"pupilas" poems
Spanish
¡Oh, tú que duermes tan hondo que no despiertas!
Milagrosas de vivas, milagrosas de muertas,
Y por muertas y vivas eternamente abiertas,
Alguna noche en duelo yo encuentro tus pupilas
Bajo un trapo de sombra o una blonda de luna.
Bebo en ellas la Calma como en una laguna.
Por hondas, por calladas, por buenas, por tranquilas
Un lecho o una tumba parece cada una.
English
O you who sleep so deep you cannot wake!
Every night in mourning I come upon your pupils,
Miraculous in life, miraculous in death,
And in life and death eternally open.
Beneath a remnant of shade or silk lace of moon,
I drink their calm as I would a lagoon.
For depth, for silence, for goodness, for peacefulness.
Each one seeming a bed or a tomb.
2.6k
Forjada en la "Fábrica de Armas y Municiones",
la ciudad
muerde con sus almenas
un pedazo de cielo,
mientras el Tajo,
alfanje que se funde en un molde de piedra,
atraviesa los puentes y la Vega,
pintada por algún primitivo castellano
de esos que conservaron
una influencia flamenca.
Ya al subir en dirección a la ciudad,
apriétase en las llaves
la empuñadura de una espada,
en tanto que un vientecillo
nos va enmoheciendo el espinazo
para insuflarnos el empaque
que los aduaneros exigen al entrar.
¡Silencio!
¡Silencio que nos extravía las pupilas
y nos diafaniza la nariz!
¡Silencio!
Perros que se pasean de golilla
con los ojos pintados por el Greco.
Posadas donde se hospedan todavía
los protagonistas del "Lazarillo" y del "Buscón".
Puertas que gruñen y se cierran
con las llaves que se le extraviaron a San Pedro.
¡Para cruzar sobre las, murallas y el Alcázar
las nubes ensillan con arneses y paramentos medioevales!
Hidalgos que se alimentan de piedras y de orgullo,
tienen la carne idéntica a la cera de los exvotos
y un tufo a herrumbre y a ratón.
Hidalgos que se detienen para escupir
con la jactancia con que sus abuelos
tiraban su escarcela a los leprosos.
Los pies ensangrentados por los guijarros,
se gulusmea en las cocinas
un olorcillo a inquisición,
y cuando las sombras se descuelgan de los tejados,
se oye la gesta
que las paredes nos cuentan al pasar,
a cuyo influjo una pelambre
nos va cubriendo las tetillas.
¡Noches en que los pasos suenan
como malas palabras!
¡Noches, con gélido aliento de fantasma,
en que las piedras que circundan la población
celebran aquelarres goyescos!
¡Juro,
por el mismísimo Cristo de la Vega,
que a pesar del cansancio que nos purifica
y nos despoja de toda vanidad,
a veces, al atravesar una calleja,
uno se cree Don Juan!
2.3k
Me gustaría verme ante tus ojos, no a través de ellos…
Siempre es peligroso verse reflejado en pupilas llenas de vida.
Creo fervientemente que Medea nunca pensó en la percepción de Jasón,
De la misma manera en que a Medusa jamás cavilo el posible último pensamiento de Perseo,
Pero ambas fueron presa de la excitación que produce encontrarse bella y entera.
Cuando tus faltas se encuentran a la vista de todos, es difícil no ser consciente de que el castigo de los dioses se encuentra en la transfiguración de lo que yace dentro;
cada cabello poseía voluntad propia, esencia que explota ante la contemplación.
Los dioses son crueles y los héroes eternos,
Aunque ya todos conocemos como termina la historia, no dejo de pensar que lo que Atena porta con orgullo es el más bello relato de amor;
El cuento del ser humano que se encontró a sí mismo en la imagen pétrea del presente, no en el recuerdo del pasado atesorado ni en el ente que vive en la percepción de los demás…
A lo que quiero llegar, es que de la misma manera te amé, aunque en el momento no tuve las palabras precisas ni el valor para decirlo … pero chance a estas alturas del partido Esteno este orgullosa de mi
Jul 26, 2015
Jul 26, 2015 at 11:06 PM UTC
Acaso es eso el amor?
tick tock se fueron los sentimientos.
Notas musicales ;
tu sonrisa reflejada en mis pupilas y una canción cantada por mi voz.
tick tock ya no me quieres.
Me molesta el reloj , el tiempo que pasa y se lleva todo , por que no me llevas lejos?
Claridad infinita en las nebulosas de mi mente las neuronas chocan electrocutando mis sentidos.
Desaparecí, siempre , me cerraba en el olvido era mas fácil
era mi droga
Yo misma era el opio.
Mar 12, 2013
Mar 12, 2013 at 1:15 AM UTC
Cantan los niños
En la noche quieta:
¡Arroyo claro,
Fuente serena!
¿Qué tiene tu divino
Corazón en fiesta?Un doblar de campanas,
Perdidas en la niebla.
Ya nos dejas cantando
En la plazuela.
¡Arroyo claro,
Fuente serena!
¿Qué tienes en tus manos
De primavera?
Una rosa de sangre
Y una azucena.
Mójalas en el agua
De la canción añeja.
¡Arroyo claro,
Fuente serena!
¿Qué sientes en tu boca
Roja y sedienta?
El sabor de los huesos
De mi gran calavera.
Bebe el agua tranquila
De la canción añeja.
¡Arroyo claro,
Fuente serena!
¿Por qué te vas tan lejos
De la plazuela?
¡Voy en busca de magos
Y de princesas!
¿Quién te enseñó el camino
De los poetas?
La fuente y el arroyo
De la canción añeja.
¿Te vas lejos, muy lejos
Del mar y de la tierra?
Se ha llenado de luces
Mi corazón de seda,
De campanas perdidas,
De lirios y de abejas,
Y yo me iré muy lejos,
Más allá de esas sierras,
Más allá de los mares
Cerca de las estrellas,
Para pedirle a Cristo
Señor que me devuelva
Mi alma antigua de niño,
Madura de leyendas,
Con el gorro de plumas
Y el sable de madera.
Ya nos dejas cantando
En la plazuela.
¡Arroyo claro,
Fuente serena!
Las pupilas enormes
De las frondas resecas,
Heridas por el viento,
Lloran las hojas muertas.
1.8k
Traigo sus ojos conmigo,
los llevo para poder observar de cerca
como él, para olvidarme, se aleja a toda prisa
magullando y lastimando sus encogidas huellas,
entre las espigas empalagosas,
más allá de una vieja y arcaica alameda.
El ya no huele a miel naranja en sus pupilas,
tiene tantas mentiras arrastrando por ese campo!
que las últimas primaveras que viva,
las vivirá fingiendo,
que ama los huecos de los árboles,
cuando yo sé muy bien,
que mueres por la alquimia filosofía.
Un día cualquiera, lo sé,
cuando el sol venza al fin su cansancio,
oxigenará su monótona vida
con alguna brisa perdida por el terruño,
y me recordará.
Me recordará en los murmullos opacos
y casi con amargura en su piel,
sabrá, que jamás pudo olvidarme,
a mi, a su única quimera endemoniada,
la que lo hacia encender
vibrar, morir y vivir.
Entonces, cuando los días se le acobarden
en los orgasmos,
clamara en silencio mis labios
y se maldecirá por haber dicho
tantas mentiras
y por ocultar tantas verdades.
Ya sabes que no te bendigo vida mía,
porque siempre yo fui, una mujer
con infiernos perversos, en los labios.
LAS PALABRAS QUE PARTIERON
Valentina de la Canal.
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Feb 28, 2015
Feb 28, 2015 at 7:02 AM UTC
En los paisajes de Mansiche labra
imperiales nostalgias el crepúsculo;
y lábrase la raza en mi palabra,
como estrella de sangre a flor de músculo.
El campanario dobla... No hay quien abra
la capilla... Diríase un opúsculo
bíblico que muriera en la palabra
de asiática emoción de este crepúsculo.
Un poyo con tres patas, es retablo
en que acaban de alzar labios en coro
la eucaristía de una chicha de oro.
Más allá de los ranchos surge al viento
el humo oliendo a sueño y a establo,
como si se exhumara un firmamento.
La anciana pensativa, cual relieve
de un bloque pre-incaico, hila que hila;
en sus dedos de Mama el huso leve
la lana gris de su vejez trasquila.
Sus ojos de esclerótica de nieve
un ciego sol sin luz guarda y mutila...!
Su boca está en desdén, y en calma aleve
su cansancio imperial tal vez vigila.
Hay ficus que meditan, melenudos
trovadores incaicos en derrota,
la rancia pena de esta cruz idiota,
en la hora en rubor que ya se escapa,
y que es lago que suelda espejos rudos
donde náufrago llora Manco-Cápac.
Como viejos curacas van los bueyes
camino de Trujillo, meditando...
Y al hierro de la tarde, fingen reyes
que por muertos dominios van llorando.
En el muro de pie, pienso en las leyes
que la dicha y la angustia van trocando:
ya en las viudas pupilas de los bueyes
se pudren sueños qué no tienen cuándo.
La aldea, ante su paso, se reviste
de un rudo gris, en que un mugir de vaca
se aceita en sueño y emoción de huaca.
Y en el festín del cielo azul yodado
gime en el cáliz de la esquila triste
un viejo corequenque desterrado.
La Grama mustia, recogida, escueta
ahoga no sé qué protesta ignota:
parece el alma exhausta de un poeta,
arredrada en un gesto de derrota.
La Ramada ha tallado su silueta,
cadavérica jaula, sola y rota,
donde mi enfermo corazón se aquieta
en un tedio estatual de terracota.
Llega el canto sin sal del mar labrado
en su máscara bufa de canalla
que babea y da tumbos, ahorcado!
La niebla hila una venda al cerro lila
que en ensueños miliarios se enmuralla,
como un huaco gigante que vigila.
1.6k
Un día estaré muerta, blanca como la nieve,
dulce como los sueños en la tarde que llueve.
Un día estaré muerta, fría como la piedra,
quieta como el olvido, triste como la hiedra.
Un día habré logrado el sueño vespertino,
el sueño bien amado donde acaba el camino.
Un día habré dormido con un sueño tan largo
que ni tus besos puedan avivar el letargo.
Un día estaré sola, como está la montaña
entre el largo desierto y la mar que la baña.
Será una tarde llena de dulzuras celestes,
con pájaros que callan, con tréboles agrestes.
La primavera, rosa, como un labio de infante,
entrará por las puertas con su aliento fragante.
La primavera rosa me pondrá en las mejillas
-¡la primavera rosa!- dos rosas amarillas...
La primavera dulce, la que me puso rosas
encarnadas y blancas en las manos sedosas.
La primavera dulce que me enseñara a amarte,
la primavera misma que me ayudó a lograrte.
¡Oh la tarde postrera que imagino yo muerta
como ciudad en ruinas, milenaria y desierta!
¡Oh la tarde como esos silencios de laguna
amarillos y quietos bajo el rayo de luna!
¡Oh la tarde embriagada de armonía perfecta:
cuán amarga es la vida! ¡Y la muerte qué recta!
La muerte justiciera que nos lleva al olvido
como al pájaro errante lo acogen en el nido.
Y caerá en mis pupilas una luz bienhechora,
la luz azul celeste de la última hora.
Una luz tamizada que bajando del cielo
me pondrá en las pupilas la dulzura de un velo.
Una luz tamizada que ha de cubrirme toda
con su velo impalpable como un velo de boda.
Una luz que en el alma musitará despacio:
la vida es una cueva, la muerte es el espacio.
Y que ha de deshacerme en calma lenta y suma
como en la playa de oro se deshace la espuma.Oh, silencio, silencio... esta tarde es la tarde
en que la sangre mía ya no corre ni arde.
Oh, silencio, silencio... en torno de mi cama
tu boca boca amada dulcemente me llama.
Oh silencio, silencio que tus besos sin ecos
se pierden en mi alma temblorosos y secos.
Oh silencio, silencio que la tarde se alarga
y pone sus tristezas en tu lágrima amarga.
Oh silencio, silencio que se callan las aves,
se adormecen las flores, se detienen las naves.
Oh silencio, silencio que una estrella ha caído
dulcemente a la tierra, dulcemente y sin ruido.
Oh silencio, silencio que la noche se allega
y en mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega.
Oh silencio, silencio... que el Silencio me toca
y me apaga los ojos, y me apaga la boca.
Oh silencio, silencio... que la calma destilan
mis manos cuyos dedos lentamente se afilan...
1.6k
Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,
Vagamos taciturnos en un éxtasis vago,
Como sombras delgadas que se deslizan sobre
Las arenas de bronce de la orilla del lago.
Silencio en nuestros labios una rosa ha florido
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
La corola, deshecha, como un pájaro herido,
Caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.
¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte
que tengáis en las manos, su acento sofocad!
¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte
para formar la venda de su boca, rasgad!
Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.
Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!
¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,
No intentes que ahora el sello de mis labios te abra!
Baja la luna-cobre, taciturnos amantes,
Con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.
Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes
Movidas por la magia de diálogos supremos.
1.4k
Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.
Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme la luz,
la mujer que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.
Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.
Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.
Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben votar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.
1.3k
En el recodo de todo camino
la vida me depare el bravo amor:
y un vaso de aguardiente, ajenjo o vino,
de arak o ***** o kirsch, o de ginebra; 1
un verso libre -audaz como el azor-,
una canción, un perfume calino,
un grifo, un gerifalte un búho, una culebra...
(y el bravo amor, el bravo amor, el bravo amor!)
En el recodo de cada calleja
la vida me depare el raro albur: 2
-con el tabardo roto, con la cachimba vieja
y el chambergo agorero y el buido reojo,
vagar so la alta noche de enlutecido azur: 3
murciélago macabro, sortílega corneja,
ambular, divagar, discurrir al ritmo del antojo...
(y el raro albur, el raro albur, el raro albur!)
En el recodo de todo sendero
la vida me depare a esa mujer:
y un horizonte para mi sed de aventurero,
una música honda para surcar sus ondas,
un corto día, un lento amanecer, 4
un lastrado silencio hosco y austero,
la soledad, de pupilas redondas...
(y esa mujer, esa mujer, esa mujer!)
En el recodo de cada vereda
la vida me depare el ebrio azar:
absorto ante el miraje que en mis ojos se enreda
vibre yo -Prometeo de mi tontura pávida-;
ante mis ojos fulvos, fulja el cobre del mar:
su canto, en mis oídos mi grito acallar pueda!
y exalte mi delirio su furia fría y ávida... 5
(el ebrio azar, el ebrio azar el ebrio azar!)
Y en el recodo de todo camino
la vida me depare un bel morir: 6
despéineme un balazo del pecho el vello fino,
destrice un tajo acerbo mi sien osada y frágil: 7
-de mi cansancio el terco ir y venir:
la fábrica de ensueños -tesoro de Aladino-,
mi vida turbia y tarda, mi ilusión tensa y ágil...-
(un bel morir, un bel morir, un bel morir!)
1.2k
Silencio. Aquí se ha hecho ya de noche,
ya tras del cementerio se fue el sol;
aquí se está llorando a mil pupilas:
no vuelvas; ya murió mi corazón.
Silencio. Aquí ya todo está vestido
de dolor riguroso; y arde apenas,
como un mal kerosene, esta pasión.
Primavera vendrá. Cantarás «Eva»
desde un minuto horizontal, desde un
hornillo en que arderán los nardos de Eros.
¡Forja allí tu perdón para el poeta,
que ha de dolerme aún,
como clavo que cierra un ataúd!
Mas... una noche de lirismo, tu
buen seno, tu mar rojo
se azotará con olas de quince años,
al ver lejos, aviado con recuerdos
mi corsario bajel, mi ingratitud.
Después, tu manzanar, tu labio dándose,
y que se aja por mí por la vez última,
y que muere sangriento de amar mucho,
como un croquis pagano de Jesús.
Amada! Y cantarás;
y ha de vibrar el femenino en mi alma,
como en una enlutada catedral.
1.1k
Podría morir en un truco de magia, como por ejemplo: en unos besos, mirarte fijamente a los ojos, que puedas tocar mi alma por medio de la luz que captan tus pupilas y se desfragmenta en colores dentro de tu mente o en el millar de caricias que te doy debajo de las sabanas azules que te regalaron tus padres en navidad. Porque hay magia en todo el mundo, pero soy más consiente de ella cundo tú estás a mi lado.
May 26, 2014
May 26, 2014 at 5:54 PM UTC
Me distraje con tus ojos
Cuando me encataron tus pupilas de caramelo
Y seran tus pupilas caramelo
No son tan dulces como tus besos
Tus besos que me dieron tus labios
Que dibujan tu sonrisa hermosa
Con un tajo destruyen la sombra
Y me contagia de felicidad
Se me olvido mi corazon blindar
De tus dulces palabras y de tu mirar
Tu risa melodiosa no se puede superar
Pero lo lograste cuando dijiste que me querias
Y que si me fuera, me ibas a extrañar.
Y aqui estoy, lejos, triste y desvalido
Y aqui estoy ahogado en lagrimas y dolor
No siento que me extrañes o me quieras
Como extraño el calor de tus abrazos
Y sentir los latidos de tu corazon
Me engañste con dulzura
Bajaste mis defensas sin considerar
Que si las tenia era para evitar la tristeza
Que has traido asi nada mas
¿Y que hago ahora conmigo mismo?
¿Que hago ahora que te vas?
¿Reemplazar mi corazon molido?
Tal vez lo haria si me lo quisieras regresar
Porque es testarudo el amor, y estupido el querer
Que a quien tanto daño me hizo, estoy dispuesto a morir
Como muero cada dia sin ti
Mis lagrimas son rojas de brillante carmesi
Aferrado a un recuerdo que yo vi morir
Esperando que regrese a la vida, y tu por mi
Esperando tus sonrisas dulce y tu querer
Ya que sin tu amor, ya no se que hacer.
Nov 11, 2018
Nov 11, 2018 at 8:13 PM UTC
He perdido los ánimos con el paso de los años, incluso esos de ayer en los que había ilusión…
He perdido la cabeza, envenenándome de a poco con drogas y alcohol
La depresión a mi derecha una pistola en mi cabeza, una flecha de cupido sonando como una canción.
La soledad determinante siempre mi más fiel a acompañante me enseño de comprensión.
Notas musicales y suspiros innombrables son mis sueños de afición.
¿Cómo creerle al amor en esta vida si todo está hecho de mentiras, si de nada sirve el perdón?
¡Quisiera que me quieras como se quiere la primavera en medio de una revolución!
Así… no le dispararía a mi cabeza sin tornillos, escuchando un bandoneón
Dame esa luz en tus pupilas, dame el beso escondido de tu boca, dame el amor que no existió.
Escucho los latidos de tu fuerte corazón, los tomo como palabras de mentiras de esas que sabes decir mejor que yo.
Jan 31, 2013
Jan 31, 2013 at 6:27 AM UTC
De pronto, en el silencio de la noche,
se alzó un rumor lejano y temeroso
y el camino que corre frente a casa
sonó de viento y se encrespó de ola.
Era una larga tropa de ganado,
cientos de vacas, bajo los testuces,
desgarrando la sombra con los cuernos,
midriáticas de espanto las pupilas,
deshechas con la helada las pezuñas,
dolientes de mugidos maternales.
Era una larga tropa de ganado,
flanqueada de fantásticos jinetes,
apretada a pechazos en la huella,
toda alada de gritos y de ponchos.
Mañana un hombre desde un carricoche
en el local sonoro de la feria,
al enérgico golpe de martillo
que hace al sol un relámpago de plata,
indiferente os venderá, vaquitas,
y resignadas partiréis de nuevo
tal vez hacia la muerte.
1.1k
Melancolía del «ayer»... Sorpresa
Triste del corazón que fue cobarde...
Un adiós sin motivo, y que nos pesa
Cuando volver a la ilusión ya es tarde.
Y el alma dice, al recordar un día:
«La culpa no fue suya, sino mía».
Tal vez, a solas, en el mismo instante,
Ya sin que llanto a las pupilas fluya,
Dirá en las sombras otra voz distante:
«La culpa no fue mía, sino suya».
Y las dos voces, en callado giro,
Se unirán, en la noche, en un suspiro.
Y queda en un azul de lontananza,
Sola, una reja, que un rosal enflora,
Y lo que fue de dos una esperanza,
Ya, para siempre, en el dolor se llora.
Y un gemido, que en llanto se disuelve,
¿Diciendo va: «La juventud no vuelve».
Y enjugándonos lágrima furtiva,
O en las manos oculta la cabeza
Vemos que, como sombra pensativa,
Se sienta a nuestro lado la Tristeza.
Y el alma llora, ante esperanza trunca,
Lo que ya al corazón no vuelve nunca.
Entonces es el recordar... La ronda
De lo pasado: la primera riña,
Su dulce voz, su cabellera blonda,
Y su adorable ingenuidad de niña;
Y triste siente el corazón herido
El dolor que nos deja un bien perdido.
«¿Dónde estarás?», nos preguntamos.
«¿Dónde?»
«¿Pasas entre los hombres sonreída,
O callado pesar en ti se esconde
Si eres mitad acaso de otra vida?».
Lejana voz de lo que ya no existe:
¡Cómo nos llegas desolada y triste!
«¡Siempre!» decimos, y es la voz sincera;
Juramos: «¡Siempre!» y el jurar no es vano;
Y no es que el corazón cumplir no quiera
Es porque el corazón es barro humano.
El corazón ser fiel siempre ambiciona,
Mas sin quererlo, siempre nos traiciona.
¿Y para qué culparnos? ¿Y en la vida
Para qué disculpar promesa vana?
Se dice adiós, y el corazón olvida,
Pero también lo olvidarán mañana.
El amor al olvido se eslabona,
Y en amor, sólo es grande el que perdona.
1.1k
Los frescos pintados en la pared
transforman el "Salón Reservado"
en una "Plaza de Toros", donde el suelo
tiene la consistencia y el color de la "arena":
gracias a que todas las noches
se riega la tierra con jerez.
Jinetes en sillas esqueletosas,
tufos planchados con saliva,
una estrella clavada en la corbata,
otra en el dedo meñique,
los tertulianos exigen que el "cantaor"
lamente el retardo de las mujeres
con ¡aves! que lo retuercen
en calambres de indigestión.
De pronto,
en un sobresalto de pavor,
la cortina deja pasar seis senos
que aportan tres ****
Los párpados como dos castañuelas,
las pupilas como dos cajas de betún,
***** el pelo,
negras las pestañas
y las extremidades de las uñas,
las siguen cuatro "niñas", que al entrar,
provocan una descarga de ¡oles!
que desmaya a las ratas que transitan el corredor.
La servilleta a guisa de "capote",
el camarero lidia el humo de los cigarros
y la voracidad de la clientela,
con "pases" y chuletas "al natural",
o "entra" a "colocar" el sacacorchos
como "pone" su vara un picador.
Abroqueladas en armaduras medioevales,
en el casco flamea la bandera de España,
las botellas de manzanilla
se agotan al combatir a los chorizos
que mugen en los estómagos,
o sangran en los platos
como toros lidiados.
Previa autorización de las ****
las "niñas" van a sentarse
sobre las rodillas de los hombres,
para cambiar un beso por un duro,
mientras el "cantaor",
muslos de rana
embutidos en fundas de paraguas,
tartamudea una copla
que lo desinfla nueve kilos.
Los brazos en alto,
desnudas las axilas,
así dan un pregusto de sus intimidades,
las "niñas" menean, luego, las caderas
como si alguien se las hiciera dar vueltas por adentro,
y en húmedas sonrisas de extenuación,
describen con sus pupilas
las parabólicas trayectorias de un espasmo,
que hace gruñir de deseo
hasta a los espectadores pintados en la pared.
Después de semejante simulacro
ya nadie tiene fuerza ni para hacer rodar
las bolitas de pan, ensombrecidas,
entre las yemas de los dedos.
Poco a poco, la luz aséptica de la mañana
agrava los ayes del "cantaor"
hasta identificar
la palidez trasnochada de los rostros
con la angustiosa resignación
de una clientela de dentista.
Se oye el "klaxon" que el sueño hace sonar
en las jetas de las ****
los suspiros del "cantaor"
que abraza en la guitarra
una nostalgia de mujer,
los cachetazos con que las "niñas"
persuaden a los machos
que no hay nada que hacer
sino dejarlas en su casa,
y sepultarse en la abstinencia
de las camas heladas.
1.2k
En tus ojos sombríos me he mirado
Como en ci agua de dos lagos negros
Y un vértigo de abismo tenebroso
Me ha hecho temblar de angustia.
¡Ah si caigo en el fondo de la sima!
¡Ah si en los lagos tenebrosos caigo!
Yo sé que entonces no ha de haber prodigio
Capaz de levantarme.
Yo sé que siempre el embrujado abismo
De tus pupilas hondas
Me retendrá lo mismo que un guiñapo
Agarrado en las uñas de las zarzas.
¡Oh, no apartes de mi tus ojos largos
Porque tiemblo de frío y de tristeza!
¡Yo quiero el mal de tus pupilas! Dame
Ese mal que hace bien al alma mía.
Lago hechizado de sus ojos: ¡sórbeme!
1.1k
Besé aquella vez la brisa más húmeda
y salada de su océano.
Besé su alma y como supuse
allí no encontré, magullado sus pulsos.
Él estaba intacto aún
preparado para entrar
nuevamente en mis nirvanas.
No existían huellas
de las antiguas cigarras
que escarbaban de noche
el ángelus de sus orgasmos
tampoco las de aquellas pupilas cortesanas
que le entregaban las llaves
de sus templos derramados,
mientras su colilla húmeda y mutilada
se perdía ambulante y confundida
detrás de una ceguera diluida
entre los lirios de su estación última .
Es cierto que ya no era purísimo y exacto
él, había cambiado,
las cortinas de su alma
ya no eran un misterio
y sus pensamientos
ya no se escondían convulsos
detrás de sus jaquecas.
Comenzamos a nacer entonces, después
de que mis llantos pudrieran mis ojos
de manera retórica,
después de que esos rumores perdidos
empezaron a desempañar
los cristales silenciosos de mi cálido infierno.
Y entonces...él abrió sus ojos de verdad,
y halló mi nacimiento, justo donde la seda rota
cubría las nuevas espigas...
Azul Strauss Markuart
Título : El Ángelus De Sus Orgasmos
Poema: Texto completo.]
Autora :Azul Strauss M
15 De Junio del 2015
Buenos Aires - Argentina
©Copyright –Derecho de Autor Reservado
Protegido por OMPI y el Tratado internacional de Suiza sobre derechos de autores
Jun 15, 2015
Jun 15, 2015 at 9:34 PM UTC
Sí, yo amaba lo azul con ardimiento:
las montañas excelsas, los sutiles
crespones de zafir del firmamento,
el piélago sin fin, cuyo lamento
arrulló mis ensueños juveniles.
Callaba mi laúd cuando despliega
cada estrella purísima su broche,
el universo en la quietud navega,
y la luna, hoz de plata, surge y siega
el haz d'espesas sombras de la noche.
Cantaba, si l'aurora descorría
en el Oriente sus rosados velos,
si el aljófar al campo descendía,
y el sol, urna de oro que se abría,
inundaba de luz todos los cielos.
Mas hoy amo la noche, la galana,
de dulce majestad, horas tranquilas
y solemnes, la nubia soberana,
la d'espléndida pompa americana:
¡la noche tropical de tus pupilas!
Hoy esquivo del alba los sonrojos,
su saeta de oro me maltrata,
y el corazón, sin pena y sin enojos,
tan sólo ante lo ***** de tus ojos
como el iris del búho se dilata.
¿Qu'encanto hubiera semejante al tuyo,
oh, noche mía? ¡Tu beldad me asombra!
Yo, qu'esplendores matutinos huyo,
¡dejo el alma que agite, cual cocuyo,
sus alas coruscantes en tu sombra!
Si siempre he de sentir esa mirada
fija en mi rostro, poderosa y tierna,
¡adiós, por siempre adiós, rubia alborada!;
doncella de la veste sonrosada:
¡que reine en mi redor la noche eterna!
¡Oh, noche! Ven a mí llena d'encanto;
mientras con vuelo misterioso avanzas,
nada más para ti será mi canto,
y en los brunos repliegues de tu manto,
su cáliz abrirán mis esperanzas...
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Es la baba.
Su baba.
La efervescente baba.
La baba hedionda,
cáustica;
la negra baba rancia
que babea esta especie babosa de alimañas
por sus rumiantes labios carcomidos,
por sus pupilas de ostra putrefacta,
por sus turbias vejigas empedradas de cálculos,
por sus viejos ombligos de regatón gastado,
por sus jorobas llenas de intereses compuestos,
de acciones usurarias;
la pestilente baba,
la baba doctorada,
que avergüenza la felpa de las bancas con dieta
y otras muelles poltronas no menos escupidas.
La baba tartamuda,
adhesiva,
viscosa,
que impregna las paredes tapizadas de corcho
y contempla el desastre a través del bolsillo.
La baba disolvente.
La agria baba oxidada.
La baba.
¡Sí! Es su baba...
lo que herrumbra las horas,
lo que pervierte el aire,
el papel,
los metales;
lo que infecta el cansancio,
los ojos,
la inocencia,
con sus vermes de asco,
con sus virus de hastío,
de idiotez,
de ceguera,
de mezquindad,
de muerte.
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Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.
Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
al insinuar la duda de que acaso estén muertos
los hombres y los niños que duermen en el suelo.
La bondad soñolienta que trasudan las cosas
se expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo...
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!
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¿Suspiros?... ¡Aire!... ¿Lágrimas?... ¡Agua!
¿Insomnios?... ¡Nervios! Tenéis razón:
¡Y yo no duermo, llorando penas!
¡Y yo suspiro, sintiendo amor!
Seres felices los que ignoramos
Que amor, ternura, dicha y pesar,
Sólo son causas que determinan
Las secreciones del lagrimal.
Hay algo oculto, misterio santo,
De nuestra vida fuerza y poder,
Ignota llama, constante impulso
Que todos sienten, que nadie ve.
¿La sangre acaso? ¡callad, ilusos!
¿La sangre puede reír, llorar?
¿Guardan sus globos los pensamientos,
Las esperanzas, lo inmaterial?
¿Quizá los nervios? Hilos que llevan
Hasta el cerebro la sensación,
¿También trasmiten los sentimientos
Que nos elevan buscando a Dios?
Duermo en la alcoba sola y oscura,
Y no es tan negra mi soledad,
Pues ya dormido, con otros ojos
Miro las formas de lo ideal.
¿En qué pupilas y en qué retina
Se graba el ángel que alcanzo a ver?
¿Por qué sin ojos mirarlo puedo,
Y estando mudo, le hablo también?
¡Sangre! No bastas para la mente.
Prestas al barro tinte y color;
Y de igual modo correr podrías
Dentro la estatua de Pigmalión.
Mas este impulso secreto y vago
Que le llamamos sentir, pensar;
Que nos eleva, que nos contiene,
Que deja al barro, y al cielo va;
Esta secreta llama que encierra
Conciencia, juicio, talento, amor;
Que no se palpa, que no se mide:
La fe, la gloria, la inspiración;
No está en los nervios ni está en la sangre;
¡No! que si fuese materia vil,
Cuando se duerme bajo la tumba,
Con sangre y nervios quedara allí.
Eso es eterno. La ciencia, el arte,
Reflejos suyos siempre serán.
Fuera del alma ¡cuán pobres somos!
¡Todo se muere! ¡Todo se va!
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