"clavado" poems
Siento el peso de este mundo en mi cabeza. Y no sé si en algún momento de mi vida fui.
Si viviera yo en una edad oscura, si obedeciera yo a un ínclito rey, a una palabra suprema, al poder de dios, entonces yo caminaría en el relieve bajo el mar. Y sería perfecta porque existiría para pelear guerras santas y salvar vírgenes raptadas.
Sería perfecta y no tendría miedo.
Estaría yo forjada desde el principio con una lanza en la mano y el yelmo en la cabeza. Sería un caballero de ilustres tierras, de ilustres logros.
Los tiempos modernos, sin embargo, me han despojado de un destino glorioso.
No tengo nada más que incertidumbre. No tengo un nombre que sea mío. No poseo títulos ni tesoros ganados.
No soy nada más que una armadura vacía. Y el paso del tiempo me oxida las articulaciones.
¿A dónde pueden huir las almas guerreras? ¿A qué rey acudo para prometerle fidelidad?
No hay aspiraciones nobles en este mundo. Me tengo que armar de pedazos rotos, de rituales inútiles. Mi escudo es un libro de hojas muy blandas. Mi vestido es de hilos muy ligeros. Jamás he visto vestíbulos de grandes castillo, jamás he añorado el amor de una hermosa señora, jamás he clavado flechas en el corazón de un dragón.
¿Qué soy entonces?
Si no soy lo que quiero, ¿qué es esto que respira y que duele y que se lastima los nudillos de las manos de tanto golpear las puertas?
Las puertas no abren. No sé si algún día abrirán. Mis sueños están formados con la intención de atravesarlas. Mis manos están hechas para esgrimar famosas espadas.
Y no tengo nada. Y no tengo nada que no sea invisible.
La armadura que soy yo no es nada más que la promesa de la armadura. Y mi voz metálica es la promesa de la voz.
Y no sé yo si soy.
Feb 1, 2013
Feb 1, 2013 at 2:49 PM UTC
En tu pelo está el perfume de la noche
y en tus ojos su tormentosa luz.
El sabor de la noche vibra en tu boca palpitante. 1
Mi corazón, clavado sobre la noche de abenuz.
La noche está en tu frente morena, erguida y frágil
y en tus brazos que un vello sutil aterciopela.
La noche está en recónditos parajes de tu cuerpo:
-la noche perfumada de nardo y de canela... 2
La noche está en tus ojos brunos, iridiscente:
constelaciones bullen en su vivaz burbuja.
La noche está en tus ojos brunos, cuando los cierras: 3
noche definitiva, noche agorera, noche bruja.
En tus oídos, toda la música de la noche
se refugia, y te arrulla con su vago susurro.
En tus oídos, toda la música de la noche,
y en tu voz, y en tu risa, y en tu tácito llanto...
En tu frente, su angustia latente insomne yerra,
y en tu pecho amoroso su tormentosa luz.
En la noche sortílega, sortílego discurro...
El sabor de la noche vibra en tu boca palpitante.
Tus manos son dos pálidas lunas sobre mi frente.
Clavos en ti me clavan, oh Noche deleitosa!
Noche... ¡tibio madero de mi cruz! 4
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Fue domingo en las claras orejas de mi burro,
de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza)
Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal,
experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho,
de una sola burrada, clavada en pleno pecho,
de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho.
Tal de mi tierra veo los cerros retrasados,
ricos en burros, hijos de burros, padres hoy de vista,
que tornan ya pintados de creencias,
cerros horizontales de mis penas.
En su estatua, de espada,
Voltaire cruza su capa y mira el zócalo,
pero el sol me penetra y espanta de mis dientes incisivos
un número crecido de cuerpos inorgánicos.
Y entonces sueño en una piedra
verduzca, diecisiete,
peñasco numeral que he olvidado,
sonido de años en el rumor de aguja de mi brazo,
lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso! ¡cómo vivo!
¡cómo me duele el pelo al columbrar los siglos semanales!
Y cómo, por recodo, mi ciclo microbiano,
quiero decir mi trémulo, patriótico peinado.
1k
No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos.
Contad
y recontadme este sueño.
Romped,
rompedme los espejos.
Deshacedme los estanques,
los lazos,
los anillos,
los cercos,
las redes,
las trampas
y todos los caminos paralelos.
Que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me arrullen con cuentos,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me entierren con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero verme clavado en el tiempo,
que no quiero verme en el agua,
que no quiero verme en la tierra tampoco,
que no quiero, a su ovillo, como un hilo de barba sujeto.
Quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento...
quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!
Soy gusano que sueña... y sueño
verme un día volando en el viento.
775
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
716
El libro
el vaso
el verde obscuramente tallo
el disco
lecho de la bella durmiente la música
las cosas anegadas en sus nombres
decirlas con los ojos
en un allá no sé donde
clavarlas
ámpara lápiz retrato
esto que veo
clavarlo
como un templo vivo
plantarlo
como un árbol
un dios
coronarlo
con un nombre
inmortal
irrisoria corona de espinas
¡Lenguaje!
El tallo y su flor inminente
sol-sexo-sol
la flor sin sombra
la palabra
se abre
en un allá sin donde
extensión inmaculada
transparencia que sostiene a las cosas
caídas
por la mirada
levantadas
en un reflejo suspendidas
Haz de mundos
instantes
racimos encendidos
selvas andantes de astros
sílabas errantes
marea
todos los tiempos del tiempo
SER
una fracción de segundo
lámpara lápiz retrato
en un aquí no sé donde
Un nombre
comienza
asirlo plantarlo decirlo
como un bosque pensante
encarnarlo
Un linaje comienza
en un nombre
un adán
como un templo vivo
nombre sin sombra
clavado
como un dios
en este aquí sin donde
¡Lenguaje!
Acabo en su comienzo
en esto que digo
acabo
SER
sombra de un nombre instantáneo
NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
733
Ven mi Juan, y toma asiento
En la mejor de tus sillas;
Siéntate aquí, en mis rodillas,
Y presta atención a un cuento.
Así estás bien, eso es,
Muy cómodo, muy ufano,
Pero ten quieta esa mano;
Vamos, sosiega esos pies.
Este era un rey... me maltrata
El bigote ese cariño,
Este era un rey... vamos niño,
Que me rompes la corbata.
Si vieras con qué placer
Ese rey... ¡Jesús! ¡qué has hecho!
¿Lo ves? en medio del pecho
¡Me has clavado un alfiler!
¿Y mi dolor te da risa?
Escucha y tenme respeto:
Éste era un rey... deja quieto
El cuello de mi camisa.
Oír atento es la ley
Que a cumplir aquí te obligo...
Deja mi reloj... prosigo.
Atención: Este era un rey...
Me da tormentos crueles
Tu movilidad chicuelo,
¿Ves? has regado en el suelo
Mi dinero y mis papeles.
Responde: ¿me has de escuchar?
Este era un rey... ¡qué locura!
Me tiene en grande tortura
Que te muevas sin parar.
Mas ¿ya estás quieto? Sí, sí
Al fin cesa mi tormento...
Este era un rey, oye el cuento
Inventado para ti.
Y agrega el niño, que es ducho
En tramar cuentos a fe:
«Este era un rey...» ya lo sé
Porque lo repites mucho.
Y me gusta el cuentecito
Y mira ya lo aprendí:
«Este era un rey», ¿no es así?
«¡Qué bonito! ¡Qué bonito!»
Y de besos me da un ciento,
Y pienso al ver sus cariños:
Los cuentos para los niños,
No requieren argumento.
Basta con entender
Su espíritu de tal modo
Que nos puedan hacer todo
Lo que nos quieran hacer.
Con lenguaje grato o rudo
Un niño, sin hacer caso,
Va dejando paso a paso
A su narrador desnudo.
Infeliz del que se escama
Con esas dulces locuras:
¡Si estriba en sus travesuras
El argumento del drama!
¡Oh Juan! me alegra y me agrada
Tu movilidad tan terca;
Te cuento por verte cerca
Y no por contarte nada.
Y bendigo mi fortuna,
Y oye el cuento y lo sabrás;
«Era un rey a quien jamás
Le sucedió cosa alguna».
759
¡Qué día tan largo
y qué camino tan áspero,
qué largo es todo, qué largo,
qué largo es todo y qué áspero!
En el cielo está clavado
el sol iracundo y alto.
La tierra es toda llanura, llanura, toda llanura,
y en la llanura... ni un árbol.
Voy tan cansado
que pienso en una sombra cualquiera.
Quiero descanso,
descanso, sólo descanso.
¡Dormir! Y lo mismo me da ya bajo un ciprés
que bajo un álamo.
682
Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón
Yo te seguiría por el camino de la felicidad
Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino
Te imploro que no tengas ninguna duda
Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo
No me importarán todo tipo de problemas
Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière
Yo cruzaré fronteras y romperé barreras
Para exhumarte, apreciarte y amarte más
Como se ha hecho a lo largo de los siglos
Si tú no volviste a mí, si tú no volviste
Tú y yo nunca jamás tendremos paz
Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso
Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo.
A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo
Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo.
Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste
Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos
Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma
Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer!
Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado
Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado
Como se ha hecho a lo largo de los siglos
Para resucitar el amor y amarte más
Por favor alimenta no, sin duda
Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta
Si tú no volviste a mí, si tú no volviste
Tú y yo nunca jamás tendremos paz
Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso
Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz.
A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo
Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo.
P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta.
Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”.
Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados
Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
Dec 23, 2024
Dec 23, 2024 at 9:03 PM UTC
Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he
esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.
596
Fuego a quien tanto Mar ha respetado
Y que en desprecio de las ondas frías
Pasó abrigado en en las entrañas mías,
Después de haber mis ojos navegado,
Merece ser al Cielo trasladado,
Nuevo esfuerzo del Sol y de los días;
Y entre las siempre amantes Jerarquías
En el Pueblo de luz arder clavado.
Dividir y apartar puede el camino;
Mas cualquier paso del perdido Amante
Es quilate al Amor puro y divino.
Yo dejo el Alma atrás: llevo adelante,
Desierto y solo el cuerpo peregrino,
Y a mí no traigo cosa semejante.
508
Mejor que experto orfebre, Ruiz o Juan Arfe sea,
Becerril o Ximenes, con arte delicado
Rubíes, esmeraldas y perlas he engastado,
Y mi ingenio las asas de las copas arquea.
Haciendo ante los cielos de culpa el alma rea,
Sobre plata y esmalte cincelé en el pecado
En vez de un santo mártir, o a Cristo en cruz clavado,
Ebrio a Baco y sin velos a Venus Citerea.
Damasquiné el acero de estoques y puñales,
Y ocupando mi orgullo en obras infernales
Aventuré mi parte del celestial tesoro;
Y al ver que ya se acerca mi día postrimero,
Cual Fray Juan de Segovia, famoso orfebre, quiero
Expirar, cincelando una custodia en oro.
439
ya que moría mañana
me moriré anteanoche/
con un cuchillito fino
voy a cavar el 76
para limpiarle las raíces a paco
las hojitas a paco
clavado al suelo como una mula rota
gente que me quería ayudar/
después le toca al 77
para encontrar los ojos de rodolfo
como cielos terrestres
fríos fríos fríos
diseminados por ahí/
mirada vacía ahora
va a haber que trabajar
limpiar huesitos/que no hagan
negocio con la sombra
desapareciendo/ dejándose ir
a la tierra ponida sobre
los huesitos del corazón/
compañeros denme valor/
la sombra vuela alrededor
como un objeto en mi pieza/
ni remedio que la pueda parar/
ni corazón ni nada/
ni la palabra nada/
ni la palabra corazón/
pañeros/compañeros
414
La venta de Cidones está en la carretera
que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera,
que llaman la Ruipérez, es una viejecita
que aviva el fuego donde borbolla la marmita.Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto
-bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto-,
contempla silencioso la lumbre del hogar.Se oye la marmita al fuego borbollar.Sentado ante una mesa de pino, un caballero
escribe. Cuando moja la pluma en el tintero,
dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto.El caballero es joven, vestido va de luto.El viento frío azota los chopos del camino.
Se ve pasar de polvo un blanco remolino.La tarde se va haciendo sombría. El enlutado,
la mano en la mejilla, medita ensimismado.Cuando el correo llegue, que el caballero aguarda,
la tarde habrá caído sobre la tierra parda
de Soria. Todavía los grises serrijones,
con ruina de encinares y mellas de aluviones,
las lomas azuladas, las agrias barranqueras,
picotas y colinas, ribazos y laderas
del páramo sombrío por donde cruza el Duero,
**** al sol de ocaso su resplandor de acero.La venta se oscurece. El rojo lar humea.
La mecha de un mohoso candil arde y chispea.El enlutado tiene clavado en el fuego
los ojos largo rato; se los enjuga luego
con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar
el son de la marmita, el ascua del hogar?Cerró la noche. Lejos se escucha el traqueteo
y el galopar de un coche que avanza. Es el correo.
421
A un cruzado caballero,
garrido y noble garzón,
en el palenque guerrero
le clavaron un acero
tan cerca del corazón,
que el físico al contemplarle,
tras verle y examinarle,
dijo: «Quedará sin vida
si se pretende sacarle
el venablo de la herida».
Por el dolor congojado,
triste, débil, desangrado,
después que tanto sufrió,
con el acero clavado
el caballero murió.
Pues el físico decía
que, en dicho caso, quien
una herida tal tenía,
con el venablo moría,
sin el venablo también.
¿No comprendes, Asunción,
la historia que te he contado,
la del garrido garzón
con el acero clavado
muy cerca del corazón?
Pues el caso es verdadero;
yo soy el herido, ingrata,
y tu amor es el acero:
¡si me lo quitas, me muero;
si me lo dejas, me mata!
413
"...porque en los 19 años que tengo nunca había tenido a alguien tan clavado en mi mente."
-Memorias de un amor olvidado 2:04 a.m-
Dec 3, 2018
Dec 3, 2018 at 3:06 AM UTC
Don Juan, al peso de la edad vencido,
Y con el alma de amargura llena,
Vivía, por el reuma recluido,
En una antigua casa en Cartagena.
Con tisanas sostiénese y bromuro
El atleta de eróticas hazañas;
Y en su guitarra, que se ve en el muro,
Las cuerdas rotas, hilan las arañas.
En su sillón, clavado, se aburría,
Se aburría don Juan en su aislamiento,
Y su pasado al recordar, sentía
Tristeza y un tenaz remordimiento.
Don Juan durmió después la noche entera,
Mientras veía, fúlgida y alada,
Una virgen hermosa y hechicera
Que inclinaba la frente en la almohada,
Y al oído decíale en su sueño:
«Si en silencio te amé, si tú en la vida
Fuiste mi único amor, mi solo dueño,
Hoy te adoro, don Juan, agradecida».
293
Te tengo en el alma clavado lo mismo
que un dardo.
Eres en mi alma tal como una gota de llama
en un dardo.
Surgiste en mi alma como un «ojo de agua»
que ha brotado allí,
sin saber ni cómo, ni por qué, ni cuándo.
¡Sólo porque sí!
Manantial eterno que ya nunca, nunca
se debe secar.
Fuente en cuyas ondas todas mis estrellas
se han de reflejar.
Para mí tú tienes la atracción del agua,
el hechizo brujo que mana del río.
¡Yo no te soñaba, yo no te buscaba,
mas soy toda tuya y eres todo mío!
276