Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"felices" poems
Hace algún tiempo, cuando todavía me consideraba cadaver, no hubiera llegado a pensar que podría volver a sentir. Desconectarme era lo mío. No sentir, no querer vivir, lo usual, lo de todos los días. Cuando todavía me consideraba cadaver, no tenía documento que probara que algún día hubiese estado viva. Cuando estaba fría y sin vida, todo lo que quería es sentirme como ahora lo hago. Lo negaba, si. Me odiaba, si. Pero quería, claro. Después de ese tiempo, cuando ya no me consideraba cadaver, descubrí que las marcas no se irían nunca. Seguirían tanto en mis piernas como en mi cabeza y que todavía podría ser almenos parte cadaver. Solo amaba a la tierra mas no a los habitantes y menos al tibio cadaver llamado Nicole. Pasaron meses y el cadaver vino a la vida. Revivio y en cualquier momento se puede convertir en una persona como otra. El cadaver dejo de ser cadaver. BOOM. CAPOOM. La agonía termino. ¡El cadaver esta vivo! Se grito por las calles, mientras este saltaba y gritaba que lo amaba. Se podría pensar que esto termina como en los cuentos de hadas. Finales felices y cuentos para dormir. Pero una historia tan tenebrosa como la del cadaver no puede ser contada, ni recordada. Pero talvez, solo narrada.
0
Mar 16, 2014
Mar 16, 2014 at 6:46 PM UTC
El Cadaver (Spanish)
El sufrimiento existe porque existen las mentiras. Donde existen las mentiras? En tu mente. Las mentiras solo pueden existir en la mente, porque todo lo que no existe en la mente, es verdad. La mente es futuro y pasado. Cuando no hay mente, solamente hay, el presente. El presente ES la realidad. La gente no vive en la realidad, porque la gente vive, en la mente. La mente es una realidad virtual. Porque el trabajo de la mente es darte una realidad virtual. Esa es nuestra arma. El ser humano con la ayuda de la mente tiene la capacidad de hacer cosas que el resto de la naturaleza no puede hacer. Pero, la gente humana es esclava de la mente. La gente humana no vive en el presente. Porque sus mentes estan tan ocupadas, TAN ocupadas... A todo minuto esta esa voz de la mente diciendote: Que tienes que hacer --- que se te a olvidado---que tienes por terminar. La mente no te deja vivir en el presente. La mente a tomado control de ti, y, si tu no empiezas a tomar control de tu mente, a medida de que vas creciendo, a medida de que tus anos van pasando, sera mas difícil de tomar control. No todo el mundo va a lograr obtener su libertad. Porque hay gente que ya a puesto tanta fe en sus creencias que han acumulado tanto miedo. Piensan y creen tantas mentiras que le tienen miedo a sus propias mentiras. Ellos creen en algo y creen que para que ellos sean felices, para que ellos llegen a vivir en paz, sea durante vida o despues de vida, tienen que seguir luchando en el nombre de sus creencias. Lo que la gente no sabe, es que la mente vive en el pasado y en el futuro. La mente siempre hablara de algo que tiene que pasar--- de algo que a pasado--- de algo que pasara. Pero la mente no habla de el presente, de este momento. NO PUEDE. Entonces, la gente vive su vida esperando... ESPERANDO. La gente espera a que ese momento de alegria eterna les llegue. Pero, como estan tan atrapados en su mente, como estan tan poseados por su mente, por sus creencias, totalmente rechasan el presente. Creen que vivir en el presente es una perdida de tiempo. Creen que tienen que a toda hora estar haciendo algo. El hacer nada para ellos, para la mente, significa : perdida de tiempo. Entonces, que hacen? Siempre estan haciendo algo. Siempre estan enfocados en obtener, en ganar, en LLEGAR. Quieren llegar a la felicidad. Quieren llegar a la paz, a el amor, a la verdad, Pero estan siendo totalmente manipulados por la mentira de que la felicidad la van a obtener en algun futuro. Totalmente separados de este momento, de el presente. Totalmente pre-ocupados. La felicidad, la paz, el amor, la verdad, alegria, SOLO se pueden experimentar en este momento. Y este momento se vive totalmente cuando la mente esta en silencio. Porque, cuando la mente esta hablando, te esta hablando o de el pasado o de el futuro, NO de este momento. Entonces, para poder ser feliz, alegre, lleno de vida, en paz, lleno de amor, la gente tiene que aprender a poner, mantener, la mente en silencio. Y la unica forma de que la mente llege a su estado de silencio es : OBSERVARLA .
0
Sep 21, 2011
Sep 21, 2011 at 1:05 AM UTC
La Mente
El sufrimiento existe porque existen las mentiras. Donde existen las mentiras? En tu mente. Las mentiras solo pueden existir en la mente, porque todo lo que no existe en la mente, es verdad. La mente es futuro y pasado. Cuando no hay mente, solamente hay, el presente. El presente ES la realidad. La gente no vive en la realidad, porque la gente vive, en la mente. La mente es una realidad virtual. Porque el trabajo de la mente es darte una realidad virtual. Esa es nuestra arma. El ser humano con la ayuda de la mente tiene la capacidad de hacer cosas que el resto de la naturaleza no puede hacer. Pero, la gente humana es esclava de la mente. La gente humana no vive en el presente. Porque sus mentes estan tan ocupadas, TAN ocupadas... A todo minuto esta esa voz de la mente diciendote: Que tienes que hacer --- que se te a olvidado---que tienes por terminar. La mente no te deja vivir en el presente. La mente a tomado control de ti, y, si tu no empiezas a tomar control de tu mente, a medida de que vas creciendo, a medida de que tus anos van pasando, sera mas difícil de tomar control. No todo el mundo va a lograr obtener su libertad. Porque hay gente que ya a puesto tanta fe en sus creencias que han acumulado tanto miedo. Piensan y creen tantas mentiras que le tienen miedo a sus propias mentiras. Ellos creen en algo y creen que para que ellos sean felices, para que ellos llegen a vivir en paz, sea durante vida o despues de vida, tienen que seguir luchando en el nombre de sus creencias. Lo que la gente no sabe, es que la mente vive en el pasado y en el futuro. La mente siempre hablara de algo que tiene que pasar--- de algo que a pasado--- de algo que pasara. Pero la mente no habla de el presente, de este momento. NO PUEDE. Entonces, la gente vive su vida esperando... ESPERANDO. La gente espera a que ese momento de alegria eterna les llegue. Pero, como estan tan atrapados en su mente, como estan tan poseados por su mente, por sus creencias, totalmente rechasan el presente. Creen que vivir en el presente es una perdida de tiempo. Creen que tienen que a toda hora estar haciendo algo. El hacer nada para ellos, para la mente, significa : perdida de tiempo. Entonces, que hacen? Siempre estan haciendo algo. Siempre estan enfocados en obtener, en ganar, en LLEGAR. Quieren llegar a la felicidad. Quieren llegar a la paz, a el amor, a la verdad, Pero estan siendo totalmente manipulados por la mentira de que la felicidad la van a obtener en algun futuro. Totalmente separados de este momento, de el presente. Totalmente pre-ocupados. La felicidad, la paz, el amor, la verdad, alegria, SOLO se pueden experimentar en este momento. Y este momento se vive totalmente cuando la mente esta en silencio. Porque, cuando la mente esta hablando, te esta hablando o de el pasado o de el futuro, NO de este momento. Entonces, para poder ser feliz, alegre, lleno de vida, en paz, lleno de amor, la gente tiene que aprender a poner, mantener, la mente en silencio. Y la unica forma de que la mente llege a su estado de silencio es : OBSERVARLA .
Continue reading...
88
Mi perro ha muerto. Lo enterré en el jardín junto a una vieja máquina oxidada. Allí, no más abajo, ni más arriba, se juntará conmigo alguna vez. Ahora él ya se fue con su pelaje, su mala educación, su nariz iría. Y yo, materialista que no cree en el celeste cielo prometido para ningún humano, para este perro o para todo perro creo en el cielo, sí, creo en un cielo donde yo no entraré, pero él me espera ondulando su cola de abanico para que yo al llegar tenga amistades. Ay no diré la tristeza en la tierra de no tenerlo más por compañero, que para mí jamás fue un servidor. Tuvo hacia mí la amistad de un erizo que conservaba su soberanía, la amistad de una estrella independienre sin más intimidad que la precisa, sin exageraciones: no se trepaba sobre mi vestuario llenándome de pelos o de sarna, no se frotaba contra mi rodilla como otros perros obsesos sexuales. No, mi perro me miraba dándome la atención que necesito, la atención necesaria para hacer comprender a un vanidoso que siendo perro él, con esos ojos, más puros que los míos, perdía el tiempo, pero me miraba con la mirada que me reservó toda su dulce, su peluda vida, su silenciosa vida, cerca de mí, sin molestarme nunca, y sin pedirme nada. Ay cuántas veces quise tener cola andando junto a él por las orillas del mar, en el invierno de Isla Negra, en la gran soledad: arriba el aire traspasado de pájaros glaciales, y mi perro brincando, hirsuto, lleno de voltaje marino en movimiento: mi perro vagabundo y olfatorio enarbolando su cola dorada frente a frente al Océano y su espuma. Alegre, alegre, alegre como los perros saben ser felices, sin nada más, con el absolutismo de la naturaleza descarada. No hay adiós a mi perro que se ha muerco. Y no hay ni hubo mentira entre nosotros. Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.
0
2.2k
Un perro ha muerto
Mi perro ha muerto. Lo enterré en el jardín junto a una vieja máquina oxidada. Allí, no más abajo, ni más arriba, se juntará conmigo alguna vez. Ahora él ya se fue con su pelaje, su mala educación, su nariz iría. Y yo, materialista que no cree en el celeste cielo prometido para ningún humano, para este perro o para todo perro creo en el cielo, sí, creo en un cielo donde yo no entraré, pero él me espera ondulando su cola de abanico para que yo al llegar tenga amistades. Ay no diré la tristeza en la tierra de no tenerlo más por compañero, que para mí jamás fue un servidor. Tuvo hacia mí la amistad de un erizo que conservaba su soberanía, la amistad de una estrella independienre sin más intimidad que la precisa, sin exageraciones: no se trepaba sobre mi vestuario llenándome de pelos o de sarna, no se frotaba contra mi rodilla como otros perros obsesos sexuales. No, mi perro me miraba dándome la atención que necesito, la atención necesaria para hacer comprender a un vanidoso que siendo perro él, con esos ojos, más puros que los míos, perdía el tiempo, pero me miraba con la mirada que me reservó toda su dulce, su peluda vida, su silenciosa vida, cerca de mí, sin molestarme nunca, y sin pedirme nada. Ay cuántas veces quise tener cola andando junto a él por las orillas del mar, en el invierno de Isla Negra, en la gran soledad: arriba el aire traspasado de pájaros glaciales, y mi perro brincando, hirsuto, lleno de voltaje marino en movimiento: mi perro vagabundo y olfatorio enarbolando su cola dorada frente a frente al Océano y su espuma. Alegre, alegre, alegre como los perros saben ser felices, sin nada más, con el absolutismo de la naturaleza descarada. No hay adiós a mi perro que se ha muerco. Y no hay ni hubo mentira entre nosotros. Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.
Continue reading...
57
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
0
1.7k
La noche cíclica
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
Continue reading...
36
Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas, con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia oblicua, refrescante y menuda, del agua. ¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia, vamos a ser felices con el gozo sencillo de un casal de gorriones que en la vía se arrulla. Más allá están los campos y el camino de acacias y la quinta suntuosa de aquel pobre señor millonario y obeso, que con todos sus oros, no podría comprarnos ni un gramo del tesoro inefable y supremo que nos ha dado Dios: ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor.
0
1.5k
Millonarios
Llamarada de ayer, ceniza ahora, ya todo será en vano, como fijar el tiempo en una hora o retener el agua en una mano. Ah, pobre amor tardío, es tu sombra no más lo que regresa, porque si el vaso se quedó vacío nada importa que esté sobre la mesa. Pero quizás mañana, como este gran olvido es tan pequeño, pensaré en ti, cerrando una ventana, abriendo un libro o recordando un sueño... Tu amor ya está en mi olvido, pues, como un árbol en la primavera, si florece después de haber caído, no retoña después de ser hoguera; pero el alma vacía se complace evocando horas felices, porque el árbol da sombra todavía, después que se han secado sus raíces; y una ternura nueva me irá naciendo, como el pan del trigo: Pensar en ti una tarde, cuando llueva, o hacer un gesto que aprendí contigo. Y un día indiferente, ya en olvido total sobre mi vida, recordaré tus ojos de repente, viendo pasar a una desconocida...
0
1.4k
Tercer poema de la despedida
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido! ¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado? «El uno para el otro nacimos...» Así dices. Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices! Antes de que en la vida, con un amor profundo, la suerte unido hubiera tu corazón al mío -siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-; vivimos separados, solos, con hondo hastío… ¡Y pudimos entonces, por capricho del hado, en el haz de la tierra no habernos encontrado! ¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido, en los peligros graves y azares que ha corrido nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones, que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso- cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso, gravitaban callados nuestros dos corazones? ¿No sabes que ese viaje no tenía certeza, el viaje hacia una noche por mí no presentida, de que un capricho apenas o un dolor de cabeza han podido apartarnos para siempre en la vida? Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que cuando por vez primera te vi, no me fijé en que eras tú bonita; lo digo francamente: te miré aquella noche con aire indiferente. Con su risa, tu amiga mi tedio distraía; fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada, y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía, tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada. Si esa noche tu madre te hubiera conducido más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido? ¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto te coloqué en los hombros, a tu rostro subido? Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido. Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto, un retardo cualquiera, cualquier inconveniente que en ese viaje hubiera surgido de repente, esta embriaguez de ahora ninguno sentiría, ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente. En mi alma, que es otra, tu amor no existiría, ¡y tu vida, en mi vida nada… nada sería! Corazoncito mío, que me apartas lo triste de la vida, y alegras con luz mi porvenir… Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste y creíamos todos que te ibas a morir.
0
1.5k
Casualidad
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido! ¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado? «El uno para el otro nacimos...» Así dices. Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices! Antes de que en la vida, con un amor profundo, la suerte unido hubiera tu corazón al mío -siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-; vivimos separados, solos, con hondo hastío… ¡Y pudimos entonces, por capricho del hado, en el haz de la tierra no habernos encontrado! ¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido, en los peligros graves y azares que ha corrido nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones, que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso- cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso, gravitaban callados nuestros dos corazones? ¿No sabes que ese viaje no tenía certeza, el viaje hacia una noche por mí no presentida, de que un capricho apenas o un dolor de cabeza han podido apartarnos para siempre en la vida? Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que cuando por vez primera te vi, no me fijé en que eras tú bonita; lo digo francamente: te miré aquella noche con aire indiferente. Con su risa, tu amiga mi tedio distraía; fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada, y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía, tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada. Si esa noche tu madre te hubiera conducido más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido? ¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto te coloqué en los hombros, a tu rostro subido? Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido. Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto, un retardo cualquiera, cualquier inconveniente que en ese viaje hubiera surgido de repente, esta embriaguez de ahora ninguno sentiría, ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente. En mi alma, que es otra, tu amor no existiría, ¡y tu vida, en mi vida nada… nada sería! Corazoncito mío, que me apartas lo triste de la vida, y alegras con luz mi porvenir… Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste y creíamos todos que te ibas a morir.
Continue reading...
46
Yo canto al cielo porque mis linfas ignoradas hacen que fructifiquen las savias; las llanadas, los sotos y las lomas por mí tienen frescura. Nadie me mira, nadie; más mi corriente obscura se regocija luego que viene primavera, porque si dentro hay sombras, hay muchos tallos fuera. Los gérmenes conocen mi beso cuando anidan Bajo la tierra, y luego que son flores me olvidan. Lejos de sus raíces las corolas felices no se acuerdan del agua que regó sus raíces... ¡Qué importa! Yo alabanzas digo a Dios con voz suave. La flor no sabe nada, ¡pero el Señor sí sabe! Yo canto a Dios corriendo por mi ignoto sendero, dichosa de antemano; porqué seré venero ante la vara mágica de Moisés; porque un día vendrán las caravanas hacia la linfa mía; porque mis aguas dulces, mientras que la sed matan, el rostro beatífico del sediento retratan sobre el fondo del cielo que los cristales yerra; porque copiando el cielo lo traslado a la tierra, y así el creyente triste, que el él su dicha fragua, bebe, al beberme, el cielo que palpita en mi agua, y como en ese cielo brillan estrellas bellas, el hombre que me bebe comulga con estrellas. Yo alabo al Señor bueno porque, con la infinita pedrería que encuentro de fuegos policromos, forjó en las misteriosas grutas la estalactita, pórtico del alcázar de ensueño de los gnomos; porque en oculto seno de la caverna umbría doy de beber al monstruo que tiene miedo al día. ¡Qué importa que mi vida bajo la tierra acabe! Los hombres no lo saben, pero Dios si lo sabe. Así me dijo el Agua que discurre por los antros, y yo: -¡Agua hermana, bendigamos a Dios!
0
1.3k
El agua que corre bajo la tierra
Yo canto al cielo porque mis linfas ignoradas hacen que fructifiquen las savias; las llanadas, los sotos y las lomas por mí tienen frescura. Nadie me mira, nadie; más mi corriente obscura se regocija luego que viene primavera, porque si dentro hay sombras, hay muchos tallos fuera. Los gérmenes conocen mi beso cuando anidan Bajo la tierra, y luego que son flores me olvidan. Lejos de sus raíces las corolas felices no se acuerdan del agua que regó sus raíces... ¡Qué importa! Yo alabanzas digo a Dios con voz suave. La flor no sabe nada, ¡pero el Señor sí sabe! Yo canto a Dios corriendo por mi ignoto sendero, dichosa de antemano; porqué seré venero ante la vara mágica de Moisés; porque un día vendrán las caravanas hacia la linfa mía; porque mis aguas dulces, mientras que la sed matan, el rostro beatífico del sediento retratan sobre el fondo del cielo que los cristales yerra; porque copiando el cielo lo traslado a la tierra, y así el creyente triste, que el él su dicha fragua, bebe, al beberme, el cielo que palpita en mi agua, y como en ese cielo brillan estrellas bellas, el hombre que me bebe comulga con estrellas. Yo alabo al Señor bueno porque, con la infinita pedrería que encuentro de fuegos policromos, forjó en las misteriosas grutas la estalactita, pórtico del alcázar de ensueño de los gnomos; porque en oculto seno de la caverna umbría doy de beber al monstruo que tiene miedo al día. ¡Qué importa que mi vida bajo la tierra acabe! Los hombres no lo saben, pero Dios si lo sabe. Así me dijo el Agua que discurre por los antros, y yo: -¡Agua hermana, bendigamos a Dios!
Continue reading...
34
La vida es tan sencilla que se explica por sí misma, se basta a sí misma. ¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado. Nos basta aceptar o quizá -somos humanos- alabar y cantar a lo que nos maquina sin dejarse pensar. Todo está aquí. ¿No lo ves? No hay razón ni más allá. ¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos de alegría o de dolor, de rabia o de amor, y si no es que estamos distraídos, aburridos. No hay nada que esperar. No hay nada que temer. También la muerte llegará cuando nos sea fielmente necesaria y la recibiremos con verdadera ansia. Desde que nacimos nos estamos preparando para que nos consuma.
0
1.2k
La vida es tan sencilla...
Un instante vacío de acción puede poblarse solamente de nostalgia o de vino. Hay quien lo llena de palabras vivas, de poesía (acción de espectros, vino con remordimiento). Cuando la vida se detiene, se escribe lo pasado o lo imposible para que los demás vivan aquello que ya vivió (o que no vivió) el poeta. El no puede dar vino, nostalgia a los demás: sólo palabras. Si les pudiese dar acción... La poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar. Hace vibrar árboles, ropas, abrasa espigas, hojas secas, acuna en su oleaje los objetos que duermen en la playa. La poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar: da apariencia de vida a lo inmóvil, a lo paralizado. Y el leño que arde, las conchas que las olas traen o llevan, el papel que arrebata el viento, destellan una vida momentánea entre dos inmovilidades. Pero los que están vivos, los henchidos de acción, los palpitantes de nostalgia o vino, esos... felices, bienaventurados, porque no necesitan las palabras, como el caballo corre, aunque no sople el viento, y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar, y el hombre llora, y canta, proyecta y edifica, aun sin el fuego. Me acuerdo de los árboles de Dublín. (Imaginar y recordar se superponen y confunden; pueblan, entrelazados, un instante vacío con idéntica emoción. Imaginar y recordar...) Me acuerdo de los árboles de Dublín... Alguien los vive y los recuerdo yo. De los árboles caen hojas doradas sobre el asfalto de Madrid. Crujen bajo mis pies, sobre mis hombros, acarician mis manos, quisieran exprimirme el corazón. No sé si lo consiguen... Imaginar y recordar... Hay un momento que no es mío, no sé si en el pasado, en el futuro, si en lo imposible... Y lo acaricio, lo hago presente, ardiente, con la poesía. No sé si lo recuerdo o lo imagino. (Imaginar y recordar me llenan el instante vacío). Me asomo a la ventana. Fuera no es Dublín lo que veo, sino Madrid. Y, dentro, un hombre sin nostalgia, sin vino, sin acción, golpeando la puerta. Es un espectro que persigue a otro espectro del pasado: el espectro del viento, de la mar, del fuego -ya sabéis de qué hablo-, espectro que pueda hacer que cante, hacer que vibre su corazón, para sentirse vivo.
0
1.3k
Teoría y alucinación de dublín
Un instante vacío de acción puede poblarse solamente de nostalgia o de vino. Hay quien lo llena de palabras vivas, de poesía (acción de espectros, vino con remordimiento). Cuando la vida se detiene, se escribe lo pasado o lo imposible para que los demás vivan aquello que ya vivió (o que no vivió) el poeta. El no puede dar vino, nostalgia a los demás: sólo palabras. Si les pudiese dar acción... La poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar. Hace vibrar árboles, ropas, abrasa espigas, hojas secas, acuna en su oleaje los objetos que duermen en la playa. La poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar: da apariencia de vida a lo inmóvil, a lo paralizado. Y el leño que arde, las conchas que las olas traen o llevan, el papel que arrebata el viento, destellan una vida momentánea entre dos inmovilidades. Pero los que están vivos, los henchidos de acción, los palpitantes de nostalgia o vino, esos... felices, bienaventurados, porque no necesitan las palabras, como el caballo corre, aunque no sople el viento, y vuela la gaviota, aunque esté seco el mar, y el hombre llora, y canta, proyecta y edifica, aun sin el fuego. Me acuerdo de los árboles de Dublín. (Imaginar y recordar se superponen y confunden; pueblan, entrelazados, un instante vacío con idéntica emoción. Imaginar y recordar...) Me acuerdo de los árboles de Dublín... Alguien los vive y los recuerdo yo. De los árboles caen hojas doradas sobre el asfalto de Madrid. Crujen bajo mis pies, sobre mis hombros, acarician mis manos, quisieran exprimirme el corazón. No sé si lo consiguen... Imaginar y recordar... Hay un momento que no es mío, no sé si en el pasado, en el futuro, si en lo imposible... Y lo acaricio, lo hago presente, ardiente, con la poesía. No sé si lo recuerdo o lo imagino. (Imaginar y recordar me llenan el instante vacío). Me asomo a la ventana. Fuera no es Dublín lo que veo, sino Madrid. Y, dentro, un hombre sin nostalgia, sin vino, sin acción, golpeando la puerta. Es un espectro que persigue a otro espectro del pasado: el espectro del viento, de la mar, del fuego -ya sabéis de qué hablo-, espectro que pueda hacer que cante, hacer que vibre su corazón, para sentirse vivo.
Continue reading...
70
Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo un apagón o una noche sin luna es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza entonces dominguea el almanaque vibran en su rincón las telarañas y los ojos felices y felinos miran y de mirar nunca se cansan una mujer desnuda y en lo oscuro es una vocación para las manos para los labios es casi un destino y para el corazón un despilfarro una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo una mujer desnuda y en lo oscuro genera una luz propia y nos enciende el cielo raso se convierte en cielo y es una gloria no ser inocente una mujer querida o vislumbrada desbarata por una vez la muerte.
0
1.2k
Una mujer desnuda y en lo oscuro
¿Suspiros?... ¡Aire!... ¿Lágrimas?... ¡Agua! ¿Insomnios?... ¡Nervios! Tenéis razón: ¡Y yo no duermo, llorando penas! ¡Y yo suspiro, sintiendo amor! Seres felices los que ignoramos Que amor, ternura, dicha y pesar, Sólo son causas que determinan Las secreciones del lagrimal. Hay algo oculto, misterio santo, De nuestra vida fuerza y poder, Ignota llama, constante impulso Que todos sienten, que nadie ve. ¿La sangre acaso? ¡callad, ilusos! ¿La sangre puede reír, llorar? ¿Guardan sus globos los pensamientos, Las esperanzas, lo inmaterial? ¿Quizá los nervios? Hilos que llevan Hasta el cerebro la sensación, ¿También trasmiten los sentimientos Que nos elevan buscando a Dios? Duermo en la alcoba sola y oscura, Y no es tan negra mi soledad, Pues ya dormido, con otros ojos Miro las formas de lo ideal. ¿En qué pupilas y en qué retina Se graba el ángel que alcanzo a ver? ¿Por qué sin ojos mirarlo puedo, Y estando mudo, le hablo también? ¡Sangre! No bastas para la mente. Prestas al barro tinte y color; Y de igual modo correr podrías Dentro la estatua de Pigmalión. Mas este impulso secreto y vago Que le llamamos sentir, pensar; Que nos eleva, que nos contiene, Que deja al barro, y al cielo va; Esta secreta llama que encierra Conciencia, juicio, talento, amor; Que no se palpa, que no se mide: La fe, la gloria, la inspiración; No está en los nervios ni está en la sangre; ¡No! que si fuese materia vil, Cuando se duerme bajo la tumba, Con sangre y nervios quedara allí. Eso es eterno. La ciencia, el arte, Reflejos suyos siempre serán. Fuera del alma ¡cuán pobres somos! ¡Todo se muere! ¡Todo se va!
0
1k
Lo que no muere
¿Suspiros?... ¡Aire!... ¿Lágrimas?... ¡Agua! ¿Insomnios?... ¡Nervios! Tenéis razón: ¡Y yo no duermo, llorando penas! ¡Y yo suspiro, sintiendo amor! Seres felices los que ignoramos Que amor, ternura, dicha y pesar, Sólo son causas que determinan Las secreciones del lagrimal. Hay algo oculto, misterio santo, De nuestra vida fuerza y poder, Ignota llama, constante impulso Que todos sienten, que nadie ve. ¿La sangre acaso? ¡callad, ilusos! ¿La sangre puede reír, llorar? ¿Guardan sus globos los pensamientos, Las esperanzas, lo inmaterial? ¿Quizá los nervios? Hilos que llevan Hasta el cerebro la sensación, ¿También trasmiten los sentimientos Que nos elevan buscando a Dios? Duermo en la alcoba sola y oscura, Y no es tan negra mi soledad, Pues ya dormido, con otros ojos Miro las formas de lo ideal. ¿En qué pupilas y en qué retina Se graba el ángel que alcanzo a ver? ¿Por qué sin ojos mirarlo puedo, Y estando mudo, le hablo también? ¡Sangre! No bastas para la mente. Prestas al barro tinte y color; Y de igual modo correr podrías Dentro la estatua de Pigmalión. Mas este impulso secreto y vago Que le llamamos sentir, pensar; Que nos eleva, que nos contiene, Que deja al barro, y al cielo va; Esta secreta llama que encierra Conciencia, juicio, talento, amor; Que no se palpa, que no se mide: La fe, la gloria, la inspiración; No está en los nervios ni está en la sangre; ¡No! que si fuese materia vil, Cuando se duerme bajo la tumba, Con sangre y nervios quedara allí. Eso es eterno. La ciencia, el arte, Reflejos suyos siempre serán. Fuera del alma ¡cuán pobres somos! ¡Todo se muere! ¡Todo se va!
Continue reading...
48
Tardan las cartas y son poco para decir lo que uno quiere. Después pasan los años, y la vida (demasiado confusa para explicar por carta) nos hará más perdidos. Los unos en los otros, iguales a las sombras al fondo un pasillo desvayéndonos, viviremos de luz involuntaria pero sólo un instante, porque ya el recuerdo será como un puñado de conchas recogidas, tan hermoso en sí mismo que no devuelve nunca las palmeras felices y el mar trémulo. Todo fue hace minutos: dos amigos hemos visto tu rostro terriblemente serio queriendo sonreír.                             Has desaparecido. Y estamos los dos solos y en silencio, en medio de este día de domingo, bellísimo de mayo, con matrimonios jóvenes y niños excitados que gritaban al levantarse tu avión. Ahora las montañas parecen más cercanas. Y, por primera vez, pensamos en nosotros. A solas con tu imagen, cada cual se conoce por este sentimiento de cansancio, que es dulce -como un brillo de lágrimas que empaña la memoria de estos días, esta extraña semana. Y el mal que nos hacemos, como el que a ti te hicimos, lo inevitablemente amargo de esta vida en la que siempre, siempre, somos peores que nosotros mismos, acaso resucite un viejo sueño sabido y olvidado. El sueño de ser buenos y felices. Porque sueño y recuerdo tienen fuerza para obligar la vida, aunque sean no más que un límite imposible. Si este mar de proyectos y tentativas naufragadas, este torpe tapiz a cada instante tejido y destejido, esta guerra perdida, nuestra vida, da de sí alguna vez un sentimiento digno, un acto verdadero, en él tu estarás para siempre asociado a mi amigo y a mí. No te habremos perdido.
0
985
En una despedida
Tardan las cartas y son poco para decir lo que uno quiere. Después pasan los años, y la vida (demasiado confusa para explicar por carta) nos hará más perdidos. Los unos en los otros, iguales a las sombras al fondo un pasillo desvayéndonos, viviremos de luz involuntaria pero sólo un instante, porque ya el recuerdo será como un puñado de conchas recogidas, tan hermoso en sí mismo que no devuelve nunca las palmeras felices y el mar trémulo. Todo fue hace minutos: dos amigos hemos visto tu rostro terriblemente serio queriendo sonreír.                             Has desaparecido. Y estamos los dos solos y en silencio, en medio de este día de domingo, bellísimo de mayo, con matrimonios jóvenes y niños excitados que gritaban al levantarse tu avión. Ahora las montañas parecen más cercanas. Y, por primera vez, pensamos en nosotros. A solas con tu imagen, cada cual se conoce por este sentimiento de cansancio, que es dulce -como un brillo de lágrimas que empaña la memoria de estos días, esta extraña semana. Y el mal que nos hacemos, como el que a ti te hicimos, lo inevitablemente amargo de esta vida en la que siempre, siempre, somos peores que nosotros mismos, acaso resucite un viejo sueño sabido y olvidado. El sueño de ser buenos y felices. Porque sueño y recuerdo tienen fuerza para obligar la vida, aunque sean no más que un límite imposible. Si este mar de proyectos y tentativas naufragadas, este torpe tapiz a cada instante tejido y destejido, esta guerra perdida, nuestra vida, da de sí alguna vez un sentimiento digno, un acto verdadero, en él tu estarás para siempre asociado a mi amigo y a mí. No te habremos perdido.
Continue reading...
49
Feliz día de San Valentín, amigos y amigas Es el día de cuidarnos unos a otros Y donde debemos tomarnos de la mano La amistad importa, el amor importa La familia importa, los modales importan Y las flores también importan, hermanos y hermanas No te enojes demasiado Porque el cielo no es azul Disfrutemos del rocío de la mañana No estés demasiado triste Disfrutemos del clima frío y soleado Hay nieve aquí y allá, pero a la vuelta de la esquina Es primavera con aire fresco y un ramo de flores La amistad importa, el amor importa Hay chispas de fuego de amor en el aire Disfrutemos de la temporada de amor, paz y cuidado Es hora de caminar felices de la mano Juntos caminaremos, juntos nos levantaremos. P.D. Traducción de “Joyous Saint Valentine’s Day” de Hébert Logerie. Este poema está dedicado a todos los enamorados del mundo. Copyright © enero de 2025, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varias colecciones de poemas.
0
Jan 26, 2025
Jan 26, 2025 at 6:29 PM UTC
Feliz Día De San Valentín Queridos Amigos
Quiero salir de tu cielo A otros mundos más felices Volar como las codornices Con nervios, pero con vuelo Quiero salir de tu cielo A otros campos más bonitos Andar descalzo y solito Lejos de cualquier recelo Quiero olvidarme un momento De serpientes y puñales Y dormir entre nubes blancas Como las de las postales Quiero salir de tu cielo…
0
Aug 17, 2015
Aug 17, 2015 at 2:19 AM UTC
Salir de tu cielo
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido. Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos el fruto más hermoso de los tiempos. A tiempo sabe el peso de una piedra entre las manos.  En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio. Incalculable suma de días y de noches, sol y agua la que costó esta forma torpe y dura que acariciar no sabe y acompaña tan sólo con su peso, oscuramente. Se estuvo siempre quieta, sin buscar, encerrada, en una voluntad densa y constante de no volar como la mariposa, de no ser bella, como el lirio, para salvar de envidias su pureza. ¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles libélulas se han muerto, allí, a su lado por correr tanto hacia la primavera! Ella supo esperar sin pedir nada más que la eternidad de su ser puro. Por renunciar al pétalo, y al vuelo, está viva y me enseña que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto, soltar las falsas alas de la prisa, y derrotar así su propia muerte. También recuerdan ellas, mis manos, haber tenido una cabeza amada entre sus palmas. Nada más misterioso en este mundo. Los dedos reconocen los cabellos lentamente, uno a uno, como hojas de calendario: son recuerdos de otros tantos, también innumerables días felices dóciles al amor que los revive. Pero al palpar la forma inexorable que detrás de la carne nos resiste las palmas ya se quedan ciegas. No son caricias, no, lo que repiten pasando y repasando sobre el hueso: son preguntas sin fin, son infinitas angustias hechas tactos ardorosos. Y nada les contesta: una sospecha de que todo se escapa y se nos huye cuando entre nuestras manos lo oprimimos nos sube del calor de aquella frente. La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta? El peso en nuestras manos lo insinúa, los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan. Pero una voz oscura tras la frente, -¿nuestra frente o la suya?- nos dice que el misterio más lejano, porque está allí tan cerca, no se toca con la carne mortal con que buscamos allí, en la ***** de los dedos, la presencia invisible. Teniendo una cabeza así cogida nada se sabe, nada, sino que está el futuro decidiendo o nuestra vida o nuestra muerte tras esas pobres manos engañadas por la hermosura de lo que sostienen. Entre unas manos ciegas que no pueden saber. Cuya fe única está en ser buenas, en hacer caricias sin casarse, por ver si así se ganan cuando ya la cabeza amada vuelva a vivir otra vez sobre sus hombros,  y parezca que nada les queda entre las palmas, el triunfo de no estar nunca vacías.
0
982
La memoria en las manos
Hoy son las manos la memoria. El alma no se acuerda, está dolida de tanto recordar. Pero en las manos queda el recuerdo de lo que han tenido. Recuerdo de una piedra que hubo junto a un arroyo y que cogimos distraídamente sin darnos cuenta de nuestra ventura. Pero su peso áspero, sentir nos hace que por fin cogimos el fruto más hermoso de los tiempos. A tiempo sabe el peso de una piedra entre las manos.  En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio. Incalculable suma de días y de noches, sol y agua la que costó esta forma torpe y dura que acariciar no sabe y acompaña tan sólo con su peso, oscuramente. Se estuvo siempre quieta, sin buscar, encerrada, en una voluntad densa y constante de no volar como la mariposa, de no ser bella, como el lirio, para salvar de envidias su pureza. ¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles libélulas se han muerto, allí, a su lado por correr tanto hacia la primavera! Ella supo esperar sin pedir nada más que la eternidad de su ser puro. Por renunciar al pétalo, y al vuelo, está viva y me enseña que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto, soltar las falsas alas de la prisa, y derrotar así su propia muerte. También recuerdan ellas, mis manos, haber tenido una cabeza amada entre sus palmas. Nada más misterioso en este mundo. Los dedos reconocen los cabellos lentamente, uno a uno, como hojas de calendario: son recuerdos de otros tantos, también innumerables días felices dóciles al amor que los revive. Pero al palpar la forma inexorable que detrás de la carne nos resiste las palmas ya se quedan ciegas. No son caricias, no, lo que repiten pasando y repasando sobre el hueso: son preguntas sin fin, son infinitas angustias hechas tactos ardorosos. Y nada les contesta: una sospecha de que todo se escapa y se nos huye cuando entre nuestras manos lo oprimimos nos sube del calor de aquella frente. La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta? El peso en nuestras manos lo insinúa, los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan. Pero una voz oscura tras la frente, -¿nuestra frente o la suya?- nos dice que el misterio más lejano, porque está allí tan cerca, no se toca con la carne mortal con que buscamos allí, en la ***** de los dedos, la presencia invisible. Teniendo una cabeza así cogida nada se sabe, nada, sino que está el futuro decidiendo o nuestra vida o nuestra muerte tras esas pobres manos engañadas por la hermosura de lo que sostienen. Entre unas manos ciegas que no pueden saber. Cuya fe única está en ser buenas, en hacer caricias sin casarse, por ver si así se ganan cuando ya la cabeza amada vuelva a vivir otra vez sobre sus hombros,  y parezca que nada les queda entre las palmas, el triunfo de no estar nunca vacías.
Continue reading...
81
Sobre la roja España blanca y roja, blanca y fosforescente, una historia de polvo se deshoja, irrumpe un sol unánime, batiente. Es un pleno de abriles, una primaveral caballería, que inunda de galopes los perfiles de España: es el ejército del sol, de la alegría. Desaparece la tristeza, el día devorador, el marchitado tallo, cuando, avasalladora llamarada, galopa la alegría en un caballo igual que una bandera desbocada. A su paso se paran los relojes, las abejas, los niños se alborotan, los vientres son más fértiles, más profusas las trojes, saltan las piedras, los lagartos trotan. Se hacen las carreteras de diamantes, el horizonte lo perturban mieses y otras visiones relampagueantes, y se sienten felices los cipreses. Avanza la alegría derrumbando montañas y las bocas avanzan como escudos. Se levanta la risa, se caen las telarañas ante el chorro potente de los dientes desnudos. La alegría es un huerto del corazón con mares que a los hombres invaden de rugidos, que a las mujeres muerden de collares y a la piel de relámpagos transidos. Alegraos por fin los carcomidos, los desplomados bajo la tristeza: salid de los vivientes ataúdes, sacad de entre las piernas la cabeza, caed en la alegría como grandes taludes. Alegres animales, la cabra, el gamo, el potro, las yeguadas, se desposan delante de los hombres contentos. Y paren las mujeres lanzando carcajadas, desplegando su carne firmamentos. Todo son jubilosos juramentos. Cigarras, viñas, gallos incendiados, los árboles del Sur: naranjos y nopales, higueras y palmeras y granados, y encima el mediodía curtiendo cereales. Se despedaza el agua en los zarzales: las lágrimas no arrasan, no duelen las espinas ni las flechas. Y se grita ¡Salud! a todos los que pasan con la boca anegada de cosechas. Tiene el mundo otra cara. Se acerca lo remoto en una muchedumbre de bocas y de brazos. Se ve la muerte como un mueble roto, como una blanca silla hecha pedazos. Salí del llanto, me encontré en España, en una plaza de hombres de fuego imperativo. Supe que la tristeza corrompe, enturbia, daña... Me alegré seriamente lo mismo que el olivo.
0
861
Juramento de la alegría
Sobre la roja España blanca y roja, blanca y fosforescente, una historia de polvo se deshoja, irrumpe un sol unánime, batiente. Es un pleno de abriles, una primaveral caballería, que inunda de galopes los perfiles de España: es el ejército del sol, de la alegría. Desaparece la tristeza, el día devorador, el marchitado tallo, cuando, avasalladora llamarada, galopa la alegría en un caballo igual que una bandera desbocada. A su paso se paran los relojes, las abejas, los niños se alborotan, los vientres son más fértiles, más profusas las trojes, saltan las piedras, los lagartos trotan. Se hacen las carreteras de diamantes, el horizonte lo perturban mieses y otras visiones relampagueantes, y se sienten felices los cipreses. Avanza la alegría derrumbando montañas y las bocas avanzan como escudos. Se levanta la risa, se caen las telarañas ante el chorro potente de los dientes desnudos. La alegría es un huerto del corazón con mares que a los hombres invaden de rugidos, que a las mujeres muerden de collares y a la piel de relámpagos transidos. Alegraos por fin los carcomidos, los desplomados bajo la tristeza: salid de los vivientes ataúdes, sacad de entre las piernas la cabeza, caed en la alegría como grandes taludes. Alegres animales, la cabra, el gamo, el potro, las yeguadas, se desposan delante de los hombres contentos. Y paren las mujeres lanzando carcajadas, desplegando su carne firmamentos. Todo son jubilosos juramentos. Cigarras, viñas, gallos incendiados, los árboles del Sur: naranjos y nopales, higueras y palmeras y granados, y encima el mediodía curtiendo cereales. Se despedaza el agua en los zarzales: las lágrimas no arrasan, no duelen las espinas ni las flechas. Y se grita ¡Salud! a todos los que pasan con la boca anegada de cosechas. Tiene el mundo otra cara. Se acerca lo remoto en una muchedumbre de bocas y de brazos. Se ve la muerte como un mueble roto, como una blanca silla hecha pedazos. Salí del llanto, me encontré en España, en una plaza de hombres de fuego imperativo. Supe que la tristeza corrompe, enturbia, daña... Me alegré seriamente lo mismo que el olivo.
Continue reading...
57
Divino dueño mío, si al tiempo de partirme tiene mi amante pecho alientos de quejarse, oye mis penas, mira mis males. Aliéntese el dolor, si puede lamentarse, y a la vista de perderte mi corazón exhale llanto a la tierra, quejas al aire. Apenas tus favores quisieron coronarme, dichoso más que todos, felices como nadie, cuando los gustos fueron pesares. Sin duda el ser dichoso es la culpa más grave, pues mi fortuna adversa dispone que la pague con que a mis ojos tus luces falten, ¡Ay, dura ley de ausencia! ¿quién podrá derogarte, si a donde yo no quiero me llevas, sin llevarme, con alma muerta, vivo cadáver? ¿Será de tus favores sólo el corazón cárcel por ser aun el silencio si quiero que los guarde, custodio indigno, sigilo frágil? Y puesto que me ausento, por el último vale te prometo rendido mi amor y fe constante, siempre quererte, nunca olvidarte.
0
765
Endechas irregulares
Cuando buscamos el amor nos cortamos al correr, nos matamos a besos o morimos por celos. Cuando buscamos el amor en las cajas de cereal, subimos felices al cielo, caemos juntos, nos levantamos juntos, nos lanzamos a lo desconocido, nos perdemos en el mar de gente. Cuando el amor por fin aparece viene de adentro y lo seguimos buscando ingenuamente sabiendo que el amor siempre estuvo con uno mismo.
0
Sep 24, 2017
Sep 24, 2017 at 6:02 PM UTC
Cuando buscamos el amor.
Amiga, No te conozco de nada, te sigo por error quisiera eliminar el follow pero no puedo no puedo y me pesa tanto que puedas pensar que te amo por teléfono por ordenador No me juzgues, mi sabiduría es como la nata: no tengo ni p. idea de cómo eliminar el follow y la nata tampoco. No dejes de decírmelo si se te ocurre algo. Podemos divorciarnos y aún ser felices. ... Tampoco sé cómo hacer un preview del poema y no puedo conocer el ritmo de lo que estoy escribiendo
0
Apr 30, 2015
Apr 30, 2015 at 11:01 AM UTC
Jey
...Y sonríen, a veces, cuando hablan. Y se dicen , incluso, palabras de amor. Pero se aman de dos en dos para odiar de mil en mil. Y guardan toneladas de asco por cada milímetro de dicha. Y parecen -nada más que parecen- felices, y hablan con el fin de ocultar esa amargura inevitable, y cuántas veces no lo consiguen, como no puedo yo ocultarla por más tiempo; esta desesperante, estéril, larga ciega desolación por cualquier cosa que -hacia donde no sé-, lenta, me arrastra.
0
695
Todos ustedes parecen felices
Ahora seremos felices, cuando nada hay que esperar. Que caigan las hojas secas, que nazcan las flores blancas, ¡qué más da! Que brille el sol o que arpegie la lluvia sobre el cristal, que todo sea mentira o sea todo verdad; que reine sobre la tierra la primavera inmortal o que decline la vida, ¡qué más da! Que haya músicas errantes, ¡qué más da! Para qué queremos músicas si no hay nada que cantar.
0
683
El indiferente
Un prado de coral sobre las lises y en forrajes, praderas de metales; al este de la luz, los manantiales del viento, siempre en coro de aprendices. En la hincada raíz de los maíces, sobre el lino plural de los perales, los ángeles despiertos, miel y sales, que han de bruñirme días más felices. Vegetal esperanza que me adviene de la tierra feraz, aya mestiza que a su pezón jugoso me sostiene como una negra aya advenediza, arrulladora y fiel, alma de aurora. bajo la oscura piel que el tiempo dora.
0
649
Guión
Todavía la vieja tentación de los cuerpos felices y de la juventud tiene atractivo para mí, no me deja dormir y esta noche me excita.Porque alguien contó historias de pescadores en la playa, cuando vuelven: la raya del amanecer marcando, lívida, el límite del mar, y asan sardinas frescas en espetones, sobre la arena. Lo imagino enseguida. Y me coge un deseo de vivir y ver amanecer, acostándote tarde, que no está en proporción con la edad que ya tengo.Aunque quizás alivie despertarse a otro ritmo, mañana.                                 Liberado de las exaltaciones de esta noche, de sus fantasmas en blue jeans.Como libros leídos han pasado los años que van quedando lejos, ya sin razón de ser -obras de otro momento.                                     Y el ansia de llorar y el roce de la sábana, que me tenía inquieto en las odiosas noches de verano, el lujo de impaciencia y el don de la elegía y el don de disciplina aplicada al ensueño, mi fe en la gran historia... Soldado de la guerra perdida de la vida, mataron mi caballo, casi no lo recuerdo. Hasta que me estremece un ramalazo de sensualidad.Envejecer tiene su gracias. Es igual que de joven aprender a bailar, plegarse a un ritmo más insistente que nuestra experiencia. Y procura también cierto instintivo placer curioso, una segunda naturaleza.
0
699
Antes de ser maduro
"Sabiendo nada más que vivir es estar a solas con la muerte" sabiendo que palpita en la sien la rabia de la vida no descrita, tal vez pensada. Sabiendo la amargura, de la muerte los colores y la sangre. ¿Somos felices? // "Knowing that living is being alone with death nothing more" knowing that in the temples pulses the rage of life not described, maybe thought. Knowing the bitterness, of death the colors and the blood. Are we happy?
0
Aug 17, 2018
Aug 17, 2018 at 6:07 PM UTC
¿Somos felices? // Are we happy?