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"ninguno" poems
al verte parado frente a mi, pense en todas las veces que miraba tu foto & te imaginaba junto a mi. pense en lo pequeño que se ponen tus ojos cuando te ries & en lo amplia que se pone tu sonrisa cuando digo algo que te parece gracioso. pense en lo agradecida que estaba, pues era yo la culpable de que sonrieras tanto. te tuve tan cerca por mucho rato. volvi a tocarte, a abrazarte, a sentirte, a hablarte, a mirarte, a pensarte. hacias de cualquier momento uno util para hablarme. me preguntabas "estas cansada?" & sonreias. puede que me sienta cansada fisicamente, pero jamas me sentire cansada de ver tu sonrisa, ver tus ojos, escuchar tu voz, & escucharte sonreir. tu sonrisa es como la melodia que calma mis pensamientos & me ayuda a sentir viva. tantos dias mirando tu foto imaginandote a mi lado, & hoy por fin te tuve frente a mi sonriente como siempre lo has estado. aprovechabas cada momento para abrazarme & tocarme, observarme & hablarme. me hacias pensar en la vez que me preguntaste si eramos algo mas, que con tanto rato al lado tuyo lo comenze a creer. solo queria mas & mas & mas de ti. no solo te queria para ese rato. te queria para mas. para ese rato, & otro rato, & todos los ratos que puedan ser. sentir tus manos en mi me hizo sentir como pieza de museo. como si tu fueras el escultor que moldeaba la pieza & le daba forma & vida. & yo era la pieza de museo que cobraba vida al ser moldeada & tocada por ti. como si yo fuera esa pieza de museo que te sabes de memoria, te encanta tocar, & siempre esta en tus pensamientos. pense que eras el escultor que vendia taquillas de museo para que todos fueran & puedan admirar tu amada pieza de museo que soy yo. como si yo fuera tu pieza de museo favorita & quisieras que todos lo supieran para que conozcan & esten consientes de tan majestuosa pieza de museo que soy. que solo tuya soy & tuya sere. que no importa cuantos ojos vengan a observarme, sabrias que ninguno podria mirarme de la misma manera en la que lo haces tu. que no importa cuantas manos vengan con la intencion de tocarme, ninguno podria hacerlo pues soy tu pieza favorita & no quisieras que me rompieran, aunque muy en el fondo sabias que una pieza como yo jamas podria romperse, pues estaba echa de un material unico que no se encuentra en todas partes, si no dentro de ti: tu gran amor hacia mi. tan delicada pero a la misma vez tan fuerte & llena de vida. no quisieras que hubieran piezas de otras personas en mi. total, sabias que ninguno otro podria tocarme con el amor & la dulzura que lo haces tu. tu me conoces, pues tu me creaste. cuando me mirabas, te pensaba observando mi foto e imaginandome junto a ti. & que cuando estuve frente a ti, era la unica con la quien querias pasar todos tus ratos. tantos pensamientos cobraron vida cuando te vi, hasta que volvi a la realidad & recorde que no soy tu pieza de museo favorita. hasta que recorde que existe otra pieza de museo que te gusta tocar & moldear aun mas. hasta que recorde que hay alguien mas en tu vida que ocupa todos tus pensamientos & con quien pasas todos tus ratos.
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Jan 12, 2016
Jan 12, 2016 at 11:05 PM UTC
español
al verte parado frente a mi, pense en todas las veces que miraba tu foto & te imaginaba junto a mi. pense en lo pequeño que se ponen tus ojos cuando te ries & en lo amplia que se pone tu sonrisa cuando digo algo que te parece gracioso. pense en lo agradecida que estaba, pues era yo la culpable de que sonrieras tanto. te tuve tan cerca por mucho rato. volvi a tocarte, a abrazarte, a sentirte, a hablarte, a mirarte, a pensarte. hacias de cualquier momento uno util para hablarme. me preguntabas "estas cansada?" & sonreias. puede que me sienta cansada fisicamente, pero jamas me sentire cansada de ver tu sonrisa, ver tus ojos, escuchar tu voz, & escucharte sonreir. tu sonrisa es como la melodia que calma mis pensamientos & me ayuda a sentir viva. tantos dias mirando tu foto imaginandote a mi lado, & hoy por fin te tuve frente a mi sonriente como siempre lo has estado. aprovechabas cada momento para abrazarme & tocarme, observarme & hablarme. me hacias pensar en la vez que me preguntaste si eramos algo mas, que con tanto rato al lado tuyo lo comenze a creer. solo queria mas & mas & mas de ti. no solo te queria para ese rato. te queria para mas. para ese rato, & otro rato, & todos los ratos que puedan ser. sentir tus manos en mi me hizo sentir como pieza de museo. como si tu fueras el escultor que moldeaba la pieza & le daba forma & vida. & yo era la pieza de museo que cobraba vida al ser moldeada & tocada por ti. como si yo fuera esa pieza de museo que te sabes de memoria, te encanta tocar, & siempre esta en tus pensamientos. pense que eras el escultor que vendia taquillas de museo para que todos fueran & puedan admirar tu amada pieza de museo que soy yo. como si yo fuera tu pieza de museo favorita & quisieras que todos lo supieran para que conozcan & esten consientes de tan majestuosa pieza de museo que soy. que solo tuya soy & tuya sere. que no importa cuantos ojos vengan a observarme, sabrias que ninguno podria mirarme de la misma manera en la que lo haces tu. que no importa cuantas manos vengan con la intencion de tocarme, ninguno podria hacerlo pues soy tu pieza favorita & no quisieras que me rompieran, aunque muy en el fondo sabias que una pieza como yo jamas podria romperse, pues estaba echa de un material unico que no se encuentra en todas partes, si no dentro de ti: tu gran amor hacia mi. tan delicada pero a la misma vez tan fuerte & llena de vida. no quisieras que hubieran piezas de otras personas en mi. total, sabias que ninguno otro podria tocarme con el amor & la dulzura que lo haces tu. tu me conoces, pues tu me creaste. cuando me mirabas, te pensaba observando mi foto e imaginandome junto a ti. & que cuando estuve frente a ti, era la unica con la quien querias pasar todos tus ratos. tantos pensamientos cobraron vida cuando te vi, hasta que volvi a la realidad & recorde que no soy tu pieza de museo favorita. hasta que recorde que existe otra pieza de museo que te gusta tocar & moldear aun mas. hasta que recorde que hay alguien mas en tu vida que ocupa todos tus pensamientos & con quien pasas todos tus ratos.
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El mundo es falso, y las sonrisas son falsas. Todos los días en que vivimos es simplemente pintado, Nadie lo quiere decir más. A todos nos causan nuestros propios problemas. En algún lugar de su inicio, hacia atrás y hacia atrás y hacia atrás- Una palabra desagradable, un retorcido pensamiento- Y ahora es el caos. Si, de alguna manera, yo podría dispersar las sombras del mundo Y soportar todo el peso para usted, lo haría. Me harìa llevar todo el sufrimiento del mundo en mis hombros Para la humanidad. Ahora lo sé eso. No puedo creer que alguna vez fui tan egoísta Para derramar una sola lágrima por mí mismo. Yo podía soportarlo. Yo podría tomar en el mundo Si eso significa que ninguno de ustedes tenía que sentir que el dolor por más tiempo. Se amo incondicionalmente.
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Mar 17, 2012
Mar 17, 2012 at 3:47 AM UTC
Unconditionally
Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color? La piedra desnuda de tristeza agobia, ¡Dan una tristeza los negros balcones! ¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones? ¿Ninguno desea ver tras los cristales una diminuta copia de jardín? ¿En la piedra blanca trepar los rosales, en los hierros negros abrirse un jazmín? Si no aman las plantas no amarán el ave, no sabrán de música, de rimas, de amor. Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave... ¡Setenta balcones y ninguna flor!
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Setenta balcones y ninguna flor
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido! ¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado? «El uno para el otro nacimos...» Así dices. Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices! Antes de que en la vida, con un amor profundo, la suerte unido hubiera tu corazón al mío -siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-; vivimos separados, solos, con hondo hastío… ¡Y pudimos entonces, por capricho del hado, en el haz de la tierra no habernos encontrado! ¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido, en los peligros graves y azares que ha corrido nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones, que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso- cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso, gravitaban callados nuestros dos corazones? ¿No sabes que ese viaje no tenía certeza, el viaje hacia una noche por mí no presentida, de que un capricho apenas o un dolor de cabeza han podido apartarnos para siempre en la vida? Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que cuando por vez primera te vi, no me fijé en que eras tú bonita; lo digo francamente: te miré aquella noche con aire indiferente. Con su risa, tu amiga mi tedio distraía; fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada, y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía, tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada. Si esa noche tu madre te hubiera conducido más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido? ¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto te coloqué en los hombros, a tu rostro subido? Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido. Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto, un retardo cualquiera, cualquier inconveniente que en ese viaje hubiera surgido de repente, esta embriaguez de ahora ninguno sentiría, ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente. En mi alma, que es otra, tu amor no existiría, ¡y tu vida, en mi vida nada… nada sería! Corazoncito mío, que me apartas lo triste de la vida, y alegras con luz mi porvenir… Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste y creíamos todos que te ibas a morir.
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Casualidad
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido! ¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado? «El uno para el otro nacimos...» Así dices. Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices! Antes de que en la vida, con un amor profundo, la suerte unido hubiera tu corazón al mío -siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-; vivimos separados, solos, con hondo hastío… ¡Y pudimos entonces, por capricho del hado, en el haz de la tierra no habernos encontrado! ¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido, en los peligros graves y azares que ha corrido nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones, que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso- cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso, gravitaban callados nuestros dos corazones? ¿No sabes que ese viaje no tenía certeza, el viaje hacia una noche por mí no presentida, de que un capricho apenas o un dolor de cabeza han podido apartarnos para siempre en la vida? Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que cuando por vez primera te vi, no me fijé en que eras tú bonita; lo digo francamente: te miré aquella noche con aire indiferente. Con su risa, tu amiga mi tedio distraía; fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada, y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía, tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada. Si esa noche tu madre te hubiera conducido más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido? ¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto te coloqué en los hombros, a tu rostro subido? Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido. Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto, un retardo cualquiera, cualquier inconveniente que en ese viaje hubiera surgido de repente, esta embriaguez de ahora ninguno sentiría, ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente. En mi alma, que es otra, tu amor no existiría, ¡y tu vida, en mi vida nada… nada sería! Corazoncito mío, que me apartas lo triste de la vida, y alegras con luz mi porvenir… Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste y creíamos todos que te ibas a morir.
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¡Qué tranquilidad violeta por el sendero a la tarde! A caballo va el poeta... ¡Qué tranquilidad violeta! La rica brisa del río, olorosa a junco y agua, le refresca el albedrío... La brisa rica del río. A caballo va el poeta... Y el corazón se le pierde contento y embalsamado en la madreselva verde... Y el corazón se le pierde. ¡Qué tranquilidad violeta! Caballo y él son ya uno. El mismo corazón lento en campo como ninguno... Caballo y él van en uno. A caballo va el poeta... Se está la orilla dorando. El último pensamiento del sol la deja soñando... Se va la orilla dorando. ¡Qué tranquilidad violeta!
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A caballo
Las huestes de don Rodrigo   desmayaban y huían cuando en la octava batalla   sus enemigos vencían. Rodrigo deja sus tiendas   y del real se salía, solo va el desventurado,   sin ninguna compañía; el caballo de cansado   ya moverse no podía, camina por donde quiera   sin que él le estorbe la vía. El rey va tan desmayado   que sentido no tenía; muerto va de sed y hambre,   de velle era gran mancilla; iba tan tinto de sangre   que una brasa parecía. Las armas lleva abolladas,   que eran de gran pedrería; la espada lleva hecha sierra   de los golpes que tenía; el almete de abollado   en la cabeza se hundía; la cara llevaba hinchada   del trabajo que sufría. Subióse encima de un cerro,   el más alto que veía; desde allí mira su gente   cómo iba de vencida; de allí mira sus banderas   y estandartes que tenía, cómo están todos pisados   que la tierra los cubría; mira por los capitanes,   que ninguno parescía; mira el campo tinto en sangre,   la cual arroyos corría. Él, triste de ver aquesto,   gran mancilla en sí tenía, llorando de los sus ojos   desta manera decía: «Ayer era rey de España,   hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos,   hoy ninguno poseía; ayer tenía criados   y gente que me servía, hoy no tengo ni una almena,   que pueda decir que es mía. ¡Desdichada fue la hora,   desdichado fue aquel día en que nací y heredé   la tan grande señoría, pues lo había de perder   todo junto y en un día! ¡Oh muerte!, ¿por qué no vienes   y llevas esta alma mía de aqueste cuerpo mezquino,   pues se te agradecería?»
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Romance sexto. el reino perdido
Las huestes de don Rodrigo   desmayaban y huían cuando en la octava batalla   sus enemigos vencían. Rodrigo deja sus tiendas   y del real se salía, solo va el desventurado,   sin ninguna compañía; el caballo de cansado   ya moverse no podía, camina por donde quiera   sin que él le estorbe la vía. El rey va tan desmayado   que sentido no tenía; muerto va de sed y hambre,   de velle era gran mancilla; iba tan tinto de sangre   que una brasa parecía. Las armas lleva abolladas,   que eran de gran pedrería; la espada lleva hecha sierra   de los golpes que tenía; el almete de abollado   en la cabeza se hundía; la cara llevaba hinchada   del trabajo que sufría. Subióse encima de un cerro,   el más alto que veía; desde allí mira su gente   cómo iba de vencida; de allí mira sus banderas   y estandartes que tenía, cómo están todos pisados   que la tierra los cubría; mira por los capitanes,   que ninguno parescía; mira el campo tinto en sangre,   la cual arroyos corría. Él, triste de ver aquesto,   gran mancilla en sí tenía, llorando de los sus ojos   desta manera decía: «Ayer era rey de España,   hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos,   hoy ninguno poseía; ayer tenía criados   y gente que me servía, hoy no tengo ni una almena,   que pueda decir que es mía. ¡Desdichada fue la hora,   desdichado fue aquel día en que nací y heredé   la tan grande señoría, pues lo había de perder   todo junto y en un día! ¡Oh muerte!, ¿por qué no vienes   y llevas esta alma mía de aqueste cuerpo mezquino,   pues se te agradecería?»
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un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire / y ninguno ve yo tampoco los veo / yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo pacen en su temblor yo no veo esos animalitos / yo veo al niño que ve animalitos y me pregunto por qué esto pasa hoy ¿pasaría otra cosa ayer? / ¿se sacaría el niño mucha pena del alma ayer? / yo sólo sé que el niño tiene fiebre tiene el alma cerrada y la hunde en las cenizas que dejará porque ardió pero ¿es así? / ¿hunde su alma en las cenizas de sí / un árbol mira detrás de la ventana al sol hay sol / detrás de la ventana hay un árbol en la calle ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo del pantalón está contento y saca la mano del bolsillo abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve yo tampoco las veo / yo sólo veo su palma abierta a la luz y él / ¿qué ve? ¿ve bueyes que tiran del sol? yo no sé nada / no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del Atlántico y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón yo no veo nada / no sé nada ni sé en qué día nací / conozco la fecha pero no el día en que nací ¿o ese día es este día en que muero por enésima vez? ¿es este día en que todos los que han muerto se vuelven a morir conmigo? / ¿o yo con ellos? ¿en esta luz dulcísima y abierta? / ¿y qué hace el niño con esta luz en su palma? ¿mientras todos trabajan para hacer dinero fuera de esta luz? ¿encerrados afuera de esta luz que es imposible mirar sin una luz adentro? / ¿sin un amor con pena adentro? ahora pasan las cartas que nunca me escribiste hijo / vos / que tanto nacés de esta luz / tus cartas tienen fiebres de las que no sé nada y nunca sabré nada / parecen pajaritos que vuelan con su serenidad astros que tiraste al aire y ninguno ve / yo no los veo ni los ve mi dolor inseguro pensabas en una vida más limpia que ésta una vida que se podía lavar tender al sol de tu bondad / una vida llena de rostros como viajes ¿dónde están esos rostros / esos viajes? la vida está desnuda como un mar sin orillas y no puedo volver la vida atrás llevarla hasta tu cuna ni llevarla adelante / yo soy menos real que la mesa donde como yo como para ser real como el árbol detrás de la ventana ahora un niño se le paró al lado / saca la mano del bolsillo del pantalón abre su palma a la luz y piensa que la muerte es la muerte y no más que eso
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Niños
un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire / y ninguno ve yo tampoco los veo / yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo pacen en su temblor yo no veo esos animalitos / yo veo al niño que ve animalitos y me pregunto por qué esto pasa hoy ¿pasaría otra cosa ayer? / ¿se sacaría el niño mucha pena del alma ayer? / yo sólo sé que el niño tiene fiebre tiene el alma cerrada y la hunde en las cenizas que dejará porque ardió pero ¿es así? / ¿hunde su alma en las cenizas de sí / un árbol mira detrás de la ventana al sol hay sol / detrás de la ventana hay un árbol en la calle ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo del pantalón está contento y saca la mano del bolsillo abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve yo tampoco las veo / yo sólo veo su palma abierta a la luz y él / ¿qué ve? ¿ve bueyes que tiran del sol? yo no sé nada / no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del Atlántico y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón yo no veo nada / no sé nada ni sé en qué día nací / conozco la fecha pero no el día en que nací ¿o ese día es este día en que muero por enésima vez? ¿es este día en que todos los que han muerto se vuelven a morir conmigo? / ¿o yo con ellos? ¿en esta luz dulcísima y abierta? / ¿y qué hace el niño con esta luz en su palma? ¿mientras todos trabajan para hacer dinero fuera de esta luz? ¿encerrados afuera de esta luz que es imposible mirar sin una luz adentro? / ¿sin un amor con pena adentro? ahora pasan las cartas que nunca me escribiste hijo / vos / que tanto nacés de esta luz / tus cartas tienen fiebres de las que no sé nada y nunca sabré nada / parecen pajaritos que vuelan con su serenidad astros que tiraste al aire y ninguno ve / yo no los veo ni los ve mi dolor inseguro pensabas en una vida más limpia que ésta una vida que se podía lavar tender al sol de tu bondad / una vida llena de rostros como viajes ¿dónde están esos rostros / esos viajes? la vida está desnuda como un mar sin orillas y no puedo volver la vida atrás llevarla hasta tu cuna ni llevarla adelante / yo soy menos real que la mesa donde como yo como para ser real como el árbol detrás de la ventana ahora un niño se le paró al lado / saca la mano del bolsillo del pantalón abre su palma a la luz y piensa que la muerte es la muerte y no más que eso
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gloomy sentiments flood my sea nostalgic remembrance lingers solo pienso en ti deception camouflaged by roses intimidated my sight, but aun me acuerdo de los poses ninguno lo ase como tu I weep as I listen to the phonograph that spins the blues
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Apr 17, 2020
Apr 17, 2020 at 2:54 AM UTC
fluent passion
Tú que has creado algo más allá del tiempo ni sabes que traes Dios en tu vientre, un Dios más en nuestro mundo que nadie va a creer, uno otro Dios que nadie tiene que entender, uno otro Dios que no será aceptado por ninguno, uno otro Dios más que será juzgado por cada uno, y así regresara a ti, crucificado por su buena voluntad, y solamente tú lo vas a ver aún como el Salvador, porque solamente tú verás su Milagro, vivirás la vida más que una vez con el tocando el universo con sus manos, con su piel, buscando la verdad con sus palabras, con su voz, matando la soledad con su ser, con sus sueños, muriendo cada momento con el por ser incapaz a cambiar el Destino de su ser.
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Jan 27, 2019
Jan 27, 2019 at 10:47 AM UTC
Madre
En santa Águeda de Burgos,   do juran los hijosdalgo, le toman jura a Alfonso   por la muerte de su hermano; tomábasela el buen Cid,   ese buen Cid castellano, sobre un cerrojo de hierro   y una ballesta de palo y con unos evangelios   y un crucifijo en la mano. Las palabras son tan fuertes   que al buen rey ponen espanto; -Villanos te maten, Alonso,   villanos, que no hidalgos, de las Asturias de Oviedo,   que no sean castellanos; mátente con aguijadas,   no con lanzas ni con dardos; con cuchillos cachicuernos,   no con puñales dorados; abarcas traigan calzadas,   que no zapatos con lazo; capas traigan aguaderas,   no de contray ni frisado; con camisones de estopa,   no de holanda ni labrados; caballeros vengan en burras,   que no en mulas ni en caballos; frenos traigan de cordel,   que no cueros fogueados. Mátente por las aradas,   que no en villas ni en poblado, sáquente el corazón   por el siniestro costado; si no dijeres la verdad   de lo que te fuere preguntando, si fuiste, o consentiste   en la muerte de tu hermano. Las juras eran tan fuertes   que el rey no las ha otorgado. Allí habló un caballero   que del rey es más privado: -Haced la jura, buen rey,   no tengáis de eso cuidado, que nunca fue rey traidor,   ni papa descomulgado. Jurado había el rey   que en tal nunca se ha hallado; pero allí hablara el rey   malamente y enojado: -Muy mal me conjuras, Cid,   Cid, muy mal me has conjurado, mas hoy me tomas la jura,   mañana me besarás la mano. -Por besar mano de rey   no me tengo por honrado, porque la besó mi padre   me tengo por afrentado. -Vete de mis tierras, Cid,   mal caballero probado, y no vengas más a ellas   dende este día en un año. -Pláceme, dijo el buen Cid,   pláceme, dijo, de grado, por ser la primera cosa   que mandas en tu reinado. Tú me destierras por uno,   yo me destierro por cuatro. Ya se parte el buen Cid,   sin al rey besar la mano, con trescientos caballeros,   todos eran hijosdalgo; todos son hombres mancebos,   ninguno no había cano; todos llevan lanza en puño   y el hierro acicalado, y llevan sendas adargas   con borlas de colorado. Mas no le faltó al buen Cid   adonde asentar su campo.
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Romance del juramento que tomó el cid al rey don alonso
En santa Águeda de Burgos,   do juran los hijosdalgo, le toman jura a Alfonso   por la muerte de su hermano; tomábasela el buen Cid,   ese buen Cid castellano, sobre un cerrojo de hierro   y una ballesta de palo y con unos evangelios   y un crucifijo en la mano. Las palabras son tan fuertes   que al buen rey ponen espanto; -Villanos te maten, Alonso,   villanos, que no hidalgos, de las Asturias de Oviedo,   que no sean castellanos; mátente con aguijadas,   no con lanzas ni con dardos; con cuchillos cachicuernos,   no con puñales dorados; abarcas traigan calzadas,   que no zapatos con lazo; capas traigan aguaderas,   no de contray ni frisado; con camisones de estopa,   no de holanda ni labrados; caballeros vengan en burras,   que no en mulas ni en caballos; frenos traigan de cordel,   que no cueros fogueados. Mátente por las aradas,   que no en villas ni en poblado, sáquente el corazón   por el siniestro costado; si no dijeres la verdad   de lo que te fuere preguntando, si fuiste, o consentiste   en la muerte de tu hermano. Las juras eran tan fuertes   que el rey no las ha otorgado. Allí habló un caballero   que del rey es más privado: -Haced la jura, buen rey,   no tengáis de eso cuidado, que nunca fue rey traidor,   ni papa descomulgado. Jurado había el rey   que en tal nunca se ha hallado; pero allí hablara el rey   malamente y enojado: -Muy mal me conjuras, Cid,   Cid, muy mal me has conjurado, mas hoy me tomas la jura,   mañana me besarás la mano. -Por besar mano de rey   no me tengo por honrado, porque la besó mi padre   me tengo por afrentado. -Vete de mis tierras, Cid,   mal caballero probado, y no vengas más a ellas   dende este día en un año. -Pláceme, dijo el buen Cid,   pláceme, dijo, de grado, por ser la primera cosa   que mandas en tu reinado. Tú me destierras por uno,   yo me destierro por cuatro. Ya se parte el buen Cid,   sin al rey besar la mano, con trescientos caballeros,   todos eran hijosdalgo; todos son hombres mancebos,   ninguno no había cano; todos llevan lanza en puño   y el hierro acicalado, y llevan sendas adargas   con borlas de colorado. Mas no le faltó al buen Cid   adonde asentar su campo.
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Yo deseo estar solo. Non curo de compaña. Quiero catar silencio. Non me peta mormurio ninguno a la mi vera. Si la voz soterraña de la canción adviene, que advenga con sordina: si es la canción ruidosa, con mi mudez la injurio; si trae mucha música, que en el Hades se taña o en cualquiera región al ***** Hades vecina... Ruido: ¡Callad! Pregón de aciago augurio! Yo deseo estar solo. Non curo de compaña. Quiero catar silencio, mi sóla golosina. Como yo soy el Solitario, como yo soy el Taciturno, dejadme solo. Como yo soy el Hosco, el Arbitrario, como soy el Lucífugo, el Nocturno, dejadme solo. Mi sandalia (o mi abarca o mi coturno) no los piséis, tumulto tumultuario, dejadme solo. Judeo, quechua, orangutánida, ario, -como soy de la estirpe de Saturno- dejadme solo. Decanto en mi rincón mínimo canto, silencioso; alquimista soy señero, juglar oculto, absconto fabulante. Dejadme solo. Buen catador (soto mísero manto) Buen tañedor (sin Amati o Guarniero) Alto cantor (aunque bajo cantante) Dejadme solo. Dejadme solo. Non quiero compaña. Dejadme esquivo. Non gusto coreo. Non paventad: non presumo de Orfeo desasnador de cerril alimaña. Dejadme solo soplando mi caña silvestre. Non pétame pueril ronroneo. Non son adamado. Non son sigisbeo. Son áspero, másculo. Son rudo, sin plaña. Sin queja. Más mudo que Beethoven sordo. Sin laude. Más zurdo que Cervantes manco. Sin pathos. Más seco que no Falstaff gordo. Solitario. Adusto. Voy único a bordo. Espíritu en ***** Corazón en blanco. Y esquivo dejadme. Soy notas-arranco de mi clavecino. Soy fábulas-bordo sobre el cañamazo de mi pentacordo. Soy facecias-urdo. Por dentro me estanco. Dejadme señero: jamás me desbordo. Como yo soy el Solitario, como yo soy el Taciturno, como yo soy el Hosco, el Arbitrario, como soy el Lucífugo, el Nocturno, dejadme solo. Como soy Leo Atrabiliario, como soy Sergio el Estepario, como soy Proclo Extravagario, como ya tengo el Cuervo y el Vulturno de los acerbos choznos de Saturno, dejadme solo. Dejadme solo. Non quiero compaña. Dejadme esquivo. Non gusto coreo. Non paventad. Non presumo de Orfeo desasnador de cerril alimaña. No viene a mí, ni voy a la montaña. Ni vasallo ni César, Juez ni Reo: Sergio Estepario, Estrafalario Leo. Con mi tonel. De mi cruz cirineo. Rey de Burlas, soberbio: cetro o caña pares le son a mi elación huraña. Dejadme solo.
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Admonición a los impertinentes
Yo deseo estar solo. Non curo de compaña. Quiero catar silencio. Non me peta mormurio ninguno a la mi vera. Si la voz soterraña de la canción adviene, que advenga con sordina: si es la canción ruidosa, con mi mudez la injurio; si trae mucha música, que en el Hades se taña o en cualquiera región al ***** Hades vecina... Ruido: ¡Callad! Pregón de aciago augurio! Yo deseo estar solo. Non curo de compaña. Quiero catar silencio, mi sóla golosina. Como yo soy el Solitario, como yo soy el Taciturno, dejadme solo. Como yo soy el Hosco, el Arbitrario, como soy el Lucífugo, el Nocturno, dejadme solo. Mi sandalia (o mi abarca o mi coturno) no los piséis, tumulto tumultuario, dejadme solo. Judeo, quechua, orangutánida, ario, -como soy de la estirpe de Saturno- dejadme solo. Decanto en mi rincón mínimo canto, silencioso; alquimista soy señero, juglar oculto, absconto fabulante. Dejadme solo. Buen catador (soto mísero manto) Buen tañedor (sin Amati o Guarniero) Alto cantor (aunque bajo cantante) Dejadme solo. Dejadme solo. Non quiero compaña. Dejadme esquivo. Non gusto coreo. Non paventad: non presumo de Orfeo desasnador de cerril alimaña. Dejadme solo soplando mi caña silvestre. Non pétame pueril ronroneo. Non son adamado. Non son sigisbeo. Son áspero, másculo. Son rudo, sin plaña. Sin queja. Más mudo que Beethoven sordo. Sin laude. Más zurdo que Cervantes manco. Sin pathos. Más seco que no Falstaff gordo. Solitario. Adusto. Voy único a bordo. Espíritu en ***** Corazón en blanco. Y esquivo dejadme. Soy notas-arranco de mi clavecino. Soy fábulas-bordo sobre el cañamazo de mi pentacordo. Soy facecias-urdo. Por dentro me estanco. Dejadme señero: jamás me desbordo. Como yo soy el Solitario, como yo soy el Taciturno, como yo soy el Hosco, el Arbitrario, como soy el Lucífugo, el Nocturno, dejadme solo. Como soy Leo Atrabiliario, como soy Sergio el Estepario, como soy Proclo Extravagario, como ya tengo el Cuervo y el Vulturno de los acerbos choznos de Saturno, dejadme solo. Dejadme solo. Non quiero compaña. Dejadme esquivo. Non gusto coreo. Non paventad. Non presumo de Orfeo desasnador de cerril alimaña. No viene a mí, ni voy a la montaña. Ni vasallo ni César, Juez ni Reo: Sergio Estepario, Estrafalario Leo. Con mi tonel. De mi cruz cirineo. Rey de Burlas, soberbio: cetro o caña pares le son a mi elación huraña. Dejadme solo.
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La tierra no discute, no es patética, no arregla cosas de antemano, la tierra no grita, no se apura, no amenaza ni promete, no discrimina, ni tiene fallas, no se cierra a nada, no niega nada, no deja a nadie afuera, de todos los poderes, objetos y estados que recibe, a ninguno deja fuera.
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Oct 7, 2015
Oct 7, 2015 at 4:08 PM UTC
Una traducción de Walt Whitman
Tu ausencia en mi tibia cama, se hace más presente No por no querer buscar lugar, sino por no tenerte, Y estos labios, cada vez más tuyos, Y esos ojos, cada vez menos míos. Sólo queda por correr, dónde nunca corre el río, No me pidas que te deje Que aquí sólo hace frío Dame una señal de esos labios, Sosténme la mano en hastío Que si muero hoy, triste y timorato, no habrá de mí que llorar. Son sólo besos, que se pierden vano Y al tiempo se los voy a cobrar. Sobre tu vientre morir, sobre tu boca resucitar Sobre tu voz escribir, y sobre tus besos cantar. Y no me pidas perdón, cuándo no exista la culpa, Que si de amor se trata, no habría forma oculta, De besarte una vez más; a ojos cerrados. De tocarte noches enteras; con estrellas de tu lado. Tu amor, a mí sólo me resplandece, Culpable no eres de existir, y que de ti todo florece, ay pobre de mí. Son sólo besos, que se pierden vano Pero que al tiempo, se los voy a exigir. Lluvia de otoño, fútil amanece, Lluvia de verano, quién te viera nacer Sobre las costras en el mar abierto, como una venus llorar, La virgen María se pregunta, con quién tiene que hablar Porque de ti hay poesía, llena de verdad, Y los rezo a ti, ninguno te va. Quién fuera canción a tocar, versos dulces a tu oído, Quién fuera la muerte comandada, por emisarios perdidos, No te lloro, por correspondencia, Te lloro sensato. Que si de amor nos tenemos, Nos tenemos de a ratos.
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Jul 18, 2017
Jul 18, 2017 at 5:35 AM UTC
Casablanca.
hombros hermosos brazos hermosos tripa tan linda pie chiquito pero también marido viejo regalaron a helen carmody los diablos de Karthum los marcos de oro tanta sabiduría acumulada tanta sabiduría ¿no va para la muerte? ¡ah helen! ¡qué hermosos ojos tiene helen! de allí crecían sus pechos verdaderamente y no de su mujer los pechos suyos un día que las notas del buey rey en la mañana clara entraban y salían de los amores de helen como pan de vestir a la hora de salir a la puerta la llamaron para oírla llorar "no apartes la muerte de ti helen" dijeron "no quiebres el espejo árbol florido" le dijeron e helen carmody en función qué triste era todo esto mejor hubiera sido callar las verdes hierbas saben dar amarillo y helen sola oscura no sabe nada nada sino calar y deshacerse como la voz del padre en mesa puesta no pregunten porqué criaturitas ella callaba llaba como las ánforas del hijo triste ninguno lo tomó de beber las gallinas todas vestidas de ***** ponen sus huevos conmovidos peor helen carmody ya no no la persigan caballos yeguas mámenle la memoria ah siempre para siempre
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Lamento por la tripa de helen carmody
Unos cuerpos son como flores, Otros como puñales, Otros como cintas de agua; Pero todos, temprano o tarde, Serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden, Convirtiendo por virtud del fuego a una piedra en un hombre. Pero el hombre se agita en todas direcciones, Sueña con libertades, compite con el viento, Hasta que un día la quemadura se borra, Volviendo a ser piedra en el camino de nadie. Yo, que no soy piedra, sino camino Que cruzan al pasar los pies desnudos, Muero de amor por todos ellos; Les doy mi cuerpo para que lo pisen, Aunque les lleve a una ambición o a una nube, Sin que ninguno comprenda Que ambiciones o nubes No valen un amor que se entrega.
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Unos cuerpos son como flores
Esta rosa fue testigo de ése, que si amor no fue, ninguno otro amor sería. Esta rosa fue testigo de cuando te diste mía! El día, yá no lo sé -sí lo sé, mas no lo digo- Esta rosa fue testigo. De tus labios escuché la más dulce melodía. Esta rosa fue testigo: todo en tu sér sonreía! todo cuanto yo soñé de ti, lo tuve conmigo... Esta rosa fue testigo. En tus ojos naufragué donde la noche cabía! Esta rosa fue testigo. En mis brazos te oprimía, entre tus brazos me hallé, luégo hallé más tibio abrigo... Esta rosa fue testigo. Tu fresca boca besé donde triscó la alegría! Esta rosa fue testigo de tu amorosa agonía cuando del amor gocé la vez primera contigo! Esta rosa fue testigo. Esta rosa fue testigo de ése, que si amor no fue, ninguno otro amor sería. Esta rosa fue testigo de cuando te diste mía! El día, yá no lo sé -sí lo sé, mas no lo digo- Esta rosa fue testigo.
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Ritornelo
Vente conmigo Come with me Deja la luna de lado Leave the moon aside Que la marea yo te la hago I will set your waters in motion Deja el sol de la mañana Leave the morning sun as well Que yo te alumbro las ganas For I will shed light over your desires Deja el jugo del desayuno Leave the breakfast’s juice aside Y cómeme como a ninguno And eat me like you haven’t eaten anyone Vente conmigo Come with me Tráete lo de menos Bring the least Deja lo demás Leave most of it Y a el And to him Solo dile que te vas Just tell him you are leaving Y a mí And to me Solo dime que si Just tell me yes Y nada más. And that’s it…
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Jan 21, 2014
Jan 21, 2014 at 11:51 AM UTC
Vente Conmigo-Come With Me
De carácter arrogante y dominante anda por los pasillos dando mandatos y dictando las acciones de los demás. Creyente de ser dueño de cuerpos ajenos y con humos de superioridad. Pretendiendo total perfección, así, así es ante el mundo. Provoca que muchos le teman para que luego le suplan sus placeres. Sobre esa coraza se le nota la envidia que ocupa su ego y los millones de complejos que tiene referente a la figura de su ser. No vive tranquilo, pues anda pendiente a las otras vidas y hará todo lo posible para que jamás resalte tu luz sobre la suya. De habilidades controladoras impresionantes, todos lo alaban e hipnotizados parecen estar, pero ninguno se da cuenta que simplemente son sus marionetas, las cuales pronto va a desechar.
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Apr 27, 2015
Apr 27, 2015 at 6:49 PM UTC
Creando marionetas
Todos te desean pero ninguno te ama. nadie puede quererte, serpiente, porque no tienes amor, porque estás seca como la paja seca y no das fruto. Tienes el alma como la piel de los viejos. Resígnate. No puedes hacer más sino encender las manos de los hombres y seducirlos con las promesas de tu cuerpo. Alégrate. En esa profesión del deseo nadie como tú para simular inocencia y para hechizar con tus ojos inmensos.
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Casida de la tentadora
Si yo supiera de qué selva vino El árbol vigoroso que dio el cedro Para tornear la cuna de mi hijo… Quisiera bendecir su nombre exótico. Quisiera adivinar bajo qué cielo, Bajo qué brisa fue creciendo lento El árbol que nació con el destino De ser tan puro y diminuto lecho. Yo elegí esta cunita Una mañana cálida de Enero. Mi compañero la quería de mimbre, Blanca y pequeña como un lindo cesto. Pero hubo un cedro que nació hace años Con el sino de ser para mi hijo Y preferí la de madera rica Con adornos de bronce. ¡Estaba escrito! A veces mientras duerme el pequeñuelo Yo me doy a forjar bellas historias: Tal vez bajo su copa cobriza Madre venía a amamantar su niño Todas las tardecitas, a la hora En que este cedro aparador de nidos Se llenaba de pájaros con sueño, De música de arrullos y de píos. ¡Debió de ser tan alto y tan erguido, Tan fuerte contra el cierzo y la borrasca, Que jamás el granizo le hizo mella Ni nunca el viento doblegó sus ramas! Él, en las primaveras retoñaba Primero que ninguno. ¡Era tan sano! Tenía el aspecto de un gigante bueno Con su gran tronco y su ramaje amplio. Árbol inmenso, que te hiciste humilde Para acunar a un niño entre tus gajos: ¡Has de mecer los hijos de mis hijos! ¡Toda mi raza dormirá en tus brazos.
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La cuna
Como tras de sí misma va esta línea por los horizontales confines persiguiéndose y en el poniente siempre fugitivo en que se busca se disipa -como esta misma línea por la mirada levantada vuelve todas sus letras una columna diáfana resuelta en una no tocada no oída ni gustada mas pensada flor de vocales y de consonantes -como esta línea que no acaba de escribirse y antes de consumarse se incorpora sin cesar de fluir pero hacia arriba: los cuatro chopos.                                 Aspirados por la altura vacía y allá abajo, en un charco hecho cielo, duplicados, los cuatro son un solo chopo y son ninguno.                           Atrás, frondas en llamas que se apagan -la tarde a la deriva- otros chopos ya andrajos espectrales interminablemente ondulan interminablemente inmóviles. El amarillo se desliza al rosa, se insinúa la noche en el violeta. Entre el cielo y el agua hay una franja azul y verde: sol y plantas acuáticas, caligrafía llameante escrita por el viento. Es un reflejo suspendido en otro. Tránsitos: parpadeos del instante. El mundo pierde cuerpo, es una aparición, es cuatro chopos, cuatro moradas melodías. Frágiles ramas trepan por los troncos. Son un poco de luz y otro poco de viento. Vaivén inmóvil. Con los ojos las oigo murmurar palabras de aire. El silencio se va con el arroyo, regresa con el cielo. Es real lo que veo: cuatro chopos sin peso plantados sobre un vértigo. Una fijeza que se precipita hacia abajo, hacia arriba, hacia el agua del cielo del remanso en un esbelto afán sin desenlace mientras el mundo zarpa hacia lo obscuro. Latir de claridades últimas: quince minutos sitiados que ve Claudio Monet desde una barca. En el agua se abisma el cielo, en sí misma se anega el agua, el chopo es un disparo cárdeno: este mundo no es sólido. Entre ser y no ser la yerba titubea, los elementos se aligeran, los contornos se esfuman, visos, reflejos, reverberaciones, centellear de formas y presencias, niebla de imágenes, eclipses, esto que veo somos: espejeos.
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Cuatro chopos
Como tras de sí misma va esta línea por los horizontales confines persiguiéndose y en el poniente siempre fugitivo en que se busca se disipa -como esta misma línea por la mirada levantada vuelve todas sus letras una columna diáfana resuelta en una no tocada no oída ni gustada mas pensada flor de vocales y de consonantes -como esta línea que no acaba de escribirse y antes de consumarse se incorpora sin cesar de fluir pero hacia arriba: los cuatro chopos.                                 Aspirados por la altura vacía y allá abajo, en un charco hecho cielo, duplicados, los cuatro son un solo chopo y son ninguno.                           Atrás, frondas en llamas que se apagan -la tarde a la deriva- otros chopos ya andrajos espectrales interminablemente ondulan interminablemente inmóviles. El amarillo se desliza al rosa, se insinúa la noche en el violeta. Entre el cielo y el agua hay una franja azul y verde: sol y plantas acuáticas, caligrafía llameante escrita por el viento. Es un reflejo suspendido en otro. Tránsitos: parpadeos del instante. El mundo pierde cuerpo, es una aparición, es cuatro chopos, cuatro moradas melodías. Frágiles ramas trepan por los troncos. Son un poco de luz y otro poco de viento. Vaivén inmóvil. Con los ojos las oigo murmurar palabras de aire. El silencio se va con el arroyo, regresa con el cielo. Es real lo que veo: cuatro chopos sin peso plantados sobre un vértigo. Una fijeza que se precipita hacia abajo, hacia arriba, hacia el agua del cielo del remanso en un esbelto afán sin desenlace mientras el mundo zarpa hacia lo obscuro. Latir de claridades últimas: quince minutos sitiados que ve Claudio Monet desde una barca. En el agua se abisma el cielo, en sí misma se anega el agua, el chopo es un disparo cárdeno: este mundo no es sólido. Entre ser y no ser la yerba titubea, los elementos se aligeran, los contornos se esfuman, visos, reflejos, reverberaciones, centellear de formas y presencias, niebla de imágenes, eclipses, esto que veo somos: espejeos.
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El vago azar o las precisas leyes Que rigen este sueño, el universo, Me permitieron compartir un terso Trecho del curso con Alfonso Reyes. Supo bien aquel arte que ninguno Supo del todo, ni Simbad ni Ulises, Que es pasar de un país a otros países Y estar íntegramente en cada uno. Si la memoria le clavó su flecha Alguna vez, labró con el violento Metal del arma el numeroso y lento Alejandrino o la afligida endecha. En los trabajos lo asistió la humana Esperanza y fue lumbre de su vida Dar con el verso que ya no se olvida Y renovar la prosa castellana. Más allá del Myo Cid de paso tardo Y de la grey que aspira a ser oscura, Rastreaba la fugaz literatura Hasta los arrabales del lunfardo. En los cinco jardines del Marino Se demoró, pero algo en él había Inmortal y esencial que prefería El arduo estudio y el deber divino. Prefirió, mejor dicho, los jardines De la meditación, donde Porfirio Erigió ante las sombras y el delirio El Árbol del Principio y de los Fines. Reyes, la indescifrable providencia Que administra lo pródigo y lo parco Nos dio a los unos el sector o el arco, Pero a ti la total circunferencia. Lo dichoso buscabas o lo triste Que ocultan frontispicios y renombres: Como el Dios del Erígena, quisiste Ser nadie para ser todos los hombres. Vastos y delicados esplendores Logró tu estilo, esa precisa rosa, Y a las guerras de Dios tornó gozosa La sangre militar de tus mayores. ¿Dónde estará (pregunto) el mexicano? ¿Contemplará con el horror de Edipo Ante la extraña Esfinge, el Arquetipo Inmóvil de la Cara o de la Mano? ¿O errará, como Swedenborg quería, Por un orbe más vívido y complejo Que el terrenal, que apenas es reflejo De aquella alta y celeste algarabía? Si (como los imperios de la laca Y del ébano enseñan) la memoria Labra su íntimo Edén, ya hay en la gloria Otro México y otra Cuernavaca. Sabe Dios los colores que la suerte Propone al hombre más allá del día; Yo ando por estas calles. Todavía Muy poco se me alcanza de la muerte. Sólo una cosa sé. Que Alfonso Reyes (Dondequiera que el mar lo haya arrojado) Se aplicará dichoso y desvelado Al otro enigma y a las otras leyes. Al impar tributemos, al diverso Las palmas y el clamor de la victoria: No profane mi lágrima este verso Que nuestro amor inscribe a su memoria.
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In memoriam
El vago azar o las precisas leyes Que rigen este sueño, el universo, Me permitieron compartir un terso Trecho del curso con Alfonso Reyes. Supo bien aquel arte que ninguno Supo del todo, ni Simbad ni Ulises, Que es pasar de un país a otros países Y estar íntegramente en cada uno. Si la memoria le clavó su flecha Alguna vez, labró con el violento Metal del arma el numeroso y lento Alejandrino o la afligida endecha. En los trabajos lo asistió la humana Esperanza y fue lumbre de su vida Dar con el verso que ya no se olvida Y renovar la prosa castellana. Más allá del Myo Cid de paso tardo Y de la grey que aspira a ser oscura, Rastreaba la fugaz literatura Hasta los arrabales del lunfardo. En los cinco jardines del Marino Se demoró, pero algo en él había Inmortal y esencial que prefería El arduo estudio y el deber divino. Prefirió, mejor dicho, los jardines De la meditación, donde Porfirio Erigió ante las sombras y el delirio El Árbol del Principio y de los Fines. Reyes, la indescifrable providencia Que administra lo pródigo y lo parco Nos dio a los unos el sector o el arco, Pero a ti la total circunferencia. Lo dichoso buscabas o lo triste Que ocultan frontispicios y renombres: Como el Dios del Erígena, quisiste Ser nadie para ser todos los hombres. Vastos y delicados esplendores Logró tu estilo, esa precisa rosa, Y a las guerras de Dios tornó gozosa La sangre militar de tus mayores. ¿Dónde estará (pregunto) el mexicano? ¿Contemplará con el horror de Edipo Ante la extraña Esfinge, el Arquetipo Inmóvil de la Cara o de la Mano? ¿O errará, como Swedenborg quería, Por un orbe más vívido y complejo Que el terrenal, que apenas es reflejo De aquella alta y celeste algarabía? Si (como los imperios de la laca Y del ébano enseñan) la memoria Labra su íntimo Edén, ya hay en la gloria Otro México y otra Cuernavaca. Sabe Dios los colores que la suerte Propone al hombre más allá del día; Yo ando por estas calles. Todavía Muy poco se me alcanza de la muerte. Sólo una cosa sé. Que Alfonso Reyes (Dondequiera que el mar lo haya arrojado) Se aplicará dichoso y desvelado Al otro enigma y a las otras leyes. Al impar tributemos, al diverso Las palmas y el clamor de la victoria: No profane mi lágrima este verso Que nuestro amor inscribe a su memoria.
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Te extraño, no quiero tener que esperar a la hora de dormir para poder verte aunque sea en mis sueños. Nadie entiende solo dicen “todo estará bien” ¡Claro que no entienden! Ellos no sentían lo que yo al verte sonreír, al verte ser tu en todo tu esplendor, al besarte, al sencillamente amarte. Nadie puede decirme “se por lo que estas pasando” ya que ninguno te amo como yo. Ninguno siente el dolor inmenso que es el despertar & saber que ya no soy tu primer pensamiento, ninguno puede decirme “mas arriba vive gente” ¡YO SE QUE MAS ARRIBA VIVE GENTE, LA MIERDA ES QUE YO NO QUIERO MAS GENTE! Simplemente lo quiero a el.
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Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 4:04 PM UTC
Nadie.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas; sólo que, a diferencia de la espiga y la flor, cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor. No, amor no llegas tarde. Tu corazón y el mío saben secretamente que no hay amor tardío. Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta, la toca desde adentro, porque ya estaba abierta. Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde, pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde. Amor, el niño loco de la loca sonrisa, viene con pasos lentos igual que viene aprisa; pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco lanza al azar su flecha, por divertirse un poco. Así ocurre que un niño travieso se divierte, y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte. Y más, cuando la flecha se le encona en la herida, porque lleva el veneno de una ilusión prohibida. Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde, y ni siquiera entonces el amor llega tarde. No, yo no diré nunca qué noche de verano me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano. No diré que esa noche que sólo a ti te digo se me encendió en la sangre lo que soñé contigo. No, no diré esas cosas, y, todavía menos, la delicia culpable de contemplar tus senos. Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada, que era como la llave de una puerta cerrada. Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor, y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.
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Balada del loco amor
hay un ojo de fuego sentado en mi mesa come las penas contagiosas un ojo de fuego come a los compañeros contagiosos que ordenaron a sus niñitos caer como hombres de pie contra la muerte un niñito era dulce como amargo arrabal otro amaba a la reina del plata todos ataron su corazón con mares ninguno había leído la revolución en un libro la revolución fue para ellos un ojo de fuego el viento que barre a los astros un árbol subido al pajarito más audaz un gran amor tirando al fuego la tristeza el mundo amargo como un arrabal crepitaban como el esposo en la esposa el amor no los dejaba dormir saltaban de la noche para ir al combate contra las injusticias insoportables las verguenzas las humillaciones insoportables el capitalismo no los dejaba dormir hay un ojo de fuego en mi mesa sirve un plato de compañeros bellos están soñando con la gente siempre soñaron que la gente es más alta que el sol/ siempre soñaron que la gente podía ser más alta que el sol/ están haciendo una cuna para mecer al mundo para abrigar calores que vendrán para estrenar un beso sin fondo.
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Aromas