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"hoja" poems
Taifa haliwezi kuwa na maendeleo ikosekanapo hekima, Nchi haiwezi kuwa na chakula pasipo wakulima, Jamii haiwezi pata maendeleo pasipo kujituma, Siasa yetu leo ni ya kuwasha na kuzima, Maneno yasemwayo hayaingii akilini mwa mtu mzima, Madaraka wanajipatia na vyeo kwa lazima, Hawajali ya jana wala leo wanajali shibe yao, Wanalimbikiza mali kwa miradi ya wanao, Wanaikandamiza haki kwa kutumia elimu yao, Demokrasia imekuwa kinga yao dhidi ya ufisadi wao, Siasa imekuwa nyimbo tena zile za mwambao, Wakisemana kwa mafumbo wanajuana wao, Wanakaa majukwaani na makubwa yao matumbo, Mzee alisema fumbo mfumbie mjinga, Busara na hekima ni kumsikiliza anaye kupinga, Maana hoja zake zawezekana zikawa za kujenga, Utajuaje siri ya adui yako bila kumpenda, Kamwe huwezi kushinda mechi kwa kujua kupiga chenga, Kamwe huwezi kuwa na nguvu kwa kujitenga, Naomba tukazane nchi yetu kuijenga, Tukipamba na maadui maradhi umasikini na ujinga, Sio kuyasifia mema ili madhaifu kuyapamba, Ila ukweli kuusema bali tukitumia hekima, Ikosekanapo kamba huwezi teka maji yakisima, Ikosekanapo nanga huzamisha meli nzima, Kuwa na vingi si kuishi kwa kujinyima, Unapojenga msingi katu huwezi kurudi nyuma, Mkulima mzuri hutegemea mbivu kuzichuma, Yule aliye mvivu kamwe hawezi kujituma, Daima yeye aliye msikivu hujifunza na kuelewa, Ila Yule aliye mvivu hutegemea ngekewa, Wanasiasa hulalamika kana kwaamba wanaonewa, Ukweli ni kwamba wanatumia vibaya uhuru waliopewa, Daima taifa haliwezi endelea ikosekanapo hekima. © issai
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Jun 26, 2014
Jun 26, 2014 at 6:04 AM UTC
HEKIMA
Taifa haliwezi kuwa na maendeleo ikosekanapo hekima, Nchi haiwezi kuwa na chakula pasipo wakulima, Jamii haiwezi pata maendeleo pasipo kujituma, Siasa yetu leo ni ya kuwasha na kuzima, Maneno yasemwayo hayaingii akilini mwa mtu mzima, Madaraka wanajipatia na vyeo kwa lazima, Hawajali ya jana wala leo wanajali shibe yao, Wanalimbikiza mali kwa miradi ya wanao, Wanaikandamiza haki kwa kutumia elimu yao, Demokrasia imekuwa kinga yao dhidi ya ufisadi wao, Siasa imekuwa nyimbo tena zile za mwambao, Wakisemana kwa mafumbo wanajuana wao, Wanakaa majukwaani na makubwa yao matumbo, Mzee alisema fumbo mfumbie mjinga, Busara na hekima ni kumsikiliza anaye kupinga, Maana hoja zake zawezekana zikawa za kujenga, Utajuaje siri ya adui yako bila kumpenda, Kamwe huwezi kushinda mechi kwa kujua kupiga chenga, Kamwe huwezi kuwa na nguvu kwa kujitenga, Naomba tukazane nchi yetu kuijenga, Tukipamba na maadui maradhi umasikini na ujinga, Sio kuyasifia mema ili madhaifu kuyapamba, Ila ukweli kuusema bali tukitumia hekima, Ikosekanapo kamba huwezi teka maji yakisima, Ikosekanapo nanga huzamisha meli nzima, Kuwa na vingi si kuishi kwa kujinyima, Unapojenga msingi katu huwezi kurudi nyuma, Mkulima mzuri hutegemea mbivu kuzichuma, Yule aliye mvivu kamwe hawezi kujituma, Daima yeye aliye msikivu hujifunza na kuelewa, Ila Yule aliye mvivu hutegemea ngekewa, Wanasiasa hulalamika kana kwaamba wanaonewa, Ukweli ni kwamba wanatumia vibaya uhuru waliopewa, Daima taifa haliwezi endelea ikosekanapo hekima. © issai
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Poesía, ¿qué es poesía? poesía es más que palabras, oraciones y rimas. Poesía es hablar con el corazón en la mano, poesía es expresar los sentimientos al máximo, hacer que la corriente de sentimientos se apodere de tu corazón, haciendo que poco a poco tu pluma se mueva mas rápido y haga que las palabras no sean palabras, sean sentimientos y hagan sentir a quien las lee el sentimiento que transmites al papel; el papel que absorbe todo, que gentilmente se presta como medio para bien o para mal, ése, el que puedes borrar y borrar pero siempre dejarás una mancha. Pero la poesía no está escrita en papel, está escrita en el corazón de quien la escribe y de quien la lee, y deja huellas en los corazones, tanto o más que en el papel, los corazones son como una hoja de papel, se escriben historias y se dejan recuerdos, se escriben promesas y se dejan angustias; se alimenta de palabras, haciéndolo más grande cada vez que le dicen un te quiero, cada vez que le hacen palpitar con fuerza. La poesía nace y crece de dos formas, cuando estás muy feliz tan feliz que piensas que no estás en ese momento, o cuando estás tan triste que quieres olvidar los amargos recuerdos. Así lo logro, dejando que el suave papel se impregne de sentimientos y causen un raro efecto en quien lo lee.. porque el papel siempre será papel y los sentimientos siempre se harán poemas...
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Poesía
He ido a ver el parque de Lezama en el atardecer de un día cualquiera, y me he encontrado uno diferente al que por tantos años conociera. Era aquél un jardín ya carcomido por lloviznas y líquenes y amores, flexuoso de raíces y de lianas y envenenado por extrañas flores. Contraluces de manos vagarosas de caricias visibles o furtivas. Generaciones, ¡ay!, que en él buscaron frondas podridas para bocas vivas. Cuando la noche lo llenaba todo y cuajaban en ella las parejas, erguidas en recónditos senderos o desmayadas en las altas rejas. No está siquiera aquel jarrón de bronce en que cierto crepúsculo dorado pusimos los levísimos sombreros y unos versos leímos de Machado. "A ti, Guiomar, esta nostalgia mía..." Y en la tarde agravada tu voz honda estremecía la hoja de los árboles y el cristal de la brisa y de la onda. Era hora de estrella y media luna, de pío agudo, de croar de rana, de guardián gigantesco y solapado y de visera en la pelambre cana. Cada estatua era Venus palpitante, cada palmera recta era el Oriente, mientras afuera el tránsito zumbaba su ventarrón de coches y de gente. Cuando se entrecerraba la corola sobre la dulce gota del estigma, cuando se ahondaban como dos aljibes en mí la ingenuidad y en ti el enigma. Ni la vieja escalera de ladrillos húmedos, desgastados y musgosos. Todo es argamasa y pedregullo y barnices espesos y olorosos. Patricio, enhiesto parque de Lezama cortado y recortado a mi deseo, verdinegro por donde te mirase salvo el halo de oro del Museo: desde un bar arco iris te saludo ahito de café y melancolía, dejo en la silla próxima una rosa y digo tu elegía y mi elegía.
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El parque lezama
He ido a ver el parque de Lezama en el atardecer de un día cualquiera, y me he encontrado uno diferente al que por tantos años conociera. Era aquél un jardín ya carcomido por lloviznas y líquenes y amores, flexuoso de raíces y de lianas y envenenado por extrañas flores. Contraluces de manos vagarosas de caricias visibles o furtivas. Generaciones, ¡ay!, que en él buscaron frondas podridas para bocas vivas. Cuando la noche lo llenaba todo y cuajaban en ella las parejas, erguidas en recónditos senderos o desmayadas en las altas rejas. No está siquiera aquel jarrón de bronce en que cierto crepúsculo dorado pusimos los levísimos sombreros y unos versos leímos de Machado. "A ti, Guiomar, esta nostalgia mía..." Y en la tarde agravada tu voz honda estremecía la hoja de los árboles y el cristal de la brisa y de la onda. Era hora de estrella y media luna, de pío agudo, de croar de rana, de guardián gigantesco y solapado y de visera en la pelambre cana. Cada estatua era Venus palpitante, cada palmera recta era el Oriente, mientras afuera el tránsito zumbaba su ventarrón de coches y de gente. Cuando se entrecerraba la corola sobre la dulce gota del estigma, cuando se ahondaban como dos aljibes en mí la ingenuidad y en ti el enigma. Ni la vieja escalera de ladrillos húmedos, desgastados y musgosos. Todo es argamasa y pedregullo y barnices espesos y olorosos. Patricio, enhiesto parque de Lezama cortado y recortado a mi deseo, verdinegro por donde te mirase salvo el halo de oro del Museo: desde un bar arco iris te saludo ahito de café y melancolía, dejo en la silla próxima una rosa y digo tu elegía y mi elegía.
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Donde está el hombre que nunca fue niño, el que nació sin la ayuda de llantos, con la educación ya cosechada y con los pies que caminan hacia atrás de donde el vino la luz. Los años me han cambian preciosos fragmentos de la cara, con la suavidez y delicadez de un hoja en el agua. Mano que toca la blancura de camas. Ojos echos de lluvias de luz, un sol que me llama, mas cerca, yo siempre con el pero lejos, parado en mi tierra con brazos estrechos un arbol de ayer.
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Jun 8, 2014
Jun 8, 2014 at 8:09 AM UTC
Niñez es la Locura
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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Poema de los besos
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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Un pedazo de cielo Una tibia canción Una hoja en el viento Unos versos en flor Papel, flor y tinta Un desierto fugaz El brillo de sus ojos Dos gotas en el mar Ahogándome Besándome Un lucero, una luna Abriéndose paso hacia el mar Traspasando paredes de agua Un suspiro, un aliento Una velada de aire Una tertulia de amor Un pedazo de cielo Una pizca de sol Una sombra dilata Y mi mente desnuda Tu figura en mis dedos Dibujando el contorno De impaciente desvelo Y así surge a mi favor La imaginación se hace realidad Preso de su olor Un jilguero, una vida Acariciando los aires Sus alas surcando los vientos Un suspiro, un aliento Una velada de aire Una tertulia de amor Un arcoiris de letras Dos pinceladas de ti
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Jul 1, 2012
Jul 1, 2012 at 11:21 PM UTC
Un pedazo de cielo
Llamar al pan el pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida, bailar el baile sin perder el paso, tocar la mano de un desconocido en un día de piedra y agonía y que esa mano tenga la firmeza que no tuvo la mano del amigo; probar la soledad sin que el vinagre haga torcer mi boca, ni repita mis muecas el espejo, ni el silencio se erice con los dientes que rechinan: estas cuatro paredes -papel, yeso, alfombra rala y foco amarillento- no son aún el prometido infierno; que no me duela más aquel deseo, helado por el miedo, llaga fría, quemadura de labios no besados: el agua clara nunca se detiene y hay frutas que se caen de maduras; saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad común a todos, verdad de pan que a todos nos sustenta, por cuya levadura soy un hombre, un semejante entre mis semejantes; pelear por la vida de los vivos, dar la vida a los vivos, a la vida, y enterrar a los muertos y olvidarlos como la tierra los olvida: en frutos… Y que a la hora de mi muerte logre morir como los hombres y me alcance el perdón y la vida perdurable del polvo, de los frutos, y del polvo. Tal sobre el muro rotas uñas graban un nombre, una esperanza, una blasfemia, sobre el papel, sobre la arena, escribo estas palabras mal encadenadas. Entre sus secas sílabas acaso un día te detengas: pisa el polvo, esparce la ceniza, sé ligera como la luz ligera y sin memoria que brilla en cada hoja, en cada piedra, dora la tumba y dora la colina y nada la detiene ni apresura.
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La vida sencilla
Llamar al pan el pan y que aparezca sobre el mantel el pan de cada día; darle al sudor lo suyo y darle al sueño y al breve paraíso y al infierno y al cuerpo y al minuto lo que piden; reír como el mar ríe, el viento ríe, sin que la risa suene a vidrios rotos; beber y en la embriaguez asir la vida, bailar el baile sin perder el paso, tocar la mano de un desconocido en un día de piedra y agonía y que esa mano tenga la firmeza que no tuvo la mano del amigo; probar la soledad sin que el vinagre haga torcer mi boca, ni repita mis muecas el espejo, ni el silencio se erice con los dientes que rechinan: estas cuatro paredes -papel, yeso, alfombra rala y foco amarillento- no son aún el prometido infierno; que no me duela más aquel deseo, helado por el miedo, llaga fría, quemadura de labios no besados: el agua clara nunca se detiene y hay frutas que se caen de maduras; saber partir el pan y repartirlo, el pan de una verdad común a todos, verdad de pan que a todos nos sustenta, por cuya levadura soy un hombre, un semejante entre mis semejantes; pelear por la vida de los vivos, dar la vida a los vivos, a la vida, y enterrar a los muertos y olvidarlos como la tierra los olvida: en frutos… Y que a la hora de mi muerte logre morir como los hombres y me alcance el perdón y la vida perdurable del polvo, de los frutos, y del polvo. Tal sobre el muro rotas uñas graban un nombre, una esperanza, una blasfemia, sobre el papel, sobre la arena, escribo estas palabras mal encadenadas. Entre sus secas sílabas acaso un día te detengas: pisa el polvo, esparce la ceniza, sé ligera como la luz ligera y sin memoria que brilla en cada hoja, en cada piedra, dora la tumba y dora la colina y nada la detiene ni apresura.
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Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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Oda a la araucaria araucana
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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Estoy en túnel Como estoy en boda, detrás De un velo ***** La oscuridad me abraza: mi novia nueva Pero veo una luz Y ¡Corro! ¡Corro! Corro a la luz Pero cuando llego a la luz Veo ¡Matador! ¡Matador! Mi verdugo, vestido en luces Una esponja para las hurras De una gente sanguinaria Veo tu cara y sé: voy a morir hoy Pero si voy a matar es una cosa diferente Para ti nuestro intercambio solo es un juego Para mi es una guerra Si gano será una victoria pírrica Donde seré la pérdida sola: Vivirás para siempre en memoria Yo habré sido solo carne de res Te esconderás detrás De tus amigos montados: Sus banderillas me hacen Parecer como puercoespín Y seré débil cuando me peleas finalmente: El protagonista es un cobarde. Y yo soy el carácter solo quien sabe la verdad: La verdad muere conmigo Mis cuernos no son armas o herramientas Son símbolos del orgullo de la familia mía Un orgullo te diezmas cuando me tomas para deporte Lucho con mi orgullo, mi hoja más afilado Toso y toso y toso Pero no puedo desbancar tu espada Mi espalda es una cadena rota Mi orgullo untado en la arena: Vomito mi sangre para una vez más Para ensuciar tus manos Porque en los ojos de tu familia eres limpio Y eso no puede estar Más lejos de la realidad Entonces, muero Debajo de las luces Escuchando de las gritas de ¡TORO! ¡Toro! toro… La oscuridad es mi novia nueva
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Jun 29, 2013
Jun 29, 2013 at 3:44 PM UTC
Corrida
¿Sabes tú? Mi vida es como un canto que nadie ha de cantar, pues tuvo las violentas inquietudes del mar y el espejismo de la droga hindú... Yo anduve errante, soñador proscrito, un año, o veinte, o quizás cien, y medí las pirámides de Egipto y las murallas de Jerusalén. Yo tuve más tesoros que los Zares, y un diamante mayor que el Gran Mogol, y en cada uno de los siete mares me vio náufrago el sol. Yo visité con tembloroso paso, como quien rinde un fúnebre tributo, la húmeda celda de Torcuato Tasso y el oscuro taller de Benvenuto. Yo busqué en los jardines de Versalles la huella leve de María Antonieta, y lloré por Ronaldo en Roncesvalles y por Ícaro en Creta. Y como fin de una aventura rara, enloquecido por un astro hostil, fui jeque de un aduar en el Sahara y negrero en la Costa de Marfil. Aún guardo en el cristal de una redoma, para unir mis creencias y mis dudas, un pelo de la barba de Mahoma y una hoja del árbol donde se ahorcara Judas. Tuve un corcel de resonante casco que florecía en la llanura seca, y mendigué en las calles de Damasco, y oré en una mezquita de La Meca. Y mucho más, que huyó de mi memoria y que quizás no ha de volver jamás: días de amor y odio, de fracaso y de gloria; y mucho más... y mucho más... ¿Sabes tú? Quizás nada ha sido cierto. Acaso únicamente lo soñé... -o sé bien si dormido o despierto; no sé...- Quizás la vida que he vivido ha sido tan abrumadoramente ****** que inventé los recuerdos por no morir de olvido, y nunca vi de cerca el mar. Pero si sé que he naufragado en una lágrima de mujer: fue un naufragio romántico, a la luz de la luna, y me quedé en el fondo, sin querer.
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Cuento para la niña triste
¿Sabes tú? Mi vida es como un canto que nadie ha de cantar, pues tuvo las violentas inquietudes del mar y el espejismo de la droga hindú... Yo anduve errante, soñador proscrito, un año, o veinte, o quizás cien, y medí las pirámides de Egipto y las murallas de Jerusalén. Yo tuve más tesoros que los Zares, y un diamante mayor que el Gran Mogol, y en cada uno de los siete mares me vio náufrago el sol. Yo visité con tembloroso paso, como quien rinde un fúnebre tributo, la húmeda celda de Torcuato Tasso y el oscuro taller de Benvenuto. Yo busqué en los jardines de Versalles la huella leve de María Antonieta, y lloré por Ronaldo en Roncesvalles y por Ícaro en Creta. Y como fin de una aventura rara, enloquecido por un astro hostil, fui jeque de un aduar en el Sahara y negrero en la Costa de Marfil. Aún guardo en el cristal de una redoma, para unir mis creencias y mis dudas, un pelo de la barba de Mahoma y una hoja del árbol donde se ahorcara Judas. Tuve un corcel de resonante casco que florecía en la llanura seca, y mendigué en las calles de Damasco, y oré en una mezquita de La Meca. Y mucho más, que huyó de mi memoria y que quizás no ha de volver jamás: días de amor y odio, de fracaso y de gloria; y mucho más... y mucho más... ¿Sabes tú? Quizás nada ha sido cierto. Acaso únicamente lo soñé... -o sé bien si dormido o despierto; no sé...- Quizás la vida que he vivido ha sido tan abrumadoramente ****** que inventé los recuerdos por no morir de olvido, y nunca vi de cerca el mar. Pero si sé que he naufragado en una lágrima de mujer: fue un naufragio romántico, a la luz de la luna, y me quedé en el fondo, sin querer.
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La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía. Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, para ser rico sin que lo sepa nadie y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir. Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas.
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La luna
En el fondo del mar profundo, en la noche de largas listas, como un caballo cruza corriendo tu callado callado nombre. Alójame en tu espalda, ay refúgiame, aparéceme en tu espejo, de pronto, sobre la hoja solitaria, nocturna, brotando de lo oscuro, detrás de ti. Flor de la dulce luz completa, acúdeme tu boca de besos, violenta de separaciones, determinada y fina boca. Ahora bien, en lo largo y largo, de olvido a olvido residen conmigo los rieles, el grito de la lluvia: lo que la oscura noche preserva. Acógeme en la tarde de hilo cuando el anochecer trabaja su vestuario, y palpita en el cielo una estrella llena de viento. Acércame tu ausencia hasta el fondo, pesadamente, tapándote los ojos, crúzame tu existencia, suponiendo que mi corazón está destruido.
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Madrigal escrito en invierno
Como náufrago en un barco sin hoja de ruta, me encuentro caminando en esta noche oscura. Con mil preguntas que a mi mente perturban y cada una de ellas no tiene respuesta alguna. Desorbitado, como el centro de mis latidos, buscando la salida de este laberinto. Desesperado como el eco de mis dudas, quiero quitar las barreras que me separan de  mi destino. Descubrir el sendero de luz en mi camino, para quitar las sombrías ataduras con las que vivo. Poder recuperar mis deseos escondidos, poner punto final a la búsqueda del tesoro perdido. Dejar de proteger el frasco con la rosa en su interior, eliminar el terror por la bestia que merodea a su alrededor. Transitar con valor los caminos de la pasión y profundizar con amor los mares de autoconocimiento y sanación.
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Sep 29, 2025
Sep 29, 2025 at 11:59 PM UTC
El naufragio de mis miedos.
Papagayo verde, lorito real, di tú lo que sabes al sol que se va.   Tengo un olvido, Guiomar, todo erizado de espinas, hoja de nopal.   Cuando truena el cielo (¡qué bonito está para la blasfemia!) y hay humo en el mar...   En los yermos altos veo unos chopos de frío y un camino blanco.   En aquella piedra (¡tierras de la luna!) ¿nadie lo recuerda?   Azotan el limonar las ráfagas de febrero. No duermo por no soñar.  Sobre la maleza las brujas de Macbeth danzan en corro y gritan: ¡tú serás rey! (thou shalt be king, all hail!)   Y en el ancho llano «me quitarán la ventura -dice el viejo hidalgo-, me quitarán la ventura no el corazón esforzado».   Con el sol que luce más allá del tiempo (¿quién ve la corona de Macbeth sangriento?), los encantadores del buen caballero bruñen los mohosos harapos de hierro.
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Coplas
Ella amará a otro hombre. Yo voy lejos, andando hacia el olvido. Y puede suceder que alguien me nombre, pero ella fingirá no haber oído. Ella amará a otro hombre: el tiempo pasa y el amor finaliza, y es natural que lo que fue una brasa acabe convirtiéndose en ceniza. Aunque nadie lo quiera, envejecen las vidas y las cosas, y es natural también que en primavera los rosales den rosas. Es natural. Por eso, ella amará a otro hombre, y está bien. No sé si ya olvidó mi último beso, ni me importa con quién. Pero quizás, un día, oyendo una canción, sentirá que esa vieja melodía le cambia el ritmo de su corazón. O será algún vestido que yo le conocí, o el olor del jardín cuando ha llovido, pero algún día ha de pensar en mí. O puede ser un gesto, un modo de mirar, o ciertas calles, o un botón mal puesto, o una hoja seca que voló al azar. Y de alguna manera tendrá que recordarme, sin querer, escuchando unos pasos en la acera como los míos al atardecer. Será en algún momento, no importa cuándo o dónde, aquí o allá, porque el amor, por parecerse al viento, parece que se ha ido y no se va. Y si en ese momento ella suspira y él pregunta por qué, le tendrá que inventar una mentira para que nunca sepa por qué fue. Y él no verá esa huella, eso tan mío en lo que ya perdí; y, aunque la pueda amar más que yo a ella, ella no podrá amarlo más que a mí...!
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Ella amará a otro hombre
Mi mente se siente inquieta, es mucho lo que pienso y muy poco lo que digo, soy detenido por el miedo. Amo el arte y amo las letras, cualquiera puede escribir pero son pocos los que escriben arte, cualquiera puede escribir palabras pero son pocos los que pueden escribir sentimientos. La escritura es una adicción, un sexto sentido. Estamos acostumbrados a pensar que el mundo se basa en lo que podemos ver, oler, oír y tocar, pero hay mas.. los sentimientos están ahí y no se pueden ver, ni oler, ni oír o tocar, y aun así se pueden materializar en letras y es en ese momento en el que lo que era invisible se vuelve visible, lo incomprensible se vuelve obvio y lo que nunca pudimos ver ahora reposa inmóvil sobre una hoja de papel.
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Nov 26, 2014
Nov 26, 2014 at 11:50 PM UTC
El poder de las letras
Cuando no quiero no comprendo Cuando no entiendo no espero Cuando empiezo a entender empiezo a querer Solamente es temporal solamente es una hoja cayendo en el estado floral rozando tus labios y estoy celosa porque yo quiero ser parte de esos labios quiero tenerte cerca y hablarte quiero estar cerca y besarte quiero perdonar y entregar cualquier sentimiento de vuelta a su futuro dueño que convenga y que no me maltrate, por favor
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May 13, 2015
May 13, 2015 at 9:41 PM UTC
temporal
under this gray suburban sky being like a white pencil who wants to write on a white sheet and insisting between beginning and end, on this single page of life white pencil on a white sheet it is difficult although that's how you draw a little line of freedom that maybe nobody sees but that your heart knows ----------------------------- sotto questo grigio cielo di periferia essere come una matita di color bianco che vuole scrivere su un foglio bianco e insistere tra inizio e fine, su quest'unica pagina di vita essere matita di color bianco sul foglio bianco è difficile eppure è così che si disegna un piccolo tratto di libertà che forse nessuno vede ma che il tuo cuore sa bajo este cielo gris suburbano ser como un lápiz de color blanco que quiere escribir en una hoja blanca e insistir entre principio y fin, en esta única página de la vida. lápiz de color blanco sobre hoja blanca .es difícil pero así es como se dibuja una pequeña línea de libertad que tal vez nadie ve pero que tu corazón sabe ................... sous ce ciel gris de banlieue être comme un crayon blanc qui veut écrire sur une feuille blanche et insister entre début et fin, dans cette unique page de la vie crayon blanc sur une feuille blanche c'est dur mais c'est comme ça qu'on trace une petite ligne de liberté que peut-être personne ne voit mais que ton coeur sait
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Oct 27, 2018
Oct 27, 2018 at 5:26 PM UTC
white pencil on a white sheet
Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
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Squier en nicaragua
Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
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Espíritu sin nombre, indefinible esencia, yo vivo con la vida sin formas de la idea.Yo nado en el vacío, del sol tiemblo en la hoguera, palpito entre las sombras y floto con las nieblas.Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella, yo soy de la alta luna la luz tibia y serena.Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea, yo soy del astro errante la luminosa estela.Yo soy nieve en las cumbres, soy fuego en las arenas, azul onda en los mares y espuma en las riberas.En el laúd, soy nota, perfume en la violeta, fugaz llama en las tumbas y en las ruïnas yedra.Yo atrueno en el torrente y silbo en la centella, y ciego en el relámpago y rujo en la tormenta.Yo río en los alcores, susurro en la alta yerba, suspiro en la onda pura y lloro en la hoja seca.Yo ondulo con los átomos del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa.Yo, en los dorados hilos que los insectos cuelgan me mezco entre los árboles en la ardorosa siesta.Yo corro tras las ninfas que, en la corriente fresca del cristalino arroyo, desnudas juguetean.Yo, en bosques de corales que alfombran blancas perlas, persigo en el océano las náyades ligeras.Yo, en las cavernas cóncavas do el sol nunca penetra, mezclándome a los gnomos, contemplo sus riquezas.Yo busco de los siglos las ya borradas huellas, y sé de esos imperios de que ni el nombre queda.Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean, y mi pupila abarca la creación entera.Yo sé de esas regiones a do un rumor no llega, y donde informes astros de vida un soplo esperan.Yo soy sobre el abismo el puente que atraviesa, yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra,Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea.Yo, en fin, soy ese espíritu, desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta.
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Rima v
Espíritu sin nombre, indefinible esencia, yo vivo con la vida sin formas de la idea.Yo nado en el vacío, del sol tiemblo en la hoguera, palpito entre las sombras y floto con las nieblas.Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella, yo soy de la alta luna la luz tibia y serena.Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea, yo soy del astro errante la luminosa estela.Yo soy nieve en las cumbres, soy fuego en las arenas, azul onda en los mares y espuma en las riberas.En el laúd, soy nota, perfume en la violeta, fugaz llama en las tumbas y en las ruïnas yedra.Yo atrueno en el torrente y silbo en la centella, y ciego en el relámpago y rujo en la tormenta.Yo río en los alcores, susurro en la alta yerba, suspiro en la onda pura y lloro en la hoja seca.Yo ondulo con los átomos del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa.Yo, en los dorados hilos que los insectos cuelgan me mezco entre los árboles en la ardorosa siesta.Yo corro tras las ninfas que, en la corriente fresca del cristalino arroyo, desnudas juguetean.Yo, en bosques de corales que alfombran blancas perlas, persigo en el océano las náyades ligeras.Yo, en las cavernas cóncavas do el sol nunca penetra, mezclándome a los gnomos, contemplo sus riquezas.Yo busco de los siglos las ya borradas huellas, y sé de esos imperios de que ni el nombre queda.Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean, y mi pupila abarca la creación entera.Yo sé de esas regiones a do un rumor no llega, y donde informes astros de vida un soplo esperan.Yo soy sobre el abismo el puente que atraviesa, yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra,Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea.Yo, en fin, soy ese espíritu, desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta.
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Cuando te acuerdas de mi, ¿en que color piensas? de ti, me acuerdo del verde, así tu risa natural y refrescante y de la fortuna de un trébol que cada hoja trae esperanza, fe, suerte y amor… y me acuerdo del azul, la creatividad de la noche, la eternidad del cielo, lo profundo de tu voz… me acuerdo del coraje rojo, de la atracción de tus ojos a los míos, de los deseos susurrados y un beso… y me acuerdo de un amarillo feliz, el sol en tu piel, alegres recuerdos, y una canción…
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:40 AM UTC
Colores Primarios
Hoja En Blanco Monchy y Alexandra Fue imposible sacar tu recuerdo de mi mente Fue imposible olvidar que algun dia yo te quise Tanto tiempo pasó desde el dia que te fuiste Ahi yo supe que las despedidas son muy tristes Nunca me imagine que un tren se llevara en su viaje Aquellas ilusiones que de niños nos juramos Todos tus sentimientos los guardaste en tu equipaje Quiciste consolarme y me dijiste yo te amo Desde entonces no supe que seria de tu vida Desde entonces no supe si algun dia regresabas Los amigos del pueblo preguntabas si volvias Llorando di la espalda no les pude decir nada Ayer que regresé a mi pueblo Aguien me dijo que ya te casaste Mirame y dime si ya me olvidaste Me marcharé con los ojos aguados Despues le pregunté a la luna Me dio la espalda e intento ocultarse Hasta la luna sabe que me amaste Hasta la luna sabe que aun me amas Y vuela vuela por otro rumbo Ve y sueña sueña que el mundo es tuyo Tu ya no puedes soñar conmigo Aunque mis sueños se iran contigo Es tan triste tener que decirte que me olvides Otro amor ha llegado a mi vida y no te quiero Es muy tarde no puedo negarte que me muero Pero no callaran mis palabras pa' decirte Que soñaré contigo siempre que cierre mis ojos Que entonaré por ti mis cantos tristes noche a noche Que lloraré sin ti cuando recuerde que estoy solo Y al recordar que duermes en los brazos de otro hombre Me pregunto si aun reflejas algo de mi vida Si en tu memoria vive aquel amor de tantos años Aquel hombre que siempre te ha querido desde niña Que llora porque el amor de su vida se ha casado Es triste ver que un tren se aleja Y en el se va lo mejor de tu vida Dime el motivo de tu despedida ¿Por que te fuiste dejando mil penas? Un dia recibi tu carta Quice leerla y era una hoja en blanco Pues de tu vida nunca supe nada Como preguntas que si aun te amo
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Nov 4, 2015
Nov 4, 2015 at 3:57 PM UTC
Monchy y Alexandra - H♡oja En B♡lanco
Hoja En Blanco Monchy y Alexandra Fue imposible sacar tu recuerdo de mi mente Fue imposible olvidar que algun dia yo te quise Tanto tiempo pasó desde el dia que te fuiste Ahi yo supe que las despedidas son muy tristes Nunca me imagine que un tren se llevara en su viaje Aquellas ilusiones que de niños nos juramos Todos tus sentimientos los guardaste en tu equipaje Quiciste consolarme y me dijiste yo te amo Desde entonces no supe que seria de tu vida Desde entonces no supe si algun dia regresabas Los amigos del pueblo preguntabas si volvias Llorando di la espalda no les pude decir nada Ayer que regresé a mi pueblo Aguien me dijo que ya te casaste Mirame y dime si ya me olvidaste Me marcharé con los ojos aguados Despues le pregunté a la luna Me dio la espalda e intento ocultarse Hasta la luna sabe que me amaste Hasta la luna sabe que aun me amas Y vuela vuela por otro rumbo Ve y sueña sueña que el mundo es tuyo Tu ya no puedes soñar conmigo Aunque mis sueños se iran contigo Es tan triste tener que decirte que me olvides Otro amor ha llegado a mi vida y no te quiero Es muy tarde no puedo negarte que me muero Pero no callaran mis palabras pa' decirte Que soñaré contigo siempre que cierre mis ojos Que entonaré por ti mis cantos tristes noche a noche Que lloraré sin ti cuando recuerde que estoy solo Y al recordar que duermes en los brazos de otro hombre Me pregunto si aun reflejas algo de mi vida Si en tu memoria vive aquel amor de tantos años Aquel hombre que siempre te ha querido desde niña Que llora porque el amor de su vida se ha casado Es triste ver que un tren se aleja Y en el se va lo mejor de tu vida Dime el motivo de tu despedida ¿Por que te fuiste dejando mil penas? Un dia recibi tu carta Quice leerla y era una hoja en blanco Pues de tu vida nunca supe nada Como preguntas que si aun te amo
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Árbol, buen árbol, que tras la borrasca te erguiste en desnudez y desaliento, sobre una gran alfombra de hojarasca que removía indiferente el viento... Hoy he visto en tus ramas la primera hoja verde, mojada de rocío, como un regalo de la primavera, buen árbol del estío. Y en esa verde ***** que está brotando en ti de no sé dónde, hay algo que en silencio me pregunta o silenciosamente me responde. Sí, buen árbol; ya he visto como truecas el fango en flor, y sé lo que me dices; ya sé que con tus propias hojas secas se han nutrido de nuevo tus raíces. Y así también un día, este amor que murió calladamente, renacerá de mi melancolía en otro amor, igual y diferente. No; tu augurio risueño, tu instinto vegetal no se equivoca: Soñaré en otra almohada el mismo sueño, y daré el mismo beso en otra boca. Y, en cordial semejanza, buen árbol, quizá pronto te recuerde, cuando brote en mi vida una esperanza que se parezca un poco a tu hoja verde...
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Poema del árbol
Mientras haya alguna ventana abierta, ojos que vuelven del sueño, otra mañana que empieza. Mar con olas trajineras -mientras haya- trajinantes de alegrías, llevándolas y trayéndolas. Lino para la hilandera, árboles que se aventuren, -mientras haya- y viento para la vela. Jazmín, clavel, azucena, donde están, y donde no en los nombres que los mientan. Mientras haya sombras que la sombra niegan, pruebas de luz, de que es luz todo el mundo, menos ellas. Agua como se la quiera -mientras haya- voluble por el arroyo, fidelísima en la alberca. Tanta fronda en la sauceda, tanto pájaro en las ramas -mientras haya- tanto canto en la oropéndola. Un mediodía que acepta serenamente su sino que la tarde le revela. Mientras haya quien entienda la hoja seca, falsa elegía, preludio distante a la primavera. Colores que a sus ausencias -mientras haya- siguiendo a la luz se marchan y siguiéndola regresan. Diosas que pasan ligeras pero se dejan un alma -mientras haya- señalada con sus huellas. Memoria que le convenza a esta tarde que se muere de que nunca estará muerta. Mientras haya trasluces en la tiniebla, claridades en secreto, noches que lo son apenas. Susurros de estrella a estrella -mientras haya- Casiopea que pregunta y Cisne que la contesta. Tantas palabras que esperan, invenciones, clareando -mientras haya- amanecer de poema. Mientras haya lo que hubo ayer, lo que hay hoy, lo que venga.
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Confianza
Cazador alto y tan bello Como en la tierra no hay dos, Se fue de caza una tarde Por los montes del Señor. Seguro llevaba el paso, Listo el plomo, el corazón Repicando, la cabeza Erguida y dulce la voz. Bajo el oro de la tarde Tanto el cazador cazó, Que finas lágrimas rojas Se puso a llorar el sol... Cuando volvía cantando Suavemente a media voz Desde un árbol, enroscada, Una serpiente lo vio. Iba a vengar a las aves, Mas, tremendo, el cazador Con hoja de firme acero La cabeza le cortó. Pero aguardándolo estaba A muy pocos pasos yo... Lo até con mi cabellera Y dominé su furor. Ya maniatado le dije: -Pájaros matasteis vos, Y voy a tomar venganza Ahora que mío sois... Mas no lo maté con armas, Busqué una muerte peor: ¡Lo besé tan dulcemente Que le partí el corazón!         Envío Cazador: si vas de caza Por los montes del Señor, Teme que pájaros venguen Hondas heridas de amor.
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Romance de la venganza