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"rimas" poems
Que voluntad tiene el humano De cambiar su alrededor Como se puede crear algo Que ayude a cambiar al mundo Algún mensaje que difundo Que se trate de lo que sea Basado en lo que esta afuera O lo que pasa por mis venas Porque no todos sienten No todos son honestos Ignoran al pasado Y no corrigen sus errores El pasado no perdona Los sentimientos agobian Y las cosas que pasan Las convierto en historias Es mi hobbie favorito Me desahogo sin piedad Escribir es la única opción Para calmar esta ansiedad Que en oportunidades surge Y honestamente no la espero Pero me da creatividad Para hacer con las palabras lo que quiero Plasmar en un lienzo De una manera u otra Todo lo que pienso Y nadie puede estar en mi contra Después de este proceso Entro en neutralidad Todo el amor u odio a algo Fue expulsado con inteligencia Y en cuenta se debe tomar Porque es mucho mejor Hacer rimas sin parar Que dañar algo por rabia temporal La importancia de la palabra Es mayor que el de las balas Menor que los hechos Pero están relacionadas Te pueden asustar Enojar Destruir Humillar Alegrar Hacer recordar Y sobre todo, enamorar Porque es tal el poder de la palabra Que cambia a la gente Pueden quedarse en la historia Y duran para siempre Asi que si el propósito del humano Es cambiar al mundo Dale uso poético a tu vida Y crea un efecto único y clásico La reflexión.
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Apr 16, 2015
Apr 16, 2015 at 8:54 PM UTC
El poder de la palabra.
Aquel día vi Lo que no esperaba El mundo mas rápido giraba Era un alma preciosa Más bella que una prosa Más dulce que estos versos Que llegarán a ella Sin siquiera haberle robado un beso Que con una palabra Saca suspiros Toda mi atención se concentra Pierdo noción de lo que me rodea Pero a última hora Trago mis palabras Siempre me quedo en blanco Me pierdo en su brillante mirada Pero el problema empieza aquí Me encantaría hacerla reír Me gustaría hablarle sin parar Pero se ríe mejor con alguien más No hay nada que pueda hacer Ni decir Me siento capaz De despertar su más grande interés Pero el pesimismo ha nublado mi razón Y el corazón no ve las cosas igual A veces las ilusiones no dan Al pensar sobre ellas las ganas se van Solo queda el realismo y la noche Que solo rimas me hacen sacar Algún dia veré Como se despedirá de todos Posiblemente de mi Mientras por dentro lloro Por haber gastado mi tiempo En escribir sobre ella tantas hojas ¿Pero que culpa tengo De que no me escoja? Nada de esto es perfecto Es fácil y difícil al mismo tiempo Te distrae por un momento Pero cuando no funciona Dios como lo siento.
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Apr 16, 2015
Apr 16, 2015 at 8:50 PM UTC
Aquel día.
Poesía, ¿qué es poesía? poesía es más que palabras, oraciones y rimas. Poesía es hablar con el corazón en la mano, poesía es expresar los sentimientos al máximo, hacer que la corriente de sentimientos se apodere de tu corazón, haciendo que poco a poco tu pluma se mueva mas rápido y haga que las palabras no sean palabras, sean sentimientos y hagan sentir a quien las lee el sentimiento que transmites al papel; el papel que absorbe todo, que gentilmente se presta como medio para bien o para mal, ése, el que puedes borrar y borrar pero siempre dejarás una mancha. Pero la poesía no está escrita en papel, está escrita en el corazón de quien la escribe y de quien la lee, y deja huellas en los corazones, tanto o más que en el papel, los corazones son como una hoja de papel, se escriben historias y se dejan recuerdos, se escriben promesas y se dejan angustias; se alimenta de palabras, haciéndolo más grande cada vez que le dicen un te quiero, cada vez que le hacen palpitar con fuerza. La poesía nace y crece de dos formas, cuando estás muy feliz tan feliz que piensas que no estás en ese momento, o cuando estás tan triste que quieres olvidar los amargos recuerdos. Así lo logro, dejando que el suave papel se impregne de sentimientos y causen un raro efecto en quien lo lee.. porque el papel siempre será papel y los sentimientos siempre se harán poemas...
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Poesía
Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. Me enseñaste a escuchar más allá del ruido, a entender las emociones que yacen debajo de una melodía, debajo de una tierna voz. Aprendí de ti que una palabra no significa nada, que los besos no temen al mañana, que un abrazo vive y muere en el hoy. Gracias a ti aprendí que una amistad no es lo mismo que un amigo. Una relación carece de calificativo cuando dos personas conviven, ríen, lloran, beben y se enamoran si, al final, todo queda en el olvido. Comprendí que mis poemas exponen mis mentiras. No te amo y te enamoro en rimas. No te busco y aún así te encuentro. No te sueño y maldigo al amanecer. Me enseñaste a no llorar, a engañarme y a herirme. Que un deseo es un puñal, un sueño una granada, un anhelo un exterminio de mi propia sanidad. Aprendí de ti a no juzgar a una persona. Que saber su historia no es conocerla. Que follar no es estar enamorado. Que un te amo no es igual que otro. Me enseñaste a caerme y me enseñaste a levantarme. Me enseñaste a no quererte y a empezar a odiarme. Me enseñaste y no sabías lo que me estabas haciendo, a pesar de comentarlo día con día y verso a verso. Aprendí de ti que la vida no se acaba, que la muerte no me acecha, que mi día es eterno, que para siempre es un segundo y que un segundo es para siempre, que el amor no mata, que los besos no envenenan, que no eres para mi... Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. A distinguir entre voces, entre coros y solistas, entre emociones ficticias, entre verdades y mentiras.
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Feb 16, 2017
Feb 16, 2017 at 9:48 AM UTC
Aprendí a escuchar la letra de mis canciones
Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. Me enseñaste a escuchar más allá del ruido, a entender las emociones que yacen debajo de una melodía, debajo de una tierna voz. Aprendí de ti que una palabra no significa nada, que los besos no temen al mañana, que un abrazo vive y muere en el hoy. Gracias a ti aprendí que una amistad no es lo mismo que un amigo. Una relación carece de calificativo cuando dos personas conviven, ríen, lloran, beben y se enamoran si, al final, todo queda en el olvido. Comprendí que mis poemas exponen mis mentiras. No te amo y te enamoro en rimas. No te busco y aún así te encuentro. No te sueño y maldigo al amanecer. Me enseñaste a no llorar, a engañarme y a herirme. Que un deseo es un puñal, un sueño una granada, un anhelo un exterminio de mi propia sanidad. Aprendí de ti a no juzgar a una persona. Que saber su historia no es conocerla. Que follar no es estar enamorado. Que un te amo no es igual que otro. Me enseñaste a caerme y me enseñaste a levantarme. Me enseñaste a no quererte y a empezar a odiarme. Me enseñaste y no sabías lo que me estabas haciendo, a pesar de comentarlo día con día y verso a verso. Aprendí de ti que la vida no se acaba, que la muerte no me acecha, que mi día es eterno, que para siempre es un segundo y que un segundo es para siempre, que el amor no mata, que los besos no envenenan, que no eres para mi... Gracias a ti aprendí a escuchar la letra de mis canciones. A distinguir entre voces, entre coros y solistas, entre emociones ficticias, entre verdades y mentiras.
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Eres mi lucero Un sueño de amor Que me leva a los cielos Con un solo beso Y un roce de tus dedos Acelera mi corazon Un ser divino Con poder sobre el tiempo Pues pasa tan rapido a tu lado Y cuando te vas pasa tan lento De figura tan perfecta Que la luna refunfuña tu belleza Los mares celosos que bajo tus cejas Tus ojos inspiran a mil poetas Mas vives en mis tristes versos De mi imaginacion un fragmento Mi corazon tan desvalido y viejo Un inalcansable deseo Mi pasion corre fervorosa En la lineas de un poema Y mi labios se abotonan Al pensar en las rimas de una estrofa Y si mi musa llegara a mi E inspiracion inyectara a mis venas Sera ese dia cuando escribiera ya no mas poemas de Ti... Si no de ella...
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Sep 13, 2018
Sep 13, 2018 at 12:25 AM UTC
Musa Perfecta
Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color? La piedra desnuda de tristeza agobia, ¡Dan una tristeza los negros balcones! ¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones? ¿Ninguno desea ver tras los cristales una diminuta copia de jardín? ¿En la piedra blanca trepar los rosales, en los hierros negros abrirse un jazmín? Si no aman las plantas no amarán el ave, no sabrán de música, de rimas, de amor. Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave... ¡Setenta balcones y ninguna flor!
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Setenta balcones y ninguna flor
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Acuarimántima iii
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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*No quiero ser poeta, ellos escriben lo que desconocen para imaginar, desgarran la frustración de lo ajeno atrapando lo efímero en lo eterno. La tinta escribiendo, tienen miedo de borrar... El pensamiento es muy frágil, se lo lleva el viento pero la experiencia permanece, se graba muy dentro, no se puede olvidar. No quiero ser un poeta y hablar de cosas hermosas, amar con palabras, vivir entre letras... Siempre buscando la rima perfecta. No quiero ser un poeta que habla y no habla, que siente y no siente. Hacer poesía y recitarla con el alma no es más que la excusa del cobarde que no ama, y por amarlo todo, se engaña. Se entrega a la nada. No quiero ser un poeta, hablar de tus ojos de cielo, hacer de tus labios versos, y besarlos con dulces acentos. No quiero ser poeta y desnudar tu alma con bellas palabras, acariciarte con rimas, abrazarte entre líneas... No quiero ser poeta y desgarrar el papel con la pluma excitada. Yo no quiero ser poeta, menos mal que no los soy.*
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Nov 18, 2012
Nov 18, 2012 at 11:01 PM UTC
Poeta no soy
En «la cuaderna vía» del maestro Berceo Voy a cantar tus ojos de los míos recreo, Ojos grandes, hermosos, y de áureo centelleo, Y azules cual soñados por místico deseo. Por sus «cuadernas vías» «en román paladino», Y por sus rudas rimas en verso alejandrino, Versos que fueron siempre «versos a lo divino», El Maestro pedía «un vaso de bon vino». Ojos que compasivos son para todo duelo, Ojos donde las almas posan su errante vuelo, Así como el marino dijo: ¡Tierra! en su anhelo, Cuando dulces me miran yo siempre digo: ¡Cielo! «Un vaso de bon vino» don Gonzalo pedía, Poco en verdad. Yo en cambio de mi «cuaderna vía» Demandaré a tus ojos una mirada pía, Y a tu rosada boca que dulce me sonría. «En el nome del Padre que fizo toda cosa» Os bendigo ¡ojos bellos! y a ti, ¡la niña hermosa! Que el fulgor que ya viene ¡sea estrella radiosa! Y el botón que sé abre ¡que se convierta en rosa!
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Madrigal en cuaderna vía
No me gusta tu sonrisa ni tus ojos ni tu pelo No me gusta tu mirada ni tu tacto ni tu cuerpo No me gustan tus palabras ni tu risa ni tu llanto No me gustan los clichés que ya tanto se han contado Me gusta ver el sueño que aún pasea por tus ojos Me gusta la explosión de carcajadas en tu rostro Me gusta la pasión con la que escuchas tus canciones Me gustan tus eructos resonando en los salones Me gusta la poesía que redactas tan vilmente Me gusta la tormenta que desatas en tu mente Me gusta tu perfume de cervezas y tabaco Me gusta el sentimiento que te invade a cada rato Me gusta cuando bailas con la música en el alma Me gusta cuando conduces y pierdes la calma Me gusta cuando te aíslas y eres tú tu propio mundo Me gusta cuando hablas cuando yo me quedo mudo Me gustas tú, serena Me gustas tú, exaltada Me gustas tú en mis brazos y si no te gusto nada Me gustas tú en poemas Me gustas tú en mis rimas Me gustas tú, imperfecta Me gustas tú, prístina
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Feb 11, 2017
Feb 11, 2017 at 12:32 AM UTC
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Cuando todas las cosas existían sin nombre, bajo el azul intacto de los cielos serenos, Jehová le dio músculos poderosos al hombre, y a la mujer los senos. Esa, sin duda alguna, fue su obra más alta; esa ha sido, sin duda, su más perfecta obra: con ella, a la mujer nada le sobra; sin ella, a la mujer todo le falta. Senos que pugnan por erguir sus conos, rebeldemente erectos tras la tela; senos agudos como dos enconos, como dos rutas blancas que nacen de una estela. Senos que ostentan terciopelos rubios, como la piel de los melocotones, y que fingen minúsculos Vesubios, creciendo horizontales sobre los corazones. Tímidos senos de las colegialas, que, en su gemela redondez de frutos, sugieren temblorosos nacimientos de alas a la salida de los Institutos. Senos de novia casta, traviesamente austeros, que excitan en la sombra los goces solitarios de los adolescentes y de los marineros, de los seminaristas y de los presidiarios. Toscos pechos de aldeana, que estiran los cordones del corpiño; pechos en los que triunfa la carne firme y sana, la incitación del hombre y la salud del niño. Pechos macizos de las solteronas, que, en los hondos escotes del verano, exhiben sus prestigios de inexploradas zonas y su angustia de surco que floreciera en vano. Senos exangües de la obrera, senos de ayunos largos y de higienes precarias; senos que disfrutaron de fugaz primavera sobre los mostradores de madera o entre el resuello de las maquinarias. Senos ajados de la prostituta, que la ruda caricia despojó de su seda, tal como se despoja de corteza una fruta, después de haber pagado por ella una moneda. Senos de extrañas razas y de remotos climas, bajo lunas de nieve, bajo soles de brasa... Senos que son dos inquietantes rimas, senos que son dos temblorosas cimas en la mujer que llega y en la mujer que pasa... Senos que, en el más noble sacrificio, en las maternidades magullaron sus flores, y, en una primavera de artificio, aún logran el consuelo de un esplendor ficticio con la falsa apariencia de los ajustadores. Senos que se alzan sólidos tras la blusa ceñida, o bajo una inconsútil transparencia de encaje; senos que fueron lo mejor de un viaje, y que son, casi siempre, lo mejor de la vida. Sí: hizo bien Jehová, cuando, a la clara fulguración primera de los cielos serenos, le otorgó a la mujer la gloria de los senos, ¡y los ojos al hombre, para que los mirara!
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La obra de jehová
Cuando todas las cosas existían sin nombre, bajo el azul intacto de los cielos serenos, Jehová le dio músculos poderosos al hombre, y a la mujer los senos. Esa, sin duda alguna, fue su obra más alta; esa ha sido, sin duda, su más perfecta obra: con ella, a la mujer nada le sobra; sin ella, a la mujer todo le falta. Senos que pugnan por erguir sus conos, rebeldemente erectos tras la tela; senos agudos como dos enconos, como dos rutas blancas que nacen de una estela. Senos que ostentan terciopelos rubios, como la piel de los melocotones, y que fingen minúsculos Vesubios, creciendo horizontales sobre los corazones. Tímidos senos de las colegialas, que, en su gemela redondez de frutos, sugieren temblorosos nacimientos de alas a la salida de los Institutos. Senos de novia casta, traviesamente austeros, que excitan en la sombra los goces solitarios de los adolescentes y de los marineros, de los seminaristas y de los presidiarios. Toscos pechos de aldeana, que estiran los cordones del corpiño; pechos en los que triunfa la carne firme y sana, la incitación del hombre y la salud del niño. Pechos macizos de las solteronas, que, en los hondos escotes del verano, exhiben sus prestigios de inexploradas zonas y su angustia de surco que floreciera en vano. Senos exangües de la obrera, senos de ayunos largos y de higienes precarias; senos que disfrutaron de fugaz primavera sobre los mostradores de madera o entre el resuello de las maquinarias. Senos ajados de la prostituta, que la ruda caricia despojó de su seda, tal como se despoja de corteza una fruta, después de haber pagado por ella una moneda. Senos de extrañas razas y de remotos climas, bajo lunas de nieve, bajo soles de brasa... Senos que son dos inquietantes rimas, senos que son dos temblorosas cimas en la mujer que llega y en la mujer que pasa... Senos que, en el más noble sacrificio, en las maternidades magullaron sus flores, y, en una primavera de artificio, aún logran el consuelo de un esplendor ficticio con la falsa apariencia de los ajustadores. Senos que se alzan sólidos tras la blusa ceñida, o bajo una inconsútil transparencia de encaje; senos que fueron lo mejor de un viaje, y que son, casi siempre, lo mejor de la vida. Sí: hizo bien Jehová, cuando, a la clara fulguración primera de los cielos serenos, le otorgó a la mujer la gloria de los senos, ¡y los ojos al hombre, para que los mirara!
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Eu não sei o que sentir, É tudo tão vago. Por aqui, ele me disse. Olhe as rosas, tão belas quanto você, Teu perfume é melhor com certeza, A doçura delas se perdeu ao ver Que o meu amor era teu. Rimas e rimas depois, Vinhos mais tarde, Era você e uma moça No parque Não eu!
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May 2, 2014
May 2, 2014 at 11:39 PM UTC
O dia em que ele me comparou às rosas
Amor, bésame en la boca!, préstame tus finas manos... Amor:  si mi labio toca tu labio...                                                   Amor: tus ojos arcanos                                                   ponlos en mis tristes ojos...                                                   Amor, y dame tus manos                                                   pálidas... Amor: suple a mis despojos vida, con una mirada no más, de tus grandes ojos verdes...                                                   Amor, amor, adorada:                                                   bésame, dame tus manos,                                                   y quémame en tu mirada                                                   febril!
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Rimas
I Queira a ter-te tal sacrifício impune à beleza Desventurar no ofício da morte formosa No rito estrangulado, no campo da destreza, Pensamentos que julgo uma ilusão honrosa Sob a lembrança dos antigos, arcaica proeza Se medos sentimos dessa prática tão dolorosa, Aquieta-se! A relva abaixo espera em sua frieza, Para o pútrido sepulcro de uma luz ardorosa Onde graça, cuja índole se esquiva, Singram os raciocínios obscuros De uma consciência a julgar-se viva É o fim a tocar alma fugitiva, A único respeito, tomar com acuro Um fadário apagado de perspectivas II Ao meu semblante prefere-se o nada, diante das vãs venturas Pois se é hábito e desconcerto sempre padecer, Coerente é, por esses horrores, nunca me ater Para que não lastime o infinito desta amargura Esta angústia vazia que na miséria perdura Sufocando meu espírito em sofrer, Vede a todos dura sentença! É preferível já não ser, Que fugir do fim que, em descrença, meu corpo procura Se Dido no desalento, por Eneias, deixa vida, Estou cá, em silêncio de alma desvarrida A cessar aos vermes o que vivo eternamente Em álgido lamento, pude cantar nesta partida, Algumas rimas de mi'a face enlanguescida, Em que pude prezar da morte seu beijo unicamente
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May 30, 2017
May 30, 2017 at 10:29 PM UTC
Anseios
Vengo a expresar mi desazón suprema y a perpetuarla en la virtud del canto. Yo soy Maín, el héroe del poema, que vio, desde los círculos del día, regir el mundo una embriaguez y un llanto. ¡Armonía! ¡Oh profunda, oh abscóndita Armonía! Y velaré mi arduo pensamiento sotto il velame degli versi strani, fastuoso, de pompas seculares; perfecta en sí la estrofa del lamento y a impulso de los ritmos estelares. Columpia el mar su cauda nacarina, e imbuida en la clámide del río pasa en la bruma fúlgida la carne de la ondina. Grana el campo nutricio, fluyen mieles, una deidad inflama las horas con su llama y loa el día azul un coro de donceles. Romero: ¿no rebosa el corazón por la noche de sombras evocadas, por la tierra de arrugas trabajadas, del Tiempo y el Espacio la múltiple emoción? Brilla en las lejanías invioladas vaga ciudad, e! viento da en los juncos, los juncos gimen bajo el viento rudo... Romero, ¡que se vierta el corazón! y la ternura y la tristeza mía canten en el crepúsculo: ¡Armonía! Yo, Rey del reino estéril de las lágrimas, yo, Rey del reino vacuo de las rimas, con mis canciones ebrias que un son nocturno hechiza y con mis voces pávidas, anuncio las cavernas del Enigma. En mis siete dolores primarios se resume, como en alejandrino paradigma, la escala del dolor que el mal asume. Tenebrosa, recóndita Armonía... Mi numen, fuerte, no es aquel tan puro como el cerrado corazón de un monte; pero sobre sus ruinas de inocencias haré brillar, ebrio del dolor puro, una gota de luz del corazón del monte.
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Acuarimántima i
Vengo a expresar mi desazón suprema y a perpetuarla en la virtud del canto. Yo soy Maín, el héroe del poema, que vio, desde los círculos del día, regir el mundo una embriaguez y un llanto. ¡Armonía! ¡Oh profunda, oh abscóndita Armonía! Y velaré mi arduo pensamiento sotto il velame degli versi strani, fastuoso, de pompas seculares; perfecta en sí la estrofa del lamento y a impulso de los ritmos estelares. Columpia el mar su cauda nacarina, e imbuida en la clámide del río pasa en la bruma fúlgida la carne de la ondina. Grana el campo nutricio, fluyen mieles, una deidad inflama las horas con su llama y loa el día azul un coro de donceles. Romero: ¿no rebosa el corazón por la noche de sombras evocadas, por la tierra de arrugas trabajadas, del Tiempo y el Espacio la múltiple emoción? Brilla en las lejanías invioladas vaga ciudad, e! viento da en los juncos, los juncos gimen bajo el viento rudo... Romero, ¡que se vierta el corazón! y la ternura y la tristeza mía canten en el crepúsculo: ¡Armonía! Yo, Rey del reino estéril de las lágrimas, yo, Rey del reino vacuo de las rimas, con mis canciones ebrias que un son nocturno hechiza y con mis voces pávidas, anuncio las cavernas del Enigma. En mis siete dolores primarios se resume, como en alejandrino paradigma, la escala del dolor que el mal asume. Tenebrosa, recóndita Armonía... Mi numen, fuerte, no es aquel tan puro como el cerrado corazón de un monte; pero sobre sus ruinas de inocencias haré brillar, ebrio del dolor puro, una gota de luz del corazón del monte.
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Hace ya tiempo... (era yo poeta. Tiempo divino de cantar y de soñar lo esperado y lo perdido. Cristal de viejos reflejos, tornasolado prodigio, álamo esbelto que alzaba al cielo su verde grito primaveral...) Hace tiempo -divino tiempo- me dijo que le escribiera unos versos a sus senos..             Nunca ha sido, nunca jamás podrá ser el poema concluido. Hay cosas grandes, bellezas para las que no hay cobijo en las palabras. Hay cosas cuyo nombre no decimos para no mancharlas.                                 Miro hacia atrás. Era yo entonces poeta (serlo es sentirnos iluminados) No supe hallar el nombre preciso, la cifra que concretara tanta hermosura. (Me dijo que le escribiera unos versos a sus senos...) No he podido hallar la palabra exacta, lograr el nombre preciso. Yo, poeta sin palabras, dado a los malabarismos de las palabras, buscaba rimas, imágenes, ritmos. Cazador de aves retóricas: «palomas de tibios picos», «cimas de nieve con sol poniente», «gemelos lirios», «pararrayos de lo rosa», «redondas piedras de río», «fruto al que arrancan los pájaros sus dulzores encendidos». Yo era poeta. Sentía, soñaba. Tiempo divino de sentir y de soñar. Y ser poeta es vestirnos túnicas de luz, oír la voz que nos va trazando todos los caminos. Soñar sin saber cantar. Errar por el laberinto. Pero ahora que sé cantar ya es imposible el prodigio. Ahora ya no sé soñar. Cayó la antorcha al abismo. Todo pasa en torno, y todo halla el corazón marchito. Todo es una imagen muerta en el fondo de mi río. Una brisa que conmueve trigos que no son mis trigos. Alba que toca el ocaso. Ya no soy rey de mí mismo. Caído de mi alto trono, sin resurrección, hundido en las cavernas que el tiempo cavó para mi suplicio.
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Unos versos pedidos
Hace ya tiempo... (era yo poeta. Tiempo divino de cantar y de soñar lo esperado y lo perdido. Cristal de viejos reflejos, tornasolado prodigio, álamo esbelto que alzaba al cielo su verde grito primaveral...) Hace tiempo -divino tiempo- me dijo que le escribiera unos versos a sus senos..             Nunca ha sido, nunca jamás podrá ser el poema concluido. Hay cosas grandes, bellezas para las que no hay cobijo en las palabras. Hay cosas cuyo nombre no decimos para no mancharlas.                                 Miro hacia atrás. Era yo entonces poeta (serlo es sentirnos iluminados) No supe hallar el nombre preciso, la cifra que concretara tanta hermosura. (Me dijo que le escribiera unos versos a sus senos...) No he podido hallar la palabra exacta, lograr el nombre preciso. Yo, poeta sin palabras, dado a los malabarismos de las palabras, buscaba rimas, imágenes, ritmos. Cazador de aves retóricas: «palomas de tibios picos», «cimas de nieve con sol poniente», «gemelos lirios», «pararrayos de lo rosa», «redondas piedras de río», «fruto al que arrancan los pájaros sus dulzores encendidos». Yo era poeta. Sentía, soñaba. Tiempo divino de sentir y de soñar. Y ser poeta es vestirnos túnicas de luz, oír la voz que nos va trazando todos los caminos. Soñar sin saber cantar. Errar por el laberinto. Pero ahora que sé cantar ya es imposible el prodigio. Ahora ya no sé soñar. Cayó la antorcha al abismo. Todo pasa en torno, y todo halla el corazón marchito. Todo es una imagen muerta en el fondo de mi río. Una brisa que conmueve trigos que no son mis trigos. Alba que toca el ocaso. Ya no soy rey de mí mismo. Caído de mi alto trono, sin resurrección, hundido en las cavernas que el tiempo cavó para mi suplicio.
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um encantador de mentira/Im lovely lie ****************************************************** Sou um encantador de mentira De mente fecunda e alma tristonha Aquele que diante da flor suspira E por um grande amor sonha. O que a morte, enquanto delira, Busca sem medo ou vergonha, Mas por mais que a ela prefira Tu insistes em dar-me vida enfadonha. Meu caderno de pueris rimas está cheio Talvez seja hora de puxar o freio, Pois solidão atada a mim segue. Oh! Senhor tire do peito o medo De um fim agora a este enredo Por favor, a morte não mais me negue. http://www.poetafernandes.com.br/search/label/poesias
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Apr 30, 2012
Apr 30, 2012 at 10:23 PM UTC
um encantador de mentira/ Im lovely lie
Madre, no me digas: -Hijo, quédate..., cena con nosotros y duerme después... Cuando eras pequeño daba gusto ver tu cara redonda, tu rosada tez... Yo a Dios le rogaba una y otra vez: que nunca se enferme que viva años cien; robusto, rosado, gallardo doncel le vean mis ojos allá en la vejez. Que no tenga ese aire de los hombres que se pasan la noche de café en café... Dios me ha castigado. ¡Él sabrá por qué!- Madre, no me digas: -Hijo, quédate...- La calle me llama y a la calle iré... Yo tengo una pena de tan mal jaez que ni tu ni nadie puede comprender, y en medio de la calle ¡me siento tan bien! ¿Qué cuál es mi pena? ¡Ni yo sé cuál es! Pero ella me obliga a irme, a correr, hasta de cansancio rendido caer... La calle me llama y obedeceré... Cuando pongo en ella los ligeros pies, me lleno de rimas sin saber por qué... La calle, la calle, ¡loco cascabel! La noche, la noche, ¡qué dulce embriaguez! El poeta, la calle y la noche, se quieren los tres... La calle me llama, la noche también... Hasta luego, madre, ¡voy a florecer!
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El poeta y la calle
Percorri a tua alma, Na noite, na calma. Esperei por ti, nada, Fico aqui, abalada. Prezo para que chegues, Que chegues e me aconchegues. Rebeldia à tua maneira, Junto da luz da fogueira. Sente o toque da areia, Pensa nela como uma odisseia. Lembra-te da felicidade, Em ver o mar, na pura cumplicidade. O pôr-do-sol se instala, Ninguém tenta soltar a fala. Prendo-me a ti, Tal como antevi. Solto a mente, livre do inconsciente. Toque de lábios, O caminho, esse é de sábios.
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May 28, 2014
May 28, 2014 at 5:55 PM UTC
Rimas galopantes de amor encantado
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña, en este mundo de duelo y de aflicción.Miraba como el alba pura; sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de noche y de dolor.Yo era tímido como un niño. Ella, naturalmente, fue, para mi amor hecho de armiño, Herodías y Salomé...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Y más consoladora y más halagadora y expresiva, la otra fue más sensitiva cual no pensé encontrar jamás.Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía...En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé... Y te mató, triste y pequeño, falto de luz, falto de fe...Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión; y que me roería, loca, con sus dientes el corazón.Poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad, mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad;y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén, sin pensar que la Primavera y la carne acaban también...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.¡Y las demás! En tantos climas, en tantas tierras siempre son, si no pretextos de mis rimas fantasmas de mi corazón.En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. Amarga y pesa. ¡Ya no hay princesa que cantar!Mas a pesar del tiempo terco, mi sed de amor no tiene fin; con el cabello gris, me acerco a los rosales del jardín...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... ¡Mas es mía el Alba de oro!
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Canción de otoño en primavera
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña, en este mundo de duelo y de aflicción.Miraba como el alba pura; sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de noche y de dolor.Yo era tímido como un niño. Ella, naturalmente, fue, para mi amor hecho de armiño, Herodías y Salomé...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Y más consoladora y más halagadora y expresiva, la otra fue más sensitiva cual no pensé encontrar jamás.Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía...En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé... Y te mató, triste y pequeño, falto de luz, falto de fe...Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión; y que me roería, loca, con sus dientes el corazón.Poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad, mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad;y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén, sin pensar que la Primavera y la carne acaban también...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.¡Y las demás! En tantos climas, en tantas tierras siempre son, si no pretextos de mis rimas fantasmas de mi corazón.En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. Amarga y pesa. ¡Ya no hay princesa que cantar!Mas a pesar del tiempo terco, mi sed de amor no tiene fin; con el cabello gris, me acerco a los rosales del jardín...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... ¡Mas es mía el Alba de oro!
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El ave azul del sueño sobre mi frente pasa: tengo en mi corazón la primavera y en mi cerebro el alba. Amo la luz, el pico de la tórtola, la rosa y la campánula, el labio de la virgen y el cuello de la garza. !Oh, Dios mío, Dios mío!...             Sé que me ama... Cae sobre mi espíritu la noche negra y trágica; busco el seno profundo de sus sombras para verter mis lágrimas. Sé que en el cráneo puede haber tormentas, abismos en el alma y arrugas misteriosas sobre las frentes pálidas. ¡Oh, Dios mío, Dios mío!...             Sé que me engaña...
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Rimas - xiv
Las rimas de tus tacones son técnicamente perfectas; la métrica con que te acercas hace explotar emociones. Con versos de tu sonrisa cada sílaba en ti se matiza; afloran odas de luz y vida, algo que en ti no se olvida. Tus estrofas de caricias perfectamente acentuadas; hacen comas pausadas en el compás de tus delicias . Te busco la estructura remate perfecta en tu cintura. Creo que sin mayor problema encontré...!! que eres un poema!!
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Aug 28, 2015
Aug 28, 2015 at 9:41 AM UTC
POEMA EN AZUL
Este es el libro de mi dolor: lágrima a lágrima lo formé; una vez hecho, te juro, por Cristo, que nunca más lloraré. ¿Llorar? ¿Por qué? Serán mis rimas como el rielar de una luz íntima, que dejaré en cada verso; pero llorar, ¡eso ya nunca! ¿Por quién? ¿Por qué? Serán un plácido florilegio un haz de notas que regaré y habrá una risa por cada arpegio, ¿Pero una lágrima? ¡Qué sacrilegio! Eso ya nunca. ¿Por quién? ¿Por qué?
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I. ¿llorar? ¿por qué?
Dijo el Amor:                         (entonces a los lampos                       de un claro sol; en los serenos campos                       sonreía a la luz la primavera;                       en el soto arrullaban las palomas,                       y cada flor en los alcores era                       como un abierto búcaro de aromas). -«Yo seré tu poeta: tendrás flores Para tu frente, y rimas armoniosas Que cual perlas de luz **** fulgores, Y perfumes **** como las rosas. »Seré espacio sin fin para tu anhelo, La ilusión que te encante... Seré el azul de tu estrellado cielo, Seré la estrofa que en tu oído cante. »Y en la onda dormida Donde los astros verterán risueños Su fulgor, en la onda de tu vida Seré la barca en donde irán tus sueños». Dijo la Muerte:                         (entonces a los lampos                       de un sol de invierno, los marchitos campos                       sudarios parecían,                       blancos de nieve y de verdura escuetos,                       y a lo lejos los árboles fingían,                       en la bruma, un desfile de esqueletos). -«Yo soy la Segadora, La eterna Vencedora Que con el Bien y la Virtud en guerra Deja a su paso destrucción y duelo, La que troncha las flores en la tierra, La que apaga los astros en el cielo. Yo soy la Muerte... Ven!»                                                     Cual rosa blanca, Como azucena en el vergel riente Que de su tallo el ventarrón arranca, Así la Virgen doblegó la frente. Amó... Vivió... Pasó...!                                     Fue nube leve Que llevaba benéfico rocío; En la montaña azul, copo de nieve, Y blanca espuma en el cristal del río.                         (Entonces, al radiar eterna aurora                       En las tinieblas de la tumba inerte,                       La Virgen, la vencida por la Muerte,                       Entró en el Paraíso vencedora).
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Fugitiva
Dijo el Amor:                         (entonces a los lampos                       de un claro sol; en los serenos campos                       sonreía a la luz la primavera;                       en el soto arrullaban las palomas,                       y cada flor en los alcores era                       como un abierto búcaro de aromas). -«Yo seré tu poeta: tendrás flores Para tu frente, y rimas armoniosas Que cual perlas de luz **** fulgores, Y perfumes **** como las rosas. »Seré espacio sin fin para tu anhelo, La ilusión que te encante... Seré el azul de tu estrellado cielo, Seré la estrofa que en tu oído cante. »Y en la onda dormida Donde los astros verterán risueños Su fulgor, en la onda de tu vida Seré la barca en donde irán tus sueños». Dijo la Muerte:                         (entonces a los lampos                       de un sol de invierno, los marchitos campos                       sudarios parecían,                       blancos de nieve y de verdura escuetos,                       y a lo lejos los árboles fingían,                       en la bruma, un desfile de esqueletos). -«Yo soy la Segadora, La eterna Vencedora Que con el Bien y la Virtud en guerra Deja a su paso destrucción y duelo, La que troncha las flores en la tierra, La que apaga los astros en el cielo. Yo soy la Muerte... Ven!»                                                     Cual rosa blanca, Como azucena en el vergel riente Que de su tallo el ventarrón arranca, Así la Virgen doblegó la frente. Amó... Vivió... Pasó...!                                     Fue nube leve Que llevaba benéfico rocío; En la montaña azul, copo de nieve, Y blanca espuma en el cristal del río.                         (Entonces, al radiar eterna aurora                       En las tinieblas de la tumba inerte,                       La Virgen, la vencida por la Muerte,                       Entró en el Paraíso vencedora).
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