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"dilata" poems
Log Kehte hai jo pyar karta hai... Wo hi gussa karte hai.... To kya gussa aur beizzat Karne Me... Wo farak nahi janta hai.... Kisi ke liy pyar Me gussa karna jayas hai.... Par...par... Kya ush pyar ke naam par ushe jalil karna ulta kehna Abuse karna bhi pyar me jayas hai... Janab Agar ishe pyar kahte hai to dur hi raho aise pyar se... Jo khusiyo ke jagah udaasi de... Khusi ke jagah gum De... Izzat ke bajae beizzat kare... Aur last me galti accept krne ke bajae ush glti ko aisa naam de... Pyar me dono partner ko imp. Dena jaruri hai... Ek jhuke to ye nahi ki app hmesa ushpe ungli uthao ushe jhukao... Jb tk wo jhuk rahi thik hai jis din wo ye sochne lagi ki hmesa wo kyu... To kuch bhi kar loge wo laut ke nahi aaegi.... Waqt se pehle kadar Karna sikh lo.. Aksar hame jiski kadar nahi hoti wo kadar tumhe waqt dilata hai... Aur tb tak bahut der ** jati hai...
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Dec 31, 2018
Dec 31, 2018 at 4:08 AM UTC
Gusse ko pyar ka naam dena..wtf
Un pedazo de cielo Una tibia canción Una hoja en el viento Unos versos en flor Papel, flor y tinta Un desierto fugaz El brillo de sus ojos Dos gotas en el mar Ahogándome Besándome Un lucero, una luna Abriéndose paso hacia el mar Traspasando paredes de agua Un suspiro, un aliento Una velada de aire Una tertulia de amor Un pedazo de cielo Una pizca de sol Una sombra dilata Y mi mente desnuda Tu figura en mis dedos Dibujando el contorno De impaciente desvelo Y así surge a mi favor La imaginación se hace realidad Preso de su olor Un jilguero, una vida Acariciando los aires Sus alas surcando los vientos Un suspiro, un aliento Una velada de aire Una tertulia de amor Un arcoiris de letras Dos pinceladas de ti
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Jul 1, 2012
Jul 1, 2012 at 11:21 PM UTC
Un pedazo de cielo
Hiiiii....u knw what aaj ky hai.... aaj bhot special prsn ka bday hai... meli bestieee.... kaaa paglu ka bhot special tu duffr mere lyee... & chalo kuch meethi meethi yaade yaad dilata hu... apni.... yaaad hai jab humari fst tym baaat hui thi....wo cmnt k rply me ladai se hui thi startng ki pata tha itne impo ** jaynge ek dusre k lye fr wo humara din bhar choti choti si baat pr ladna manana fr draaame dikhana ki tu lunch ni kalega to b ni kalungi.... tu gannna ...tu gannniii hihihihihi bhot misss krta hu m bo ladaiyaaa punishment b inni pyali ki galti krne ka man kre .... school se aate hi beg rakhne se phle....mobile on krna... net on hone se phle whatsappp pr msz type krna.... agr ek mint b reply late hua to bawal ,machana... fr shaq wali nigaaho se dekhnaaa..... hihihi binna galti k es masssom bacheee se solly bulbana..... pure pure din baat krke b pet ni bharta tha deere deere baat krte krte special one bn gyi merelyee.... fr kisi se b baat ni kalta tha m muujhe aaj b yaad hai wo din 8/4/1999 mela bday gifttt maine tainu 1st tym dekha tha... hihihihi... apni yaari ese hi bni rahe hamesha.... bs yadi pray krni hai... mainu...rab se..... i love u my....bestieee...... happy bday tooo.....uuuuuuuu... ab bta babu ky gift chaahiye teko. .
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Jan 9, 2018
Jan 9, 2018 at 4:22 AM UTC
Birthday gift
De estas calles que ahondan el poniente, una habrá (no sé cuál) que he recorrido ya por última vez, indiferente y sin adivinarlo, sometido a Quién prefija omnipotentes normas y una secreta y rígida medida a las sombras, los sueños y las formas que destejen y tejen esta vida. Si para todo hay término y hay tasa y última vez y nunca más y olvido ¿quién nos dirá de quién, en esta casa, sin saberlo nos hemos despedido? Tras el cristal ya gris la noche cesa y del alto de libros que una trunca sombra dilata por la vaga mesa, alguno habrá que no leeremos nunca. Hay en el Sur más de un portón gastado con sus jarrones de mampostería y tunas, que a mi paso está vedado como si fuera una litografía. Para siempre cerraste alguna puerta y hay un espejo que te aguarda en vano; la encrucijada te parece abierta y la vigila, cuadrifronte, Jano. Hay, entre todas tus memorias, una que se ha perdido irreparablemente; no te verán bajar a aquella fuente ni el blanco sol ni la amarilla luna. No volverá tu voz a lo que el persa dijo en su lengua de aves y de rosas, cuando el ocaso, ante la luz dispersa, quieras decir inolvidables cosas. ¿Y el incesante Ródano y el lago, todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino? Tan perdido estará como Cartago que con fuego y con sal borró el latino. Creo en el alba oír un atareado rumor de multitudes que se alejan; son los que me han querido y olvidado; espacio y tiempo y Borges ya me dejan.
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Límites
Corta los dedos momias la yugular marina de los algosos huéspedes que agobian tu pensativo omóplato de lluvia la veta de presagios que labran en tu arena los cangrejos escribas el tendón que te amarra a tanto ritmo muerto entre gaviotas y huye con tu terráquea estatua parpadeante sin un mítico cuerno bajo la nieve niña recostada en tus sienes pero con once antenas fluorescentes embistiendo el misterio. Huye con ella en llamas del brazo de su miedo tómala de las rosas si prefieres llagarte la corteza pero abandona el eco de ese hipomar hidrófobo que fofopulpoduende te dilata el abismo con sus viscosos ceros absorbentes cuando no te trasmuta en migratorio vuelo circunflexo de nostalgias sin rumbo. Furiosamente aleja tu Segismunda rata introspectiva tu telaraña hambrienta de ese trasmundo hijastro de la lava en mística abstinencia de cactus penitentes y con tu dogoarcángel auroleado de moscas y tus fieles botines melancólicos de ensueños disecados y gritos de entrecasa color crimen huye con ella dentro de su claustral aroma aunque su cieloinfierno te condene a un eterno "Te quiero". Deja ya desprenderse el cálido follaje que brota de tus manos junto a ese móvil tótem de muslos agua viva flagélate si quieres con las violentas trenzas que le hurtaste al olvido pero por más que sufras en cada cruz vacante una pasión suicida y tu propia cisterna con semivirgen luna reclame tu cabeza ya sin velero ocaso ni chicha de pestañas ni cajas donde late la agónica sequía huye por los senderos que arrancan de tu pecho con tu hijo entre paréntesis tu hormiguero de espectros tus bisabuelas lámparas y todos los frutales recuerdos florecidos que alimentan tu siesta. Huye con ella envuelto en su orquestal cabello y su mirar sigilo aunque te cruces de alas y el averritmo herido que anida en el costado donde te sangra el tiempo atardezca su canto entre sus senoslotos o en sus brazos de estatua que ha perdido los brazos en aras de vestales y faunos inhumados y huye con tus grilletes de prófugo perpetuo tu nimbo sin eclipses tus desnudos complejos y el sempiterno tajo de fluviales tinieblas que te parte los ojos para que viertan coágulos de rancia angustia padre impulsos prenatales y meteóricas ansias que le muerden los crótalos a los sueñosculebras del lecho donde boga ámbarmente desnuda tu ninfómana estrella mientras tu cuervo grazna un "Nunca más" de piedra.
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Encallado en las costas del pacífico
Corta los dedos momias la yugular marina de los algosos huéspedes que agobian tu pensativo omóplato de lluvia la veta de presagios que labran en tu arena los cangrejos escribas el tendón que te amarra a tanto ritmo muerto entre gaviotas y huye con tu terráquea estatua parpadeante sin un mítico cuerno bajo la nieve niña recostada en tus sienes pero con once antenas fluorescentes embistiendo el misterio. Huye con ella en llamas del brazo de su miedo tómala de las rosas si prefieres llagarte la corteza pero abandona el eco de ese hipomar hidrófobo que fofopulpoduende te dilata el abismo con sus viscosos ceros absorbentes cuando no te trasmuta en migratorio vuelo circunflexo de nostalgias sin rumbo. Furiosamente aleja tu Segismunda rata introspectiva tu telaraña hambrienta de ese trasmundo hijastro de la lava en mística abstinencia de cactus penitentes y con tu dogoarcángel auroleado de moscas y tus fieles botines melancólicos de ensueños disecados y gritos de entrecasa color crimen huye con ella dentro de su claustral aroma aunque su cieloinfierno te condene a un eterno "Te quiero". Deja ya desprenderse el cálido follaje que brota de tus manos junto a ese móvil tótem de muslos agua viva flagélate si quieres con las violentas trenzas que le hurtaste al olvido pero por más que sufras en cada cruz vacante una pasión suicida y tu propia cisterna con semivirgen luna reclame tu cabeza ya sin velero ocaso ni chicha de pestañas ni cajas donde late la agónica sequía huye por los senderos que arrancan de tu pecho con tu hijo entre paréntesis tu hormiguero de espectros tus bisabuelas lámparas y todos los frutales recuerdos florecidos que alimentan tu siesta. Huye con ella envuelto en su orquestal cabello y su mirar sigilo aunque te cruces de alas y el averritmo herido que anida en el costado donde te sangra el tiempo atardezca su canto entre sus senoslotos o en sus brazos de estatua que ha perdido los brazos en aras de vestales y faunos inhumados y huye con tus grilletes de prófugo perpetuo tu nimbo sin eclipses tus desnudos complejos y el sempiterno tajo de fluviales tinieblas que te parte los ojos para que viertan coágulos de rancia angustia padre impulsos prenatales y meteóricas ansias que le muerden los crótalos a los sueñosculebras del lecho donde boga ámbarmente desnuda tu ninfómana estrella mientras tu cuervo grazna un "Nunca más" de piedra.
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Sí, yo amaba lo azul con ardimiento: las montañas excelsas, los sutiles crespones de zafir del firmamento, el piélago sin fin, cuyo lamento arrulló mis ensueños juveniles. Callaba mi laúd cuando despliega cada estrella purísima su broche, el universo en la quietud navega, y la luna, hoz de plata, surge y siega el haz d'espesas sombras de la noche. Cantaba, si l'aurora descorría en el Oriente sus rosados velos, si el aljófar al campo descendía, y el sol, urna de oro que se abría, inundaba de luz todos los cielos. Mas hoy amo la noche, la galana, de dulce majestad, horas tranquilas y solemnes, la nubia soberana, la d'espléndida pompa americana: ¡la noche tropical de tus pupilas! Hoy esquivo del alba los sonrojos, su saeta de oro me maltrata, y el corazón, sin pena y sin enojos, tan sólo ante lo ***** de tus ojos como el iris del búho se dilata. ¿Qu'encanto hubiera semejante al tuyo, oh, noche mía? ¡Tu beldad me asombra! Yo, qu'esplendores matutinos huyo, ¡dejo el alma que agite, cual cocuyo, sus alas coruscantes en tu sombra! Si siempre he de sentir esa mirada fija en mi rostro, poderosa y tierna, ¡adiós, por siempre adiós, rubia alborada!; doncella de la veste sonrosada: ¡que reine en mi redor la noche eterna! ¡Oh, noche! Ven a mí llena d'encanto; mientras con vuelo misterioso avanzas, nada más para ti será mi canto, y en los brunos repliegues de tu manto, su cáliz abrirán mis esperanzas...
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Perlas negras - xxix
Caminas por el campo de Castilla y casi no lo ves. Un intrincado versículo de Juan es tu cuidado y apenas reparaste en la amarilla puesta del sol. La vaga luz delira y en el confín del Este se dilata esa luna de escarnio y de escarlata que es acaso el espejo de la Ira. Alzas los ojos y la miras. Una memoria de algo que fue tuyo empieza y se apaga. La pálida cabeza bajas y sigues caminando triste, sin recordar el verso que escribiste: Y su epitafio la sangrienta luna.
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A un viejo poeta
Sulca del mar de Amor las rubias ondas, barco de Barcelona, y por los bellos lazos navega altivo, aunque por ellos tal vez te muestres y tal vez te escondas. Ya no flechas, Amor, doradas ondas teje de sus espléndidos cabellos; tú con los dientes no le quites dellos para que a tanta dicha correspondas. Desenvuelve los rizos con decoro, los paralelos de mi sol desata, boj o colmillo de elefante moro; y en tanto que esparcidos los dilata, forma por la madeja sendas de oro antes que el tiempo los convierta en plata.
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A un peine que no sabía el poeta si era de boj o de marfil
Lo que me quita en fuego, me da en nieve La mano que tus ojos me recata; Y no es menos rigor con el que mata, Ni menos llamas su blancura mueve. La vista frescos los incendios bebe, Y volcán por las venas los dilata; Con miedo atento a la blancura trata El pecho amante, que la siente aleve. Si de tus ojos el ardor tirano Le pasas por tu mano por templarle, Es gran piedad del corazón humano; Mas no de ti, que puede al ocultarle, Pues es de nieve, derretir tu mano, Si ya tu mano no pretende helarle.
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A aminta, que se cubrió los ojos con la mano
Fuego, fuego, innumerables fuegos Fuego de odio que nadie admira Fuego que hiere, mutila y mata a víctimas inocentes Fuego que quema, incinera y destruye muchos edificios Fuego que se utiliza mal Fuego que se dilata Los países, con más potencia de fuego, dirigen los negocios Un gánster con un fuego pesado es utilizado como una idiota Como un instrumento mortal o herramienta para intimidar Para asesinar y para eliminar enemigos potenciales Fuegos de odio, fuegos del infierno que matan familias Fuego, fuegos, incendios incontrolables en el mar Fuego, incendios naturales en California Fuego, incendios mortales en Gaza Más fuego, más poder, más poder de fuego Más poder, más fuego y más poder inusual Fuego en la cocina para cocinar comida gourmet, cena deliciosa A la hora del cóctel elegante Ese es mi tipo de fuego, ese es buen fuego ¡Fuego, fuego y alto el fuego! Todos aborrecen la guerra Porque la guerra es odio, la guerra es el infierno en el bar La guerra no es más que un fuego maligno La guerra no es un juego. La guerra no es natural La guerra es un desastre. La guerra es un infierno creado por el hombre La guerra es un desperdicio de vidas y recursos humanos Más agua para matar todos los incendios y todas las fuentes El mundo necesita fuego bueno para proteger el medio ambiente El mundo quiere paz en todo el continente Dios creó Un Mundo, Un Pueblo y Una Raza Y el hombre inventó la división y muchas razas en este espacio El hombre creó el nepotismo, el dinero, el odio, la envidia, la discriminación El terrorismo, el color, la avaricia, la traición, el sufrimiento y la corrupción ¡Fuego, fuego, alto el fuego! Necesitamos lluvia, más agua para apagar el fuego Necesitamos Amor para aniquilar el odio y más amor para descharchar A los líderes malvados que están destruyendo nuestro Mundo, nuestro Universo Queremos Paz y fuego bueno para nuestro Mundo, para Nuestro Universo. Copyright © enero de 2025, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Jan 18, 2025
Jan 18, 2025 at 6:41 PM UTC
Fuego, Fuegos, Alto El Fuego
Fuego, fuego, innumerables fuegos Fuego de odio que nadie admira Fuego que hiere, mutila y mata a víctimas inocentes Fuego que quema, incinera y destruye muchos edificios Fuego que se utiliza mal Fuego que se dilata Los países, con más potencia de fuego, dirigen los negocios Un gánster con un fuego pesado es utilizado como una idiota Como un instrumento mortal o herramienta para intimidar Para asesinar y para eliminar enemigos potenciales Fuegos de odio, fuegos del infierno que matan familias Fuego, fuegos, incendios incontrolables en el mar Fuego, incendios naturales en California Fuego, incendios mortales en Gaza Más fuego, más poder, más poder de fuego Más poder, más fuego y más poder inusual Fuego en la cocina para cocinar comida gourmet, cena deliciosa A la hora del cóctel elegante Ese es mi tipo de fuego, ese es buen fuego ¡Fuego, fuego y alto el fuego! Todos aborrecen la guerra Porque la guerra es odio, la guerra es el infierno en el bar La guerra no es más que un fuego maligno La guerra no es un juego. La guerra no es natural La guerra es un desastre. La guerra es un infierno creado por el hombre La guerra es un desperdicio de vidas y recursos humanos Más agua para matar todos los incendios y todas las fuentes El mundo necesita fuego bueno para proteger el medio ambiente El mundo quiere paz en todo el continente Dios creó Un Mundo, Un Pueblo y Una Raza Y el hombre inventó la división y muchas razas en este espacio El hombre creó el nepotismo, el dinero, el odio, la envidia, la discriminación El terrorismo, el color, la avaricia, la traición, el sufrimiento y la corrupción ¡Fuego, fuego, alto el fuego! Necesitamos lluvia, más agua para apagar el fuego Necesitamos Amor para aniquilar el odio y más amor para descharchar A los líderes malvados que están destruyendo nuestro Mundo, nuestro Universo Queremos Paz y fuego bueno para nuestro Mundo, para Nuestro Universo. Copyright © enero de 2025, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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En el hondo silencio de la noche serena se dilata un lejano perfume de azucena, y aquí, bajo los dedos de seda de la brisa, mi corazón se ensancha como en una sonrisa... Y yo sé que el silencio tiene un ritmo profundo donde palpita un eco del corazón del mundo, un corazón inmenso que late no sé dónde, pero que oye el latido del mío, y me responde... El corazón que sientes latir en derredor, es un eco del tuyo, que palpita de amor. El corazón del mundo no es ilusorio: Existe. Pero, para escucharlo, es preciso estar triste; triste de esa tristeza que no tiene motivo, en esta lenta muerte del dolor de estar vivo. La vida es un rosal cuando el alma se alegra, pero, cuando está triste, da una cosecha negra. El amor es un río de luz entre la sombra, y santifica el labio pecador que lo nombra. Sólo el amor nos salva de esta gran pesadumbre, levantando el abismo para trocarlo en cumbre. Sólo el amor nos salva del dolor de la vida, como una flor que nace de una rama caída; pues si la primavera da verdor a la rama, el corazón se llena de aroma, cuando ama. Amar es triste a veces, más triste todavía que no amar. El amor no siempre es alegría. Tal vez, por eso mismo, es eterno el amor: porque, al dejarnos tristes, hace dulce el dolor. Amar es la tristeza de aprender a morir. Amar es renacer. No amar, es no vivir. El amor es a veces lo mismo que una herida, y esa herida nos duele para toda la vida. Si cierras esa herida tu vida queda muerta. Por eso, sonriendo, haz que siempre esté abierta; y si un día ella sola se cierra de repente, tú, con tus propias manos, ábrela nuevamente. Desdichada alegría que nace del dolor. De un dolor de la rama también nace la flor. Pero de esa flor efímera, como todas, se mustia, y la rama se queda contraída de angustia. Cada hoja que cae deja el sitio a otra hoja, y así el amor -resumen de toda paradoja- renace en cada muerte con vida duradera; porque decir amor, es decir primavera. Primavera del alma, primavera florecida que deja un misterioso perfume en nuestra vida. Primavera del alma, de perpetuo esplendor, que convierte en sonrisa la mueca del dolor. Primavera de ensueño que nos traza un camino en la intrinca selva donde acecha el destino. Primavera que canta si el huracán la azota y que da nuevo aliento tras de cada derrota. Primavera magnánima, cuyo verdor feliz rejuvenece el árbol seco hasta la raíz... Amor es la ley divina de plenitud humana; dolor que hoy nos agobia y añoramos mañana... Eso es amor, y amando, también la vida es eso: ¡Dos almas que se duermen a la sombra de beso!
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Dúo de amor
En el hondo silencio de la noche serena se dilata un lejano perfume de azucena, y aquí, bajo los dedos de seda de la brisa, mi corazón se ensancha como en una sonrisa... Y yo sé que el silencio tiene un ritmo profundo donde palpita un eco del corazón del mundo, un corazón inmenso que late no sé dónde, pero que oye el latido del mío, y me responde... El corazón que sientes latir en derredor, es un eco del tuyo, que palpita de amor. El corazón del mundo no es ilusorio: Existe. Pero, para escucharlo, es preciso estar triste; triste de esa tristeza que no tiene motivo, en esta lenta muerte del dolor de estar vivo. La vida es un rosal cuando el alma se alegra, pero, cuando está triste, da una cosecha negra. El amor es un río de luz entre la sombra, y santifica el labio pecador que lo nombra. Sólo el amor nos salva de esta gran pesadumbre, levantando el abismo para trocarlo en cumbre. Sólo el amor nos salva del dolor de la vida, como una flor que nace de una rama caída; pues si la primavera da verdor a la rama, el corazón se llena de aroma, cuando ama. Amar es triste a veces, más triste todavía que no amar. El amor no siempre es alegría. Tal vez, por eso mismo, es eterno el amor: porque, al dejarnos tristes, hace dulce el dolor. Amar es la tristeza de aprender a morir. Amar es renacer. No amar, es no vivir. El amor es a veces lo mismo que una herida, y esa herida nos duele para toda la vida. Si cierras esa herida tu vida queda muerta. Por eso, sonriendo, haz que siempre esté abierta; y si un día ella sola se cierra de repente, tú, con tus propias manos, ábrela nuevamente. Desdichada alegría que nace del dolor. De un dolor de la rama también nace la flor. Pero de esa flor efímera, como todas, se mustia, y la rama se queda contraída de angustia. Cada hoja que cae deja el sitio a otra hoja, y así el amor -resumen de toda paradoja- renace en cada muerte con vida duradera; porque decir amor, es decir primavera. Primavera del alma, primavera florecida que deja un misterioso perfume en nuestra vida. Primavera del alma, de perpetuo esplendor, que convierte en sonrisa la mueca del dolor. Primavera de ensueño que nos traza un camino en la intrinca selva donde acecha el destino. Primavera que canta si el huracán la azota y que da nuevo aliento tras de cada derrota. Primavera magnánima, cuyo verdor feliz rejuvenece el árbol seco hasta la raíz... Amor es la ley divina de plenitud humana; dolor que hoy nos agobia y añoramos mañana... Eso es amor, y amando, también la vida es eso: ¡Dos almas que se duermen a la sombra de beso!
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Un Ofir imposible de perseguir cansado, De ese golfo risueño fundaste en la ribera, Donde plantó tu mano la española bandera, Una Cartago nueva en país ignorado. Quisiste que tu nombre quedara cimentado Sobre el suelo en que alzaste tu ciudad, y que fuera eternamente gloria de tu raza guerrera, ¡Mas tu anhelo escribiste sobre arena, oh soldado! Cartagena abrasada bajo ardiente azul puro, Ve sus grises palacios derrumbarse y su muro, En el mar que la costa cavando se dilata; Y hoy, Fundador, tan sólo brilla en tu alta cimera, Heráldico, testigo de tu ideal quimera, Bajo una palma de oro, blanca ciudad de plata.
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A un fundador de ciudad
Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de ese himno cadencias que el aire dilata en las sombras.Yo quisiera escribirle, del hombre domando el rebelde, mezquino idioma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas.Pero en vano es luchar, que no hay cifra capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!, si, teniendo en mis manos las tuyas, pudiera, al oído, cantártelo a solas.
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Rima i
¡Quítenme aquesta puente que me mata, señores regidores de la villa, miren que me ha quebrado una costilla, que aunque me viene grande me maltrata!De bola en bola tanto se dilata, que no la alcanza a ver mi verde orilla; mejor es que la lleven a Sevilla, si cabe en el camino de la Plata.Pereciendo de sed en el estío, es falsa la causal y el argumento de que en las tempestades tengo brío.Pues yo con la mitad estoy contento, tráiganle sus mercedes otro río que le sirva de huésped de aposento.
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Laméntase manzanares de tener tan gran puente
Era un ritmo: el que vibra en el espacio como queja inmortal y se levanta y llega del Señor hasta el palacio ¡Un ritmo!, y en el cielo de topacio se perdió: ¡Como todo lo que canta! Era un ave: su nido en el paraje que habitamos formó; cual filoomela, gorjeaba al amparo del follaje. ¡Un ave! y sacudiendo su plumaje se alejó: ¡como todo lo que vuela! Era un lampo: el flamígero, de plata, que tiende su fulgor en la penumbra de casto amanecer, y se dilata por el éter. ¡Un lampo! y su luz grata se apagó: ¡como todo lo que alumbra! No fue su muerte conjunción febea ni puesta melancólica de Diana, sino eclipse de Vísper, que recrea los cielos con su luz, y parpadea y cede ante el fulgor de la mañana. Morir cuando la tumba nos reclama, cuando la dicha suspirando quedo: "Adiós", murmura, y se extinguió la llama de la fe, y aunque todo dice: "Ama", responde el corazón: "¡Si ya no puedo!"; cuando solo escuchamos dondequiera del tedio el gran monologar eterno, y en vano desparrama Primavera su florido caudal en la pradera, porque dentro llevamos el invierno, ¡bien está! Mas partir en pleno día, cuando el sol glorifica la jornada, cuando todo en el pecho ama y confía y la vida, Julieta enamorada, nos dice: ¡No te vayas todavía!, y forma la ilusión mundos d'encaje y los troncos de savia están henchidos, y las frondas perfuman el boscaje, y los nidos salpican el frondaje, y las aves arrullan en los nidos, ¡es muy triste, en verdad! Tal fue su suerte, ¡oh poeta!, y en vano a tu partida opusieron al par su muro fuerte Amor, más poderoso que la muerte; Juventud, ¡el paladion de la vida! Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta: el cariño a perderos se rebela; entre Dios y vosotros se levanta; mas os vais: ¡como todo lo que canta! os perdéis: ¡como todo lo que vuela...!
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Perlas negras - xl
Era un ritmo: el que vibra en el espacio como queja inmortal y se levanta y llega del Señor hasta el palacio ¡Un ritmo!, y en el cielo de topacio se perdió: ¡Como todo lo que canta! Era un ave: su nido en el paraje que habitamos formó; cual filoomela, gorjeaba al amparo del follaje. ¡Un ave! y sacudiendo su plumaje se alejó: ¡como todo lo que vuela! Era un lampo: el flamígero, de plata, que tiende su fulgor en la penumbra de casto amanecer, y se dilata por el éter. ¡Un lampo! y su luz grata se apagó: ¡como todo lo que alumbra! No fue su muerte conjunción febea ni puesta melancólica de Diana, sino eclipse de Vísper, que recrea los cielos con su luz, y parpadea y cede ante el fulgor de la mañana. Morir cuando la tumba nos reclama, cuando la dicha suspirando quedo: "Adiós", murmura, y se extinguió la llama de la fe, y aunque todo dice: "Ama", responde el corazón: "¡Si ya no puedo!"; cuando solo escuchamos dondequiera del tedio el gran monologar eterno, y en vano desparrama Primavera su florido caudal en la pradera, porque dentro llevamos el invierno, ¡bien está! Mas partir en pleno día, cuando el sol glorifica la jornada, cuando todo en el pecho ama y confía y la vida, Julieta enamorada, nos dice: ¡No te vayas todavía!, y forma la ilusión mundos d'encaje y los troncos de savia están henchidos, y las frondas perfuman el boscaje, y los nidos salpican el frondaje, y las aves arrullan en los nidos, ¡es muy triste, en verdad! Tal fue su suerte, ¡oh poeta!, y en vano a tu partida opusieron al par su muro fuerte Amor, más poderoso que la muerte; Juventud, ¡el paladion de la vida! Ave, ritmo, perfume, luz qu'encanta: el cariño a perderos se rebela; entre Dios y vosotros se levanta; mas os vais: ¡como todo lo que canta! os perdéis: ¡como todo lo que vuela...!
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La calle sola, plácido el ambiente... Un piano suena, y vibra con tristeza; Y al compás de la música doliente Mi pensamiento a divagar empieza. ¿Quién arranca esos ritmos que así gimen? ¿Qué alma en el mundo sin amor perdida Vierte esas notas trémulas que exprimen El dolor y el cansancio de la vida? Y sigue divagando el pensamiento... Y de la luna al moribundo brillo, En alta roca donde silba el viento, Miro las torres de ojival castillo. Temblando llego al levadizo puente; Dormitan en la sombra los arqueros, Y del cielo en la bóveda luciente Parpadean los pálidos luceros. ¡Oh edad lejana que en mis sueños lloro, ¿En dónde está mi ***** ferreruelo, Mi alto calzón y mis espuelas de oro, Y mi jubón de suave terciopelo? ¿En dónde está la hermosa castellana? ¿En dónde está la soñadora rubia, Que la escala no prende en la ventana, Como en las noches de tristeza y lluvia? Tiempo hace ya que tu presencia aguardo Y la angustia en mi pecho se dilata; Despierta ya que mi laúd de bardo Quiere entonar la alegre serenata. La última nota lánguida fenece, Y de la luna al moribundo brillo, En el lejano azul se desvanece La sombría silueta del castillo.
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En la calle
En Cluny, Siglo XV.                                         Bajo álamos de plata sus aguas el Saona, rumoroso dilata por el lento deshielo. La mole ennegrecida de piedra, corta el llanto que despierta a la vida. En el parque, vagando, y humilde la mirada, las manos sobre el pecho y en la oración callada, pasan monjes, tendida hacia atrás la cogulla y como una armonía celeste al campo arrulla. Cielo tranquilo y diáfano.                                                   La quietud del convento a la plegaria incita y a hondo recogimiento. Las ventajas abiertas dan al jardin. Las rosas sonríen bajo errante vuelo de mariposas; y en las frondas, de nidos y de aves la algazara es saludo a la aurora, que surge azul y clara. En la amplia biblioteca, monje benedictino tiene abierto en la mesa borroso pergamino, donde paciente artista de tiempo muy lejano, al principiar capítulos, pintó con hábil mano, en grandes iniciales y con vivos colores, dragones, ninfas, grifos y ultraterrenas flores. Con sus rubios cabellos sobre la frente vasta, su palidez y el brillo de su pupila casta, y con su hábito blanco, parece el monje, efebo, del jardín ante el tibio primaveral renuevo Copia un códice antiguo; «Dafnis y Cloe».                                                                                     Aromas de los rosales suben y arrullos de palomas. Absorto escribe.                                         Y Cloe se yergue ante sus ojos, Púber, blanca, sin velos y con sus labios rojos, Así cual Longo un día radiante de verano La soñó junto a Dafnis, bajo el azul lesbiano. Aromas, más aromas, va trayendo la brisa. Cloe sonríe; a Dafnis abraza, y su sonrisa Es rosa entre sus labios en flor. Y más fragancia, Arrullos y rumores llenan la quieta estancia. Cloe pasa, se borra, mas de nuevo aparece. En su naciente seno ya la vida florece; Se pierde entre los árboles, vuelve nerviosa y bella, Y muestra en el boscaje su desnudez de estrella. Sobre la mesa el monje pensativo se curva; Inquietud hasta entonces no sentida lo turba; Se alza rápido y torna a sentarse impaciente;· Se pone en pie; se inclina, las manos en la frente, Y aromas... y un deseo el corazón le roe... Y más vivaz irradia la pubertad de Cloe. De pronto aparta el códice, y ante la azul mañana Tiende inquieto las manos, y cierra la ventana; Y sentado en la silla, pálido y sonreído, Se queda lentamente y en éxtasis dormido. En el silencio entonces, bajo el azul y el oro Del cielo, las campanas se oían; y en el coro Los monjes, en anhelo que del mal los liberte, Cantaban de rodillas el Salmo de la Muerte.
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Códice antiguo
En Cluny, Siglo XV.                                         Bajo álamos de plata sus aguas el Saona, rumoroso dilata por el lento deshielo. La mole ennegrecida de piedra, corta el llanto que despierta a la vida. En el parque, vagando, y humilde la mirada, las manos sobre el pecho y en la oración callada, pasan monjes, tendida hacia atrás la cogulla y como una armonía celeste al campo arrulla. Cielo tranquilo y diáfano.                                                   La quietud del convento a la plegaria incita y a hondo recogimiento. Las ventajas abiertas dan al jardin. Las rosas sonríen bajo errante vuelo de mariposas; y en las frondas, de nidos y de aves la algazara es saludo a la aurora, que surge azul y clara. En la amplia biblioteca, monje benedictino tiene abierto en la mesa borroso pergamino, donde paciente artista de tiempo muy lejano, al principiar capítulos, pintó con hábil mano, en grandes iniciales y con vivos colores, dragones, ninfas, grifos y ultraterrenas flores. Con sus rubios cabellos sobre la frente vasta, su palidez y el brillo de su pupila casta, y con su hábito blanco, parece el monje, efebo, del jardín ante el tibio primaveral renuevo Copia un códice antiguo; «Dafnis y Cloe».                                                                                     Aromas de los rosales suben y arrullos de palomas. Absorto escribe.                                         Y Cloe se yergue ante sus ojos, Púber, blanca, sin velos y con sus labios rojos, Así cual Longo un día radiante de verano La soñó junto a Dafnis, bajo el azul lesbiano. Aromas, más aromas, va trayendo la brisa. Cloe sonríe; a Dafnis abraza, y su sonrisa Es rosa entre sus labios en flor. Y más fragancia, Arrullos y rumores llenan la quieta estancia. Cloe pasa, se borra, mas de nuevo aparece. En su naciente seno ya la vida florece; Se pierde entre los árboles, vuelve nerviosa y bella, Y muestra en el boscaje su desnudez de estrella. Sobre la mesa el monje pensativo se curva; Inquietud hasta entonces no sentida lo turba; Se alza rápido y torna a sentarse impaciente;· Se pone en pie; se inclina, las manos en la frente, Y aromas... y un deseo el corazón le roe... Y más vivaz irradia la pubertad de Cloe. De pronto aparta el códice, y ante la azul mañana Tiende inquieto las manos, y cierra la ventana; Y sentado en la silla, pálido y sonreído, Se queda lentamente y en éxtasis dormido. En el silencio entonces, bajo el azul y el oro Del cielo, las campanas se oían; y en el coro Los monjes, en anhelo que del mal los liberte, Cantaban de rodillas el Salmo de la Muerte.
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Solo, alegre, sano, fuerte, vestido el cielo de blanco, sentado estoy en un banco orgulloso de mi suerte. Lejos del mal y la muerte sopeso mi poderío; y a mí mismo me sonrío dueño de mi pensamiento, de la frescura, del viento, de la Ciudad y del Río. Bajo el cielo tenebroso, el gran Río de la Plata, a duras penas dilata un plúmbeo caudal oleoso. Abatido, sudoroso, contemplo su pequeñez: agua, tosca, lodo, hez, una boya roja o verde, una estrella que se pierde y el salto fugaz de un pez. En ti encuentra el caminante o el amigo del reposo, el álamo tembloroso o el pétreo bloque gigante. Y la lección humeante de fábrica o de navío... Celébrate el verso mío, llena de sol y de viento, y a Buenos Aires contento con las aguas de su Río.
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En la avenida costanera
Primero es un albor trémulo y vago, raya de inquieta luz que corta el mar; luego chispea y crece y se dilata en ardiente explosión de claridad. La brilladora lumbre es la alegría, la temerosa sombra es el pesar. ¡Ay! En la oscura noche de mi alma,         ¿cuándo amanecerá?
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Rima lxii
Surge un temblor luminoso Tras de la oscura montaña; Luego una franja de lumbre Que en el cielo se dilata; Y después la aurora espléndida, cual virgen enamorada, Su frente de nieve y rosa Levanta en la bruma pálida, Y lentamente se ocultan Los astros en lontananza. Naturaleza despierta, y allá entre las nieblas vagas, Que se extiende y se esfuman Sobre riscos y hondonadas, Se ven corno blandos rizos, Se ven corno frentes blancas, Corno pupilas azules, Y mejillas sonrosadas. Trae el viento olor a selva, y ávido el pecho se ensancha En esta embriaguez de vida De la tierra americana Los nidos están de fiesta, Están de fiesta las ramas; Hay ritmos en el ambiente, El bosque se trueca en arpa, y el fúlgido sol corona La cima de la montaña. «¡Buenos días! buenos días», Dice a las flores el aura, y como amante saludo A la festiva mañana, Las campanillas azules Repican sobre las tapias.
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Acuarela
Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días, porque mis ojos cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia como si naufragasen en un golfo de púrpura, de melodía y de vehemencia. Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro tu eclipse, ¡oh creatura solar!, mas en mi duelo el afán de mirarte se dilata como una profecía; se descorre cual velo paulatino; se acendra como miel; se aquilata como la entraña de las piedras finas; y se aguza como el llavín de la celda de amor de un monasterio en ruinas. Tú no sabes la dicha refinada que hay en huirte, que hay en el furtivo gozo de adorarte furtivamente, de cortejarte más allá de la sombra, de bajarse el embozo una vez por semana, y exponer las pupilas, en un minuto fraudulento, a la mancha de púrpura de tu deslumbramiento. En el bosque de amor, soy cazador furtivo; te acecho entre dormidos y tupidos follajes, como se acecha un ave fúlgida; y de estos viajes por la espesura, traigo a mi aislamiento el más fúlgido de los plumajes: el plumaje de púrpura de tu deslumbramiento.
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La mancha de púrpura
¡Oh lino, madura, que quiero tejer Sábanas del lecho donde dormirá Mi amante, que pronto, pronto tornará! (Con la primavera tiene que volver).   ¡Oh rosa, tu prieto capullo despliega! Has de ser el pomo que arome su estancia. Concentra colores, recoge fragancia, Dilata tus poros, que mi amante llega.   Trabaré con grillo de oro sus piernas. Cadenas livianas del más limpio acero, Encargué con prisa, con prisa al herrero Amor, que las hace brillantes y eternas.   Y sembré amapolas en toda la huerta. ¡Que nunca recuerde caminos ni sendas! Fatiga: en sus nervios aprieta tus vendas. Molicie: sé el perro que guarde la puerta.
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La espera
El palacio es de mármol, y en pie en la escalinata, Hablan viejos patricios que retrató Ticiano, Y sus gruesos collares, obra de experta mano, Realzan de los trajes el color escarlata. La azul laguna, lejos sus espumas dilata, Y contemplan con ojos de orgullo soberano, Bajo la luz radiante del cielo veneciano, Del Adriático el brillo con cambiantes de plata. Y mientras oro y púrpura van en fúlgida hilera Arrastrando los nobles por la blanca escalera Que al sol, una azulada claridad tornasola, Una dama, de pronto, indolente y altiva, En nube de brocados volviéndose furtiva, Le sonríe al negrillo que le lleva la cola.
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La dogaresa
Con planta imponderable cruzas el mundo y cruzas mi conciencia, y es tu sufrido rostro como un éxtasis que se dilata en una transparencia. ¡Pobrecilla sonámbula! Pareces, en tu ruta de novicia, ir diciendo al azar: «No me hagáis daño; temo que me maltrate una caricia». Devuelves su matiz inmaculado al paisaje ilusorio en que te posas y restituyes en su integridad inocente a los hombres y a las cosas. Así cruzas el mundo, con ingrávidos pies, y en transparencia de éxtasis se adelgaza tu perfil, y vas diciendo: «Marcho en la clemencia, soy la virginidad del panorama y la clara embriaguez de tu conciencia».
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Pobrecilla sonámbula