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"denso" poems
Lumpy Dump and Denso Pence Decided to run for President Even though, they neither had An idea what that title meant. So Lumpy Dump and Denso Pence Both thought it would be lots of fun Dump because of the money he'd make And Pence for fame when they had won. Lumpy Dump seemed to think The title made him King of the Earth Denso Pence hoped to show Exactly what he was really worth. Neither one of them realized They'd have to follow all the rules Which they were not a mind to do Because they were both such fools. Lumpy Dump strung words together He didn't make all that much sense But he felt he was doing just fine, as He sounded brighter than Denso Pence. Lumpy Dump thought he was slim Not dumpy like a big old bag of fat. Denso Pence thought he was bright. That shows where these to were at. Let's all hope this is all we hear Of these two unfunny circus clowns After Hillary kicks their ***** And runs them both out of town. We have already had such bad times And need good times to commence Which will not happen unless we nix Lumpy Dump and that idiot Denso Pence.
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Sep 24, 2016
Sep 24, 2016 at 5:32 AM UTC
LUMPY DUMP AND DENSO PENCE
Amigos queridos, sem faces e sem nomes. Retiradas foram suas vísceras, logo antes de seus corpos imergirem em um exacerbadamente denso volume de sangue grotesca e plenamente apreciado pelos algozes responsáveis, certos irreconhecíveis demônios. Vieram dos *** os tais tiranos, visíveis, mas imateriais, enquanto esperávamos inconscientes e inevitavelmente despreparados para uma luta justa. Sobre os indiferentes, distantes, mas ainda amigáveis e queridos companheiros, ainda recordo de alguma ordem: O primeiro não sentiu dor alguma, bem como nada viu ou percebeu; fora partido ao meio. O segundo, já desesperado e afogando-se em lagrimas, tornou-se borrão de um vermelho pesado, grosso e brutal; Dos outros, três ou quatro, somente tenho em mente os gemidos inexprimíveis; uma junção entre suspiros e soluços de uma morte nada convidativa e próxima. Foram todos rostos sem faces perdidos na espera do desconhecido fatalmente promulgado pelas minhas ânsias. O ultimo vivo me induziu à única ação possível: pude cair meus quinhentos intermináveis metros; deslizando, enquanto tentava me segurar, por um material recoberto de farpas que transpassavam minhas mãos, as quais sangravam em direção a um mar, sombrio e obscuro; me afundei irremediavelmente em minhas próprias aflições.
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May 22, 2013
May 22, 2013 at 8:21 PM UTC
Sonhos que se foram; pensamentos que eu não sei
Gira la negra, gira la luna, gira la negra luna, sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -¡Bah! ¡Canciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Viva! Oye el Viaje de Invierno, de Franz Schubert, y el Rey de los Alisos, y El Doble y Ganímedes y Ante el mar, y de Schumann, Amores de un poeta, y de Dupare, Invitación al viaje y La vida anterior..., y de Chopín, Preludios y Nocturnos: tú, soñador romántico; tú, doliente elegíaco. Oye la voz serena, la voz profunda oye de Bach -añosa encina, inmensurable selva, órgano él mismo y templo de la harmonía-: tú, sereno y profundo. Y de Mozart el diáfano y sortílego, y de Haydn y Franck, la cortesana y la mística voz, inconfundibles, tú, gustador de lo pulcro y etéreo. Los Cánticos y Danzas de la Muerte, y Sin sol, de Musorgski, tú, angustiado, febril, hiperestésico; y Borís Godunov, Borís Godunov, oye, (bárbara gesta, miedo, sangre, lujuria y fausto) tú, Sátrapa en los sueños... Y, catador sutil de quintaesencias, gusta la mediatinta debussyana, pesquisidora de inusados timbres y lontanos acordes, 1 en un dorado ambiente de calígine. Y, borracho de lumbres y colores, Óye, de Rímski, Antar y Xeherazada y el Gallo de oro -vértigo y lascivia-: mas, si de ritmos ebrio, tú, frenético danzarín, danza todas las furias de Stravínski -del sabio y del bufón mezcladas dósis-: fino humor ricos timbres, forma clara 2 (sobria, o en concertado cataclismo). Y oye, en la noche, y en Tristán e Iseo, la voz vigía de Brangane, plena de lo fatal, o el corno quejumbroso; si no los Funerales de Sigfrido; o el Tránsito al Valhalla, milagroso tumulto. Y tú, plasmado en bronce, los vastos himnos oye, óye las soberanas sinfonías con que la voz del Sordo el orbe nutre! Las acendradas síntesis: sonatas y quátuors, insólito prodigio, filtros puros: la Misa en re, misterio panteísta, denso peán a la Naturaleza! Y el trágico clangor de Coriolano...: oye la voz del Indomado Prometeo, oye la voz del Sordo, oye la voz del Sordo! Gira la negra luna, gira sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -Bah! Ficciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Misma!
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Suite de la luna negra
Gira la negra, gira la luna, gira la negra luna, sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -¡Bah! ¡Canciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Viva! Oye el Viaje de Invierno, de Franz Schubert, y el Rey de los Alisos, y El Doble y Ganímedes y Ante el mar, y de Schumann, Amores de un poeta, y de Dupare, Invitación al viaje y La vida anterior..., y de Chopín, Preludios y Nocturnos: tú, soñador romántico; tú, doliente elegíaco. Oye la voz serena, la voz profunda oye de Bach -añosa encina, inmensurable selva, órgano él mismo y templo de la harmonía-: tú, sereno y profundo. Y de Mozart el diáfano y sortílego, y de Haydn y Franck, la cortesana y la mística voz, inconfundibles, tú, gustador de lo pulcro y etéreo. Los Cánticos y Danzas de la Muerte, y Sin sol, de Musorgski, tú, angustiado, febril, hiperestésico; y Borís Godunov, Borís Godunov, oye, (bárbara gesta, miedo, sangre, lujuria y fausto) tú, Sátrapa en los sueños... Y, catador sutil de quintaesencias, gusta la mediatinta debussyana, pesquisidora de inusados timbres y lontanos acordes, 1 en un dorado ambiente de calígine. Y, borracho de lumbres y colores, Óye, de Rímski, Antar y Xeherazada y el Gallo de oro -vértigo y lascivia-: mas, si de ritmos ebrio, tú, frenético danzarín, danza todas las furias de Stravínski -del sabio y del bufón mezcladas dósis-: fino humor ricos timbres, forma clara 2 (sobria, o en concertado cataclismo). Y oye, en la noche, y en Tristán e Iseo, la voz vigía de Brangane, plena de lo fatal, o el corno quejumbroso; si no los Funerales de Sigfrido; o el Tránsito al Valhalla, milagroso tumulto. Y tú, plasmado en bronce, los vastos himnos oye, óye las soberanas sinfonías con que la voz del Sordo el orbe nutre! Las acendradas síntesis: sonatas y quátuors, insólito prodigio, filtros puros: la Misa en re, misterio panteísta, denso peán a la Naturaleza! Y el trágico clangor de Coriolano...: oye la voz del Indomado Prometeo, oye la voz del Sordo, oye la voz del Sordo! Gira la negra luna, gira sobre sí propia, gira la negra luna de ebonita, gira la negra luna de ebonita -sobre sí propia- y canta: -Bah! Ficciones! Y músicas abstractas...! Y, lo que canta, es la Música Misma!
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Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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Cuerpo en pena
Lentamente el ahogado recorre sus dominios Donde el silencio quita su apariencia a la vida. Transparentes llanuras inmóviles le ofrecen Árboles sin colores y pájaros callados. Las sombras indecisas alargándose tiemblan, Mas el viento no mueve sus alas irisadas; Si el ahogado sacude sus lívidos recuerdos, Halla un golpe de luz, la memoria del aire. Un vidrio denso tiembla delante de las cosas, Un vidrio que despierta formas color de olvido; Olvidos de tristeza, de un amor, de la vida, Ahogados como un cuerpo sin luz, sin aire, muerto. Delicados, con prisa, se insinúan apenas Vagos revuelos grises, encendiendo en el agua Reflejos de metal o aceros relucientes, Y su rumbo acuchilla las simétricas olas. Flores de luz tranquila despiertan a lo lejos, Flores de luz quizá, o miradas tan bellas Como pudo el ahogado soñarlas una noche, Sin amor ni dolor, en su tumba infinita. A su fulgor el agua seducida se aquieta, Azulada sonrisa asomando en sus ondas. Sonrisas, oh miradas alegres de los labios; Miradas, oh sonrisas de la luz triunfante. Desdobla sus espejos la prisión delicada; Claridad sinuosa, errantes perspectivas. Perspectivas que rompe con su dolor ya muerto Ese pálido rostro que solemne aparece. Su insomnio maquinal el ahogado pasea. El silencio impasible sonríe en sus oídos. Inestable vacío sin alba ni crepúsculo, Monótona tristeza, emoción en ruinas. En plena mar al fin, sin rumbo, a toda vela; Hacia lo lejos, más, hacia la flor sin nombre. Atravesar ligero como pájaro herido Ese cristal confuso, esas luces extrañas. Pálido entre las ondas cada vez más opacas El ahogado ligero se pierde ciegamente En el fondo nocturno como un astro apagado. Hacia lo lejos, sí, hacia el aire sin nombre.
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En los vientres de naciones todavía huele a tradición: denso y dulce como un higo. Hay ecos de bailes y susurros de dioses tejiendo pacientemente la cosecha. Niebla, siempre una niebla, que desliza por la espalda de montaña plagada por leyenda, llevando con sí siseo de culebra, llanto de cuervo, y una canción bien embolsada. Cama fértil pa imaginar, árboles místicos han criado, guardando mitos primitivos en sus anillos varicosos. Hay poco que decir de la ciencia ni el razón cuando un trompetista conjura visiones del aguacero. In the bellies of nations you can still smell the lore: dense and sweet as a ripened fig. There are echoes of dances and whispers of gods patiently weaving the harvest. There is a fog, always a fog, that slides down the back of the legend-born mountain carrying the hiss of a snake, the wail of a crow, and a song in its pocket for safe keeping. Fertile bed for imagination, mystic trees have sprouted, holding primal myth in their varicose rings. There is little to be said of science or reason when a trumpeter calls visions from the rain.
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Apr 23, 2014
Apr 23, 2014 at 11:59 PM UTC
23 of 30 - Tepoztlán
Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a decirles a Orión, a Fomalhaut, a Aldebarán, nuestra congoja, y a Proción y al divino Boyero: no sonreían, no sonreían, sino que se hermanaban con nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestro diminuto afán Muy más allá del mundo de los astros queda el país difuso de los sueños; muy más allá del campo de los sueños el reino está -brumoso y coruscante- de la locura, que en sus brazos muelles todo el amor ilímite atesora. Después de que vaciáramos el último jarro de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a vagar bajo del tenso, vientre maduro de la noche, -áureo vientre y endrino: ya nos cantaba su canción zahareña, sensual, ****** la noche, perfumada de jazmín y de incienso. Canción epitalámica, imbuida en un ambiente tibio de calígine: infusa de la música felposa que integra el sortilégico Nirvana; canción de éxtasis denso, que resume y acendra -entre sus filtros- la ventura. Después de que vaciáramos el último vaso de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a soñar bajo del rútilo, combo, odorante vientre diamantino de la noche cenceña: para la Virgen Noche, para la noche virgen, no es siempre el hombre mútilo? Muy más allá del túrpido deseo queda el país del sueño insaturable; más allá del deseo incoercible queda el país joyoso y frío y cáustico de la locura, que en sus brazos férreos todo el amor sin lindes atesora. Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a narrarles a las constelaciones nuestra congoja, y al matutino lucero...: no sonreían, no sonreían de nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestras infinitesimales desolaciones... Y más allá de los rútilos Orbes queda el país transido de los sueños; y más allá del yermo de los sueños se asienta la región ebria y radiante de la locura, que en sus brazos róseos todo el amor ilímite atesora...
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Relato de proclo
Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a decirles a Orión, a Fomalhaut, a Aldebarán, nuestra congoja, y a Proción y al divino Boyero: no sonreían, no sonreían, sino que se hermanaban con nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestro diminuto afán Muy más allá del mundo de los astros queda el país difuso de los sueños; muy más allá del campo de los sueños el reino está -brumoso y coruscante- de la locura, que en sus brazos muelles todo el amor ilímite atesora. Después de que vaciáramos el último jarro de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a vagar bajo del tenso, vientre maduro de la noche, -áureo vientre y endrino: ya nos cantaba su canción zahareña, sensual, ****** la noche, perfumada de jazmín y de incienso. Canción epitalámica, imbuida en un ambiente tibio de calígine: infusa de la música felposa que integra el sortilégico Nirvana; canción de éxtasis denso, que resume y acendra -entre sus filtros- la ventura. Después de que vaciáramos el último vaso de vino -inmersos en la espelunca berroqueña- nos dimos a soñar bajo del rútilo, combo, odorante vientre diamantino de la noche cenceña: para la Virgen Noche, para la noche virgen, no es siempre el hombre mútilo? Muy más allá del túrpido deseo queda el país del sueño insaturable; más allá del deseo incoercible queda el país joyoso y frío y cáustico de la locura, que en sus brazos férreos todo el amor sin lindes atesora. Después que escanciáramos el vaso postrimero -metidos ya en la sima berroqueña- nos dimos a narrarles a las constelaciones nuestra congoja, y al matutino lucero...: no sonreían, no sonreían de nuestra ánima pequeña, no se mofaban de nuestras infinitesimales desolaciones... Y más allá de los rútilos Orbes queda el país transido de los sueños; y más allá del yermo de los sueños se asienta la región ebria y radiante de la locura, que en sus brazos róseos todo el amor ilímite atesora...
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Sento il respiro denso, Avido cerca aria. Sento i Pensieri Frenetici e convulsi, Eccitare il mio ansito Sento la mente fluttuare, Dispoticamente velocizza I miei fragili pensieri, Quali come delicato vetro, Cadono, Frantumandosi, Sento la luce cercare spazio tra l’oscurità, Raccoglie con ponderazione, I cocci frantumati del mio essere. Sento il mio io egemone, Concedermi la forza, Frantumare con calma, la mia malattia, Riattare la mia essenza, di essere Umana.
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Jul 26, 2025
Jul 26, 2025 at 4:46 PM UTC
Tornado cerebrale Pt. 1
Hay algo denso, unido, sentado en el fondo, repitiendo su número, su señal idéntica. Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo, en su fina materia hay olor a edad, y el agua que trae el mar, de sal y sueño. Me rodea una misma cosa, un solo movimiento: el peso del mineral, la luz de la piel, se pegan al sonido de la palabra noche: la tinta del trigo, del marfil, del llanto, las cosas de cuero, de madera, de lana, envejecidas, desteñidas, uniformes, se unen en torno a mí como paredes. Trabajo sordamente, girando sobre mí mismo, como el cuervo sobre la muerte, el cuervo de luto. Pienso, aislado en lo extenso de las estaciones, central, rodeado de geografía silenciosa: una temperatura parcial cae del cielo, un extremo imperio de confusas unidades se reúne rodeándome.
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Unidad
Uno scambio mal riuscito di sguardi mai incrociati ha tappezzato il pavimento di dimenticati imbarazzi i miei i tuoi sommati ad un'unica finestra di poco aperta per far scolare via quel fumo denso della sigaretta succhiata forte che il silenzio vibrasse di qualcosa di non detto il tuo nome o quel che faccio ma la porta ora ha messo pace alle nostre solitudini e la tua fretta lungo le scale che corri non è più mia su questo divano impiantito ancora oggi a contare via le ore con il sommo delle dita.
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Nov 7, 2014
Nov 7, 2014 at 10:14 AM UTC
Untitled
La luna segó tres veces su alba cosecha de nardos. Tres veces sobre la mar bailaron fantasmas blancos. La novia espera alisando su largo cabello ***** A veces, peine de plata; a veces, peine de hierro. Le dice al viento: -Ya viene. La flor de la salvia reza: -Yo formé almohada morada para su triste cabeza. La novia espera bordando, en oro, banda de seda. Por el camino una nube espesa, de polvo denso. Por el camino se acerca, enlutado, un mensajero. Pone la rodilla en tierra, besa la mano de reina. La novia mira a lo lejos y grita ansiosa: -¡Ya llega! Por el camino se acerca, sangriento y mudo, un espectro. Hinca la rodilla en tierra, helado la boca besa y lágrimas color sangre caen en las vacías cuencas. La novia cierra los ojos y siente un frío de huesa. Caminante apura el paso y en esa puerta no llames después que tras de los montes se haya dormido la tarde. En ese porche sombrío todas las noches se aman un espectro, que en el pecho tiene sumida una daga, y la novia que en el día peinando el ***** cabello aguarda pálida y triste que regrese el caballero. La noche se lo trae muerto a recostarlo en su pecho.
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Romance de la inútil espera
Ayer probé el humo era DENSO era ESPESO Ayer caminaba por la avenida paso un autobús era GRANDE gritaba HUMO Era denso, era espeso, era gris. Entro en mi cuerpo, escupí lamentos, camine a la tienda y estaba allí con un par de cigarrillos y unos jeans Era LINDA deslumbraba VIDA buscaba FUEGO y le sonreí...
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Jul 2, 2018
Jul 2, 2018 at 1:36 AM UTC
Humo
Ésta es tu sangre, desconocida y honda, que penetra tu cuerpo y baña orillas ciegas, de ti misma ignoradas. Inocente, remota, en su denso insistir, en su carrera, detiene la carrera de mi sangre. Una pequeña herida y conoce a la luz, al aire que la ignora, a mis miradas. Ésta es tu sangre, y éste el húmedo rumor que la delata. Y se agolpan los tiempos y vuelven al origen de los días, como tu pelo eléctrico si vibra la escondida raíz en que se ahonda, porque la vida gira en ese instante, y el tiempo es una muerte de los tiempos y se olvidan los nombres y las formas. Ésta es tu sangre, digo, y el alma se suspende en el vacío ante la viva nada de tu sangre.
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Raíz del hombre - iii
Alza, toro de España: levántate, despierta. Despiértate del todo, toro de negra espuma, que respiras la luz y rezumas la sombra, y concentras los mares bajo tu piel cerrada. Despiértate. Despiértate del todo, que te veo dormido, un pedazo del pecho y otro de la cabeza: que aún no te has despertado como despierta un toro cuando se le acomete con traiciones lobunas. Levántate. Resopla tu poder, despliega tu esqueleto, enarbola tu frente con las rotundas hachas, con las dos herramientas de asustar a los astros, de amenazar al cielo con astas de tragedia. Esgrímete. Toro en la primavera más toro que otras veces, en España más toro, toro, que en otras partes. Más cálido que nunca, más volcánico, toro, que irradias, que iluminas al fuego, yérguete. Desencadénate. Desencadena el raudo corazón que te orienta por las plazas de España, sobre su astral arena. A desollarte vivo vienen lobos y águilas que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo. Yérguete. No te van a castrar: no dejarás que llegue hasta tus atributos de varón abundante esa mano felina que pretende arrancártelos de cuajo, impunemente: pataléalos, toro. Víbrate. No te van a absorber la sangre de riqueza, no te arrebatarán los ojos minerales. La piel donde recoge resplandor el lucero no arrancarán del toro de torrencial mercurio. Revuélvete. Es como si quisieran arrancar la piel al sol, al torrente la espuma con uña y picotazo. No te van a castrar, poder tan masculino que fecundas la piedra; no te van a castrar. Truénate. No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás si no es para escarbar sangre y furia en la arena, unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas abalanzarse luego con decisión de rayo. Abalánzate. Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado, y en el granito fiero paciste la fiereza: revuélvete en el alma de todos los que han visto la luz primera en esta península ultrajada. Revuélvete. Partido en dos pedazos, este toro de siglos, este toro que dentro de nosotros habita: partido en dos mitades, con una mataría y con la otra mitad moriría luchando. Atorbellínate. De la airada cabeza que fortalece el mundo, del cuello como un bloque de titanes en marcha, brotará la victoria como un ancho bramido que hará sangrar al mármol y sonar a la arena. Sálvate. Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate. Levanta, toro: truena, toro, abalánzate. Atorbellínate, toro: revuélvete. Sálvate, denso toro de emoción y de España. Sálvate.
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Llamo al toro de españa
Alza, toro de España: levántate, despierta. Despiértate del todo, toro de negra espuma, que respiras la luz y rezumas la sombra, y concentras los mares bajo tu piel cerrada. Despiértate. Despiértate del todo, que te veo dormido, un pedazo del pecho y otro de la cabeza: que aún no te has despertado como despierta un toro cuando se le acomete con traiciones lobunas. Levántate. Resopla tu poder, despliega tu esqueleto, enarbola tu frente con las rotundas hachas, con las dos herramientas de asustar a los astros, de amenazar al cielo con astas de tragedia. Esgrímete. Toro en la primavera más toro que otras veces, en España más toro, toro, que en otras partes. Más cálido que nunca, más volcánico, toro, que irradias, que iluminas al fuego, yérguete. Desencadénate. Desencadena el raudo corazón que te orienta por las plazas de España, sobre su astral arena. A desollarte vivo vienen lobos y águilas que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo. Yérguete. No te van a castrar: no dejarás que llegue hasta tus atributos de varón abundante esa mano felina que pretende arrancártelos de cuajo, impunemente: pataléalos, toro. Víbrate. No te van a absorber la sangre de riqueza, no te arrebatarán los ojos minerales. La piel donde recoge resplandor el lucero no arrancarán del toro de torrencial mercurio. Revuélvete. Es como si quisieran arrancar la piel al sol, al torrente la espuma con uña y picotazo. No te van a castrar, poder tan masculino que fecundas la piedra; no te van a castrar. Truénate. No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás si no es para escarbar sangre y furia en la arena, unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas abalanzarse luego con decisión de rayo. Abalánzate. Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado, y en el granito fiero paciste la fiereza: revuélvete en el alma de todos los que han visto la luz primera en esta península ultrajada. Revuélvete. Partido en dos pedazos, este toro de siglos, este toro que dentro de nosotros habita: partido en dos mitades, con una mataría y con la otra mitad moriría luchando. Atorbellínate. De la airada cabeza que fortalece el mundo, del cuello como un bloque de titanes en marcha, brotará la victoria como un ancho bramido que hará sangrar al mármol y sonar a la arena. Sálvate. Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate. Levanta, toro: truena, toro, abalánzate. Atorbellínate, toro: revuélvete. Sálvate, denso toro de emoción y de España. Sálvate.
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La vida, esta vida me placía, su instrumento, esas palomas... Me placía escucharlas gobernarse en lontananza, advenir naturales, determinado el número, y ejecutar, según sus aflicciones, sus dianas de animales. Encogido, oí desde mis hombros su sosegada producción, cave los albañales sesgar sus trece huesos, dentro viejo tornillo lincharse el plomo. Sus paujiles picos, pareadas palomitas, las póbridas, hojeándose los hígados, sobrinas de la nube... Vida! Vida! Esta es la vida! Zurear su tradición rojo les era, rojo moral, palomas vigilantes, talvez rojo de herrumbre, si caían entonces azulmente. Su elemental cadena, sus viajes de individuales pájaros viajeros, echaron humo denso, pena física, pórtico influyente. Palomas saltando, indelebles palomas olorosas, manferidas venían, advenían por azarosas vías digestivas, a contarme sus cosas fosforosas, pájaros de contar, pájaros transitivos y orejones... No escucharé ya más desde mis hombros huesudo, enfermo, en cama, ejecutar sus dianas de animales... Me doy cuenta.
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La vida, esta vida
No está en la pesadez del aire, está en mí. Mi mirada interna, Vuelve todo más denso, Lo desgasta hasta el cansancio.
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Apr 24, 2015
Apr 24, 2015 at 4:35 AM UTC
En mí
¡Oh, formidable Azur!, te miro y pienso: Cual hoy y ayer, así serás mañana. ¿Qué siglos hace que a la estirpe humana Cubres callado con tu dombo inmenso? Cayeron del Olvido, bajo el denso Polvo, los dioses de la edad pagana, y aún los hombres, en triste caravana, Te envían preces, cánticos e incienso. Cuanto vive en el orbe a una inmutable Ley sometido está, ley implacable, y todo es fuerza que a esa ley sucumba. Sólo, tú solo, incólume, profundo, Frío, inmortal, sigues cubriendo el mundo, Cual tapa enorme de anchurosa tumba.
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Azur
Cuando vengan las sombras del olvido a borrar de mi alma el sentimiento, no dejes, por Dios, borrar el nido donde siempre durmió mi pensamiento. Si sabes que mi amor jamás olvida que no puedo vivir lejos de ti dime que en el sendero de la vida alguna vez te acordarás de mí. Cuando al pasar inclines la cabeza y yo no pueda recoger tu llanto, en esa soledad de la tristeza te acordarás de aquel que te amó tanto. No podrás olvidar que te he adorado con ciego y delirante frenesí y en las confusas sombras del pasado, luz de mis ojos, te acordarás de mí. El tiempo corre con denso vuelo ya se va adelantando entre los dos no me olvides jamás. ¡Dame un recuerdo! y no me digas para siempre adiós.
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Acuérdate de mí
Aborrezco este oficio algunas veces: espía de palabras, busco, busco el término huidizo, la expresión inestable que signifique, exacta, lo que eres. Inmóvil en la nada, al margen de la vida (hundido en un denso silencio sólo roto por el batir oscuro de mi sangre), busco, busco aquellas palabras que no existen -quizá sirvan: delicia de tu cuello…- que te acosan y mueren sin rozarte, cuando lo que quisiera es llegar a tu cuello con mi boca -...o acaso: increíble sonrisa que he besado-, subir hasta tu boca con mis labios, sujetar con mis manos tu cabeza y ver allá en el fondo de tus ojos, instantes antes de cerrar los míos, paz verde y luz dormida, claras sombras                       -tal vez fuera mejor decir: humo en la tarde, borrosa música que llueve del otoño, niebla que cae despacio sobre un valle- avanzando hacia mí, girando, penetrándome hasta anegar mi pecho y levantar mi corazón salvado, ileso, en vilo sobre la leve espuma de la dicha.
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Las palabras inútiles
Cruzas por el crepúsculo. El aire tienes que separarlo casi con las manos de tan denso, de tan impenetrable. Andas. No dejan huellas tus pies. Cientos de árboles contienen el aliento sobre tu cabeza. Un pájaro no sabe que estás allí, y lanza su silbido largo al otro lado del paisaje. El mundo cambia de color: es como el eco del mundo. Eco distante que tú estremeces, traspasando las últimas fronteras de la tarde.
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Bosque
¡Ah, fuente mía, espejo de la tarde, espejo, por la noche, de áureo cielo, espejo de mi cara en que no arde ya la encendida sangre del deseo! ¡Ah, fuente mía, gris para mi rostro tan denso de inquietud y desconsuelo, de valor de vivir, de fe que arrostro entre los ocres cardos de mi suelo! Fuente de ayer, azul; de ahora sin luces, que siempre mi alma de mujer traduces en tu líquida lámina tranquila. Sigues siendo callada, casi inerte. ¡Ay, esconde los osos de la muerte cuando avancen a herirme la pupila!
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La fuente
Estorbo con mi pensar a la calma que antes reinaba súbito aliento tenso y denso que se puede cortar fácil con una hoja de papel había un escrito, aquel, que hace unos años decía que yo había sido un árbol toda la vida ahora las raíces levantan el suelo el pavimento se destroza ante la sed de movimiento
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Dec 11, 2019
Dec 11, 2019 at 10:41 AM UTC
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