de Marie-Galante Rôtis à point au boucan Dans les hauts du volcan De Dame Soufrière. Le Père Labat pour compléter  aimait sa purée d'avocat et banane jaune bien écrasée à la fourchette. Or il advint qu'un jour à Pâques le Révérend Père Plus vorace qu'à son habitude, comme illuminé, Engloutit douze diablotines afin de rompre le jeûne du Carème. Vous imaginez  l 'indigestion que dut subir le saint homme. Cette overdose charnelle se manifesta par une érection phénoménale Qui prit possession du quidam qui entra en transe perpétuelle. Il y avait là fort heureusement un docteur feuilles qui habitait dans les parages Un maître quimboiseur Fort connaisseur en herbes et onguents Qui lui fit prescrire une bonne soupe de gombo bien pimentée pour lui éclaircir la bile. Mais cela ne fit aucun effet. L'homme apparemment était dévôt de Priape. L'urgence était urgentissime. Il s'agissait d'un cas de vie ou de mort. Il y avait sur une  goélette qui arrivait de la métropole Un médicament miracle du nom de képone. Un médicament miracle qui allait résoudre tous les problèmes Le bois bandé ecclésiastique qui avait comme effet Non pas de produire d'intenses érections mais d'avoir des bananes fruits et légumes de haute tenue. C'était un nouveau médicament du nom français de chlordécone Non remboursé par la Sécurité Sociale du Roi et du bon Colbert Mais qui avait été testé sur d'autres cas terminaux comme celui du prélat. Le saint homme dut suivre un régime de quarante jours et quarante nuits Qui consistait à gober à longueur de journée des bananes jaunes Trempées dans du jus de canne arrosé de moitié de chlordécone. On ne sait par quel miracle mais le Père Labat fut sauvé et rentra illico au pays de ses ancêtres se consacrer à l'étude et à la méditation. Mais jusqu 'à aujourd'hui encore les terres de la Soufrière et d'ailleurs  sont contaminées. Les bananes antillaises hantent de leur Chlordécone invisible et inodore les prostates cancéreuses de ces messieurs !
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Sep 15, 2019
Sep 15, 2019 at 12:57 PM UTC
Père Labat et bois bandé ecclésiastique
Le Père Labat était grand amateur de pastis Qu 'il coupait de son rhum guêpes Bien agricole à 55 degrés Comme décollage Avant d'ingurgiter coup sur coup Un ou deux diablotins de Marie-Galante Rôtis à point au boucan Dans les hauts du volcan De Dame Soufrière. Le Père Labat pour compléter  aimait sa purée d'avocat et banane jaune bien écrasée à la fourchette. Or il advint qu'un jour à Pâques le Révérend Père Plus vorace qu'à son habitude, comme illuminé, Engloutit douze diablotines afin de rompre le jeûne du Carème. Vous imaginez  l 'indigestion que dut subir le saint homme. Cette overdose charnelle se manifesta par une érection phénoménale Qui prit possession du quidam qui entra en transe perpétuelle. Il y avait là fort heureusement un docteur feuilles qui habitait dans les parages Un maître quimboiseur Fort connaisseur en herbes et onguents Qui lui fit prescrire une bonne soupe de gombo bien pimentée pour lui éclaircir la bile. Mais cela ne fit aucun effet. L'homme apparemment était dévôt de Priape. L'urgence était urgentissime. Il s'agissait d'un cas de vie ou de mort. Il y avait sur une  goélette qui arrivait de la métropole Un médicament miracle du nom de képone. Un médicament miracle qui allait résoudre tous les problèmes Le bois bandé ecclésiastique qui avait comme effet Non pas de produire d'intenses érections mais d'avoir des bananes fruits et légumes de haute tenue. C'était un nouveau médicament du nom français de chlordécone Non remboursé par la Sécurité Sociale du Roi et du bon Colbert Mais qui avait été testé sur d'autres cas terminaux comme celui du prélat. Le saint homme dut suivre un régime de quarante jours et quarante nuits Qui consistait à gober à longueur de journée des bananes jaunes Trempées dans du jus de canne arrosé de moitié de chlordécone. On ne sait par quel miracle mais le Père Labat fut sauvé et rentra illico au pays de ses ancêtres se consacrer à l'étude et à la méditation. Mais jusqu 'à aujourd'hui encore les terres de la Soufrière et d'ailleurs  sont contaminées. Les bananes antillaises hantent de leur Chlordécone invisible et inodore les prostates cancéreuses de ces messieurs !
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cab cunningham tenía cincuenta años y un ciruelo cuando descubrió la maldad los ojos se le pusieron verdes la boca gris y azul alternativamente daba señales como al empezar el día eso no es todo: del vientre le empezaron a subir vientos que lo hacían volar y girar alrededor del planeta y de su casa como un alma maldita o en pena que trabajara a todo tren ¡oh! cab cunningham no se hacía ninguna ilusión con lágrimas secas regaba el ciruelo que florecía de espaldas al asunto peleando con los pájaros que lo venían a romper eso daba música que cab cunningham escuchaba a la tarde a modo de consuelo entre ciruelo y pájaros había una especie de tratado o misión y prolongaban temores ruidos miedos luchas elecciones furias "¡oh cab!" solía decir cab "he aquí que las casualidades que organizan tu cuerpo son como los monos santos de Panini caprichosos y verdaderos tristes" decía cab cunningham y más "oh carbono y nitrógeno detenidos por mí" decía "¿oro serán ahora que termine? ¿adónde irán ustedes huesos o carne sangre ojo perfil dientes que era?" nunca se supo adónde fueron o qué fue de la congoja de cab cunningham los viernes por la tarde cuando era hermoso y parecía encenderse bajo el cielo imparcial pero se supo lo siguiente: toda la biología atada por cab cunningham crepitó libre cuando murió y áhi el ciruelo se detuvo nunca más trabajó con los pájaros nunca más hizo ruido, ciruelito
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Lamento por el ciruelo de cab cunningham
Un mundo como un árbol desgajado. Una generación desarraigada. Unos hombres sin más destino que apuntalar las ruinas.                                           Romper el mar en el mar, como un himen inmenso, mecen los árboles el silencio verde, las estrellas crepitan, yo las oigo. Sólo el hombre está solo. Es que se sabe vivo y mortal. Es que se siente huir -ese río del tiempo hacia la muerte-. Es que quiere quedar. Seguir siguiendo, subir, a contramuerte, hasta lo eterno. Le da miedo mirar. Cierra los ojos para dormir el sueño de los vivos. Pero la muerte, desde dentro, ve. Pero la muerte, desde dentro, vela. Pero la muerte, desde dentro, mata. ...El mar -la mar-, como un himen inmenso, los árboles moviendo el verde aire, la nieve en llamas de la luz en vilo...
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«la tierra»
Ven, que Cortázar aprueba nuestra entrega. Ven, que muero de ansias por dormir contigo. Ven, descansemos estos cuerpos muertos por la rutina. Ven, que la vida nos invita a relajarnos entre mimos. Nos inventa jugadas que puedan extasiar nuestras almas. Nos regala palabras que podemos gritar hasta que los vecinos se enfaden. Ven que la alcoba nos llama….ella nos reta--a ahogarnos las llamaradas. Ven, vamos a escalar el Himalaya, Ven, que el amor será nuestra mejor guía mientras la descubrimos. Logremos derretir con nuestros fogosos cuerpos, la nieve que la decora. Ven, que quiero ser tu “Hima” para que tu nieve enfrié mi canícula. Quiero ser tu himno, tu gloria, tu mujer insaciable. Quiero que tú seas mi “ālaya”, mi morada, mi lugar donde exquisitamente calo en tu cúpula. Que seas mi río Brahmaputra y que me emputes la impudicia. Que desagües mis valles con tu dulce boca. Que conquistes la cordillera de mis pretensiones. Que derritas mis ventisqueros para alimentar mis famélicos deseos. Ven, que nuestra alcoba nos llama, nos invita. Vamos a subir la montaña Everest entre besos que excitan. Dejemos que el amor nos quebrante sin descuido. Nos embriague entre artimañas mientras escalamos hacia la cima. Ven, que este amor se concomerá nuestras ganas, empuñándonos en cada paso mientras escalamos esta montaña de pasión, de devoción, de inaguantables salacidad. Ven que nuestro amor nos hará invencibles, cuando logremos al mismo tiempo colonizar nuestras cumbres y la decoremos con una emblemática bandera blanca…... Ven mi cielo a dormir conmigo, que el amor, el calor y el deseo se están carcomiendo en nuestro lecho. LeydisProse 7/7/2017h ttps://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 7, 2017
Jul 7, 2017 at 5:00 PM UTC
Quiero escalar el Himalaya (usando nuestros cuerpos...¡claro!)
Ven, que Cortázar aprueba nuestra entrega. Ven, que muero de ansias por dormir contigo. Ven, descansemos estos cuerpos muertos por la rutina. Ven, que la vida nos invita a relajarnos entre mimos. Nos inventa jugadas que puedan extasiar nuestras almas. Nos regala palabras que podemos gritar hasta que los vecinos se enfaden. Ven que la alcoba nos llama….ella nos reta--a ahogarnos las llamaradas. Ven, vamos a escalar el Himalaya, Ven, que el amor será nuestra mejor guía mientras la descubrimos. Logremos derretir con nuestros fogosos cuerpos, la nieve que la decora. Ven, que quiero ser tu “Hima” para que tu nieve enfrié mi canícula. Quiero ser tu himno, tu gloria, tu mujer insaciable. Quiero que tú seas mi “ālaya”, mi morada, mi lugar donde exquisitamente calo en tu cúpula. Que seas mi río Brahmaputra y que me emputes la impudicia. Que desagües mis valles con tu dulce boca. Que conquistes la cordillera de mis pretensiones. Que derritas mis ventisqueros para alimentar mis famélicos deseos. Ven, que nuestra alcoba nos llama, nos invita. Vamos a subir la montaña Everest entre besos que excitan. Dejemos que el amor nos quebrante sin descuido. Nos embriague entre artimañas mientras escalamos hacia la cima. Ven, que este amor se concomerá nuestras ganas, empuñándonos en cada paso mientras escalamos esta montaña de pasión, de devoción, de inaguantables salacidad. Ven que nuestro amor nos hará invencibles, cuando logremos al mismo tiempo colonizar nuestras cumbres y la decoremos con una emblemática bandera blanca…... Ven mi cielo a dormir conmigo, que el amor, el calor y el deseo se están carcomiendo en nuestro lecho. LeydisProse 7/7/2017h ttps://www.facebook.com/LeydisProse/
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A trastear, Hélpide dulce, escampas, cómo quedamos de tan quedarnos.       Hoy vienes apenas me he levantado. El establo está divinamente meado y excrementido por la vaca inocente y el inocente asno y el gallo inocente.       Penetra en la maría ecuménica. Oh sangabriel, haz que conciba el alma, el sin luz amor, el sin cielo, lo más piedra, lo más nada,                                           hasta la ilusión monarca.       Quemaremos todas las naves! Quemaremos la última esencia!       Mas si se ha de sufrir de mito a mito, y a hablarme llegas masticando hielo, mastiquemos brasas, ya no hay dónde bajar, ya no hay dónde subir.       Se ha puesto el gallo incierto, hombre.
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Untitled
[Please read the note at the bottom of the page. It should help.] That night the beach was full of fires, and the waves rolled in mysterious, foam-laden, from the ancient lands. And on the beach full of fires and magic we burned our paper wishes, for that night they might even come true. Then, because we were unwilling to wait the last few minutes, we ran a little before midnight into the mysterious, ancient, pagan sea and submerged ourselves in the foam. You rose up, shouting amid the waves with the joy of that night. When fireworks shot into the sky, and some, falling to the sea, exploded there again to shoot from the very waves, you also leapt up, shouting with the energy of that magic night. And later, when we were almost the last remaining in the sea, we went up onto the beach full of fires and love. ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ Aquella noche la playa estaba llena de hogueras, y las olas se sucedían misteriosas, cargadas de espuma, de las antiguas tierras. Y en la playa llena de hogueras y magia quemamos los deseos de papel que esa noche aun se podrían realisar. Pues, poco dispuestos a esperar los últimos minutos, corrimos antes de que sonaran las doce a la mar misteriosa, antigua, pagana, hundiéndonos en la espuma. Surgisteis vosotras gritando en medio de las olas con la alegría de esa noche. Cuando subieron fuegos al cielo, y cuando algunos, cayendo al mar, estallaron allí mismo para subir de nuevo de las olas, saltasteis tambien, gritando con la energía de esta noche mágica. Y al final, cuando éramos casi los últimos en quedarnos en el mar, salimos a la playa llena de hogueras y amor.
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May 19, 2016
May 19, 2016 at 12:20 PM UTC
Saint John's Night - in Spanish and English
[Please read the note at the bottom of the page. It should help.] That night the beach was full of fires, and the waves rolled in mysterious, foam-laden, from the ancient lands. And on the beach full of fires and magic we burned our paper wishes, for that night they might even come true. Then, because we were unwilling to wait the last few minutes, we ran a little before midnight into the mysterious, ancient, pagan sea and submerged ourselves in the foam. You rose up, shouting amid the waves with the joy of that night. When fireworks shot into the sky, and some, falling to the sea, exploded there again to shoot from the very waves, you also leapt up, shouting with the energy of that magic night. And later, when we were almost the last remaining in the sea, we went up onto the beach full of fires and love. ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ Aquella noche la playa estaba llena de hogueras, y las olas se sucedían misteriosas, cargadas de espuma, de las antiguas tierras. Y en la playa llena de hogueras y magia quemamos los deseos de papel que esa noche aun se podrían realisar. Pues, poco dispuestos a esperar los últimos minutos, corrimos antes de que sonaran las doce a la mar misteriosa, antigua, pagana, hundiéndonos en la espuma. Surgisteis vosotras gritando en medio de las olas con la alegría de esa noche. Cuando subieron fuegos al cielo, y cuando algunos, cayendo al mar, estallaron allí mismo para subir de nuevo de las olas, saltasteis tambien, gritando con la energía de esta noche mágica. Y al final, cuando éramos casi los últimos en quedarnos en el mar, salimos a la playa llena de hogueras y amor.
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Fable I, Livre I. L'olive, aux champs, n'est pas ce qu'elle est sur la table ; Le premier qui, sur l'arbre, essaya d'en goûter, Fit une mine épouvantable ; Au feu voulut faire jeter Le tronc qui produisait un fruit si détestable. Mieux vaut le cultiver, lui dit la Déité Qui faisait ce présent à l'Attique fertile ; Plus qu'on ne croit, son fruit peut devenir utile, S'il se trouve chez vous un homme assez habile Pour corriger sa crudité. Minerve avait raison ; le fruit que l'on dédaigne, Par un fort habile homme à la fin ramassé, Dans l'eau propice où l'art le baigne, De ses défauts un jour se voit débarrassé. Il n'est, depuis, ami de bonne chère Qui n'en veuille en mille ragoûts ; Et grâce à l'apprêt qui tempère L'âpreté de son caractère, Ni trop douce, ni trop amère, L'olive est devenue un mets de tous les goûts. Cet apprêt que l'habile artiste Fit subir au fruit rebuté, Est celui que le fabuliste Doit donner à la vérité.
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L'olive
Quelle était belle, l'époque ou nous pouvions rêver. Quelle était belle, l'époque ou nous nous entendions à merveille. Ou est elle, d'ailleurs ? Depuis si longtemps que je l'ai perdue, et que je la cherche. Pensant trouver mon bonheur dans le tiens, je t'ai demandé de partir. Es tu plus heureuse ? Moi non plus. Pensant te retrouver un jour, mes espoirs de te revoir sont perdus. Jamais, jamais, jamais, jamais, je ne recommencerais. Et toi ? Tant de lassitude entre nous. Cela ne pouvait plus durer. Rien ne pouvait me forcer à rester. Enfin si. Tout le pouvait. Mais la totalité, c'est le néant et je ne puis m'imaginer vivre sans cette faim inhumaine d'îvresse. Si ce n'est pas de ta faute, est-ce celle du temps ? Mais aussi, ne puis-je pas oublier une telle débauche. Une telle perte de temps. Tant de larmes pour si peu de satisfaction. Je n'en retiens qu'une chose, cetait une erreur. Mais comment la réparer ? Je n'oserai plus croiser dans ton regard cet amour que tu me donnais. Je ne pourrai plus imaginer subir telle honte. Jalousie disais tu. Ce n'est pour moi pas une excuse. Rien ne t'excusera jamais plus. Aurais-je au moins essayé de te sortir de ce trou si profond que même un géant parmi les géants ne saurait en sortir. Cette vie parsemée d'embûches ne me conviens plus, mais que puis je y faire.
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Jun 17, 2017
Jun 17, 2017 at 2:40 PM UTC
La belle époque
Almas rayadas la vida trazada rayadas en tristeza, de alguna vez, algún talvez, algún ves cómo es? como pudo ser? Almas rayadas el alma desgarrada! La vida marcada en tu cuerpo. Cada error marcando su territorio, reclamando espacios no transitorios; en el cuerpo, en la mente, en el espíritu, y los va silenciando, los va alejando, los va aislando, los va embriagando en el vino del engaño, el vino de la desilusión, por el que no vino y por el que regreso. Cuerpos rayados por relámpagos del presente ausente, delineados en temor, vergonzosamente viviendo el futuro en un pasado latente, que se presenta con mil sorpresas y uno sin poder subir la cabeza. La ropa no encubre, el miedo a la vida, la vida sin aire, el aire sin brisa, la brisa sin risas, las risas a media. Las rayas se ven por encima de la ropa, te evidencia el caminar, los rayas se ven a leguas, no las puedes abortar. Las rayas del mundo, tu cuerpo azotan lo cansan, lo cortan, Y ya, en tu cuerpo rayado no cabe una línea más! Pero el mundo que te vistio de esas rayas te dice “vive con tus rayas ...de algo te servirán” LeydisProse 6/16/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/about/
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Jun 17, 2017
Jun 17, 2017 at 6:02 PM UTC
CUERPOS RAYADOS (que bonito dice el mundo)
Todas las nubes arden porque yo te he encontrado, dios deseante y deseado; antorchas altas cárdenas (granas, azules, rojas, amarillas) en alto grito de rumor de luz. Del redondo horizonte vienen todas de congregación fúlgida, a abrazarse con vueltas de esperanza a mi fe respondida. (Mar desierto, con dios en redonda conciencia que me habla y me canta, que me confía y me asegura; por ti yo paso en pie alerta, en mí afirmado, conforme con que mi viaje es al hombre seguido, que me espera en puerto de llegada permanente, de encuentro repetido). Todas las nubes que existieron, que existen y que existirán, me rodean con signos de evidencia; ellas son para mí la afirmación alzada de este hondo fondo de aire en que yo vivo; el subir verdadero del subir, el subir del hallazgo en lo alto profundo.
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Todas las nubes arden
Si todos los ríos son dulces de dónde saca sal el mar? Cómo saben las estaciones que deben cambiar de camisa? Por qué tan lentas en invierno y tan palpitantes después? Y cómo saben las raíces que deben subir a la luz? Y luego saludar al aire con tantas flores y colores? Siempre es la misma primavera la que repite su papel?
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Lxxii
Los que ya no te ven sueñan en verte desde sus soterrados soñaderos, -lindes de tierra por los cuatro lados, cuna del esqueleto-, Sed tienen, no en las bocas, ni de agua; sed de visiones, esas que tu cielo proyecta -azules tenues- en su frente, y tú realizas en azul perfecto. Este afán de mirar es más que mío. Callado empuje, se le siente, ajeno, subir desde tinieblas seculares. Viene a asomarse a estos ojos con los que miro. ¡Qué sinfín de muertos que te vieron me piden la mirada, para verte! Al cedérsela gano: soy mucho más cuando me quiero menos. Que estos ojos les valgan a los pobres de luz. No soy su dueño. ¿Por cuánto tiempo -herencia- me los fían? ¿Son más que un miradero que un cuerpo de hoy ofrece a almas de antes? Siento a mis padres, siento que su empeño de no cegar jamás, es lo que bautizaron con mi nombre. Soy yo. Y ahora no ven, pero les quedo para salvar su sombra de la sombra. Que por mis ojos, suyos, miren ellos; y todos mis hermanos anteriores, sepultos por los siglos, ciegos de muerte: vista les devuelvo. ¡En este hoy mío, cuánto ayer se vive! Ya somos todos unos en mis ojos, poblados de antiquísimos regresos. ¡Qué paz, así! Saber que son los hombres, un mirar que te mira, con ojos siempre abiertos, velándote: si un alma se les marcha nuevas almas acuden a sus cercos. Ahora, aquí, frente a ti, todo arrobado, aprendo lo que soy: soy un momento de esa larga mirada que te ojea, desde ayer, desde hoy, desde mañana, paralela del tiempo. En mis ojos, los últimos, arde intacto el afán de los primeros, herencia inagotable, afán sin término, Posado en mí está ahora; va de paso. Cuando de mí se vuele, allá en mis hijos -la rama temblorosa que le tiendo- hará posada. Y en sus ojos, míos, ya nunca aquí, y aquí, seguiré viéndote. Una mirada queda, si pasamos. ¡Que ella, la fidelísima, contemple tu perdurar, oh Contemplado eterno! Por venir a mirarla, día a día, embeleso a embeleso, tal vez tu eternidad, vuelta luz, por los ojos se nos entre. Y de tanto mirarte, nos salvemos.
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Variación final
Los que ya no te ven sueñan en verte desde sus soterrados soñaderos, -lindes de tierra por los cuatro lados, cuna del esqueleto-, Sed tienen, no en las bocas, ni de agua; sed de visiones, esas que tu cielo proyecta -azules tenues- en su frente, y tú realizas en azul perfecto. Este afán de mirar es más que mío. Callado empuje, se le siente, ajeno, subir desde tinieblas seculares. Viene a asomarse a estos ojos con los que miro. ¡Qué sinfín de muertos que te vieron me piden la mirada, para verte! Al cedérsela gano: soy mucho más cuando me quiero menos. Que estos ojos les valgan a los pobres de luz. No soy su dueño. ¿Por cuánto tiempo -herencia- me los fían? ¿Son más que un miradero que un cuerpo de hoy ofrece a almas de antes? Siento a mis padres, siento que su empeño de no cegar jamás, es lo que bautizaron con mi nombre. Soy yo. Y ahora no ven, pero les quedo para salvar su sombra de la sombra. Que por mis ojos, suyos, miren ellos; y todos mis hermanos anteriores, sepultos por los siglos, ciegos de muerte: vista les devuelvo. ¡En este hoy mío, cuánto ayer se vive! Ya somos todos unos en mis ojos, poblados de antiquísimos regresos. ¡Qué paz, así! Saber que son los hombres, un mirar que te mira, con ojos siempre abiertos, velándote: si un alma se les marcha nuevas almas acuden a sus cercos. Ahora, aquí, frente a ti, todo arrobado, aprendo lo que soy: soy un momento de esa larga mirada que te ojea, desde ayer, desde hoy, desde mañana, paralela del tiempo. En mis ojos, los últimos, arde intacto el afán de los primeros, herencia inagotable, afán sin término, Posado en mí está ahora; va de paso. Cuando de mí se vuele, allá en mis hijos -la rama temblorosa que le tiendo- hará posada. Y en sus ojos, míos, ya nunca aquí, y aquí, seguiré viéndote. Una mirada queda, si pasamos. ¡Que ella, la fidelísima, contemple tu perdurar, oh Contemplado eterno! Por venir a mirarla, día a día, embeleso a embeleso, tal vez tu eternidad, vuelta luz, por los ojos se nos entre. Y de tanto mirarte, nos salvemos.
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Ven, que Cortázar aprueba nuestra entrega. Ven, que muero de ansias por dormir contigo. Ven, descansemos estos cuerpos muertos por la rutina. Ven, que la vida nos invita a relajarnos entre mimos. Nos inventa jugadas que puedan extasiar nuestras almas. Nos regala palabras que podemos gritar hasta que los vecinos se enfaden. Ven que la alcoba nos llama….ella nos reta--a ahogarnos las llamaradas. Ven, vamos a escalar el Himalaya, Ven, que el amor será nuestra mejor guía mientras la descubrimos. Logremos derretir con nuestros fogosos cuerpos, la nieve que la decora. Ven, que quiero ser tu “Hima” para que tu nieve enfrié mi canícula. Quiero ser tu himno, tu gloria, tu mujer insaciable. Quiero que tú seas mi “ālaya”, mi morada, mi lugar donde exquisitamente calo en tu cúpula. Que seas mi río Brahmaputra y que me emputes la impudicia. Que desagües mis valles con tu dulce boca. Que conquistes la cordillera de mis pretensiones. Que derritas mis ventisqueros para alimentar mis famélicos deseos. Ven, que nuestra alcoba nos llama, nos invita. Vamos a subir la montaña Everest entre besos que excitan. Dejemos que el amor nos quebrante sin descuido. Nos embriague entre artimañas mientras escalamos hacia la cima. Ven, que este amor se concomerá nuestras ganas, empuñándonos en cada paso mientras escalamos esta montaña de pasión, de devoción, de inaguantables salacidad. Ven que nuestro amor nos hará invencibles, cuando logremos al mismo tiempo colonizar nuestras cumbres y la decoremos con una emblemática bandera blanca…... Ven mi cielo a dormir conmigo, que el amor, el calor y el deseo se están carcomiendo en nuestro lecho. LeydisProse 7/7/2017h ttps://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 9, 2017
Jul 9, 2017 at 3:51 PM UTC
Quiero escalar el Himalaya (usando nuestros cuerpos...¡claro!)
Ven, que Cortázar aprueba nuestra entrega. Ven, que muero de ansias por dormir contigo. Ven, descansemos estos cuerpos muertos por la rutina. Ven, que la vida nos invita a relajarnos entre mimos. Nos inventa jugadas que puedan extasiar nuestras almas. Nos regala palabras que podemos gritar hasta que los vecinos se enfaden. Ven que la alcoba nos llama….ella nos reta--a ahogarnos las llamaradas. Ven, vamos a escalar el Himalaya, Ven, que el amor será nuestra mejor guía mientras la descubrimos. Logremos derretir con nuestros fogosos cuerpos, la nieve que la decora. Ven, que quiero ser tu “Hima” para que tu nieve enfrié mi canícula. Quiero ser tu himno, tu gloria, tu mujer insaciable. Quiero que tú seas mi “ālaya”, mi morada, mi lugar donde exquisitamente calo en tu cúpula. Que seas mi río Brahmaputra y que me emputes la impudicia. Que desagües mis valles con tu dulce boca. Que conquistes la cordillera de mis pretensiones. Que derritas mis ventisqueros para alimentar mis famélicos deseos. Ven, que nuestra alcoba nos llama, nos invita. Vamos a subir la montaña Everest entre besos que excitan. Dejemos que el amor nos quebrante sin descuido. Nos embriague entre artimañas mientras escalamos hacia la cima. Ven, que este amor se concomerá nuestras ganas, empuñándonos en cada paso mientras escalamos esta montaña de pasión, de devoción, de inaguantables salacidad. Ven que nuestro amor nos hará invencibles, cuando logremos al mismo tiempo colonizar nuestras cumbres y la decoremos con una emblemática bandera blanca…... Ven mi cielo a dormir conmigo, que el amor, el calor y el deseo se están carcomiendo en nuestro lecho. LeydisProse 7/7/2017h ttps://www.facebook.com/LeydisProse/
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