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"cero" poems
Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo... La juego contra uno o contra todos, la juego contra el cero o contra el infinito, la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito, en una encrucijada, en una barricada, en un motín; la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin, a todo lo ancho y a todo lo hondo -en la periferia, en el medio, y en el sub-fondo...- Juego mi vida, cambio mi vida, la llevo perdida sin remedio. Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo...: o la trueco por una sonrisa y cuatro besos: todo, todo me da lo mismo: lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo... Todo, todo me da lo mismo: todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo donde se anudan serpentinos mis sesos. Cambio mi vida por lámparas viejas o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil: -por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil: por los colgajos que se guinda en las orejas la simiesca mulata, la terracota rubia; la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia: cambio mi vida por una anilla de hojalata o por la espada de Sigmundo, o por el mundo que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola... Cambio mi vida por la cándida aureola del idiota o del santo;                                         la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto; o por la ducha rígida que llovió en la nuca a Carlos de Inglaterra;                                         la cambio por un romance, la cambio por un soneto; por once gatos de Angora, por una copla, por una saeta, por un cantar; por una baraja incompleta; por una faca, por una pipa, por una sambuca... o por esa muñeca que llora como cualquier poeta. Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos (con arreboles);                               por un gorila de Borneo; por dos panteras de Sumatra; por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra- o por su naricilla que está en algún Museo; cambio mi vida por lámparas viejas, o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas... ¡o por dos huequecillos minúsculos -en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres, la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...! Juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida...
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Relato de sergio stepansky
Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida... Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo... La juego contra uno o contra todos, la juego contra el cero o contra el infinito, la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito, en una encrucijada, en una barricada, en un motín; la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin, a todo lo ancho y a todo lo hondo -en la periferia, en el medio, y en el sub-fondo...- Juego mi vida, cambio mi vida, la llevo perdida sin remedio. Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo...: o la trueco por una sonrisa y cuatro besos: todo, todo me da lo mismo: lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo... Todo, todo me da lo mismo: todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo donde se anudan serpentinos mis sesos. Cambio mi vida por lámparas viejas o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil: -por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil: por los colgajos que se guinda en las orejas la simiesca mulata, la terracota rubia; la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia: cambio mi vida por una anilla de hojalata o por la espada de Sigmundo, o por el mundo que tenía en los dedos Carlomagno: -para echar a rodar la bola... Cambio mi vida por la cándida aureola del idiota o del santo;                                         la cambio por el collar que le pintaron al gordo Capeto; o por la ducha rígida que llovió en la nuca a Carlos de Inglaterra;                                         la cambio por un romance, la cambio por un soneto; por once gatos de Angora, por una copla, por una saeta, por un cantar; por una baraja incompleta; por una faca, por una pipa, por una sambuca... o por esa muñeca que llora como cualquier poeta. Cambio mi vida -al fiado- por una fábrica de crepúsculos (con arreboles);                               por un gorila de Borneo; por dos panteras de Sumatra; por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra- o por su naricilla que está en algún Museo; cambio mi vida por lámparas viejas, o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas... ¡o por dos huequecillos minúsculos -en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres, la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...! Juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida...
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A cocachos aprendí mi labor de colegial en el Colegio Fiscal del barrio donde nací. Tener primaria completa era raro en mi niñez (nos sentábamos de a tres en una sola carpeta). Yo creo que la palmeta la inventaron para mí, de la vez que una rompí me apodaron "mano 'e fierro", y por ser tan mataperro a cocachos aprendí. Juguetón de nacimiento, por dedicarme al recreo sacaba Diez en Aseo y Once en Aprovechamiento. De la Conducta ni cuento pues, para colmo de mal era mi voz general "¡chócala pa' la salida!" dejando a veces perdida mi labor de colegial. ¡Campeón en lingo y bolero! ¡Rey del trompo con huaraca! ¡Mago haciéndome "la vaca" y en bolitas, el primero...! En Aritmética, Cero. En Geografía, igual. Doce en examen oral, Trece en examen escrito. Si no me "soplan" repito en el Colegio Fiscal. Con esa nota mezquina terminé mi Quinto al tranco, tiré el guardapolvo blanco (de costalitos de harina). Y hoy, parado en una esquina lloro el tiempo que perdí: los otros niños de allí alcanzaron nombre egregio. Yo no aproveché el Colegio del barrio donde nací...
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La escuelita
Volver y volver a perder mis dedos en tu cabellera, volver a contraer y volver a perder la calma cuando la calma es lo que se necesita para volver al momento cero en que te conocí. Volver y volver a los días cuando la respuestas a mis insistencias fueron no, queriendo decir sigue intentándolo que volveré amar, volveré a donde el amor no es utópico. Querer ser lo que no era una opción en su momento, momento en que querer ya no era opción, Querer estar en el punto medio del inicio cuando nos presentaron el uno al otro y se marcó el final de dos soledades. Así como se dice: Quién no espera nada no se decepciona”. Yo digo: Que uno sabe reconocer lo mejor cuando lo peor era lo único que se conocía. Con una mirada, me di un viaje al interior de eso que estaba resguardado, lo nunca visto: la profundidad de lo que estaba a la superficie; La hermosura latente. Y en un atardecer: Tus ojos mirando hacia el mar, los míos a la luna, tú aroma en mi camisa, mi mano en tu pelo, tú pelo sobre mi hombro, mi hombro sosteniendo cabeza y mi corazón como bailando a la par con el tuyo. Todo parece utópico, pero no lo es…
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Oct 10, 2011
Oct 10, 2011 at 3:01 PM UTC
Hermosura latente.
Una revolución. Luego una guerra. En aquellos dos años -que eran la quinta parte de toda mi vida-, ya había experimentado sensaciones distintas. Imaginé más tarde lo que es la lucha en calidad de hombre. Pero como tal niño, la guerra, para mí, era tan sólo: suspensión de las clases escolares, Isabelita en bragas en el sótano, cementerios de coches, pisos abandonados, hambre indefinible, sangre descubierta en la tierra o las losas de la calle, un terror que duraba lo que el frágil rumor de los cristales después de la explosión, y el casi incomprensible dolor de los adultos, sus lágrimas, su miedo, su ira sofocada, que, por algún resquicio, entraban en mi alma para desvanecerse luego, pronto, ante uno de los muchos prodigios cotidianos: el hallazgo de una bala aún caliente, el incendio de un edificio próximo, los restos de un saqueo -papeles y retratos en medio de la calle... Todo pasó, todo es borroso ahora, todo menos eso que apenas percibía en aquel tiempo y que, años más tarde, resurgió en mi interior, ya para siempre: este miedo difuso, esta ira repentina, estas imprevisibles y verdaderas ganas de llorar.
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Ciudad cero
¿Has llegado a sentir la necesidad de regresar en el tiempo? ¿De haberte callado la boca? ¿De haber detenido tus dedos sobre el teclado? En la era donde se escribe antes que hablar antes de pensar antes de analizar… Quisiera poder regresar el tiempo Haberme callado la boca Haber detenido mis dedos sobre el teclado. El corazón no piensa … pero las vísceras sí El cerebro se hace esclavo de corajes y ansiedades. Un día después de la tormenta se regresa al punto cero y aunque no se regresa el tiempo espero mañana … ante una nueva prueba Callar mi boca Y detener mis dedos sobre el teclado.
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Apr 26, 2016
Apr 26, 2016 at 9:57 AM UTC
Contrareloj
Que mejor que estar a tu lado, pegadita junto a ti y sentirte respirar, dime tu, que mejor que eso? Nada se compara. Dejame ahi, no me levantes, y si lo vas hacer, que sea con un simple beso y una enorme caricia. Una enorme pa' que me despiertes, pa' darte un enorme beso y asi, quien se pegue a mi, seas tu. Pegate, con calma, no hay nada de prisa. Tengo el tiempo que quieras, el tiempo que necesites. Toma todo el que quieras pero pegate, hazme sentirte, mas alla de sentirte respirar, sentir tu calor. Ese calorcito que solo yo provoco al darte un simple beso, besame y hazme sentir asi. Cero miedo, cero prisa. Tomando nuestro propio tiempo, en nuestro propio mundo. Besame suavecito, cosa de que poquito a poquito, vayas bajando. Despacio con ternura y con cautela. Que tus ricas manos vayan tocando cada parte de mi piel, cada parte de mi ser. Baja, continua. Dejame dejar este escrito aqui, pa' terminar lo que viene ahora...que deleite.
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Oct 19, 2014
Oct 19, 2014 at 7:04 PM UTC
mi mayor placer
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas, lámparas y la línea de Durero, las nueve cifras y el cambiante cero, debo fingir que existen esas cosas. Debo fingir que en el pasado fueron Persépolis y Roma y que una arena sutil midió la suerte de la almena que los siglos de hierro deshicieron. Debo fingir las armas y la pira de la epopeya y los pesados mares que roen de la tierra los pilares. Debo fingir que hay otros. Es mentira. Sólo tú eres. Tú, mi desventura y mi ventura, inagotable y pura.
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El enamorado
Tres poetas en uno / semillero de tantos más / tu ánima insumisa se topó con la muerte y su pesquisa y la puso a cuidar tu invernadero especialista en empezar de cero detonaste la bomba de la risa sin dios sin espejismos y sin prisa perro viejo / filósofo / ingeniero fiel a tu gente / a amparo / ya ti mismo a pesar de tus ráfagas de triste te encaraste jovial con el abismo hombre en medio del mundo y hombre a solas junto al mar fuiste humilde y escribiste simplemente / las olas son las olas
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Buenos días, gabriel
No cojas la cuchara con la mano izquierda. No pongas los codos en la mesa. Dobla bien la servilleta. Eso, para empezar. Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece. ¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes? Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero. Eso, para seguir. ¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos? La cultura es un adorno y el negocio es el negocio. Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas. Eso, para vivir. No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto. No bebas. No fumes. No tosas. No respires. ¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos. Y descansar: morir.
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Biografía
Al fin, una pulmonía mató a don ***** y están las campanas todo el día doblando por él: ¡din-dan!Murió don ***** un señor de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero; de viejo, gran rezador.Dicen que tuvo un serrallo este señor de Sevilla; que era diestro en manejar el caballo y un maestro en refrescar manzanilla.Cuando mermó su riqueza, era su monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza.Y asentóla de una manera española, que fue casarse con una doncella de gran fortuna; y repintar sus blasones, hablar de las tradiciones de su casa, escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos.Gran pagano, se hizo hermano de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano -¡aquel trueno!-, vestido de nazareno. Hoy nos dice la campana que han de llevarse mañana al buen don ***** muy serio, camino del cementerio.Buen don ***** ya eres ido y para siempre jamás... Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué llevaste al mundo donde hoy estás?¿Tu amor a los alamares y a las sedas y a los oros, y a la sangre de los toros y al humo de los altares?Buen don ***** y equipaje, ¡buen viaje!... El acá y el allá, caballero, se ve en tu rostro marchito, lo infinito: cero, cero.¡Oh las enjutas mejillas, amarillas, y los párpados de cera, y la fina calavera en la almohada del lecho! ¡Oh fin de una aristocracia! La barba canosa y lacia sobre el pecho;  metido en tosco sayal, las yertas manos en cruz, ¡tan formal! el caballero andaluz.
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Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don *****
Al fin, una pulmonía mató a don ***** y están las campanas todo el día doblando por él: ¡din-dan!Murió don ***** un señor de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero; de viejo, gran rezador.Dicen que tuvo un serrallo este señor de Sevilla; que era diestro en manejar el caballo y un maestro en refrescar manzanilla.Cuando mermó su riqueza, era su monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza.Y asentóla de una manera española, que fue casarse con una doncella de gran fortuna; y repintar sus blasones, hablar de las tradiciones de su casa, escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos.Gran pagano, se hizo hermano de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano -¡aquel trueno!-, vestido de nazareno. Hoy nos dice la campana que han de llevarse mañana al buen don ***** muy serio, camino del cementerio.Buen don ***** ya eres ido y para siempre jamás... Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué llevaste al mundo donde hoy estás?¿Tu amor a los alamares y a las sedas y a los oros, y a la sangre de los toros y al humo de los altares?Buen don ***** y equipaje, ¡buen viaje!... El acá y el allá, caballero, se ve en tu rostro marchito, lo infinito: cero, cero.¡Oh las enjutas mejillas, amarillas, y los párpados de cera, y la fina calavera en la almohada del lecho! ¡Oh fin de una aristocracia! La barba canosa y lacia sobre el pecho;  metido en tosco sayal, las yertas manos en cruz, ¡tan formal! el caballero andaluz.
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Iban los dos vestidos con descaro -minifalda, melenas- cogidos de la mano, tan jóvenes que casi daban miedo, tan absortos en un cero que, aunque no se veían, les unía absolutos algo fieramente puro. Iban a cualquier parte cogidos de la mano. Se amaban sin tristeza, ni alegría, ni nada. Y a veces se miraban, pero no se veían. Y luego se sentaban en un banco cualquiera. Pero no se veían. Ella era muy bonita; parecía aturdida; él, feroz y esmirriado. No hablaban. No tenían ya nada que decirse. Ya no se deseaban. Pero seguían juntos, cogidos de la mano, frente a algo que espantaba. Mientras el transistor seguía sonando.
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Una pareja perdida
El uno     total menos plenicorrupto nones consentido apenas por el cero que al ido tiempo torna con sus catervas súcubos sexuales y su fauna de olvido El uno yo     subánima aunque insepulto intacto bajo sus multicriptas con trasfondos de arcadas que auto nutre sus ecos de sumo experto en nada mientras crece en abismo El uno solo     en uno res de azar que se orea ante la noche en busca de sus límites perros y tornasol lamido por innúmeros podres se interllaga lo oscuro de su yo todo uno crucipendiente sólo de sí mismo
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El uno nones
Dice octavio que en latinoamérica los intelectuales somos la catástrofe entre otras cosas porque defendemos las revoluciones que a él no le gustan somos la catástrofe asimismo porque hemos sido derrotados pero ¿no es raro que octavio ignore que la verdad no siempre está del lado de los victoriosos? de cualquier manera ya que con la derrota aprendimos la vida exprimamos la memoria como un limón quedémonos sin ángeles ni demonios solos como la luna en el crepúsculo desde paco pizarro y hernán cortés hasta los ávidos de hogaño nos han acostumbrado a la derrota pero de la flaqueza habrá que sacar fuerzas a fin de no humillarnos / no humillarnos más de lo que permite el evangelio que ya es bastante para bien o para mal no es imposible que los veteranos del naufragio sobrevivamos como tantas veces y como tantas veces empecemos desde cero o desde menos cuatro es casi una rutina los derrotados mantenemos la victoria como utopía más o menos practicable pero una victoria que no pierda el turno de la huesuda escuálida conciencia los vencidos concebimos el milagro como quimera de ocasión pero siempre y cuando sea un milagro que no nos cubra de vergüenza histórica o simplemente de vergüenza
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Somos la catástrofe
Busco amor donde no lo hay. Busco arte donde sólo hay mierda. En busca de la belleza me encuentro. En pos de mi  sino me hallo. Mal acompañada voy en este viaje. Mal acompañada voy en la vida. Cuatro amigos mal contados que se alejan. Y tú que podrías estar tan cerca pero estás tan lejos, tan lejos. Lejos de mi camino se halla tu montaña y mi pack de escalada se torna inútil. Quisiera conocerte como no lo hago. Quisiera que me conocieses como no lo haces. Y mi pack de escalada se torna de piedra y pesa, pesa, pesa... Pesada mi alma por armas inútiles. Cercenado mi corazón por mi propia mano. Mi alma pesada por mi corazón cercenado. Mi mente dolorida por mi estupidez humana. Me siento inútil. Inútil porque no se vivir sin tí y no te conozco y ojalá conocerte. Inútil porque lo que conozco se torna de oro y el oro pesa, pesa, pesa... Ni siquiera sé a quien va dedicado este poema. Tal vez este poema vaya dedicado a mí. Porque no me conozco. Porque no me entiendo. Porque no valgo para nada. Mi cuerpo es inútil y es otro peso muerto que pesa, pesa, pesa... Mi cuerpo que odio con todas mis fuerzas. Me gustaría otra vida, me gustaría empezar de cero, ser mujer desde el principio, saber quién soy y saber qué quiero pero nunca sabré qué soy pero nunca sabré a quién quiero. Voy a rajarme las venas esta noche. Voy a hacerlo porque me pesa el alma y atraviesa la cama y llega al suelo. Estoy tirada en el suelo. No se si voy a morir pero mi sangre manchará el baño y tal vez mi cabeza volverá a ser ligera, como ligero vuela el boli sobre la página. Tengo fijación por algunas palabras, por algunas letras, efe, efe, efe. No me quiero pero quiero a las efes, pero no sé a quién quiero, pero no sé a quién va dirigido este poema, pero creo que no me quiero pero... Cierro los ojos y se me nubla la vista. Quiero morir. Otra vez...quiero morir. Quiero morir otra vez. Me asumo Jesús insatisfecho por su resucitar. Me asumo Cronos en el abismo infernal, llorando por no estar muerto pese a estar muriendo. Lloro por no estar muerta pese a estar muriendo. Digo que lloro pero no lloro. No lloro porque no me quiero. No me importa mi propia muerte. No me importa que no me quieras porque estoy muerta. Me gustaría escribir como sangro. Me gustaría escribir como mi vida se resbala porque no la quiero. Porque no me quiero.
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Jun 5, 2018
Jun 5, 2018 at 7:57 AM UTC
En busca del amor perdido
Busco amor donde no lo hay. Busco arte donde sólo hay mierda. En busca de la belleza me encuentro. En pos de mi  sino me hallo. Mal acompañada voy en este viaje. Mal acompañada voy en la vida. Cuatro amigos mal contados que se alejan. Y tú que podrías estar tan cerca pero estás tan lejos, tan lejos. Lejos de mi camino se halla tu montaña y mi pack de escalada se torna inútil. Quisiera conocerte como no lo hago. Quisiera que me conocieses como no lo haces. Y mi pack de escalada se torna de piedra y pesa, pesa, pesa... Pesada mi alma por armas inútiles. Cercenado mi corazón por mi propia mano. Mi alma pesada por mi corazón cercenado. Mi mente dolorida por mi estupidez humana. Me siento inútil. Inútil porque no se vivir sin tí y no te conozco y ojalá conocerte. Inútil porque lo que conozco se torna de oro y el oro pesa, pesa, pesa... Ni siquiera sé a quien va dedicado este poema. Tal vez este poema vaya dedicado a mí. Porque no me conozco. Porque no me entiendo. Porque no valgo para nada. Mi cuerpo es inútil y es otro peso muerto que pesa, pesa, pesa... Mi cuerpo que odio con todas mis fuerzas. Me gustaría otra vida, me gustaría empezar de cero, ser mujer desde el principio, saber quién soy y saber qué quiero pero nunca sabré qué soy pero nunca sabré a quién quiero. Voy a rajarme las venas esta noche. Voy a hacerlo porque me pesa el alma y atraviesa la cama y llega al suelo. Estoy tirada en el suelo. No se si voy a morir pero mi sangre manchará el baño y tal vez mi cabeza volverá a ser ligera, como ligero vuela el boli sobre la página. Tengo fijación por algunas palabras, por algunas letras, efe, efe, efe. No me quiero pero quiero a las efes, pero no sé a quién quiero, pero no sé a quién va dirigido este poema, pero creo que no me quiero pero... Cierro los ojos y se me nubla la vista. Quiero morir. Otra vez...quiero morir. Quiero morir otra vez. Me asumo Jesús insatisfecho por su resucitar. Me asumo Cronos en el abismo infernal, llorando por no estar muerto pese a estar muriendo. Lloro por no estar muerta pese a estar muriendo. Digo que lloro pero no lloro. No lloro porque no me quiero. No me importa mi propia muerte. No me importa que no me quieras porque estoy muerta. Me gustaría escribir como sangro. Me gustaría escribir como mi vida se resbala porque no la quiero. Porque no me quiero.
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Si el engaste el subsobo los trueques toques topos las malacras el desove los topes si el egohueco herniado el covaciarse a cero los elencos del asco las acreencias los finitos afines pudiesen menos si no expudieran casi los escarbes vitales el hartazgo en cadena lo posmascado pálido si el final torvo sorbo de luz niebla de ahogo no antepudiese tanto ah el verdever el todo ver quizás en libre aleo el ser el puro ser sin hojas ya sin costas ni ondas locas ni recontras sólo su ámbito solo                               recién                                         quizás                                                       recién entonces
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Recién entonces
En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal sabio y su plegaria fiel. ¡Oh candil, oh bajel, frente al altar cumplimos, en dúo recóndito, un solo mandamiento: venerar! Embarcación que iluminas a las piscinas divinas: en tu irisada presencia mi humildad se esponja y se anaranja, porque en la muda eminencia están anclados contigo el vuelo de mis gaviotas y el humo sollozante de mis flotas. ¡Oh candil, oh bajel: Dios ve tu pulso y sabe que anonadas en las cúpulas sagradas no por decrépito ni por insulso! Tu alta oración animas con el genio de los climas. Tú conoces el espanto de las islas de leprosos, el domicilio polar de los donjuanescos osos, la magnética bahía de los deliquios venéreos, las garzas ecuatoriales cual escrúpulos aéreos, y por ello ante el Señor paralizas tu experiencia como el olor que da tu mejor flor. Paralelo a tu quimera, cristalizo sin sofismas las brasas de mi ígnea primavera, enarbolo mi júbilo y mi mal y suspendo mis llagas como prismas. Candil, que vas como yo enfermo de lo absoluto, y enfilas la experta proa a un dorado archipiélago sin luto; candil, hermético esquife: mis sueños recalcitrantes enmudecen cual un cero en tu cristal marinero, inmóviles excelsos y adorantes.
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El candil
En la cúspide radiante que el metal de mi persona dilucida y perfecciona, y en que una mano celeste y otra de tierra me fincan sobre la sien la corona; en la orgía matinal en que me ahogo en azul y soy como un esmeril y central y esencial como el rosal; en la gloria en que melifluo soy activamente casto porque lo vivo y lo inánime se me ofrece gozoso como pasto; en esta mística gula en que mi nombre de pila es una candente cábala que todo lo engrandece y lo aniquila; he descubierto mi símbolo en el candil en forma de bajel que cuelga de las cúpulas criollas su cristal sabio y su plegaria fiel. ¡Oh candil, oh bajel, frente al altar cumplimos, en dúo recóndito, un solo mandamiento: venerar! Embarcación que iluminas a las piscinas divinas: en tu irisada presencia mi humildad se esponja y se anaranja, porque en la muda eminencia están anclados contigo el vuelo de mis gaviotas y el humo sollozante de mis flotas. ¡Oh candil, oh bajel: Dios ve tu pulso y sabe que anonadas en las cúpulas sagradas no por decrépito ni por insulso! Tu alta oración animas con el genio de los climas. Tú conoces el espanto de las islas de leprosos, el domicilio polar de los donjuanescos osos, la magnética bahía de los deliquios venéreos, las garzas ecuatoriales cual escrúpulos aéreos, y por ello ante el Señor paralizas tu experiencia como el olor que da tu mejor flor. Paralelo a tu quimera, cristalizo sin sofismas las brasas de mi ígnea primavera, enarbolo mi júbilo y mi mal y suspendo mis llagas como prismas. Candil, que vas como yo enfermo de lo absoluto, y enfilas la experta proa a un dorado archipiélago sin luto; candil, hermético esquife: mis sueños recalcitrantes enmudecen cual un cero en tu cristal marinero, inmóviles excelsos y adorantes.
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Montañoso, abrumado, indescifrable, rojo como la brasa que se apaga, anda fornido y lento por la vaga soledad de su páramo incansable.El armado testuz levanta. En este antiguo toro de durmiente ira, veo a los hombres rojos del Oeste y a los perdidos hombres de Altamira.Luego pienso que ignora el tiempo humano, cuyo espejo espectral es la memoria. El tiempo no lo toca ni la historiade su decurso, tan variable y vano. Intemporal, innumerable, cero, es el postrer bisonte y el primero.
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El bisonte
Costas rompientes del entonces resacas subvivencias que arenan el ahora calas caries del tiempo Cuanto conjuro lacio cepotedio soborra concubinada soplosorbo del cero vacío vacío ya vaciado en apócrifos moldes sin acople Qué han de bastar los crótalos las figuras los pasos de la sangre el veneno de almendras que se expande al destapar un seno o las manos de viaje Dónde un índice totem una amarra que alcance una verdad un gesto un camino sin muerte alguna cripta madre que incube la esperanza Sólo tumbos retumbos lentas leznas acerbas ambivalentes menos poros secos desbastes fofo hartazgo termita y asco verde exapoyos maltrueques Sólo esperas que lepran la espera del no tiempo
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Soplosorbos
This one was originally written in Spanish. volví al Kilómetro Cero donde empiezan todos viajes y en el mapa en el centro de la rotonda debajo donde estaba escrito Usted Está Aquí he añadido Pero Tu No Estás Then I translated it, with a small change to the last line. i returned to Kilometre Zero where all journeys begin and on the map in the centre of the roundabout underneath where it was written You Are Here i added But She Is Not I had to alter the line, because "tu" also translates as "you", which would have been confusing, but I think it's less good in the English version.
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May 19, 2016
May 19, 2016 at 12:03 PM UTC
Kilometre Zero
La noche fácil y aparentemente sagrada o mejor dicho el abismo de la noche no es como otros abismos tiene fondo su tálamo de niebla o relente o fango acoge escarabajos desamparados ronquidos de mal tiempo sobornables insomnios labios absueltos que se reconcilian todas las resonancias del silencio y las noticias de la lóbrega todas las alegrías inoportunas y los presagios confirmados caen como gotas de sudor o rocío en el abismo con fondo de la noche son demasiados alumbrones y furias por esta sola vez el abismo tiene no sólo fondo sino espesas modorras así que aprovecho el bostezo universal para instalarme en sus fauces y sentir cómo la niebla el relente o el fango pasan sobre mis párpados los borran.
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Nocturno cero
"Les femmes jouissent d'abord par l'oreille" Dit Marguerite Duras Toi, mon HYDRE-MUSE, tu jouis Par l'oreille absolue et frivole Magnifiée Par la danse à contre-temps De la poésie pénétrante Du saxo et de la tumba Du coupé décalé et de l'azonto Entre violons et accordéons Qui fait voltiger sur tes hanches Toute la copelia complicada de ta libido. Je rentre sans hâte dans la mue de la couleuvre Et je te ceins la taille. Réinventons les croisés en cinquième position Du ballet classique de Noureev, Petipa et Balanchine Et à quatre pattes virevoltons dans le Bolchoi. Setenta y ocho : Je te tatoue le bas des reins D'un tatou boule qui exécute Des renversés arrière multicolores Dans les plus intimes sillons de ta peau. Cero : Verbum Sapientiae Principium Est ! De mon pinceau chatoyant je dessine Des pas de bourrée étourdissants Aux confins de tes cambrures Setenta y siete : Tu miaules des entrechats charnels Et tu tournoies comme un ventilateur Et tu me dis : viens, mon prince, Montre-moi tes ronds de jambes doubles Ochenta y quatro : je te prends par les orteils tout en te caressant l'oreille Et je te dis vas-y Cuarenta y cinco : Dombolo baroque dès que tu bouges tes fesses pour m'inviter à tes Messes de sabbat Très y media : Demi-pointe sur les tétons qui frémissent et qui clignent des yeux La peau de ton aréole gauche  danse la biguine Ton sein droit fait voltiger du jus de grenade Sesenta : Un deux trois cinq six sept Un seul fouetté Tu enchaînes les figures libres et académiques Passe après passe Tu plantes dans le taureau farceur tes aromates Et je crie Banco et tu me mordilles la paume de la main. Setenta complicada : J'aime notre gourmandise choreographee clitoridienne, anale, phallique et vaginale Cet appétit colossal de ballet épicé à la Merce Cunningham, Alvin Ailey et Martha Graham Qui nous prend entre deux morts de tous nos lacs des cygnes primaux Nous en sommes les danseurs étoiles les solistes les premiers danseurs les petits rats les chorégraphes et les maîtres de ballet À nous deux nous formons une troupe Réincarnée Et nous signons de nos plumes de chair notre martingale lubrique : Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept
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Nov 1, 2019
Nov 1, 2019 at 3:31 AM UTC
Un deux trois ... Cinq six sept
"Les femmes jouissent d'abord par l'oreille" Dit Marguerite Duras Toi, mon HYDRE-MUSE, tu jouis Par l'oreille absolue et frivole Magnifiée Par la danse à contre-temps De la poésie pénétrante Du saxo et de la tumba Du coupé décalé et de l'azonto Entre violons et accordéons Qui fait voltiger sur tes hanches Toute la copelia complicada de ta libido. Je rentre sans hâte dans la mue de la couleuvre Et je te ceins la taille. Réinventons les croisés en cinquième position Du ballet classique de Noureev, Petipa et Balanchine Et à quatre pattes virevoltons dans le Bolchoi. Setenta y ocho : Je te tatoue le bas des reins D'un tatou boule qui exécute Des renversés arrière multicolores Dans les plus intimes sillons de ta peau. Cero : Verbum Sapientiae Principium Est ! De mon pinceau chatoyant je dessine Des pas de bourrée étourdissants Aux confins de tes cambrures Setenta y siete : Tu miaules des entrechats charnels Et tu tournoies comme un ventilateur Et tu me dis : viens, mon prince, Montre-moi tes ronds de jambes doubles Ochenta y quatro : je te prends par les orteils tout en te caressant l'oreille Et je te dis vas-y Cuarenta y cinco : Dombolo baroque dès que tu bouges tes fesses pour m'inviter à tes Messes de sabbat Très y media : Demi-pointe sur les tétons qui frémissent et qui clignent des yeux La peau de ton aréole gauche  danse la biguine Ton sein droit fait voltiger du jus de grenade Sesenta : Un deux trois cinq six sept Un seul fouetté Tu enchaînes les figures libres et académiques Passe après passe Tu plantes dans le taureau farceur tes aromates Et je crie Banco et tu me mordilles la paume de la main. Setenta complicada : J'aime notre gourmandise choreographee clitoridienne, anale, phallique et vaginale Cet appétit colossal de ballet épicé à la Merce Cunningham, Alvin Ailey et Martha Graham Qui nous prend entre deux morts de tous nos lacs des cygnes primaux Nous en sommes les danseurs étoiles les solistes les premiers danseurs les petits rats les chorégraphes et les maîtres de ballet À nous deux nous formons une troupe Réincarnée Et nous signons de nos plumes de chair notre martingale lubrique : Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept Un deux trois... Cinq six sept
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En la eropsiquis plena de huéspedes entonces meandros de espera ausencia enlunadados muslos de estival epicentro tumultos extradérmicos excoriaciones fiebre de noche que burmúa y aola aola aola al abrirse las venas con un pezlampo inmerso en la nuca del sueño hay que buscarlo                                                                                                               al poema Hay que buscarlo dentro de los plesorbos de ocio desnudo desquejido sin raíces de amnesia en los lunihemisferios de reflujos de coágulos de espuma de medusas de arena de los senos o tal vez en andenes con aliento a zorrino y a rumiante distancia de santas madres vacas hincadas sin aureola ante charcos de lágrimas que cantan con un pezvelo en trance debajo de la lengua hay que buscarlo                                                                                                               al poema Hay que buscarlo ignífero superimpuro leso lúcido beodo inobvio entre epitelios de alba o resacas insomnes de soledad en creciente antes que se dilate la pupila del cero mientras lo endoinefable encandece los labios de subvoces que brotan del intrafondo eufónico con un pezgrifo arco iris en la mínima plaza de la frente hay que buscarlo                                                                                                               al poema
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Hay que buscarlo
En la eropsiquis plena de huéspedes entonces meandros de espera ausencia enlunadados muslos de estival epicentro tumultos extradérmicos excoriaciones fiebre de noche que burmúa y aola aola aola al abrirse las venas con un pezlampo inmerso en la nuca del sueño hay que buscarlo                                                                                                               al poema Hay que buscarlo dentro de los plesorbos de ocio desnudo desquejido sin raíces de amnesia en los lunihemisferios de reflujos de coágulos de espuma de medusas de arena de los senos o tal vez en andenes con aliento a zorrino y a rumiante distancia de santas madres vacas hincadas sin aureola ante charcos de lágrimas que cantan con un pezvelo en trance debajo de la lengua hay que buscarlo                                                                                                               al poema Hay que buscarlo ignífero superimpuro leso lúcido beodo inobvio entre epitelios de alba o resacas insomnes de soledad en creciente antes que se dilate la pupila del cero mientras lo endoinefable encandece los labios de subvoces que brotan del intrafondo eufónico con un pezgrifo arco iris en la mínima plaza de la frente hay que buscarlo                                                                                                               al poema
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Mi saldo disminuye cada día qué digo cada día cada minuto       cada bocanada de aire muevo mis dedos como si pudieran atrapar o atraparme pero mi saldo disminuye muevo mis ojos como si pudieran entender o entenderme pero mi saldo disminuye muevo mis pies cual si pudieran acarrear o acarrearme pero mi saldo disminuye mi saldo disminuye cada día qué digo cada día cada minuto       cada bocanada de aire y todo porque ese compinche de la muerte el cero está esperando
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Cero