"quedas" poems
Siguen los años
Creo haberte superado
Sin embargo
Aún me haces daño
No lo puedo soportar
Y ni siquiera estas aquí para mirar
Yo soy el que se ofrece a escribirte
Masoquismo, me ganas sin piedad
Eres como la respiración
Cuando vienes te quedas
Una corta asfixia
Después te vas
Y mi pecho se encoge
Por la miseria de ese momento
He desperdiciado mucho tiempo
Llego siempre al mismo punto
Por más grande que sea el mundo
Siento que algún día te veré
Y mis recuerdos volverán de golpe
Me congelaré
Y me culparé mil veces
Por no haberme comportado de la peor manera
Ya que fui demasiado bueno
Tanto que di miedo y pena
Odio llegar a lo mismo
Lo repito sin parar
Se vuelve tediosa
Esta tristeza sin lugar
Debes irte
Debo dejar que te vayas
Aunque me duela, lo se
Pero entre nosotros no se ganó nada
La vida me dice que ya pasó
Que no puedo aferrarme a la misma imagen
Todos cometemos errores
Todos nos salimos del margen
Vamos a mostrarle la cara a la mañana
Para vivir un día normal
Hasta que llegue el atardecer
Y pueda volver a empezar.
Apr 16, 2015
Apr 16, 2015 at 9:00 PM UTC
Spanish
Yo hacía una divina labor, sobre la roca
Creciente del Orgullo. De la vida lejana,
Algún pétalo vívido me voló en la mañana,
Algún beso en la noche. Tenaz como una loca,
Sequía mi divina labor sobre la roca.
Cuando tu voz que funde como sacra campana
En la nota celeste la vibración humana,
Tendió su lazo do oro al borde de tu boca;
—Maravilloso nido del vértigo, tu boca!
Dos pétalos de rosa abrochando un abismo…—
Labor, labor de gloria, dolorosa y liviana;
¡Tela donde mi espíritu su fue tramando él mismo!
Tú quedas en la testa soberbia de la roca,
Y yo caigo, sin fin, en el sangriento abismo!
English
I was at my divine labor, upon the rock
Swelling with Pride. From a distance,
At dawn, some bright petal came to me,
Some kiss in the night. Upon the rock,
Tenacious a madwoman, I clung to my work.
When your voice, like a sacred bell,
A celestial note with a human tremor,
Stretched its golden lasso from the edge of your mouth;
—Marvelous nest of vertigo, your mouth!
Two rose petals fastened to an abyss…—
Labor, labor of glory, painful and frivolous;
Fabric where my spirit went weaving herself!
You come to the arrogant head of the rock,
And I fall, without end, into the ****** abyss!
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*****
Tu voz llena de una suplica
Y ella abrazando sus rodillas
Agachaba su cabeza.
***** Mírame.
Pensaba en que jamás había escuchado
Tu voz con ese tono
Tierno, un poco adolorido, desesperado.
Por lo menos dime algo.
Que podría decir,
Se preguntaba,
Si de todos modos
Estaba ya decidido.
La tomas de la mano,
Y solo notas que esconde su cara
Pero no ves el nudo en su garganta,
Las lagrimas a punto de brotar,
El temblor que la sacudía por dentro.
Sabes que así es mejor.
Menea la cabeza que si.
Pero siente tu mano
Tibia
Enlazada entre sus dedos,
Y piensa que no se resignara
A no tenerla otra vez así.
La tienes abrazada,
Y contemplas un rato
Las nubes
Que cubren las estrellas.
Pasa un señor de edad y se sonríe
Al mirarlos así,
Parecía una señorita apenada
De la mano
De su novio enamorado
Contando luceritos.
Algo la despierta,
Desenredandose,
Reclama su mano
Y despeja su mente.
No entiendo.
Su voz, aun un poco ronca,
Te sorprende por decidida.
Tu mano queda destendida
En forma de sus dedos
Y al mirarla te quedas helado,
Tal vez un poco rechazado.
La enrollas mientras habla,
Y te abrazas a ti mismo
Y ella cruza sus manos,
Mirando al suelo.
Como era posible
Que deshacías su amor
de la misma manera
Que la enamoraste,
Tomándola de la mano,
Y en tus brazos?
No.
Decidiste hacerla sufrir,
De una vez entonces.
No hay adiós fácil,
No hay adiós apiadado,
Si uno no quiere decirlo.
Que crueldad,
Piensa con coraje.
Y tu, tal vez pensando
Que siempre te pudo sorprender.
Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:07 AM UTC
Tu y tu solo en este mundo
Tu y me conoces tan desnuda y me conoces
no tan bien como me gustaría que sabíamos nosotros solos
Te veré de nuevo pronto siento esto
Sientes esto, lo sabemos
esto es saber en la sangre
bajo la luna, cerca del rio
donde soñé con encontrarte
hace tantos años mi amor
¿remarás este bote a través del río?
Algún día tendremos que dejar de lado estos sueños.
Pero nunca the dejaré ir sin mostrarte todo mi amor
todo mi amor
hueso profundo a mi palma
todo tu amor
donde la x marca el lugar
Tiempo es un círculo que se come a sí mismo
no sabe nada más que hambre y anhelo
Los días nos pasan como antes
somos mejores que eso ahora
quiero coronar mis años
con algo que se siente mucho
mucho como tú
ai ai ai ai ai
mucho como tú
mis años vienen cayendo sobre mí
años tocan y se van
tienen mucho que decir
tantos sueños que nunca
fueron puestos en palabras
te quedas
te quedas
te quedas
written by Medusa
Oct 20, 2018
Oct 20, 2018 at 4:00 AM UTC
Mientras comían juntos y distantes y tensos
ella muy lentamente y él como ensimismado
hablaban con medida y doble parsimonia
de temas importantes y de algunos quebrantos
entonces como siempre o como casi siempre
el desvelo social condujo a la cultura
así que por la noche se fueron al teatro
sin tocarse un ojal ni siquiera una uña
su sonrisa la de ella
era como una oferta un anuncio un esbozo
su mirada la de él
iba tomando nota de cómo eran sus ojos
y como a la salida soplaba un aire frío
y unos dedos muy blancos indefensos y tristes
apenas asomaban por las sandalias de ella
no hubo más remedio que entrar en un boliche
y ya que el camarero se demoraba tanto
llegaron cautelosos hasta la confidencia
extra seca y sin hielo por favor y fumaron
y entre el humo el amor era un rostro en la niebla
en sus labios los de él
el silencio era espera la noticia era el frío
en su casa la de ella
halló café instantáneo y confianza y cobijo
una hora tan sólo de memoria y sondeos
hasta que sobrevino un silencio a dos voces
como cualquiera sabe en tales circunstancias
es arduo decir algo que realmente no sobre
él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella también probó y por qué no te quedas
y él sin mirarla no me lo digas dos veces
y ella en voz baja bueno y por qué no te quedas
y sus labios los de él
se quedaron gustosos a besar sin usura
sus pies fríos los de ella
que eran sólo el comienzo de la noche desnuda
fueron investigando deshojando nombrando
proponiéndose metas preguntando a los cuerpos
mientras la madrugada y los temas candentes
conciliaban el sueño que no durmieron ellos
quién hubiera previsto aquella tarde
que el amor ese célebre informal
se dedicara a ellos tan formales
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Alta de ojos verdes, como la luz de las luciérnagas.
Ella era como la luna.
Algunos días estaba llena de vida,
Otros desaparecía.
Consumida por el tiempo,
Ahogada en agonía.
Encerrada en cuatro paredes
Sin amor.
Así se veía ella.
Silenciosa e ignorada.
Insuficiente y horrible.
Sin ganas de vivir
Tierna niña de melena rubia
¿Por qué no puedes ver lo que yo veo?
¿Por qué no te quedas esta noche a charlar?
¿Por qué no vives un poco
Te entrego mis ojos, mírate como yo te veo.
Inmensa y maravillosa.
Más que un simple desastre,
Más que un cuerpo viviente.
Jul 9, 2015
Jul 9, 2015 at 3:41 PM UTC
dicen que desvelando se pierde la cabeza además del sueño
pero siempre se me quita cuando veo la luna en el cielo
llena sale más bella, hermosa
despierta, siempre vale la pena
dale ojo como se llena, la única cosa
que me daría pena es no poder verla
todas las noches, pido un deseo
que sea la distancia, tú nunca quedas lejos
y si pasa mucho tiempo donde no los vemos
pido la luna en cualquier fase
que nos cuida donde sea que estemos
solo mira por arriba
la luna te dará los mejores sueños.
Dec 12, 2015
Dec 12, 2015 at 12:23 AM UTC
Es de esas veces
En que te quedas inmóvil
Al borde de una lágrima
Ahogándote con las palabras
Intentando sentir un abrazo
Tan vacío como una biblioteca en verano
Es de esas veces
En que no te entiendes
Ni los entiendes
Ni te entienden a ti
Es de esas veces
En que te gustaría gritarles
Palabras sin sentido
Pero con tanto significado
¡Infinito!
¡Anhelo!
¡Infamia!
¿Amor?
Es de esas veces
En que sólo necesitabas
Un gesto, una caricia
Un silencio en un instante
Sentirte ave en el viento
Es de esas veces
En que te escudas del mundo
Quieres deshacerte de tu piel
Y te das cuenta que no es la tuya
Es de esas veces
En que quieres desaparecer
En el mar de tu consciencia
Y te das cuenta que da miedo,
Mucho más miedo que estar aquí.
Es de esas veces
En que las lágrimas caen,
Caen como el rocío al asfalto
Y no dejan de caer, no cesan.
Es de esas veces
En que la extrañas tanto,
Extrañas el mundo,
Extrañas la realidad
Y te extrañas a ti.
Es de esas veces
En que te das cuenta
Que has muerto
Y esta vez, la muerte
No es prueba de que hubo vida
Sino, simplemente
Prueba de un proceso biológico:
Nacer
Crecer
Reproducirse
Y morir.
Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 2:52 AM UTC
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo sé que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber...
Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo,
nunca te vas del todo, como una cicatriz;
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo,
pues al perder la espiga retiene la raíz.
Tu amor es como un río, que parece más hondo,
inexplicablemente, cuando el agua se va.
Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo,
pues tu amor y la muerte tienen un más allá.
Para un deseo así, toda la vida es poca;
toda la vida es poca para un ensueño así...
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca;
y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí!
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Ahí estás, pensando que no eres nada
Y aquí estoy, perdida en tu mirada
Estamos bien así, vivir, ..¿solo vivir?
Si me dejas abrazarte, prometo jamás soltarte
Dejar todos mis miedos y solo aventurarme
La duda me nubla, me inquieta...
No me deja dormir
¿No sería mejor el mundo, si te quedas junto a mí?
Nov 15, 2015
Nov 15, 2015 at 8:11 PM UTC
Yo no te conocía, tierra;
con los ojos inertes, la mano aleteante,
lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa,
aunque, alentar juvenil, sintiera a veces
un tumulto sediento de postrarse,
como huracán henchido aquí en el pecho;
ignorándote, tierra mía,
ignorando tu alentar, huracán o tumulto,
idénticos en esta melancólica burbuja que yo soy
a quien tu voz de acero inspirara un menudo vivir.
Bien sé ahora que tú eres
quien me dicta esta forma y este ansia;
sé al fin que el mar esbelto,
la enamorada luz, los niños sonrientes,
no son sino tú misma;
que los vivos, los muertos,
el placer y la pena,
la soledad, la amistad,
la miseria, el poderoso estúpido,
el hombre enamorado, el canalla,
son tan dignos de mí como de ellos yo lo soy;
mis brazos, tierra, son ya más anchos, ágiles,
para llevar tu afán que nada satisface.
El amor no tiene esta o aquella forma,
no puede detenerse en criatura alguna;
todas son por igual viles y soñadoras.
Placer que nunca muere
beso que nunca muere,
sólo en ti misma encuentro, tierra mía.
Nimbos de juventud, cabellos rubios o sombríos,
rizosos o lánguidos como una primavera,
sobre cuerpos cobrizos, sobre radiantes cuerpos
que tanto he amado inútilmente,
no es en vosotros donde la vida está, sino en la tierra,
en la tierra que aguarda, aguarda siempre
con sus labios tendidos, con sus brazos abiertos.
Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes
este mundo divino que ahora es mío,
mío como lo soy yo mismo,
como lo fueron otros cuerpos que estrecharon mis brazos,
como la arena, que al besarla los labios
finge otros labios, dúctiles al deseo,
hasta que el viento lleva sus mentirosos átomos.
Como la arena, tierra,
como la arena misma,
la caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira.
Tú sola quedas con el deseo,
con este deseo que aparenta ser mío y ni siquiera es mío,
sino el deseo de todos,
malvados, inocentes,
enamorados o canallas.
Tierra, tierra y deseo.
Una forma perdida.
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Ya se han roto las ataduras,
sólo la noche me rodea,
me va robando la memoria,
me acuna para que me duerma.
Ahora que ya no la contemplo
para robarle su belleza.
Ahora que siento en mí el cansancio
de nuestras pobres razas viejas.
Ahora que lucho y me rebelo
contra su mansedumbre eterna
y me acuerdo de que algún día
fui tan sin tiempo como ella,
¡qué monólogo desbordado,
qué soliloquio sin respuesta,
qué deseo de renacerme,
de entender y de que me entienda,
de borrar pasado y futuro,
de segar mi memoria entera!
Luego, arrojar al ***** pozo
lo que de mí evoca y recuerda:
cojín de nieblas matinales
donde apoyaba la cabeza.
Repetimos las mismas cosas,
recorremos aquellas sendas
por donde todos los humanos
dejaron gritos, ecos, huellas.
Son las palabras angustiadas
que un día oyó al nacer la tierra:
«húmedo beso, vida, muerte,
nada importa, me voy y quedas,
ayer desnudos en el campo
y hoy se caen solas las cerezas».
Palabras viejas y cansadas
que nosotros creímos nuevas,
recién nacidas para el canto,
para una dicha siempre nuestra.
Y la noche me va matando,
me acuna para que me duerma.
En cada instante mío pone
siglos de luna, alta y sangrienta.
Nada me importa que yo siembre
y que otros cojan la cosecha.
Pero morirme sin rebelarme,
someterme sin resistencia,
ser por los siglos de los siglos
sólo luz o sólo tinieblas,
irme cegando de hermosura
hasta dejar de ser materia,
aunque mi premio sea un día
mirar por dentro las estrellas...
Hoja de chopo, onda de río,
sangre mezclada con la tierra.
Y que mi forma sea el barro
que una mano mortal modela.
Niño que juega desnudito,
mínima brizna de la hierba,
todos los peces de los mares,
los animales de la tierra.
Saber que vivo, que palpito,
que me enloquezco en la carrera,
que nado mares y anchos ríos,
que escalo cimas, salto cercas,
que desde el fondo de las noches
hay pesadumbre que me acecha.
Sentir en mí todos los soles,
todos los gozos y las penas,
todos los vientos que me mueven,
los dolores que en mí hacen presa…
Sentir, por fin, llegar el alba,
su melodía limpia y fresca,
y barrernos las sombras turbias
que oscurecen nuestras cabezas,
y beber las lejanas brisas
que nos alejan de la tierra
maniatados y adormecidos,
sin saber a dónde nos llevan...
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-El tronco estaba ardiendo cuando se fue la lluvia. El rayo lo venció y se introdujo en él.
Ahora es un rayo manso. Lo tendremos aquí y le daremos de comer hojas y yerbas. Me gusta el fuego. Acércale
tu mano poco a poco, te acaricia o te quema, puedes saber hasta dónde llega su amistad.
-A mí me gusta porque es rojo y azul y amarillo, y se mueve en el aire y no tiene forma, y
cuando quiere dormir se esconde en la ceniza y vigila con ojitos rojos dentro dentro.
¡Qué simpático! Luego se alza y empieza a buscar, si haya cerca una rama la devora.
¡Me gusta, me gusta! ¡Le cuidaré, no estorba, es tan humilde!
-Es orgulloso, pero es bueno. ¿Que té pasa? Te has quedado...
-Nada.
-Tienes los ojos abiertos y estás dormida. ¿Me oyes? También se ha metido en ti.
Lo veo en el fondo de tus ojos, como una culebra, enamorándote.
Te quedas quieta mientras él te recorre ávidamente. Giras en torno al fuego sin moverte.
Fuego lento, preciso, árbol continuo, nos atraen tus hojas instantáneas, tu tronco permanente.
Déjanos estar junto a ti, junto a tu amor hambriento. Creces aniquilando, medida de la destrucción,
estatura hacia dentro, duración hacia atrás, tiempo invertido, muerte muriendo, nacimiento.
Déjanos estar en tus párpados incesantes, investigar contigo lo que buscas, luz en fuga perpetua, en ti,
como tú misma, en nosotros.
944
Me quedas tú, y me donas la alegría
con el dolor, y tu miel deleitable
con el acerbo aloe.
Me quedas tú, y la luz que tu alma cría
dentro la tenebrura inenarrable
de mi yo solitario:
Siempre loe
tu don ilusionario.
Me quedas tú, y el claro sortilegio
de tus ojos rientes: con su hechizo
mi soledad se puebla.
Me quedas tú, y tu risa, cuyo arpegio
me embriaga, y tu tesoro de oro obrizo
solaz del alma sola:
La gris niebla
tu regalo aureola.
Me quedas tú, y el filtro que tu ardida
boca frutal, sombreada, en mis febriles
resecos labios vierte.
Me quedas tú, la ingenua enardecida,
me quedas tú, la experta, de sutiles
tácticas retrecheras:
Vida. Muerte.
Lo que quieras.
726
-¿Has visto como crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua:
es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas el agua asciende al aire,
como cuando te quedas viendo al cielo del mediodía y como tus ojos empiezan a evaporarse.Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece, se hace blanda, verde, flexible.
El terrón enmohecido, la costra de los viejos árboles, se desprende, regresa.¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro, de una hora a otra hora.
Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba y tu pelo penetra como un manojo de
raíces y toda tú eres un tronco caído.-Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar.
En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua, que iría a todas partes sin caerse nunca.
721
Gracias al hombre que quiere mi
Cuando no quiero mi
Pero, estoy muy triste
No puedo amor una persona
porque no puedo amor mi
Necesito un momento en el tiempo
que Los Dios me dan
Necesito a creer en la capicidad del corazon
El rey es mi imaginacion
Mi imaginacion me quiere matar
No quiero morir
No quiero llorar
Quiero reir y sonreir
Al hombre que quiere mi...
Es importa que tu quedas para mi
Quedes cuando estoy buena, bonita, y sincera
Porque ahora estoy desagradable, fea, y
Digo muchas mentiras
Apr 5, 2015
Apr 5, 2015 at 11:56 AM UTC
Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya
no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo,
ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío,
te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido.
Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento
o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara.
Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse.
El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada,
de pronto lo hicieron gata.
Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén».
Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario?
Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes.
Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
706
¡Oh pobres almas nuestras
que perdieron el nido
y que van arrastradas
en la falsa corriente del olvido!
Y pensar que extraviamos
la senda milagrosa
en que se hubiera abierto
nuestra ilusión, como perenne rosa.
Pudieron deslizarse,
sin sentir, nuestras vidas
con el compás romántico
que hay en las músicas desfallecidas.
Y pensar que pudimos
enlazar nuestras manos
y apurar en un beso
la comunión de fértiles veranos.
Y pensar que pudimos,
al acercarse el fin de la jornada,
alumbrar la vejez en una dulce
conjunción de existencias,
contemplando, en la noche ilusionada,
el cintilar perenne del Zodíaco
sobre la sombra de nuestras conciencias...
Mas en vano deliro y te recuerdo,
oh virgen esperanza,
oh ilusión que te quedas
en no sé qué lejanas arboledas
y en no sé qué remota venturanza.
Sigamos sumergiéndonos... Mas, antes
que la sorda corriente
nos precipite a lo desconocido,
hagamos un esfuerzo de agonía
para salir a flote
y ver, la última vez, nuestras cabezas
sobre las aguas turbias del olvido.
568
Hay dos españas, la del soldado y la del poeta.
La de la espada fratricida y la de la canción
vagabunda.
Hay dos españas y una sola canción. Y esta es la
canción del poeta vagabundo:
Franco, tuya es la hacienda,
la casa,
el caballo,
la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo...
más yo te dejo mudo...
¡Mudo!
Y, ¿cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?
655
Era el silencio miel sobre seda,
y era un ungüento de paz la brisa.
Yo iba del brazo con tu sonrisa
por la alameda.
Tu boca dulce como un olvido
me dio sus jugos bajo el follaje,
y su chasquido
rozó mi oído
como un plumaje
de un cisne herido;
como un encaje
desvanecido;
como un celaje
loco de viaje
sobre un paisaje
desconocido...
Tu boca ungida de luz de trino,
bordó una sombra de frases quedas...
Tu boca tibia me supo a vino,
y en la hojarasca de las veredas
se alzó el revuelo de un remolino
de áureas monedas...
Y fue el silencio como una gruta,
y la quimera fue como un río
donde bogaron tu amor y el mío...
Y fue tu boca como una fruta
humedecida por el rocío...
Como amputando gestos sombríos
bruñó la luna su filo de hacha,
y retorciendo sus dedos fríos
cruzó una racha...
Yo unté de besos tu boca roja,
tu boca dulce como un regreso,
y en cada árbol fue cada hoja
un eco verde de cada beso.
Tu boca intacta me dio sus rasos,
tu voz sin bordes me dio su seda,
y, en la delicia de los retrasos,
moría el roce de nuestros pasos
en el silencio de la alameda...
569
Porque detrás de cada expresión
Existe una historia
Sin contar
Si te quedas callado y escuchas
Seguramente entre el silencio
Escuchas
Los susurros
Dan un llamado de auxilio
Ocurre que lo escondemos
Muy bien
Pasamos de forma silenciosa y cuidado
Para evitar un confrontamiento inesperado
Es la única manera y parece ser lo único que se puede hacer
Para seguir adelante
Todos los dolores son diferentes
Y no pretendo saber lo que sientes
Pero
Prometo una cosa
Todo se pone mejor
Y
Estarás bien
Solo
Dale tiempo
Apr 12, 2017
Apr 12, 2017 at 2:12 PM UTC
Por las esquinas vagas de los sueños,
Alta la madrugada, fue conmigo
Tu imagen bien amada, como un día
En tiempos idos, cuando Dios lo quiso.
Agua ha pasado por el río abajo,
Hojas verdes perdidas llevó el viento
Desde que nuestras sombras vieron quedas
Su afán borrarse con el sol traspuesto.
Hermosa era aquella llama, breve
Como todo lo hermoso: luz y ocaso.
Vino la noche honda, y sus cenizas
Guardaron el desvelo de los astros.
Tal jugador febril ante una carta,
Un alma solitaria fue la apuesta
Arriesgada y perdida en nuestro encuentro;
El cuerpo entre los hombres quedó en pena.
¿Quién dice que se olvida? No hay olvido.
Mira a través de esta pared de hielo
Ir esa sombra hacia la lejanía
Sin el nimbo radiante del deseo.
Todo tiene su precio. Yo he pagado
El mío por aquella antigua gracia;
Y así despierto, hallando tras mi sueño
Un lecho solo, afuera yerta el alba.
493
Tu rostro siempre en mi sangre,
tu aliento sobre mi ensueño.
No hay torrentes ni murallas,
descansas sobre mi pecho.
Van y vienen aves lentas,
van y vienen golondrinas.
¡Ah, qué dulzura saberte
incorporado a mi vida!
Tan lejos y tan cercano.
Tan real y tan de mi niebla.
Vuelve la cara. Yo sé
que estás sintiendo mis venas.
Mi gozo es de luz y sombra
si te vas o te aproximas,
brilla o duerme la lucerna
que me alumbra la sonrisa.
¡Qué blando es el terciopelo
de tu ternura increíble!
Musgo que alivia mi sueño
cuando a la piedra se ciñe.
Anda y vuelve. Voy contigo
y quedas en mi desvelo.
Para mi sombra en tu sombra,
el cielo.
400
Éstos, amada, son sitios vulgares
en que en el ruido mundanal se asusta
el alma fidelísima, que gusta
de evocar tus encantos familiares.
Añoro dulcemente los lugares
en donde imperas cual señora justa,
tu voz real y tu mirada augusta
que ungieron con su gracia mis pesares.
Y recuerdo que en época lejana,
por tus raras virtudes milagrosas
y tu amable modestia provinciana,
ebrio de amor te comparó el poeta
con la mejor de las piedras preciosas
oculta en pobres hojas de violeta.
Tuviste, en la delicia de mi sueño,
fuerza de mano que se da al caído
y la piedad de un pájaro agreño
que en la rama caduca pone el nido.
De tu falda al seráfico pergeño
cual párvulo medroso estoy asido,
que en la infantil iglesia de mi ensueño
las imágenes rotas han caído.
Yo sé que en mis catástrofes internas
no más quedas tú en pie, señora alta,
de frente noble y de miradas tiernas.
Condúceme en las noches inclementes
porque sin ti para marchar me falta
el óleo de las vírgenes prudentes.
406
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
395