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"cerebros" poems
Vano el motivo desta prosa: nada... Cosas de todo día. Sucesos banales. Gente necia, local y chata y roma. Gran tráfico en el marco de la plaza. Chismes. Catolicismo. Y una total inopia en los cerebros... Cual si todo se fincara en la riqueza, en menjurjes bursátiles y en un mayor volumen de la panza.
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Villa de la candelaria
Aveces pienso cosas absurdas. Por ejemplo, he contemplado lo que sería nuestro hogar en el futuro. Que ridículo. Pero sabes, me imagino paredes blancas, Muebles oscuros, refinados, con los pequeños detalles que te gustan a ti. Nuestro cuarto sería así: Minimalista, tal vez tres cuadros de algunas fotografías En blanco y ***** Un librero, La mitad lleno de libros de poesía, Literatura en español, física, mecánica, Y la otra de libros científicos, De cerebros, comportamiento, psicología; Tu mitad de la cama estaría ordenada, Tendida, Y la mía quizás seguiría ocupada por mi, Caótica, las sábanas arrastrando, Y un pequeño montoncito de libros a mis pies. En muchas cosas somos diferentes, Por eso pienso en como viviríamos juntos; Creo las paredes en blanco me deprimirían, Tal vez al año las pintaríamos de un color vino... (¿Te acuerdas del vino que tomamos en mi cumpleaños?) O tal vez a los 3 años, nuestros hijos harían un nuevo decor... Que absurdo es pensar así, Más ridículo sentir tan bonito en imaginarlo. Pero tendríamos un lindo hogar, Creo que sería un lugar muy rico, Un flux constante de ideas, de color, de expresión , de conocimiento. Sería el Meca de nuestro amor, El centro de mi universo. Que ridículo, Que absurdo Pensamiento.
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Feb 3, 2013
Feb 3, 2013 at 11:04 PM UTC
Nuestro hogar
Todo, todo, en el aire, en el agua, en la tierra, desarraigado y ácido, descompuesto, perdido. El agua hecha caballo antes que nube y lluvia. Los toros transformados en sumisas poleas. El engaño sin malla, sin "tutu", sin pezones. La impúdica mentira exhibiendo el trasero en todas las posturas, en todas las esquinas. Las polillas voraces de expediente cocido, disfrazadas de hiena, de tapir con mochila. Las techumbres que emigran en oscuras bandadas. Las ventanas que escupen dentaduras de piano, cacerolas, espejos, piernas carbonizadas. Porque mirad sin musgo, mi corazón de yesca, qué hicimos, qué hemos hecho con nuestras pobres manos, con nuestros esqueletos de invierno y de verano. Desatar el incendio. Aplaudir el desastre. Trasladar, sobre caucho, apetitos de pústula. Prostituir los crepúsculos. Adorar los bulones y los secos cerebros de nuez reblandecida... Como sí no existiera más que el sudor y el asco; como si sólo ansiáramos nutrir con nuestra sangre las raíces del odio; como si ya no fuese bastante deprimente saber que sólo somos un pálido excremento del amor, de la muerte.
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Hazaña
Mujeres, aprendan a amar su cuerpo como si fuera su dios. Hombres, aprendan a ser cautivados por cerebros.
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Aug 30, 2014
Aug 30, 2014 at 8:15 PM UTC
Untitled
Este concurso de células, unánimes en su intento misterioso de que dure la intensa vida en mi cuerpo; esos miles de millones de pequeñitos cerebros, que, con disciplina admirable en el esfuerzo, se dividen el trabajo de mis órganos diversos, y mantienen el fenómeno de mi existir en el tiempo, un día, quizá cercano (mañana, tal vez hoy mesmo), han de declararse en huelga, porque en el reloj eterno sonó  el instante...                               ¡Qué júbilo entonces el del colegio aquel, más de cuarenta años a mi espíritu sujeto! ¡Qué alegría en el cotarro innúmero y turbulento! Cada grupo ha de tirar por su lado, con estruendo: -¡Vuelvo a la rosa!, dirá uno; y otro: ¡Al aire vuelvo! y otro: ¡Al agua!; y otro: ¡Al barro! y otro: ¡Al carbón!; y otro: ¡Al hierro!; y otro: ¡Al la cal!; y otro: ¡Al fósforo!; y otro: ¡Al la mar!; y otro: ¡Al cielo! Y mi espíritu entretanto, verá feliz, sonrïendo, la disociación bendita que restituye al Acervo lo prestado...                       Mas de pronto, movido por el recuerdo más hondo, más persuasivo, más amante, más inmenso, se preguntará a sí mismo: -Bien, y yo, ¿adónde me vuelvo? -¡A mis brazos!-gritará en la eternidad tu acento... Y cuando los dos, fundidos en una sola alma estemos, el océano infinito nos absorberá en silencio...
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Viii. huelga de células