Hello Poetry
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"dejan" poems
Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira. Por esa vida que arderá en sus venas tendrían que amarrarse nuestras vidas. Por esas manos, hijas de tus manos, tendrían que matar las manos mías. Por sus ojos abiertos en la tierra veré en los tuyos lágrimas un día. Yo no lo quiero, Amada. Para que nada nos amarre que no nos una nada. Ni la palabra que aromó tu boca, ni lo que no dijeron las palabras. Ni la fiesta de amor que no tuvimos, ni tus sollozos junto a la ventana. (Amo el amor de los marineros que besan y se van. Dejan una promesa. No vuelven nunca más. En cada puerto una mujer espera: los marineros besan y se van. Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar). Amor el amor que se reparte en besos, lecho y pan. Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz. Amor que quiere libertarse para volver a amar. Amor divinizado que se acerca Amor divinizado que se va. Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, ya no se endulzará junto a ti mi dolor. Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada y hacia donde camines llevarás mi dolor. Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos un recodo en la ruta donde el amor pasó. Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy. ...Desde tu corazón me dice adiós un niño. Y yo le digo adiós.
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Farewell
Poesía, ¿qué es poesía? poesía es más que palabras, oraciones y rimas. Poesía es hablar con el corazón en la mano, poesía es expresar los sentimientos al máximo, hacer que la corriente de sentimientos se apodere de tu corazón, haciendo que poco a poco tu pluma se mueva mas rápido y haga que las palabras no sean palabras, sean sentimientos y hagan sentir a quien las lee el sentimiento que transmites al papel; el papel que absorbe todo, que gentilmente se presta como medio para bien o para mal, ése, el que puedes borrar y borrar pero siempre dejarás una mancha. Pero la poesía no está escrita en papel, está escrita en el corazón de quien la escribe y de quien la lee, y deja huellas en los corazones, tanto o más que en el papel, los corazones son como una hoja de papel, se escriben historias y se dejan recuerdos, se escriben promesas y se dejan angustias; se alimenta de palabras, haciéndolo más grande cada vez que le dicen un te quiero, cada vez que le hacen palpitar con fuerza. La poesía nace y crece de dos formas, cuando estás muy feliz tan feliz que piensas que no estás en ese momento, o cuando estás tan triste que quieres olvidar los amargos recuerdos. Así lo logro, dejando que el suave papel se impregne de sentimientos y causen un raro efecto en quien lo lee.. porque el papel siempre será papel y los sentimientos siempre se harán poemas...
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Poesía
"Ni En Defensa Propia" Por primera vez no meti ni las manos ni en defensa propia evite la caida yo que anduve huyendo de un mundo de engaños vine a dar de lleno a lo peor de la vida la primera vez que te tuve en mis brazos me decias llorando que no habias pecado pero ya tenias no se cuantos fracasos y querias borrar con mi amor tu pecado ya tenias el rostro cubierto de besos y en tu ser las huellas que dejan las penas si despues de amarte te hicieron desprecio yo no he de pagar por las deudas ajenas te podria jurar que te ame con locura y jamas pense que llegara a perderte pero en vez de amores me diste amarguras y asi como eres prefiero perderte ya tenias el rostro cubierto de besos y en tu ser la huella que dejan las penas si despues de amarte te hicieron desprecio yo no he de pagar por las deudas ajenas
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Jun 1, 2015
Jun 1, 2015 at 12:07 AM UTC
Vicente Fernandez - Ni En Defensa Propia
La vida ya no tiene mucho sentido Podría estar atrapada en el limbo Podría estar muerta; pero sólo traería un poco de tristeza y sería una mancha que borrar. Estoy en una rutina en la que no hay por donde escapar El tiempo es mi aliado y mi peor enemigo Tengo tiempo de sobra, pero ansío momentos por llegar La espera es eterna, y la eternidad se siente lenta, espesa y con mal sabor de boca que te llena de ansiedad. Estoy clavada en el piso Con pesadas cadenas que no me dejan volar Y una jaula que evita mi escape final si es que me llego a liberar. Soy una infante que se subió a un carrusel Aquellos que se quedaron fuera para admirarla vagar, se distrajeron con algo más. Soy una infante en un carrusel averiado Que da vueltas y no hay un control para un final. Todo es igual; la misma rutina, la misma jaula, y las mismas vueltas del carrusel. Yo soy igual; la misma criatura que esta encerrada y que ansía por salir. Necesito algo que me libere de la rutina, algo que me quite las cadenas y abra la jaula; algo que tome el control y detenga el carrusel. Tiempo, ven ya. Te necesito.
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Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 11:41 AM UTC
Sin título.
Aquí los antiguos recibían al fuego Aquí el fuego creaba el mundo Al mediodía las piedras se abren como frutos El agua abre los párpados La luz resbala por la piel del día Gota inmensa donde el tiempo se refleja y se sacia A la española el día entra pisando fuerte Un rumor de hojas y pájaros avanza Un presentimiento de mar o mujeres El día zumba en mi frente como una idea fija En la frente del mundo zumba tenaz el día La luz corre por todas partes Canta por las terrazas Hace bailar las casas Bajo las manos frescas de la yedra ligera El muro se despierta y levanta sus torres Y las piedras dejan caer sus vestiduras Y el agua se desnuda y salta de su lecho Más desnuda que el agua Y la luz se desnuda y se mira en el agua Más desnuda que un astro Y el pan se abre y el vino se derrama Y el día se derrama sobre el agua tendida Ver oír tocar oler gustar pensar Labios o tierra o viento entre veleros Sabor del día que se desliza como música Rumor de luz que lleva de la mano a una muchacha Y la deja desnuda en el centro del día Nadie sabe su nombre ni a qué vino Como un poco de agua se tiende a mi costado El sol se para un instante por mirarla La luz se pierde entre sus piernas La rodean mis miradas como agua Y ella se baña en ellas más desnuda que el agua Como la luz no tiene nombre propio Como la luz cambia de forma con el día
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Cerro de la estrella
Hoy que es día de los muertos quisiera recordar a mis amigos, a aquellos que están perdidos, que nos dejaron de improvisto. Alex con sus gritos a cualquiera impresionaba, mas poseía un alma noble y seguro lo demostraba. La muerte siendo injusta, traicionera y juguetona le hizo perder el equilibrio para no jugar más sola. Daniela guapa era. Coqueta y encantadora. A los hombres enloquecía en cuestión de pocas horas. La muerte, por celosa, le echó una maldición. Ahora les encanta desde el mismísimo panteón. Al pequeño, alegre Ivan el futbol volvía loco. El Barça su pasión y un partido dentro de poco. La muerte en su equipo carecía de un defensor, y pensó en el joven Ivan para su equipo ganador. Aunque hoy se encuentren lejos los llevamos en el corazón, mas no dejan de ser calaveras, calaveras del montón.
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Nov 2, 2014
Nov 2, 2014 at 9:30 AM UTC
Calaveritas
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: pasa el mar, se despide la rosa, pasa la tierra por la sombra y por la luz, y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros. Entonces, qué les pasa? Por qué andan tan furiosos? A quién andan buscando con revólver? Nosotros no sabíamos que todo lo tenían ocupado, las copas, los asientos, las camas, los espejos, el mar, el vino, el cielo. Ahora resulta que no tenemos mesa. No puede ser, pensamos. No pueden convencernos. Estaba oscuro cuando llenamos al barco. Estábamos desnudos. Todos llegábamos del mismo sitio. Todos veníamos de mujer y de hombre. Todos tuvimos hambre y pronto dientes. A todos nos crecieron las manos y los ojos para trabajar y desear lo que existe. Y ahora nos salen con que no podemos, que no hay sitio en el barco, no quieren saludarnos, no quieren jugar con nosotros. Por qué tantas ventajas para ustedes? Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido? Aquí no están contentos, así no andan las cosas. No me gusta en el viaje hallar, en los rincones, la tristeza, los ojos sin amor y la boca con hambre. No hay ropa para este creciente otoño y menos, menos, menos para el próximo invierno. Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta al mundo, a tanta piedra en los caminos? Sin mesa dónde vamos a comer, dónde nos sentaremos si no tenemos silla? Si es una broma triste, decídanse, señores, a terminarla pronto, a hablar en serio ahora. Después el mar es duro. Y llueve sangre.
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El barco
Pero si ya pagamos nuestros pasajes en este mundo por qué, por qué no nos dejan sentarnos y comer? Queremos mirar las nubes, queremos tomar el sol y oler la sal, francamente no se trata de molestar a nadie, es tan sencillo: somos pasajeros. Todos vamos pasando y el tiempo con nosotros: pasa el mar, se despide la rosa, pasa la tierra por la sombra y por la luz, y ustedes y nosotros pasamos, pasajeros. Entonces, qué les pasa? Por qué andan tan furiosos? A quién andan buscando con revólver? Nosotros no sabíamos que todo lo tenían ocupado, las copas, los asientos, las camas, los espejos, el mar, el vino, el cielo. Ahora resulta que no tenemos mesa. No puede ser, pensamos. No pueden convencernos. Estaba oscuro cuando llenamos al barco. Estábamos desnudos. Todos llegábamos del mismo sitio. Todos veníamos de mujer y de hombre. Todos tuvimos hambre y pronto dientes. A todos nos crecieron las manos y los ojos para trabajar y desear lo que existe. Y ahora nos salen con que no podemos, que no hay sitio en el barco, no quieren saludarnos, no quieren jugar con nosotros. Por qué tantas ventajas para ustedes? Quién les dio la cuchara cuando no habían nacido? Aquí no están contentos, así no andan las cosas. No me gusta en el viaje hallar, en los rincones, la tristeza, los ojos sin amor y la boca con hambre. No hay ropa para este creciente otoño y menos, menos, menos para el próximo invierno. Y sin zapatos cómo vamos a dar la vuelta al mundo, a tanta piedra en los caminos? Sin mesa dónde vamos a comer, dónde nos sentaremos si no tenemos silla? Si es una broma triste, decídanse, señores, a terminarla pronto, a hablar en serio ahora. Después el mar es duro. Y llueve sangre.
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estoy viviendo una prueba, dices tu pero mi corazon me duele, mas que tu... no me dejan dormir todos estos pensamientos es el amor amor que me causa estos sentimientos? me gustaria decirte que me dejes en paz pero tu y yo, sabemos, que yo no soy tan capaz... tu voz, tu cara, tu amor, tu recuerdo, me entra espero que este corazon debil no me mienta te digo, tratare de dormir otra vez, aunque eso no funciono todo el mes... porque mi amor, me haces tanta falta estoy segura que la vida me aplasta no quiero regresar al mismo terror cada noche, cada dia este gran tremor amor, amor, yo se lo que te digo toda sera mejor, solo regresate conmigo
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May 31, 2012
May 31, 2012 at 7:44 AM UTC
aunque eso no funciono todo el mes
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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La poesía es un arma cargada de futuro
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
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De estas calles que ahondan el poniente, una habrá (no sé cuál) que he recorrido ya por última vez, indiferente y sin adivinarlo, sometido a Quién prefija omnipotentes normas y una secreta y rígida medida a las sombras, los sueños y las formas que destejen y tejen esta vida. Si para todo hay término y hay tasa y última vez y nunca más y olvido ¿quién nos dirá de quién, en esta casa, sin saberlo nos hemos despedido? Tras el cristal ya gris la noche cesa y del alto de libros que una trunca sombra dilata por la vaga mesa, alguno habrá que no leeremos nunca. Hay en el Sur más de un portón gastado con sus jarrones de mampostería y tunas, que a mi paso está vedado como si fuera una litografía. Para siempre cerraste alguna puerta y hay un espejo que te aguarda en vano; la encrucijada te parece abierta y la vigila, cuadrifronte, Jano. Hay, entre todas tus memorias, una que se ha perdido irreparablemente; no te verán bajar a aquella fuente ni el blanco sol ni la amarilla luna. No volverá tu voz a lo que el persa dijo en su lengua de aves y de rosas, cuando el ocaso, ante la luz dispersa, quieras decir inolvidables cosas. ¿Y el incesante Ródano y el lago, todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino? Tan perdido estará como Cartago que con fuego y con sal borró el latino. Creo en el alba oír un atareado rumor de multitudes que se alejan; son los que me han querido y olvidado; espacio y tiempo y Borges ya me dejan.
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Límites
Yo también tengo ruinas y si acudo al pasado ya no sé a quién o a quiénes busco entre los escombros son ruinas sin prestigio sin guías y con musgo inmensas y mezquinas señas de lo que fui columpios desnudeces huellas crepusculares matutinas nocturnas la luna las descubre les dice lo que eran columnas de tesón cúmulos de experiencia pedernales de amor catacumbas de miedo yo también tengo ruinas pero no deslumbradas sino ciegas distantes residuos de palabras vestigios de rencores esquirlas de castigos reliquias de caricias ruinas tan taciturnas calimas de la pena albergan sus fantasmas como todas las ruinas y como todas dejan escuchar su lamento yo también tengo ruinas meses y años troceados muñones de confianza perdones en añicos piedras en las que a veces me reconozco       entonces amo la piel rugosa de mis hermanas ruinas
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Ruinas
Amo el campus universitario, sin cabras, con muchachas que pax pacem en latín, que meriendan pas pasa pan con chocolate en griego, que saben lenguas vivas y se dejan besar en el crepúsculo (también en las rodillas) y usan la cocacola como anticonceptivo.                 Ah las flores marchitas de los libros de texto finalizando el curso                             deshojadas cuando la primavera se instala en el culto jardín del rectorado                             por manos todavía adolescentes y roza con sus rosas                             manchadas de bolígrafo y de tiza el rostro ciego del poeta                             transustanciándose en un olor agrio                             a naranjas Homero                             o *****                   Todo eso será un día                   materia de recuerdo y de nostalgia.                   Volverá, terca, la memoria                   una vez y otra vez a estos parajes,                   lo mismo que una abeja                   da vueltas al perfume                   de una flor ya arrancada:                   inútilmente.                   Pero esa luz no se extinguirá nunca:                   llamas que aún no consumen ...ningún presentimiento puede quebrar ]as risas                   que iluminan                   las rosas y ]os cuerpos y cuando el llanto llegue                   como un halo los escombros la descomposición                   que los preserva entre las sombras                   puros no prevalecerán serán más ruina                     absortos en sí mismos y sólo erguidos quedarán intactos todavía más brillantes                     ignorantes de sí esos gestos de amor...                     sin ver más nada.
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Empleo de la nostalgia
Amo el campus universitario, sin cabras, con muchachas que pax pacem en latín, que meriendan pas pasa pan con chocolate en griego, que saben lenguas vivas y se dejan besar en el crepúsculo (también en las rodillas) y usan la cocacola como anticonceptivo.                 Ah las flores marchitas de los libros de texto finalizando el curso                             deshojadas cuando la primavera se instala en el culto jardín del rectorado                             por manos todavía adolescentes y roza con sus rosas                             manchadas de bolígrafo y de tiza el rostro ciego del poeta                             transustanciándose en un olor agrio                             a naranjas Homero                             o *****                   Todo eso será un día                   materia de recuerdo y de nostalgia.                   Volverá, terca, la memoria                   una vez y otra vez a estos parajes,                   lo mismo que una abeja                   da vueltas al perfume                   de una flor ya arrancada:                   inútilmente.                   Pero esa luz no se extinguirá nunca:                   llamas que aún no consumen ...ningún presentimiento puede quebrar ]as risas                   que iluminan                   las rosas y ]os cuerpos y cuando el llanto llegue                   como un halo los escombros la descomposición                   que los preserva entre las sombras                   puros no prevalecerán serán más ruina                     absortos en sí mismos y sólo erguidos quedarán intactos todavía más brillantes                     ignorantes de sí esos gestos de amor...                     sin ver más nada.
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Es de esas veces En que te quedas inmóvil Al borde de una lágrima Ahogándote con las palabras Intentando sentir un abrazo Tan vacío como una biblioteca en verano Es de esas veces En que no te entiendes Ni los entiendes Ni te entienden a ti Es de esas veces En que te gustaría gritarles Palabras sin sentido Pero con tanto significado ¡Infinito! ¡Anhelo! ¡Infamia! ¿Amor? Es de esas veces En que sólo necesitabas Un gesto, una caricia Un silencio en un instante Sentirte ave en el viento Es de esas veces En que te escudas del mundo Quieres deshacerte de tu piel Y te das cuenta que no es la tuya Es de esas veces En que quieres desaparecer En el mar de tu consciencia Y te das cuenta que da miedo, Mucho más miedo que estar aquí. Es de esas veces En que las lágrimas caen, Caen como el rocío al asfalto Y no dejan de caer, no cesan. Es de esas veces En que la extrañas tanto, Extrañas el mundo, Extrañas la realidad Y te extrañas a ti. Es de esas veces En que te das cuenta Que has muerto Y esta vez, la muerte No es prueba de que hubo vida Sino, simplemente Prueba de un proceso biológico: Nacer Crecer Reproducirse Y morir.
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Nov 25, 2016
Nov 25, 2016 at 2:52 AM UTC
De esas veces
¿Como se desnuda un hombre, será, en un beso que encadene, en una mirada que enlace, o en una caricia que calme? ¿Se desnuda un hombre en lo que no dice, en lo que esconde para no herir a nadie? ¿Será, en esas mentiras que se dice así mismo, para seguir adelante? ¿Se desnuda un hombre en lo que hace? En esas cosas que protegen a otros mas a él, lo dejan vulnerable? ¿Como se desnuda un hombre? ¿Será en el camino largo y jadeante? Sera resguardando su falta de denuedo, esas que lo dominan cuando la noche duerme? ¿Se desnuda cuando renuncia a sus ideales? Esos sueños que fondean su mente, aquellos que sacrificó por un patrimonio estable? Alguien sabe, ¿como se desnuda un hombre? Será en esa petición inalcanzable, o, será arrodillado ante Dios, cuando ya no hay escape! ¿Como se desnuda un hombre? será en la continuación de su sangre, será en esas conquistas que no le cuenta a nadie? Sera en esa copa de coñac, paladeando sus pasiones, será, en esa mirada ausente, pretendiendo estar presente? No creo que sea superficial mi pregunta, no interrogo en vano, creo tener un hombre al que adoro, mas no sé, si sabe él “¡desnudar su alma!” LeydisProse 11/21/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Nov 21, 2017
Nov 21, 2017 at 4:11 PM UTC
¿Como Se Desnuda Un Hombre?
Mientras haya alguna ventana abierta, ojos que vuelven del sueño, otra mañana que empieza. Mar con olas trajineras -mientras haya- trajinantes de alegrías, llevándolas y trayéndolas. Lino para la hilandera, árboles que se aventuren, -mientras haya- y viento para la vela. Jazmín, clavel, azucena, donde están, y donde no en los nombres que los mientan. Mientras haya sombras que la sombra niegan, pruebas de luz, de que es luz todo el mundo, menos ellas. Agua como se la quiera -mientras haya- voluble por el arroyo, fidelísima en la alberca. Tanta fronda en la sauceda, tanto pájaro en las ramas -mientras haya- tanto canto en la oropéndola. Un mediodía que acepta serenamente su sino que la tarde le revela. Mientras haya quien entienda la hoja seca, falsa elegía, preludio distante a la primavera. Colores que a sus ausencias -mientras haya- siguiendo a la luz se marchan y siguiéndola regresan. Diosas que pasan ligeras pero se dejan un alma -mientras haya- señalada con sus huellas. Memoria que le convenza a esta tarde que se muere de que nunca estará muerta. Mientras haya trasluces en la tiniebla, claridades en secreto, noches que lo son apenas. Susurros de estrella a estrella -mientras haya- Casiopea que pregunta y Cisne que la contesta. Tantas palabras que esperan, invenciones, clareando -mientras haya- amanecer de poema. Mientras haya lo que hubo ayer, lo que hay hoy, lo que venga.
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Confianza
Una vez pisado el suelo ya se ha comenzado a caminar con el miedo y las ganas de los que no se dejan engañar. No hay tiempo para esperar, que el momento es cuando aprendes a diferenciar tu verdad de la de los demás. Que sus miedos son de ellos y que tus ganas son tu pan, y los tuyos tu pilar.
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Oct 3, 2015
Oct 3, 2015 at 4:24 PM UTC
***
Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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El cuento de margot
Vamos, Margot, repíteme esa historia Que estabas refiriéndole a María, Ya vi que te la sabes de memoria Y debes enseñármela, hija mía. -La sé porque yo misma la compuse. -¿Y así no me la dices? Anda, ingrata. -¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse, ¿Te has vuelto a los seis años literata? -¡No, literata no! pero hago cuentos... -No temas que tal gusto te reproche. -Al ver a mis hermanos tan contentos Yo les compongo un cuento en cada noche. -¿Y cómo dice el que contando estabas? -Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste? -Sólo oí que lloraban y llorabas. -¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste! Imagínate un niño abandonado De grandes ojos de viveza llenos, Rubio, risueño, gordo y colorado -Como mi hermano Juan, ni más ni menos. Figúrate una noche larga y fría, De muda soledad, sin luz alguna, Y ese niño muriendo, en agonía, Encima de la acera, no en la cuna. -¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera. Es decir, en la calle... ¡Qué amargura! -Hubo alguien que pasando lo creyera Un olvidado cesto de basura. Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos Queriendo darle maternal abrigo Y envuelto en un pañal hecho pedazos Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo. Lloraba tanto y tanto el angelito Que ya estaban sus párpados muy rojos... Y a cada nueva queja, a cada grito El alma me sacaba por los ojos. Me lo llevé a mi cama: entre plumones Lo hice dormir caliente y sosegado... ¡Cómo hubo en este mundo corazones capaces de dejarlo abandonado! ¡Ay! yo sé por mi libro de lectura Que estudio en mis mayores regocijos, Que ni los tigres en la selva oscura Dejan abandonados a sus hijos. ¡Pobrecito! yo sé su mal profundo, Le curo como madre toda pena; Parece que este niño en este mundo No es hijo de mujer sino de hiena. De mi colchón en el caliente hueco Duerme para que en lágrimas no estalle; Y llorando Margot, mostró el muñeco Que en cierta noche se encontró en la calle.
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Las dulces mensajeras de la tristeza son... son avecillas negras, negras como la noche. ¡Negras como el dolor! ¡Las dulces golondrinas que en invierno se van y que dejan el nido abandonado y solo para cruzar el mar! Cada vez que las veo siento un frío sutil... ¡Oh! ¡Negras avecillas, inquietas avecillas amantes de abril! ¡Oh! ¡Pobres golondrinas que se van a buscar como los emigrantes, a las tierras extrañas, la migaja de pan! ¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! ¡Venid primaverales, con las alas de luto llegaos hasta mí! Sostenedme en las alas... Sostenedme y cruzad de un volido tan sólo, eterno y más eterno la inmensidad del mar... ¿Sabéis cómo se viaja hasta el país del sol?... ¿Sabéis dónde se encuentra la eterna primavera, la fuente del amor?... ¡Llevadme, golondrinas! ¡Llevadme! ¡No temáis! Yo soy una bohemia, una pobre bohemia ¡Llevadme donde vais! ¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis, que tengo el alma enferma porque no puedo irme volando yo también? ¡Golondrinas, llegaos! ¡Golondrinas, venid! ¡Venid primaverales! ¡Con las alas de luto llegaos hasta mí! ¡Venid! ¡Llevadme pronto a correr el albur!... ¡Qué lástima, pequeñas, que no tengáis las alas tejidas en azul!
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Golondrinas
Extraño tu mirar... y, tu voz, solo la pude escuchar dos... Me gustaría descifrar con palabras lo que tu me haces pensar... pero, no puedo ni parar a reflexionar, lo que tu me haces soñar. Eres sentimientos encontrados algunos confusos, otros son intrusos a mi corazón que no se apartan de tu resplandor. Otros son de color azul, fervientes cabalgantes de la vida sin tu luz. Por que no me dejan tocarte, fuerzas del destino total? que solo te quiero respirar Solo te quiero dibujar con mis dedos de acuarela deseo colorear esas mejillas y tu mirar traerte a este altar de palabras que recito cuando pienso en tu vibrar Extraño tu mirar y tu sonreír ocultando lo que quieres decir...
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Sep 3, 2014
Sep 3, 2014 at 11:02 AM UTC
Tu Mirar
Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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Estatuas
Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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Gente Chismosa Comunicadores de la mierda Moscas que infectan y no dejan gozar
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Feb 4, 2011
Feb 4, 2011 at 4:57 AM UTC
Moscas
¡Oh! No es, no, mi carne, la que sufre el martirio. Es mi alma, mi alma tan blanca como un lirio A veces, y otras veces, como una brasa, roja, La que sufre la angustia y toda se deshoja. En lágrimas salobres con un gusto de hiel. En lágrimas amargas que dejan en la piel De mi rostro moreno, cual maléfico riesgo, Un rastro calcinante como un surco de fuego. Es mi alma, ¡mi alma!, que sufre la tortura Y se exalta en extraña ansiedad de ternura Lo mismo que su hermana Teresa de Jesús. Es mi alma, ¡mi alma!, que desea una cruz De amor grande y doliente, de pasión y martirio. ¡Mi alma roja y blanca, de rosal y de lirio!
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Pasión
Llueven las estrellas sobre mi cama. Danzan a mi lado y se postran ante ti. Canta el ruiseñor despuntando el alba. Veo tus lindos ojos y me olvido de mi. Sigo en mi sueño de tenerte a mi lado. En mi lecho bendecido yacemos los dos. Un rayo de luz asoma por la ventana e ilumina tu desnudez; pura tentación. Admiro tu belleza con mis cinco sentidos y me pierdo, distraído en cada paso que doy. ¿Cómo he de aburrirme de todos tus encantos si ellos me transforman en el loco que soy? Sueño despierto cuando estás conmigo. Y me levanto dormido si no estás aquí. Tímido el latir de mi corazón cuando te veo. Frenético su ritmo al verte partir. Frágil es la piel que mis dedos recorren. Exótica figura que dibujan al pasar. Suaves son los labios que me besan cada noche. Hipnotizantes ojos no me dejan de mirar. Llueven las estrellas sobre mi cama. Danzan a mi lado y se postran ante ti. Se abren las flores al llegar la mañana, al igual que tus ojos que se fijan en mi.
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Sep 13, 2015
Sep 13, 2015 at 8:13 PM UTC
Lluvia de Estrellas
Los circos trashumantes, de lamido perrillo enciclopédico y desacreditados elefantes, me enseñaron la cómica friolera y las magnas tragedias hilarantes. El aeronauta previo, colgado de los dedos de los pies, era un bravo cosmógrafo al revés que, si subía hasta asomarse al Polo Norte, o al Polo Sur, también tenía cuestiones personales con Eolo. Irrumpía el payaso como una estridencia ambigua, y era a un tiempo manicomio, niñez, golpe contuso, pesadilla y licencia. Amábanlo los niños porque salía de una bodega mágica de azúcares. Su faz sólo era trágica por dos lágrimas sendas de carmín. Su polvorosa apariencia toleraba tenerlo por muy limpio o por muy sucio, y un cónico bonete era la gloria inestable y procaz de su occipucio. El payaso tocaba a la amazona y la hallaba de almendra, a juzgar por la mímica fehaciente de toda su persona cuando llevaba el dedo temerario hasta la lengua cínica y glotona. Un día en que el payaso dio a probar su rastro de amazona al ejemplar señor Gobernador de aquel Estado, comprendí lo que es Poder Ejecutivo aturrullado. ¡Oh remoto payaso: en el umbral de mi infancia derecha y de mis virtudes recién nacidas yo no puedo tener una sospecha de amazonas y almendras prohibidas! Estas almendras raudas hechas de terciopelos y de trinos que no nos dejan ni tocar sus caudas... Los adioses baldíos a las augustas Evas redivivas que niegan la migaja, pero inculcan en nuestra sangre briosa una patética mendicidad de almendras fugitivas... Había una menuda cuadrumana de enagüilla de céfiro que, cabalgando por el redondel con azoros de humana, vencía los obstáculos de inquina y los aviesos aros de papel. Y cuando a la erudita cavilación de Darwin se le montaba la enagüilla obscena, la avisada monita se quedaba serena. como ante un espejismo, despreocupada lastimosamente de su desmantelado transformismo. La niña Bell cantaba: «Soy la paloma errante»; y de botellas y de cascabeles surtía un abundante surtidor de sonidos acuáticos, para la sed acuática de papás aburridos, nodriza inverecunda y prole gemebunda. ¡Oh memoria del circo! Tú te vas adelgazando en el frecuente síncope del latón sin compás; en la apesadumbrada somnolencia del gas; en el talento necio del domador aquel que molestaba a los leones hartos, y en el viudo oscilar del trapecio...
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Memorias del circo
Los circos trashumantes, de lamido perrillo enciclopédico y desacreditados elefantes, me enseñaron la cómica friolera y las magnas tragedias hilarantes. El aeronauta previo, colgado de los dedos de los pies, era un bravo cosmógrafo al revés que, si subía hasta asomarse al Polo Norte, o al Polo Sur, también tenía cuestiones personales con Eolo. Irrumpía el payaso como una estridencia ambigua, y era a un tiempo manicomio, niñez, golpe contuso, pesadilla y licencia. Amábanlo los niños porque salía de una bodega mágica de azúcares. Su faz sólo era trágica por dos lágrimas sendas de carmín. Su polvorosa apariencia toleraba tenerlo por muy limpio o por muy sucio, y un cónico bonete era la gloria inestable y procaz de su occipucio. El payaso tocaba a la amazona y la hallaba de almendra, a juzgar por la mímica fehaciente de toda su persona cuando llevaba el dedo temerario hasta la lengua cínica y glotona. Un día en que el payaso dio a probar su rastro de amazona al ejemplar señor Gobernador de aquel Estado, comprendí lo que es Poder Ejecutivo aturrullado. ¡Oh remoto payaso: en el umbral de mi infancia derecha y de mis virtudes recién nacidas yo no puedo tener una sospecha de amazonas y almendras prohibidas! Estas almendras raudas hechas de terciopelos y de trinos que no nos dejan ni tocar sus caudas... Los adioses baldíos a las augustas Evas redivivas que niegan la migaja, pero inculcan en nuestra sangre briosa una patética mendicidad de almendras fugitivas... Había una menuda cuadrumana de enagüilla de céfiro que, cabalgando por el redondel con azoros de humana, vencía los obstáculos de inquina y los aviesos aros de papel. Y cuando a la erudita cavilación de Darwin se le montaba la enagüilla obscena, la avisada monita se quedaba serena. como ante un espejismo, despreocupada lastimosamente de su desmantelado transformismo. La niña Bell cantaba: «Soy la paloma errante»; y de botellas y de cascabeles surtía un abundante surtidor de sonidos acuáticos, para la sed acuática de papás aburridos, nodriza inverecunda y prole gemebunda. ¡Oh memoria del circo! Tú te vas adelgazando en el frecuente síncope del latón sin compás; en la apesadumbrada somnolencia del gas; en el talento necio del domador aquel que molestaba a los leones hartos, y en el viudo oscilar del trapecio...
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