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"duermes" poems
Bella, como en la piedra fresca del manantial, el agua abre un ancho relámpago de espuma, así es la sonrisa en tu rostro, bella. Bella, de finas manos y delgados pies como un caballito de plata, andando, flor del mundo, así te veo, bella. Bella, con un nido de cobre enmarañado en tu cabeza, un nido color de miel sombría donde mi corazón arde y reposa, bella. Bella, no te caben los ojos en la cara, no te caben los ojos en la tierra. Hay países, hay ríos en tus ojos, mi patria está en tus ojos, yo camino por ellos, ellos dan luz al mundo por donde yo camino, bella. Bella, tus senos son como dos panes hechos de tierra cereal y luna de oro, bella. Bella, tu cintura la hizo mi brazo como un río cuando pasó mil años por tu dulce cuerpo, bella. Bella, no hay nada como tus caderas, tal vez la tierra tiene en algún sitio oculto la curva y el aroma de tu cuerpo, tal vez en algún sitio, bella. Bella, mi bella, tu voz, tu piel, tus uñas, bella, mi bella, tu ser, tu luz, tu sombra, bella, todo eso es mío, bella, todo eso es mío, mía, cuando andas o reposas, cuando cantas o duermes, cuando sufres o sueñas, siempre, cuando estás cerca o lejos, siempre, eres mía, mi bella, siempre.
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Bella
Spanish ¡Oh, tú que duermes tan hondo que no despiertas! Milagrosas de vivas, milagrosas de muertas, Y por muertas y vivas eternamente abiertas, Alguna noche en duelo yo encuentro tus pupilas Bajo un trapo de sombra o una blonda de luna. Bebo en ellas la Calma como en una laguna. Por hondas, por calladas, por buenas, por tranquilas Un lecho o una tumba parece cada una. English O you who sleep so deep you cannot wake! Every night in mourning I come upon your pupils, Miraculous in life, miraculous in death, And in life and death eternally open. Beneath a remnant of shade or silk lace of moon, I drink their calm as I would a lagoon. For depth, for silence, for goodness, for peacefulness. Each one seeming a bed or a tomb.
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Inextinguibles (Immutable)
La gaviota sobre el pinar. (La mar resuena.) Se acerca el sueño. Dormirás, soñarás, aunque no lo quieras. La gaviota sobre el pinar goteado todo de estrellas.Duerme. Ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. No hay más que sombra. Arriba, luna. Peter Pan por las alamedas. Sobre ciervos de lomo verde la niña ciega. Ya tú eres hombre, ya te duermes, mi amigo, ea...Duerme, mi amigo. Vuela un cuervo sobre la luna, y la degüella. La mar está cerca de ti, muerde tus piernas. No es verdad que tú seas hombre; eres un niño que no sueña. No es verdad que tú hayas sufrido: son cuentos tristes que te cuentan. Duerme. La sombra toda es tuya, mi amigo, ea...Eres un niño que está serio. Perdió la risa y no la encuentra. Será que habrá caído al mar, la habrá comido una ballena. Duerme, mi amigo, que te acunen campanillas y panderetas, flautas de caña de son vago amanecidas en la niebla.No es verdad que te pese el alma. El alma es aire y humo y seda. La noche es vasta. Tiene espacios para volar por donde quieras, para llegar al alba y ver las aguas frías que despiertan, las rocas grises, como el casco que tú llevabas a la guerra. La noche es amplia, duerme, amigo, mi amigo, ea...La noche es bella, está desnuda, no tiene límites ni rejas. No es verdad que tú hayas sufrido, son cuentos tristes que te cuentan. Tú eres un niño que está triste, eres un niño que no sueña. Y la gaviota está esperando para venir cuando te duermas. Duerme, ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. Duerme, mi amigo...                                       Ya se duerme mi amigo, ea...
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Canción de cuna para dormir a un preso
La gaviota sobre el pinar. (La mar resuena.) Se acerca el sueño. Dormirás, soñarás, aunque no lo quieras. La gaviota sobre el pinar goteado todo de estrellas.Duerme. Ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. No hay más que sombra. Arriba, luna. Peter Pan por las alamedas. Sobre ciervos de lomo verde la niña ciega. Ya tú eres hombre, ya te duermes, mi amigo, ea...Duerme, mi amigo. Vuela un cuervo sobre la luna, y la degüella. La mar está cerca de ti, muerde tus piernas. No es verdad que tú seas hombre; eres un niño que no sueña. No es verdad que tú hayas sufrido: son cuentos tristes que te cuentan. Duerme. La sombra toda es tuya, mi amigo, ea...Eres un niño que está serio. Perdió la risa y no la encuentra. Será que habrá caído al mar, la habrá comido una ballena. Duerme, mi amigo, que te acunen campanillas y panderetas, flautas de caña de son vago amanecidas en la niebla.No es verdad que te pese el alma. El alma es aire y humo y seda. La noche es vasta. Tiene espacios para volar por donde quieras, para llegar al alba y ver las aguas frías que despiertan, las rocas grises, como el casco que tú llevabas a la guerra. La noche es amplia, duerme, amigo, mi amigo, ea...La noche es bella, está desnuda, no tiene límites ni rejas. No es verdad que tú hayas sufrido, son cuentos tristes que te cuentan. Tú eres un niño que está triste, eres un niño que no sueña. Y la gaviota está esperando para venir cuando te duermas. Duerme, ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. Duerme, mi amigo...                                       Ya se duerme mi amigo, ea...
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Probablemente mientras duermes, alrededor de las once yo sigo despierto y dormito ideas, mi cuerpo flota y en el sillón viendo al techo esta tu espacio, un metro cincuenta y ocho, eternos. Una extraña marca en la pared que solo yo puedo ver ha quedado,  me estoy acostumbrando a ella ya que de vez en cuando logro evitar su mirada, sobre todo cuando es de noche y apago la luz; todos lo saben, la noche hace invisible la propia oscuridad y encierra en un dulce  parpadeo la cordura. Y así son las doce y tú duermes, mientras yo camino por las calles, solo para seguir en la luna al reflejo de tus ojos. ¿Has notado como las cosas cambian en la noche?, las horas se doblan sobre otras y hacen perder el hilo de los minutos, la sombra cambia los colores, la forma de la vereda hacia tu casa ya no es tan segura, ni las figuras que se puede imaginar en ella durante el día y quizás en la noche el tiempo pasa más lento en tu boca, pero me queda la duda de que solo sea la noche y no tu boca, ¿cómo saber si el sabor será el mismo mañana a las seis? Y así son las tres, y me pierdo en el mismo lugar al que mi mente llega todas las noches, el desenlace y el terminal al que a esta hora conducen todos los caminos, espejismo. Solo sé que no soy yo el que duerme.
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Jan 28, 2016
Jan 28, 2016 at 11:39 PM UTC
Un metro cincuenta y ocho
Las horas no han pasado, todavía, y está mañana lejos igual a un arrecife que apenas distingo.                           Tú no sientes cómo el tiempo se adensa en esta habitación con la luz encendida, como está fuera el frío lamiendo los cristales...Qué desprisa, en mi cama esta noche, animalito, con la simple nobleza de la necesidad, mientras que te miraba, te quedaste dormido.Así pues, buenas noches.                                         Ese país tranquilo cuyos contornos son los de tu cuerpo da ganas de morir recordando la vida, o de seguir despierto -cansado y excitado- hasta el amanecer.A solas con la edad, mientras tú duermes como quien no ha leído nunca un libro, pequeño animalito: ser humano -más franco que en mis brazos-, por lo desconocido.
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Un cuerpo es el mejor amigo del hombre
Te quiero porque tienes las partes de la mujer en el lugar preciso y estás completa. No te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Colocada en tu alma, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo, leche de luna en las oscuras hojas. Quizás me ves, tal vez, acaso un día, en una lámpara apagada, en un rincón del cuarto donde duermes, soy una mancha, un punto en la pared, alguna raya que tus ojos, sin ti, se quedan viendo. Quizás me reconoces como una hora antigua cuando a solas preguntas, te interrogas con el cuerpo cerrado y sin respuesta. Soy una cicatriz que ya no existe, un beso ya lavado por el tiempo, un amor y otro amor que ya enterraste. Pero estás en mis manos y me tienes y en tus manos estoy, brasa, ceniza, para secar tus lágrimas que lloro. ¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba. Recoge mi cabeza. Guarda el brazo con que amé tu cintura. No me dejes en medio de tu sangre en esa toalla.
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Autonecrología v
Cómo duermes, pequeña, en tu cunita, cerca del fuego que te abriga y dora. Te contemplo un minuto, media hora, y tú sigues dormida, dormidita. Un carro pasa, un leño azul crepita, sube una voz del aire triunfadora, y tú como si tal, mínima aurora, la pestaña ¡ay de mí! casi infinita. Eres la primordial Indiferencia ante la expectativa, ante el anhelo hechos de resignación, vueltos paciencia. Soy tu primer poeta y soy tu abuelo... Tal vez clames un día mi presencia: búscame por la tierra y por el cielo.
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Presencia
Hoja En Blanco Monchy y Alexandra Fue imposible sacar tu recuerdo de mi mente Fue imposible olvidar que algun dia yo te quise Tanto tiempo pasó desde el dia que te fuiste Ahi yo supe que las despedidas son muy tristes Nunca me imagine que un tren se llevara en su viaje Aquellas ilusiones que de niños nos juramos Todos tus sentimientos los guardaste en tu equipaje Quiciste consolarme y me dijiste yo te amo Desde entonces no supe que seria de tu vida Desde entonces no supe si algun dia regresabas Los amigos del pueblo preguntabas si volvias Llorando di la espalda no les pude decir nada Ayer que regresé a mi pueblo Aguien me dijo que ya te casaste Mirame y dime si ya me olvidaste Me marcharé con los ojos aguados Despues le pregunté a la luna Me dio la espalda e intento ocultarse Hasta la luna sabe que me amaste Hasta la luna sabe que aun me amas Y vuela vuela por otro rumbo Ve y sueña sueña que el mundo es tuyo Tu ya no puedes soñar conmigo Aunque mis sueños se iran contigo Es tan triste tener que decirte que me olvides Otro amor ha llegado a mi vida y no te quiero Es muy tarde no puedo negarte que me muero Pero no callaran mis palabras pa' decirte Que soñaré contigo siempre que cierre mis ojos Que entonaré por ti mis cantos tristes noche a noche Que lloraré sin ti cuando recuerde que estoy solo Y al recordar que duermes en los brazos de otro hombre Me pregunto si aun reflejas algo de mi vida Si en tu memoria vive aquel amor de tantos años Aquel hombre que siempre te ha querido desde niña Que llora porque el amor de su vida se ha casado Es triste ver que un tren se aleja Y en el se va lo mejor de tu vida Dime el motivo de tu despedida ¿Por que te fuiste dejando mil penas? Un dia recibi tu carta Quice leerla y era una hoja en blanco Pues de tu vida nunca supe nada Como preguntas que si aun te amo
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Nov 4, 2015
Nov 4, 2015 at 3:57 PM UTC
Monchy y Alexandra - H♡oja En B♡lanco
Hoja En Blanco Monchy y Alexandra Fue imposible sacar tu recuerdo de mi mente Fue imposible olvidar que algun dia yo te quise Tanto tiempo pasó desde el dia que te fuiste Ahi yo supe que las despedidas son muy tristes Nunca me imagine que un tren se llevara en su viaje Aquellas ilusiones que de niños nos juramos Todos tus sentimientos los guardaste en tu equipaje Quiciste consolarme y me dijiste yo te amo Desde entonces no supe que seria de tu vida Desde entonces no supe si algun dia regresabas Los amigos del pueblo preguntabas si volvias Llorando di la espalda no les pude decir nada Ayer que regresé a mi pueblo Aguien me dijo que ya te casaste Mirame y dime si ya me olvidaste Me marcharé con los ojos aguados Despues le pregunté a la luna Me dio la espalda e intento ocultarse Hasta la luna sabe que me amaste Hasta la luna sabe que aun me amas Y vuela vuela por otro rumbo Ve y sueña sueña que el mundo es tuyo Tu ya no puedes soñar conmigo Aunque mis sueños se iran contigo Es tan triste tener que decirte que me olvides Otro amor ha llegado a mi vida y no te quiero Es muy tarde no puedo negarte que me muero Pero no callaran mis palabras pa' decirte Que soñaré contigo siempre que cierre mis ojos Que entonaré por ti mis cantos tristes noche a noche Que lloraré sin ti cuando recuerde que estoy solo Y al recordar que duermes en los brazos de otro hombre Me pregunto si aun reflejas algo de mi vida Si en tu memoria vive aquel amor de tantos años Aquel hombre que siempre te ha querido desde niña Que llora porque el amor de su vida se ha casado Es triste ver que un tren se aleja Y en el se va lo mejor de tu vida Dime el motivo de tu despedida ¿Por que te fuiste dejando mil penas? Un dia recibi tu carta Quice leerla y era una hoja en blanco Pues de tu vida nunca supe nada Como preguntas que si aun te amo
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*Hablas cuando duermes. Bebes te sin azúcar. Te gustan los huevos revueltos. Dejas los libros a la mitad de la sala. No tapas la pasta de dientes. Todo eso me desespera Todo eso me encanta*
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Apr 15, 2014
Apr 15, 2014 at 10:51 AM UTC
Domingos por la manana
Alli estás y no tienes ni idea de todo lo que está aquí. A no mas de 1 metro de distancia, se desata una guerra en mi cabeza de la que no te voy a contar. Me duele el pecho, las manos y la cabeza, me siento estúpida pero también me siento rara. Por algún motivo no puedo hablar, es como si me hubieran cortado la lengua y todo lo que sale no sirve para comunicar. Esto es lo mejor que pude hacer. Hace ya algún tiempo me enamore, de el chico menos indicado en el peor momento de mi vida. No, él no eres tú. Me hizo mas daño del que yo me hize a mi y eso esta bien, supongo que me lo merecí, siempre he sido una muy mala persona. Tiempo después te conocí y lo que siento por tí no es amor, ni es cariño, es desprecio. Te desprecio por hacerme amar a todos y cada uno de mis defectos solo por que tu dices que lo amas, sea verdad o no. Te desprecio por que en tu forma loca de hacerme reflexionar te tomas el tiempo de pensar que es lo mejor para mi, sin importar lo que tu quieras. O almenos eso me haz hecho creer. Te desprecio por la forma en la que duermes, respiras, vives. No lo tomes a mal, del odio al amor hay solo un paso. Perdona si alguna vez sone un poco fuera de tono, con un vocabulario que yo se tu preferirias no escuchar. Pero ultimamente pienso que mis defectos se vuelven más yo de lo que deben ser. Perdona, mi vida, si te digo que te necesito conmigo. Perdon, pero tu me hiciste quererte. Hace ya algunos meses me enamoré, del hombre más perfectamente hecho para mi en la tierra. Y si, este si eres tú. Tu no me haces daño
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Jul 5, 2014
Jul 5, 2014 at 12:14 AM UTC
hoy
Alli estás y no tienes ni idea de todo lo que está aquí. A no mas de 1 metro de distancia, se desata una guerra en mi cabeza de la que no te voy a contar. Me duele el pecho, las manos y la cabeza, me siento estúpida pero también me siento rara. Por algún motivo no puedo hablar, es como si me hubieran cortado la lengua y todo lo que sale no sirve para comunicar. Esto es lo mejor que pude hacer. Hace ya algún tiempo me enamore, de el chico menos indicado en el peor momento de mi vida. No, él no eres tú. Me hizo mas daño del que yo me hize a mi y eso esta bien, supongo que me lo merecí, siempre he sido una muy mala persona. Tiempo después te conocí y lo que siento por tí no es amor, ni es cariño, es desprecio. Te desprecio por hacerme amar a todos y cada uno de mis defectos solo por que tu dices que lo amas, sea verdad o no. Te desprecio por que en tu forma loca de hacerme reflexionar te tomas el tiempo de pensar que es lo mejor para mi, sin importar lo que tu quieras. O almenos eso me haz hecho creer. Te desprecio por la forma en la que duermes, respiras, vives. No lo tomes a mal, del odio al amor hay solo un paso. Perdona si alguna vez sone un poco fuera de tono, con un vocabulario que yo se tu preferirias no escuchar. Pero ultimamente pienso que mis defectos se vuelven más yo de lo que deben ser. Perdona, mi vida, si te digo que te necesito conmigo. Perdon, pero tu me hiciste quererte. Hace ya algunos meses me enamoré, del hombre más perfectamente hecho para mi en la tierra. Y si, este si eres tú. Tu no me haces daño
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La madre ha logrado dormir a su hijito. Una obra maestra de pequeños suspiros, de menudas palabras, de amenazas, de mimos, de dulces cancioncillas, de voluntad, de instinto... No respiremos casi. El niño se ha dormido.
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Duermes
Llevo pensando mucho en la naturalidad de cada momento, lanzo voces cruzadas y al mismo tiempo escucho las tuyas algo diferentes. El “5-C” y el último piso del ascensor, una película retro, el fin de semana en mi casa y el color de nuestros sentimientos.  Momentos más tensos de otro color, errores y remedios, tiempo para meditar cambiar el contraste y continuar. Yo no te conocía, yo no podía escucharte cantar, yo no sabía que duermes antes de las 10, del azul o que a veces despiertas de madrugada. Después de todo yo quería un misterio no resuelto, que no se disuelva en el viento, yo quería que te falten algunos tornillos y que me estrelles en historias que no podamos contar. Y aunque voy cayendo en no saber que espera  esta historia, ni a las otras que nos rodean aún no acepto toda la cordura y tampoco ella me ha aceptado a mí; porque voy soñando que te conozco. ¿Y acaso te conozco?  Nunca te vi tan cerca de mí.
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Sep 8, 2015
Sep 8, 2015 at 2:14 PM UTC
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Salvajes Estas ahí en medio de la multitud, me voy aproximando, ya te estoy besando, ahora estamos solos,  tú estas brillando en la obscuridad con los ojos cerrados en goce, tus labios están liberando energía, sujeto a tus muslos azotamos nuestras frentes y dejamos que se nos derrame un beso. Dos salvajes fieras están librando una batalla. Perfume 03:07 a.m. En este momento inhalo y pienso... Hay polvo a nuestro alrededor brotando debajo de nosotros, que si tuviera luz, nos haría ver en las estrellas. Revolver Estoy sujetando tu cuello como si sujetara un revolver, mi pulgar esta en tu labio y lo acaricio como a tu frente mientras duermes en mi pecho, el otro dedo quiere jalar el gatillo pero no sabe si esta en tu yugular, escondido entre tus cabellos o en algún lugar de tu nuca, una gota de sudor cae... Al mismo tiempo que nosotros, abatidos dejando que todo se moje con nuestra lluvia.
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Sep 2, 2015
Sep 2, 2015 at 8:18 PM UTC
Llueve
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Al ponerle en la cruz
En tanto que el hoyo cavan a donde la cruz asienten, en que el Cordero levanten figurado por la sierpe, aquella ropa inconsútil que de Nazareth ausente labró la hermosa María después de su parto alegre, de sus delicadas carnes quitan con manos aleves los camareros que tuvo Cristo al tiempo de su muerte. No bajan a desnudarle los espíritus celestes, sino soldados que luego sobre su ropa echan suertes. Quitáronle la corona, y abriéronse tantas fuentes, que todo el cuerpo divino cubre la sangre que vierten. Al despegarle la ropa las heridas reverdecen, pedazos de carne y sangre salieron entre los pliegues. Alma pegada en tus vicios, si no puedes, o no quieres despegarte tus costumbres, piensa en esta ropa, y puede. A la sangrienta cabeza la dura corona vuelven, que para mayor dolor le coronaron dos veces. Asió la soga un soldado, tirando a Cristo, de suerte que donde va por su gusto quiere que por fuerza llegue. Dio Cristo en la cruz de ojos, arrojado de la gente, que primero que la abrace, quieren también que la bese. ¡Qué cama os está esperando, mi Jesús, bien de mis bienes, para que el cuerpo cansado siquiera a morir se acueste! ¡Oh, qué almohada de rosas las espinas os prometen!; ¡qué corredores dorados los duros clavos crueles! Dormid en ella, mi amor, para que el hombre despierte, aunque más dura se os haga que en Belén entre la nieve. Que en fin aquella tendría abrigo de las paredes, las tocas de vuestra Madre, y el heno de aquellos bueyes. ¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente! ¡Ay divina Madre suya!, si agora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha de haber que os consuele? Mirad, Reina de los cielos, si el mismo Señor es éste, cuyas carnes parecían de azucenas y claveles. Mas, ¡ay Madre de piedad!, que sobre la cruz le tienden, para tomar la medida por donde los clavos entren. ¡Oh terrible desatino!, medir al inmenso quieren, pero bien cabrá en la cruz el que cupo en el pesebre. Ya Jesús está de espaldas, y tantas penas padece, que con ser la cruz tan dura, ya por descanso la tiene. Alma de pórfido y mármol, mientras en tus vicios duermes, dura cama tiene Cristo, no te despierte la muerte.
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Despierta, tiemblo al mirarte; dormida, me atrevo a verte; por eso, alma de mi alma, yo velo mientras tú duermes.   Despierta, ríes, y al reír tus labios     inquietos me parecen relámpagos de grana que serpean     sobre un cielo de nieve.   Dormida, los extremos de tu boca     pliega sonrisa leve, suave como el rastro luminoso     que deja un sol que muere.                           ¡Duerme!   Despierta, miras y al mirar tus ojos     húmedos resplandecen como la onda azul en cuya cresta     chispeando el sol hiere.   Al través de tus párpados, dormida,     tranquilo fulgor vierten, cual derrama de luz, templado rayo,     lámpara transparente.                           ¡Duerme!   Despierta, hablas y al hablar vibrantes     tus palabras parecen lluvia de perlas que en dorada copa     se derrama a torrentes.   Dormida, en el murmullo de tu aliento     acompasado y tenue, escucho yo un poema que mi alma     enamorada entiende.                           ¡Duerme!   Sobre el corazón la mano me he puesto porque no suene su latido y de la noche turbe la calma solemne.   De tu balcón las persianas cerré ya porque no entre el resplandor enojoso de la aurora y te despierte.                           ¡Duerme!
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Rima xxvii
Al rumor de la orquesta, entre el rüido Que del aplauso en el salón resuena, El eco escucho de tu voz serena, Y pertinaz me sigue tu gemido. Arcángel de mi amor, ¿dónde te has ido? Tú ya duermes en paz, yo vivo en pena, Y sólo tu recuerdo es el que llena Mi corazón llagado y dolorido. Donde quiera que estés ¡oh mi tesoro! Verás bien cuánto sufro con no verte, Cuánto entre risas por tu ausencia lloro; Cuánto maldigo mi contraria suerte. Mi conciencia es tu altar; allí te adoro; Y tu amor inmortal vence a la muerte.
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Inmortal
Firme, bajo mi pie, cierta y segura, de piedra y música te tengo; no como entonces, cuando a cada instante te levantabas de mi sueño. Ahora puedo tocar tus lomas tiernas, el verde fresco de tus aguas. Ahora estamos, de nuevo, frente a frente como dos viejos camaradas. Nueva canción con nuevos instrumentos. Cantas, me duermes y me acunas. Haces eternidad de mi pasado. Y luego el tiempo se desnuda. ¡Cantarte, abrir la cárcel donde espera tanta pasión acumulada! Y ver perderse nuestra antigua imagen arrebatada por el agua. Firme, bajo mi pie, cierta y segura, de piedra y música te tengo. Señor, Señor, Señor: todo lo mismo. Pero, ¿qué has hecho de mi tiempo?
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Cumbre
Cuando tú duermas sola y olvidada En un angosto féretro, Y la cruz del Señor sobre tu fosa Vele tu último sueño; Cuando a caer empiecen tus mejillas Y gusanos hambrientos Hiervan entre las cuencas de tus ojos, Que tan hermosos fueron; Será el reposo para ti martirio; Será martirio nuevo, E irá tenaz remordimiento horrible A morderte el cerebro. Y aunque la santa cruz tu sueño ampare, Ese remordimiento Irá a tu fosa, donde duermes sola, A remover tus huesos. Seré el Remordimiento. Iré a buscarte De noche, en el silencio; Como una hiena que del día huye Iré a turbar tu sueño; Y con las uñas cavaré la tierra, Y por la ira ciego La cruz que marque tu postrer morada Arrancaré del suelo. ¡Cómo en tu corazón el odio antiguo He de saciar colérico!... ¡Y con qué gozo clavaré las uñas En tu cárdeno seno! A tus lívidas carnes he de unirme, Y me uniré a tus huesos, Como sombrío espectro de venganza, O aborto del infierno. Y a tus oídos, que en lejanos días Mis quejas desoyeron, Diré palabras que, cual hierro ardiente, Quemarán tu cerebro. Y cuando tú me digas: «¿Por qué viertes En mí cruel veneno?» Yo te responderé: «¿Ya no te acuerdas De tus blondos cabellos? ¿No recuerdas la rubia cabellera Que fue cual manto espléndido, Y tus pupilas negras y profundas Con fulgores de incendio? ¿Ya olvidaste lo esbelto de tu talle, Las formas de tu cuerpo? ¿Ya no recuerdas tú cuan blanca eras, Y tu rostro cuan bello? ¡Y yo te amaba! Y a tus pies me viste Y cerraste tu pecho... ¡Y por una mirada de tus ojos Feliz hubiera muerto!» ¿Ríes? Escucha. De tu abierta fosa Levantaré tu cuerpo, Y en la picota lo pondré desnudo Como infamado reo. Mis versos son picota en que a la burla De los hombres te entrego, Picota en que te entrego a la amargura De indecibles tormentos. Morirás otra vez. Te daré muerte Con un martirio lento, Y tu vergüenza -la venganza mía- ¡Pondré en tu frente como estigma eterno!
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El canto del odio
Cuando tú duermas sola y olvidada En un angosto féretro, Y la cruz del Señor sobre tu fosa Vele tu último sueño; Cuando a caer empiecen tus mejillas Y gusanos hambrientos Hiervan entre las cuencas de tus ojos, Que tan hermosos fueron; Será el reposo para ti martirio; Será martirio nuevo, E irá tenaz remordimiento horrible A morderte el cerebro. Y aunque la santa cruz tu sueño ampare, Ese remordimiento Irá a tu fosa, donde duermes sola, A remover tus huesos. Seré el Remordimiento. Iré a buscarte De noche, en el silencio; Como una hiena que del día huye Iré a turbar tu sueño; Y con las uñas cavaré la tierra, Y por la ira ciego La cruz que marque tu postrer morada Arrancaré del suelo. ¡Cómo en tu corazón el odio antiguo He de saciar colérico!... ¡Y con qué gozo clavaré las uñas En tu cárdeno seno! A tus lívidas carnes he de unirme, Y me uniré a tus huesos, Como sombrío espectro de venganza, O aborto del infierno. Y a tus oídos, que en lejanos días Mis quejas desoyeron, Diré palabras que, cual hierro ardiente, Quemarán tu cerebro. Y cuando tú me digas: «¿Por qué viertes En mí cruel veneno?» Yo te responderé: «¿Ya no te acuerdas De tus blondos cabellos? ¿No recuerdas la rubia cabellera Que fue cual manto espléndido, Y tus pupilas negras y profundas Con fulgores de incendio? ¿Ya olvidaste lo esbelto de tu talle, Las formas de tu cuerpo? ¿Ya no recuerdas tú cuan blanca eras, Y tu rostro cuan bello? ¡Y yo te amaba! Y a tus pies me viste Y cerraste tu pecho... ¡Y por una mirada de tus ojos Feliz hubiera muerto!» ¿Ríes? Escucha. De tu abierta fosa Levantaré tu cuerpo, Y en la picota lo pondré desnudo Como infamado reo. Mis versos son picota en que a la burla De los hombres te entrego, Picota en que te entrego a la amargura De indecibles tormentos. Morirás otra vez. Te daré muerte Con un martirio lento, Y tu vergüenza -la venganza mía- ¡Pondré en tu frente como estigma eterno!
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Eres hija del mar y prima del orégano, nadadora, tu cuerpo es de agua pura, cocinera, tu sangre es tierra viva y tus costumbres son floridas y terrestres. Al agua van tus ojos y levantan las olas, a la tierra tus manos y saltan las semillas, en agua y tierra tienes propiedades profundas que en ti se juntan como las leyes de la greda. Náyade, corta tu cuerpo la turquesa y luego resurrecto florece en la cocina de tal modo que asumes cuanto existe y al fin duermes rodeada por mis brazos que apartan de la sormbra sombría, para que tú descanses, legumbres, algas, hierbas: la espuma de tus sueños.
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Soneto xxxiv
Aquí, en esta orilla blanca del lecho donde duermes, estoy al borde mismo de tu sueño. Si diera un paso más, caería en sus ondas, rompiéndolo como un cristal. Me sube el calor de tu sueño hasta el rostro. Tu hálito te mide la andadura del soñar: va despacio. Un soplo alterno, leve, me entrega ese tesoro exactamente: el ritmo de tu vivir soñando. Miro. Veo la estofa de que está hecho tu sueño. La tienes sobre el cuerpo como coraza ingrávida. Te cerca de respeto. A tu virgen te vuelves toda entera, desnuda, cuando te vas al sueño. En la orilla se paran las ansias y los besos: esperan, ya sin prisa, a que abriendo los ojos renuncies a tu ser invulnerable. Busco tu sueño. Con mi alma doblada sobre ti las miradas recorren, traslúcida, tu carne y apartan dulcemente las señas corporales por ver si hallan detrás las formas de tu sueño. No lo encuentran. Y entonces pienso en tu sueño. Quiero descifrarlo. Las cifras no sirven, no es secreto. Es sueño y no misterio. Y de pronto, en el alto silencio de la noche, un soñar mío empieza al borde de tu cuerpo; en él el tuyo siento. Tú dormida, yo en vela, hacíamos lo mismo. No había que buscar: tu sueño era mi sueño.
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Razón de amor
Habitas un bosque de vidrio. El mar de labios delgados, el mar de las cinco de la mañana centellea a las puertas de tu dormir. Cuando lo rozan tus ojos, su lomo metálico brilla como un cementerio de corazas. El mar amontona a tus pies espadas, azagayas, picas, ballestas, dagas. Hay rnoluscos resplandecientes, hay plantaciones de joyas vivas en tus alrededores. Hay una pecera de ojos en tu alcoba. Duermes en una cama hecha de un solo fulgor. Hay miradas entrelazadas en tus dominios, hay una sola mirada fija en tus umbrales. En cada uno de los caminos que conducen hacia ti hay una pregunta sin revés, un hacha, una indicación ambigua en su inocencia, una copa que contiene fuego, otra pregunta que es un solo tajo, muchas viscosidades lujosas, una espesura de alusiones entretejidas y falaces. En tu alcoba de telarañas dictas edictos de sal. Te sirves de las claridades, manejas bien las armas frías. En otoño vuelves a los salones.
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Gran mundo
***** el cielo                               Amarilla la tierra El gallo desgarra la noche El agua se levanta y pregunta la hora El viento se levanta y pregunta por ti Pasa un caballo blanco Como el bosque en su lecho de hojas tú duermes en tu lecho de lluvia tú cantas en tu lecho de viento tú besas en tu lecho de chispas Olor vehemencia numerosa cuerpo de muchas manos Sobre un tallo invisible una sola blancura Habla escucha respóndeme lo que dice el trueno lo comprende el bosque Entro por tus ojos sales por mi boca Duermes en mi sangre despierto en tu frente Te hablaré un lenguaje de piedra (respondes con un monosílabo verde) Te hablaré un lenguaje de nieve (respondes con un abanico de abejas) Te hablaré un lenguaje de agua (respondes con una canoa de relámpagos) Te hablaré un lenguaje de sangre (respondes con una torre de pájaros)
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Duración
¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño es un estado de divinidad. El que duerme es un dios... Yo lo que tengo, amigo, es gran deseo de dormir. El sueño es en la vida el solo mundo nuestro, pues la vigilia nos sumerge en la ilusión común, en el océano de la llamada «Realidad». Despiertos vemos todos lo mismo: vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego, las criaturas efímeras... Dormidos cada uno está en su mundo, en su exclusivo mundo: hermético, cerrado a ajenos ojos, a ajenas almas; cada mente hila su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!) Ni el ser más adorado puede entrar con nosotros por la puerta de nuestro sueño. Ni la esposa misma que comparte tu lecho y te oye dialogar con los fantasmas que surcan por tu espíritu mientras duermes, podría, aun cuando lo ansiara, traspasar los umbrales de ese mundo, de tu mundo mirífico de sombras. ¡Oh, bienaventurados los que duermen! Para ellos se extingue cada noche, con todo su dolor el universo que diariamente crea nuestro espíritu. Al apagar su luz se apaga el cosmos. El castigo mayor es la vigilia: el insomnio es destierro del mejor paraíso... Nadie, ni el más feliz, restar querría horas al sueño para ser dichoso. Ni la mujer amada vale lo que un dormir manso y sereno en los brazos de Aquel que nos sugiere santas inspiraciones. .. «El día es de los hombres; mas la noche, de los dioses», decían los antiguos. No turbes, pues, mi paz con tus discursos, amigo: mucho sabes; pero mi sueño sabe más...  ¡Aléjate! No quiero gloria ni heredad ninguna: yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir...
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Dormir
¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño es un estado de divinidad. El que duerme es un dios... Yo lo que tengo, amigo, es gran deseo de dormir. El sueño es en la vida el solo mundo nuestro, pues la vigilia nos sumerge en la ilusión común, en el océano de la llamada «Realidad». Despiertos vemos todos lo mismo: vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego, las criaturas efímeras... Dormidos cada uno está en su mundo, en su exclusivo mundo: hermético, cerrado a ajenos ojos, a ajenas almas; cada mente hila su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!) Ni el ser más adorado puede entrar con nosotros por la puerta de nuestro sueño. Ni la esposa misma que comparte tu lecho y te oye dialogar con los fantasmas que surcan por tu espíritu mientras duermes, podría, aun cuando lo ansiara, traspasar los umbrales de ese mundo, de tu mundo mirífico de sombras. ¡Oh, bienaventurados los que duermen! Para ellos se extingue cada noche, con todo su dolor el universo que diariamente crea nuestro espíritu. Al apagar su luz se apaga el cosmos. El castigo mayor es la vigilia: el insomnio es destierro del mejor paraíso... Nadie, ni el más feliz, restar querría horas al sueño para ser dichoso. Ni la mujer amada vale lo que un dormir manso y sereno en los brazos de Aquel que nos sugiere santas inspiraciones. .. «El día es de los hombres; mas la noche, de los dioses», decían los antiguos. No turbes, pues, mi paz con tus discursos, amigo: mucho sabes; pero mi sueño sabe más...  ¡Aléjate! No quiero gloria ni heredad ninguna: yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir...
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¡Ciudad que fuiste reina del mar! Vagan ligeros Y en paz los tiburones en tu tranquila rada, Donde las nubes tienden su sombra prolongada, Y que vio los antiguos galeones iberos. Desde Drake y los días de infieles bucaneros Tu muralla de siglos se arruina abandonada, Y cual collar sombrío, de grandeza pasada, Aun de Pointis las balas muestran los agujeros. Entre la mar y el cielo que abrasa tu bahía, Bajo el sol de un monótono y ardiente medio día, Con los Conquistadores sueñas amodorrada; Y en el enervamiento de noches placenteras, Te duermes, arrullando tu gloria ya borrada, Bajo palmas, al lento rumor de las palmeras.
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A una ciudad muerta
Como un ala negra tendí mis cabellos             sobre tus rodillas. Cerrando los ojos su olor aspiraste             diciéndome luego: -¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos? ¿Con ramas de sauces te atas las trenzas? ¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras porque acaso en ellas exprimiste un zumo retinto y espeso de moras silvestres? ¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve! Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas. ¿Qué perfume usas? Y riendo le dije:             -¡Ninguno, ninguno! Te amo y soy joven, huelo a primavera. Este olor que sientes es de carne firme, de mejillas claras y de sangre nueva. ¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo las mismas fragancias de la primavera!
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Como la primavera