"celos" poems
A estos peñascos rudos,
mudos testigos del dolor que siento
-que sólo siendo mudos
pudiera yo fiarles mi tormento,
si acaso de mis penas lo terrible
no infunde lengua y voz en lo insensible-,
quiero contar mis males,
si es que yo sé los males de que muero;
pues son mis penas tales,
que si contarlas por alivio quiero,
le son, una con otra atropellada,
dogal a la garganta, al pecho espada.
No envidio dicha ajena:
que el mal eterno que en mi pecho lidia,
hace incapaz mi pena
de que pueda tener tan alta envidia;
es tan mísero estado en el que peno,
que como dicha envidio el mal ajeno.
No pienso yo si hay glorias;
porque estoy de pensarlo tan distante,
que aun las dulces memorias
de mi pasado bien, tan ignorante
las mira de mi mal el desengaño,
que ignoro si fue bien, y sé que es daño.
Esténse allá en su esfera
los dichosos: que es cosa en mi sentido
tan remota, tan fuera
de mi imaginación, que sólo mido,
entre lo que padecen los mortales,
lo que distan sus males de mis males.
¡Quién tan dichosa fuera,
que de un agravio indigno se quejara!
¡Quién de un desdén llorara!
¡Quién un alto imposible pretendiera!
¡Quién negara, de ausencia o de mudanza,
casi a perder de vista la esperanza!
¡Quién en ajenos brazos
viera a su dueño, y con dolor rabioso
se arrancara a pedazos
del pecho ardiente el corazón celoso!
Pues fuera menor mal que mis desvelos,
el infierno insufrible de los celos.
Pues todos estos males
tienen consuelo o tienen esperanza,
y los más sin iguales
solicitan o animan la venganza;
y sólo de mi fiero mal se aleja
la esperanza, venganza, alivio y queja.
Porque ¿a quién sino al cielo,
que me robó mi dulce prenda amada,
podrá mi desconsuelo
dar sacrílega queja destemplada?
Y él, con sordas, rectísimas orejas,
a cuenta de blasfemias pondrá quejas.
Ni Fabio fue grosero
ni ingrato, ni traidor; antes, amante
con pecho verdadero,
nadie fue más leal ni más constante:
nadie más fino supo, en sus acciones,
finezas añadir a obligaciones.
Sólo el cielo, envidioso,
mi esposo me quitó; la Parca dura,
con ceño riguroso,
fue sólo autor de tanta desventura.
¡Oh Cielo riguroso, oh triste suerte,
que tantas muertes das con una muerte!
¡Ay dulce esposo amado!
¿Para qué te vi yo? ¿Por qué te quise,
y por qué tu cuidado
me hizo, con las venturas, infelice?
¡Oh dicha, fementida y lisonjera,
quién tus amargos fines conociera!
¿Qué vida es esta mía,
que rebelde resiste a dolor tanto?
¿Por qué, necia, porfía,
y en las amargas fuentes de mi llanto
atenuada, no acaba de extinguirse,
si no puede en mi fuego consumirse?
2.7k
Celos de saberte lejos, de no tenerte, de no poder pedirte nada.
Celos de todo aquello que se queda en mi lengua,
de todo lo que no puedo decirte.
Celos de la geografía, de la altura, de la tes de tu piel.
Celos de esos ojos que todo lo viven y todo lo ven.
¿Dónde quedo cuando no admito que te miro?
Cuando escucho tu voz y sé que no me pertenece.
¿Dónde quedo si me escondo para sonreírte?
Si en camas y cubos bailamos en secreto
y los cigarros se agotan en el calor de la función.
¿Dónde queda el corazón si lo entrego a la cercanía
a lo fácil, a la melancolía?
Celos de la bocina que besa tu boca
mientras escucho la lejanía de tu voz
en el eco de una mañana distante.
Envidia de los lentes que abrazan tu rostro,
de la ropa que cubre tu torso.
¿Por qué no puedo ser esos brazos?
¿Por qué no puedo ser esa tela?
Celos por perderte, porque no te tengo.
El miedo a tu fluir porque eres libre
porque eres hombre, porque eres viento.
May 7, 2014
May 7, 2014 at 5:01 AM UTC
Me carcomen los celos
me cubro la cara con la mano
me pregunto , que me pasa?
no hay razon de este sentimiento.
me retuerzo...
lo se, es de impotencia
me digo: no seas mas necia
miedo de tanta lujuria
tantas ganas de sentirme tuya
es que quiero sentirme tuya
y es que quiero sentirte mia
aunque sea una vez en la vida
tengo celos de lo que haces
y es porque no se ni lo que haces!
celos de no verte
ni sentirte aqui presente
celos ala maldita duda
de que deseas mi reina de cuna
los celos me recorren los cesos
lo siento hasta en los huesos
es que no hay lugar que no te sienta
largate celos antes que me arrepienta .
10-11-13 EveGaby
Nov 14, 2013
Nov 14, 2013 at 9:16 PM UTC
Una noche
tuve un sueño...
Luna opaca,
cielo *****
yo en un triste
cementerio
con la sombra
y el silencio.
En sudarios
medio envueltos,
descarnados
esqueletos
muy afables
y contentos
mi vista
recibieron.
Indagaron
los sucesos
que pasaban
ese tiempo:
las maniobras
del ejército,
los discursos
del Congreso,
de la Bolsa
los manejos,
y reían
de todo eso.
Con sorpresa
supe de ellos
que gustaban
de los versos
que en mis dudas
y en mis celos
a mi amada
siempre ofrezco.
¡Que sabían,
me dijeron,
ya en la historia
de los besos!...
Y se hacían
muchos gestos
y ademanes
picarescos.
Y reían
con extremos
entre el ruido
de sus huesos.
En seguida
refirieron
que se siente
mucho hielo,
en las noches
del invierno,
en las fosas
de los muertos.
Despedime.
¡Muy correctos
los saludos
que me hicieron!
Salí al campo.
Miré luego,
luna opaca,
cielo *****
Muy ufano,
dice el médico
que la causa
de estos sueños
se halla toda
por mis nervios
y en el fondo
del cerebro.
1.2k
A veces
veo a mis antiguos errores con cariño
a veces
veo a mis antiguos horrores con desgracia
o con arrepentimiento
aunque sinceramente
no lo hago
pues todo me dio algo
cada uno de ellos
de esos pequeños
grandes
altos
gordos
flacos errores
De todos aprendí
a confiar menos
a perder más
a entregarme ya sin esperar nada
de nadie
nunca más
Aprendí que todo lo que tengo se puede ir
o perder
o lo puedo dejar
desaparecer
Aprendí de ellos como morir
como hacer drama
como se pretende ser algo que no se es
Aprendí de ellos
que hay diferentes tipos de locuras
de celos
de penes
de cielos
Y de todos esos errores
aprendí que nada es más cierto
que los errores
que comete uno mismo
que no hay nada en ellos que cambiaría
y que en su momento
los adore como a nada
como si fueran el único
porque en su momento lo fueron
y disfrute cada caricia como disfruto cada recuerdo
pues no hay nada más puro que el amor
y la electricidad de la pasión.
Esas cosas que las acciones no demeritan
pues los sentimientos
son mas fuertes que la razón.
De todos ellos aprendí
de mis morenos
de mis blancos
de mis dientones o miopes errores
en algún momento
aprendí y viví.
May 13, 2014
May 13, 2014 at 7:34 AM UTC
A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido
hermano y parigual en la desgracia.
A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible y por lejano.
Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes, yo te reconozco,
identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.
1.1k
Dime:
¿Cómo olvidar la primera vez que dejé mi huella por tu cuerpo,
el primer beso furtivo, la primera muestra de deseo compartido,
la primera vez que sonreí y a ti se te iluminaron los ojos
de miedo e ilusión porque ya no había vuelta atrás,
los primeros celos, el primer juramento de compromiso,
la primera vez que olvidamos la oscura realidad
y nos rendimos ante la poesía de la utopía,
el primer "amor" que huyó de tus labios
o la primera mentira que asomaba, por fin, la verdad?
¿Cómo planear la vida sin primeras veces?
¿Cómo acabar lo que no puede volver a empezar?
Si todos estamos enamorados de los principios.
Y cuanto más tarde: mejor.
Aug 10, 2014
Aug 10, 2014 at 11:19 PM UTC
Y ya ves: yo estoy solo, murmurando tu nombre,
recordando los besos que te di y no te di,
y acaso tú, esta tarde, le sonreíste a un hombre
que ni siquiera se parece a mí.
O puede suceder, quién sabe cuándo,
que irás entre el gentío de una calle cualquiera,
y yo sé de qué modo se le quedan mirando
a una mujer bonita que pasa por la acera.
Sí, tal vez siento celos, celos tristes,
celos de no estar juntos, celos de no sé quién;
celos de por qué sales y de cómo te vistes,
que no quieren ser celos y son celos también.
Y de repente no te siento mía,
o estás como más lejos de repente,
y tengo la tristeza de una casa sombría
donde aún sopla el perfume de una mujer ausente.
Afuera está la tarde, con su gris infinito;
afuera está la lluvia, calladamente cruel,
y quisiera decirte cómo te necesito...
pero se me emborrona la tinta en el papel...
945
Amante abandonado por una infiel amada,
¿Por qué los puños alzas torvo y airado al cielo?
¿Por qué la frente inclinas con hondo desconsuelo
y como loco miras y no ambicionas nada?
¿Por qué te desesperas? ¿Por qué?... Porque
admirada
Pasa; porque es hermosa; porque tu ardiente anhelo
Fue su amor y ahuyentaban tus sombras y tu duelo
Los besos de su boca, la luz de su mirada.
Al recordar su rostro tiemblas y palideces,
y al juzgar que a otro ama, de celos te estremeces,
Porque embriagan tu mente sus hechizos fatales.
Me das lástima, ¡oh mártir de un amor sin ventura!
La vida pasa pronto, fugaz es la hermosura...
¡Piensa en las calaveras, que todas son iguales!
895
Vengada la hermosa Filis
de los agravios de Fabio
a verle viene al aldea
enfermo de desengaños.
A ruego de los pastores
baja de su monte al prado,
que como se ve querida
da a entender que la forzaron.
Eso mismo que desea,
quiere que la estén rogando,
que sube al gusto los precios
amor conforme a los años.
Huyóse Fabio celoso,
pensó Fabio hallar sagrado,
pero hay estados de amor
que está en el remedio el daño.
¡Desdichado del que llega
a tiempo tan desdichado
que le matan los remedios
con que muchos quedan sanos!
En fin, a Fabio rendido
viene a ver su dueño ingrato,
alegre porque es amor
en las venganzas villano.
No va sin galas a verle,
aunque pudiera escusarlo,
que la mayor hermosura
no deja en casa el cuidado.
Lleva de palmilla verde
saya y sayuelo bizarro,
con pasamanos de plata
si en ellos pone las manos.
No lleva cosa en el cuello
que Fabio le hubiese dado,
porque no entienda que viven
memorias de sus regalos.
Joyas lleva que él no ha visto,
no porque le ha hecho agravio,
mas porque sepan ausencias
que no está seguro el campo.
Con una cinta de cifras
lleva el cabello apretado,
que quien gusta de dar celos
se vale de mil engaños.
De rebociño le sirve
para mayor desenfado
el capote de los ojos
bordado de negros rayos.
En argentadas chinelas
listones lleva, admirados
de que quepan tantos bríos
en tan pequeños espacios.
Llegó Filis al aldea,
entró en su casa de Fabio,
los pastores la reciben
como al sol los montes altos.
Dando perlas con la risa
extiende a todos los brazos,
que gana mares de amor
y da perlas de barato.
Apenas Fabio la mira
cuando a un tiempo se bañaron
el alma en pura alegría,
los ojos en tierno llanto.
No hablaron los dos tan presto,
aunque los ojos hablaron,
Filis porque no quería,
Fabio porque quiere tanto.
Cuando en esta suspensión
los dos se encuentran mirando
a un tiempo bajan los ojos
como que envidian de falso.
Habló Filis y tuvieron
alma de coral sus labios,
que ver humilde al rendido
hace piadoso al vengado.
A Fabio culpa le pone
que es error hacer, amando,
con la lengua valentías,
si el alma no tiene manos.
Él responde y se disculpa,
que viendo cerca los brazos,
pide perdón ofendido
quien ama desengañado.
982
Al pie de un roble escarchado
donde Belardo el amante
desbarató un tosco nido
que habían tejido las aves,
de breves pasadas glorias,
de presentes largos males,
así se queja diciendo:
quien tal hace, que tal pague.
La bella Filis un día,
al tiempo que el sol esparce
sus rayos por todo el suelo,
dorando montes y valles,
sintiendo que el corazón
se le divide en dos partes,
así el [lo] mesmo decía:
quien tal hace, que tal pague.
Hice a los desdenes guerra,
guerra desdenes me hacen;
maté a Belardo con celos,
celos es bien que me maten.
No atendí siendo llamada,
agora no me oye nadie;
con justa causa padezco:
quien tal hace, que tal pague.
Desamé a Belardo un tiempo,
y el amor para vengarse,
quiere que le quiera agora,
y que él me olvide y desame.
Dejadme, pasiones frescas,
frescas pasiones, dejadme
vivir para que publique:
quien tal hace, que tal pague.
No le da pena el rigor
del frío tiempo que hace,
que el fuego de amor la ampara
que dentro en su pecho nace.
Dando de coraje voces,
que revienta de coraje,
dice por momentos Filis:
quien tal hace, que tal pague.
¿Do está, Belardo, la fe
que prometiste guardarme?
más yo la quebré primero,
tú puedes de mí quejarte.
Diste primero en quererme,
yo primero en olvidarte,
tú harta disculpa tienes:
quien tal hace, que tal pague.
Sacó del seno un papel
y con mil ansias le abre,
y antes de leerle todo
le arruga, rompe y deshace
diciendo: «Yo soy la causa,
no tengo de quién quejarme,
quien dio la causa revienta:
quien tal hace, que tal pague».
903
Ya el sol esconde sus rayos,
el mundo en sombras se vela,
el ave a su nido vuela.
Busca asilo el trovador.
Todo calla: en pobre cama
duerme el pastor venturoso:
en su lecho suntüoso
se agita insomme el señor.
Se agita; mas ¡ay! reposa
al fin en su patrio suelo;
no llora en mísero duelo
la libertad que perdió.
Los campos ve que a su infancia
horas dieron de contento,
su oído halaga el acento
del país donde nació.
No gime ilustre cautivo
entre doradas cadenas,
que si bien de encanto llenas,
al cabo cadenas son.
Si acaso, triste lamenta,
en torno ve a sus amigos,
que, de su pena testigos,
consuelan su corazón.
La arrogante erguida palma
que en el desierto florece,
al viajero sombra ofrece,
descanso y grato manjar.
Y, aunque sola, allí es querida
del árabe errante y fiero,
que siempre va placentero
a su sombra a reposar.
Mas ¡ay triste! yo cautiva,
huérfana y sola suspiro,
el clima extraño respiro,
y amo a un extraño también.
No hallan mis ojos mi patria;
humo han sido mis amores;
nadie calma mis dolores
y en celos me siento arder.
¡Ah! ¿Llorar? ¿Llorar?... no puedo
ni ceder a mi tristura,
ni consuelo en mi amargura
podré jamás encontrar.
Supe amar como ninguna,
supe amar correspondida;
despreciada, aborrecida,
¿no sabré también odiar?
¡Adiós, patria! ¡adiós, amores!
La infeliz Zoraida ahora
sólo venganzas implora,
ya condenada a morir.
No soy ya del castellano
la sumisa enamorada:
soy la cautiva cansada
ya de dejarse oprimir.
844
Sonríele a la luna, que se muere de la envidia
Del brillo de tus ojos y el rubor de tus mejillas;
Sonríele al sol, que no puede del rencor,
Y susurra a tus espaldas que él es mejor.
Sonríele a los astros, que refunfuñan en lo alto,
Que no saben reaccionar ante este error humano,
Que los hace estremecerse allá en el cielo,
Y que no saben qué hacer, con estos celos
Porque hoy los poetas te cantan a ti, linda, y no a ellos.
Nov 25, 2015
Nov 25, 2015 at 10:17 AM UTC
Cuando buscamos el amor
nos cortamos al correr,
nos matamos a besos
o morimos por celos.
Cuando buscamos el amor
en las cajas de cereal,
subimos felices al cielo,
caemos juntos,
nos levantamos juntos,
nos lanzamos a lo desconocido,
nos perdemos en el mar de gente.
Cuando el amor por fin aparece
viene de adentro
y lo seguimos buscando
ingenuamente
sabiendo
que el amor
siempre estuvo
con uno mismo.
Sep 24, 2017
Sep 24, 2017 at 6:02 PM UTC
Mi vida esta invadida por una inmensa tristeza . Son innumerables los momentos que estas en mi mente , sonriendo, hermosa, feliz en mis brazos como esa mujer que tanto deseo tener ami lado dia dia asi.. llena de alegría por tenernos.
Pero al ver que tus días se an combertido en tormentos, porque mi compañía y mi amor dejaron de ser suficientes, porque se que nosoy solo para ti de la forma que tu corazon necesita.. al diablo la sociedad, lo que este bien o mal en ese mundo que mas me da, si no tengo tu sonrisa.
Dicen que no hay q meter a Dios enla politica, pero se que el daria 3 votos ami favor porque al final donde hay amor, pues que gane el amor. Pero me voy y te dejo libre porque se que tengo que luchar por la carne de mi carne.. aunque sienta esta decepcion dentro de mi misma porque quiero correr a tus brazos porque nada me llena ni me hace feliz en este momento , porque siento miedo y celos tambien de que estas haciendo tu vida lejos de la mia.
No quiero que llores por mi , dejame llorar ami por las dos. Quiero desde lo mas profundo de mi alma que seas feliz, deja que sea yo la que se retuerza de celos cuando te vea feliz al lado de otra persona que te dio lo que esta cobarde no pudo. Deja que sea yo la que te llore a mares por el resto de mi vida.
Se que hay dias de sol, dias de lluvia y de tormentas. Pero la tormenta de tu recuerdo nunca se alejara de mi, porque se lo que vivi, se que es real. Se que esa coneccion se quedara en mi memoria por el resto de mis días . Vuelvo a mi monotonia pero ahora atormentada por ese recuerdo perfecto de tu sonrisa cuando estamos juntas.
Sep 28, 2018
Sep 28, 2018 at 8:07 AM UTC
Cerca de donde júntase
la Comiá con el Cauca,
Rosa pícara vivía
-del campamento lujuriante Hada.
Guisos cuán apetitosos
mano albi-roja guisaba
-Rosa maritornes única!
(mejor sus manos rosa-albas,
frentes, mejillas que la fiebre dora,
frentes, mejillas que la fiebre exalta,
acariciaban -gaviotas
sobre la mar que hispe la borrasca-)
Oh Rosa la de mis besos
y en su boca vibrátil... (tibia aljaba
de la lengua vivaz -venusina
flecha para mi boca sansebastianizada...-)
Oh Rosa la de los ojos
como la noche cerrada:
y un sutil estrabismo los volvía
pérfidas y malignas azagayas
para mi corazón -al par audaz y tímido-,
para mi corazón: dardos, virotes y macanas!
Y me herían dulcísimos sus ojos
de terciopelo -negros- y de lascivia -en llamas!
Oh Rosa de los abrazos
de fulva leona en brama!
Rosa pícara felina!
Y en sus brazos morenos naufragaba
mi ser -mi ser, a pique, jubiloso!-
Oh mármol móvil en la móvil hamaca!
Oh mármol ágil sobre los yerbales!
Rútilo mármol en las rubias aguas 1
del Cauca río: -retozante Fauno,
flavo Sileno ansioso de la nuda Oreada 2
fogoso mármol, Venus
sapiente, en la alcoba, a la noche insomne y ávida!
Cerca de donde júntase
la Comiá con el Cauca,
Rosa pícara vivía
-síntesis de Ninones y de Aspasias.
Por ella, riñas, enojos,
celos, duelos, algaradas:
Rosa, Helena de esa Troya,
mucho más hembra que la Helena clásica!
Rosa la de los labios gordezuelos
y los perfectos muslos y las róseas cúpulas
elásticas!
Rosa..., fugada con los años idos...:
¿dónde amarás ahora, Venus de Bolombolo, Lais del Cauca?
718
Si entré, si vi, si hablé, señora mía,
ni tuve pensamiento de mudarme,
máteme un necio a puro visitarme,
y escuche malos versos todo un día.
Cuando de hacerlos tenga fantasía,
dispuesto el genio, para no faltarme
cerca de donde suelo retirarme,
un menestril se enseñe a chirimía.
Cerquen los ojos que os están mirando,
legiones de poéticos mochuelos,
de aquellos que murmuran imitando.
¡Oh si os mudasen de rigor los cielos!
Porque no puede ser (o fue burlando)
que quien no tiene amor pidiese celos.
656
Bien sé, devota mujer,
cuando te contemplo en tus
fervores y celo arder,
que no me puedes querer
como quieres a Jesús.
Bien sé que es vano soñar
con el edén entrevisto
de tu boca, sin cesar,
y tengo celos de Cristo
cuando vas a comulgar.
Pero sé también que son,
por mi mal y por tu daño,
piedades y devoción,
caretas con que el engaño
te disfraza el corazón.
Y comprendo, no te asombre,
que hay en tu espíritu dos
cultos con un solo nombre,
que rezas al hombre-Dios
y sueñas con el Dios-hombre;
y el ardor de que me llenas
acabará por quemar
todo el jugo de mis venas;
y, por no quererme amar,
tú te vas a condenar
y a mí también me condenas.
641
Celoso estoy, celoso. Para el campo te has ido,
y solo estoy ahora, muy solo, y aburrido.
Sé que parientes tuyos te están acompañando,
¡Y cuán desagradables siempre me han parecido!
Mas me siento celoso, muy celoso, pensando
Que te encuentras muy lejos, precisamente cuando
La primavera, hermosa como nunca, ha venido.
Todo este azul -conozco cómo son las mujeres-
Te obligará -lo niegas-? a olvidar que me quieres,
Y yo aquí, mientras tanto, pienso en ti cada instante,
Y nervioso, sin calma,
A todas horas siento como deshecha el alma,
Que solloza de tedio, pero en su amor, constante;
Y como por ti sólo mi corazón alienta,
Ve tu adorada imagen siempre de mí delante...
¡Mientras que tú en el campo vivirás muy contenta!
Y yo, siempre celoso...
Aquí en París el tiempo muy suave está y hermoso
y adorable. Y rabiando, viéndome solo, vivo:
y estas líneas te escribo,
A ti, que ves tus días sin afán ni congojas
Allá donde hay rumores de fuentes y de hojas.
Llevarás gran sombrero de paja, con glicinas,
Que pondrá en tus mejillas, el sol trasparentando,
Vivos ruedos cambiantes en horas matutinas;
y mientras pasa el tiempo más me irás olvidando,
y mientras más me olvidas... ¡yo más en ti pensando!
Bella estarás, dichosa.
¡Cómo la primavera verás en torno hermosa!
Yo de cólera lloro...
Todo un mes ha llovido;
Y de mí te alejaron cuando más necesaria
me eras tú, cual consuelo de mi ánimo abatido
En la vida que llevo... ¡vida tan solitaria!
Jamás te había amado como en este momento;
¡y cómo me exaspera
este aire suave y tibio, soplo de primavera,
Que con vagos aromas va entrando a mi aposento!
¿Te dije que te amaba?..
ya amor por ti no siento,
y como sufro mucho, sábelo bien, quisiera
que esta amargura mía tu corazón sufriera.
Comprendo que mal hago, que esto es mal pensamiento,
pero, dime, ¿qué quieres en mi vida de llanto,
si tanta falta me haces... y si te quiero tanto?...
Quisiera que me echaras
de menos, hasta el punto que este abril detestaras,
y hasta quisiera, en medio de mis penas sombrías
y mi horrible tristeza,
Que en estos solitarios e interminables días
Te estuvieras quejando de dolor de cabeza.
635
Los dos enviando cartas
rompían su relación,
parecían un no me dejes
reales cartas de amor.
Mirando entre palabras
verías al culpable,
lo extraño del culpable
ninguno de ese amor.
Los celos crean
contexto y razón,
poseyendo a sus víctimas
accionan planes sin control.
¿Será posible volver al amor
siendo un coautor de tal error?
¿un espíritu quebrado unirá sus trozos
con palabras de amor y perdón?
Conmociona mi espíritu
tus tristes cartas de adiós,
algunos no recibimos cartas
ni por quiebre, ni amistad,
menos siquiera por amor.
May 17, 2025
May 17, 2025 at 3:02 AM UTC
Ya sólo eres aquella
que tiene la costumbre de ser bella.
Ya pasó la embriaguez.
Pero no olvido aquel deslumbramiento,
aquella gloria del primer momento,
al ver tus ojos por primera vez.
Yo sé que, aunque quisiera,
no he de volverte a ver de esa manera.
Como aquel instante de embriaguez;
y siento celos al pensar que un día,
alguien, que no te ha visto todavía,
verá tus ojos por primera vez.
452
La casa, junto al río.
Alegre el saloncito. La ventana
Sobre el jardín. Aromas. Luz. Estío,
Aves en el azul de la mañana.
Copiado en grande espejo, se columbra
El tocador de mármol de la alcoba
Que un claro sol alumbra;
Y en la negra caoba
Del luciente piano
Yergue su aristocracia,
Colocado con gracia,
Ramo de rosas del jardín cercano.
Y salida del baño, en amplia bata
Que el seno mal recata,
Yace tendida en el sofá, fumando
Un cigarrillo y otro, y viendo el humo
Subir en espirales.
Yo, imitando
Su inocente placer, pues también fumo.
-¿Y qué piensas hacer? ¿Salir? Supongo
Que saldrás, pues no creo
Que hoy al «Bosque» no vayas de paseo.
Y pensando estarás: «¿Y qué me pongo?
¿Qué sombrero? ¿Qué traje? ¿Y qué sombrilla
Llevaré? ¿Blanca o de color de rosa?»
Y dirás cual la cosa más sencilla:
«¡Bah! Si todo me queda a maravilla»,
Porque eso sí... Cual nadie vanidosa.
¿Sonríes? Cuántos al pasar tu talle
Y tu cara, entre arrobos,
Como si fueran bobos
Se quedarán mirándote en la calle!
¿Y una cita no tienes? Di, responde.
¿Cita con quién? ¿Y en dónde?
Si quieres ir a Armenonville, pidamos
Una mesa. ¿No quieres?
¿O a «Perroquet» prefieres
Ir esta noche? ¿Vamos o no vamos?
¿O más bien a «Florida»
Para ver a la Nasch, como albayalde,
Y flaca siempre, y siempre bien vestida
Por Lelong o Patou, pero de balde
Cual «reclame» de sus casas de costura?
No fumes más. No insistas. Te hace daño.
¿Cambiaste la montura
Del anillo? ¿A Deauville no vas este año?
Una pregunta, nada más, loquilla:
Para verte los ojos, frente a frente,
Acercaré la silla:
La mirada, ¿no sabes?, nunca miente.
No son celos. Te digo
Que no son celos; pero aquel amigo
Con quien te vi en el Bitz.... te lo aseguro,
Sí, no son celos, no lo son. Te juro
Que celoso no soy... Mas tienes suelto
El brazalete... Dime con franqueza,
Con franqueza, ¿a salir con él no has vuelto?
Apoya sobre mi hombro la cabeza;
Mas no cierres los ojos, oye, mira;
Dime que todo, todo fue mentira,
Que, nunca has sido loca,
Y nunca lo serás para engañarme,
Y vivirás, y vives, para amarme....
Mas dilo con el alma entre la boca,
Dímelo pronto, pronto....
¿No oyes? ¿Estás dormida?
-«Tonto, tonto!
Qué tonto eres así,
Imitando Toi et moi de Géraldy».
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Cuando contemplo a veces
que plegando los labios enmudeces,
mi adoración pretende en su locura
bajar hasta tu alma a paso lento
y sorprender, en su mansión oscura,
como nota de luz tu pensamiento.
Cuando me miran, oh mujer, tus ojos
luminosos cual sol de primavera,
por oír anhelante
las pulsaciones de tus nervios flojos
y el rumor de tu pecho palpitante,
en mi pasión quisiera
el misterioso oído de los magos
que en las nocturnas sombras escondidos
escuchan, a la orilla de los lagos,
hasta sus más recónditos murmullos,
de las ramas los débiles crujidos
y la reventazón de los capullos.
Y al sospechar que los recuerdos llenas
de otro amor ya pasado con la historia,
me muerden el espíritu los celos
y quieren mis anhelos
extender con la sombra de mis penas
la noche del olvido en tu memoria.
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