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"asombro" poems
Me dueles. Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza, córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor. Entre los escombros de mi alma búscame, escúchame. En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio. Atravesando muros, atmósferas, edades, tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) viene desde la muerte, desde antes del primer día que despertara al mundo. ¡Qué claridad tu rostro, qué ternura de luz ensimismada, qué dibujo de miel sobre hojas de agua! Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. Soy como el hijo de tus ojos, como una gota de tus ojos soy. Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, del suelo, de la sombra que pisas, del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. Levántame. Porque he caído de tus manos y quiero vivir, vivir, vivir.
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Me dueles
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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Sep 29, 2014
Sep 29, 2014 at 11:02 AM UTC
EL OTOÑO ADORA EL **** DE LA LUMBRE
Amables Brasas en ascuas descienden de un cielo de mosto alcanzando la carnosa fatiga de las ramas y de tus dudas Como dibujos de tinta caminan los animales en celo y un murmullo de elfos empuja hongos y furias hasta el borde del frío donde la tierra se empapa de calma y de lumbre. Es Otoño, y hay luz en tu casa Una luz antigua que me ampara y me guia, siluetas amables que invitan y esperan al que llega siempre tarde del bosque. Un suelo tibio de pisadas y hocicos crepita suave en las repisas doradas un terco ajetreo vegetal y manso se desliza bajo los pies descalzos de un corzo mudo y dorado que llena de asombro la mañana de rocio tejida. Es horizontal la intimidad entre las viñas desposeídas y los árboles insomnes. Los soles maduros acumulan sus frutas sobre el techo de la tarde y todo lo que tiembla al norte del aire se pudre mansamente hacia los tesoros de marzo. Un olor a nueces iza banderas de humo y carne de castañas exhibe el crepúsculo Una canción se esconde y se escucha y unas muchachas se persiguen y se esconden cantando un estribillo prestado por el viajero perdido. Hay voces prendidas en las ventanas que arden lentamente como adioses marchitos Es tiempo de regresos y dormidas semillas, y de animales rumiando los breves días y las largas noches henchidas de cuentos El vino más joven ya rezuma en las jarras un mosto agridulce parece exprimido del cielo No hay prisa pues la luz es lenta en llegar a las cocinas de Otoño perpetuamente encendidas con los rescoldos de los soles más viejos.
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Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Asunción de ti
Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada. Quién hubiera creído esa terrible ocasión de nacer puesta al alcance de mi suerte y mis ojos, y que tú y yo iríamos, despojados de todo bien, de todo mal, de todo, a aherrojarnos en el mismo silencio, a inclinarnos sobre la misma fuente para vernos y vernos mutuamente espiados en el fondo, temblando desde el agua, descubriendo, pretendiendo alcanzar quién eras tú detrás de esa cortina, quién era yo detrás de mí. Y todavía no hemos visto nada. Espero que alguien venga, inexorable, siempre temo y espero, y acabe por nombrarnos en un signo, por situarnos en alguna estación por dejarnos allí, como dos gritos de asombro. Pero nunca será. Tú no eres ésa, yo no soy ése, ésos, los que fuimos antes de ser nosotros. Eras sí pero ahora suenas un poco a mí. Era sí pero ahora vengo un poco a ti. No demasiado, solamente un toque, acaso un leve rasgo familiar, pero que fuerce a todos a abarcarnos a ti y a mí cuando nos piensen solos.Hemos llegado al crepúsculo neutro donde el día y la noche se funden y se igualan. Nadie podrá olvidar este descanso. Pasa sobre mis párpados el cielo fácil a dejarme los ojos vacíos de ciudad. No pienses ahora en el tiempo de agujas, en el tiempo de pobres desesperaciones. Ahora sólo existe el anhelo desnudo, el sol que se desprende de sus nubes de llanto, tu rostro que se interna noche adentro hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.Puedes querer el alba cuando ames. Puedes venir a reclamarte como eras. He conservado intacto tu paisaje. Lo dejaré en tus manos cuando éstas lleguen, como siempre, anunciándote. Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú. Aunque mi voz te espere sola en su azar quemando y tu dueño sea eso y mucho más. Puedes amar el alba cuando quieras. Mi soledad ha aprendido a ostentarte. Esta noche, otra noche tú estarás y volverá a gemir el tiempo giratorio y los labios dirán esta paz ahora esta paz ahora. Ahora puedes venir a reclamarte, penetrar en tus sábanas de alegre angustia, reconocer tu tibio corazón sin excusas, los cuadros persuadidos, saberte aquí. Habrá para vivir cualquier huida y el momento de la espuma y el sol que aquí permanecieron. Habrá para aprender otra piedad y el momento del sueño y el amor que aquí permanecieron. Esta noche, otra noche tú estarás, tibia estarás al alcance de mis ojos, lejos ya de la ausencia que no nos pertenece. He conservado intacto tu paisaje pero no sé hasta dónde está intacto sin ti, sin que tú le prometas horizontes de niebla, sin que tú le reclames su ventana de arena. Puedes querer el alba cuando ames. Debes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú, aunque contigo traigas dolor y otros milagros. Aunque seas otro rostro de tu cielo hacia mí.
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Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para la injuria del coplero ganso torno mis brumas cada vez más densas. Para el mohín de los leyente docto marco mis versos de bizarro rictus, (leyente docto: abléptico pedante) tizno mis versos de macabros untos. Para mí... no hago nada, nada, nada, A qué contar a la olvidosa gente si el amor en mi pecho llora o canta? (a la olvidosa gente, es a saber: al aire, al viento, al sol, al río, al mar...) o a qué decir si el alma poesía, -gruña así o grazne la trivial raleaa qué decir si el alma poesía huésped es de mi torre o de mi rúa? Y que (como Villon el su tabardo, su buitre prometeiico Atlas el Sordo, como Nerón la púrpura, y la toga César el Calvo, y ponzoñosa daga el Valentino de mirar buido, y, de la Tour de Nesle precipitado, el saco Buridán, oh Margarita!) yo porto, a más del tirso y la careta, yo porto, en mí, la sombra del fastidio, signo fatal, exilio sin remedio? (como Nerón la púrpura, o la toga César el Calvo, o la siniestra daga el Valentino César, cuando arruga su ceño ante las turbas enemigas!) Un ignorado ritmo, dócil, terso, donde el absurdo corazón esparzo, ¡eso será la impertinente estrofa en que de todo mi desdén se befa, y más de mí!: desdén, sobrio estilete y el más seguro amigo en el combate contra la tribu inulta! ¡Oh Muchedumbre!: qué vales tú, si topas con el Hombre? (y el Hombre, dí, si topa con el Hambre? y Muchedumbre y Hombre con la Hembra?). Para mí no hago nada, nada, nada, ¡sino soñar, sólo vivir la vida! Para mí no hago nada... ¿acaso humo cuando en la pipa blondo aroma quemo, -si en el magín devano las ideas humo también, color de fantasía...-? Para mí no hago nada, nada, sólo soñar, vivir la vida a contrapelo. Sin un sueño de Amor más que divino -por tener de ideal y ser humano que da objeto y razón a mi durar... sin ése Amor, mejor fuérame ser una Sombra en la Sombra: quieto Buda dormitando en la Muerte o en la Vida. Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para ofender la mesocracia ambiente mi risa hago sonar de monte a monte; tizno mis versos de bizarro rictus para el mohín de lo leyente docto; para divertimento de mí mismo trovas pergeño: absurdos y sarcasmos! Y busco algo de ensueño y de aventura dentro la noche...! y doy la vida entera por el Amor, oh tú, sola Mujer! mientras viene el morir!
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Balada de asonancias consonantes o de consonancias disonantes o de simples disonancias
Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para la injuria del coplero ganso torno mis brumas cada vez más densas. Para el mohín de los leyente docto marco mis versos de bizarro rictus, (leyente docto: abléptico pedante) tizno mis versos de macabros untos. Para mí... no hago nada, nada, nada, A qué contar a la olvidosa gente si el amor en mi pecho llora o canta? (a la olvidosa gente, es a saber: al aire, al viento, al sol, al río, al mar...) o a qué decir si el alma poesía, -gruña así o grazne la trivial raleaa qué decir si el alma poesía huésped es de mi torre o de mi rúa? Y que (como Villon el su tabardo, su buitre prometeiico Atlas el Sordo, como Nerón la púrpura, y la toga César el Calvo, y ponzoñosa daga el Valentino de mirar buido, y, de la Tour de Nesle precipitado, el saco Buridán, oh Margarita!) yo porto, a más del tirso y la careta, yo porto, en mí, la sombra del fastidio, signo fatal, exilio sin remedio? (como Nerón la púrpura, o la toga César el Calvo, o la siniestra daga el Valentino César, cuando arruga su ceño ante las turbas enemigas!) Un ignorado ritmo, dócil, terso, donde el absurdo corazón esparzo, ¡eso será la impertinente estrofa en que de todo mi desdén se befa, y más de mí!: desdén, sobrio estilete y el más seguro amigo en el combate contra la tribu inulta! ¡Oh Muchedumbre!: qué vales tú, si topas con el Hombre? (y el Hombre, dí, si topa con el Hambre? y Muchedumbre y Hombre con la Hembra?). Para mí no hago nada, nada, nada, ¡sino soñar, sólo vivir la vida! Para mí no hago nada... ¿acaso humo cuando en la pipa blondo aroma quemo, -si en el magín devano las ideas humo también, color de fantasía...-? Para mí no hago nada, nada, sólo soñar, vivir la vida a contrapelo. Sin un sueño de Amor más que divino -por tener de ideal y ser humano que da objeto y razón a mi durar... sin ése Amor, mejor fuérame ser una Sombra en la Sombra: quieto Buda dormitando en la Muerte o en la Vida. Para el asombro de las greyes planas suelo zurcir abstrusas cantilenas. Para ofender la mesocracia ambiente mi risa hago sonar de monte a monte; tizno mis versos de bizarro rictus para el mohín de lo leyente docto; para divertimento de mí mismo trovas pergeño: absurdos y sarcasmos! Y busco algo de ensueño y de aventura dentro la noche...! y doy la vida entera por el Amor, oh tú, sola Mujer! mientras viene el morir!
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El cuento es muy sencillo usted nace en su tiempo contempla atribulado el rojo azul del cielo el pájaro que emigra y el temerario insecto que será pisoteado por su zapato nuevo usted sufre de veras reclama por comida y por deber ajeno o acaso por rutina llora limpio de culpas benditas o malditas hasta que llega el sueño y lo descalifica usted se transfigura ama casi hasta el colmo logra sentirse eterno de tanto y tanto asombro pero las esperanzas no llegan al otoño y el corazón profeta se convierte en escombros usted por fin aprende y usa lo aprendido para saber que el mundo es como un laberinto en sus momentos claves infierno o paraíso amor o desamparo y siempre siempre un lío usted madura y busca las señas del presente los ritos del pasado y hasta el futuro en cierne quizá se ha vuelto sabio irremediablemente y cuando nada falta entonces usted muere
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Currículum
Cántame una canción, una canción de amor y esperanza. (Sing me a song, a song of love and hope.) Cántame una canción, una canción de fe y promesa. (Sing me a song, a song of faith and promise.) Cántame una canción, una canción de admiración y asombro. (Sing me a song, a song of admiration and amazement.) Cántame una canción, una canción de "Missing You" y despedida sombrío. (Sing me a song, a song of "Missing You" and somber farewell.) Cántame una canción, una canción de alegría y tristeza. (Sing me a song, a song of happiness and sadness.) Cántame una canción. (Sing me a song.)
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Feb 21, 2011
Feb 21, 2011 at 11:31 AM UTC
Cántame una canción.
El olor del café y de los periódicos. El domingo y su tedio. La mañana y en la entrevista página esa vana publicación de versos alegóricos de un colega feliz. El hombre viejo está postrado y blanco en su decente habitación de pobre. Ociosamente mira su cara en el cansado espejo. Piensa, ya sin asombro, que esa cara es él. La distraída mano toca la turbia barba y saqueada boca. No está lejos el fin. Su voz declara: Casi no soy, pero mis versos ritman la vida y su esplendor. Yo fui Walt Whitman.
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Camden, 1892
Iban diez mil soldados bajo la lluvia y el cielo gris; diez mil rostros amargos bajo el casco de acero, marchando por el lodo sin fin. Uno solo, entre tantos, sonreía: era el soldado John Smith. Cuatro semanas antes, en el momento de partir, diez mil madres lloraban. Una sola sonreía, feliz. Una sola. ¿Sabéis quién era? -La madre del soldado John Smith. En su granja de Ohio, cuando la feria del maíz, una gitana de ojos remotos y brusco perfil, contempló largamente la mano de John Smith. -«Generales y emperadores se descubrirán ante ti… Veo un desfile de estandartes y un monumento en el confín… Hallarás la gloria en la guerra, John Smith». Bajo la lluvia y el cielo gris, marchan hacia la muerte diez mil hombres que no quieren morir. Sólo sonríe uno, alto, flaco, pecoso: se llama John Smith. Sólo una, entre diez mil manos, acaricia el fusil. Quisieran decir que no, diez mil bocas. Sólo una dice que sí. Son la mano y la boca del soldado John Smith. Y cuando un oficial desenfunda su sable y un hombrecillo sopla un clarín, el primero en calar la bayoneta y disponerse a combatir, el primero de todos, es el soldado John Smith. Y allá va, chapoteando en el fango, con un heroico frenesí. Se siente capaz de algo grande y seguro de no morir. Es el que siempre va delante: es… John Smith! Ya han muerto Jack, y **** y Denny. Y otros cien más. Y luego, mil. Pero él recuerda a la gitana, cuando la feria del maíz: «Hallarás la gloria en la guerra, John Smith!». Sí: es el único que sonríe… Pero deja de sonreír. Un asombro agranda sus ojos y su mano suelta el fusil. Con un hueco ***** en la frente, cae el soldado John Smith. Junto al viejo molino, de ruidosas aspas de zinc, en la abandonada trinchera que parece una cicatriz, se oye un ruido de palas y alguien dice: «Cavad aquí…» Hermoso sol, clara mañana de abril. Ya se van viendo los cadáveres de los que no querían morir. -Hay uno, con un hueco en la frente, junto a un oxidado fusil. Y es colocado en un suntuoso ataúd de marfil, y conducido solemnemente por los bulevares de París, y depositado en un monumento de mármol rosa y piedra gris. Generales y emperadores se descubren al pasar por allí, y resuenan las botas de los regimientos entre intermitentes toques de clarín: ¡en la tumba del Soldado Desconocido, reposa para siempre John Smith!
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Balada del soldado john smith
Iban diez mil soldados bajo la lluvia y el cielo gris; diez mil rostros amargos bajo el casco de acero, marchando por el lodo sin fin. Uno solo, entre tantos, sonreía: era el soldado John Smith. Cuatro semanas antes, en el momento de partir, diez mil madres lloraban. Una sola sonreía, feliz. Una sola. ¿Sabéis quién era? -La madre del soldado John Smith. En su granja de Ohio, cuando la feria del maíz, una gitana de ojos remotos y brusco perfil, contempló largamente la mano de John Smith. -«Generales y emperadores se descubrirán ante ti… Veo un desfile de estandartes y un monumento en el confín… Hallarás la gloria en la guerra, John Smith». Bajo la lluvia y el cielo gris, marchan hacia la muerte diez mil hombres que no quieren morir. Sólo sonríe uno, alto, flaco, pecoso: se llama John Smith. Sólo una, entre diez mil manos, acaricia el fusil. Quisieran decir que no, diez mil bocas. Sólo una dice que sí. Son la mano y la boca del soldado John Smith. Y cuando un oficial desenfunda su sable y un hombrecillo sopla un clarín, el primero en calar la bayoneta y disponerse a combatir, el primero de todos, es el soldado John Smith. Y allá va, chapoteando en el fango, con un heroico frenesí. Se siente capaz de algo grande y seguro de no morir. Es el que siempre va delante: es… John Smith! Ya han muerto Jack, y **** y Denny. Y otros cien más. Y luego, mil. Pero él recuerda a la gitana, cuando la feria del maíz: «Hallarás la gloria en la guerra, John Smith!». Sí: es el único que sonríe… Pero deja de sonreír. Un asombro agranda sus ojos y su mano suelta el fusil. Con un hueco ***** en la frente, cae el soldado John Smith. Junto al viejo molino, de ruidosas aspas de zinc, en la abandonada trinchera que parece una cicatriz, se oye un ruido de palas y alguien dice: «Cavad aquí…» Hermoso sol, clara mañana de abril. Ya se van viendo los cadáveres de los que no querían morir. -Hay uno, con un hueco en la frente, junto a un oxidado fusil. Y es colocado en un suntuoso ataúd de marfil, y conducido solemnemente por los bulevares de París, y depositado en un monumento de mármol rosa y piedra gris. Generales y emperadores se descubren al pasar por allí, y resuenan las botas de los regimientos entre intermitentes toques de clarín: ¡en la tumba del Soldado Desconocido, reposa para siempre John Smith!
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¡Cómo resbala el agua por mi espalda!               ¡Cómo moja mi falda, Y pone en mis mejillas su frescura de nieve!               Llueve, llueve, llueve,               Y voy, senda adelante, Con el alma ligera y la cara radiante,               Sin sentir, sin soñar, Llena de la voluptuosidad de no pensar.               Un pájaro se baña En una charca turbia. Mi presencia le extraña, Se detiene... Me mira... Nos sentimos amigos... ¡Los dos amamos muchos cielos, campos y trigos!               Después es el asombro De un labriego que pasa con su azada en el hombro.               Y la lluvia me cubre De todas las fragancias que a los setos da octubre. Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado, Como un maravilloso y estupendo tocado De gotas cristalinas, de flores deshojadas Que vuelcan a mi paso las plantas asombradas.               Y siento, en la vacuidad Del cerebro sin sueños, la voluptuosidad Del placer infinito, dulce y desconocido,               De un minuto de olvido.               Llueve, llueve, llueve, Y tengo, en alma y carne, como un frescor de nieve.
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Bajo la lluvia
¿Por qué me lo preguntas? ¿Acaso, no sentiste, como te entregue una nueva vida al besarte? No sé qué significo el beso para ti. Pero para mí ese beso insospechado; ese arrebato de tu hombría que me incita, esa valentía de robarme ese beso…..¡me regreso a la vida! Te bese, como beso Adán a Eva, cuando la encontró a su lado. Te bese con asombro, Te bese con gratitud, Te bese con toda la magia de mi universo, Te bese sin medidas, Te bese como si fuera a escondidas, Te bese con la misma ternura que beso Martes a Venus , Te bese como besa Dios las nubes antes de volverla lluvia. ¿Qué significo ese beso? Fue darte el permiso de escribir poesía en mis labios, Maravillarme de tu dulce y sutil verso, que fue destacando las prosas que creabas con mi boca sedienta, al guiarlas con la pluma de tu lengua, con cual eficaz corolario, sentir la calidez de la miel y leche que llevas en los labios. Fue permitirme perderme de amor en tus brazos, perdida en tu regazo que me ataban a calor de tu cuerpo, con tus manos derrumbando cada parte de mi ego, de mis miedos. El olor de tu saliva, de tu cuerpo palpitando, de tu piel húmeda con olor a lluvia de mayo, fue rimando sin interferencia, hasta que me otorgaste, la transcendencia que siempre he anhelado. Que significo ese beso? Fue darte ciegamente la semilla de mi siembra para la cosecha cual tanto he cuidado. Fue darte permiso a pulir las astillas de un pasado cual con recelo había guardado. Fue encresparme en tu esencia dejando detrás toda mis dolencias. Fue beber de tu influencia, que fue llenando mis espacios con divina esperanza; de volver amar con potencia, de volverme a entregar con reverencia, de amar sin prudencia, de atarme a la idea de besar así mientras exista vida en mí. Fue darme cuenta que todavía existía una mujer vibrante en mí, Fue darme cuenta, que tu hombría, era lo que necesitaba mi vida, ávida de un amor sincero, de un beso con apegos, con respeto, con ternura, con locura, con desatada e incoherente pasión, Eso es lo que significa el beso para mí. Gracias por ese beso y en el.... devolverme la vida. LeydisProse 7/7/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Jul 7, 2017
Jul 7, 2017 at 5:01 PM UTC
¿QUE SIGNIFICA EL BESO?
¿Por qué me lo preguntas? ¿Acaso, no sentiste, como te entregue una nueva vida al besarte? No sé qué significo el beso para ti. Pero para mí ese beso insospechado; ese arrebato de tu hombría que me incita, esa valentía de robarme ese beso…..¡me regreso a la vida! Te bese, como beso Adán a Eva, cuando la encontró a su lado. Te bese con asombro, Te bese con gratitud, Te bese con toda la magia de mi universo, Te bese sin medidas, Te bese como si fuera a escondidas, Te bese con la misma ternura que beso Martes a Venus , Te bese como besa Dios las nubes antes de volverla lluvia. ¿Qué significo ese beso? Fue darte el permiso de escribir poesía en mis labios, Maravillarme de tu dulce y sutil verso, que fue destacando las prosas que creabas con mi boca sedienta, al guiarlas con la pluma de tu lengua, con cual eficaz corolario, sentir la calidez de la miel y leche que llevas en los labios. Fue permitirme perderme de amor en tus brazos, perdida en tu regazo que me ataban a calor de tu cuerpo, con tus manos derrumbando cada parte de mi ego, de mis miedos. El olor de tu saliva, de tu cuerpo palpitando, de tu piel húmeda con olor a lluvia de mayo, fue rimando sin interferencia, hasta que me otorgaste, la transcendencia que siempre he anhelado. Que significo ese beso? Fue darte ciegamente la semilla de mi siembra para la cosecha cual tanto he cuidado. Fue darte permiso a pulir las astillas de un pasado cual con recelo había guardado. Fue encresparme en tu esencia dejando detrás toda mis dolencias. Fue beber de tu influencia, que fue llenando mis espacios con divina esperanza; de volver amar con potencia, de volverme a entregar con reverencia, de amar sin prudencia, de atarme a la idea de besar así mientras exista vida en mí. Fue darme cuenta que todavía existía una mujer vibrante en mí, Fue darme cuenta, que tu hombría, era lo que necesitaba mi vida, ávida de un amor sincero, de un beso con apegos, con respeto, con ternura, con locura, con desatada e incoherente pasión, Eso es lo que significa el beso para mí. Gracias por ese beso y en el.... devolverme la vida. LeydisProse 7/7/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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El mar es un azar qué tentación echar una botella al mar poner en ella por ejemplo un grillo un barco sin velamen y una espiga sobrantes de lujuria       algún milagro y un folio rebosante de noticias poner un verde un duelo una proclamados rezos y una cábala indecisa el cable que jamás llegó a destino y la esperanza pródiga y cautiva el mar es un azar qué tentación echar una botella al mar poner en ella por ejemplo un tango que enumerara todos los pretextos para apiadarse a solas de uno mismo y quedarse en el borde de otro sueño poner promesas como sobresaltos y el poquito de sol que da el invierno y un olvido flamante y oneroso y el rencor que nos sigue como un perro el mar es un azar qué tentación echar una botella al mar poner en ella por ejemplo un naipe un afiche de dios       el de costumbre el tímpano banal del horizonte el reino de los cielos y las nubes poner recortes de un asombro inútil un lindo vaticinio de agua dulce una noche de rayos y centellas y el saldo de veranos y de azules el mar es un azar qué tentación echar una botella al mar pero en esta botella navegante sólo pondré mis versos en desorden en la espera confiada de que un día llegue a una playa cándida y salobre y un niño la descubra y la destape y en lugar de estos versos halle flores y alertas y corales y baladas y piedritas del mar y caracoles el mar es un azar qué tentación echar una botella al mar
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Botella al mar
Este perro. Este perro. ¡Indescriptible! ¡Único! (¿Quién diría la forma, la intención, el tamaño de todas sus membranas, sus vértebras, sus células, sin olvidar su aliento, sus costumbres, sus lágrimas?) Este perro. Este perro, semejante a otros perros y a la vez tan distinto a su padre, a su madre, sus hermanos, sus hijos, a los perros ya muertos, y a todos los que existen. Este perro increíble, con su hocico, su rabo, sus orejas, sus patas, inédito, viviente; modelado, compuesto a través de los siglos por un esfuerzo inmenso, constante, incomprensible, de creación, de armonía, de equilibrio, de ritmo. Este perro. Este perro, cotidiano, inaudito, que demuestra el milagro, que me acerca al misterio... que da ganas de hincarse, de romper una silla.
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Inagotable asombro
Tanto sol, tanta curva, tantos blancos                     a mucho más aspiran. Estas esbeltas formas que las olas,                     -apuntes de Afroditas-, inventan por doquier, ¿van a quedarse                     sin sus diosas, vacías? No; por numen secreto convocadas                     acuden las olímpicas. Vuelve el mar a su tiempo el inocente,                     ignorante de quillas, sin carga de mortales, suelo undoso                     de las mitologías. Con verdes curvas, con espumas vagas,                     la luz, primera artista, modela para diosas inminentes                     hechuras fugitivas. Un gran hervor de cuerpos en proyecto                     alumbra la marina. No hay onda que no sueñe en dar su carne                     transparente a una ninfa. Viento tornero en blanda masa verde                     redondeces perfila. Juntos surten la diosa, y a su lado                     afán que la persiga. Gozosa crin despliega el hipocampo:                     va en su grupa, cautiva, altas quejas de espuma dando al aire,                     Nereida estremecida. Hay torsos verdes, hay abrazos truncos,                     todo son tentativas, deseos que se alzan, casta espuma;                     ugas hay, ligerísimas. Cuerpo saltante de una cresta en otra,                     escápase la ondina de un ansia que se muere en mil cristales,                     monstruo que la quería. Hay blancuras que logran entenderse,                     amores que se inician; en la mañana estrenan sus idilios                     fábulas, a la vista. ¿Olas? Tetis, Papone, Calatea,                     glorias que resucitan. Resurrección es esto, no oleaje,                     querencia muy antigua. Si el agua que dio bulto a ninfa rápida                     muere, apenas erguida, si espuma que soñaba en durar mármol,                     desfallece en la orilla, de entre tanto fracaso, ellas, las diosas,                     se salvan, infinitas. Se hunden las cien, las mil, las incontables                     figuras cristalinas; de una en otra, evadiéndose, ligeras                     permanecen las ninfas. Tejiendo, destejiendo, permanecen                     sobre fúlgida pista, juegos de raudo amor, las figurantas                     de la ópera divina. El mar se ciñe, más y más redondo,                     cerco de la alegría. Y se colman de asombro, en una playa,                     dos ojos, que lo miran.
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Variación x
Tanto sol, tanta curva, tantos blancos                     a mucho más aspiran. Estas esbeltas formas que las olas,                     -apuntes de Afroditas-, inventan por doquier, ¿van a quedarse                     sin sus diosas, vacías? No; por numen secreto convocadas                     acuden las olímpicas. Vuelve el mar a su tiempo el inocente,                     ignorante de quillas, sin carga de mortales, suelo undoso                     de las mitologías. Con verdes curvas, con espumas vagas,                     la luz, primera artista, modela para diosas inminentes                     hechuras fugitivas. Un gran hervor de cuerpos en proyecto                     alumbra la marina. No hay onda que no sueñe en dar su carne                     transparente a una ninfa. Viento tornero en blanda masa verde                     redondeces perfila. Juntos surten la diosa, y a su lado                     afán que la persiga. Gozosa crin despliega el hipocampo:                     va en su grupa, cautiva, altas quejas de espuma dando al aire,                     Nereida estremecida. Hay torsos verdes, hay abrazos truncos,                     todo son tentativas, deseos que se alzan, casta espuma;                     ugas hay, ligerísimas. Cuerpo saltante de una cresta en otra,                     escápase la ondina de un ansia que se muere en mil cristales,                     monstruo que la quería. Hay blancuras que logran entenderse,                     amores que se inician; en la mañana estrenan sus idilios                     fábulas, a la vista. ¿Olas? Tetis, Papone, Calatea,                     glorias que resucitan. Resurrección es esto, no oleaje,                     querencia muy antigua. Si el agua que dio bulto a ninfa rápida                     muere, apenas erguida, si espuma que soñaba en durar mármol,                     desfallece en la orilla, de entre tanto fracaso, ellas, las diosas,                     se salvan, infinitas. Se hunden las cien, las mil, las incontables                     figuras cristalinas; de una en otra, evadiéndose, ligeras                     permanecen las ninfas. Tejiendo, destejiendo, permanecen                     sobre fúlgida pista, juegos de raudo amor, las figurantas                     de la ópera divina. El mar se ciñe, más y más redondo,                     cerco de la alegría. Y se colman de asombro, en una playa,                     dos ojos, que lo miran.
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Tú, que legaste una mitología de hielo y fuego a la filial memoria, tú, que fijaste la violenta gloria de tu estirpe de acero y de osadía, sentiste con asombro en una tarde de espadas que tu triste carne humana temblaba. En esa tarde sin mañana te fue dado saber que eras cobarde. En la noche de Islandia, la salobre borrasca mueve el mar. Está cercada tu casa. Has bebido hasta las heces el deshonor inolvidable. Sobre tu pálida cabeza cae la espada como en tu libro cayó tantas veces.
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Snorri sturluson
Un hijo... ¿Tú sabes, tú sientes qué es eso? Ver nacer la vida del fondo de un beso, por un inefable milagro de amor; un beso que llene la cuna vacía, y que ingenuamente nos mire y sonría, un beso hecho flor... Un hijo... ¡Un fragante, fuerte y dulce lazo! Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya; y miro moverse con pueril empeño las pequeñas manos de nuestro pequeño, como si quisieran sujetar el sueño 1 que llega y se va... En el agua fresca de nuestras ternuras mojará las alas de sus travesuras como una paloma que aprende a volar; y será violento, loco y peregrino, y amará igualmente la mujer y el vino, y el cielo y el mar. Con la sed amarga de la adolescencia beberá en la fuente turbia de la ciencia; y, tierno cantor, irá por el mundo, con su lira al hombro, dejando un reguero de rosas de asombro y un áureo fulgor... Cruzará al galope la árida llanura, pálido de ensueño, loco de aventura y ebrio de ideal; y, en su desvarío de viajes remotos, volverá algún día con los remos rotos, trayendo en los labios un sabor de sal. Caminante absurdo, de caminos muertos pasará su sombra sobre los desiertos, en una infinita peregrinación; y su alucinada pupila inconforme verá en su destino gravada una enorme interrogación. Pero será inútil su tenaz andanza, persiguiendo un sueño que jamás se alcanza... Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo, la meta de todas sus ansias de hombre y poeta; 2 porque en las mujeres de su vida inquieta no hallará ninguna parecida a ti... Que tú eres la rosa de una sola vida, la rosa que nadie verá repetida, porque al deshojarse secará el rosal; y, como en el mundo ya no habrá esa rosa, él irá en su larga búsqueda infructuosa, en pos de una igual.
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El hijo del sueño
Un hijo... ¿Tú sabes, tú sientes qué es eso? Ver nacer la vida del fondo de un beso, por un inefable milagro de amor; un beso que llene la cuna vacía, y que ingenuamente nos mire y sonría, un beso hecho flor... Un hijo... ¡Un fragante, fuerte y dulce lazo! Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya; y miro moverse con pueril empeño las pequeñas manos de nuestro pequeño, como si quisieran sujetar el sueño 1 que llega y se va... En el agua fresca de nuestras ternuras mojará las alas de sus travesuras como una paloma que aprende a volar; y será violento, loco y peregrino, y amará igualmente la mujer y el vino, y el cielo y el mar. Con la sed amarga de la adolescencia beberá en la fuente turbia de la ciencia; y, tierno cantor, irá por el mundo, con su lira al hombro, dejando un reguero de rosas de asombro y un áureo fulgor... Cruzará al galope la árida llanura, pálido de ensueño, loco de aventura y ebrio de ideal; y, en su desvarío de viajes remotos, volverá algún día con los remos rotos, trayendo en los labios un sabor de sal. Caminante absurdo, de caminos muertos pasará su sombra sobre los desiertos, en una infinita peregrinación; y su alucinada pupila inconforme verá en su destino gravada una enorme interrogación. Pero será inútil su tenaz andanza, persiguiendo un sueño que jamás se alcanza... Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo, la meta de todas sus ansias de hombre y poeta; 2 porque en las mujeres de su vida inquieta no hallará ninguna parecida a ti... Que tú eres la rosa de una sola vida, la rosa que nadie verá repetida, porque al deshojarse secará el rosal; y, como en el mundo ya no habrá esa rosa, él irá en su larga búsqueda infructuosa, en pos de una igual.
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stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano "oh sapo" le decía "sapito mío íntimo mortal y moral y coral no preocupado por esta finitud no sacudido por triste condición furiosa" le decía "oh caballito cantor de la humedad o pedazo esmeralda" le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos más allá de cualquiera condición "oye mío" le decía "hay muerte y vida día y noche sombra y luz" decía stanley hook "y sin embargo te amo sapo como amaba a las rosas tempranas esa mujer de ****** pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler" decía stanley hook y se tocaba la garganta como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris gris la memoria feo el corazón "oye sapo" decía mostrándole el suelo "los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan" decía stanley hook "qué bárbara tristeza" decía ante el asombro popular los brillos del silencio popular que se ponía como un sol esa noche naturalmente stanley hook se murió antes les dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto en representación de sí mismo mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo seguía con el jueves todo esto es verdad: hay quien vive como si fuera inmortal otros se cuidan como si valieran la pena y el sapo de stanley hook se quedó solo
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Lamento por el sapo de stanley hook
stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano "oh sapo" le decía "sapito mío íntimo mortal y moral y coral no preocupado por esta finitud no sacudido por triste condición furiosa" le decía "oh caballito cantor de la humedad o pedazo esmeralda" le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos más allá de cualquiera condición "oye mío" le decía "hay muerte y vida día y noche sombra y luz" decía stanley hook "y sin embargo te amo sapo como amaba a las rosas tempranas esa mujer de ****** pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler" decía stanley hook y se tocaba la garganta como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris gris la memoria feo el corazón "oye sapo" decía mostrándole el suelo "los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan" decía stanley hook "qué bárbara tristeza" decía ante el asombro popular los brillos del silencio popular que se ponía como un sol esa noche naturalmente stanley hook se murió antes les dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto en representación de sí mismo mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo seguía con el jueves todo esto es verdad: hay quien vive como si fuera inmortal otros se cuidan como si valieran la pena y el sapo de stanley hook se quedó solo
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Un dominico pasa bajo la luz radiante Del sol, negros los ojos y pálido el semblante; Atmósfera de claustro circundarlo parece, Pero en él una llama de juventud florece; Sobre el labio, áureo vello, y en la austera mirada, De todo lo terreno por siempre desligada. Un resplandor extraño que fulge y que se aleja. El fraile solitario sigue por la calleja, En tanto que en los huertos cercanos, los rosales, Movidos por el soplo de auras primaverales, Van llenando el ambiente de aromas y rumores, Porque estamos en Roma y en el mes de las flores. El asceta, de súbito, siente un extraño asombro y tiembla, cuando el viento deshójale en el hombro Una rosa. Dirige después honda mirada. Casi humana, a los pétalos de la flor deshojada. Que al soplo de la brisa bajan con raudo giro Por el hábito blanco; lanza luego un suspiro; Enjúgase la frente con mano temblorosa. y sacude hacia el suelo los pétalos de rosa.
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Al pasar
qué bónito es estar viva estar joven y estar viva  qué bónito está el cielo cubierto de nubes grises transparentes de papél  nuestros días ocupados y llenos de pápel qué se vea apenas el sol a punto de llover  qué exquisitas las palabras  que le susurras a mi hombro cuando me buscas tú o te busco yo cuando toco apénas tu rostro  con miedo a que te hagas humo  te desvanezca el sol y resbales de mis manos  (como todo lo que quisiera tener)  te pregunto sobre una cicatriz  que tienes arriba de los labios  sobre lo rasposo de tus palmas lo hermoso de tus manos  que obedecen tan divina imaginación  tu inteligencia, tu visión  qué bónita tu concentración también con enojo o melancolía tristeza o frustración  lo que hay detrás de tus ojos  eres música y color  qué bónita la sorpresa  imagína mi extrañeza al ver a los ojos alguien  que viera el mundo como yo cuando conocí apenas tu rostro  sin percibir algo especial  de la nada en esos labios discurso sin forzar sobre lo bello y lo sensible  (en ese instante me perdiste) me hablaste primero de belleza  así que deja te contesto aquí va mi respuesta  (y te digo en que me perdí)  lleno hojas de belleza la que veo en tu existir  qué bónito estar viva  estar jóven y estar viva qué bónito día tan gris qué bónito está el cielo  qué bónita tu nariz y qué linda tu boca cuando hablas del mar qué dulce tu voz y melodía  tus metáforas marinas sobre agua y licór que con dulzura frenética  describes el amor  qué gentiles tus manos  cuando juegas con mis dedos cuando entiendes de que hablo  concordamos en qué cosas  sì importan; y tú me importas cuando estando solos no nos sentimos solos (¡aunque te llegue solo al hombro!)  lejos de quien no entiende  que me miren a los ojos y digan que nada bueno saldrá  de lo que siento por tí  infinito como el mar tenías razón con lo del mar pensé que ya se había dicho todo  lo que se podría decir sobre el mar ahora veo la perpetuidad infinitud desconocida  el mismo asombro que veo en tí mi fascinación con las estrellas  las del cielo y las de tus ojos la gran bóveda y tu aura azùl ambas me cubren siempre cuando te escucho cantar o hablar  cuando me preguntaste que era  lo que me gusta de tí y aquí está mi respuesta mira de cuantas maneras te las digo  qué bónito el cielo; qué bónito existir  al mismo tiempo y sin tocarte te juro que no son tus pestañas  ni tus lunares, manchas de Apollo ni las mariposas en mi estomago  es ver lo que eres tal eres poderte decir todo esto tan bónito que siento por tí  que me veas tal y como soy  cuando te miro a los ojos  y que te veas también a ti mismo a través de mis ojos
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Mar 18, 2018
Mar 18, 2018 at 6:26 AM UTC
talasofilia
qué bónito es estar viva estar joven y estar viva  qué bónito está el cielo cubierto de nubes grises transparentes de papél  nuestros días ocupados y llenos de pápel qué se vea apenas el sol a punto de llover  qué exquisitas las palabras  que le susurras a mi hombro cuando me buscas tú o te busco yo cuando toco apénas tu rostro  con miedo a que te hagas humo  te desvanezca el sol y resbales de mis manos  (como todo lo que quisiera tener)  te pregunto sobre una cicatriz  que tienes arriba de los labios  sobre lo rasposo de tus palmas lo hermoso de tus manos  que obedecen tan divina imaginación  tu inteligencia, tu visión  qué bónita tu concentración también con enojo o melancolía tristeza o frustración  lo que hay detrás de tus ojos  eres música y color  qué bónita la sorpresa  imagína mi extrañeza al ver a los ojos alguien  que viera el mundo como yo cuando conocí apenas tu rostro  sin percibir algo especial  de la nada en esos labios discurso sin forzar sobre lo bello y lo sensible  (en ese instante me perdiste) me hablaste primero de belleza  así que deja te contesto aquí va mi respuesta  (y te digo en que me perdí)  lleno hojas de belleza la que veo en tu existir  qué bónito estar viva  estar jóven y estar viva qué bónito día tan gris qué bónito está el cielo  qué bónita tu nariz y qué linda tu boca cuando hablas del mar qué dulce tu voz y melodía  tus metáforas marinas sobre agua y licór que con dulzura frenética  describes el amor  qué gentiles tus manos  cuando juegas con mis dedos cuando entiendes de que hablo  concordamos en qué cosas  sì importan; y tú me importas cuando estando solos no nos sentimos solos (¡aunque te llegue solo al hombro!)  lejos de quien no entiende  que me miren a los ojos y digan que nada bueno saldrá  de lo que siento por tí  infinito como el mar tenías razón con lo del mar pensé que ya se había dicho todo  lo que se podría decir sobre el mar ahora veo la perpetuidad infinitud desconocida  el mismo asombro que veo en tí mi fascinación con las estrellas  las del cielo y las de tus ojos la gran bóveda y tu aura azùl ambas me cubren siempre cuando te escucho cantar o hablar  cuando me preguntaste que era  lo que me gusta de tí y aquí está mi respuesta mira de cuantas maneras te las digo  qué bónito el cielo; qué bónito existir  al mismo tiempo y sin tocarte te juro que no son tus pestañas  ni tus lunares, manchas de Apollo ni las mariposas en mi estomago  es ver lo que eres tal eres poderte decir todo esto tan bónito que siento por tí  que me veas tal y como soy  cuando te miro a los ojos  y que te veas también a ti mismo a través de mis ojos
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Para que nunca haya malentendidos para que nada se interponga voy a explicarte lo que mi amor convoca tus ojos que se caen de desconcierto y otras veces se alzan penetrantes y tibios tienen tanta importancia que yo mismo me asombro tus lindas manos mágicas que te expresan a veces mejor que las palabras tan importantes son que no oso tocarlas y si un día las toco es solamente para retransmitirte ciertas claves tu cuerpo pendular que duda en recibirse o entregarse y es tan joven que enseña a pesar tuyo es un dato del cual me faltan datos y sin embargo ayudo a conocerlo tus labios puestos en el entusiasmo que dibuja palabras y promete promesas son en tu imagen para mí los héroes y son también el ángel enemigo en mi amor estás toda o casi toda me faltan cifras pero las calculo faltan indicios pero los descubro sin embargo en mi amor hay otras cosas por ejemplo los sueños con que muevo la tierra la pobre lucha que libré y libramos los buenos odios esos que ennoblecen el diálogo constante con mi gente la pregunta punzante que me hicieron las respuestas veraces que no di en mi amor hay también corajes varios y un miedo que a menudo los resume hay hombres como yo que miran tras las rejas a una muchacha que podrías ser vos en mi amor hay faena y hay descanso sencillas recompensas y complejos castigos hay dos o tres mujeres que forman tu prehistoria y hay muchos años demasiados años de inventar alegrías y creerlas después a pie juntillas querría que en mi amor vieras todo eso y que vos muchachita con paciencia y cautela sin herirme ni herirte rescataras de allí la luna el río los emblemas rituales los proyectos de besos o de adioses el corazón que aguarda pese a todo.
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Hombre que mira a una muchacha
Para que nunca haya malentendidos para que nada se interponga voy a explicarte lo que mi amor convoca tus ojos que se caen de desconcierto y otras veces se alzan penetrantes y tibios tienen tanta importancia que yo mismo me asombro tus lindas manos mágicas que te expresan a veces mejor que las palabras tan importantes son que no oso tocarlas y si un día las toco es solamente para retransmitirte ciertas claves tu cuerpo pendular que duda en recibirse o entregarse y es tan joven que enseña a pesar tuyo es un dato del cual me faltan datos y sin embargo ayudo a conocerlo tus labios puestos en el entusiasmo que dibuja palabras y promete promesas son en tu imagen para mí los héroes y son también el ángel enemigo en mi amor estás toda o casi toda me faltan cifras pero las calculo faltan indicios pero los descubro sin embargo en mi amor hay otras cosas por ejemplo los sueños con que muevo la tierra la pobre lucha que libré y libramos los buenos odios esos que ennoblecen el diálogo constante con mi gente la pregunta punzante que me hicieron las respuestas veraces que no di en mi amor hay también corajes varios y un miedo que a menudo los resume hay hombres como yo que miran tras las rejas a una muchacha que podrías ser vos en mi amor hay faena y hay descanso sencillas recompensas y complejos castigos hay dos o tres mujeres que forman tu prehistoria y hay muchos años demasiados años de inventar alegrías y creerlas después a pie juntillas querría que en mi amor vieras todo eso y que vos muchachita con paciencia y cautela sin herirme ni herirte rescataras de allí la luna el río los emblemas rituales los proyectos de besos o de adioses el corazón que aguarda pese a todo.
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No arriesgue el mármol temerario gárrulas transgresiones al todopoder del olvido, enumerando con prolijidad el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria. Tanto abalorio bien adjudicado está a la tiniebla y el mármol no hable lo que callan los hombres. Lo esencial de la vida fenecida -la trémula esperanza, el milagro implacable del dolor y el asombro del goce- siempre perdurará. Ciegamente reclama duración el alma arbitraria cuando la tiene asegurada en vidas ajenas, cuando tú mismo eres el espejo y la réplica de quienes no alcanzaron tu tiempo y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra.
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Inscripción en cualquier sepulcro
Era escasa la pitanza En el Asilo de locos. Don José Solís, Virrey Entre Virreyes rumboso, Que cuanto daba a los pobres Lo juzgaba siempre poco, De esa escasez supo un día Contrariado y con asombro, Porque al Asilo enviaba Siempre ayuda generoso, Y al instante a su presencia Llamando a su mayordomo, Y entregándole una bolsa Le dijo: «Con este oro Quiero que se dé un almuerzo Mañana mismo a los locos, Pero un almuerzo abundante, Un almuerzo apetitoso, Como esos, según decires, Que acostumbran los canónigos, Y que por eso, rollizos Se les ve subir al coro, Aunque afirman que es la vida Sin pecados, lo que sólo Hace que Dios los conserve Con buena salud y gordos. Siempre de pecados me hablan, Las manos en el redondo Vientre cruzadas, sabiendo Que al cielo ofendemos todos, Unos pecando a escondidas Y no ocultándonos otros». De verse eran las espuertas: Pavos asados al horno, Papas con queso, esponjadas, Y carnes con blancos trozos De cebolla, y con lechugas, Postres variados, bizcochos Hechos por monjas, y dulces... Todo allí servido a rodo. El Virrey pensó: «La dicha Se puede alcanzar con poco». Temprano, al día siguiente, Fue al Asilo. Vienen todos Carilargos... Y él creía Encontrarlos muy dichosos. -«¿Cómo almorzasteis?», pregunta. Y uno, inclinando los ojos Le responde bostezando: -«¿Cómo almorzamos? Nosotros, Señor Virrey, como frailes, Y los frailes como locos».
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El virrey solís y los locos
Sé que llegará el día en que ya nunca volveré a contemplar tu mirada curiosa y asombrada. Tan sólo en tus pupilas compruebo todavía, sorprendido, la belleza del mundo -y allí, en su centro, tú iluminándolo. Por eso, ahora, mientras aún es posible, mírame mirarte; mete todo tu asombro en mi mirada, déjame verte cuando tú me miras también a mí, asombrado de ver por ti y a ti, asombrosa.
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La luz a ti debida
Vengo del fondo oscuro de una noche implacable y contemplo los astros con un gesto de asombro. Al llegar a tu puerta me confieso culpable y una paloma blanca se me posa en el hombro. Mi corazón humilde se detiene en tu puerta con la mano extendida como un viejo mendigo; y tu perro me ladra de alegría en la huerta, porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo. Al fin creció el rosal aquel que no crecía y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro: Yo también he cambiado mucho desde aquel día, pues no tienen estrellas las noches del destierro. Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada; pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo, mírame dulcemente, sin preguntarme nada, y sabrás que no he vuelto... ¡porque estaba contigo!
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Poema del regreso
De mi corpiño, una noche, Robó una rosa fragante, y de rubor al instante Mi semblante se cubrió. Fingiendo enojo le dije: «Es robar acción odiosa»; Mas si me pide la rosa Le habría dicho que no. Después, atrevido siempre -No he vuelto aún de mi asombro- La mano puso en mi hombro y en la boca me besó. Tras riña de enamorados Sonreí, pero confieso Que si me pide ese beso Le habría dicho que no. En amor es tontería El pedir, porque es sabido Que es mejor que lo pedido Lo que el amado tomó. «No pedir»; eso es lo cuerdo; «Tornar»; eso es lo sensato, y así se evita el mal rato De estar diciendo que no. Pero digo tonterías, Que en lenguaje claro y breve, Algo hay que pedirse debe, y que no he de callar yo. Si como esposa me pide Aquel que mi pecho adora, Debe saber desde ahora Que no le diré que no.
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Pedir y tomar
Cobayo lívido engendro digo de puna que enquena el aire y en uniqueja isola su yo cotudo de ámbito telúrico Yo cobayo de alturaPoco coco del todo sino inórbito asombro acodado al reborde de su caries de nadaCon tedio y tiempo muerto cogitabundo exhumo tibias lívidas líbidos invertebrados ocios restos quizás de sueño del ensoñar trasueños segismundiando digoTras desandar la noche sin un astro custodio crece en alivio cierto el íntimo retorno a una sed sedentaria pero aunque olvide el turbio angustiante bagaje su más desierto huésped destíñeme el llamado y no encuentro la llaveSípido hueco adulto con hipo de eco propio sobresuspenso acaso por invisibles térmicos hipertensos estambres sobre mi mucho pelo y demasiado pozo aletea el silencio de mi chambergo cuervo aunque estoy vivoPor tan mínima araña suspendida también de lo invisible en el ínfimo tiempo del porqué dónde y cuándo con traslúcidos móviles grisgrices de centellar de párpado y constancia de péndulo tan solitariamente acompañado y amigo de la nocheNo la otra o la otra ni la misma en la otra o en la otra la otra no la otraEntre restos de restas y mi prole de ceros a la izquierda sólo la soledad de este natal país de nadie nadie me acompañaEn busca fui de todo y más y más y más paria voraz y solo y por demás demásEstepandando sigo los anillos de médano que dejan en mi arena mis bostezos camellos
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Posnotaciones