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"finos" poems
Y el reflejo te persiguió Sin pensárselo dos veces Aún cuando cerrabas los ojos, Aunque te ocultases La luz apagada de aquel instante Te atrapó, insaciablemente Y en sus brazos dañados Sedientos, ardientes Permitió nuevamente tu desgarre La ruptura entre cuerpo y alma Tomó su lugar Y volviéndote un lienzo Te sedujo hasta el final En ti yace un brillo Que diluye la tranquilidad Entre colores finos Dedicándose a prosperar Piel y tela se vuelven una Y así el arte toma forma Tus huesos frágiles se vuelven Del canvas la estructura Mientras que las tonalidades De aquellos lugares apartados Se definen por tu esplendor Y el artista dibuja figuras, Garabatos y líneas torcidas Delineando tu cuerpo, Conservando la vida Cada pedazo de papel Que le rinde homenaje A tus bordes y extremidades Posee su propio significado El amor, el arte, el cuerpo y la belleza Se fusionan Cada vez.
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Jul 31, 2019
Jul 31, 2019 at 1:49 AM UTC
Arte en llamas
Grata la voz del agua a quien abrumaron negras arenas, grato a la mano cóncava el mármol circular de la columna, gratos los finos laberintos del agua entre los limoneros, grata la música del zéjel, grato el amor y grata la plegaria dirigida a un Dios que está solo, grato el jazmín. Vano el alfanje ante las largas lanzas de los muchos, vano ser el mejor. Grato sentir o presentir, rey doliente, que tus dulzuras son adioses, que te será negada la llave, que la cruz del infiel borrará la luna, que la tarde que miras es la última.
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Alhambra
Lábios que mastigam Que beijam Falam Calam. Ouço-te com prazer Os pelos dos braços arrepiam Com amor elas te cobriam Como eu poderia te ter? Egoísta Desejando os lábios finos Visto até um figurino Não sou mais, nunca fui. Pele fina Cabelos, cílios, lírios Dedos finos Tilintando em minha mente como sinos. Amor da maneira errada Ou errado da maneira certa Errado de forma encoberta Certo na história passada. Essa é uma longa caminhada.
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Nov 7, 2016
Nov 7, 2016 at 5:17 PM UTC
Finos e errados
Rey de los hidalgos, señor de los tristes, que de fuerza alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón.Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad...¡Caballero errante de los caballeros, varón de varones, príncipe de fieros, par entre los pares, maestro, salud! ¡Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes, entre los aplausos o entre los desdenes, y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud!¡Tú, para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón, soportas elogios, memorias, discursos, resistes certámenes, tarjetas, concursos, y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón!Escucha, divino Rolando del sueño, a un enamorado de tu Clavileño, y cuyo Pegaso relincha hacia ti; escucha los versos de estas letanías, hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi.¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida, con el alma a tientas, con la fe perdida, llenos de congojas y faltos de sol, por advenedizas almas de manga ancha, que ridiculizan el ser de la Mancha, el ser generoso y el ser español!¡Ruega por nosotros, que necesitamos las mágicas rosas, los sublimes ramos de laurel Pro nobis ora, gran señor. ¡Tiembla la floresta de laurel del mundo, y antes que tu hermano vago, Segismundo, el pálido Hamlet te ofrece una flor!Ruega generoso, piadoso, orgulloso; ruega casto, puro, celeste, animoso; por nos intercede, suplica por nos, pues casi ya estamos sin savia, sin brote, sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote, sin piel y sin alas, sin Sancho y sin Dios.De tantas tristezas, de dolores tantos de los superhombres de Nietzsche, de cantos áfonos, recetas que firma un doctor, de las epidemias, de horribles blasfemias de las Academias, ¡líbranos, Señor!De rudos malsines, falsos paladines, y espíritus finos y blandos y ruines, del hampa que sacia su canallocracia con burlar la gloria, la vida, el honor, del puñal con gracia, ¡líbranos, Señor!Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos, con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad...¡Ora por nosotros, señor de los tristes que de fuerza alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión! ¡que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón!
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Letanía de nuestro señor don quijote
Rey de los hidalgos, señor de los tristes, que de fuerza alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón.Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad...¡Caballero errante de los caballeros, varón de varones, príncipe de fieros, par entre los pares, maestro, salud! ¡Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes, entre los aplausos o entre los desdenes, y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud!¡Tú, para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón, soportas elogios, memorias, discursos, resistes certámenes, tarjetas, concursos, y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón!Escucha, divino Rolando del sueño, a un enamorado de tu Clavileño, y cuyo Pegaso relincha hacia ti; escucha los versos de estas letanías, hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi.¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida, con el alma a tientas, con la fe perdida, llenos de congojas y faltos de sol, por advenedizas almas de manga ancha, que ridiculizan el ser de la Mancha, el ser generoso y el ser español!¡Ruega por nosotros, que necesitamos las mágicas rosas, los sublimes ramos de laurel Pro nobis ora, gran señor. ¡Tiembla la floresta de laurel del mundo, y antes que tu hermano vago, Segismundo, el pálido Hamlet te ofrece una flor!Ruega generoso, piadoso, orgulloso; ruega casto, puro, celeste, animoso; por nos intercede, suplica por nos, pues casi ya estamos sin savia, sin brote, sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote, sin piel y sin alas, sin Sancho y sin Dios.De tantas tristezas, de dolores tantos de los superhombres de Nietzsche, de cantos áfonos, recetas que firma un doctor, de las epidemias, de horribles blasfemias de las Academias, ¡líbranos, Señor!De rudos malsines, falsos paladines, y espíritus finos y blandos y ruines, del hampa que sacia su canallocracia con burlar la gloria, la vida, el honor, del puñal con gracia, ¡líbranos, Señor!Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos, con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad...¡Ora por nosotros, señor de los tristes que de fuerza alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión! ¡que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón!
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No he podido dormir. Esta noche             Me ha sido negada             La gracia sencilla             Del sueño habitual. En un zumo de lirios morados Se anegan mis ojos sombríos y largos Y en un zumo amarillo de cera, O de vara de nardo marchita, Se han ahogado las llamas rosadas Que coloran la piel de mis labios. Si me pongo recta, cruzadas las manos,             La boca estrujada, Abrochados los párpados lacios,             Parezco una muerta. El insomnio taladra mis sienes Con sus siete clavos de vigilia ácida. Y retoñan, retoñan deseos. ¿Dónde se halla, Señor, el amante Que mis finos cabellos peinaba, Con sus manos morenas que olían A mazos de trigo y a ramo de dalias? En mi lecho, que es nata de linos, Su vacío lugar mana angustia. Y en el blanco mantel de las sábanas.             Me agito intranquila Como un haz de culebras trenzadas             Que el látigo rojo Del insomnio implacable fustiga. No sentir... No pensar... Mas ahora, ¿Qué imprevista dulzura ha llegado A sentarse a los pies de mi cama? A mis párpados largos parece Que una venda de bronce desciende Y mis manos nerviosas se aquietan En cruzado ademán de reposo. No sentir... No pensar... ¿Es el sueño, O eres tú, monja,negra, que llaman             Los hombres, la Muerte?
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Insomnio
Bajo sus lomos rojos, en la oscura caoba, Tus libros duermen. Sigo los últimos autores: Otras formas me atraen, otros nuevos colores Y a tus fiestas paganas la corriente me roba. Gozo de estilos fieros  anchos dientes de loba. De otros sobrios, prolijos  cipreses veladores. De otros blancos y finos - columnas bajo flores. De otros ácidos y ocres  tempestades de alcoba. Ya te había olvidado y al azar te retomo, Y a los primeros versos se levanta del tomo Tu fresco y fino aliento de mieles olorosas. Amante al que se vuelve como la vez primera: Eres la boca dulce que allá, en la primavera, Nos licuara en las venas todo un bosque de rosas.
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Palabras a rubén darío
¡Tin, tin, tin, tin! Yo caigo del cielo, en insensato redoble, al campo y todos los céspedes maltrato. ¡Tin, tin! ¡Muy buenas tardes, mi hermana la pradera! Poeta, buenas tardes, ¡ábreme tu vidriera! Soy diáfano y geométrico, tengo esmalte y blancura tan finos y suaves como una dentadura, y en un derroche de ópalos blancos me multiplico. ¡La linfa canta, el copo cruje, yo... yo repico! Tin, tin, tin, tin, mi torre es la nube ideal: ¡oye mis campanitas de límpido cristal! La nieve es triste, el agua turbulenta; yo sin Ventura, soy un loco de atar, ¡tin, tin, tin, tin! ...¿Cenduras? No por cierto, no merezco censuras; las tardes calurosas por mí tienen frescuras, yo lucho con el hálito del verano yo soy bello...                         -¡Loemos a Dios, Granizo hermano!
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El granizo
I know you've heard of RINOs, Perhaps you've heard of DINOs, Some Christians are called CINOs, Are those men mere MINOs. Women become WINOs (the irony doesn't escape me though) Humans evolved to HINOs; Friends are friends I'll never call them  FINOs. Avoid lovers who are LINOs, And teachers who are TINOs. Could a Jew be a JINO? But make no mistake: Terrorists are Terrorists, Jihadists are Jihadists, Haters are Haters, War mongers are war mongers, Liars lie. It's We thePeople, PINOs.
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Mar 31, 2024
Mar 31, 2024 at 11:20 AM UTC
It's "We the People," PINOs
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario. Girando en torno a la torre y al caserón solitario, ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno, de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.                 Es una tibia mañana. El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.       Pasados los verdes pinos, casi azules, primavera se ve brotar en los finos chopos de la carretera y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente. El campo parece, más que joven, adolescente.       Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido, azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido, y mística primavera!       ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera, espuma de la montaña ante la azul lejanía, sol del día, claro día! ¡Hermosa tierra de España!
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Orillas del duero
¡Vengo de la cocina, vengo de la cocina! Traía en grandes manchas en el traje, la harina. En las pálidas manos, entre los dedos finos, olor agudo a especias, canelas y cominos. Al fondo de los ojos, en grueso punto de oro, traía de las ascuas el alegre tesoro. De ollas y cacerolas el sonoro ludir, traíalo en los labios al hablar y al reír. Por besarle la frente le aparté los cabellos: lo más sutil de todo, el humo, estaba en ellos.
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Cocinerita
Sevilla es una torre llena de arqueros finos. Sevilla para herir. Córdoba para morir. Una ciudad que acecha largos ritmos, y los enrosca como laberintos. Como tallos de parra encendidos. ¡Sevilla para herir! Bajo el arco del cielo, sobre su llano limpio, dispara la constante saeta de su río. ¡Córdoba para morir! Y loca de horizonte, mezcla en su vino lo amargo de Don Juan y lo perfecto de Dioniso. Sevilla para herir. ¡Siempre Sevilla para herir!
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Sevilla
Oh manos, caras manos, que cerrasteis Los ojos de mi madre; manos tiernas, Manos piadosas que su helado cuerpo Ungisteis con esencias; Manos que amortajasteis su cadáver y por la angustia trémulas Ayudasteis, en hora de amargura, En su ataúd a colocarlo; bellas y amadas manos que en aciaga noche De horror y de tinieblas Enjugasteis el llanto de mis ojos; Manos süaves, blandas como seda, Manos de dedos pálidos y finos, Pálidas manos de color de cera, Que sus últimos besos recibisteis y el calor de sus lágrimas postreras: Levemente pasad sobre mis párpados En esta noche de mortal tristeza; ¡Posaos en mis párpados sin sueño Para que al menos una hora duerma, En el dolor sin nombre de mi alma. Soñando viva a la que lloro muerta!
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Oh manos, caras manos...
¿Es pecado dar un grito ahogado para ser salvado del pozo oscuro en el que cada día nado? ¿En serio es tan malo buscar atención dañando mi propio ser? ¿O solo es una tonta acusación que hacen sin noción? No lo dije, ni lo mostré, pero aún así, deseé que alguien lo viera, que alguien lo notará y me alejara del frío sentimiento que deja el filo cortando mi cuerpo. Todo sería más fácil si lo hubiese hablado, este ciclo hubiera finalizado, las cicatrices no existirían y tal vez la culpa se iría. Pero no pude, no pude y no puedo. Las palabras se atascan en mi garganta y el resto de mi cuerpo es quien se encarga de dejarlas salir mediante finos cortes de los que después me voy a arrepentir. Te pido que te pongas en mi lugar, y te des cuenta de que no me quiero victimizar, sino, que es mi manera de rogar un hombro en el cual llorar.
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Aug 12, 2024
Aug 12, 2024 at 8:07 PM UTC
Buscar atención es pecado
Tudescos Moscos de los sorbos finos, Caspa de las azumbres más sabrosas, Que porque el fuego tiene mariposas, Queréis que el mosto tenga marivinos. Aves luquetes, átomos mezquinos, Motas borrachas, pájaras vinosas, Pelusas de los vinos envidiosas, Abejas de la miel de los tocinos, Liendres de la vendimia, yo os admito En mi gaznate pues tenéis por soga Al nieto de la vid, licor bendito. Tomá en el trazo hacia mi nuez la boga, Que bebiéndoos a todos, me desquito Del vino que bebistes y os ahoga.
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Bebe vino precioso con mosquitos dentro
Miel de la niebla sobre el cielo en llamas, caramelo de rosa en el poniente, y a la noche, la cálida serpiente de la sombra, creciendo en sus escamas. La bruma apaga siderales ramas, el mar azul se agrisa lentamente, todo el tiempo se vuelve opalescente entre el ardor de las postreras flamas. Sin esperanza el límite del día. Contra mi frente rómpese la estría de mi último ensueño iluminado. ¿Adón de ir, galeote sin caminos, bajo la red nocturna y sin los finos ángeles que guardaron el pasado?
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Y sin los finos ángeles
Coses en dulce paz, y son divinos tus mirares y plácido tu gesto, cuando escuchas la rima que he compuesto para tus dedos ágiles y finos. La candidez sin mancha de los linos nieva y decora tu regazo honesto, y en grato ir y venir tocan el cesto las yemas de tus dedos marfilinos. Mirándote coser, tan envidiosa de tu aguja está el alma, que quisiera tener, en la existencia fastidiosa, la suerte de la aguja afortunada, por quedar un momento prisionera entre los dedos de la bien amada.
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Coses en dulce paz...
Flota un áspero olor de hinojos y de espinos. Enfrente, la montaña se alza riscosa, agreste, Con la cresta empolvada de neblina celeste Y la planta en el borde de andariegos caminos. Frescura de agua viva, pastos altos y finos, Praderas patriarcales de esmeraldina verte, Cual serpiente negra dormida en el oeste, Un bosque susurrante de cedros y de pinos. Se ensanchan los pulmones con el vaho bravío De los cardos ceñidos de cuentas de rocío. Pasa un pastor cetrino con un blanco rebaño. Después una zagala rubia como una espiga. Y ríe la mañana placentera y amiga, Bajo el sol que madura las cosechas del año.
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Cuadro
La materna sombrilla de los pinos entre las rojas flechas de febrero y mis hombros lucientes; ah, qué finos, los pañuelos del aire del acero. El agua se ha llenado de espejitos. Todo, sobre la tierra, centellea. ¡La bulliciosa tierra de los gritos, el mordisco, la zarpa y la pelea! Pero tú dulcificas la batalla, como un ángel sin alas y sin malla, espléndido, de brazos poderosos. Hasta el viento se vuelve de azucenas y hasta las fieras me parecen buenas, si tercias en la riña de los osos.
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Paz
Doy a los cuatro vientos los loores de tus dedos de clásica finura que preparan el pan sin levadura para el banquete de nuestros amores. Saben de las domésticas labores, lucen en el mantel su compostura y apartan, de la verde, la madura producción de los meses fructidores. Para gloria de Dios, en homenaje a tu excelencia, mi soneto adorna de tus manos preclaras el linaje, y el soneto dichoso, en las esbeltas falanges de mis índices se torna una sortija de catorce vueltas.
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Para tus dedos ágiles y finos