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"congelado" poems
Tengo miedo a las alturas, a la noche oscura y al abandono. Tengo 21 años y todavía creo en monstruos debajo de mi cama, quiero y no puedo cambiar patrones de mi vida que me hacen daño. Me desvelo, no me hidrato, como mucho y fumo cada tanto, lloro porque si y por si acaso. Te busco en rostros extraños y solitarios, en la escencia de los cactus, en aquella canción que una vez bailamos. Todo parece congelado desde la soledad de mi cuarto.
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Aug 19, 2018
Aug 19, 2018 at 5:02 PM UTC
Miedos y malos habitos
De aquellos azahares desatados por la luz de la luna, de aquel olor de amor exasperado, hundido en la fragancia, salió del limonero el amarillo, desde su planetario bajaron a la tierra los limones. Tierna mercadería! Se llenaron las costas, los mercados, de luz, de oro silvestre, y abrimos dos mitades de milagro, ácido congelado que corría desde los hemisferios de una estrella, y el licor más profundo de la naturaleza, intransferible, vivo, irreductible, nació de la frescura del limón, de su casa fragante, de su ácida, secreta simetría. En el limón cortaron los cuchillos una pequeña catedral, el ábside escondido abrió a la luz los ácidos vitrales y en gotas resbalaron los topacios, los altares, la fresca arquitectura. Así, cuando tu mano empuña el hemisferio del cortado limón sobre tu plato, un universo de oro derramaste, una copa amarilla con milagros, uno de los pezones olorosos del pecho de la tierra, el rayo de la luz que se hizo fruta, el fuego diminuto de un planeta.
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Oda al limón
Diciembre ha congelado su aliento de dos filos, y lo resopla desde los cielos congelados, como una llama seca desarrollada en hilos, como una larga ruina que ataca a los soldados. Nieve donde el caballo que impone sus pisadas es una soledad de galopante luto. Nieve de uñas cernidas, de garras derribadas, de celeste maldad, de desprecio absoluto. Muerde, tala, traspasa como un tremendo hachazo, con un hacha de mármol encarnizado y leve. Desciende, se derrama como un deshecho abrazo de precipicios y alas, de soledad y nieve. Esta agresión que parte del centro del invierno, hambre cruda, cansada de tener hambre y frío, amenaza al desnudo con un rencor eterno, blanco, mortal, hambriento, silencioso, sombrío. Quiere aplacar las fraguas, los odios, las hogueras, quiere cegar los mares, sepultar los amores: y se va elevando lentas y diáfanas barreras, estatuas silenciosas y vidrios agresores. Que se derrame a chorros el corazón de lana de tantos almacenes y talleres textiles, para cubrir los cuerpos que queman la mañana con la voz, la mirada, los pies y los fusiles. Ropa para los cuerpos que pueden ir desnudos, que pueden ir vestidos de escarchas y de hielos: de piedra enjuta contra los picotazos rudos, las mordeduras pálidas y los pálidos vuelos. Ropa para los cuerpos que rechazan callados los ataques más blancos con los huesos más rojos. Porque tienen el hueso solar estos soldados, y porque son hogueras con pisadas, con ojos. La frialdad se abalanza, la muerte se deshoja, el clamor que no suena, pero que escucho, llueve. Sobre la nieve blanca, la vida roja y roja hace la nieve cálida, siembra fuego en la nieve. Tan decididamente son el cristal de roca que sólo el fuego, sólo la llama cristaliza, que atacan con el pómulo nevado, con la boca, y vuelven cuanto atacan recuerdos de ceniza.
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El soldado y la nieve
Diciembre ha congelado su aliento de dos filos, y lo resopla desde los cielos congelados, como una llama seca desarrollada en hilos, como una larga ruina que ataca a los soldados. Nieve donde el caballo que impone sus pisadas es una soledad de galopante luto. Nieve de uñas cernidas, de garras derribadas, de celeste maldad, de desprecio absoluto. Muerde, tala, traspasa como un tremendo hachazo, con un hacha de mármol encarnizado y leve. Desciende, se derrama como un deshecho abrazo de precipicios y alas, de soledad y nieve. Esta agresión que parte del centro del invierno, hambre cruda, cansada de tener hambre y frío, amenaza al desnudo con un rencor eterno, blanco, mortal, hambriento, silencioso, sombrío. Quiere aplacar las fraguas, los odios, las hogueras, quiere cegar los mares, sepultar los amores: y se va elevando lentas y diáfanas barreras, estatuas silenciosas y vidrios agresores. Que se derrame a chorros el corazón de lana de tantos almacenes y talleres textiles, para cubrir los cuerpos que queman la mañana con la voz, la mirada, los pies y los fusiles. Ropa para los cuerpos que pueden ir desnudos, que pueden ir vestidos de escarchas y de hielos: de piedra enjuta contra los picotazos rudos, las mordeduras pálidas y los pálidos vuelos. Ropa para los cuerpos que rechazan callados los ataques más blancos con los huesos más rojos. Porque tienen el hueso solar estos soldados, y porque son hogueras con pisadas, con ojos. La frialdad se abalanza, la muerte se deshoja, el clamor que no suena, pero que escucho, llueve. Sobre la nieve blanca, la vida roja y roja hace la nieve cálida, siembra fuego en la nieve. Tan decididamente son el cristal de roca que sólo el fuego, sólo la llama cristaliza, que atacan con el pómulo nevado, con la boca, y vuelven cuanto atacan recuerdos de ceniza.
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Tanto tiempo inmovil, esperando sin esperanza que algun día apareciera. Hoy, ya tarde. poco a poco se desvanece la ilusion, que nos mantuvo despierto por tanto tiempo. Mientras más me acerco, más te alejas. Pero tal vez, solo tal vez mañana no será tarde. La ilusión brilla esmeralda en mis amaneceres oscuros; mientras, sus brazos rodean tu desnudo cuerpo. El calor de la ciega pasión calienta tu alma en decadencia. Me sigo alejando sin conseguir una respuesta, pues la distancia se vuelve verdugo del deseo. Esperando el tiempo yaciera congelado eternamente, nuestros cuerpos marchitaron, la llama se apago y el calor se volvió frío. Sólo me queda esperar, cómo tu ya lo haz hecho.
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Oct 21, 2015
Oct 21, 2015 at 3:06 PM UTC
La respuesta
O pó queima o nariz, O álcool aquece o corpo, A música acolhe, O sangue jorra. A ultima imagem, O ultimo cheiro, O último sentimento, Dor. Uma veste de sangue a cobre, Olhos vermelhos escondem a paranóia, Um punhal brilhante reflete o medo. Um soco no espelho, Um último beijo, Julieta, Julieta, Não se vá. Romeu, Romeu, Um punhal resolveu, Piscina escarlate, Seu sangue é combate. Veludo frio, Coração congelado, Toque caloroso, Olhar vidrado. Romeu, Romeu, Você lembra do dia que ela morreu?
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Nov 5, 2014
Nov 5, 2014 at 2:24 PM UTC
Música alta, cocaína, álcool e sangue
No el mar, sino esta fuente junto al mar. Y la ciudad, detrás. (Qué importa la ciudad. La ciudad era tiempo: primero, Roma y sus murallas, y sucesivamente, peces de barras rojas en el lomo, rejerías y olivas, el poderío de las naves de la Corona de Aragón. Más tarde, un diálogo de humos). La ciudad era un diálogo de aguas -la fuente, el mar-; la vida, un diálogo de aguas, una chiquillería desnudita y morena. Y un griterío, un amontonamiento en aquel aire cálido. Y olor a hogueras, que no tienen tiempo. Siempre a espaldas del tiempo. Y nada más que ojos oscuros para mirar, mirar, mirar... Esto ocurría en lo que llaman, los que no son de nuestra raza, pasado. De noche me acercaba a las olas. Las olas no ocultaban ruiseñores como el agua del cántaro que yo apoyaba en la cadera. De noche, entre las olas, de cara al tiempo congelado, sonaba el mar a hojas de otoño, pisoteadas por los pájaros. Ceñía mis tobillos de diamantes. Allí era el reino del vaivén, del ritmo, de lo eterno acunado. El mar tampoco, como si fuera de mi raza, se encadenaba al tiempo. Sonaba en mis oídos el ruiseñor del agua de la fuente, oía los rumores del mundo. Mi sangre era el mar mismo. Me contagiaba de su movimiento. Me enseñaban las olas a no morir jamás. Lo sin tiempo es la muerte. Y aquello, el ritmo, el tiempo vivo, pero detenido; algo que no conoce ni principio ni fin, que no parte ni llega. Era el mar y la fuente junto al mar. Y entre los dos estaba yo. Igual que ahora. Nuevamente unidos. Cuántos racimos de años habrá exprimido el mar. Por cuántos sitios -horas y lugares, qué sé yo-, lo que dicen países, he llevado el centelleo de la espuma, el oleaje de la llama... Es posible que yo parezca diferente. También quizás la fuente parezca diferente a los demás. Yo no lo sé. Juntos estamos el mar, la fuente, yo. Vinieron las autoridades, artistas, periodistas, gentes que leen mi nombre en los periódicos. Me dijeron que era mía la fuente (cómo podían darme lo que era mío, mi vida, el mar, las nubes). No pudieron matar mi vida, restituirme al tiempo, cuando hablaban y hablaban del ayer, la gitana de Somorrostro, y otra vez aquello del arte y de la gloria, y más palabras sin sentido que siguen pronunciando mientras me acerco hasta mi fuente, y adorno mis muñecas con sus helados brazaletes, y humedezco mis sienes, mezclo sus aguas con mis lágrimas. Porque ahora pienso que he olvidado el cántaro, y la tarde se queda sin ruiseñor que la ilumine, y tengo miedo de volver sin agua, y no sé dónde está el cántaro y mi madre me va a reñir porque a ver cómo vamos a guisar, a lavar la ropita de los niños... Y yo no sé qué le diré para que pueda comprenderlo.
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La fuente de carmen amaya
No el mar, sino esta fuente junto al mar. Y la ciudad, detrás. (Qué importa la ciudad. La ciudad era tiempo: primero, Roma y sus murallas, y sucesivamente, peces de barras rojas en el lomo, rejerías y olivas, el poderío de las naves de la Corona de Aragón. Más tarde, un diálogo de humos). La ciudad era un diálogo de aguas -la fuente, el mar-; la vida, un diálogo de aguas, una chiquillería desnudita y morena. Y un griterío, un amontonamiento en aquel aire cálido. Y olor a hogueras, que no tienen tiempo. Siempre a espaldas del tiempo. Y nada más que ojos oscuros para mirar, mirar, mirar... Esto ocurría en lo que llaman, los que no son de nuestra raza, pasado. De noche me acercaba a las olas. Las olas no ocultaban ruiseñores como el agua del cántaro que yo apoyaba en la cadera. De noche, entre las olas, de cara al tiempo congelado, sonaba el mar a hojas de otoño, pisoteadas por los pájaros. Ceñía mis tobillos de diamantes. Allí era el reino del vaivén, del ritmo, de lo eterno acunado. El mar tampoco, como si fuera de mi raza, se encadenaba al tiempo. Sonaba en mis oídos el ruiseñor del agua de la fuente, oía los rumores del mundo. Mi sangre era el mar mismo. Me contagiaba de su movimiento. Me enseñaban las olas a no morir jamás. Lo sin tiempo es la muerte. Y aquello, el ritmo, el tiempo vivo, pero detenido; algo que no conoce ni principio ni fin, que no parte ni llega. Era el mar y la fuente junto al mar. Y entre los dos estaba yo. Igual que ahora. Nuevamente unidos. Cuántos racimos de años habrá exprimido el mar. Por cuántos sitios -horas y lugares, qué sé yo-, lo que dicen países, he llevado el centelleo de la espuma, el oleaje de la llama... Es posible que yo parezca diferente. También quizás la fuente parezca diferente a los demás. Yo no lo sé. Juntos estamos el mar, la fuente, yo. Vinieron las autoridades, artistas, periodistas, gentes que leen mi nombre en los periódicos. Me dijeron que era mía la fuente (cómo podían darme lo que era mío, mi vida, el mar, las nubes). No pudieron matar mi vida, restituirme al tiempo, cuando hablaban y hablaban del ayer, la gitana de Somorrostro, y otra vez aquello del arte y de la gloria, y más palabras sin sentido que siguen pronunciando mientras me acerco hasta mi fuente, y adorno mis muñecas con sus helados brazaletes, y humedezco mis sienes, mezclo sus aguas con mis lágrimas. Porque ahora pienso que he olvidado el cántaro, y la tarde se queda sin ruiseñor que la ilumine, y tengo miedo de volver sin agua, y no sé dónde está el cántaro y mi madre me va a reñir porque a ver cómo vamos a guisar, a lavar la ropita de los niños... Y yo no sé qué le diré para que pueda comprenderlo.
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Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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Estatuas
Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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queria ter congelado a imagem do seu sorriso queria ter gravado o som da sua voz naquela tarde de domingo você esmagava meu peito com suas canções no violão, seu olhar de garoto sabidão cantava, me encantava. o vento batia e bagunçava os cachos do seu cabelo o sol penetrava por entre seus cílios e seus olhos ficavam mais claros do que já são. cada vez que sentia seu cheiro era como um desfrute do paraíso. criava um romance com as pintas do seu rosto e escrevia cartas de amor pra elas. queria ter congelado aquela imagem, você descalço queria poder sentir novamente a textura da sua pele, branca e sardenta sendo queimada pelo sol queria poder roubar as curvas do seu sorriso imagina...as linhas da sua mão, as linhas da minha mão se entrelaçando, nos casando.
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Jun 15, 2013
Jun 15, 2013 at 5:44 PM UTC
Domingo
Inmóvil en la luz, pero danzante, tu movimiento a la quietud que cría en la cima del vértigo se alía deteniendo, no al vuelo, sí al instante. Luz que no se derrama, ya diamante, fija en la rotación del mediodía, sol que no se consume ni se enfría de cenizas y llama equidistante. Tu salto es un segundo congelado que ni apresura el tiempo ni lo mata: preso en su movimiento ensimismado tu cuerpo de sí mismo se desata y cae y se dispersa tu blancura y vuelves a ser agua y tierra oscura.
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Sonetos - i
Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti? Qué te ha hecho la vida, te miras tan cansado ya, Con tus ojos tristes llenos de recuerdos. Veo tus errores marcados en las líneas de tu frente, siento en el choque de tu mano como tiemblan tus huesos, Tú me abrazas, pero tus brazos ya no tienen fuerza. Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti? Te fuiste en un día soleado con tus hombros amplios y llenos de poder, -me dejaste sonriendote-, mientras las lágrimas de mi madre caían sobre mí. Y ahora has vuelto con tus trapos empapados con lluvia fría, tus pies cortados y quemados por los fuegos que has cruzado; te escucho y me hablas con una voz arrepentida. Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti? Mira tus dedos, tu mano izquierda, donde una vez guardabas ese anillo de aquel amor, que tanto afirmabas tener por mi madre, ahora reemplazado por una oración. El reloj en tu muñeca, congelado en el tiempo en que te fuiste. Padre soy tu hijo, mírame padre mío, que soy tu en el espejo, te entiendo y siento tu dolor, Siento tu miseria, tu tristeza y tu rencor. Oh padre mío, ¿Qué ha sido de ti? Han sido diecisiete años, muchas cosas han pasado desde ayer, ya no soy el niño que te miraba golpeando a tu propia mujer; ya no soy el niño que dejaste de querer. No te odio padre mío, porque tú y yo somos tan diferentes y tan iguales a la vez. Padre yo soy tu hijo, pero tu no eres mi padre.
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Jun 16, 2017
Jun 16, 2017 at 6:33 PM UTC
Padre mio
Eu não sei escrever sobre o amor, Quem dirá vivê-lo?! Há coisas que o tempo muda, Outras, ele piora. E, nesse meio tempo, Meu coração foi congelado, De fora pra dentro. Ouvir tuas duras palavras, E sentir o vento, Me deixaram paralisada, Até esse momento. Eu me levantei, Sozinha estava, Nem sua pena, você deixara. O adeus foi dito, Meu coração, partido. E o tempo, mudando... Me mudando aos poucos, Me transformando em nada mais que nada.
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Mar 5, 2015
Mar 5, 2015 at 8:56 PM UTC
Nada
Gigante oso bailarin en el muelle me sopia beso en Valencia Los turistas se detienes no me emociocan Pero hay momentos entre congelado en vigor e inteligente Mi espanol fue apreciado y aplaudido Sevilla fue impersonante Granada y Toledo asombras Luego vinieron disturbios in Barcelona y  una vida Francesa quitado Espana me tienes El Prado y Valencia Mi corazon siempre esta contigo y con Cervantes C@rainbowchaser2021
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Aug 1, 2021
Aug 1, 2021 at 2:07 PM UTC
Spain in Spanish
Sentimentos esparsos, Vazio infindável, Coração congelado... A distância de você, Me fez assim. Só posso querer Que isso tenha um fim... Querer você E não ter, Não me tortura mais. Faz parte dos meus dias, Não sonhar com tuas carícias, Faz parte de mim, Achar que te amar é pecado. Amar só por amar Não me faz culpado, E querer sem ter Não dá resultado...
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Feb 9, 2016
Feb 9, 2016 at 8:56 PM UTC
Untitled
Amo el mes de febrero El mes más corto y más frío de la temporada Por una serie de razones personales Y, sin embargo, parece que es el más largo Por los eventos que suceden al azar En medio de traicioneras ráfagas de tormenta invernal Casi todo está congelado y sólido cerca del nido De las águilas calvas americanas Excepto las máscaras de Mardi Gras bajo los estruendos. Febrero es la temporada del amor El mes de San Valentín Una cala paradisíaca por excelencia Donde los amantes se refugian. Puro, prístino, Nevado, corto, oscuro y hermoso; ahora es El mes de celebración de la historia negra Uno se pregunta por qué y cómo Obtenemos el más corto. Es otra historia Que deberíamos dejar que las gaviotas nómadas Descifren. No hay bañistas en las playas de arena Solo algunos pájaros posados en las ramas Lejos de las cunas de las águilas calvas. Febrero es un mes de contrastes caleidoscópicos Donde las nevadas son frecuentes Y los amantes incondicionales sueñan con el calor de un cielo Lleno de esperanza, amor, belleza y hielo. Copyright © enero de 2022, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varios poemarios.
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Feb 1, 2025
Feb 1, 2025 at 7:04 PM UTC
Febrero Es Corto, Frío, Nevoso Y Prístino
Dijo cervantes que la historia es el depósito de las acciones y yo / salvadas las distancias / creo que es un nomenclátor de expectativas el historiador era para schlegel apenas un profeta que miraba hacia atrás y yo / salvadas las distancias / creo que suele ser estrábico y a veces hipermétrope por su parte el saber congelado sostiene que los pueblos felices nunca tienen historia y como en realidad todos la tienen vaya sacando usted las conclusiones a menudo la historia se vale de utopías algunos aprovechan para erigirle estatuas y luego es consagrada como infancia del mundo o como fotocopia del futuro la historia colecciona pálidos nomeolvides lápidas de homenaje con hollines y mugre y en su amplio muestrario de desdenes figura hasta el humilde que vivió sin codicia la historia está maltrecha / quebrantada hace dos o tres siglos que no ríe que no llora / no habla / acaso porque ahora ya no hay quien le peine las mentiras
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La historia
La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿que pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen donde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!
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Cuerpo presente
La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados, La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿que pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen donde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar!
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Y que si que ahora lo entiendo que nada es para siempre Y que para siempre sería doloroso tenerlo todo Que de los errores se aprende más Y que tengo unos cuantos errores que quisiera borrar Otros que no puedo ni nombrar Errores que en su momento me supieron a gloria Pero que sabría yo de la gloria si no tenía antes el sabor de la libertad en mis labios.. Si lo único que sabía dar era un amor a medias de: "te amo mientras hagas", "te amo mientras seas", o  "te amo mientras"... Mientras que ahora entiendo que nada es para siempre y si lo fuera me carcomiera la idea de un para siempre... Para siempre buscando ese final feliz, Pero que es la felicidad y por qué llamarle final si sería solo el comienzo que no? Por qué esperar tanto, si solo puedes ser libre viviendo día a día que si fuera eterno de nada me serviría esto. Si fuera eterno la inspiración no llegaría, mis dedos no escribirían, mis labios no cantarían, mis piernas no bailarina. Mi corazón que tanto tiempo estuvo congelado, se empieza a desbordar a prepararse para lanzarse por la borda lo puedo ver está agarrando vuelo pero sabe que nada es para siempre y que de tantos errores ahora ha aprendido a volar que ya no voltea para abajo, que ya no le teme a la oscuridad, que las caídas las toma como impulsos para llegar...llegar, que ahora que el tiempo ha pasado que ahora que sabe que nada dura, lo valora todo, lo quiere todo, lo saborea todo... que ahora que mi corazón se ha comenzado a descongelar ya no le quedan lágrimas el sabor me recuerda a el mar y me hace reír en vez de llorar. Que ahora que sabe que nada es para siempre el miedo me lo quita sola, por que nada es para siempre ni este poema, ni este día, ni esta vida, y ahora solo por este día dejare a mi corazón volar.
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Feb 13, 2020
Feb 13, 2020 at 1:21 PM UTC
a la mierda lo eterno, quiero este dia
Y que si que ahora lo entiendo que nada es para siempre Y que para siempre sería doloroso tenerlo todo Que de los errores se aprende más Y que tengo unos cuantos errores que quisiera borrar Otros que no puedo ni nombrar Errores que en su momento me supieron a gloria Pero que sabría yo de la gloria si no tenía antes el sabor de la libertad en mis labios.. Si lo único que sabía dar era un amor a medias de: "te amo mientras hagas", "te amo mientras seas", o  "te amo mientras"... Mientras que ahora entiendo que nada es para siempre y si lo fuera me carcomiera la idea de un para siempre... Para siempre buscando ese final feliz, Pero que es la felicidad y por qué llamarle final si sería solo el comienzo que no? Por qué esperar tanto, si solo puedes ser libre viviendo día a día que si fuera eterno de nada me serviría esto. Si fuera eterno la inspiración no llegaría, mis dedos no escribirían, mis labios no cantarían, mis piernas no bailarina. Mi corazón que tanto tiempo estuvo congelado, se empieza a desbordar a prepararse para lanzarse por la borda lo puedo ver está agarrando vuelo pero sabe que nada es para siempre y que de tantos errores ahora ha aprendido a volar que ya no voltea para abajo, que ya no le teme a la oscuridad, que las caídas las toma como impulsos para llegar...llegar, que ahora que el tiempo ha pasado que ahora que sabe que nada dura, lo valora todo, lo quiere todo, lo saborea todo... que ahora que mi corazón se ha comenzado a descongelar ya no le quedan lágrimas el sabor me recuerda a el mar y me hace reír en vez de llorar. Que ahora que sabe que nada es para siempre el miedo me lo quita sola, por que nada es para siempre ni este poema, ni este día, ni esta vida, y ahora solo por este día dejare a mi corazón volar.
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¡Qué pequeño es mi sueño, qué delgado, y qué pobre, mi sueño que no tiene ni rosas, ni alcanfores, ni venado, y a pie descalzo por el fango viene! Mi sueño, tan hambriento y flagelado que noche a noche a mi costado adviene tiritando de frío, y se sostiene con un hilo de aliento congelado. En el pasado fue tan poderoso que frente a él eran la loba, el oso, juguetes sin valor, pálida arcilla. Dueño de mundo y señor de un cielo, lo venció mi demonio del desvelo, que lo ha vuelto una máscara amarilla.
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Desvelo
Talvez mi hombre ya no eres.., Lo fuiste en algún verano ya congelado Perdido entre los otoños de mi pasado Entre los tormentos de hojas voladas aferrándose a ramas con raíces truncadas y pasiones ya sofocadas. Talvez mi hombre ya no eres Talvez la tierra sea el cielo Y el cielo solo un helero derritiéndose lentamente con los calores del antártico. Talvez los pájaros vuelan caminando Y el oxígeno asfixia si en el buscas descanso. Talvez mi hombre ya no eres Talvez cada circulo es lineal Quizás solo hay vida dentro de un panteón Talvez la muerte es una vieja amargada encaprichada con la mocedad de la vida, talvez, los ríos en su mayoría son secos por dentro talvez la comida no es sustento y el amor acaba cuando hablan los silencios. Talvez no seas mi hombre, Talvez mi corazón es un paisajista que dibuja pasiones naufragadas en el cansancio del viejo mar y en sus aguas saladas. ¡Si! Talvez no seas mi hombre Mas cuando pronuncio tu nombre… Regresa la primavera con sus esplendidos colores. LeydisProse 10/5/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse//
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Oct 5, 2018
Oct 5, 2018 at 11:44 AM UTC
YA NO ERES MI HOMBRE
Me perdí a mi misma en el culo de una botella de vino Me entregué a la luna como si mi vida fuese mística con extrañas mentiras posadas en tus labios Sintiendo electricidad con cada trago y como mi corazón descansa en paz con cada paso. Viendo cosas que preferiría no ver y siendo alguien que no quiero ser. Porque pienso más de lo que debería pensar y bebo más de lo que me gustaría admitir al final del día nunca acabo haciendo lo que le prometí a mi reflejo esa mañana... Bebo más de lo que me gustaría decir bebo tanto que ni siquiera puedo sonreír y cada vez que bebo me olvido de mi, solo y únicamente te pienso a ti... Las aguas calmas de un tranquilo río vino rosado al amanecer, bajo el árbol de la colina siento cada una de las gotas de lluvia que golpean con suavidad contra mi cara estoy de rodillas, contemplando tu sonrisa Expulsé todo el veneno de mi cuerpo solo me quedan las aguas calmas de un tranquilo río Prométemelo, no te puedes ir contigo me siento como nunca me sentí he olvidado todo por lo que alguna vez bebí no recuerdo porque anoche sufrí. Acaricia mi pelo como las hierbas mi cuerpo vino rosado corriendo por tus labios bajo el árbol de la colina. Sé mi espada en la noche, sé mis pájaros cantores. Vino rosado contra la escarcha de hielo resbalando sobre la capa del lago congelado engañando a la escurridiza muerte. Una ligera llovizna peina el prado a lo largo, como una cortina, aunque esté fuera el Sol, aunque no haya nubes en el cielo. La escalera se deshace se me escapa, de entre los dedos, la noche, las aguas vuelven a su cauce y yo vuelvo a intentar olvidarte.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:41 PM UTC
16. Vino Rosado (Poema adicional de “El Castillo”)
Me perdí a mi misma en el culo de una botella de vino Me entregué a la luna como si mi vida fuese mística con extrañas mentiras posadas en tus labios Sintiendo electricidad con cada trago y como mi corazón descansa en paz con cada paso. Viendo cosas que preferiría no ver y siendo alguien que no quiero ser. Porque pienso más de lo que debería pensar y bebo más de lo que me gustaría admitir al final del día nunca acabo haciendo lo que le prometí a mi reflejo esa mañana... Bebo más de lo que me gustaría decir bebo tanto que ni siquiera puedo sonreír y cada vez que bebo me olvido de mi, solo y únicamente te pienso a ti... Las aguas calmas de un tranquilo río vino rosado al amanecer, bajo el árbol de la colina siento cada una de las gotas de lluvia que golpean con suavidad contra mi cara estoy de rodillas, contemplando tu sonrisa Expulsé todo el veneno de mi cuerpo solo me quedan las aguas calmas de un tranquilo río Prométemelo, no te puedes ir contigo me siento como nunca me sentí he olvidado todo por lo que alguna vez bebí no recuerdo porque anoche sufrí. Acaricia mi pelo como las hierbas mi cuerpo vino rosado corriendo por tus labios bajo el árbol de la colina. Sé mi espada en la noche, sé mis pájaros cantores. Vino rosado contra la escarcha de hielo resbalando sobre la capa del lago congelado engañando a la escurridiza muerte. Una ligera llovizna peina el prado a lo largo, como una cortina, aunque esté fuera el Sol, aunque no haya nubes en el cielo. La escalera se deshace se me escapa, de entre los dedos, la noche, las aguas vuelven a su cauce y yo vuelvo a intentar olvidarte.
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