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"dormidas" poems
Se paraba la rueda de la noche...                             Vagos ánjeles malvas apagaban las verdes estrellas. Una cinta tranquila de suaves violetas abrazaba amorosa a la pálida tierra. Suspiraban las flores al salir de su ensueño, embriagando el rocío de esencias. Y en la fresca orilla de helechos rosados, como dos almas perlas, descansaban dormidas nuestras dos inocencias -¡oh que abrazo tan blanco y tan puro!- de retorno a las tierras eternas.
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Alba
Mi amada Daisy Ya no tengo quien me avise cuando hay alguien en la puerta Quien se acurruque en mi panza cuando estoy triste Quien me vea preocupada cuando estoy enferma Quien duerma junto a mí en la cama, tapada de pies a cabeza Era el paraíso despertar con un bultito tan bello y calientito Mi chiquitita, my tiny Tan fría que querías parecer, pero cuánto me querías Todo el día pegada a mí, todo el día en mis piernas Corrías a sentarte en el tapete para acompañarme hasta en el baño Sabías perfectamente cuando me iba a ir de viaje Te subías a mi maleta, y escuchaba tus lloridos desde la puerta Mi vaquita, mi chilpetina Ya no tengo quien me despierte en la mañana para ir al baño Jamás te hiciste en la cama, ladrabas para que te bajara y te abriera Ladrabas y corrías a tu platito de agua cuando querías agua O frente a tu platito de comida exigiendo que era hora de comer Solita lo aprendiste, "Such a smart puppy!" Mi tinky winky, my ****** twinkle Ya no tengo a quien soplarle en la carita Y que como respuesta me llene de besos No tengo con quien batallar para que coma Ni a quien ponerle tus vestiditos todos chiquitos A quien observar, morir de amor, e inevitablemente llenar de besos Mi bébe, my puppy Eras tan fuerte que jamás te quejaste de nada Ni siquiera cuando tus pequeños riñones empezaron a fallar Siempre estuviste alegre, moviendo tu colita Excepto en tus últimos días, apagada Sabías que ya habías cumplido tu misión, que ya era hora Mi preciosura GRACIAS por quererme, por hacerme feliz con sólo verte GRACIAS por cuidarme, por absorber mis males y tristezas GRACIAS por esperar a que llegara para irte GRACIAS por ser fuerte cuando tu cuerpo más débil estaba, para poder decirnos adiós estando juntas, en casa GRACIAS por escogerme como mamá Mi florecita bella Fuiste la mejor y más hermosa perrita del Universo Tenerte fue lo mejor que me pudo haber pasado ¡Qué bonito habernos encontrado en esta vida! No sabes lo inmensamente feliz que me hiciste Te amo tanto y lo sabes, porque te lo decía cada 3 segundos Mi pequeña angelita hermosa Nos quedamos dormidas abrazadas, y viste el momento Amaneciste aún abrazada a mi brazo, pegada a mi pecho Con una carita feliz, llena de paz... pero ya en el arcoiris Ya no tengo quien haga todas esas cosas aquí Pero en todas partes te veo, y escucho tus ladriditos tan bellos Te guardo en mi corazón mientras me esperas en el arcoiris Jugando, corriendo, observándome y cuidándome Espérame ahí, hasta que sea hora de que vaya a recogerte I love you forever, my tiny
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Jan 20, 2019
Jan 20, 2019 at 8:28 PM UTC
Daisy
Mi amada Daisy Ya no tengo quien me avise cuando hay alguien en la puerta Quien se acurruque en mi panza cuando estoy triste Quien me vea preocupada cuando estoy enferma Quien duerma junto a mí en la cama, tapada de pies a cabeza Era el paraíso despertar con un bultito tan bello y calientito Mi chiquitita, my tiny Tan fría que querías parecer, pero cuánto me querías Todo el día pegada a mí, todo el día en mis piernas Corrías a sentarte en el tapete para acompañarme hasta en el baño Sabías perfectamente cuando me iba a ir de viaje Te subías a mi maleta, y escuchaba tus lloridos desde la puerta Mi vaquita, mi chilpetina Ya no tengo quien me despierte en la mañana para ir al baño Jamás te hiciste en la cama, ladrabas para que te bajara y te abriera Ladrabas y corrías a tu platito de agua cuando querías agua O frente a tu platito de comida exigiendo que era hora de comer Solita lo aprendiste, "Such a smart puppy!" Mi tinky winky, my ****** twinkle Ya no tengo a quien soplarle en la carita Y que como respuesta me llene de besos No tengo con quien batallar para que coma Ni a quien ponerle tus vestiditos todos chiquitos A quien observar, morir de amor, e inevitablemente llenar de besos Mi bébe, my puppy Eras tan fuerte que jamás te quejaste de nada Ni siquiera cuando tus pequeños riñones empezaron a fallar Siempre estuviste alegre, moviendo tu colita Excepto en tus últimos días, apagada Sabías que ya habías cumplido tu misión, que ya era hora Mi preciosura GRACIAS por quererme, por hacerme feliz con sólo verte GRACIAS por cuidarme, por absorber mis males y tristezas GRACIAS por esperar a que llegara para irte GRACIAS por ser fuerte cuando tu cuerpo más débil estaba, para poder decirnos adiós estando juntas, en casa GRACIAS por escogerme como mamá Mi florecita bella Fuiste la mejor y más hermosa perrita del Universo Tenerte fue lo mejor que me pudo haber pasado ¡Qué bonito habernos encontrado en esta vida! No sabes lo inmensamente feliz que me hiciste Te amo tanto y lo sabes, porque te lo decía cada 3 segundos Mi pequeña angelita hermosa Nos quedamos dormidas abrazadas, y viste el momento Amaneciste aún abrazada a mi brazo, pegada a mi pecho Con una carita feliz, llena de paz... pero ya en el arcoiris Ya no tengo quien haga todas esas cosas aquí Pero en todas partes te veo, y escucho tus ladriditos tan bellos Te guardo en mi corazón mientras me esperas en el arcoiris Jugando, corriendo, observándome y cuidándome Espérame ahí, hasta que sea hora de que vaya a recogerte I love you forever, my tiny
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Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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Sep 29, 2014
Sep 29, 2014 at 11:02 AM UTC
EL OTOÑO ADORA EL **** DE LA LUMBRE
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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Cantan las hojas, bailan las peras en el peral; gira la rosa, rosa del viento, no del rosal. Nubes y nubes flotan dormidas, algas del aire; todo el espacio gira con ellas, fuerza de nadie. Todo es espacio; vibra la vara de la amapola y una desnuda vuela en el viento lomo de ola. Nada soy yo, cuerpo que flota, luz, oleaje; todo es del viento y el viento es aire siempre de viaje.
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Viento
Sombras frágiles, blancas, dormidas en la playa, Dormidas en su amor, en su flor de universo, El ardiente color de la vida ignorando Sobre un lecho de arena y de azar abolido. Libremente los besos desde sus labios caen En el mar indomable como perlas inútiles; Perlas grises o acaso cenicientas estrellas Ascendiendo hacia el cielo con luz desvanecida. Bajo la noche el mundo silencioso naufraga; Bajo la noche rostros fijos, muertos, se pierden. Sólo esas sombras blancas, oh blancas, sí, tan blancas. La luz también da sombras, pero sombras azules.
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Sombras blancas
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre, valles que sólo mis labios conocen, desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos, cascada petrificada de la nuca, alta meseta de tu vientre, playa sin fin de tu costado. Tus ojos son los ojos fijos del tigre y un minuto después son los ojos húmedos del perro. Siempre hay abejas en tu pelo. Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos como la espalda del río a la luz del incendio. Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna, el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises la noche de los cuerpos, como la sombra del águila la soledad del páramo. Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano. Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida, bahía donde el mar de noche se aquieta, ***** caballo de espuma, cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro, boca del horno donde se hacen las hostias, sonrientes labios entreabiertos y atroces, nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible (allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable). Patria de sangre, única tierra que conozco y me conoce, única patria en la que creo, única puerta al infinito.
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Cuerpo a la vista
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre, valles que sólo mis labios conocen, desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos, cascada petrificada de la nuca, alta meseta de tu vientre, playa sin fin de tu costado. Tus ojos son los ojos fijos del tigre y un minuto después son los ojos húmedos del perro. Siempre hay abejas en tu pelo. Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos como la espalda del río a la luz del incendio. Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna, el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises la noche de los cuerpos, como la sombra del águila la soledad del páramo. Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano. Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida, bahía donde el mar de noche se aquieta, ***** caballo de espuma, cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro, boca del horno donde se hacen las hostias, sonrientes labios entreabiertos y atroces, nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible (allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable). Patria de sangre, única tierra que conozco y me conoce, única patria en la que creo, única puerta al infinito.
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No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Como una rosa. Ay, misterioso ruiseñor que gorjeabas bajo el agua, que me clavabas en el pecho tu pico: sueño, vida, espada. Se derramaba por el mar mi sangre. Cantar de bienaventuranza. Iluminaba los amaneceres con su doliente luz de plata. Alca carmín y mediodía de oro. Trompas de fuego en la mañana. En cada hojilla de la primavera una menuda y verde daga. Dedos que tañen cuerdas invisibles. Músicas que desnudan al que pasa. Cuánto tesoro derruido en el silencio de tu caja. Ay, mis héroes, mis álamos, mis ríos, mis playas, frutas y distancias. (Ay, Dios mío, sin nombre ya, sin hombre). Ay, enterradas y borradas. Ay. Y podridas. Y dormidas. Y asesinadas. Y apagadas. Las olas que me hundieron hasta el fondo sabían bien lo que arrastraban. Ay, las canciones sin medida. Las medidas sin notas, sin palabras. Ay, las columnas en que puse el peso dulce de mis alas. Y todo: norte y sur, este y oeste, ofrendándome sus campanas, sus instrumentos de cristal, humos, piedras, plumas y almas. Ay, sin medida ya. Fundidas las fronteras y las distancias. Ay, la vida que no venía a ofrecerme su boca grana. Cárcel de hierro, más sin fuego. Piedra sin alas y sin alma. Ay, estíos, otoños, primaveras, inviernos que nacían y pasaban. Ay, gaviotas, alondras, horas, manos, estrellas, peces, ramas. Ay, vida que no viene. Y si venía no había voz para cantarla. No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Se ha dormido en mi corazón como una rosa.
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El canto seco
No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Como una rosa. Ay, misterioso ruiseñor que gorjeabas bajo el agua, que me clavabas en el pecho tu pico: sueño, vida, espada. Se derramaba por el mar mi sangre. Cantar de bienaventuranza. Iluminaba los amaneceres con su doliente luz de plata. Alca carmín y mediodía de oro. Trompas de fuego en la mañana. En cada hojilla de la primavera una menuda y verde daga. Dedos que tañen cuerdas invisibles. Músicas que desnudan al que pasa. Cuánto tesoro derruido en el silencio de tu caja. Ay, mis héroes, mis álamos, mis ríos, mis playas, frutas y distancias. (Ay, Dios mío, sin nombre ya, sin hombre). Ay, enterradas y borradas. Ay. Y podridas. Y dormidas. Y asesinadas. Y apagadas. Las olas que me hundieron hasta el fondo sabían bien lo que arrastraban. Ay, las canciones sin medida. Las medidas sin notas, sin palabras. Ay, las columnas en que puse el peso dulce de mis alas. Y todo: norte y sur, este y oeste, ofrendándome sus campanas, sus instrumentos de cristal, humos, piedras, plumas y almas. Ay, sin medida ya. Fundidas las fronteras y las distancias. Ay, la vida que no venía a ofrecerme su boca grana. Cárcel de hierro, más sin fuego. Piedra sin alas y sin alma. Ay, estíos, otoños, primaveras, inviernos que nacían y pasaban. Ay, gaviotas, alondras, horas, manos, estrellas, peces, ramas. Ay, vida que no viene. Y si venía no había voz para cantarla. No cantaré ya nunca más. El canto se me ha secado en la garganta. Se ha dormido en mi corazón como una rosa.
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As areias e o mar As tuas caricias me fazem penar, Noite e serões de embalar, Violinos que tocam afinados, Sonhos acordados… Pele como a seda fina, Cara de sempre menina. Cedro no ermo sobranceiro, Areias de um mar solteiro. Tuas confissões sentidas, Areias do mar movidas, Noites mal dormidas, Areias queridas. O mar nos envolveu, A lua se transcendeu, Areias finas para nelas caminhar, Portas abertas de um só olhar… Victor Marques
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Apr 6, 2013
Apr 6, 2013 at 7:47 PM UTC
As areias e o mar
Si el aire se dijera un día:                                                   -Estoy cansado, rendido de mi nombre... Ya no quiero ni mi inicial para firmar el bucle del clavel, el rizado de la rosa, el pliegecillo fino del arroyo, el gracioso volante de la mar y el hoyuelo que ríe en la mejilla de la vela... Desorientado, subo de las blandas, dormidas superficies que dan casa a mi sueño. Fluyo de las paradas enredaderas, calo los ciegos ajimeces de las torres; tuerzo, ya pura delgadez, las calles de afiladas esquinas, penetrando, roto y herido de los quicios, hondos zaguanes que se van a verdes patios donde el agua elevada me recuerda, dulce y desesperada, mi deseo... Busco y busco llamarme ¿con qué nueva palabra, de qué modo? ¿No hay soplo, no hay aliento, respiración capaz de poner alas a esa desconocida voz que me denomine? Desalentado, busco y busco un signo, un algo o alguien que me sustituya que sea como yo y en la memoria fresca de todo aquello, susceptible de tenue cuna y cálido susurro, perdure con el mismo temblor, el mismo hálito que tuve la primera mañana en que al nacer, la luz me dijo: -Vuela. Tú eres el aire. Si el aire se dijera un día eso...
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A luis cernuda, aire del sur buscado en inglaterra
Qué bonito duerme un gato, duerme con patas y peso, duerme con sus crueles uñas, y con su sangre sanguinaria, duerme con todos los anillos que como círculos quemados construyeron la geología de una cola color de arena. Quisiera dormir como un gato con todos los pelos del tiempo, con la lengua del pedernal, con el **** seco del fuego y después de no hablar con nadie, tenderme sobre todo el mundo, sobre las tejas y la tierra intensamente dirigido a cazar las ratas del sueño. He visto cómo ondulaba, durmiendo, el gato: corría la noche en él como agua oscura, y a veces se iba a caer, se iba tal vez a despeñar en los desnudos ventisqueros, tal vez creció tanto durmiendo como un bisabuelo de tigre y saltaría en las tinieblas tejados, nubes y volcanes. Duerme, duerme, gato nocturno con tus ceremonias de obispo, y tu bigote de piedra: ordena todos nuestros sueños, dirige la oscuridad de nuestras dormidas proezas con tu corazón sanguinario y el largo cuello de tu cola.
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Sueño de gatos
Cuando es invierno en el mar del Norte es verano en Valparaíso. Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen         con jirones de niebla y de hielo en sus cabos, mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico         Sur bellas bañistas. Eso sucede en el mismo tiempo, pero jamás en el mismo día. Porque cuando es de día en el mar del Norte -brumas y sombras absorbiendo restos de sucia luz- es de noche en Valparaíso -rutilantes estrellas lanzando agudos dardos a las olas dormidas. Cómo dudar que nos quisimos, que me seguía tu pensamiento y mi voz te buscaba -detrás, muy cerca, iba mi boca. Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto: primaveras, veranos, soles, lunas. Pero jamás en el mismo día.
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Canción de invierno y de verano
Como llegamos a la venta -desde donde, a lo hondo, se oye el río- desmontamos de las cabalgaduras: en las piedras cantaron los espolines canción de estrellas teñidas de sangre... -Ah de la venta! ah de la venta! Cantaron nuestras vozarrones. Luego cantaron canción de burbujas y de cristales, las copas traslúcidas. E inquirimos por el tesoro de la venta serrana: Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... En la venta se cruzan vientos duros -la venta, en la garganta de la sierra desnuda-. Cantaba el viento, cantaba el viento. Allá en el fondo, a lo hondo, la línea del río y el treno del río. Luego de la canción de las burbujas cantó el fuego en las piedras del hogar. Cantaba la sangre peán de lujuria. Más tarde iban cantando las estrellas vigías, su silenciosa música. Y rezongaban preces las viejas de la venta... Tornamos a inquirir: -¿dónde está María-Luz, de los bezos de moras? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido. Y volvimos a las cabalgaduras piafantes. La Cruz del Sur en la linde del monte y el cielo. Cantó el hierro en los cantos redondos. Callados iniciamos el descenso por el camino en caracoles y en escalas; por el camino en lumbre tamizada de violetas; por el camino en perfumes del viento que susurra; por el camino en perfumes ásperos del monte; por el camino en músicas de las aguas dormidas y de las aguas que se despeñan. De su prisión de vidrio verde saltó el claro cristal: gorjear de burbujas y del perfume del anís montañero. Íbamos silenciosos. Cada cual dialogaba tácitamente con su amigo de vidrio. Mas uno de nosotros -el viandante de la barba taheña- cantó, cantó (que taladró la noche con su voz recia) El Rey de los Alisos, malamente... E inquirió con voz más ruda: -¿qué se haría el tesoro de la venta? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... Tornó a cantar la voz de las burbujas y del claro cristal... Y al río, al fin, llegamos... -¿Si Nuño Ansúrez no nos pasa en la barca...? -Bah! da lo mismo!                                     -Bah! da lo mismo! Nueva canción de vidrio y de burbujas y fresco trasegar diamantes vívidos. Media noche. En las márgenes del río qué limpia media noche!                                             Esta es la selva de múrice y de oro!                                     Esta es la abierta vida innúmera! -¿Y qué se haría el tesoro de la venta? -¿Dónde está María-Luz, de ojos de hulla, de melena de hulla, y boca sombreada...? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
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Relato de claudio monteflavo
Como llegamos a la venta -desde donde, a lo hondo, se oye el río- desmontamos de las cabalgaduras: en las piedras cantaron los espolines canción de estrellas teñidas de sangre... -Ah de la venta! ah de la venta! Cantaron nuestras vozarrones. Luego cantaron canción de burbujas y de cristales, las copas traslúcidas. E inquirimos por el tesoro de la venta serrana: Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... En la venta se cruzan vientos duros -la venta, en la garganta de la sierra desnuda-. Cantaba el viento, cantaba el viento. Allá en el fondo, a lo hondo, la línea del río y el treno del río. Luego de la canción de las burbujas cantó el fuego en las piedras del hogar. Cantaba la sangre peán de lujuria. Más tarde iban cantando las estrellas vigías, su silenciosa música. Y rezongaban preces las viejas de la venta... Tornamos a inquirir: -¿dónde está María-Luz, de los bezos de moras? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido. Y volvimos a las cabalgaduras piafantes. La Cruz del Sur en la linde del monte y el cielo. Cantó el hierro en los cantos redondos. Callados iniciamos el descenso por el camino en caracoles y en escalas; por el camino en lumbre tamizada de violetas; por el camino en perfumes del viento que susurra; por el camino en perfumes ásperos del monte; por el camino en músicas de las aguas dormidas y de las aguas que se despeñan. De su prisión de vidrio verde saltó el claro cristal: gorjear de burbujas y del perfume del anís montañero. Íbamos silenciosos. Cada cual dialogaba tácitamente con su amigo de vidrio. Mas uno de nosotros -el viandante de la barba taheña- cantó, cantó (que taladró la noche con su voz recia) El Rey de los Alisos, malamente... E inquirió con voz más ruda: -¿qué se haría el tesoro de la venta? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido... Tornó a cantar la voz de las burbujas y del claro cristal... Y al río, al fin, llegamos... -¿Si Nuño Ansúrez no nos pasa en la barca...? -Bah! da lo mismo!                                     -Bah! da lo mismo! Nueva canción de vidrio y de burbujas y fresco trasegar diamantes vívidos. Media noche. En las márgenes del río qué limpia media noche!                                             Esta es la selva de múrice y de oro!                                     Esta es la abierta vida innúmera! -¿Y qué se haría el tesoro de la venta? -¿Dónde está María-Luz, de ojos de hulla, de melena de hulla, y boca sombreada...? Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
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Quietas, dormidas están, las treinta, redondas, blancas. Entre todas sostienen el mundo. Míralas, aquí en su sueño, como nubes, redondas, blancas, y dentro destinos de trueno y rayo, destinos de lluvia lenta, de nieve, de viento, signos. Despiértalas, con contactos saltarines de dedos rápidos, leves, como a músicas antiguas. Ellas suenan otra música: fantasías de metal valses duros, al dictado. Que se alcen desde siglos todas iguales, distintas como las olas del mar y una gran alma secreta. Que se crean que es la carta, la fórmula, como siempre. Tú alócate bien los dedos, y las raptas y las lanzas, a las treinta, eternas ninfas contra el gran mundo vacío, blanco a blanco. Por fin a la hazaña pura, sin palabras, sin sentido, ese, zeda, jota, i...
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¿Ese gesto de muerte tendrás siempre, alegría? ¡Ay, si los tallos dóciles al peso de la brisa, si las flores moradas, si las aguas dormidas, si tantas hermosuras que en ti, sin ti, suspiran, por tu flecha de fuego se sintiesen heridas! Te lleva el que te ignora. Te pierde el que te mira. Fueras siempre en nosotros caudal de maravilla, luna que nos traspasa con su luz, si nos mira, materia que se esconde en nuestra carne viva. Y no país lejano que niega a nuestra noche su eterno mediodía.
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Ese gesto de muerte
no brilho dos teus olhos transparece a minha vida. és a morfina dos dias da dor que me consome. no brilho do teu olhar vejo o refúgio à dor, à angústia que transpira das noites dormidas acordado. no teu olhar vejo a cura, a porta de saída. no teu olhar, vejo a minha vida.
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Jun 8, 2015
Jun 8, 2015 at 6:21 AM UTC
A minha vida
Palabras sin sentido, ven la luz del día, aunque no tienen motivo, nacen dormidas. Rimas que consuelan mi falta de control, llenan el espacio carente de rol.
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Nov 22, 2019
Nov 22, 2019 at 11:51 AM UTC
Sobre palabras y rimas.
Después de tantos ratos mal gastados, tantas obscuras noches mal dormidas; después de tantas quejas repetidas, tantos suspiros tristes derramados; Después de tantos gustos mal logrados y tantas Justas penas merecidas; después de tantas lágrimas perdidas y tantos pasos sin concierto dados, Sólo se queda entre las manos mías de un engaño tan vil conocimiento, acompañado de esperanzas frías. Y vengo a conocer que en el contento del mundo, compra el Alma en tales días, con gran trabajo, su arrepentimiento.
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Salmo xxvi
Padre, me confieso, el castillo se derrumba a mis pies dejando escombros de papeles Cada vez que de trabajar vuelves y el cuento reposa sobre mis dormidas sabanas podrías hacerlo pero no lo entiendes podrías esforzarte, pero solo mueres Y yo cansada de esperarte despierta me acurruco a un lado de la fría cama para no molestarte ni intimidarte. Las grietas de la persiana de mi habitación dejan pasar la luz de la luna al ocaso. Y si pudiese ser diferente lo sería si pudiese parar todo el caos que genero lo haría solo para que fueses feliz sin quebrar la estabilidad en la que te proteges los últimos dieciocho años de mi vida. Te prometo que te querría te necesito mucho más que a todos los demás necesito ayuda Es gracioso, pensar en todas esas personas que me acusan ellas nunca lo sabrán, nunca sabrán cuan de fuerte es mi soledad. Cuando todos mis amigos me traicionan nada me importaría más que todo el amor falso que he creído por real todos estos meses atrás, ahora lo sé. Es muy fácil reír por reír aunque difícil llorar si nada te importa de verdad Es muy fácil querer por querer pero es difícil querer de verdad cuando todo lo demás falla... Si tuviese las fuerzas necesarias terminaría... si tuviese razones para hacerlo lo haría. Te prometo que mi amor sería sincero te lo prometo mi amor sería real tan tan palpable y veraz no acabará; ya que; Amar me hace humano amar me hará sentir viva me da miedo herirme me da miedo vivir me da miedo sentir me da miedo dejarte ir Comienza el té de las diez. Y madre, lo confieso, el castillo tiembla y tiembla bajo mis pies volando todos los pájaros de papel papel papel pape... pap... pa... p... Padre, me confieso, estoy roto y me destruiré... como cuando rompió el alba al amanecer... Y MADRE, ME CONFIESO EL CASTILLO SE DERRUMBA A MIS PIES DEJANDO SOLO MONTAÑAS Y MONTAÑAS DE PAPEL... MADRE, ME CONFIESO culpable de querer.... solo a gente hecha de papel... y sí, madre... me confieso... únicamente culpable de querer... Madre... acabé y lo maté... té té é.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:27 PM UTC
5. El Castillo
Padre, me confieso, el castillo se derrumba a mis pies dejando escombros de papeles Cada vez que de trabajar vuelves y el cuento reposa sobre mis dormidas sabanas podrías hacerlo pero no lo entiendes podrías esforzarte, pero solo mueres Y yo cansada de esperarte despierta me acurruco a un lado de la fría cama para no molestarte ni intimidarte. Las grietas de la persiana de mi habitación dejan pasar la luz de la luna al ocaso. Y si pudiese ser diferente lo sería si pudiese parar todo el caos que genero lo haría solo para que fueses feliz sin quebrar la estabilidad en la que te proteges los últimos dieciocho años de mi vida. Te prometo que te querría te necesito mucho más que a todos los demás necesito ayuda Es gracioso, pensar en todas esas personas que me acusan ellas nunca lo sabrán, nunca sabrán cuan de fuerte es mi soledad. Cuando todos mis amigos me traicionan nada me importaría más que todo el amor falso que he creído por real todos estos meses atrás, ahora lo sé. Es muy fácil reír por reír aunque difícil llorar si nada te importa de verdad Es muy fácil querer por querer pero es difícil querer de verdad cuando todo lo demás falla... Si tuviese las fuerzas necesarias terminaría... si tuviese razones para hacerlo lo haría. Te prometo que mi amor sería sincero te lo prometo mi amor sería real tan tan palpable y veraz no acabará; ya que; Amar me hace humano amar me hará sentir viva me da miedo herirme me da miedo vivir me da miedo sentir me da miedo dejarte ir Comienza el té de las diez. Y madre, lo confieso, el castillo tiembla y tiembla bajo mis pies volando todos los pájaros de papel papel papel pape... pap... pa... p... Padre, me confieso, estoy roto y me destruiré... como cuando rompió el alba al amanecer... Y MADRE, ME CONFIESO EL CASTILLO SE DERRUMBA A MIS PIES DEJANDO SOLO MONTAÑAS Y MONTAÑAS DE PAPEL... MADRE, ME CONFIESO culpable de querer.... solo a gente hecha de papel... y sí, madre... me confieso... únicamente culpable de querer... Madre... acabé y lo maté... té té é.
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