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"cuarenta" poems
Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico.
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Amor, de tarde
Bonjour buon giorno guten morgen despabílate amor y toma nota: sólo en el tercer mundo mueren cuarenta mil niños por día en el plácido cielo despejado flotan los bombarderos y losbuitres cuatro millones tienen sida la codicia depila la amazonia buenos días good morning despabílate en los ordenadores de la abuela onu no caben más cadáveres de ruandalos fundamentalistas degüellan aextranjeros predica el papa contra los condones havelange estrangula a maradona bonjour monsieur le maire forza italia buon giorno guten morgen ernst junger opus dei buenos días good morning hiroshima despabílate amor que el horror amanece
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Despabílate amor
Manuel del Río, natural de España, ha fallecido el sábado 11 de mayo, a consecuencia de un accidente. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada a las 9,30 en St. Francis. Es una historia que comienza con sol y piedra, y que termina sobre una mesa, en D'Agostino, con flores y cirios eléctricos. Es una historia que comienza en una orilla del Atlántico. Continúa en un camarote de tercera, sobre las olas -sobre las nubes- de las tierras sumergidas ante Poseidón. Halla en América su término con una grúa y una clínica, con una esquela y una misa cantada, en la iglesia de St. Francis. Al fin y al cabo, cualquier sitio da lo mismo para morir: el que se aroma de romero, el tallado en piedra o en nieve, el empapado de petróleo. Da lo mismo que un cuerpo se haga piedra, petróleo, nieve, aroma. Lo doloroso no es morir acá o allá...                   Requiem æternam, Manuel del Río. Sobre el mármol en D'Agostino, pastan toros de España, Manuel, y las flores (funeral de segunda, caja que huele a abetos del invierno) cuarenta dólares. Y han puesto unas flores artificiales entre las otras que arrancaron al jardín... Libera me domine de morte æterna... Cuando mueran James o Jacob verán las flores que pagaron Giulio o Manuel... Ahora descienden a tus cumbres garras de águila. Dies irae. Lo doloroso no es morir Dies illa acá o allá; sino sin gloria...                       Tus abuelos fecundaron la tierra toda, la empaparon de la aventura. Cuando caía un español se mutilaba el Universo. Los velaban no en D'Agostino Funeral Home, sino entre hogueras, entre caballos y armas. Héroes para siempre. Estatuas de rostro borrado. Vestidos aún sus colores de papagayo, de poder y de fantasía. Él no ha caído así. No ha muerto por ninguna locura hermosa. (Hace mucho que el español muere de anónimo y cordura, o en locuras desgarradoras entre hermanos: cuando acuchilla pellejos de vino derrama sangre fraterna). Vino un día porque su tierra es pobre. El Mundo, Liberanos Domine, es patria. Y ha muerto. No fundó ciudades. No dio su nombre a un mar. No hizo más que morir por diecisiete dólares (él los pensaría en pesetas). Requiem æternam. Y en D'Agostino lo visitan los polacos, los irlandeses, los españoles, los que mueren en el week-end.                         Requiem æternam. Definitivamente todo ha terminado. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada por su alma.                   Me he limitado a reflejar aquí una esquela de un periódico de New York. Objetivamente. Sin vuelo en el verso. Objetivamente. Un español como millones de españoles. No he dicho a nadie que estuve a punto de llorar.
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Réquiem
Manuel del Río, natural de España, ha fallecido el sábado 11 de mayo, a consecuencia de un accidente. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada a las 9,30 en St. Francis. Es una historia que comienza con sol y piedra, y que termina sobre una mesa, en D'Agostino, con flores y cirios eléctricos. Es una historia que comienza en una orilla del Atlántico. Continúa en un camarote de tercera, sobre las olas -sobre las nubes- de las tierras sumergidas ante Poseidón. Halla en América su término con una grúa y una clínica, con una esquela y una misa cantada, en la iglesia de St. Francis. Al fin y al cabo, cualquier sitio da lo mismo para morir: el que se aroma de romero, el tallado en piedra o en nieve, el empapado de petróleo. Da lo mismo que un cuerpo se haga piedra, petróleo, nieve, aroma. Lo doloroso no es morir acá o allá...                   Requiem æternam, Manuel del Río. Sobre el mármol en D'Agostino, pastan toros de España, Manuel, y las flores (funeral de segunda, caja que huele a abetos del invierno) cuarenta dólares. Y han puesto unas flores artificiales entre las otras que arrancaron al jardín... Libera me domine de morte æterna... Cuando mueran James o Jacob verán las flores que pagaron Giulio o Manuel... Ahora descienden a tus cumbres garras de águila. Dies irae. Lo doloroso no es morir Dies illa acá o allá; sino sin gloria...                       Tus abuelos fecundaron la tierra toda, la empaparon de la aventura. Cuando caía un español se mutilaba el Universo. Los velaban no en D'Agostino Funeral Home, sino entre hogueras, entre caballos y armas. Héroes para siempre. Estatuas de rostro borrado. Vestidos aún sus colores de papagayo, de poder y de fantasía. Él no ha caído así. No ha muerto por ninguna locura hermosa. (Hace mucho que el español muere de anónimo y cordura, o en locuras desgarradoras entre hermanos: cuando acuchilla pellejos de vino derrama sangre fraterna). Vino un día porque su tierra es pobre. El Mundo, Liberanos Domine, es patria. Y ha muerto. No fundó ciudades. No dio su nombre a un mar. No hizo más que morir por diecisiete dólares (él los pensaría en pesetas). Requiem æternam. Y en D'Agostino lo visitan los polacos, los irlandeses, los españoles, los que mueren en el week-end.                         Requiem æternam. Definitivamente todo ha terminado. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Haskell. New Jersey. Se dirá una misa cantada por su alma.                   Me he limitado a reflejar aquí una esquela de un periódico de New York. Objetivamente. Sin vuelo en el verso. Objetivamente. Un español como millones de españoles. No he dicho a nadie que estuve a punto de llorar.
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Son más fuertes que un ying yang en persona Son más peculiares que los cuarenta de un ladrón superstar Cuál es el derecho para contener su respiro? Darle vida a sus cuerpos entendiendo este suceso Mágica antisincronía poder aceptar su gracia físico privilegio poder observarlas [debe ser su brisa]
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Oct 4, 2009
Oct 4, 2009 at 1:24 PM UTC
Transitorias [only one night]
Calla, euskolega que el viento que te queda de cuando te comiste esas judías muertas hace setecientos trece días, ha llegado hoy al puerto. Y se han muerto quince bueyes que viajaban en velero y se han muerto el carnicero y sus cuarenta mujeres del olor, a treinta y siete millas del mar al oir la noticia por teléfono. El alcalde de un pueblo costero en la otra orilla del estrecho ha decretado cuarentena y están enterrando el pueblo en la arena y estrangulando a sus ancianos y todo porque en la verbena hace uno coma nueve años hipotecaste con tu ano los daños y todo el tiempo que nos queda.
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Apr 30, 2015
Apr 30, 2015 at 10:52 AM UTC
Euskoleguismo
Una corriente de brazos y de espaldas nos encauza y nos hace desembocar bajo los abanicos, las pipas, los anteojos enormes colgados en medio de la calle; únicos testimonios de una raza desaparecida de gigantes. Sentados al borde de las sillas, cual si fueran a dar un brinco y ponerse a bailar, los parroquianos de los cafés aplauden la actividad del camarero, mientras los limpiabotas les lustran los zapatos hasta que pueda leerse el anuncio de la corrida del domingo. Con sus caras de mascarón de proa, el habano hace las veces de bauprés, los hacendados penetran en los despachos de bebidas, a muletear los argumentos como si entraran a matar; y acodados en los mostradores, que simulan barreras, brindan a la concurrencia el miura disecado que asoma la cabeza en la pared. Ceñidos en sus capas, como toreros, los curas entran en las peluquerías a afeitarse en cuatrocientos espejos a la vez, y cuando salen a la calle ya tienen una barba de tres días. En los invernáculos edificados por los círculos, la pereza se da como en ninguna parte y los socios la ingieren con churros o con horchata, para encallar en los sillones sus abulias y sus laxitudes de fantoches. Cada doscientos cuarenta y siete hombres, trescientos doce curas y doscientos noventa y tres soldados, pasa una mujer.
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Calle de las sierpes
Qué dulce, si lloviera de repente... No sé por qué, porque tú estás lejana, pero en la soledad de esta mañana hay algo de tu amor que no está ausente. Y yo sonrío, extraño adolescente de ojos cansados y cabeza cana, yo, que aún puedo asomarme a la ventana y ver la luna que no ve la gente... Ah, sí, qué dulcemente llovería con ese sol, para olvidar un poco mi prematura gran pasión tardía... Y yo cierro los párpados huraños pensando en ti, yo, extravagante y loco adolescente de cuarenta años.
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Soneto adolescente
Cuando éramos niños los viejos tenían como treinta un charco era un océano la muerte lisa y llana no existía luego cuando muchachos los viejos eran gente de cuarenta un estanque era océano la muerte solamente una palabra ya cuando nos casamos los ancianos estaban en cincuenta un lago era un océano la muerte era la muerte de los otros ahora veteranos ya le dimos alcance a la verdad el océano es por fin el océano pero la muerte empieza a ser la nuestra.
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Pasatiempo
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años!   Blusas en las ventanas, los peluqueros lloran sin tu melena -fuego rubio cortado-.   ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, alba sin colorete, sola, tan libre, tú, en el viento!   No llevabas pendientes.   Las modistas, de blanco, en los balcones, perdidas por el cielo.           -¡A ver!                 ¡Al fin!                     ¿Qué?                           ¡No!               Sólo era un pájaro,               no tú,               Miss X niña. El barman, ¡oh, qué triste!     (Cerveza.     Limonada.     Whisky.     Cocktail de ginebra.) Ha pintado de ***** las botellas. Y las banderas, alegrías del bar, de ***** a media asta.     ¡Y el cielo sin girar tu radiograma!   Treinta barcos, cuarenta hidroaviones y un velero cargado de naranjas, gritando por el mar y por las nubes. Nada.   ¡Ah, Miss X! ¿Adónde?   S. M. el Rey de tu país no come. No duerme el Rey. Fuma. Se muere por la costa en automóvil.   Ministerios, Bancos del oro, Consulados, Casinos, Tiendas, Parques, cerrados.   Y, mientras, tú, en el viento -¿te aprietan los zapatos?-, Miss X, de los mares   -di, ¿te lastima el aire?-.   ¡Ah, Miss X, Miss X, qué fastidio! Bostezo.         Adiós...                 Good bye...   (Ya nadie piensa en ti. Las mariposas de acero, con las alas tronchadas, incendiando los aires, fijas sobre las dalias movibles de los vientos. Sol electrocutado. Luna carbonizada. Temor al oso blanco del invierno.   Veda. Prohibida la caza marítima, celeste, por orden del Gobierno.   Ya nadie piensa en ti, Miss X niña.)
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A miss x, enterrada en el viento del oeste
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años!   Blusas en las ventanas, los peluqueros lloran sin tu melena -fuego rubio cortado-.   ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, alba sin colorete, sola, tan libre, tú, en el viento!   No llevabas pendientes.   Las modistas, de blanco, en los balcones, perdidas por el cielo.           -¡A ver!                 ¡Al fin!                     ¿Qué?                           ¡No!               Sólo era un pájaro,               no tú,               Miss X niña. El barman, ¡oh, qué triste!     (Cerveza.     Limonada.     Whisky.     Cocktail de ginebra.) Ha pintado de ***** las botellas. Y las banderas, alegrías del bar, de ***** a media asta.     ¡Y el cielo sin girar tu radiograma!   Treinta barcos, cuarenta hidroaviones y un velero cargado de naranjas, gritando por el mar y por las nubes. Nada.   ¡Ah, Miss X! ¿Adónde?   S. M. el Rey de tu país no come. No duerme el Rey. Fuma. Se muere por la costa en automóvil.   Ministerios, Bancos del oro, Consulados, Casinos, Tiendas, Parques, cerrados.   Y, mientras, tú, en el viento -¿te aprietan los zapatos?-, Miss X, de los mares   -di, ¿te lastima el aire?-.   ¡Ah, Miss X, Miss X, qué fastidio! Bostezo.         Adiós...                 Good bye...   (Ya nadie piensa en ti. Las mariposas de acero, con las alas tronchadas, incendiando los aires, fijas sobre las dalias movibles de los vientos. Sol electrocutado. Luna carbonizada. Temor al oso blanco del invierno.   Veda. Prohibida la caza marítima, celeste, por orden del Gobierno.   Ya nadie piensa en ti, Miss X niña.)
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Alguna vez recuerdo ciertas noches de junio de aquel año, casi borrosas, de mi adolescencia (era en mil novecientos me parece cuarenta y nueve) porque en ese mes sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña lo mismo que el calor que empezaba,                                                                           nada más que la especial sonoridad del aire y una disposición vagamente afectiva. Eran las noches incurables                                                         y la calentura. Las altas horas de estudiante solo y el libro intempestivo junto al balcón abierto de par en par (la calle recién regada desaparecía abajo, entre el follaje iluminado) sin un alma que llevar a la boca. Cuántas veces me acuerdo de vosotras, lejanas noches del mes de junio, cuántas veces me saltaron las lágrimas, las lágrimas por ser más que un hombre, cuánto quise morir             o soñé con venderme al diablo, que nunca me escuchó.                                               Pero también la vida nos sujeta porque precisamente no es como la esperábamos.
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Noches del mes de junio
Delgada y sinuosa como la cuerda mágica. Rubia y rauda:                                 dardo y milano. Pero también inexorable rompehielos. Senos de niña, ojos de esmalte. Bailó en todas las terrazas y sótanos, contempló un atardecer en San José, Costa Rica, durmió en las rodillas de los Himalayas, fatigó los bares y las sabanas de áfrica. A los veinte dejó a su marido por una alemana; a los veintiuno dejó a la alemana por un afgano; a los cuarenta y cinco vive en Proserpina Court, int. 2, Bombay. Cada mes, en los días rituales, llueven sapos y culebras en la casa, los criados maldicen a la demonia y su amante parsi apaga el fuego. Tempestad en seco.                                             El buitre blanco picotea su sombra.
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Golden lotuses - 2
Pidiendo a las diez del día   papel a su secretario, a la carta de Jimena   responde el rey por su mano; y después de hacer la cruz   con cuatro puntos y un rasgo, aquestas palabras pone   a guisa de cortesano: «A vos, la noble Jimena,   la del marido envidiado, vos envío mis saludos   en fe de quereros tanto. Que estáis de mi querellosa,   decís en vuestro despacho, que non vos suelto el marido   sino una vez en el año, »y que cuando vos le suelto,   en lugar de regalaros, en vuestros brazos se duerme   como viene tan cansado. Si supiérades, señora,   que vos quitaba el velado para mis namoramientos,   fuera bien el lamentarlo; »mas si sólo vos lo quito   para lidiar en el campo con los moros convecinos,   non vos fago mucho agravio; que si yo no hubiera puesto   las mis huertas a su cargo, ni vos fuerais más que dueña,   ni él fuera más que un hidalgo. »A no vos tener encinta,   señora, el vuestro velado creyera de su dormir   lo que me habedes contado. Más pues el parto esperáis...   si os falta un marido al lado, no importa, que sobra un rey   que os hará cien mil regalos. »Decís que entregue a las llamas   la carta que habéis mandado; a contener herejías,   fuera digna de tal caso; mas pues razones contiene   dignas de los siete sabios, mejor es para mi archivo   que non para el fuego ingrato. »Y porque guardéis la mía   y no la fagáis pedazos, por ella a lo que pariéredes   prometo buen aguinaldo: si fuere hijo, daréle   una espada y un caballo y cien mil maravedís   para ayuda de su gasto; »si fija, para su dote   prometo poner en cambio desde el día en que naciere   de plata cuarenta marcos.  Con esto ceso, señora,   y no de estar suplicando a la Virgen vos ayude   en los dolores del parto».
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Romance ix la respuesta del rey
Pidiendo a las diez del día   papel a su secretario, a la carta de Jimena   responde el rey por su mano; y después de hacer la cruz   con cuatro puntos y un rasgo, aquestas palabras pone   a guisa de cortesano: «A vos, la noble Jimena,   la del marido envidiado, vos envío mis saludos   en fe de quereros tanto. Que estáis de mi querellosa,   decís en vuestro despacho, que non vos suelto el marido   sino una vez en el año, »y que cuando vos le suelto,   en lugar de regalaros, en vuestros brazos se duerme   como viene tan cansado. Si supiérades, señora,   que vos quitaba el velado para mis namoramientos,   fuera bien el lamentarlo; »mas si sólo vos lo quito   para lidiar en el campo con los moros convecinos,   non vos fago mucho agravio; que si yo no hubiera puesto   las mis huertas a su cargo, ni vos fuerais más que dueña,   ni él fuera más que un hidalgo. »A no vos tener encinta,   señora, el vuestro velado creyera de su dormir   lo que me habedes contado. Más pues el parto esperáis...   si os falta un marido al lado, no importa, que sobra un rey   que os hará cien mil regalos. »Decís que entregue a las llamas   la carta que habéis mandado; a contener herejías,   fuera digna de tal caso; mas pues razones contiene   dignas de los siete sabios, mejor es para mi archivo   que non para el fuego ingrato. »Y porque guardéis la mía   y no la fagáis pedazos, por ella a lo que pariéredes   prometo buen aguinaldo: si fuere hijo, daréle   una espada y un caballo y cien mil maravedís   para ayuda de su gasto; »si fija, para su dote   prometo poner en cambio desde el día en que naciere   de plata cuarenta marcos.  Con esto ceso, señora,   y no de estar suplicando a la Virgen vos ayude   en los dolores del parto».
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Difícilmente llamo a la realidad, como el perro, y también aúllo. Cómo amaría establecer el diálogo del hidalgo y el barquero, pintar la jirafa, describir los acordeones, celebrar mi musa desnuda y enroscada a mi cintura de asalto y resistencia. Así es mi cintura, mi cuerpo en general, una lucha despierta y larga, y mis riñones escuchan. Oh Dios, cuántas ranas habituadas a la noche, silbando y roncando con gargantas de seres humanos a los cuarenta años, y qué angosta y sideral es la curva que hasta lo más lejos me rodea! Llorarían en mi caso los cantores italianos, los doctores de astronomía ceñidos por esta alba negra, definidos hasta el corazón por esta aguda espada. Y luego esa condensación, esa unidad de elementos de la noche, esa suposición puesta detrás de cada cosa, y ese frío tan claramente sostenido por estrellas. Execración para tanto muerto que no mira, para tanto herido de alcohol o infelicidad, y loor al nochero, al inteligente que soy yo, sobreviviente adorador de los cielos.
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Establecimientos nocturnos
Que difícil es vivir siempre recordando El mejor día que Dios te a dado. Y yo he pasado más de 40 años anhelando superarlo pues yo solo tenia 3 años! He vivido muchos días fracasando! Eh pasado días muy gozosos. Dos hijos vi nacer,me casé,y he reído en incontables festejos familiares. Estoy agradecido por todo lo bueno que he tenido. Pero que difícil es vivir más de 40 años fracasando. A mis 3 años de edad,hice lo mejor de mi vida. No he logrado superarlo! Lo recuerdo mas,cuando las estoy mirando. Y si las dos sonríen en mi presencia,felizmente,cuarenta años más,viviría fracasando.
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Aug 10, 2018
Aug 10, 2018 at 1:56 AM UTC
Vivir Fracasando
"Les femmes jouissent d'abord par l'oreille" Dit Marguerite Duras Toi, mon HYDRE-MUSE, tu jouis Par l'oreille absolue et frivole Magnifiée Par la danse à contre-temps De la poésie pénétrante Du saxo et de la tumba Du coupé décalé et de l'azonto Entre violons et accordéons Qui fait voltiger sur tes hanches Toute la copelia complicada de ta libido. Je rentre sans hâte dans la mue de la couleuvre Et je te ceins la taille. Réinventons les croisés en cinquième position Du ballet classique de Noureev, Petipa et Balanchine Et à quatre pattes virevoltons dans le Bolchoi. Setenta y ocho : Je te tatoue le bas des reins D'un tatou boule qui exécute Des renversés arrière multicolores Dans les plus intimes sillons de ta peau. Cero : Verbum Sapientiae Principium Est ! De mon pinceau chatoyant je dessine Des pas de bourrée étourdissants Aux confins de tes cambrures Setenta y siete : Tu miaules des entrechats charnels Et tu tournoies comme un ventilateur Et tu me dis : viens, mon prince, Montre-moi tes ronds de jambes doubles Ochenta y quatro : je te prends par les orteils tout en te caressant l'oreille Et je te dis vas-y Cuarenta y cinco : Dombolo baroque dès que tu bouges tes fesses pour m'inviter à tes Messes de sabbat Très y media : Demi-pointe sur les tétons qui frémissent et qui clignent des yeux La peau de ton aréole gauche  danse la biguine Ton sein droit fait voltiger du jus de grenade Sesenta : Un deux trois cinq six sept Un seul fouetté Tu enchaînes les figures libres et académiques Passe après passe Tu plantes dans le taureau farceur tes aromates Et je crie Banco et tu me mordilles la paume de la main. Setenta complicada : J'aime notre gourmandise choreographee clitoridienne, anale, phallique et vaginale Cet appétit colossal de ballet épicé à la Merce Cunningham, Alvin Ailey et Martha Graham Qui nous prend entre deux morts de tous nos lacs des cygnes primaux Nous en sommes les danseurs étoiles les solistes les premiers danseurs les petits rats les chorégraphes et les maîtres de ballet À nous deux nous formons une troupe Réincarnée Et nous signons de nos plumes de chair notre martingale lubrique : Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept
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Nov 1, 2019
Nov 1, 2019 at 3:31 AM UTC
Un deux trois ... Cinq six sept
"Les femmes jouissent d'abord par l'oreille" Dit Marguerite Duras Toi, mon HYDRE-MUSE, tu jouis Par l'oreille absolue et frivole Magnifiée Par la danse à contre-temps De la poésie pénétrante Du saxo et de la tumba Du coupé décalé et de l'azonto Entre violons et accordéons Qui fait voltiger sur tes hanches Toute la copelia complicada de ta libido. Je rentre sans hâte dans la mue de la couleuvre Et je te ceins la taille. Réinventons les croisés en cinquième position Du ballet classique de Noureev, Petipa et Balanchine Et à quatre pattes virevoltons dans le Bolchoi. Setenta y ocho : Je te tatoue le bas des reins D'un tatou boule qui exécute Des renversés arrière multicolores Dans les plus intimes sillons de ta peau. Cero : Verbum Sapientiae Principium Est ! De mon pinceau chatoyant je dessine Des pas de bourrée étourdissants Aux confins de tes cambrures Setenta y siete : Tu miaules des entrechats charnels Et tu tournoies comme un ventilateur Et tu me dis : viens, mon prince, Montre-moi tes ronds de jambes doubles Ochenta y quatro : je te prends par les orteils tout en te caressant l'oreille Et je te dis vas-y Cuarenta y cinco : Dombolo baroque dès que tu bouges tes fesses pour m'inviter à tes Messes de sabbat Très y media : Demi-pointe sur les tétons qui frémissent et qui clignent des yeux La peau de ton aréole gauche  danse la biguine Ton sein droit fait voltiger du jus de grenade Sesenta : Un deux trois cinq six sept Un seul fouetté Tu enchaînes les figures libres et académiques Passe après passe Tu plantes dans le taureau farceur tes aromates Et je crie Banco et tu me mordilles la paume de la main. Setenta complicada : J'aime notre gourmandise choreographee clitoridienne, anale, phallique et vaginale Cet appétit colossal de ballet épicé à la Merce Cunningham, Alvin Ailey et Martha Graham Qui nous prend entre deux morts de tous nos lacs des cygnes primaux Nous en sommes les danseurs étoiles les solistes les premiers danseurs les petits rats les chorégraphes et les maîtres de ballet À nous deux nous formons une troupe Réincarnée Et nous signons de nos plumes de chair notre martingale lubrique : Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept
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Este concurso de células, unánimes en su intento misterioso de que dure la intensa vida en mi cuerpo; esos miles de millones de pequeñitos cerebros, que, con disciplina admirable en el esfuerzo, se dividen el trabajo de mis órganos diversos, y mantienen el fenómeno de mi existir en el tiempo, un día, quizá cercano (mañana, tal vez hoy mesmo), han de declararse en huelga, porque en el reloj eterno sonó  el instante...                               ¡Qué júbilo entonces el del colegio aquel, más de cuarenta años a mi espíritu sujeto! ¡Qué alegría en el cotarro innúmero y turbulento! Cada grupo ha de tirar por su lado, con estruendo: -¡Vuelvo a la rosa!, dirá uno; y otro: ¡Al aire vuelvo! y otro: ¡Al agua!; y otro: ¡Al barro! y otro: ¡Al carbón!; y otro: ¡Al hierro!; y otro: ¡Al la cal!; y otro: ¡Al fósforo!; y otro: ¡Al la mar!; y otro: ¡Al cielo! Y mi espíritu entretanto, verá feliz, sonrïendo, la disociación bendita que restituye al Acervo lo prestado...                       Mas de pronto, movido por el recuerdo más hondo, más persuasivo, más amante, más inmenso, se preguntará a sí mismo: -Bien, y yo, ¿adónde me vuelvo? -¡A mis brazos!-gritará en la eternidad tu acento... Y cuando los dos, fundidos en una sola alma estemos, el océano infinito nos absorberá en silencio...
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Viii. huelga de células
a los cuarenta tommy derk descubrió que él sufría la suerte de su pueblo que el paraíso a cuenta lo destinaba a páramo del mundo ¡ah tommy derk cómo lloraba en su entretela o revés! pero ni así regaba sus tierritas donde la luz se le apagaba al pie del sicomoro marrón y el socomoro también se apagaba arrugándolo a tommy derk cortándole la claridad del pelo llenándolo de hojas con su nombre muerto escrito allí ¡ah celebres palomas! ninguna vino a defenderlo a tommy derk ninguna le dio plumitas para el frío o pan con leche para el hambre del sur así que tommy derk se acostó a morir nomás y pidió que por lo menos lo hacharan hicieran leña con él algún fuego con él algún calor o luz o advertencia cuando lo fueron a encender se le volaron los caballos se le volaron los caballos a tommy derk unos fueron al norte otros al frente unos fueron al tiempo otros a él peor esa sangre reseca que dejó tommy derk justísimo debajo de donde ardió parecía una pluma con leche con su nombre vivo escrito allí "tommy derk tommy derk" gritaba la plumita mientras todos los sicomoros de Ohio especialmente agachaban la cabeza en silencio como una mala soledad
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Lamento por el sicomoro de tommy derk
¡Buenas noches, mi amor, y hasta mañana! Hasta mañana, sí, cuando amanezca, y yo, después de más de cuarenta años de incoherente soñar, abra y estriegue los ojos del espíritu, como quien ha dormido mucho, mucho, y vaya lentamente despertando, y, en una progresiva lucidez, ate los cabos del ayer de mi alma (antes de que la carne la ligara) y de hoy prodigioso en que habré de encontrarme, en ese plano en que ya nada es ilusión y todo es verdad...                ¡Buenas noches, amor mío, buenas noches! Yo quedo en las tinieblas y tú volaste hacia el amanecer... ¡Hasta mañana, amor, hasta mañana! Porque, aun en cuando el destino acumulara lustro sobre lustro de mi prisión por vida, son fugaces esos lustros; sucédense los días como rosarios, cuyas cuentas magnas son los domingos... Son los domingos, en que, con mis flores, voy invariablemente al cementerio donde yacen tus formas adoradas. ¿Cuántos ramos de flores he llevado a tu tumba? No lo sé. ¿Cuántos he de llevar? Tal vez ya pocos. ¡Tal vez ya pocos! ¡Oh, qué perspectiva deliciosa!                  ¡Quizá el carcelero se acerca con sus llaves resonantes a abrir mi calabozo para siempre! ¿Es por ventura el eco de sus pasos el que se oye, a través de la ventana, avanzar por los quietos corredores? ¡Buenas noches, amor de mis amores! Hasta luego, tal vez..., o hasta mañana.
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X. "bonsoir..."
Todavía tengo casi todos mis dientes casi todos mis cabellos y poquísimas canas puedo hacer y deshacer el amor trepar una escalera de dos en dos y correr cuarenta metros detrás del ómnibus o sea que no debería sentirme viejo pero el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles.
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Síndrome
¿a quién debería encontrar yo en el país del vino? ¿a quién encontraría qué rostros o qué rostro? ¿el ingeniero que se perdió en el mar hace cuarenta máquinas? ¿la burra de dylan thomas? ¿tu cuerpo deseado amado inesperado? ¿qué cuerpo encontraría consumido abrasado por la noche como una larga burra haciendo ruido a máquinas a mar? quién sabe cómo es eso pero hace diez siglos leif ericson fundaba el país del vino vikingo eructador medio bestia también fornicaba debajo de la gloria del cielo y ustedes miserables ocultan en un cuarto su pálido final refugian en las sombras sus cuerpos como burras sin leche sí algo cambió en el mundo y tu cuerpo es extraño como cuarenta máquinas y el ingeniero que se perdió en el mar brilló fosforescente como leif ericson cuando hace diez siglos clavaba a una mujer contra la tierra y la tierra adquiría el color de sus cuerpos y tu cuerpo era el único país donde me derrotaban
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Otras preguntas