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"cuerpos" poems
Palabras, frases, sílabas, astros que giran alrededor de un centro fijo. Dos cuerpos, muchos seres que se encuentran en una palabra. El papel se cubre de letras indelebles, que nadie dijo, que nadie dictó, que han caído allí y arden y queman y se apagan. Así pues, existe la poesía, el amor existe. Y si yo no existo, existes tú. El poema prepara un orden amoroso. Preveo un hombre-sol y una mujer-luna, el uno libre de su poder, la otra libre de su esclavitud, y amores implacables rayando el espacio ***** Todo ha de ceder a esas águilas incandescentes. Todo poema se cumple a expensas del poeta. Mediodía futuro, árbol inmenso de follaje invisible. En las plazas cantan los hombres y las mujeres el canto solar, surtidor de transparencias. Me cubre la marejada amarilla: nada mío ha de hablar por mi boca. Cuando la Historia duerme, habla en sueños; en la frente del pueblo dormido el poema es una constelación de sangre. Cuando a Historia despierta, la imagen se hace acto, acontece el poema; la poesía entra en acción. Merece lo que sueñas.
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Hacia el poema (puntos de partida)
Spanish Su idilio fue una larga sonrisa a cuatro labios… En el regazo cálido de rubia primavera Amáronse talmente que entre sus dedos sabios Palpitó la divina forma de la Quimera. En los palacios fúlgidos de las tardes en calma Hablábanse un lenguaje sentido como un lloro, Y se besaban hondo hasta morderse el alma!… Las horas deshojáronse como flores de oro, Y el Destino interpuso sus dos manos heladas… Ah! los cuerpos cedieron, mas las almas trenzadas Son el más intrincado nudo que nunca fue… En lucha con sus locos enredos sobrehumanos Las Furias de la vida se rompieron las manos Y fatigó sus dedos supremos Ananké… English Their idyll was a smile of four lips… In the warm lap of blond spring They loved such that between their wise fingers the divine form of Chimera trembled. In the glimmering palaces of quiet afternoons They spoke in a language heartfelt as weeping, And they kissed each other deeply, biting the soul! The hours fluttered away like petals of gold, Then Fate interposed its two icy hands… Ah! the bodies yielded, but tangled souls Are the most intricate knot that never unfolds… In strife with its mad superhuman entanglements, Life’s Furies rent their coupled hands And wearied your powerful fingers, Ananké*… *Ananké: Goddess (Greek) of Unalterable Necessity
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El Nudo (The Knot)
¿Cómo seré yo cuando no sea yo? Cuando el tiempo haya modificado mi estructura, y mi cuerpo sea otro, otra mi sangre, otros mis ojos y otros mis cabellos. Pensaré en ti, tal vez. Seguramente, mis sucesivos cuerpos -prolongándome, vivo, hacia la muerte- se pasarán de mano en mano, de corazón a corazón, de carne a carne, el elemento misterioso que determina mi tristeza cuando te vas, que me impulsa a buscarte ciegamente, que me lleva a tu lado sin remedio: lo que la gente llama amor, en suma. Y los ojos -qué importa que no sean estos ojos- te seguirán a donde vayas, fieles.
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Cumpleaños de amor
Siempre he sabido encontrarme En distintos lugares. Por arriba en las montañas, Volando como una cometa. O por abajo en el mar, Entre arrecifes y corales. En lo verde de la pradera, Y en lo gris de la lluvia. Pero ayer me encontré Entre las costuras de su boca. Fui meticulosamente desvestida Por una creación divina. Embriagada por el aroma de su pelo, Seducida por su sonrisa divertida. Alocada por el color de su corteza. Allí me encontré y me proclamo su diosa. Yo, una chaparra de cabellos alborotados, Un par de ojos verdes, un cuaderno con garabatos Y con una historia que contar. Un sábado en la noche, aquella alma me escucho Y de paso, me desnudo el alma. Beso cada detalle de mi complexión, Hizo un himno con mi nombre. Se unió en un pacto de cuerpos Y el pago venia en orgasmos. Aquel sábado me encontré Cuando me proclamo su diosa, Y al terminar se quedó.
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Dec 27, 2015
Dec 27, 2015 at 11:42 AM UTC
Su diosa
Esos besos tocan más que labios Esos besos tocan más que piel Esos besos tocan más que la necesidad.., Ellos emocionan, causan euforia, castigan cuando no son ofrecidos -  pero eternamente apetecidos. Aquellos besos suavizan la piel más erguida. Nuestros besos huelen a manzana en tiempo navideño en Dominicana. Esos, aquellos, nuestros besos.., se van descargando poro a poro, penetrando más allá del logro de poder hurgar en los umbrales físicos y los del alma. Esos, aquellos, nuestros besos, se van diluyendo entre pequeñeces, momentos que a veces parecen estar estampados en cada fibra de nuestros cuerpos. Me besas y te beso, siento tus labios susurrarle a mi razón; que el tiempo es nuestro y no en vano ese beso es sustento, que aboga constantemente por nuestro amor. Te beso y me besas se abren las puertezuelas se zafaron los anzuelos somos la misma carne y hueso yo vivo entre tu sien y labios tu pueblas dentro de mi ser y templo. Esos, aquellos, nuestros besos… A veces corto en nuestro silencio A veces tan inacabable como nuestra pasión A veces tan dulce, arruinando cada discusión Tan llenos de energía, de magia y devoción Tan llenos de vida son esos, aquellos, nuestros besos.., penetrando día a día un poco más nuestro corazón.   LeydisProse 11/30/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Nov 30, 2018
Nov 30, 2018 at 3:56 PM UTC
Esos Besos
Flotante, sin asidero, nadador fuera del agua, voluntario a la deriva, por las horas, por el aire, por el haz de la mañana. Todo fugitivo, todo resbaladizo, se escapa de entre los dedos el mundo, la tierra, la arena. Nubes, velas, gaviotas, espumas, blancuras desvariadas, tiran de mí, que las sigo, que las dejo. ¿Estoy, estaba, estaré? Pero sin ir, sin venir, quieto, flotando en aquí, en allí, en azul. Una alegría que es el filo de la mañana rompe, corta, desenreda nudos, promesas, amarras. Tropeles de sombras ninfas huyendo van de sus cuerpos en islas desenfrenadas. Con su cargamento inútil de recuerdos y de plazos -¡ya no sirven, ya no sirven!- el tiempo leva las anclas. No se le ve ya. Sin tiempo, prisa y despacio lo mismo, ¡qué de prisa, qué despacio juegan los lejos a cercas colgados del verdiazul columpio de las distancias! Su silencio echan a vuelo enmudecidas campanas y cumplen su juramento los horizontes del alba: la vida toda de día, sin lastre, pura, flotando ni en agua, ni en aire, en nada.
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Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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Jul 9, 2013
Jul 9, 2013 at 5:52 PM UTC
Arquitectura gatuna.
Los fantasmas iluminados de las casas que son museos se han despertado. El viento huele a lluvia cálida, las escaleras mueren en la más completa oscuridad, ¿cómo una casa se convierte en museo? preguntamos, resguardados en la dulce bruma del vino, no rojo, sino exótico púrpura de tierras lejanas. ¿Cómo las casas se hacen museos, entonces? Ilustres sombras se pasean a nuestro alrededor. No tienen nombres ni rostros. No hay cadenas, ni ruidos, ni matices. Sabemos que están ahí porque tocamos la piedra (tibia, tibia, nunca muy fría) e inferimos su presencia. Son ellos edificios ahora. Son techos y puertas y columnas. Ideas primigenias de resguardo contra la vida. Con o sin caballerizas. La casa es museo. El museo antes fue una casa. Sea como sea, los gatos se escabullen entre los barrotes de las verjas. Tranquilos, casi elegantes, con los ojos fijos en destinos que nadie puede adivinar, porque ¿qué piensan los gatos? ¿en la vida? ¿en la vida que es suya o qué es nuestra? ¿cuál es más vida, la suya o la nuestra? Delgados y amigos de la sombra, se escabullen. No temen a los muertos, a los vivos, a los carros o a la poesía. Ni a los tejados verdes muy altos, ni a las ventanas de cristal muy grueso. Somos, entonces, gatos que se escabullen (yo el gris, tú el ***** y la luciérnaga el pardo) y que crean mundos en las casas ahora museos. El vino en los labios, las manos en los bolsillos. Mundos instantáneos, como una mirada fugaz; mundos invisibles, como la idea de una casa o la idea de un museo. Casas, museos, jardines solitarios, funerarias, escaleras, túneles. La arquitectura de un mundo gatuno. El mundo, vasto edificio, visto desde los ojos temerarios de dos sombras, ágiles y acostumbradas a confundirse entre la muchedumbre, que se refugian en una esquina de una casa que es museo. Pero una Casa y un Hogar después de todo. Hogar de respiraciones agitadas, de luciérnagas intermitentes, de bocas que son más como estrellas que se dirigen a su inminente destrucción, que son más como olas que se estrellan contra las rocas. Manos y labios violentos. Cuerpos encima de un pedestal. Resguardados, protegidos, venerados. Pedazos de un todo que se han vuelto invaluables y sagrados. Gatos salvajes, creadores del arte más empíreo, más absoluto. Arte que será puesto a perpetuidad (y por fin encontramos la respuesta a nuestra pregunta) en el museo que antes era una casa.
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¡Preparados! Sonido... Cámara... ¡Acción! Las cámaras graban la acción inexistente. El sonido del silencio se cuela por todos lados. No hay estímulos que generen reacciones. No hay ideas inteligentes sobre las cuales trabajar. Cortometraje de una idea profana. Audiencia torpe, insensible e ignorante. Imágenes de cuerpos desmembrados, mutilados; un apuesto "gobernante" calmará a la sociedad. Realidades alternas de ficción inexistente. Emociones creadas por alguien más para ti. Risa embotellada. Aplauso pre grabado. Drama familiar público sin fin. Grandes monopolios se apoderan de tu mente. Haces lo que dicen. Piensas lo que quieren. No eres ya dueño de ti mismo. Debes tu existencia y tu "cultura" a él. Las estrellas y el azteca ya no son lo que antes fueron. Luceros en la noche. Fieros guerreros. Tan solo defienden sus propios intereses mientras nosotros les seguimos dando de comer. Despidan el programa que se acabó el tiempo por hoy. Asegurémonos de dejar limpio el plató, así como las mentes y bolsillos de nuestros televidentes. Apaga las luces y vámonos.
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Aug 23, 2013
Aug 23, 2013 at 12:54 PM UTC
Cultura Para Idiotas.
Ahora que me acuerdo, fue así: Hecho de fiebre, atravesé ciudades hermafroditas donde las mujeres y los hombres recibían los cuerpos de los vagabundos y los lavaban en las fuentes, con el manto de fuego que no cesa. Una noche saturada de invierno, bebiendo la sopa de la eternidad, gané mi virginidad y fui otro yo en mí mismo, porque olvidé cómo responder sobre el misterio de las cosas. De silencio me armé y salí hacia campo abierto  a traficar imágenes junto a las constelaciones. Fue entonces cuando indagué la pulpa del mestizaje, cuando probé la sangre metafísica derramada en Tebas -es que esa mañana liquidé a la esfinge Cerca de una Wasserfall contaminada.- Pies desarmados, peregriné mi jornada intuitiva, saludé a las moléculas del fruto y a las sombras de la adivinación, en un árbol vi la doble cifra de mi vida, y grité, siendo montaña, la genealogía de mi conciencia. Cuando la purificación se había ya extinguido troqué el umbral de hueso por el marfil brillante y así fue que entré en Coroico, urbe flotante, cual símbolo, por material de sueño ungido. Ahora miro con estos ojos destruidos donde la sal del delirio antes tuvo morada, (intuyo en esa forma liminar, la espada, el camino que me arrastró al divino Omphalos). Escucho, a veces, con saturnal resignación, la crónica de mi negligencia.
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Sep 7, 2014
Sep 7, 2014 at 11:23 PM UTC
Un delirio memorable
La mujer que yo amo No es quien crees que es Le escribo poemas a diario Le dedico las palabras más bellas del diccionario Mas no entiende el trasfondo No ve más allá de la superficie La mujer que yo amo No conoce el amor Acepta amores de cama Amores de cuerpos desnudos De sudorosas cabelleras De sucias sábanas y vacíos amaneceres La mujer que yo amo Me ama de vuelta Pero no conoce el alcance de mi amor No quiere verlo o no se da cuenta Un trago o un viaje le bastan Para caer en brazos de otro hombre Conmigo desahoga sus penas Conmigo llora su soledad y su miseria Conmigo habla hasta que los segundos se tornan horas Pero no soy yo su salvación La mujer que yo amo Nunca cae en mis brazos Aquellos que la han de proteger Aquellos que la envuelven con el calor de una fogata en un frío y apartado bosque Aquellos que sostienen las piezas de su roto corazón juntos en su lugar La mujer que yo amo No es quien crees que es
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Oct 16, 2016
Oct 16, 2016 at 4:47 PM UTC
La mujer que yo amo...
Son más fuertes que un ying yang en persona Son más peculiares que los cuarenta de un ladrón superstar Cuál es el derecho para contener su respiro? Darle vida a sus cuerpos entendiendo este suceso Mágica antisincronía poder aceptar su gracia físico privilegio poder observarlas [debe ser su brisa]
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Oct 4, 2009
Oct 4, 2009 at 1:24 PM UTC
Transitorias [only one night]
Ojos médulas sombras blanco día ansias afán lisonjas horas cuerpos memoria todo Dios ardieron todos polvo de los sentidos sin sentido ceniza lo sentido y el sentido Este cuarto, esta cama, el sol del broche, su caída de fruto, los dos ojos, la llamada al vacío, la fijeza, los dos ojos feroces, los dos ojos atónitos, los dos ojos vacíos, la no vista presencia presentida, la visión sin visiones entrevista, los dos ojos cubriéndose de hormigas, ¿pasan aquí, suceden hoy? Son hoy, pasan allá, su aquí es allá, sin fecha. Itálica famosa madriguera de ratas y lugares comunes, muladar de motores víboras en Uxmal anacoretas, emporio de centollas o imperio de los pólipos sobre los lomos del acorazado, dédalos, catedrales, bicicletas, dioses descalabrados, invenciones de ayer o del decrépito mañana, basureros: no tiene edad la vida, volvió a ser árbol la columna Dafne. Entre la vida inmortal de la vida y la muerte inmortal de la historia hoy es cualquier día en un cuarto cualquiera Festín de dos cuerpos a solas fiesta de ignorancia saber de presencia Hoy (conjunción señalada y abrazo precario) esculpimos un Dios instantáneo tallamos el vértigo Fuera de mi cuerpo en tu cuerpo fuera de tu cuerpo en otro cuerpo cuerpo a cuerpo creado por tu cuerpo y mi cuerpo Nos buscamos perdidos dentro de ese cuerpo instantáneo nos perdemos buscando todo un Dios todo cuerpo y sentido Otro cuerpo perdido Olfato gusto vista oído tacto el sentido anegado en lo sentido los cuerpos abolidos en el cuerpo memorias desmemorias de haber sido antes después ahora nunca siempre
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Lauda
Ojos médulas sombras blanco día ansias afán lisonjas horas cuerpos memoria todo Dios ardieron todos polvo de los sentidos sin sentido ceniza lo sentido y el sentido Este cuarto, esta cama, el sol del broche, su caída de fruto, los dos ojos, la llamada al vacío, la fijeza, los dos ojos feroces, los dos ojos atónitos, los dos ojos vacíos, la no vista presencia presentida, la visión sin visiones entrevista, los dos ojos cubriéndose de hormigas, ¿pasan aquí, suceden hoy? Son hoy, pasan allá, su aquí es allá, sin fecha. Itálica famosa madriguera de ratas y lugares comunes, muladar de motores víboras en Uxmal anacoretas, emporio de centollas o imperio de los pólipos sobre los lomos del acorazado, dédalos, catedrales, bicicletas, dioses descalabrados, invenciones de ayer o del decrépito mañana, basureros: no tiene edad la vida, volvió a ser árbol la columna Dafne. Entre la vida inmortal de la vida y la muerte inmortal de la historia hoy es cualquier día en un cuarto cualquiera Festín de dos cuerpos a solas fiesta de ignorancia saber de presencia Hoy (conjunción señalada y abrazo precario) esculpimos un Dios instantáneo tallamos el vértigo Fuera de mi cuerpo en tu cuerpo fuera de tu cuerpo en otro cuerpo cuerpo a cuerpo creado por tu cuerpo y mi cuerpo Nos buscamos perdidos dentro de ese cuerpo instantáneo nos perdemos buscando todo un Dios todo cuerpo y sentido Otro cuerpo perdido Olfato gusto vista oído tacto el sentido anegado en lo sentido los cuerpos abolidos en el cuerpo memorias desmemorias de haber sido antes después ahora nunca siempre
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Ruidos confusos, claridad incierta Otro día comienza. Es un cuarto en penumbra y dos cuerpos tendidos. En mi frente me pierdo por un llano sin nadie. Ya las horas afilan sus navajas. Pero a mi lado tú respiras; entrañable y remota fluyes y no te mueves. Inaccesible si te pienso, con los ojos te palpo, te miro con las manos. Los sueños nos separan y la sangre nos junta: somos un río de latidos. Bajo tus párpados madura la semilla del sol.                                 El mundo no es real todavía, el tiempo duda:                               sólo es cierto el calor de tu piel. En tu respiración escucho la marea del ser, la sílaba olvidada del Comienzo.
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Antes del comienzo
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto. Todo te lo tragaste, como la lejanía. Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro. Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! En la infancia de niebla mi alma alada y herida. Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! Hice retroceder la muralla de sombra, anduve más allá del deseo y del acto. Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. Como un vaso albergaste la infinita ternura, y el infinito olvido te trizó como a un vaso. Era la negra, negra soledad de las islas, y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. Y la ternura, leve como el agua y la harina. Y la palabra apenas comenzada en los labios. Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! Oh, sentina de escombros, en ti todo caía, qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron! De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste. De pie como un marino en la proa de un barco. Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. Pálido buzo ciego, desventurado hondero, descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. Es la hora de partir. Oh abandonado!
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La canción desesperada
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto. Todo te lo tragaste, como la lejanía. Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro. Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! En la infancia de niebla mi alma alada y herida. Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! Hice retroceder la muralla de sombra, anduve más allá del deseo y del acto. Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. Como un vaso albergaste la infinita ternura, y el infinito olvido te trizó como a un vaso. Era la negra, negra soledad de las islas, y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. Y la ternura, leve como el agua y la harina. Y la palabra apenas comenzada en los labios. Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! Oh, sentina de escombros, en ti todo caía, qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron! De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste. De pie como un marino en la proa de un barco. Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. Pálido buzo ciego, desventurado hondero, descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. Es la hora de partir. Oh abandonado!
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Mientras comían juntos y distantes y tensos ella muy lentamente y él como ensimismado hablaban con medida y doble parsimonia de temas importantes y de algunos quebrantos entonces como siempre o como casi siempre el desvelo social condujo a la cultura así que por la noche se fueron al teatro sin tocarse un ojal ni siquiera una uña su sonrisa       la de ella era como una oferta un anuncio un esbozo su mirada       la de él iba tomando nota de cómo eran sus ojos y como a la salida soplaba un aire frío y unos dedos muy blancos indefensos y tristes apenas asomaban por las sandalias de ella no hubo más remedio que entrar en un boliche y ya que el camarero se demoraba tanto llegaron cautelosos hasta la confidencia extra seca y sin hielo por favor       y fumaron y entre el humo el amor era un rostro en la niebla en sus labios       los de él el silencio era espera la noticia era el frío en su casa       la de ella halló café instantáneo y confianza y cobijo una hora tan sólo de memoria y sondeos hasta que sobrevino un silencio a dos voces como cualquiera sabe en tales circunstancias es arduo decir algo que realmente no sobre él probó       sólo falta que me quede a dormir y ella también probó       y por qué no te quedas y él sin mirarla       no me lo digas dos veces y ella en voz baja       bueno y por qué no te quedas y sus labios       los de él se quedaron gustosos a besar sin usura sus pies fríos       los de ella que eran sólo el comienzo de la noche desnuda fueron investigando deshojando nombrando proponiéndose metas       preguntando a los cuerpos mientras la madrugada y los temas candentes conciliaban el sueño que no durmieron ellos quién hubiera previsto aquella tarde que el amor ese célebre informal se dedicara a ellos tan formales
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Los formales y el frío
Mientras comían juntos y distantes y tensos ella muy lentamente y él como ensimismado hablaban con medida y doble parsimonia de temas importantes y de algunos quebrantos entonces como siempre o como casi siempre el desvelo social condujo a la cultura así que por la noche se fueron al teatro sin tocarse un ojal ni siquiera una uña su sonrisa       la de ella era como una oferta un anuncio un esbozo su mirada       la de él iba tomando nota de cómo eran sus ojos y como a la salida soplaba un aire frío y unos dedos muy blancos indefensos y tristes apenas asomaban por las sandalias de ella no hubo más remedio que entrar en un boliche y ya que el camarero se demoraba tanto llegaron cautelosos hasta la confidencia extra seca y sin hielo por favor       y fumaron y entre el humo el amor era un rostro en la niebla en sus labios       los de él el silencio era espera la noticia era el frío en su casa       la de ella halló café instantáneo y confianza y cobijo una hora tan sólo de memoria y sondeos hasta que sobrevino un silencio a dos voces como cualquiera sabe en tales circunstancias es arduo decir algo que realmente no sobre él probó       sólo falta que me quede a dormir y ella también probó       y por qué no te quedas y él sin mirarla       no me lo digas dos veces y ella en voz baja       bueno y por qué no te quedas y sus labios       los de él se quedaron gustosos a besar sin usura sus pies fríos       los de ella que eran sólo el comienzo de la noche desnuda fueron investigando deshojando nombrando proponiéndose metas       preguntando a los cuerpos mientras la madrugada y los temas candentes conciliaban el sueño que no durmieron ellos quién hubiera previsto aquella tarde que el amor ese célebre informal se dedicara a ellos tan formales
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Cada dia que pasa necesito sentirte mas cerca, quiero calentar tu cuerpo con el fuego que has iniciado dentro de mi, añoro hacerte explotar con la pasion que continua creciendo segundo a segundo cada vez que mis ojos se pierden dentro de la profundidad de tu mirada. Los besos que tus labios comparten son solo el comienzo de la jornada que llevan a un ecstacy sin limite. Quiero tenerne entre mis brazos, arrebatarte y llevarte a ese lugar donde has tenido miedo llegar, hacerte saborear todas las delicias que nuestra imaginacion puede generar. Delirar con la fiebre de nuestros cuerpos tratando de combatir todas las aberraciones que hemos enjaulado en lo mas profundo de nuestras almas.
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Oct 14, 2012
Oct 14, 2012 at 7:25 PM UTC
Necesito
Impregnada de tu olor me encuentro, en la posterioridad de tan excitante momento. Mi mente repite cada movimiento, el vaivén de caderas que majestaron nuestros cuerpos. Subiendo a tu boca lento, hasta que se mezclan nuestros alientos. Te deseo y siempre te pienso, eres una obra de arte que aún no se ha descubierto. ¿Quién me quita estos pensamientos? Al tenerte frente a mí, son los más perversos. Te he querido hace tiempo, pero anhelo de ese suceso uno perfecto. La postura ante ti mantengo, mas tu presencia provoca que eso sea un sufrimiento, al reflexionar sobre las causas del porqué dentro de mí no te tengo. Está oscureciendo y mis manos están enloqueciendo, cada parte de ti quieren ir conociendo, Existe una promesa y la tenemos que seguir manteniendo. Nuestra historia se está escribiendo y al pasar los años se verá el fruto de nuestro largo detenimiento. Habrá valido la pena tanto aplazamiento, nuevos libros serán creados relatando cada acontecimiento, mostrando la pasión que guardamos dentro.
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Apr 9, 2015
Apr 9, 2015 at 10:53 PM UTC
Ante ti
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
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Vaivén
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia Con orgullo de árbol plantado de pleno torbellino te desvistes                       con el gesto del agua saltando de la peña abandonas tus cuerpos con los pasos sonámbulos del viento te arrojas en el lecho con los ojos cerrados buscas tu más antigua desnudez Caigo en ti con la ciega caída de la ola tu cuerpo me sostiene como la ola que renace el viento sopla afuera y reúne las aguas todos los bosques son un solo árbol Navega la ciudad en plena noche tierra y cielo y marea que no cesa los elementos enlazados tejen la vestidura de un día desconocido Desierto inmenso y fuente secreta balanza del silencio y árbol de gemidos cuerpo que se despliega como la vela cuerpo que se repliega como la brasa corazón que desgajo de la noche escorpión que se clava en mi pecho sello de sangre sobre mis años de hombre (Hago lo que dices) Con un Sí la lámpara que te guía a la entrada del sueño Con un No la balanza que pesa la falacia y la verdad del deseo Con un Ay el hueso floreciendo para atravesar la muerte (Hoy, siempre hoy) Hablas (se oyen muchas lluvias) no sé lo que dices (una mano amarilla nos sostiene) Callas (nacen muchos pájaros) no sé adónde estamos (un alveolo escarlata nos encierra) Ríes (las piernas del río se cubren de hojas) no sé adónde vamos (hoy es ya mañana en mitad de la noche)           Hoy que se abre y se cierra           nunca se mueve y no se detiene           corazón que nunca se apaga           Hoy (un pájaro se posa           en una torre de granito)           Siempre es mediodía
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Ayer todavía recordaba. El rostro lo sentía iluminado por el sol verdadero. Ese sol es hoy el mismo. Sólo mi rostro ha cambiado. Ayer algo me alzó algo ayer me acariciaba cercano a lo que hoy día me vulnera y quiere ensombrecerme y aplastarme. Lo que ayer era leve en su certeza hoy es pura terrestre gravedad. Ilusión de los cuerpos y las almas. No más que materia desencantada. Hoy día desperté sin recordar lo que ayer me iluminaba.
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Nov 14, 2011
Nov 14, 2011 at 11:30 AM UTC
Ayer (II)
El reloj va sonando, marcando un tempo de viejo afligido, como si estuviera desesperado por dictar una hora, o un día. El perro se para a observar el "Tic tac" y su cola baila los danzones que el viejo reloj marca. La comida hierve con delicadeza y el humo de la olla silba las baladas que el tocadiscos canta, el reloj marca y la cola del perro baila. En la mesa se destapa el elixir que llena copas y embriaga almas cubriendo cuerpos como los ríos cubren al mar, y el mar inspira al escriba que roba suspiros que mueven manecillas de relojes para marcar tiempos y bailar colas de perros, hervir ollas que silban canciones y hacer luz que hacen cantar tocadiscos. Entonces el reloj se detiene porque ya es Jueves y son las cinco de la tarde
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Feb 11, 2015
Feb 11, 2015 at 10:58 PM UTC
Extasis en Jueves
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
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Después del amor
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
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No puedo parar pensando en ti Ni tus pestañas Ni el olor de tu piel No logro olvidar tus manos Como me acariciaban Y como movían por mi cuerpo con debilidad y oportunidad Tus ojos están quemados en mi mente con la candela de mis sueños Hueles a cigarrillo y aventura Hueles a hablando nariz contra nariz Eres electricidad y yo una lámpara sin luz ( te necesito) Haces que todo los pelos en mis brazos se levanten al cielo. Eres celestial. Y yo terrestre. La lejura entre nuestros cuerpos me enferma.
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Aug 28, 2012
Aug 28, 2012 at 3:07 PM UTC
(amor lejano)
Quiero escribirte un millon de versos En todos decirte como te quiero Pero no hay suficiente tinta en el universo Asi que acercate, pegate a mi pecho Acercate, te lo dire con besos Dejare tus labios rotos y desehechos Un frenesi que no conoce frenos Que tu placer rompa el silencio Que en este fuego que tenemos Nuestros cuerpos se derritan enteros En uno solo fundido este nuestro aliento Tomados de la mano, rozar las nubes del cielo Quiero escribirte un millon de versos En todos decirte cuanto te deseo Pero las palabras se la lleva el viento Asi que acercate mas, perderte no quiero
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Aug 27, 2018
Aug 27, 2018 at 12:28 AM UTC
Cada que te veo
Siento tu respiración acelerarse, Pero me cuesta trabajo Empatar mi desbocado corazón Con tu necesitada agonía. Día a día crece el sentimiento, Y me da miendo sentir Esta vulnerabilidad. Te abrazo y estorban los cuerpos, Y esque nunca creí ver en tus ojos Los ojos con los que yo tanto soñe. Me da miedo que un día te levantes, Y te des cuenta que no soy quien esperabas, ni el princepe azul Que tanto anhelabas. Espero tu corazón alcance mis latidos, Y que tu boca no se seque De tanto besar. ¿A caso estoy loco? Pues mi insana mente se enferma De claridad, y una luz se cuele Entre la sombra para enclarecer Lo que nunca tuve claro, O tal vez simplemente me negue a ver. Siempre estuvo frente a mí, Y ahora que la tengo pierdo cordura, Mientras ella se mantiente en sana sobriedad, espero Solo sean ideas mías, y mi luz No se pierda con sombra Pues es para mi solo ella, Y hoy admito que estoy loco, Loco por ella
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Dec 15, 2014
Dec 15, 2014 at 1:08 AM UTC
Loco por ella
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre, valles que sólo mis labios conocen, desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos, cascada petrificada de la nuca, alta meseta de tu vientre, playa sin fin de tu costado. Tus ojos son los ojos fijos del tigre y un minuto después son los ojos húmedos del perro. Siempre hay abejas en tu pelo. Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos como la espalda del río a la luz del incendio. Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna, el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises la noche de los cuerpos, como la sombra del águila la soledad del páramo. Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano. Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida, bahía donde el mar de noche se aquieta, ***** caballo de espuma, cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro, boca del horno donde se hacen las hostias, sonrientes labios entreabiertos y atroces, nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible (allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable). Patria de sangre, única tierra que conozco y me conoce, única patria en la que creo, única puerta al infinito.
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Cuerpo a la vista
Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo: tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar, tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada, sitios en donde el tiempo no transcurre, valles que sólo mis labios conocen, desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos, cascada petrificada de la nuca, alta meseta de tu vientre, playa sin fin de tu costado. Tus ojos son los ojos fijos del tigre y un minuto después son los ojos húmedos del perro. Siempre hay abejas en tu pelo. Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos como la espalda del río a la luz del incendio. Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna, el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises la noche de los cuerpos, como la sombra del águila la soledad del páramo. Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano. Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida, bahía donde el mar de noche se aquieta, ***** caballo de espuma, cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro, boca del horno donde se hacen las hostias, sonrientes labios entreabiertos y atroces, nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible (allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable). Patria de sangre, única tierra que conozco y me conoce, única patria en la que creo, única puerta al infinito.
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