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"clavado" poems
Siento el peso de este mundo en mi cabeza. Y no sé si en algún momento de mi vida fui. Si viviera yo en una edad oscura, si obedeciera yo a un ínclito rey, a una palabra suprema, al poder de dios, entonces yo caminaría en el relieve bajo el mar. Y sería perfecta porque existiría para pelear guerras santas y salvar vírgenes raptadas. Sería perfecta y no tendría miedo. Estaría yo forjada desde el principio con una lanza en la mano y el yelmo en la cabeza. Sería un caballero de ilustres tierras, de ilustres logros. Los tiempos modernos, sin embargo, me han despojado de un destino glorioso. No tengo nada más que incertidumbre. No tengo un nombre que sea mío. No poseo títulos ni tesoros ganados. No soy nada más que una armadura vacía. Y el paso del tiempo me oxida las articulaciones. ¿A dónde pueden huir las almas guerreras? ¿A qué rey acudo para prometerle fidelidad? No hay aspiraciones nobles en este mundo. Me tengo que armar de pedazos rotos, de rituales inútiles. Mi escudo es un libro de hojas muy blandas. Mi vestido es de hilos muy ligeros. Jamás he visto vestíbulos de grandes castillo, jamás he añorado el amor de una hermosa señora, jamás he clavado flechas en el corazón de un dragón. ¿Qué soy entonces? Si no soy lo que quiero, ¿qué es esto que respira y que duele y que se lastima los nudillos de las manos de tanto golpear las puertas? Las puertas no abren. No sé si algún día abrirán. Mis sueños están formados con la intención de atravesarlas. Mis manos están hechas para esgrimar famosas espadas. Y no tengo nada. Y no tengo nada que no sea invisible. La armadura que soy yo no es nada más que la promesa de la armadura. Y mi voz metálica es la promesa de la voz. Y no sé yo si soy.
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Feb 1, 2013
Feb 1, 2013 at 2:49 PM UTC
La armadura vacía.
Siento el peso de este mundo en mi cabeza. Y no sé si en algún momento de mi vida fui. Si viviera yo en una edad oscura, si obedeciera yo a un ínclito rey, a una palabra suprema, al poder de dios, entonces yo caminaría en el relieve bajo el mar. Y sería perfecta porque existiría para pelear guerras santas y salvar vírgenes raptadas. Sería perfecta y no tendría miedo. Estaría yo forjada desde el principio con una lanza en la mano y el yelmo en la cabeza. Sería un caballero de ilustres tierras, de ilustres logros. Los tiempos modernos, sin embargo, me han despojado de un destino glorioso. No tengo nada más que incertidumbre. No tengo un nombre que sea mío. No poseo títulos ni tesoros ganados. No soy nada más que una armadura vacía. Y el paso del tiempo me oxida las articulaciones. ¿A dónde pueden huir las almas guerreras? ¿A qué rey acudo para prometerle fidelidad? No hay aspiraciones nobles en este mundo. Me tengo que armar de pedazos rotos, de rituales inútiles. Mi escudo es un libro de hojas muy blandas. Mi vestido es de hilos muy ligeros. Jamás he visto vestíbulos de grandes castillo, jamás he añorado el amor de una hermosa señora, jamás he clavado flechas en el corazón de un dragón. ¿Qué soy entonces? Si no soy lo que quiero, ¿qué es esto que respira y que duele y que se lastima los nudillos de las manos de tanto golpear las puertas? Las puertas no abren. No sé si algún día abrirán. Mis sueños están formados con la intención de atravesarlas. Mis manos están hechas para esgrimar famosas espadas. Y no tengo nada. Y no tengo nada que no sea invisible. La armadura que soy yo no es nada más que la promesa de la armadura. Y mi voz metálica es la promesa de la voz. Y no sé yo si soy.
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En tu pelo está el perfume de la noche y en tus ojos su tormentosa luz. El sabor de la noche vibra en tu boca palpitante. 1 Mi corazón, clavado sobre la noche de abenuz. La noche está en tu frente morena, erguida y frágil y en tus brazos que un vello sutil aterciopela. La noche está en recónditos parajes de tu cuerpo: -la noche perfumada de nardo y de canela... 2 La noche está en tus ojos brunos, iridiscente: constelaciones bullen en su vivaz burbuja. La noche está en tus ojos brunos, cuando los cierras: 3 noche definitiva, noche agorera, noche bruja. En tus oídos, toda la música de la noche se refugia, y te arrulla con su vago susurro. En tus oídos, toda la música de la noche, y en tu voz, y en tu risa, y en tu tácito llanto... En tu frente, su angustia latente insomne yerra, y en tu pecho amoroso su tormentosa luz. En la noche sortílega, sortílego discurro... El sabor de la noche vibra en tu boca palpitante. Tus manos son dos pálidas lunas sobre mi frente. Clavos en ti me clavan, oh Noche deleitosa! Noche... ¡tibio madero de mi cruz! 4
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Canción nocturna
Fue domingo en las claras orejas de mi burro, de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza) Mas hoy ya son las once en mi experiencia personal, experiencia de un solo ojo, clavado en pleno pecho, de una sola burrada, clavada en pleno pecho, de una sola hecatombe, clavada en pleno pecho. Tal de mi tierra veo los cerros retrasados, ricos en burros, hijos de burros, padres hoy de vista, que tornan ya pintados de creencias, cerros horizontales de mis penas. En su estatua, de espada, Voltaire cruza su capa y mira el zócalo, pero el sol me penetra y espanta de mis dientes incisivos un número crecido de cuerpos inorgánicos. Y entonces sueño en una piedra verduzca, diecisiete, peñasco numeral que he olvidado, sonido de años en el rumor de aguja de mi brazo, lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso! ¡cómo vivo! ¡cómo me duele el pelo al columbrar los siglos semanales! Y cómo, por recodo, mi ciclo microbiano, quiero decir mi trémulo, patriótico peinado.
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Fue domingo en las claras orejas de mi burro...
No me contéis más cuentos, que vengo de muy lejos y sé todos los cuentos. No me contéis más cuentos. Contad y recontadme este sueño. Romped, rompedme los espejos. Deshacedme los estanques, los lazos, los anillos, los cercos, las redes, las trampas y todos los caminos paralelos. Que no quiero, que no quiero, que no quiero, que no quiero que me arrullen con cuentos, Que no quiero, Que no quiero, Que no quiero, Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos, que no quiero, que no quiero, que no quiero, que no quiero que me entierren con cuentos, que no quiero, que no quiero, que no quiero, que no quiero verme clavado en el tiempo, que no quiero verme en el agua, que no quiero verme en la tierra tampoco, que no quiero, a su ovillo, como un hilo de barba sujeto. Quiero verme en el viento, quiero verme en el viento, quiero verme en el viento, quiero verme en el viento... quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño! Soy gusano que sueña... y sueño verme un día volando en el viento.
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Viii. quiero... sueño
No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte.Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera.No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.
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Soneto a cristo crucificado
El libro               el vaso el verde obscuramente tallo                                                     el disco lecho de la bella durmiente la música las cosas anegadas en sus nombres decirlas con los ojos                                     en un allá no sé donde clavarlas                   ámpara lápiz retrato esto que veo                           clavarlo como un templo vivo                                         plantarlo como un árbol                             un dios coronarlo                   con un nombre                                                 inmortal irrisoria corona de espinas                                                   ¡Lenguaje! El tallo y su flor inminente                                                   sol-sexo-sol la flor sin sombra                                   la palabra se abre               en un allá sin donde extensión inmaculada transparencia que sostiene a las cosas caídas             por la mirada levantadas                     en un reflejo suspendidas Haz de mundos                           instantes racimos encendidos selvas andantes de astros sílabas errantes                           marea todos los tiempos del tiempo                                               SER una fracción de segundo                                         lámpara lápiz retrato en un aquí no sé donde                                         Un nombre comienza                 asirlo plantarlo decirlo como un bosque pensante                                           encarnarlo Un linaje comienza                                 en un nombre un adán                 como un templo vivo nombre sin sombra                                   clavado como un dios                       en este aquí sin donde ¡Lenguaje!                       Acabo en su comienzo en esto que digo                               acabo SER           sombra de un nombre instantáneo NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
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Tumba del poeta
El libro               el vaso el verde obscuramente tallo                                                     el disco lecho de la bella durmiente la música las cosas anegadas en sus nombres decirlas con los ojos                                     en un allá no sé donde clavarlas                   ámpara lápiz retrato esto que veo                           clavarlo como un templo vivo                                         plantarlo como un árbol                             un dios coronarlo                   con un nombre                                                 inmortal irrisoria corona de espinas                                                   ¡Lenguaje! El tallo y su flor inminente                                                   sol-sexo-sol la flor sin sombra                                   la palabra se abre               en un allá sin donde extensión inmaculada transparencia que sostiene a las cosas caídas             por la mirada levantadas                     en un reflejo suspendidas Haz de mundos                           instantes racimos encendidos selvas andantes de astros sílabas errantes                           marea todos los tiempos del tiempo                                               SER una fracción de segundo                                         lámpara lápiz retrato en un aquí no sé donde                                         Un nombre comienza                 asirlo plantarlo decirlo como un bosque pensante                                           encarnarlo Un linaje comienza                                 en un nombre un adán                 como un templo vivo nombre sin sombra                                   clavado como un dios                       en este aquí sin donde ¡Lenguaje!                       Acabo en su comienzo en esto que digo                               acabo SER           sombra de un nombre instantáneo NUNCA SABRÉ MI DESENLACE
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Ven mi Juan, y toma asiento En la mejor de tus sillas; Siéntate aquí, en mis rodillas, Y presta atención a un cuento. Así estás bien, eso es, Muy cómodo, muy ufano, Pero ten quieta esa mano; Vamos, sosiega esos pies. Este era un rey... me maltrata El bigote ese cariño, Este era un rey... vamos niño, Que me rompes la corbata. Si vieras con qué placer Ese rey... ¡Jesús! ¡qué has hecho! ¿Lo ves? en medio del pecho ¡Me has clavado un alfiler! ¿Y mi dolor te da risa? Escucha y tenme respeto: Éste era un rey... deja quieto El cuello de mi camisa. Oír atento es la ley Que a cumplir aquí te obligo... Deja mi reloj... prosigo. Atención: Este era un rey... Me da tormentos crueles Tu movilidad chicuelo, ¿Ves? has regado en el suelo Mi dinero y mis papeles. Responde: ¿me has de escuchar? Este era un rey... ¡qué locura! Me tiene en grande tortura Que te muevas sin parar. Mas ¿ya estás quieto? Sí, sí Al fin cesa mi tormento... Este era un rey, oye el cuento Inventado para ti. Y agrega el niño, que es ducho En tramar cuentos a fe: «Este era un rey...» ya lo sé Porque lo repites mucho. Y me gusta el cuentecito Y mira ya lo aprendí: «Este era un rey», ¿no es así? «¡Qué bonito! ¡Qué bonito!» Y de besos me da un ciento, Y pienso al ver sus cariños: Los cuentos para los niños, No requieren argumento. Basta con entender Su espíritu de tal modo Que nos puedan hacer todo Lo que nos quieran hacer. Con lenguaje grato o rudo Un niño, sin hacer caso, Va dejando paso a paso A su narrador desnudo. Infeliz del que se escama Con esas dulces locuras: ¡Si estriba en sus travesuras El argumento del drama! ¡Oh Juan! me alegra y me agrada Tu movilidad tan terca; Te cuento por verte cerca Y no por contarte nada. Y bendigo mi fortuna, Y oye el cuento y lo sabrás; «Era un rey a quien jamás Le sucedió cosa alguna».
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Éste era un rey...
Ven mi Juan, y toma asiento En la mejor de tus sillas; Siéntate aquí, en mis rodillas, Y presta atención a un cuento. Así estás bien, eso es, Muy cómodo, muy ufano, Pero ten quieta esa mano; Vamos, sosiega esos pies. Este era un rey... me maltrata El bigote ese cariño, Este era un rey... vamos niño, Que me rompes la corbata. Si vieras con qué placer Ese rey... ¡Jesús! ¡qué has hecho! ¿Lo ves? en medio del pecho ¡Me has clavado un alfiler! ¿Y mi dolor te da risa? Escucha y tenme respeto: Éste era un rey... deja quieto El cuello de mi camisa. Oír atento es la ley Que a cumplir aquí te obligo... Deja mi reloj... prosigo. Atención: Este era un rey... Me da tormentos crueles Tu movilidad chicuelo, ¿Ves? has regado en el suelo Mi dinero y mis papeles. Responde: ¿me has de escuchar? Este era un rey... ¡qué locura! Me tiene en grande tortura Que te muevas sin parar. Mas ¿ya estás quieto? Sí, sí Al fin cesa mi tormento... Este era un rey, oye el cuento Inventado para ti. Y agrega el niño, que es ducho En tramar cuentos a fe: «Este era un rey...» ya lo sé Porque lo repites mucho. Y me gusta el cuentecito Y mira ya lo aprendí: «Este era un rey», ¿no es así? «¡Qué bonito! ¡Qué bonito!» Y de besos me da un ciento, Y pienso al ver sus cariños: Los cuentos para los niños, No requieren argumento. Basta con entender Su espíritu de tal modo Que nos puedan hacer todo Lo que nos quieran hacer. Con lenguaje grato o rudo Un niño, sin hacer caso, Va dejando paso a paso A su narrador desnudo. Infeliz del que se escama Con esas dulces locuras: ¡Si estriba en sus travesuras El argumento del drama! ¡Oh Juan! me alegra y me agrada Tu movilidad tan terca; Te cuento por verte cerca Y no por contarte nada. Y bendigo mi fortuna, Y oye el cuento y lo sabrás; «Era un rey a quien jamás Le sucedió cosa alguna».
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¡Qué día tan largo y qué camino tan áspero, qué largo es todo, qué largo, qué largo es todo y qué áspero! En el cielo está clavado el sol iracundo y alto. La tierra es toda llanura, llanura, toda llanura, y en la llanura... ni un árbol. Voy tan cansado que pienso en una sombra cualquiera. Quiero descanso, descanso, sólo descanso. ¡Dormir! Y lo mismo me da ya bajo un ciprés que bajo un álamo.
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Qué día tan largo
Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón Yo te seguiría por el camino de la felicidad Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino Te imploro que no tengas ninguna duda Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo No me importarán todo tipo de problemas Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière Yo cruzaré fronteras y romperé barreras Para exhumarte, apreciarte y amarte más Como se ha hecho a lo largo de los siglos Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo. A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo. Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer! Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado Como se ha hecho a lo largo de los siglos Para resucitar el amor y amarte más Por favor alimenta no, sin duda Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz. A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo. P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta. Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”. Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Dec 23, 2024
Dec 23, 2024 at 9:03 PM UTC
Si Tú No Volviste
Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón Yo te seguiría por el camino de la felicidad Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino Te imploro que no tengas ninguna duda Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo No me importarán todo tipo de problemas Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière Yo cruzaré fronteras y romperé barreras Para exhumarte, apreciarte y amarte más Como se ha hecho a lo largo de los siglos Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo. A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo. Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer! Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado Como se ha hecho a lo largo de los siglos Para resucitar el amor y amarte más Por favor alimenta no, sin duda Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta Si tú no volviste a mí, si tú no volviste Tú y yo nunca jamás tendremos paz Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz. A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo. P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta. Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”. Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
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Cómo será pregunto. Cómo será tocarte a mi costado. Ando de loco por el aire que ando que no ando. Cómo será acostarme en tu país de pechos tan lejano. Ando de pobrecristo a tu recuerdo clavado, reclavado. Será ya como sea. Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado. Me comerás entonces dulcemente pedazo por pedazo. Seré lo que debiera. Tu pie. Tu mano.
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Ausencia de amor
Fuego a quien tanto Mar ha respetado Y que en desprecio de las ondas frías Pasó abrigado en en las entrañas mías, Después de haber mis ojos navegado, Merece ser al Cielo trasladado, Nuevo esfuerzo del Sol y de los días; Y entre las siempre amantes Jerarquías En el Pueblo de luz arder clavado. Dividir y apartar puede el camino; Mas cualquier paso del perdido Amante Es quilate al Amor puro y divino. Yo dejo el Alma atrás: llevo adelante, Desierto y solo el cuerpo peregrino, Y a mí no traigo cosa semejante.
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Amante ausente del sujeto amado, después de larga navegación
Mejor que experto orfebre, Ruiz o Juan Arfe sea, Becerril o Ximenes, con arte delicado Rubíes, esmeraldas y perlas he engastado, Y mi ingenio las asas de las copas arquea. Haciendo ante los cielos de culpa el alma rea, Sobre plata y esmalte cincelé en el pecado En vez de un santo mártir, o a Cristo en cruz clavado, Ebrio a Baco y sin velos a Venus Citerea. Damasquiné el acero de estoques y puñales, Y ocupando mi orgullo en obras infernales Aventuré mi parte del celestial tesoro; Y al ver que ya se acerca mi día postrimero, Cual Fray Juan de Segovia, famoso orfebre, quiero Expirar, cincelando una custodia en oro.
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El viejo orfebre
ya que moría mañana me moriré anteanoche/ con un cuchillito fino voy a cavar el 76 para limpiarle las raíces a paco las hojitas a paco clavado al suelo como una mula rota gente que me quería ayudar/ después le toca al 77 para encontrar los ojos de rodolfo como cielos terrestres fríos fríos fríos diseminados por ahí/ mirada vacía ahora va a haber que trabajar limpiar huesitos/que no hagan negocio con la sombra desapareciendo/ dejándose ir a la tierra ponida sobre los huesitos del corazón/ compañeros denme valor/ la sombra vuela alrededor como un objeto en mi pieza/ ni remedio que la pueda parar/ ni corazón ni nada/ ni la palabra nada/ ni la palabra corazón/ pañeros/compañeros
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Nota ii
La venta de Cidones está en la carretera que va de Soria a Burgos. Leonarda, la ventera, que llaman la Ruipérez, es una viejecita que aviva el fuego donde borbolla la marmita.Ruipérez, el ventero, un viejo diminuto -bajo las cejas grises, dos ojos de hombre astuto-, contempla silencioso la lumbre del hogar.Se oye la marmita al fuego borbollar.Sentado ante una mesa de pino, un caballero escribe. Cuando moja la pluma en el tintero, dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto.El caballero es joven, vestido va de luto.El viento frío azota los chopos del camino. Se ve pasar de polvo un blanco remolino.La tarde se va haciendo sombría. El enlutado, la mano en la mejilla, medita ensimismado.Cuando el correo llegue, que el caballero aguarda, la tarde habrá caído sobre la tierra parda de Soria. Todavía los grises serrijones, con ruina de encinares y mellas de aluviones, las lomas azuladas, las agrias barranqueras, picotas y colinas, ribazos y laderas del páramo sombrío por donde cruza el Duero, **** al sol de ocaso su resplandor de acero.La venta se oscurece. El rojo lar humea. La mecha de un mohoso candil arde y chispea.El enlutado tiene clavado en el fuego los ojos largo rato; se los enjuga luego con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar el son de la marmita, el ascua del hogar?Cerró la noche. Lejos se escucha el traqueteo y el galopar de un coche que avanza. Es el correo.
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Al maestro "azorín" por su libro castilla
A un cruzado caballero, garrido y noble garzón, en el palenque guerrero le clavaron un acero tan cerca del corazón, que el físico al contemplarle, tras verle y examinarle, dijo: «Quedará sin vida si se pretende sacarle el venablo de la herida». Por el dolor congojado, triste, débil, desangrado, después que tanto sufrió, con el acero clavado el caballero murió. Pues el físico decía que, en dicho caso, quien una herida tal tenía, con el venablo moría, sin el venablo también. ¿No comprendes, Asunción, la historia que te he contado, la del garrido garzón con el acero clavado muy cerca del corazón? Pues el caso es verdadero; yo soy el herido, ingrata, y tu amor es el acero: ¡si me lo quitas, me muero; si me lo dejas, me mata!
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Caso
"...porque en los 19 años que tengo nunca había tenido a alguien tan clavado en mi mente." -Memorias de un amor olvidado 2:04 a.m-
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Dec 3, 2018
Dec 3, 2018 at 3:06 AM UTC
Memorias de un amor olvidado
Don Juan, al peso de la edad vencido, Y con el alma de amargura llena, Vivía, por el reuma recluido, En una antigua casa en Cartagena. Con tisanas sostiénese y bromuro El atleta de eróticas hazañas; Y en su guitarra, que se ve en el muro, Las cuerdas rotas, hilan las arañas. En su sillón, clavado, se aburría, Se aburría don Juan en su aislamiento, Y su pasado al recordar, sentía Tristeza y un tenaz remordimiento. Don Juan durmió después la noche entera, Mientras veía, fúlgida y alada, Una virgen hermosa y hechicera Que inclinaba la frente en la almohada, Y al oído decíale en su sueño: «Si en silencio te amé, si tú en la vida Fuiste mi único amor, mi solo dueño, Hoy te adoro, don Juan, agradecida».
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Don juan
Te tengo en el alma clavado lo mismo               que un dardo. Eres en mi alma tal como una gota de llama               en un dardo. Surgiste en mi alma como un «ojo de agua»               que ha brotado allí, sin saber ni cómo, ni por qué, ni cuándo.               ¡Sólo porque sí! Manantial eterno que ya nunca, nunca               se debe secar. Fuente en cuyas ondas todas mis estrellas               se han de reflejar. Para mí tú tienes la atracción del agua, el hechizo brujo que mana del río. ¡Yo no te soñaba, yo no te buscaba, mas soy toda tuya y eres todo mío!
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Sin saber por qué